El telegrama que concedió al Madrid el título de Real

25 may
25 mayo 2014

Ayer disfrutamos de un espectáculo en el partido que enfrentó al Real Madrid con el Atlético de Madrid por la Champions 2014. Un Real Madrid que apeló al “espíritu de Juanito”, a las épicas remontadas europeas para llevarse la Décima ante un Atlético que aúna calidad, sacrificio y un motivador brutal como es Simeone. Aprovechando el evento, hoy os quiero contar cómo el Madrid adquirió lo de “Real”. El 29 de junio del año 1920, el Madrid Football Club, nombre con el que se fundó la entidad en 1902 por los hermanos catalanes Padrós, recibió por parte del rey Alfonso XIII la denominación de Real. Parece ser que como agradecimiento al campeonato nacional que organizaron los Padrós para conmemorar su mayoría de edad y el comienzo de su reinado como tal -hasta la fecha actuó como regente su madre-. Campeonato que sería el germen de la actual Copa del Rey y que ganó el Vizcaya al Barcelona por 2 a 1.

Telegrama

Además, se añadió al escudo la corona borbónica que se perdería en tiempos de la República, cambiándose  por la banda morada de la bandera republicana. Tras la Guerra Civil se recuperó la corona y se mantuvo la banda.

Escudos Madrid

Fuente: Diario Ya

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Las agujas de las máquinas de coser Singer, armas letales en la Segunda Guerra Mundial

20 may
20 mayo 2014

Todavía recuerdo a mi madre en su vieja máquina de coser Singer en la que pasaba horas y horas dándole al pedal para coser, coger el dobladillo de un pantalón, confeccionarse una falda… lo que hiciese menester, porque mi madre, como todas las de su edad, tenía alma de modista. Por eso, cuando descubrí esta historia, me pareció sorprendente que una simple aguja se pudiese convertir en un arma letal (cuando se pinchaba, mi madre no iba más allá de un simple ¡ay!).

El 23 de diciembre de 1941, se recibía un extraño pedido en la fábrica de las máquinas de coser Singer en Bristol (Inglaterra): el mayor pedido de agujas de coser de la historia pero no de agujas estándar, sino unas muy determinadas según las especificaciones que se adjuntaban. Al día siguiente, un ejecutivo de Singer contestó:

No estamos seguros exactamente de lo que quieren. Según sus especificaciones, parece que necesitan las agujas para algún propósito que nada tiene que ver con las máquinas de coser.

Se me olvidaba comentar un pequeño detalle: el pedido se hizo desde Porton Down en Wiltshire (Inglaterra), el Centro de Investigación del Ministerio de la Guerra donde se experimentaba con armas químicas y biológicas. Dejaremos a un lado las pruebas con animales e incluso con soldados que fueron engañados para servir de cobayas, y nos centraremos en las letales agujas.

Los investigadores de Porton Down, encabezados por el bacteriólogo británico Paul Fildes y con la asistencia de colegas canadienses y estadounidenses, trabajaban para desarrollar un arma letal, pero no destructiva, que podría ser más eficaz contra las tropas en terreno abierto o en las trincheras que las bombas convencionales o el gas mostaza: dardos con antrax o ricina. Cada dardo consistía en una aguja de acero hueca -las pedidas a Singer- con una cola de papel; la punta de la aguja tenía un pequeño depósito con la toxina (antrax o ricina) sellado con de algodón y cera, y sobre el depósito una especie de émbolo que al clavarse el dardo haría que por la inercia inyectase la toxina.

