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¿Por qué los políticos veneran a Talleyrand sin ser un santo?

01 sep
1 septiembre 2012

No recuerdo quién dijo que la política debe tener algo porque muchos quieren entrar en ella y los que están no quieren salir y aunque las convicciones políticas son como la virginidad: una vez perdidas, no vuelven a recuperarse (Francisco Pi y Margall), muchos recurren al noble arte del transfuguismo - lo que toda la vida hemos llamado chaqueteros - para conservar la poltrona. Pero si alguien destaca por encima de todos ellos, y al que todos los políticos parecen venerar, fue Charles Maurice de Talleyrand. Su éxito político se puede resumir en una frase acuñada por él mismo:

La palabra se ha dado al hombre para que pueda encubrir su pensamiento

Charles Maurice Talleyrand nació en el seno de una de las familias más poderosas y prestigiosas de Francia pero vio truncado su deseo de iniciar la carrera militar por ciertos problemas de huesos que le produjeron una evidente cojera. Así que, se decidió por la Iglesia. Su salto a la política se produce en 1789 cuando es nombrado representante del clero en los Estados Generales convocados por Luis XVI. Con el triunfo de la Revolución Francesa sabe adaptar su discurso a las nuevas condiciones: ataca a la Iglesia y participa en la confiscación de sus bienes, incluso participa en la redacción de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Es nombrado embajador de Francia en Londres y aprovecha para alejarse de los años de Terror durante la revolución. En 1797, durante el Directorio, regresa para ser nombrado Ministro de Relaciones Exteriores, etapa en la que conoce y entabla una estrecha amistad con Napoleón. Viendo las pretensiones de Napoleón, dimitió de su cargo para apoyar el golpe de estado del 9 de noviembre de 1799 (18 de brumario del año VIII del calendario republicano francés) que instauró el Consulado donde volvió a ser nombrado Ministro de Relaciones Exteriores. En 1804, con el nombramiento de Napoleón como Empereur des Français, adquiere una cuota de poder y de riqueza inimaginable.

Cuando ve flaquear las fuerzas de Napoleón, sobre todo tras la errónea decisión de invadir Rusia, se aparta de él y renuncia a seguir representando a Francia en el exterior incluso negociando con sus enemigos. Tras la caída de Napoleón, en 1814, se encarga de firmar el armisticio con los aliados y con la restauración borbónica de Luis XVIII es nombrado Primer Ministro y también vuelve a ocupar su cargo natural… Ministro de Relaciones Exteriores. Al año, tuvo que dimitir por la presiones de los extremistas monárquicos que no le perdonaron su pasado; se apartó de la primera línea pero siguió, desde la sombra, haciendo oposición contra el absolutismo de Carlos X. Apoyó la Revolución de 1830 que llevó al Trono a Luis Felipe de Orléans y fue nombrada embajador en Londres hasta 1834. Poco antes de su muerte, en 1838, se reconcilió con la Iglesia.

Le Diable Boiteux (el Diablo Cojo), como le llamaban sus enemigos, se subió a un coche oficial en 1789 y no se bajó hasta 1834.

Fuentes: Política para bufones – Pedro González Calero, El rescate de la historia – Ed Rayner y Ron Stapley

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Una solución de hace cinco siglos para la crisis actual

23 may
23 mayo 2012

Si algo está claro en esta crisis es que no afecta a todos por igual: los ricos, casualmente, son más ricos, los pobres más pobres y la clase media está perdiendo su trabajo. Además, las medidas tomadas hasta ahora no han dado ningún resultado positivo y, peor aún, los recortes en determinados campos son pan para hoy y hambre para mañana. No soy ningún entendido en economía, para ser sinceros ni en economía ni en nada, pero creo que tampoco se perdería nada por echar la vista atrás y ver qué se hizo en otros tiempos en situaciones, como mínimo, difíciles.

Felipe II

Felipe II, el autor de esta solución a la crisis, no parece ser el más indicado para paliar una crisis económica pues los múltiples frente que tenía abiertos, por motivos políticos y religiosos, le llevaron a declarar en bancarrota la Hacienda Real en tres ocasiones (1557, 1575 y 1596), pero hoy podría funcionar. Dejaremos a un lado las medidas que tomó Felipe II, y que hoy en día se siguen tomando, como el aumento o creación de nuevos impuestos (los Millones, un impuesto extraordinario que se recaudaba con un fin concreto y que la Comisión de los Millones debían administrar y supervisar su gasto en el objetivo solicitado) y la financiación del exterior (los usureros o banqueros europeos financiaban las campañas del monarca a cambio de tipos de interés leoninos de hasta el 30%), para centrarnos en la venta de títulos nobiliarios.

