Tag Archive for: judios

El día a día en el gueto de Varsovia… escondido en latas

14 mar
14 marzo 2013

El Gueto de Varsovia fue el más grande de todos los establecidos en la Europa ocupada por los nazis durante la II Guerra Mundial. En 1940 se cercó una extensión de poco más de 3 Km2 para recluir a la población judía de Varsovia y sus alrededores, unos 400.000. Fueron tres años de hambre, enfermedades, deportaciones al campo de exterminio de Treblinka… que culminaron con el levantamiento del gueto. En mayo de 1943, tras sofocar el levantamiento los nazis, el balance era desolador… más de 300.000 judíos habían muerto.

Gueto

Dentro del gueto de Varsovia el historiador judío Emanuel Ringelblum creó el grupo Oyneg Shabat (la alegría del día de descanso) formado por científicos, escritores, dibujantes, rabinos… con la única intención de contar el día a día en el gueto; una crónica de sociedad de la reclusión y las miserias sufridas para, una vez terminada la guerra, escribir un libro. Reunían la información que todos les proporcionaban y con ella elaboraban informes, ensayos, dibujos…. Además, uno de los deportados al campo de Chelmno, Yacob Grojanowski, consiguió escapar y regresó al gueto donde describió con todo detalle todas las atrocidades que había visto. Se elaboró un informe detallado y, a través de la resistencia polaca, se hizo llegar a Londres donde fue publicado como el informe Grojanowski. Aumentaban las deportaciones a los campos y la muerte, por enfermedades o hambre, se adueñaba del gueto… las expectativas de poder salir con vida de allí se iban diluyendo. Así que, se olvidaron del libro y decidieron esconder toda la documentación enterrándola en 3 latas de leche y 10 cajas metálicas por todo el gueto… el mundo debía conocer aquel horror. A fecha de hoy se han localizado las 10 cajas metálicas y 2 latas de leche.

lata

Tras el levantamiento del gueto, casi todos los miembros del grupo fueron asesinados, pero Ringelblum y su familia consiguieron escapar y estuvieron escondidos casi 2 años. Cuando fueron descubiertos por los miembros de la Gestapo, ejecutaron a toda la familia y… a la que les había dado cobijo.

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En Auschwitz se habló castellano medieval

27 feb
27 febrero 2011

Tras el decreto de expulsión de los judí­os, firmado el 31 de marzo de 1492 por los Reyes Católicos en base a un texto del Inquisidor General, Tomás de Torquemada.

Expulsión de los judíos

Según este decreto, los que no se convirtieron debí­an abandonar Sefarad (así­ es como los judí­os llamaban a España). Unos 100.000 judí­os abandonaron sus casas y su paí­s, aunque muchos de ellos conservaron las llaves de sus casas y mantuvieron como lengua materna el ladino (judeoespañol o djudezmoo, el castellano medieval). Se exiliaron a Navarra, reino en teorí­a todaví­a independiente, Francia, Inglaterra, el Norte de África y el Imperio Otomano. Salónica (Grecia) fue una de las ciudades del Imperio que más judíos acogió, llegando a suponer más del 50% de la población en el siglo XVI.

Según lo estipulado en el Tratado de Bucarest (1913) Salónica pasó a formar parte de Grecia. En 1941 los nazis toman Grecia y comienza la persecución y exterminio de los judíos.

De todas las ciudades europeas ocupadas por los nazis, Salónica fue la que más víctimas judías registró: de una población de 56.000 personas, 54.050 fueron exterminadas en Auschwitz, Bikernau Birkenau y Bergen-Belsen, escribía el norteamericano Kaplan

Está claro que Salónica era una especie de capital de lo sefardí: el grupo era rico; el Gobierno turco, tolerante; los rabinistas, inteligentes y tradicionalistas. En los presentes días, sin embargo, Salónica, como núcleo importante de la diáspora, ya no existe; los judíos de Salónica, que hablaban ladino, fueron asesinados por la Gestapo durante la ocupación de Grecia por los ejércitos alemanes. El hecho ha sido un golpe mortal a la vieja lengua que los judíos se llevaron de nuestro país a consecuencia del decreto de expulsión del siglo xv. Josep Pla, autor del libro “Israel, 1957

En noviembre de 2010, con 97 años, falleció Jacques Stroumsa, el violinista de Auschwitz. De origen sefardí y natural de Salónica, era la voz “viva” del ladino (castellano medieval) en el horror de Auschwitz. Amaba a España y se reconocía como “hijo de España”.

