Ya hablamos en un post anterior, animales utilizados como bombas, del uso salvaje de animales en batallas, hoy tenemos otra historia de este tipo pero con un cariz, por lo menos, distinto. Esta es la historia de Voytek, el oso que figuraba enrolado en la 22ª Compañía de Transporte del Ejército Polaco durante la II Guerra Mundial.
En el año 1939 era invadida Polonia; los rusos por el Este y los alemanes por el Oeste. Poco pudo hacer el ejército polaco ante los dos potencias militares; muchos soldados polacos fueron apresados y enviados a los gulags soviéticos. Tras el giro de 180%, de aliados a enemigos, que se produjo entre soviéticos y alemanes, Stalin decidió liberar a los presos polacos constituyéndose el Segundo Cuerpo del ejército polaco (1943) para luchar junto a los aliados.
El Segundo Cuerpo fue enviado a Oriente Medio como apoyo a la 8ª del ejército británico. Mientras la 22ª Compañía cruzaba las montañas de Irán, un niño les ofreció un pequeño osezno por comida. No sabemos si porque les dio pena el niño o les hizo gracia el osezno, el caso es que se lo quedaron como mascota. Le pusieron de nombre Voytek y se convirtió en uno más… gustaba de echarse una cerveza, fumarse – o comerse- algún cigarrillo, llevaba pesadas cargas, saludaba a sus superiores, participaba en peleas que siempre ganaba…

Osezno Voytek

Voytek luchando
Cuando el Segundo Cuerpo fue trasladado a Europa, para participar en la campaña de Italia, ocurrió el primer contratiempo: el ejército británico no aceptaba mascotas. Así que, ni cortos ni perezosos, la 22ª Compañía lo enroló con número y rango de ayudante de Artillería.
También tuvo su momento heróico en combate en la batalla de Monte Cassino (1944). Tras varios intentos de los aliados por tomar este estratégico enclave sin éxito, se enviaron todas las tropas disponibles incluida la 22ª Compañía. Comenzó un bombardeo de artillería masivo y nuestro amigo Voytek estuvo durante varias horas transportando obuses, de casi 50 Kg, sin parar. Dicen que aquella actitud sirvió como estímulo para que “compañeros” pudieran ganar aquella batalla.
Cuando terminó la II Guerra Mundial la fama de Voytek había cruzado fronteras. Como Polonia seguía bajo la influencia soviética, parte del Segundo Cuerpo, incluido Voytek, se trasladó a Berwickshire (Escocia) donde recibió muchas visitas de curiosos y periodistas. Tras la desmovilización, lo llevaron al zoológico de Edimburgo hasta su muerte en 1963. Cuentan algunos veteranos, que lo visitaron en el zoo, que cuando les veía se ponía de pie y les pedía un cigarrillo…
Más información:BBC, Badass of the Week, Mail Online
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