En 1557, puso a la venta 150 hidalguías a 5.000 ducados de oro cada una (unos 300.000 euros), aunque no logró venderlas todas, y 37 más en años posteriores. Su nieto, Felipe IV, continuó con la venta pero tuvo que bajar el precio a 4.000 ducados pagaderos incluso a plazos. Durante el siglo XVII se crearon 5 vizcondados, 128 condados y 269 marquesados. Como hemos dicho que hoy en día los ricos son más ricos y, normalmente, suelen tener aires de grandeza, seguro que sería más fácil colocar unos cuantos marquesados o condados a colocar deuda pública. Ahora los regalamos: marqués de Del Bosque, al seleccionador nacional de fútbol, marqués de Villar Mir, al empresario Juan Villar Mir, marqués de Vargas Llosa, al Nobel de Literatura…

Fuente: Aprender del pasado – José Manuel Pina Piquer

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La primera mujer que votó en California lo hizo 43 años antes de poder hacerlo

17 may
17 mayo 2012

Charlotte Parkhurst nació en 1812 en el estado de New Hampshire. Siendo muy pequeña quedó huérfana y fue criada en un orfanato donde pasaba más tiempo con los caballos del establo que con sus compañeros. Cuando abandonó el orfanato, o se escapó, consiguió trabajo en unos establos en Worcester (Massachusetts) propiedad de Ebenezer Balch. Gracias al buen manejo de los caballos, aprendió a conducir los carruajes de hasta seis caballos pero el día a día era muy duro para una chica joven en un terreno propiedad de los hombres… tenía que aguantar constantes burlas, menosprecio y abusos. Así que, un buen día decidió huir e ir a buscar fortuna a la ciudad de Providence (Rhode Island) pero con un ligero cambio… se cortó el pelo, se vistió con ropa de hombre y adoptó el nombre de Charley Parkhurst. Allí se sirvió de las enseñanzas de Worcester y comenzó a trabajar como conductor de diligencias.

Charlye Parkhust

Pero Charley también sucumbió a la fiebre del oro y en 1851 se trasladó a California para buscar su parte del pastel. Debido a la dureza del terreno y a los bandidos de los caminos, no le fue difícil volver a conseguir trabajo, esta vez, en la California Stage Company. Tras sufrir varios asaltos, de los que salió bien librado, y algún que otro percance – perdió la vista de un ojo por la coz de un caballo y desde aquel momento se le conoció con el sobrenombre de One Eyed Charley -, se ganó una merecida reputación en la costa Oeste. Después de 20 años en la diligencia, y debido al constante dolor en las manos, decidió dejarlo y dedicarse a otros negocios con escasa fortuna.

En 1868, después de la Guerra Civil Americana, se celebraron las elecciones presidenciales y en la ciudad de Soquel (California), donde él se quedó a vivir, aparecía el nombre de Charley Parkhurst en las listas electorales… Charlotte se convertía en la primera mujer en votar, con apariencia de Charley, cuando el voto femenino no se aprobó en California hasta 1911. El 18 de diciembre de 1879 fallecía debido a un cáncer de lengua… el médico y los vecinos que preparaban el cadáver para su entierro descubrieron que era una mujer.

En el edificio de la estación de bomberos de Soquel hay una placa que dice:

El 3 de noviembre de 1868, en este lugar votó por primera vez una mujer en el estado de California, “Charley” Parkhurst, que se había disfrazado de hombre…

Fuentes e imágenes: Flickr, Rough Tough Charley Parkhurst, Shadows of the past,

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Pueblo soberano, el monarca de los tiempos modernos encadenado al carro de la ambición ajena

14 may
14 mayo 2012

La Constitución Española de 1978, en su artículo 1.2, establece:

La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.

Por tanto, el pueblo es soberano en nuestro Estado de Derecho; nos ofrecen una pequeña cuota de poder y nos hacen partícipes en la elección de los que nos representan… en teoría.

En la práctica, el pueblo soberano

es el monarca de los tiempos modernos, cubierto de harapos y extenuado de hambre. A pesar de su precario y miserable estado, aún se pavonea algunas veces con el título deslumbrador de soberano. Soberanamente tonto, no comprende nunca que cuando lo adulan con tan pomposo dictado, es cuando tratan de encadenarlo al carro de la ambición ajena.
Destinado a representar el papel de víctima en todas las funciones teatrales, sea quien quiera el director de la compañía, y extremadamente crédulo y bobalicón, se deja engañar con facilidad por todos y siempre representa su papel con una verdad maravillosa.