 

Fuentes: eSefarad, Medicina y Holocausto

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La suerte le salvó la vida tres veces.

15 sep
15 septiembre 2010

Flavio Josefo fue un historiador judío nacido en el seno de una familia sacerdotal de Judea. En el año 64 se trasladaría a Roma para conseguir de Nerón la liberación de algunos sacerdotes judíos capturados durante las revueltas contra los romanos, causa por la que es procesado y encarcelado. Sin embargo, pronto es liberado gracias al apoyo de Sabina Popea, esposa del emperador (una vez).

Tras su vuelta a Jerusalén, en el año 66 estalló la Gran Revuelta Judía. Fue designado por el Sanedrín de Jerusalén como comandante en jefe de Galilea, organizando su administración y defensa. Tras seis semanas de heróica defensa de Jotapata frente al poderoso ejército romano, la fortaleza cayó. Joseyo y 40 defensores huyeron para refugiarse en la meseta de Masada. Sitiados por los romanos decidieron matarse antes que entregarse al enemigo.

¿Cómo hacerlo?, ¿en qué orden?… Alguien propuso colocarse en círculo y contar 1, 2 y 3; al que le tocase el 3 moría y así sucesivamente sin contar los muertos. Por suerte (dos veces), Josefo se colocó en el lugar nº 16 y si lo comprobáis sólo se pueden salvar los situados en la posición 16 y 31.

Para comprobarlo, a la vieja usanza con lápiz y papel, sólo hay que escribir una círculo con 41 números y comenzar a tachar el número 3, sin contar en posteriores ruedas los tachados (muertos), salvándose al final los situados en el lugar 16 y 31. Sólo una agilidad mental prodigiosa (¿otra calculadora humana?) habría permitido a Josejo elegir el lugar.

Cuando al final quedaron Josejo y otro compatriota decidieron capitular y entregarse a las fuerzas del general Vespasiano. Llevado ante el general, y teniendo todo perdido, se atrevió a augurar que Vespasinao se convertiría en el próximo emperador. En el año 69 el augurio se cumplió y Josefo fue liberado (tercera vez).

Fuente: Matemática divertida y curiosa – Malba Tahan

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Los sefardí­es conservaron las llaves de sus casas.

29 mar
29 marzo 2010

Desde los tiempos de los godos, los judí­os han sido perseguidos con  mayor o menor intensidad dependiendo del momento y el lugar. Fueron acusados de ser los portadores de la peste, de crucificar niños el dí­a de Viernes Santo para rememorar la pasión de Cristo, se les prohibió practicar determinados oficios, fueron recluidos en guetos y, para rematar la faena, eran marcados con señales distintivas (no fue un invento nazi, muy a pesar nuestro). Toda esta vorágine de humillaciones y aberraciones culminaron con el decreto de expulsión de los judí­os, firmado el 31 de marzo de 1492 por los Reyes Católicos en base a un texto del Inquisidor General, Tomás de Torquemada.
Según este decreto, los que no se convirtieron debí­an abandonar Sefarad (así­ es como los judí­os llamaban a España). Unos 100.000 judí­os abandonaron sus casas y su paí­s, obligados a malvender sus pertenencias, a costearse el flete de los barcos… Se exiliaron a Navarra, reino en teorí­a todaví­a independiente, Francia, Inglaterra, el Norte de África y el Imperio Otomano.
Hay varios detalles que nos demuestran el apego que tení­an por esta tierra, que también era la suya: primero, mantuvieron el sefardí­ o judezmo (el castellano del siglo XV) allá donde fueron y segundo, y más importante, conservaron las llaves de sus casas pensando en regresar, pero España se cerró a cal y canto. Las consecuencias económicas y culturales fueron devastadoras…

Espero que la Historia haya juzgado a los responsables y por mi parte sólo puedo pedir perdón.

Imagen: Kalipedia

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Este perro ladrador mordí­a.

05 nov
5 noviembre 2009

Dice el refrán que “perro ladrador poco mordedor” pero esta debe ser la excepción que confirma la regla.

