Tag Archive for: Egipto

El divorcio express no lo inventó Zapatero, ya existía en el Egipto Grecorromano

26 nov
26 noviembre 2013

En miles de papiros conservados sorprende constatar que la situación de la mujer en el periodo Grecorromano de Egipto era, en determinadas cuestiones, mucho mejor que cualquier otra época anterior al siglo XX. Aunque las mujeres no eran ciudadanas y, salvo excepciones, necesitaban un tutor que las representase, se mencionan algunos derechos que los documentos públicos y privados confirman y amplían.

La mujer podía heredar y testar, ser propietaria de territorios y bienes inmuebles, regentar un negocio… También se advierte cierta igualdad en los contratos matrimoniales y de divorcio. El matrimonio no era religioso, sino una simple cohabitación formalizada por contrato con cláusulas de rescisión en caso de divorcio, restitución de la dote y separación de bienes.

Papeles del divorcio antiguo Egipto

Contrato de matrimonio año 13 a.C. en Alejandría:

A Protarco [presidente del tribunal], de parte de Thermión, hija de Apión, con su tutor Apolonio hijo de Querea, y de parte de Apolonio, hijo de Tolomeo. Thermión y Apolonio están de acuerdo en concertarse para compartir una vida en común; el susodicho Apolonio reconoce haber recibido de Thermión por parte de su casa, a título de dote, un par de zarcillos de oro y (…) dracmas de plata; y desde este momento, Apolonio se compromete a proveer a Thermión como a mujer desposada de todo lo necesario y de vestidos conformes a su condición y a no maltratarla, a no expulsarla, a no insultarla y a no meter a otra mujer, o, en caso contrario, él perderá al punto la dote [...] y Thermión se compromete a cumplir sus deberes para con su marido y los propios de la vida en común y a no ausentarse de casa ni una noche ni un día sin el consentimiento de Apolonio, y a no deshonrar o dañar la casa común, y a no andar con otro hombre, o, en caso contrario, será privada de la dote; y además la parte transgresora quedará sujeta a la multa prescrita.

Así reza un acta de un divorcio de Alejandría en el 13 a.C.:

A Protarco, de parte de Zois hija de Heraclíades, con su tutor, su hermano Ireneo, y de parte de Antípatro hijo de Zenón. Zois y Antípatro están de acuerdo en separarse uno de otro rompiendo la unión que se estableció por contrato ante este mismo tribunal [...] Zois reconoce haber recibido de parte de la casa de él lo que éste obtuvo a título de dote: vestidos por valor de 120 dracmas de plata y un par de zarcillos de oro. Por ello, de ahora en adelante queda anulado el contrato de matrimonio y ni Zois ni nadie en su nombre podrá contender contra Antípatro para requerir la restitución de la dote; ni ninguna de ambas partes contra la otra en punto a la cohabitación o a cualquier otro asunto por lo que hasta la fecha se refiere; fecha a partir de la cual le es lícito a Zois casarse con otro hombre y a Antípatro con otra mujer, sin que ninguno de ellos sea denunciable por tal motivo.

Fuentes e imágenes: 1, 2,

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¿Cómo averiguó el faraón Psamético quiénes fueron los primeros habitantes del mundo?

26 ago
26 agosto 2012

Hoy en día, y después de múltiples estudios y diversas teorías según los distintos descubrimientos, podemos datar la edad de la Tierra en algo más de 4.500 millones de años y, según los hallazgos en Herto (Etiopía), los primeros homo sapiens aparecieron hace unos 150.000 años pero el faraón Psamético decidió averiguar quiénes fueron los primeros habitantes o, mejor dicho, qué pueblo fue el primero que habitó la tierra con una técnica, como mínimo, original.

