Tag Archive for: judios

Cuando los sefardíes fueron expulsados, conservaron las llaves de sus casas

11 feb
11 febrero 2014

La decisión del gobierno de modificar el Código Civil para conceder la nacionalidad española a los descendientes de los judíos que en 1492 fueron expulsados de la península Ibérica, ha despertado un desmesurado interés en los ciudadanos israelíes. Nada extraño si pensamos que conservaron su lengua e incluso las llaves de sus casas.

Desde los tiempos de los godos, los judí­os han sido perseguidos con  mayor o menor intensidad dependiendo del momento y el lugar. Fueron acusados de ser los portadores de la peste, de crucificar niños el dí­a de Viernes Santo para rememorar la pasión de Cristo, se les prohibió practicar determinados oficios, fueron recluidos en guetos y, para rematar la faena, eran marcados con señales distintivas (no fue un invento nazi). Toda esta vorágine de humillaciones y aberraciones culminaron con el decreto de expulsión de los judí­os, firmado el 31 de marzo de 1492 por los Reyes Católicos en base a un texto del Inquisidor General, Tomás de Torquemada. Según este decreto, los que no se convirtieron debí­an abandonar Sefarad (así­ es como los judí­os llamaban a España). Unos 100.000 judí­os abandonaron sus casas y su paí­s, obligados a malvender sus pertenencias, a costearse el flete de los barcos… Se exiliaron a Navarra, reino en teorí­a todaví­a independiente, a los Balcanes,  el Norte de África y el Imperio Otomano.

Hay dos detalles que nos demuestran el apego que tení­an por esta tierra, que también era la suya: primero, mantuvieron el sefardí­ o ladino (el castellano del siglo XV) allá donde fueron y segundo, y más sorprendente, conservaron las llaves de sus casas. A fecha de hoy, hay muchas familias que todavía las conservan y son las mujeres las encargadas de transmitirlas de generación en generación.

Post reeditado.
Imagen: Kalipedia

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La mayor muestra de hipocresía de la historia: Hitler regala una ciudad a los judíos

10 nov
10 noviembre 2013

Der Führer schenkt den Juden eine Stadt (El Führer regala una ciudad a los judíos) fue una película-documental que se rodó en el campo checoslovaco de Theresienstadt, hoy Terezín, para vender la “bondad” de los campos nazis a la comunidad internacional.

Grabación de la película

Grabación de la película

El Ministerio de Propaganda del Tercer Reich, con Joseph Goebbels al frente, se encargó de difundir y popularizar las ideas del partido nazi y de atenuar las críticas de la comunidad internacional en el especial tratamiento que daban a los judíos y otras minorías. En palabras de Goebbels…

No hay necesidad de dialogar con las masas, los eslóganes son mucho más efectivos. Actúan en las personas como lo hace el alcohol. La muchedumbre no reacciona como lo haría un hombre, sino como una mujer, sentimental en vez de inteligente. La propaganda es un arte, difícil pero noble, que requiere de genialidad para llevarla a cabo. Los propagandistas más exitosos de la historia han sido Cristo, Mahoma y Buda.

Para limpiar la imagen que los campos de concentración tenían en el exterior, el Ministerio de Propaganda rodó una película-documental titulada Der Führer schenkt den Juden eine Stadt en la que se reflejaba el día a día de los judíos en el campo de Theresienstadt. Este campo tenía la particularidad de que fue utilizado como campo de tránsito de los judíos checos que luego eran enviados a los campos de exterminio de Polonia y, además, como gueto para el reasentamiento de los judíos checos, alemanes, austriacos y daneses. Lógicamente, la película se centró en el reasentamiento. El guión trataba de vender el gueto como un emplazamiento en el que los judíos realizaban sus correspondientes trabajos; los niños iban al colegio y practicaban deporte; cuidaban de sus animales y de sus huertos; tenían sus talleres de artesanía, una biblioteca y consulta médica; iban y venían a su antojo por el campo… una de las mayores muestras de hipocresía de la historia.