Aguja veneno

La idea era bombardear las tropas enemigas con una especie de bombas de racimo y en cada una de ellos 30.000 dardos envenenados. Se realizaron pruebas con animales para calcular los porcentajes de acierto sobre las tropas enemigas y los resultados iban desde un 90 % para un soldado en posición horizontal en un terreno abierto hasta un 17 % para los que estaban en las trincheras. Las consecuencias de que uno solo de estos dardos se clavase eran brutales: si no se arrancaba la aguja antes de 30 segundos, estabas muerto en menos de 30 minutos después de terribles convulsiones; y aún en el caso de arrancarla antes, sufriría un colapso en 5 minutos que lo dejaría incapaz de seguir luchando. Todas las pruebas realizadas fueron un éxito y su fabricación era muy barata, pero se desecharon porque el Ministerio de la Guerra las encontró ineficaces cuando las tropas enemigas se pusiesen a cubierto en edificios o vehículos, algo que no ocurría con las destructivas bombas convencionales.

Fuentes e imagen: BBC, Telegraph

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Akrabuamelu, el verdadero Rey Escorpión

15 may
15 mayo 2014

Ya sabemos que Hollywood tiene su forma particular de “interpretar” los mitos culturales del resto del mundo. Para todos aquellos amantes de la historia, la experiencia de visionar las películas de El Rey Escorpión debió suponer un profundo ardor de estómago. ¡Nada tan desconcertante como ver a los acadios convertidos en un grupo de guardarropía de “Xena, la Princesa Guerrera“!

En todo caso, las leyendas a veces suelen tener algo de verdad, y el rey escorpión del cine yanqui está basado, por una parte, en el famoso rey escorpión egipcio cuya existencia histórica está siendo demostrada en los últimos años por arqueólogos alemanes. Lo que poca gente sabe es que también los acadios tuvieron un ser mítico mitad hombre y mitad escorpión, que poco tiene que ver con el Mathayus de Hollywood.

The Scorpion King

En varios de los mitos sumerios, como el Enuma Elish (la Creación del Mundo) o la Epopeya de Gilgamesh, aparecen esos hombres con torso y cabeza de humano y resto del cuerpo de artrópodo, y no se llaman Mathayus , sino Akrabuamelu. En los mitos más recientes, ya de la época babilónica, se les describe como creados por Tiamat para servir de carne de cañón contra los rebeldes dioses menores, un ejército de superseres. En cambio, en la Epopeya de Gilgamesh se les presenta como guardianes del reino de las tinieblas, al que se accede por un valle dominado por dos grandes cimas, una especie de puerta natural vigilada por ellos. En este papel de guardianes de puertas como son presentados por los asirios, un hombre escorpión es el encargado de abrir la puerta del cielo para que el dios Shamash (Sol) salga para viajar a primera hora de la mañana y por la tarde se encargan de cerrarla tras la vuelta del dios de su paseo diario. En todos los casos se les describe como seres poderosos, que llenan de terror a quien los contempla y cuya mirada era la muerte.

Eso sí, hay que reconocer que  no eran tan fotogénicos como Dwayne Johnson. Es lo que tiene que los acadios no conocieran a Xena.

Akrabuamelu

Colaboración de Joshua BedwyR autor de  En un mundo azul oscuro

Imágenes: 1, 2

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¿Por qué los soldados estadounidenses llevaban babosas en la Primera Guerra Mundial?

13 may
13 mayo 2014

Ante el desarrollo de las armas de fuego y las escasas alternativas para avanzar ante su mayor alcance, la Primera Guerra Mundial se convirtió en una guerra de trincheras. Parejo al desarrollo de armas convencionales, en este conflicto bélico también lo hicieron las armas químicas (gas lacrimógeno, gas mostaza y fosgeno). La única alternativa ante aquellas nuevas formas de matar y, sobre todo, de provocar el caos y el miedo, era el uso de las máscaras antigás. Ante la imposibilidad de llevarlas puestas todo el tiempo, se investigó con varios animales para utilizarlos como “dispositivos de confirmación de gases tóxicos o agentes químicos” (igual que los pollos en la Guerra del Golfo), pero ninguno de ellos servía… hasta que intervino Paul Bartsch, profesor universitario y conservador del Museo Nacional de Historia Natural de EEUU.