Relieve en la tumba de Psamético en Tebas

Psamético I fue el fundador y primer faraón Saita (XXVI dinastía) que reinó Egipto entre el 664 y el 610 a.C. Consiguió la independencia respecto del Imperio asirio y su pueblo conoció la prosperidad durante su largo reinado. Los tiempos de paz llevaron al faraón a darle más esplendor y pedigrí a su pueblo… creyendo que su pueblo era el más antiguo del mundo, quiso demostrarlo empíricamente. Para ello, preparó un experimento que demostraría cuál fue la primera lengua y, por tanto, el primer pueblo en habitar el mundo.

Según nos cuenta Heródoto, ordenó entregar dos recién nacidos a un pastor para que los criase sin contacto con otros humanos y con la prohibición de hablarles. Así, sin ninguna influencia y sin oír ninguna lengua, las primeras palabras que pronunciasen de forma natural, superada la etapa de los primeros sonidos ininteligibles, indicarían la lengua primigenia y los que la hablasen serían los primeros pobladores. Tras dos años de experimento, el pastor pidió audiencia con el faraón… habían dicho su primera palabra al tiempo que extendían sus brazos como pidiendo algo:

Becós, becós

Como ni el pastor y ni el faraón conocían el significado de aquella palabra, se convocó un comité de sabios para que pudiese determinar su significado y a qué lengua pertenecía. Tras varios días de reuniones se determinó que la palabra significaba pan y que era una palabra frigia. Por tanto, y muy a pesar del faraón y los egipcios que se consideraban el pueblo más antiguo, se determinó que los frigios, que ocupaban la mayor parte de la península de Anatolia en la actual Turquía, eran el pueblo más antiguo.

Fuentes: Cuéntame una historia – Carlos Goñi, Los egipcios (Heródoto)

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El día que Cleopatra dejó en ridículo a Marco Antonio

21 may
21 mayo 2012

Marco Antonio, comandante en jefe de Julio César, persiguió a los culpables de la muerte de éste y, además, supo ganarse al pueblo de Roma, lo que le permitió, junto a Octavio y Lépido, formar parte del Segundo Triunvirato en 43 a.C. Aún así, había todavía muchos partidarios de la República y se desencadenó una guerra civil contra los partidarios del Triunvirato. Marco Antonio solicitó la ayuda de la reina Cleopatra, amante de Julio César, para que acudiera con sus naves a Tarso (Turquía). Cleopatra, en un principio, no quiso inmiscuirse en un conflicto entre romanos pero finalmente accedió a reunirse con Marco Antonio… el encuentro duró cuatro días y de allí salió una alianza política y el amor a primera vista. Marco Antonio se marchó a Alejandría con Cleopatra y allí pasaron el invierno rodeados de lujo y disfrutando de días de vino y rosas.

Cleopatra y Marco Antonio

Aunque a Cleopatra todos le pongamos la cara de Liz Taylor, según las palabras de Plutarco eran otras sus cualidades:

Se pretende que su belleza, considerada en sí misma, no era tan incomparable como para causar asombro y admiración, pero su trato era tal, que resultaba imposible resistirse. Los encantos de su figura, secundados por las gentilezas de su conversación y por todas las gracias que se desprenden de una feliz personalidad, dejaban en la mente un aguijón que penetraba hasta lo más vivo. Poseía una voluptuosidad infinita al hablar, y tanta dulzura y armonía en el son de su voz que su lengua era como un instrumento de varias cuerdas que manejaba fácilmente y del que extraía, como bien le convenía, los más delicados matices del lenguaje; Platón reconoce cuatro tipos de halagos, pero ella tenía mil.

Y si le añadimos una pizca de fuerte carácter, tenemos una mujer que no se dejaba amilanar ni doblegar. Prueba de ello es la anécdota que cuenta Plutarco en Vida de Marco Antonio. Ante estas cualidades Marco Antonio siempre intentaba impresionar a Cleopatra… Un buen día, estaba pescando en el Nilo pero estaba quedando en evidencia frente a Cleopatra porque no conseguía ninguna captura y, al igual que Franco cazando perdices y pescando salmones, ordenó a un esclavo que se metiese al río y pusiera en el anzuelo peces ya capturados. La mañana fue muy productiva y Marco Antonio quedó como un gran pescador.