Aún así, nadie se creyó aquella pantomima. Forzaron la situación al máximo y en junio de 1944 accedieron a que una delegación del Comité Internacional de la Cruz Roja visitase el campo. Previamente se hicieron algunos arreglos: para evitar el hacinamiento se envió a un grupo al campo de Auschwitz, los barracones se adecentaron y se pintaron, los judíos que no estaban muy presentables se escondieron, se les instruyó en lo que debían decir y hacer, se representó una obra de teatro infantil, se les permitió caminar libres… otra mascarada. El 3 de mayo de 1945, el control del campo fue transferido por los alemanes a la Cruz Roja y pocos días más tarde, el 8 de mayo de 1945, el Ejército Rojo entraba en Theresienstadt.

Este campo encierra una historia particularmente desgarradora y cruel… la de las niñas Eva y Kitty

Fuentes e Imágenes: Ghetto Theresienstadt, The Holocaust Explainet

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El día a día en el gueto de Varsovia… escondido en latas

14 mar
14 marzo 2013

El Gueto de Varsovia fue el más grande de todos los establecidos en la Europa ocupada por los nazis durante la II Guerra Mundial. En 1940 se cercó una extensión de poco más de 3 Km2 para recluir a la población judía de Varsovia y sus alrededores, unos 400.000. Fueron tres años de hambre, enfermedades, deportaciones al campo de exterminio de Treblinka… que culminaron con el levantamiento del gueto. En mayo de 1943, tras sofocar el levantamiento los nazis, el balance era desolador… más de 300.000 judíos habían muerto.

Gueto

Dentro del gueto de Varsovia el historiador judío Emanuel Ringelblum creó el grupo Oyneg Shabat (la alegría del día de descanso) formado por científicos, escritores, dibujantes, rabinos… con la única intención de contar el día a día en el gueto; una crónica de sociedad de la reclusión y las miserias sufridas para, una vez terminada la guerra, escribir un libro. Reunían la información que todos les proporcionaban y con ella elaboraban informes, ensayos, dibujos…. Además, uno de los deportados al campo de Chelmno, Yacob Grojanowski, consiguió escapar y regresó al gueto donde describió con todo detalle todas las atrocidades que había visto. Se elaboró un informe detallado y, a través de la resistencia polaca, se hizo llegar a Londres donde fue publicado como el informe Grojanowski. Aumentaban las deportaciones a los campos y la muerte, por enfermedades o hambre, se adueñaba del gueto… las expectativas de poder salir con vida de allí se iban diluyendo. Así que, se olvidaron del libro y decidieron esconder toda la documentación enterrándola en 3 latas de leche y 10 cajas metálicas por todo el gueto… el mundo debía conocer aquel horror. A fecha de hoy se han localizado las 10 cajas metálicas y 2 latas de leche.

lata

Tras el levantamiento del gueto, casi todos los miembros del grupo fueron asesinados, pero Ringelblum y su familia consiguieron escapar y estuvieron escondidos casi 2 años. Cuando fueron descubiertos por los miembros de la Gestapo, ejecutaron a toda la familia y… a la que les había dado cobijo.

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El mártir de Auschwitz

30 sep
30 septiembre 2012

Si no conseguían atrapar al prisionero fugado, todos sabíamos las consecuencias… matarían a diez de nuestro barracón.

Estas eran las palabras de Franciszek Gajowniczek, prisionero polaco nº 5659 del campo de exterminio de Auschwitz.

La noche del 30 de julio de 1941, en el último recuento del día, faltaba uno compañero del barracón de Franciszek. Sonaron todas las alarmas, los encerraron a todos y los alemanes comenzaron su búsqueda… Por un lado, nos alegrábamos de que alguien pudiese escapar de aquella condena pero, por otra lado, suponía la muerte de otros. A la mañana siguiente, sin haber conseguido capturar al huido, nos sacaron a los 2.000 recluidos en el barracón y nos tuvieron en posición de firmes durante todo el día bajo el sol abrasador. Por la noche, el coronel de las SS Kark Fritsch volvió a pasar lista para elegir a los 10 prisioneros que, como represalia, serían ajusticiados… Franciszek Gajowniczek estaba entre ellos. Cuando dijeron su nombre, dio un paso al frente y murmuró:

Pobre esposa mía; pobres hijos míos.