Máscaras

Paralelamente a los trabajos e investigaciones que desarrollaba en la Universidad y en el Museo, Paul Bartsch seguía investigando en casa en otros campos no tan académicos pero igualmente fructíferos. Aunque la línea de investigación era otra, en uno de estos trabajos caseros que desarrollaba con babosas de jardín (Limax maximus), comprobó que reaccionaban ante el humo que emitía la caldera de su casa. Se centró en esta línea de trabajo y después de varios experimentos llegó a la conclusión de que las babosas eran el dispositivo que el ejército estaba buscando…

El ser humano es capaz de detectar el gas mostaza cuando la concentración de partículas en el aire de este gas es de una proporción 1/4.000.000, y suele ser demasiado tarde para ponerse la máscara. Sin embargo, las babosas detectan la presencia de este gas cuando la proporción gas/aire es de 1/12.000.000, dando un margen de tiempo más que suficiente para que los soldados se pongan las máscaras. Además de su extraordinario sentido del olfato para detectarlos, tienen la capacidad de cerrar su sistema respiratorio y proteger sus pulmones de los gases nocivos, por lo que pueden servir para más de un “uso”.

Cuando tuvo terminado su trabajo, lo puso en conocimiento del Ejército de los EEUU. Su probada eficacia y la tremenda facilidad para llevar el “dispositivo” -sólo necesitaban una caja de zapatos y una esponja húmeda- hicieron que durante cinco meses, desde junio de 1918 hasta el final de la guerra, las babosas pasaran a formar parte del equipo de campaña de los soldados estadounidenses.

Fuentes e imágenes: Smithsonian Institution Archives.

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¿Se halla el tesoro de Moctezuma en Toloriu, un pequeño pueblo catalán de 15 habitantes?

11 may
11 mayo 2014

Esta es la apasionante historia de Toloriu, un pequeño pueblo medieval de montaña de apenas quince habitantes emplazado en la comarca leridana de l’Alt Urgell, donde la leyenda sitúa el mítico tesoro del que fue soberano del Imperio Azteca, Moctezuma. La tradición se sustenta en la supuesta boda que hace más de 500 años emparejó a la princesa azteca María “Xipaguazin” Moctezuma con Juan de Grau, barón de Toloriu.

La realidad histórica nos ha legado que Hernán Cortés encontró el tesoro de Moctezuma. En palabras de Bernal Díaz del Castillo, testigo presencial…

[...] Pues estando que estábamos en aquellos aposentos, como somos de tal calidad, e todo lo transcendemos e queremos saber, cuando miramos adonde mejor y en más conveniente parte habíamos de hacer el altar, dos de nuestros soldados, que uno de ellos era carpintero de lo blanco, que se decía Alonso Yáñez, vio en una pared una como señal de que había sido puerta, que estaba cerrada secretamente se abrió la puerta: y cuando fue abierta, Cortés con ciertos capitanes entraron primero dentro, y vieron tanto número de joyas de oro e planchas, y tejuelos muchos, y piedras de chalchihuites y otras grandes riquezas, y luego lo supimos entre todos los demás capitanes y soldados, y lo entramos a ver [...]

Hernán Cortés y Moctezuma

Pero aquel tesoro se perdió en la llamada Noche Triste y una de las hipótesis (¿?) lo sitúa en este pueblo. Según la leyenda, don Juan de Grau se embarcó con Hernán Cortés y, tras la conquista, intentó emparentar con una de las hijas de Moctezuma -recordemos que tuvo 28 vástagos-. Y lo hizo con la princesa Xipaguazin, a la que bautizó como María por la dificultad de pronunciar su verdadero nombre. Unos dicen que vía matrimonio, otras que fue un simple amancebamiento y, algunos, un rapto. El caso es que cuando don Juan de Grau regresó a su tierra, lo hizo con Xipaguazin, parte de su séquito y… ¿parte del tesoro? Ya en Toloriu, se alojaron en Casa Vima, propiedad del barón. Años más tarde, la princesa tuvo un hijo que fue bautizado el 17 de mayo de 1536 como Juan Pedro de Grau y Moctezuma, “legítimo heredero” de los títulos barón de Toloriu y emperador de México.