A los pocos días Cleopatra invitó a varios miembros de las familias más poderosas de Egipto para que acudiesen como espectadores a un día de pesca con Marco Antonio. Esta vez fue Cleopatra quien ordenó a un esclavo repetir la operación. Cuando Marco Antonio sacó un enorme pescado lo enseñó orgulloso a todos los presentes… para sorpresa del romano todos comenzaron a reír. Marco Antonio no entendía nada… lo que él no sabía era que aquella captura era de mar.

Cleopatra se había dado cuenta del engaño de Marco Antonio y quiso darle un escarmiento por intentar engañar a la reina.

Fuente: Gabinete de Curiosidades Romanas – J.C. McKeown

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El día que los libios y los pueblos del mar perdieron más miembros

24 feb
24 febrero 2012

Los pueblos del mar eran una confederación de marineros del Mediterráneo que durante el segundo milenio antes de Cristo asaltaban y atacaban las poblaciones de Egipto y el Cercano Oriente. Las incursiones de esta confederación, que no era permanente ni fijos sus componentes, eran frecuentes en el delta del Nilo y en las poblaciones costeras, también se aliaban con los enemigos de Egipto para rapiñar todo lo que pudiesen.

Merneptah fue el cuarto faraón de la XIX dinastía del Antiguo Egipto que llegó al poder a los sesenta años de edad. En 1208 a.C. emprendió una batalla contra los libios (de la tribu libu y del que deriva el nombre de Libia) a los que, lógicamente, se habían unido los pueblos del mar. La victoria de Merneptah fue total, como se puede comprobar en el templo de Karnak donde se representa la campaña del faraón:

Además, también se hace referencia y se detallan todos los trofeos obtenidos en la batalla que los escribas, como ya comentamos en las excusas para no ir a trabajar a los pirámides, contaban y anotaban. La práctica egipcia, respecto a los trofeos de guerra, era cortar el pene de los enemigos muertos y su mano derecha si el enemigo estaba circuncidado. El recuento de todos los penes y manos arrojó el siguiente desglose de bajas enemigas:

6.359 Libios (entre los que había 6 generales)
2.201 de Ekwesh (identificado como Acaya, región del oeste de Grecia)
222 de Shekelesh (identificado como Sicilia)
742 de Tursha (identificado como Tirrenia o Etruria)
200 de Shardana (identificado como Sardinia-Cerdeña)

Fuentes: The end of the Bronze Age: changes in warfare and the catastrophe – Robert Drews, A mind of its own: a cultural history of the penis – David M. Friedman

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Excusas que aceptaban los faraones para no ir a trabajar a las pirámides

02 feb
2 febrero 2012

Las bajas laborales, por incapacidad temporal, le cuestan al Estado unos 7.000 millones de euros al año, si a esto añadimos que muchas empresas están contratando a detectives privados para desenmascarar casos de fraude, está claro que es un tema muy delicado y costoso. ¿Cómo la hacían en el antiguo Egipto?

Nos fijaremos, por su control y detalle, en los trabajadores de las pirámides. Antes, me gustaría aclarar que los últimos descubrimientos han dejando claro que no eran esclavos sino que estaban bien alimentados, organizados y, además, eran completamente libres. Estaban organizados por grupos de unos 40 a 60 trabajadores que podían aumentar en momentos puntuales por “necesidades del servicio“, dirigidos cada uno por un capataz y supervisando la obra un escriba. Éste, además de la supervisión, tenía también labores de administrador pues debía llevar “los papiros de la contabilidad“. Se anotaba la marcha de los trabajos, el material que se necesitaba y el que se iba utilizando… y las ausencias de los trabajadores con sus correspondientes motivos.