El compañero que tenía al lado, el prisionero nº 16.770 Maximiliano Kolbe, se adelantó y dijo:

Coronel, soy un sacerdote católico polaco, estoy ya viejo. Querría ocupar el lugar de este hombre que tiene esposa e hijos.

Al coronel no le hizo mucha gracia pero, al fin y al cabo, qué más daba matar a uno u otro. Para que la muerte fuese lenta y agónica, los encerraron para morir de hambre… Bruno Borgowiec, un polaco que fue asignado a prestar servicio en la celda donde fueron encerrados, contó antes de morir en 1947:

El hombre encargado de vaciar los cubos de orina siempre los encontraba vacíos. La sed les condujo a beber el contenido. El padre Kolbe nunca pidió nada y en lugar de quejarse animaba a los otros diciendo que el fugitivo podría aparecer y todos sería liberados – efectivamente, apareció muerto en una letrina pero el coronel ya no quiso dar marcha atrás -. Uno de los guardias de las SS comentó: este sacerdote es realmente un gran hombre. Nunca he visto a nadie como él…

Dos semanas pasaron de este modo. Uno tras otra morían, hasta que sólo quedó el padre Kolbe. Aquello se alargaba demasiado y decidieron ponerle fin: una inyección letal. Aquel sacerdote, hijo de alemán y polaca, fue, durante el tiempo que estuvo recluido, una pequeña luz de esperanza en un lugar de desesperación y muerte; igual que lo había sido para 3.000 refugiados polacos, entre los que se encontraban 2.000 judíos, cuando los escondió en un convento cerca de Varsovia tras regresar de Japón y la India donde fundó varios conventos.

Treinta años después, cuando Franciszek Gajowniczek asistió a la beatificación de Maximiliano Kolbe, pronunció estas palabras:

Sólo pude darle las gracias con la mirada. Yo estaba aturdido y no podía comprender lo que estaba pasando: Yo, el condenado, sigo viviendo y otra persona, voluntariamente, ofreció su vida por mí. ¿Es esto un sueño? [...] no tuve tiempo de decirle nada a Maximiliano Kolbe. Me salvé. Y se lo debo a él. La noticia se extendió rápidamente por todo el campamento. Fue la primera y la última vez que un incidente sucedido en toda la historia de Auschwitz.

Durante mucho tiempo sentí remordimiento al pensar en Maximiliano por permitir que me salvase firmando su sentencia de muerte. Pero ahora, al reflexionar, comprendí que un hombre como él no podía hacer otra cosa. Tal vez pensó que como sacerdote su lugar estaba al lado de los condenados para ayudarles a mantener la esperanza [...]

Franciszek Gajowniczek

El 10 de octubre de 1982, Juan Pablo II lo canonizó.

Fuentes: Auschwitz, Aciprensa, Antología de muertes apacibles – Javier López Facal

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Carta de un judío al gobierno francés en la II Guerra Mundial

17 jul
17 julio 2012

En 1940, y tras la batalla de Francia, alemanes y franceses firmaban un armisticio el 22 de junio de 1940 por el que Francia quedó dividida en una zona de ocupación alemana en el norte y el oeste, una pequeña zona de ocupación italiana en el sureste, y una zona no ocupada, la zona libre, en el sur. Esta zona libre sería el Régimen de Vichy, en el que, tras abolir la Constitución, adquiría plenos poderes el mariscal Henri Philippe Pétain. El mariscal tenía un pasado digno de mención (brillante militar que destacó en la Primera Guerra Mundial, miembro de la Academia de Ciencias Morales y Polí­ticas, ministro, miembro de la Academia francesa, embajador…) pero desde que se convirtió en Jefe de Estado… todo cambió: implantó un gobierno colaboracionista con los alemanes, se suspendieron las libertades públicas y las sesiones de la Asamblea Nacional, se persiguió a los judíos de procedencia extranjera… A los judíos de origen francés se les excluyó de la función pública y del ejército, y se les prohibió ejercer determinadas profesiones.