El 10 de enero de 1537 fallecía la princesa, pero se cree que poco antes había enterrado el tesoro compuesto por 132.000 pesos en oro y joyas de la época, que hoy se ocultarían en algún recóndito lugar de esta zona del Pirineo catalán. Casi cuatrocientos años más tarde, poco antes del comienzo de la Guerra Civil, la tumba de la princesa fue saqueada y destruida, y todo lo que queda hoy de ella es la placa colocada en el portal de la iglesia…

A la memoria de la princesa Xipaguazin Moctezuma, esposa de Juan de Grau, barón de Toloriu, muerta en el año 1537.

Placa Moctezuma

La placa, escrita en francés, está firmada  por los Caballeros de la Orden de la Corona Azteca de Francia y un tal Chevalier L. Vidal Pradal de Mir, que es, al parecer, uno de los nombres del  príncipe Guillermo III de Grau-Moctezuma, descendiente de Xipaguazin y de Juan de Grau.

Y para rizar el rizo, en 1934 unos aventureros alemanes compraron  por 3.000 pesetas todas las tierras que había alrededor de la llamada Casa Vima… buscando el tesoro. Hasta la fecha, nada de nada.

Con la colaboración de Javier Ramos de Lugares con Historia.

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Chester, el gato que escribía artículos de Física

07 may
7 mayo 2014

Si hay un gato famoso en el campo de la Física es el gato de Schrödinger: un felino que nunca existió y que sirvió para un experimento imaginario del físico austríaco Erwin Schrödinger. Pero el gato que hoy nos ocupa sí que existió y su nombre era Chester.

El físico y matemático estadounidense Jack H. Hetherington de la Universidad de Michigan escribió un artículo relativo a sus recientes investigaciones con el helio. Antes de enviarlo a la revista donde iba a ser publicado, Physical Review Letters, se lo pasó a un físico amigo suyo para que le echase un vistazo. Su colega le advirtió que el artículo estaba escrito en primera persona del plural (nosotros, nuestro…) y ese detalle no gustaba a los editores de la revista cuando iba a estar firmado por un único autor. Así que, ante la posibilidad de tener que reescribir el artículo entero en su máquina de escribir -recordemos que no existían los maravillosos procesadores de texto como este con el que escribo, ni aún los ordenadores personales-, decidió tomar el camino más rápido: buscar otro autor que firmase el artículo con él. Difícil encontrar un colega de prestigio que se prestase a firmar un artículo ya escrito y sin poder modificar ni una coma. Visto lo visto, decidió inventarse el físico que firmaría como coautor… F.D.C Willard.

Realmente, FDC Willard sí que existía, sólo que no era un físico de prestigio sino su gato siamés Chester. Como algunos de sus amigos conocían el nombre de su gato, tuvo que camuflarlo bajo el acrónimo FDC (Felis Domesticus Chester) y el apellido Willard (nombre del padre de Chester). El 24 de noviembre de 1975 la revista Physical Review Letters publicaba el artículo “Two, Three and Four Atom Exchange Effects in bcc He” firmado por los físicos de la Universidad de Michigan J.H. Hetherington y F.D.C Willard. Las investigaciones de Hetherington, y su gato, tuvieron cierto éxito y la revista francesa La Recherche le pidió otro artículo relativo a sus trabajos con el helio. En septiembre de 1980 se publicaba el artículo “L’hélium 3 solide: un antiferromagnétique nucléaire” firmado… únicamente por F.D.C. Willard.