De entre las causas que podíamos llamar justificadas estaban:

Embalsamar a un ser querido.
Picadura de escorpiones.
Fabricar cerveza para una celebración.
Embriaguez.
Haber recibido una paliza de su mujer en una discusión conyugal…

Y aunque nos parezca sorprendente tenía más días de descanso que nosotros… los españoles: coronación o fallecimiento de un faraón, sus correspondientes aniversarios, celebraciones religiosas, crecidas del Nilo, los epagómenos (los cinco días añadidos al ciclo de 360 jornadas para completar el año solar de 365 días de los egipcios)… e incluso de la época de Ramsés III (1198 hasta 1166 a.C.) es el primer registro de una acción sindical masiva… una huelga. Según el papiro que se conserva en el Museo Egipcio de Turín las huelgas surgieron debido al retraso de las raciones alimenticias que formaban parte de los sueldos de los obreros.

Los trabajadores llevaban más de veinte días sin recibir el sustento porque el gobernador de Tebas oriental y sus seguidores habían interceptado el envío. Cuatro meses después, el conflicto se reavivó. La entrega de alimentos se había demorado de nuevo, esta vez dieciocho días, y los obreros se vieron obligados a reclamar lo que era suyo, pero recibieron partidas insuficientes. Por esta razón interrumpieron el trabajo y se dirigieron al templo de Thutmose III en Medinet Habu, donde presentaron sus quejas, exigiendo que el propio faraón fuera informado y proclamando:

(…) Hemos llegado a este lugar por causa del hambre y de la sed, por la falta de ropa, de pescado, de hortalizas. Escríbanlo al Faraón, nuestro buen señor, y escríbanlo al Visir, nuestro superior. ¡Háganlo para que podamos vivir!”

Fuentes: Osirisnet, Libcom, The graffiti of pharaonic Egypt – Alexander J. Peden, Pharaoh’s People: Scenes from Life in Imperial Egypt – T.G.H. James, Aprender del pasado – José Manuel Pina

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Egipto cayó en manos de los persas por los gatos

10 ene
10 enero 2012

En el 526 a.C., tras la muerte de su padre el faraón Amosis II, sube al trono de Egipto Psamético III . Hereda un reino próspero pero con una amenaza latente… el Imperio persa. Cambises II, rey de Persia de la dinastía aqueménida, continuó la expansión del imperio iniciada por su padre, Ciro II el Grande, y puso sus ojos en Egipto.

Cambises había preparado la marcha de su ejército a través del desierto del Sinaí con la ayuda de tribus árabes que le prepararon depósitos de agua, esenciales para cruzar el desierto. La esperanza del faraón para conjurar la amenaza persa se basaba en una teórica alianza con los griegos. Sin embargo, su esperanza fue vana cuando comprobó que no existía tal alianza y, además, Fanes de Halicarnaso, comandante de las tropas griegas mercenarias asentadas en Egipto, se había pasado al bando persa. La batalla decisiva se iba a librar frente a las puertas de la ciudad de Pelusio en 525 a.C.

Cambises captura a Psamético

Además de la superioridad del ejército persa y de la bisoñez del faraón, en la batalla también tuvo que ver el hecho de que los egipcios consideraban a los gatos como manifestaciones de la diosa Bastet y, por tanto, eran sagrados. Los persas añadieron, a su habitual equipo de campaña, todos los gatos que pudieron capturar. Los egipcios tuvieron que luchar evitando dañar a los gatos… tras una desigual lucha los egipcios se refugiaron en Pelusio. Una vez sitiada la ciudad, Cambises siguió con la mofa y/o estrategia y arrojaron los gatos a la fortaleza lo que obligaba a los arqueros egipcios a disparar con demasiado cuidado.

Tras Pelusio caería Menfis y Psamético III, el que sería último faraón de la dinastía XXVI de Egipto. Cambises sería coronado faraón y daría comienzo a la dinastía persa.