Tras esta prohibición, Pierre Masse, senador por el departamento de Hérault, le envió una carta a Petain:

Señor mariscal. He leído que declara que ya ningún judío puede ser oficial francés, ni siquiera los de ascendencia estrictamente francesa. Le agradecería que me dijera si debo ir a retirar sus galones a mi hermano, subteniente en el Regimiento 36 de infantería, muerto en Douamont en abril de 1916; a mi yerno, subteniente en el Regimiento 14 de Dragones, muerto en Bélgica en mayo de 1940; a mi sobrino, J.F. Masse, teniente en el 23 Colonial, muerto en Rehel en mayo de 1940. Mi hijo Jacques, subteniente en el batallón 62 de Cazadores Alpinos, herido en Soupir en junio de 1940, ¿puede conservar los galones? ¿Puedo dejarle a mi hermano la medalla ganada en Neuvile-Saint Vaast, con la que fue enterrado?

Aquella carta dejaba clara la traición del gobierno francés.

Terminada la Segunda Guerra Mundial, Pétain fue declarado culpable de alta traición y condenado a muerte. La pena de muerte serí­a conmutada, debido a su avanzada edad, por la cadena perpetua. Y para terminar una perla del mariscal, refiriéndose a Franco:

La espada más limpia de Occidente

Fuentes e imagen: La Francia de Vichy, Aprender del pasado – José Manuel Pina

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En Auschwitz se habló castellano medieval

27 feb
27 febrero 2011

Tras el decreto de expulsión de los judí­os, firmado el 31 de marzo de 1492 por los Reyes Católicos en base a un texto del Inquisidor General, Tomás de Torquemada.

Expulsión de los judíos

Según este decreto, los que no se convirtieron debí­an abandonar Sefarad (así­ es como los judí­os llamaban a España). Unos 100.000 judí­os abandonaron sus casas y su paí­s, aunque muchos de ellos conservaron las llaves de sus casas y mantuvieron como lengua materna el ladino (judeoespañol o djudezmoo, el castellano medieval). Se exiliaron a Navarra, reino en teorí­a todaví­a independiente, Francia, Inglaterra, el Norte de África y el Imperio Otomano. Salónica (Grecia) fue una de las ciudades del Imperio que más judíos acogió, llegando a suponer más del 50% de la población en el siglo XVI.

Según lo estipulado en el Tratado de Bucarest (1913) Salónica pasó a formar parte de Grecia. En 1941 los nazis toman Grecia y comienza la persecución y exterminio de los judíos.

De todas las ciudades europeas ocupadas por los nazis, Salónica fue la que más víctimas judías registró: de una población de 56.000 personas, 54.050 fueron exterminadas en Auschwitz, Bikernau Birkenau y Bergen-Belsen, escribía el norteamericano Kaplan

Está claro que Salónica era una especie de capital de lo sefardí: el grupo era rico; el Gobierno turco, tolerante; los rabinistas, inteligentes y tradicionalistas. En los presentes días, sin embargo, Salónica, como núcleo importante de la diáspora, ya no existe; los judíos de Salónica, que hablaban ladino, fueron asesinados por la Gestapo durante la ocupación de Grecia por los ejércitos alemanes. El hecho ha sido un golpe mortal a la vieja lengua que los judíos se llevaron de nuestro país a consecuencia del decreto de expulsión del siglo xv. Josep Pla, autor del libro “Israel, 1957

En noviembre de 2010, con 97 años, falleció Jacques Stroumsa, el violinista de Auschwitz. De origen sefardí y natural de Salónica, era la voz “viva” del ladino (castellano medieval) en el horror de Auschwitz. Amaba a España y se reconocía como “hijo de España”.

 

Fuentes: eSefarad, Medicina y Holocausto

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La suerte le salvó la vida tres veces.

15 sep
15 septiembre 2010

Flavio Josefo fue un historiador judío nacido en el seno de una familia sacerdotal de Judea. En el año 64 se trasladaría a Roma para conseguir de Nerón la liberación de algunos sacerdotes judíos capturados durante las revueltas contra los romanos, causa por la que es procesado y encarcelado. Sin embargo, pronto es liberado gracias al apoyo de Sabina Popea, esposa del emperador (una vez).