Gato físico

Hetherington tuvo que revelar la verdadera identidad de su colega cuando un periodista se desplazó a la Universidad para hacer una entrevista a los profesores Hetherington y Willard. A los editores de las revistas no les hizo mucha gracia y los colegas de Hetherington se lo tomaron con humor cuando recibieron una copia del artículo con la firma de Chester… sus huellas. Lo mejor de todo es que seguro que hay muchos artículos circulando por el mundo en los que alguna de sus fuentes es el artículo de un gato.

Mi esposa duerme con los dos autores – Jack H. Hetherington

Imagen: Conéctica

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Los pollos que EEUU llevó a la Guerra del Golfo

05 may
5 mayo 2014

El 2 de agosto de 1990, las tropas de élite de la Guardia Republicana de Irak invadían Kuwait. Una operación relámpago -en dos días habían tomado todo el país- que pilló por sorpresa a la comunidad internacional. Si bien Irak venía manteniendo una postura crítica respecto al aumento de la producción petrolífera kuwaití que mantenía los precios bajos e incluso acusándolo de robar su propios yacimientos con la perforación inclinada, nadie pensó que Saddam Hussein llegaría a este punto. Puede que también tuviese algo que ver la deuda que Irak tenía con sus vecinos por la financiación de la guerra contra Irán y, emulando lo que hizo Felipe IV con los Templarios, decidió eliminar a su acreedor. Pocas horas después de la invasión, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 660 condenando la invasión y exigiendo la retirada de las tropas iraquíes. Se trató de que fuese la vía diplomática la que resolviese aquel conflicto pero ante la negativa de Irak, la ONU aprobó la Resolución 678 que daba de plazo hasta el 15 de enero de 1991 para retirarse de Kuwait. En caso contrario, como así ocurrió, se autorizaba el uso de la fuerza. Los EE.UU. reunieron una coalición de fuerzas compuesta por 34 países y… el 17 de enero de 1991, la CNN emitía el inicio de los bombardeos (Operación Tormenta del Desierto).

Desde Arabia Saudí y desde los portaaviones del Golfo Pérsico se inició una gran ofensiva aérea para despejar el terreno de las fuerzas terrestres. Uno de los temores de la fuerzas de la Coalición era que Saddam Hussein diese la orden de utilizar armas químicas como ya había hecho contra los kurdos o en la guerra contra Irán. Además, el denso y negro humo producido por la quema de pozos petrolíferos, era un problema añadido ya que podía enmascarar la presencia de productos químicos. Así que, y a pesar de contar con la tecnología más avanzada, el ejército de los EEUU tiró de un remedio casero para la detección de agentes químicos… la llamada Kuwaiti Field Chicken o KFC (casualmente el mismo acrónimo que Kentucky Fried Chicken, la franquicia de restaurantes de comida rápida especializada en pollo frito).

Pollos

Con esta operación se dotó a los vehículos militares Humvee con pollos como “dispositivos de confirmación de gases tóxicos o agentes químicos”, de igual modo que se hacía con los canarios en las minas para detectar los escapes de grisú. Lógicamente, las pobres aves pagaban con su vida cada aviso. La idea de utilizar pollos la tuvo el suboficial Stacy Jeambert por ser más resistentes y más dóciles que los canarios. El caso es que al poco tiempo hubo que descartar su uso porque 41 de los 43 pollos que reclutaron fallecieron en la primera semana en extrañas circunstancias… ninguno por ataques con armas químicas.

Fuentes: BBC, Time

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Clases de prostitutas en Sumeria

30 abr
30 abril 2014

En Sumeria el sexo se vivía y practicaba con mucha desinhibición. La diosa que llegó a ser la más grande del panteón sumerio fue Inanna (más tarde Ishtar), diosa del amor, del sexo y de la guerra, así como protectora de la corona y… de las prostitutas. ¿Cómo era posible que una gran diosa protegiese a las prostitutas?