Fuentes e imágenes: AmazonCrystalinks, Military History

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Una solución faraónica para las molestas moscas

14 nov
14 noviembre 2011

Supongo que muchos habréis visto bolsas de agua, o incluso CDs,  colgadas en muchas terrazas y que tiene la misión de ahuyentar las moscas. La explicación más coherente, que he encontrado, es que  al ver su reflejo con un tamaño enorme se asustan y se van (¿?). Y como nadie estaba libre de ser objetivo de las molestas moscas, el faraón Pepi II optó por una solución… curiosa.

Pepi II fue un faraón de la VI dinastía en Egipto del Imperio Antiguo. Tras la temprana muerte de su padre Merenre I, subió al trono a la edad de seis años y se le atribuye haber reinado durante más de 90 años (¿?).

Se cuenta que Pepi II encontró la solución perfecta para ahuyentar las moscas: siempre iba acompañado de varios esclavos cubiertos de miel. Teniendo junto a él objetivos tan golosos, las moscas se centraban en ellos y dejaban tranquilo al faraón. Aquí tenéis una parodia de la BBC:

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La lógica de Omar o la justificación de quemar libros

21 nov
21 noviembre 2010

Como contamos en otra ocasión, hay libros que pensaste que nunca se escribirían pero el califa Omar llegó a justificar la incineración de libros.

Tras la muerte de Mahoma, se inicia el periodo de los Califas Perfectos (llamados así porque eran familiares o amigos íntimos del profeta). Estos primeros califas fueron cuatro (Abu-Bakr, Omar, Otmán y Alí). El segundo de ellos, Omar, conquista e islamiza Siria, Persia, Palestina, Egipto…

En el año 644 se toma Alejandría, en la que se encuentra la gran Biblioteca de los Ptolomeos compuesta por miles de legendarios papiros. Ante aquel tesoro y sobre qué hacer, Omar, con un “lógica aplastante“, soltó:

No hay más que un libro verdadero: el Corán. Si los libros de esa biblioteca contienen cosas opuestas al Corán, son impíos y hay que quemarlos; y si dicen lo mismo que el Corán, son superfluos y hay que quemarlos también.

Según cuentan las crónicas, estos libros sirvieron para mantener encendidas las calderas de los baños públicos durante seis meses.

Así que, cuidado con la lógica o, mejor dicho, el uso de la lógica para justificar nuestros hechos.

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Cleopatra y Julio César se carteaban en francés

02 nov
2 noviembre 2010

Cleopatra y Julio César se carteaban en francés, Alejandro Magno y Aristóteles se cruzaban epístolas en la lengua de Moliere, Pascal descubrió la ley de gravitación universal y se la “pasó” a Newton… todas estas “perlas”, y otras muchas, fueron llevadas ante la Academia de Ciencias por el matemático francés Michel Chasles (1793-1880).

Michel Chasles, miembro de la Academia de Ciencias desde 1851, era un reputado matemático, sobre todo en el campo de la geometría, y un apasionado de la historia de las matemáticas. Su pasión por la historia le llevó a conocer a Vrain-Denis Lucas que le ofreció una espectacular colección de cartas y escritos varios de Pascal, Newton, Cleopatra, Julio César, Aristóteles, Alejandro Magno, Lázaro (el resucitado), María Magdalena… La colección estaba formada por más de 27.000 documentos y el matemático pagó 140.000 francos de la época (una fortuna).

Por ingenuidad, por su amor a la patria (según las cartas toda la cultura giraba en torno a Francia), por imposibilidad de leerlas todas, por el tipo de letra… el caso es que Vrain-Denis Lucas (falsificador profesional) se la coló. El pobre Michel, orgulloso de su descubrimiento y de su patria, los presentó en la Academia de Ciencias… Todavía se deben estar riendo.

En febrero de 1870, el Tribunal Correccional de París condenó a Vrain-Lucas a dos años de cárcel, una multa de 500 francos y el pago de todas las costas.