Tras su vuelta a Jerusalén, en el año 66 estalló la Gran Revuelta Judía. Fue designado por el Sanedrín de Jerusalén como comandante en jefe de Galilea, organizando su administración y defensa. Tras seis semanas de heróica defensa de Jotapata frente al poderoso ejército romano, la fortaleza cayó. Joseyo y 40 defensores huyeron para refugiarse en la meseta de Masada. Sitiados por los romanos decidieron matarse antes que entregarse al enemigo.

¿Cómo hacerlo?, ¿en qué orden?… Alguien propuso colocarse en círculo y contar 1, 2 y 3; al que le tocase el 3 moría y así sucesivamente sin contar los muertos. Por suerte (dos veces), Josefo se colocó en el lugar nº 16 y si lo comprobáis sólo se pueden salvar los situados en la posición 16 y 31.

Para comprobarlo, a la vieja usanza con lápiz y papel, sólo hay que escribir una círculo con 41 números y comenzar a tachar el número 3, sin contar en posteriores ruedas los tachados (muertos), salvándose al final los situados en el lugar 16 y 31. Sólo una agilidad mental prodigiosa (¿otra calculadora humana?) habría permitido a Josejo elegir el lugar.

Cuando al final quedaron Josejo y otro compatriota decidieron capitular y entregarse a las fuerzas del general Vespasiano. Llevado ante el general, y teniendo todo perdido, se atrevió a augurar que Vespasinao se convertiría en el próximo emperador. En el año 69 el augurio se cumplió y Josefo fue liberado (tercera vez).

Fuente: Matemática divertida y curiosa – Malba Tahan

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Los sefardí­es conservaron las llaves de sus casas.

29 mar
29 marzo 2010

Desde los tiempos de los godos, los judí­os han sido perseguidos con  mayor o menor intensidad dependiendo del momento y el lugar. Fueron acusados de ser los portadores de la peste, de crucificar niños el dí­a de Viernes Santo para rememorar la pasión de Cristo, se les prohibió practicar determinados oficios, fueron recluidos en guetos y, para rematar la faena, eran marcados con señales distintivas (no fue un invento nazi, muy a pesar nuestro). Toda esta vorágine de humillaciones y aberraciones culminaron con el decreto de expulsión de los judí­os, firmado el 31 de marzo de 1492 por los Reyes Católicos en base a un texto del Inquisidor General, Tomás de Torquemadaa.
Según este decreto, los que no se convirtieron debí­an abandonar Sefarad (así­ es como los judí­os llamaban a España). Unos 100.000 judí­os abandonaron sus casas y su paí­s, obligados a malvender sus pertenencias, a costearse el flete de los barcos… Se exiliaron a Navarra, reino en teorí­a todaví­a independiente, Francia, Inglaterra, el Norte de África y el Imperio Otomano.
Hay varios detalles que nos demuestran el apego que tení­an por esta tierra, que también era la suya: primero, mantuvieron el sefardí­ o judezmo (el castellano del siglo XV) allá donde fueron y segundo, y más importante, conservaron las llaves de sus casas pensando en regresar, pero España se cerró a cal y canto. Las consecuencias económicas y culturales fueron devastadoras…

Espero que la Historia haya juzgado a los responsables y por mi parte sólo puedo pedir perdón.

Imagen: Kalipedia

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Este perro ladrador mordí­a.

05 nov
5 noviembre 2009

Dice el refrán que “perro ladrador poco mordedor” pero esta debe ser la excepción que confirma la regla.

Cuando Albert Sever fue nombrado gobernador de Galitzia (Polonia) en 1920 trató de expulsar a los judí­os que allí­ habí­an emigrado. Promulgó un ley de residencia para los judí­os que sólo se concedí­a a los ricos. Uno de los judí­os que no pudo conseguir el permiso de residencia, por no disponer de dinero para “comprarla”,  decidió luchar contra aquella injusticia y busco un despacho de abogados para que le llevasen el caso. Con todos los despachos que habrí­a se dirigió a uno cuyo titular era conocido por su manifiesto antisemitismo.