Cuando hoy en día pronunciamos la palabra “prostitución”, nos vienen a la cabeza imágenes de esclavitud sexual, de trato de blancas y de vejación a la mujer. Un mundo sórdido, en suma. Esto no era así entre los sumerios. Entre ellos las prostitutas gozaban de prestigio y posición social. Era un oficio más, con el añadido de considerarse importantísimo, ya que la diosa Inanna era, a su vez, la cortesana de los dioses. Debemos tener en cuenta que los dioses sumerios ignoraban a los humanos. La única divinidad que tenía detalles con la humanidad era Inanna, que les entregaba su propio sexo.

Inanna de mi paisano Luis Royo

Inanna de mi paisano Luis Royo

La labor de las distintas prostitutas cambiaba según las épocas y las ciudades, por lo que es difícil desentrañar la madeja de nombres que ha llegado hasta nuestros días. Generalizando un poco podemos distinguir los siguientes tipos, en orden creciente de importancia:

  • Las de nivel más bajo eran las simples prostitutas del pueblo llano, que buscaban a sus clientes en los puertos y en las entradas de las ciudades. Se las respetaba, pues como dije, era un simple trabajo más. No presentaba connotación negativa alguna, salvo en el caso de las “esposas de la cerveza”, que eran esclavas al servicio de las tabernas con las que los clientes podían yacer, incluso delante de todo el mundo (ya lo dije, eran muy desinhibidos). A estas últimas se las despreciaba, pero no por ser prostitutas, sino por ser esclavas.
  • Las Shamhatum eran jóvenes agraciadas que se dedicaban a la prostitución de alto nivel. Lo que hoy denominaríamos como una “escort”. Tenían prestigio social, cultura y colaboraban en determinadas fechas con los templos para atender a los fieles de forma gratuita a cambio de más reconocimiento social.
  • Las Kulmashitum (a veces esa palabra se usaba para designar al personal laboral del templo) eran sacerdotisas prostitutas sagradas – hieródulas – de bajo nivel. A veces sin estudios o cultura. Muchas veces una viuda o una huérfana humilde se acogía como hieródula en un templo de Inanna. Con ello escapaba del hambre y adquiría prestigio social. Lo malo es que solamente se aceptaba a aquellas que no tuvieran defectos físicos.
  • Las Kezertum eran hieródulas que se distinguían de las demás por llevar los cabellos rizados y largos (algunos también opinan que podrían llevar una especie de rastas). Se cree que actuaban en la calle, posiblemente ayudando a las prostitutas laicas y controlando los pequeños altares de barrio.
  • Los Assinum eran hombres que se vestían y se maquillaban como mujeres (travestidos). Los sumerios aceptaban la homosexualidad aunque con cierto humor y burla -del lesbianismo no se hablaba-.
  • Las Ishtaritum (mujeres) y los Ishtarium (hombres) eran el clero sagrado de alto nivel. Obviamente solo se acostaban con ricos/as y gente de mucho poder. Algunas Ishtaritum, como las Nin-Dingir (dama-diosa), lo hacían con el rey o el gobernador, pues eran la diosa reencarnada en el mundo. Al practicar el acto sexual con el gobernante le transmitían sus poderes de mando. Sin ese acto de sexo, el mandamás de turno no podía ser ratificado en el cargo.

Cuando una sacerdotisa hieródula se acostaba con uno de los fieles, era la propia diosa la que lo hacía a través de la sacerdotisa, como un curioso instante de transustanciación sexual. En suma, y aunque parezca extraño, era una prostitución por motivos religiosos y por compasión. Las sacerdotisas representaban el único acto de clemencia que un miembro del panteón divino tenía hacia sus sirvientes humanos. Ningún marido se ofendía porque su churri se fuera de picos pardos con un Ishtarium, ni ellas le tiraban un jarrón a la cabeza al Manolo de turno por haber estado con una Kezertu. Lo consideraban algo normal y de lo que sentirse orgulloso si la pareja había estado con alguien de alto nivel. Obviamente se entregaba una cantidad a la hieródula para el mantenimiento del templo; ya se sabe que  todas las religiones pasan el cepillo,  aunque en este caso tenía un carácter burocrático, pues en la sociedad sumeria se pagaban impuestos casi hasta por respirar. Si además añadimos que los templos eran gestionados por las propias sacerdotisas, obtenemos una imagen exótica de un mundo que hoy nos repugna y que, indudablemente, nos cuesta comprender.