Fuentes: History of Mathematics, Asesinatos Matemáticos – Claudi Alsina

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La cena más cara de la Historia

17 oct
17 octubre 2010

El valor de esta cena asciende a diez millones de sestercios. Consultadas algunas referencias (1,2) para calcular el equivalente en euros, la cena en cuestión ascendería a unos 15 millones de euros. Y la otra cuestión sería el número de comensales que en este caso sólo sería una, Cleopatra VII.

Marco Antonio, amigo de César y su más encarecido vengador, solicitó el apoyo de Cleopatra, la cual accedió aún teniendo su país al borde de la ruina. Después de un sensual encuentro en Tarso, en su fastuoso trirreme real, Cleopatra exigió la ejecución de su hermana Arsinoe como requisito indispensable para prestarle ayuda a Antonio, el cual accedió a su propuesta. En aquella cita, ambos se enamoraron apasionadamente. Cleopatra, tratando de impresionar a su amante, apostó que era capaz de meterse “entre pecho y espalda” una cena de diez millones de sestercios. Lógicamente, Marco Antonio aceptó.

Llegado el día en cuestión, se sirvió la cena con los majares más exquisitos y, lógicamente, caros (para saber cómo puede ser una cena de la época lo podéis ver aquí) pero nada raro a la vista de Marco Antonio. Llegó Cleopatra a la cita con un impresionante collar con dos hermosas perlas, se dirigió a Planco, elegido juez de la contienda, y le preguntó cuánto podría valer cada una de las perlas: “Al menos, cinco millones de sestercios“, contestó el juez.

Tras dicha “tasación”, Cleopatra echó una de las perlas en una copa y la llenó de vinagre (recordemos que las perlas están formadas principalmente por carbonato de calcio que al reaccionar con el vinagre desprende calcio y CO2) para que se disolviese la perla y poder beberla. Cuando iba a repetir la operación con la segunda perla, para “gastar” los diez millones, Marco Antonio se dio por vencido.

Fuente: Historia del Mundo sin los trozos aburridos – Fernando Garcés

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Archienemigos de Roma. Cleopatra

01 oct
1 octubre 2010

Novena entrega de “Archienemigos de Roma“. Colaboración de Gabriel Castelló.

Nuestra archienemiga de hoy es una de las mujeres más famosas de todos los tiempos, protagonista de multitud de ensayos, novelas y grandes producciones cinematográficas (quién no recuerda a una hermosísima Liz Taylor en su bañera de leche de burra) Por ello no centraré esta revisión de su vida y entorno en lo típico y tópico; veremos otros aspectos menos conocidos de la mujer que atrapó a dos de los hombres más importantes de los últimos tiempos de la República.

Su nombre completo fue Κλεοπάτρα Φιλοπάτωρ (Cleopatra Filopator Nea Thea) y era la séptima en llevar ese nombre dentro de la familia que dominaba el país del Nilo desde que Ptolomeo Soter, el diádoco de Alejandro, se estableciese en Egipto tras su muerte y, después de una cruenta guerra con sus antiguos compañeros, se autoproclamase faraón. Hija de Cleopatra V y Ptolomeo XII “Auletes” (le llamaban el “flautista” porque era un cretino vividor), nació en el 69 a.C.

Frente a lo que piensan algunos (que si era de piel oscura, o incluso de facciones negroides como reclaman algunas asociaciones de afro americanos estadounidenses), Cleopatra era totalmente griega. Los Lágidas adoptaron el ritual faraónico de casarse entre hermanos para preservar la sangre real, por lo que la reina del Nilo no tuvo ni una gota de sangre egipcia o africana. Lo que sí se sabe es que Cleopatra VII fue la primera reina ptolemaica que aprendió el idioma egipcio. Todos los testimonios de su tiempo indican que era una mujer muy inteligente, culta y refinada. Cuando se presentó en público por primera vez con catorce años, además de su griego vernáculo, ya hablaba egipcio demótico, hebreo, sirio, arameo y algo de latín. Como una especie de precursora de Hypatia, fue educada por un elenco de preceptores griegos y era mujer versada en literatura, música, política, matemáticas, medicina y astronomía. Plutarco dijo de ella:

Se pretende que su belleza, considerada en sí misma, no era tan incomparable como para causar asombro y admiración, pero su trato era tal, que resultaba imposible resistirse. Los encantos de su figura, secundados por las gentilezas de su conversación y por todas las gracias que se desprenden de una feliz personalidad, dejaban en la mente un aguijón que penetraba hasta lo más vivo. Poseía una voluptuosidad infinita al hablar, y tanta dulzura y armonía en el son de su voz que su lengua era como un instrumento de varias cuerdas que manejaba fácilmente y del que extraía, como bien le convenía, los más delicados matices del lenguaje; Platón reconoce cuatro tipos de halagos, pero ella tenía mil.

Cuando contaba con dieciocho años de edad, su padre se ahogó en el Nilo. A causa de su muerte, su hermano de doce años, Ptolomeo XIII, y ella heredaron Egipto como corregentes y esposos. No era su único hermano: tenía otro hermano y posteriormente esposo, Ptolomeo XIV, y tres hermanas más, dos mayores, Cleopatra VI (desaparecida misteriosamente) y Berenice IV, y una menor, Arsinoe IV.

Corría el otoño del 48 a.C. Egipto estaba medio arruinado cuando Cleopatra pugnó con su hermano por el trono y fue expatriada a Siria. Hambrunas, grandes desigualdades y permanentes intentos de usurpación, incluso por parte de su hermana Arsinoe, se prodigaban el país de las dos tierras. Su hermano y faraón, Ptolomeo XIII, era un niño en manos de tres intrigantes; el eunuco Potino, su preceptor Teodoro y el capitán de la guardia, Aquilas. Fueron estos tres hombres quienes decidieron asesinar a Pompeyo el Grande cuando, huyendo de Farsalia (Grecia), desembarcó en Egipto solicitando ayuda y asilo a Ptolomeo. Pensaron que así agradarían a César, cuando, en realidad, le enojaron al mostrarle la cabeza del que había sido su suegro. Lo pagaron caro.

César recibió en Alejandría a la aspirante, la cual se presentó ante él burlando la férrea vigilancia que había organizado Aquilas. El cónsul accedió a mediar entre los dos hermanos como testamentario del padre de ambos. Roma era desde hacía años tutora de Egipto a causa de las deudas astronómicas que arrastraban los últimos reyes lágidas.

Después de varios conflictos, el ataque de los partidarios de Ptolomeo a la ciudad que se saldó con el incendio de la Gran Biblioteca, intrigas, ejecuciones y batallas, Ptolomeo XIII murió ahogado en el Nilo, como su padre, Arsinoe fue conducida a Roma cargada de cadenas y Cleopatra quedó como única regente de Egipto, en connivencia con César, aliado y amante de la reina. Quizá su entrada triunfal en Roma junto al dictador provocó a los republicanos más acérrimos. Esta feliz unión se truncó los idus del 44 a.C. en las escaleras del teatro de Pompeyo. César fue asesinado por varios elementos tradicionalistas y Cleopatra tuvo que huir de Roma con su hijo Cesarión, fruto de su relación con César.

Nada más regresó a Egipto, ordenó envenenar a su hermano y esposo Ptolomeo XIV, evitando así cualquier conato de usurpación. La situación de Egipto era penosa: canales de regadío cegados, plagas y hambre por doquier. Poco más de un año después, otro romano arrogante y necesitado llamó a su puerta. Era Marco Antonio, fiel legado de su esposo asesinado y su más encarecido vengador. Antonio acababa de romper el equilibrio entre los tradicionalistas republicanos y sus compañeros de triunvirato Octavio Augusto, sucesor de César, y Lépido, un hombre de paja. Antonio le solicitó apoyo a Cleopatra, la cual accedió aún teniendo su país al borde de la ruina. Después de un sensual encuentro en Tarso, en su fastuoso trirreme real, Cleopatra exigió la ejecución de su hermana Arsinoe como requisito indispensable para prestarle ayuda a Antonio, el cual accedió a su propuesta. En aquella cita, ambos se enamoraron apasionadamente. Antonio volvió después a Roma y se casó con Octavia, la hermana de su por entonces amigo y futuro gran adversario. Cleopatra tuvo dos hijos con Antonio, Alejandro Helios y Cleopatra Selene.