Cuando el judio entró en el despacho, el abogado se quedó perplejo y le preguntó:

¿No sabe usted quién soy?

A lo que el judí­o respondió:

Un brillante abogado y mejor persona.

El abogado, descolocado por la respuesta, gritó:

Odio a los judí­os y todos conocen mis discursos antisemitas.

Como dice el refrán:

Perro ladrador poco mordedor

Los ojos del abogado se llenaron de ira… saltó de la silla y le pegó un mordisco al pobre judí­o.

Fuente: El pueblo judí­o y sus anécdotas – Jaim Bloch

Foto: foroelsalvador

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El funeral de Madek Edelman. Lí­der judí­o

01 nov
1 noviembre 2009

El presidente polaco Lech Kaczynski, lí­deres judí­os y cientos de personas asistieron al funeral de Marek Edelman, el último lí­der del levantamiento del gueto de Varsovia contra los Nazis en 1943.
El levantamiento judí­o del gueto de Varsovia fue el primer acto de una gran resistencia civil contra los ocupantes nazis en Polonia durante la Segunda Guerra Mundial.
Edelman también luchó en el levantamiento de Varsovia en 1944 y fue un integrante estridente de la oposición anticomunista durante las décadas de la Guerra Frí­a. Trabajó como cardiólogo en la ciudad central de Lodz.
Edelman, quien era una gran autoridad moral en Polonia, murió en la capital polaca el pasado 2 de octubre a la edad de 90 años. Fue enterrado con honores militares, acompañado del Himno Nacional polaco, en el principal cementerio judí­o de la ciudad, donde permanecerá cerca de otros lí­deres sublevados.
Las ceremonias funerarias comenzaron en el Monumento a los Héroes del Gueto de Varsovia con discursos de sus amistades, incluyendo a Tadeusz Mazowiecki, el primer premier electo del paí­s.
El ataúd de madera de Edelman estaba cubierto con una bandera roja de los años de la Segunda Guerra Mundial que perteneció a la organización francesa de izquierda Bund.
También asistió el ex presidente y fundador del movimiento libertador Solidaridad, Lech Walesa, al que se le vio enjugar lágrimas.

Marek Edelman

Colaboración de D. Abel Reyes Téllez, historiador y Presidente Nacional del Partido Social Cristiano Nicaragüense (PSC)

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Pócima para matar cristianos.

27 oct
27 octubre 2009

El pueblo judí­o ha sido ví­ctima, a lo largo de los años, de abusos, masacres, injusticias… Si rápidamente nos viene a la cabeza el holocausto nazi, por su proximidad temporal y múltiples testimonios, no es menos cierto que existen otros muchos actos, menos conocidos, pero tanto o más horrorosos.

Han sido acusados de matar a Cristo, de ser los responsables de la peste, de cometer crí­menes rituales… y de intentar envenenar a los cristianos.

Nos vamos a trasladar a la Francia del siglo XIV, concretamente al año 1321, donde se “descubre” que los leprosos tení­an planeado envenenar el agua de fuentes y pozos. Los leprosos comenzaron a ser quemados y uno de ellos, ante su inminente muerte, confiesa que han sido pagados por los judí­os para acabar con los cristianos. Sin más prueba que esta “supuesta confesión” comienza la caza del judí­o, los que tienen más suerte son expulsados… otros serí­an asesinados o quemados.

El supuesto veneno utilizado para “matar cristianos” estarí­a compuesto por sangre humana, orina, hostia consagrada y algunas hierbas, todo ello desecado, reducido a  polvo e introducido en bolsitas provistas de pesos para hundirse.

Las consecuencias de este “complot” fueron la expulsión definitiva de los judí­os de Francia en 1323 por Carlos IV y el exterminio de los leprosos. En mi tierra lo llaman “matar dos pájaros de un tiro“.

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Necrópolis hebrea en Sevilla.

26 oct
26 octubre 2009

En los años noventa del siglo XX, con motivo de la construcción en Sevilla del aparcamiento subterráneo de Cano y Cueto y de la obra de la Diputación Provincial (antiguo cuartel de Intendencia), salieron a la luz una serie de enterramientos cuya estructura se limitaba simples fosas o bien a tumbas de ladrillo y cubierta en falsa bóveda, en donde la inhumación se practicaba con el difunto en decúbito supino, en ataúd, sin ajuar y con la cara mirando al Este.