En todo caso, con el tiempo la sociedad sumeria se fue volviendo cada vez más patriarcal y, en época de los babilonios,  las sacerdotisas ya no contaban nada, no gestionaban ni dirigían asunto alguno y eran los hombres los que manejaban el cotarro tratando a las sacerdotisas como meros objetos para sexo. Como dijo cierto historiador en una ocasión:

Cuando los hombres comenzaron a dirigir la sexualidad de las mujeres, la prostitución pasó de ser un acto sagrado a convertirse en un vulgar y terrible acto de esclavitud sexual.

Colaboración de Joshua BedwyR autor de En un mundo azul oscuro

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¿Por qué Velázquez pintaba los caballos tan gordos?

28 abr
28 abril 2014

Lógicamente esto no es ninguna crítica a la pintura de un pintor universal, es sólo buscar una explicación a un hecho evidente al contemplar las obras de Diego Velázquez: en lugar de majestuosos corceles, sus caballos son barrigones y culones.

Para analizar esta característica de sus cuadros podemos fijarnos en Felipe IV a caballo (1634)

Felipe IV

Además de pintar un caballo gordito, en este cuadro se puede apreciar el llamado pentimenti o pentimento (arrepentimiento), las modificaciones que realizaban los pintores en los cuadros para corregir algo que no les acababa de gustar. Aunque estas modificaciones quedaban cubiertas por la nueva capa de pintura, el tiempo ha sacado a la luz algunas de ellas. En algunos casos, se puede comprobar que el lienzo ha sido reutilizado para pintar otro cuadro completamente distinto. En este cuadro se pueden apreciar claramente en el perfil del rostro del rey, en las plumas del sombrero y, sobre todo, en las tres patas traseras del caballo. Y volviendo al tema que nos ocupa, se cuenta que los caballos de los cuadros del gran Velázquez tenían esas hechuras porque eran “modelos” muertos. Se colgaban los caballos y, tras varias horas o días “posando“, los gases propios de la descomposición del cadáver lo abombaban y deformaban. El pentimenti de las patas pudo deberse a que tenía que sortear la rigidez cadavérica de las extremidades de los caballos.

Otros ejemplos de estos particulares caballos de Velázquez…

Príncipe Baltasar Carlos

Príncipe Baltasar Carlos

Conde Duque de Olivares

Conde Duque de Olivares

Felipe III

Felipe III

Caballo blanco

Caballo blanco

Hay otras dos versiones de las formas de estos caballos:

  • Velázquez pretendía mostrar caballos robustos y vigorosos que caracterizaban la raza creada para la caballería española, fruto del cruce de ejemplares flamencos, únicos por su fortaleza, con caballos andaluces, rápidos y elegantes.
  • Estos retratos ecuestres debían colocarse sobre las puertas del Salón de los Reinos del palacio del Buen Retiro a unos cinco metros del suelo. Al verse desde abajo, la perspectiva debería proporcionar unas hechuras perfectas.

¿Sería por ser cadáveres,  por demostrar el poderío del caballo español o por el lugar donde iban a ser colocados?

