A finales del siglo VIII a. C. Esparta y Mesenia se enfrentaron en la llamada primera guerra mesenia, de las que habría dos más. Esparta crecía y necesitaba nuevas tierras donde asentar a su población… las fértiles tierras de Mesenia fueron su objetivo. En esta guerra no hubo batallas decisivas que decantasen la victoria por uno u otro bando, fue más bien una campaña de acoso y derribo por lo que se prolongó más de la cuenta para los intereses de los espartanos… 19 años.

La población de Esparta estaba compuesto por los ciudadanos con todos los derechos y los esclavos (los periecos, sometidos sin el empleo de la fuerza, y los ilotas, de tierras conquistadas por la fuerza). La proporción durante las épocas de paz eran de 20 esclavos por cada espartano, pero en épocas de guerra, como el ejército estaba compuesto solamente por espartanos, la proporción se disparaba. Como el conflicto con Mesenia se prolongó en demasía, la Gerusía (el órgano de gobierno), por miedo al posible levantamiento de los esclavos y ante la cuantiosas bajas sufridas, impuso la eunomia (igualdad de todos ante la ley). Durante este periodo de tiempo, en el que todos eran iguales, hubo muchos nacimientos de los llamados Parteni (hijos de mujeres espartanas con esclavos o con jóvenes guerreros que fueron enviados de vuelta a casa cuando el conflicto se prolongó, con el fin de procrear y evitar la escasez de futuros hombres).

Con la victoria de Esparta y el regreso del grueso del ejército se derogó la eunomia y los parteni pasaron de iguales a hijos ilegítimos. Ante tamaña injusticia se rebelaron, pero los espartanos sofocaron la revuelta y los expulsaron. En 706 a.C., y liderados por Falanto, llegaron al Sur de la península itálica y fundaron Tarento.

Fuente: The Greek cities of Magna Graecia and Sicily – Luca Cerchia, Los ciudadanos de Esparta, Licurgo y Esparta,

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