Cuando Albert Sever fue nombrado gobernador de Galitzia (Polonia) en 1920 trató de expulsar a los judí­os que allí­ habí­an emigrado. Promulgó un ley de residencia para los judí­os que sólo se concedí­a a los ricos. Uno de los judí­os que no pudo conseguir el permiso de residencia, por no disponer de dinero para “comprarla”,  decidió luchar contra aquella injusticia y busco un despacho de abogados para que le llevasen el caso. Con todos los despachos que habrí­a se dirigió a uno cuyo titular era conocido por su manifiesto antisemitismo.

Cuando el judio entró en el despacho, el abogado se quedó perplejo y le preguntó:

¿No sabe usted quién soy?

A lo que el judí­o respondió:

Un brillante abogado y mejor persona.

El abogado, descolocado por la respuesta, gritó:

Odio a los judí­os y todos conocen mis discursos antisemitas.

Como dice el refrán:

Perro ladrador poco mordedor

Los ojos del abogado se llenaron de ira… saltó de la silla y le pegó un mordisco al pobre judí­o.

Fuente: El pueblo judí­o y sus anécdotas – Jaim Bloch

Foto: foroelsalvador

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El funeral de Madek Edelman. Lí­der judí­o

01 nov
1 noviembre 2009

El presidente polaco Lech Kaczynski, lí­deres judí­os y cientos de personas asistieron al funeral de Marek Edelman, el último lí­der del levantamiento del gueto de Varsovia contra los Nazis en 1943.
El levantamiento judí­o del gueto de Varsovia fue el primer acto de una gran resistencia civil contra los ocupantes nazis en Polonia durante la Segunda Guerra Mundial.
Edelman también luchó en el levantamiento de Varsovia en 1944 y fue un integrante estridente de la oposición anticomunista durante las décadas de la Guerra Frí­a. Trabajó como cardiólogo en la ciudad central de Lodz.
Edelman, quien era una gran autoridad moral en Polonia, murió en la capital polaca el pasado 2 de octubre a la edad de 90 años. Fue enterrado con honores militares, acompañado del Himno Nacional polaco, en el principal cementerio judí­o de la ciudad, donde permanecerá cerca de otros lí­deres sublevados.
Las ceremonias funerarias comenzaron en el Monumento a los Héroes del Gueto de Varsovia con discursos de sus amistades, incluyendo a Tadeusz Mazowiecki, el primer premier electo del paí­s.
El ataúd de madera de Edelman estaba cubierto con una bandera roja de los años de la Segunda Guerra Mundial que perteneció a la organización francesa de izquierda Bund.
También asistió el ex presidente y fundador del movimiento libertador Solidaridad, Lech Walesa, al que se le vio enjugar lágrimas.

Marek Edelman

Colaboración de D. Abel Reyes Téllez, historiador y Presidente Nacional del Partido Social Cristiano Nicaragüense (PSC)

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Pócima para matar cristianos.

27 oct
27 octubre 2009

El pueblo judí­o ha sido ví­ctima, a lo largo de los años, de abusos, masacres, injusticias… Si rápidamente nos viene a la cabeza el holocausto nazi, por su proximidad temporal y múltiples testimonios, no es menos cierto que existen otros muchos actos, menos conocidos, pero tanto o más horrorosos.

Han sido acusados de matar a Cristo, de ser los responsables de la peste, de cometer crí­menes rituales… y de intentar envenenar a los cristianos.

Nos vamos a trasladar a la Francia del siglo XIV, concretamente al año 1321, donde se “descubre” que los leprosos tení­an planeado envenenar el agua de fuentes y pozos. Los leprosos comenzaron a ser quemados y uno de ellos, ante su inminente muerte, confiesa que han sido pagados por los judí­os para acabar con los cristianos. Sin más prueba que esta “supuesta confesión” comienza la caza del judí­o, los que tienen más suerte son expulsados… otros serí­an asesinados o quemados.

El supuesto veneno utilizado para “matar cristianos” estarí­a compuesto por sangre humana, orina, hostia consagrada y algunas hierbas, todo ello desecado, reducido a  polvo e introducido en bolsitas provistas de pesos para hundirse.

Las consecuencias de este “complot” fueron la expulsión definitiva de los judí­os de Francia en 1323 por Carlos IV y el exterminio de los leprosos. En mi tierra lo llaman “matar dos pájaros de un tiro“.

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Necrópolis hebrea en Sevilla.