Fuente: Velázquez, técnica y evolución (1992) – Carmen Garrido Pérez, Museo del Prado, Caballos velazqueños, Valdeperrillos
Imágenes: Wikipedia

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La única mujer soldado del ejército británico durante la Primera Guerra Mundial

25 abr
25 abril 2014

Una nota manuscrita de Walter Kirke, jefe de los servicios secretos de la British Expeditionary Force (Fuerza Expedicionaria Británica) durante la Primera Guerra Mundial, despertó la curiosidad del historiador inglés Raphael Stipic

[…] una joven se vistió como un hombre y se dirigió a la línea del frente con la esperanza de convertirse en corresponsal de guerra.

Era la historia de Dorothy Lawrence, la única mujer soldado del ejército británico.

Dorothy Lawrence

Dorothy Lawrence

Poco se sabe de la infancia de Dorothy, nos tenemos que trasladar a 1914 donde encontramos a una joven de 19 años tratando de abrirse paso como periodista en un mundo monopolizado por los hombres. Con el estallido de la guerra se ofreció voluntaria para viajar al continente y cubrir la guerra como corresponsal, pero ni los editores de los periódicos ni el Ministerio de la Guerra se lo permitieron. Así que, decidió viajar a Francia por su cuenta y allí unirse a la Fuerza Expedicionaria Británica. Consiguió atravesar el Canal de la Mancha y comenzó su aventura en suelo francés. En un pequeño café parisino contacto con dos soldados británicos a los que les contó su historia y su deseo de llegar al frente. Aunque trataron de convencerla de la imposibilidad de llevar a cabo su plan, su determinación pudo más y decidieron ayudarle. Pero como mujer era imposible… le cortaron el pelo, tiznaron su pálida cara, la vistieron con ropas militares -envolviendo sus pechos con tela- y le consiguieron papeles falsos con el nombre de Denis Smith. De camino al frente, conoció al que sería su ángel de la guarda, Tom Dunn, un ex minero alistado en la compañía de zapadores. La instaló en un cabaña cercana al campamento de la compañía, donde estuvo escondida varios días hasta que Tom logró mezclarla con el resto de los zapadores. Estuvo en primera línea colocando minas a 350 metros de las líneas enemigas, en tierra de nadie, y soportando los bombardeos alemanes durante 10 días. Los días que había estado escondida en la cabaña con apenas comida -la que Tom podía compartir con ella-, el frío, la humedad y, más tarde, el trabajo agotador entre trincheras, le pasaron factura. Sufrió un desvanecimiento y estuvo a punto de ser llevada al hospital de campaña donde se habría destapado su engaño. El agotamiento y, sobre todo, la preocupación no le dejaron dormir aquella noche. Sabía que si la descubrían todos los que la habían ayudado serían sometidos a un consejo de guerra. Así que a la mañana siguiente decidió presentarse ante el sargento de guardia y desvelar su verdadera identidad. El sargento la arrestó y lo puso en conocimiento de sus superiores. Dorothy fue sometida a un riguroso interrogatorio pensando que podría ser una espía pero de sus labios sólo salió su historia -en ningún momento desvelo el nombre de los que le había ayudado-. No sabían qué hacer con ella y decidieron ingresarla en un convento hasta poder repatriarla. Llegado el día de la vuelta a casa, le hicieron firmar un documento en el que juraba no desvelar cómo había logrado infiltrase en las líneas; en caso contrario, sería condenada a prisión.

Ya en Londres, y aún teniendo un historia que contar que le hubiese proporcionado el éxito y la fama como periodista, tuvo que buscarse la vida en otros menesteres. Terminada la guerra, pensó que ya estaba liberada de su juramento y publicó un libro con su historia “Sapper Dorothy Lawrence: the only English woman soldier”. El Ministerio de la Guerra no pensaba lo mismo y censuró su libro. En 1925, y tras denunciar una violación, fue ingresada en su psiquiátrico. Nada más se sabe de ella desde esta fecha, sólo que falleció en 1964.

Portada_¡Fuego a discreción! Podréis encontrar más historias como la de Dorothy Lawrence en este libro de sorprendentes  historias de la Primera y Segunda Guerra Mundial.

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