Nuestra participación se materializa en las elecciones, el prólogo de una tragicomedia donde se entierran las ilusiones de unos y nacen las esperanzas de otros. Tras depositar el voto y participar en nuestro sistema de gobierno, llamado democracia, y que, según Charles Bukowski, difiere de una dictadura en que en aquélla se vota antes de obedecer las órdenes, sólo queda esperar el escrutinio de las urnas

esas Cajas de Pandora que encierran los encantamientos y sortilegios electorales; en el recinto misterioso de aquellas cajas no habitan más que duendes ocupados en jugar con las papeletas que en ella se depositan, borrando unos nombres y escribiendo otros en su lugar, ya multiplicándolos o sustituyéndolos, según les conviene. Por eso, al abrirse, los votantes se admiran al ver que en lugar de la voluntad popular, que metieron en ella, sale la voluntad del partido ganador. Siempre se asegura que de las urnas va a salir la salvación de la patria; pero lo que siempre sale son nuevas ambiciones, nuevo desconcierto y nuevas discordias políticas.

Estas consideraciones, que podrían suscribirse hoy en día, fueron escritas hace más de 150 años por Juan Rico y Amat en el Diccionario de los políticos (1855)

Imagen: Forges

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Día de la Mujer Trabajadora… la ley de la silla

08 mar
8 marzo 2012

Este post está dedicado a la Mujer Trabajadora y, lógicamente, incluyo a las amas de casa.

El pasado 27 de febrero se cumplió el centenario de la promulgación de una ley en nuestro país… la ley de la silla. Tras esta ley se encontraba la madrileña María de Echarri. Desde su labor de periodista, escritora y política puso su persona y su pluma al servicio de la gente obrera, en especial de la mujer obrera, defendiendo un feminismo vinculado a la Iglesia. Fue Secretaría General del Sindicato Católico Femenino y redactora de la revista La Mujer y el Trabajo. Desde sus cargos públicos, Concejal del Ayuntamiento de Madrid en 1924 y en la Asamblea Nacional en la sección de Cuestiones Sociales, Beneficencia y Sanidad en 1927, siguió luchando por las mejoras sociales que humanizaban el trabajo de la mujer, su derecho a la sindicación, y su derecho a igual retribución que el hombre en igualdad de condiciones laborales.

Uno de estos logros, que humanizaban el trabajo de la mujer, fue la ley de la silla por la que los empresarios debían proporcionar una silla a todas las mujeres que trabajan en la industria o el comercio para que pudiesen sentarse a descansar. El problema es que tras este reconocimiento de una legislación laboral específica para la mujer, subyace un reconocimiento de la debilidad de la mujer. Esta ley se basaba en un estudio del Instituto de Reformas Sociales en el que se detallaba que trabajar muchas horas seguidas de pie podía producir deformaciones en la pelvis y, con ello, problemas en su capacidad reproductora… el trasfondo de esta ley no era el beneficio de la mujer sino un modelo de sociedad.

Antes de esta ley hubo un movimiento social en Barcelona, llamado la Liga de Compradoras, en favor de los derechos de las mujeres trabajadoras. Se elaboró una lista blanca en la que se incluían las industrias y comercios que no obligaban a trabajar hasta más tarde de las 20 horas ni en las festividades religiosas y que, además, permitía sentarse a sus empleadas mientras no tuviesen trabajo que las obligase a estar de pie. Al resto… boicot a sus productos.

Fuentes e imagen: ¿Protección o discriminación? A propósito de la ley de la silla, Mujeres escritoras en la prensa del siglo XX – Carmen Ramírez Gómez, Institución Teresiana,

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En el siglo XVII se dio el caso de corrupción urbanística más importante de la historia

06 mar
6 marzo 2012

La corrupción en los círculos de poder es algo tan frecuente que ya no produce ni sonrojo, no sabría decir cuándo o dónde nació aunque parece que es innata a la condición humana. Está tan extendida que alguien decidió dedicarle una entrada en la Wikipedia… Corrupción urbanística en España y aunque aparece un amplio listado de “ladrillazos” no encontraréis el caso más importante… cuyo protagonista fue el duque de Lerma.

El 13 de septiembre de 1598 fallecía Felipe II y era coronado su hijo Felipe III. La primera media que tomó fue nombrar a su amigo Francisco de Sandoval, por aquel entonces marqués de Denia, valido del rey (puesto de confianza por nombramiento directo del rey y que se ocupaba de las cuestiones de Estado). Como el rey estaba preocupado por cuestiones ajenas a la política (el teatro, la pintura o la caza) su valido ejerció como verdadero rey de España; se rodeó de un equipo de gente de su confianza y distribuyó los puestos más importantes de la corte entre miembros de su familia y amigos. Además, en 1599, le otorgó el título de duque de Lerma .