Los trabajos de entonces fueron responsabilidad de la arqueóloga Isabel Santana Falcón, que dejó una memoria titulada “De la muerte en Sefarad“, en donde apuntaba que el área de la necrópolis judí­a se definí­a entre las puertas de la Carne y de Carmona, si bien podrí­a haber llegado al actual barrio de San Bernardo. Esta hipótesis ha dejado de serla, ya que en agosto de 2001, en un solar de la calle Campamento en San Bernardo, una excavación de urgencia a cargo del arqueólogo Marcos Hunt, permitió hallar restos de la necrópolis, lo que viene a confirmar la hipótesis de la Sra. Santana al respecto. En esta última excavación, que se cubrió rápidamente de hormigón, se encontraron, excavadas sobre terreno virgen; dos fosas, un osario y tres inhumaciones; a una profundidad de 1,80 m.

No son estas de las dos últimas décadas, las únicas manifestaciones de la necrópolis judí­a, que no ocupaba una extensión uniforme, sino que estaba compuesta por parcelas rodeadas de terrenos inhabitados que hasta el s. XVII no comenzaron a urbanizarse.

En 1580, debido a la hambruna provocada por una gran sequí­a, algunos desgraciados e indigentes profanaron algunas tumbas en los alrededores de la Puerta de la Carne. Destrozaron y abrieron un número indeterminado de ellas, encontrando cuerpos vestidos de ricas prendas, joyas, objetos de oro y plata y cierta cantidad de libros hebreos, algunos de los cuales acabaron en manos de Benito Arias Montano, salvándose así­ de la destrucción y la barbarie.

Así­ mismo, fue descubierta una inscripción mortuoria, grabada en un trozo de columna romana. Este epitafio, que tras mucho deambular por Sevilla, acabó en el Museo Arqueológico, perteneció a un brillante sevillano del s. XIV llamado Rabí­ Salomón, que fue médico, astrónomo y exégeta de gran valí­a que murió en Sevilla en 1345.

La Aljama sevillana se comunicaba con el exterior y con el resto de la ciudad por tres puertas. Una tení­a acceso a la calle Mesón del Moro y era de hierro. Otra, la de San Nicolás, estaba frente a la calle Rodrigo Alfonso. Por último la que estaba fuera de la ciudad, en cuyos alrededores se practicaron los enterramientos, la actual Puerta de la Carne, a la que los árabes llamaban Bib el Chuar o Puerta de las Perlas. Los hebreos la denominaban Mon-hoar o Min-hoar, del nombre de un israelita principal que viví­a cerca de la Puerta. También habí­a una puerta pequeña, la del Atambor, que daba a la calle Rodrigo Caro, llamada así­ porque por la noche se cerraba a golpe del tambor de la guardia de la Plaza.

Cuando en 1843 se fortificó la puerta de la Carne, se descubrieron allí­ muchas sepulturas al excavar el foso que defendí­a el fuerte, algunas de ellas aún contení­an huesos humanos.

Podemos considerar los siglos XIII y XIV como la época dorada de la Aljama hispalense; y dos fechas cruciales jalonan este periodo: La conquista de la ciudad por el rey Fernando el Santo en noviembre de 1248, y la matanza y revuelta contra los judí­os auspiciada por el clérigo Ferran Martí­nez, arcediano de écija.

No habí­a comunidad hebrea en Sevilla al rendirse la ciudad en 1248, pero enseguida vinieron de otras partes, principalmente de Toledo, y algunos de los más principales recibieron casas y propiedades en el Repartimiento de la ciudad comenzado por Fernando III y finalizado por su hijo Alfonso X. Estos dos reyes, sobre todo, protegieron la práctica de su religión, permitiéndoles tener sus propios jueces. Pagaban algunos tributos especiales a la corona, pero estaban francos o exentos de pagar otros.

Colaboración de Fernando Franco.

Foto: religion4s

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