26 oct
26 octubre 2009

En los años noventa del siglo XX, con motivo de la construcción en Sevilla del aparcamiento subterráneo de Cano y Cueto y de la obra de la Diputación Provincial (antiguo cuartel de Intendencia), salieron a la luz una serie de enterramientos cuya estructura se limitaba simples fosas o bien a tumbas de ladrillo y cubierta en falsa bóveda, en donde la inhumación se practicaba con el difunto en decúbito supino, en ataúd, sin ajuar y con la cara mirando al Este.

Los trabajos de entonces fueron responsabilidad de la arqueóloga Isabel Santana Falcón, que dejó una memoria titulada “De la muerte en Sefarad“, en donde apuntaba que el área de la necrópolis judí­a se definí­a entre las puertas de la Carne y de Carmona, si bien podrí­a haber llegado al actual barrio de San Bernardo. Esta hipótesis ha dejado de serla, ya que en agosto de 2001, en un solar de la calle Campamento en San Bernardo, una excavación de urgencia a cargo del arqueólogo Marcos Hunt, permitió hallar restos de la necrópolis, lo que viene a confirmar la hipótesis de la Sra. Santana al respecto. En esta última excavación, que se cubrió rápidamente de hormigón, se encontraron, excavadas sobre terreno virgen; dos fosas, un osario y tres inhumaciones; a una profundidad de 1,80 m.

No son estas de las dos últimas décadas, las únicas manifestaciones de la necrópolis judí­a, que no ocupaba una extensión uniforme, sino que estaba compuesta por parcelas rodeadas de terrenos inhabitados que hasta el s. XXVII no comenzaron a urbanizarse.

En 1580, debido a la hambruna provocada por una gran sequí­a, algunos desgraciados e indigentes profanaron algunas tumbas en los alrededores de la Puerta de la Carne. Destrozaron y abrieron un número indeterminado de ellas, encontrando cuerpos vestidos de ricas prendas, joyas, objetos de oro y plata y cierta cantidad de libros hebreos, algunos de los cuales acabaron en manos de Benito Arias Montano, salvándose así­ de la destrucción y la barbarie.

Así­ mismo, fue descubierta una inscripción mortuoria, grabada en un trozo de columna romana. Este epitafio, que tras mucho deambular por Sevilla, acabó en el Museo Arqueológico, perteneció a un brillante sevillano del s. XIV llamado Rabí­ Salomón, que fue médico, astrónomo y exégeta de gran valí­a que murió en Sevilla en 1345.

La Aljama sevillana se comunicaba con el exterior y con el resto de la ciudad por tres puertas. Una tení­a acceso a la calle Mesón del Moro y era de hierro. Otra, la de San Nicolás, estaba frente a la calle Rodrigo Alfonso. Por último la que estaba fuera de la ciudad, en cuyos alrededores se practicaron los enterramientos, la actual Puerta de la Carne, a la que los árabes llamaban Bib el Chuar o Puerta de las Perlas. Los hebreos la denominaban Mon-hoar o Min-hoar, del nombre de un israelita principal que viví­a cerca de la Puerta. También habí­a una puerta pequeña, la del Atambor, que daba a la calle Rodrigo Caro, llamada así­ porque por la noche se cerraba a golpe del tambor de la guardia de la Plaza.

Cuando en 1843 se fortificó la puerta de la Carne, se descubrieron allí­ muchas sepulturas al excavar el foso que defendí­a el fuerte, algunas de ellas aún contení­an huesos humanos.

Podemos considerar los siglos XIII y XIV como la época dorada de la Aljama hispalense; y dos fechas cruciales jalonan este periodo: La conquista de la ciudad por el rey Fernando el Santo en noviembre de 1248, y la matanza y revuelta contra los judí­os auspiciada por el clérigo Ferran Martí­nez, arcediano de écija.

No habí­a comunidad hebrea en Sevilla al rendirse la ciudad en 1248, pero enseguida vinieron de otras partes, principalmente de Toledo, y algunos de los más principales recibieron casas y propiedades en el Repartimiento de la ciudad comenzado por Fernando III y finalizado por su hijo Alfonso X. Estos dos reyes, sobre todo, protegieron la práctica de su religión, permitiéndoles tener sus propios jueces. Pagaban algunos tributos especiales a la corona, pero estaban francos o exentos de pagar otros.

Colaboración de Fernando Franco.

Foto: religion4s

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