El duque de Lerma comenzó a mover los hilos y en 1601 trasladó la corte de Madrid a Valladolid. La teoría fue que lo hacía por alejar al rey de la influencia de su tía y abuela María de Austria; al rey fue suficiente con decirle que en Valladolid había mejores campos para cazar. Pero la realidad era bien distinta… el enriquecimiento. Seis meses antes del traslado, el duque de Lerma había comprado varios solares, casas y terrenos en Valladolid que, lógicamente, con la presencia de la corte supusieron un pelotazo en toda regla. En 1605 vendió a la corona la zona conocida como Huerta de la Ribera por 30 millones de maravedíes, por eso hoy se llama la Huerta del Rey. Pero todavía quedaba la jugada maestra… el 30 de enero de 1606 la corte regresaba a Madrid.

Madrid negoció la vuelta de la corte con el duque de Lerma, tras pactar un sustancioso donativo de 250.000 ducados (unos 93 millones de maravedíes); de esta cantidad se entregó una tercera parte al valido del rey y el resto a la Corona. Además, y en connivencia con el alcalde de Madrid, el duque había hecho alguna pequeña inversión cuando los precios habían caído en Madrid tras el traslado a Valladolid y que, casualidades de la vida, volvieron a dispararse con el regreso de la Corona.

Cuando su entramado de corrupción fue descubierto y comenzaron a rodar cabezas… aún tenía un as en la manga: solicitó de Roma el capelo cardenalicio que se le concedió en 1618, al mismo tiempo que el rey le daba permiso para retirarse a sus propiedades de la ciudad de Lerma. Murió en Valladolid en 1625. El pueblo le cantó:

Para no morir ahorcado,
el mayor ladrón de España,
se viste de colorado.

Fuentes: La corte en Valladolid, Madrid Histórico,

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Cuando en España un kilo de pan pesaba 800 gramos

22 feb
22 febrero 2012

Espero que este post de hoy no sirva para que algún iluminado piense que también sería una buena medida anticrisis… es sólo un detalle de cómo no hacer las cosas pero que, lamentablemente, se hizo y, además, vía Decreto en 1918.

En 1917, y en plena Primera Guerra Mundial, España vivía su particular crisis: un movimiento sindical militar (las Juntas de Defensa), un movimiento político (la Asamblea de Parlamentarios de orientación catalanista que tuvo lugar en Barcelona) y un movimiento social (la huelga general convocada por UGT y CNT). Tras las Elecciones Generales de febrero de 1918 llega al poder Antonio Maura, quien dirigió un gabinete de concentración con conservadores y liberales.

Huelga general de 1917

Una de las primeras medidas que tuvo que tomar fue atajar el alto precio de un alimento básico… el pan. La teoría: las tahonas subían los precios porque había subido el precio de la harina, los fabricantes de harina porque había subido el del trigo y los agricultores lo subían porque decían que había poco trigo. La práctica: había trigo suficiente, el problema es que los acaparadores y/o especuladores lo acumulaban para que la escasez en el mercado hiciese subir los precios. Había que sacar al mercado el trigo oculto. Para ello, el nuevo gobierno tenía dos opciones: una, incautar el trigo oculto para sacarlo al mercado y, otra, fijar el precio del trigo a un precio que resultase interesante para que los especuladores lo sacasen. Lamentablemente se tomó esta última que conseguía sacar el trigo oculto pero a un precio tal, que el objetivo de rebajar el precio del pan quedaba muy lejos, incluso podía subirlo. Así que, hubo que tomar una drástica medida:

En 1918, y vía decreto, el kilo de pan pasó a pesar 800 gramos.

No se modificaron las unidades de medida, sólo que el pan tuvo esta caprichosa variación para distorsionar su precio.

Fuentes: Hemeroteca ABC (1918), Historiadores de la Cocina, Menudas historias de la historia – Nieves Concostrina, La Casa del Arce rojo

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El legislador más consecuente de la Historia

09 dic
9 diciembre 2011

Hace un mes hablábamos de Zaleuco de Locria como un político que llevó la responsabilidad, como legislador y padre, hasta su máxima expresión. Hoy tenemos a Carondas de Catania que, siendo discípulo de Zaleuco, es toda una declaración de intenciones.

Carondas fue un legislador griego que elaboró las leyes de Catania, su ciudad natal, y Reggio. Además, para facilitar su aprendizaje, las escribió en verso y así poderlas cantar en banquetes y reuniones. Entre las más importantes: protección de la familia (herencias, orfandad, viudedad…), leyes contra la calumnia y el perjurio… y la prohibición de entrar armado en la Asamblea. Este último delito, según su propia legislación, estaba castigado con la muerte.

Teatro griego Catania

El caso es que en una ocasión, por la prisas o vete tú a saber, Carondas entró con una espada en la Asamblea. Al reprocharle su actitud los allí presentes, Carontas dijo:

Os equivocáis, vengo a confirmarla.

Y se suicidó con su propia espada.

Fuentes y foto: Filosofía, MCN Biografías, Wikipedia, Worldisround

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