Cuatro años después, Antonio volvió a Egipto y se desposó con su amada, sin haber repudiado antes a Octavia. Aquel tórrido adulterio fue el detonante de las hostilidades entre Octavio y Antonio. Mientras el primero soportaba penurias en Roma, fiel a su política de austeridad y trabajo, el segundo dilapidaba los recursos del Imperio desde su palacio de Alejandría. Octavio supo como poner en contra de Antonio a toda la mitad occidental del estado, sobretodo a las facciones más conservadoras del Senado que se escandalizaban de la vida licenciosa de Antonio y Cleopatra, acusada de regicidio, incesto, lujuria, etc. El punto crítico lo rebasó Octavio cuando, violando el secreto que lo protegía, leyó en público el testamento de Antonio en el Senado. El él le concedía arbitrariamente a su esposa el control de medio Oriente romano, le otorgaba el gobierno de Armenia y Cirene a sus dos hijos y, lo peor, mostraba su deseo de ser enterrado en Alejandría… Aquello soflamó a la rancia aristocracia romana, que le declaró la guerra a Egipto. Era el 32 a.C.

La batalla decisiva entre ambos contrincantes tuvo lugar en las costas de Actium (Grecia), el 2 de Septiembre del 31 a.C. La flota romana comandada por Agrippa arrinconó a la escuadra egipcia. Cleopatra huyó ante la presión romana y Antonio abandonó a sus hombres para reunirse con ella. Menos de un año después, en Julio del 30 a.C., Octavio entró en Alejandría. Antonio, crédulo de un informe falso que le anunció la muerte de su esposa, se suicidó clavándose su gladio. Octavio se reunió con Cleopatra. El princeps de Roma pretendía conducirla a Roma, pero ella sabía que si accedía a acompañarle desfilaría cargada de cadenas como había sucedido con su hermana Arsinoe. Viendo que no era capaz de seducirle con sus encantos, pues Octavio era hombre frío y calculador, optó por seguir a su marido hacia el mundo de los muertos. Según la versión más común, fue un áspid proporcionado por una de sus fieles esclavas quien tuvo el honor de privarle a Octavio Augusto del placer de mostrar a la arrogante reina de Egipto como su esclava. Era el 12 de Agosto del 30 a.C.

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El primer anticonceptivo femenino de la Historia

02 jun
2 junio 2010

No voy a enumerar todos los métodos anticonceptivos que las mujeres han sufrido en la Historia. Y digo sufrido porque a lo largo de la Historia el hombre ha decidido hasta lo más íntimo de una mujer.

Lo más fácil y frecuente era la introducción de cuerpos extraños en el útero para “taponar” el líquido seminal. En las actas de la National Medical Association se pueden encontrar ciento veintitrés tipos de dispositivos intrauterinos. En un periódico se llegó a publicar “estos trastos llenan la vagina como si fuera una tienda de todo a cien“.


Hoy en día, y gracias a la investigación, existen métodos  más efectivos y menos radicales: píldora, DIU, parches…

Pero si nos remontamos al antiguo Egipto, encontraremos el primer método anticonceptivo femenino. Las mujeres se aplicaban una fina capa de excrementos de cocodrilo del Nilo en el cuello del útero. Aquel emplaste, evidentemente, actuaba como barrera y, además, se ha comprobado que las heces de cocodrilo son un poderoso espermicida por su elevada acidez.

Fuente: Historias curiosas de la Medicina – Luciano Sterpellone.
Fotos: Medical Transcription School

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