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¿Por qué los nazis prohibieron los clips en Noruega?

02 dic
2 diciembre 2013

Durante la Segunda Guerra Mundial, Noruega se declaró neutral pero la Alemania nazi consideró que su ocupación era una necesidad estratégica y económica. El 9 de abril de 1940 la Wehrmacht atacó las defensas costeras y las incursiones de la Luftwaffe consiguieron inutilizar las fuerzas aéreas noruegas en apenas 48 horas. Tropas del Reino Unido y Francia acudieron en apoyo de Noruega, pero nada pudieron hacer ante la superioridad alemana… el 10 de junio capituló el ejército noruego en Trondheim. El rey Haakon VII, que había llevado un gobierno itinerante durante la guerra, se negó a reconocer la capitulación y abandonó el país con rumbo a Londres. El gobierno fue asumido por el Reichskommissariat Norwegen (Comisionado del Reich en Noruega), con Josef Terbovenque al frente, actuando como un gobierno títere a las órdenes de Hitler.

Tropas alemanas entran en Oslo

Tropas alemanas entran en Oslo

Aparentemente, en Noruega -supongo que algo tendría que ver el hecho de que los noruegos cumpliesen los cánones establecidos por la raza aria- quisieron ganarse a la población con métodos más sutiles como tratando de aleccionar a clérigos, maestros de escuela y profesores universitarios para que fuesen ellos los que vendiesen las bonanzas de los ideales nazis… los que se negaron sufrieron las consecuencias. Paralelamente, se aprobaron leyes antisemitas cuyo resultado fue la deportación de 700 judíos noruegos a Auschwitz, además de otros crímenes soterrados en comparación con los brutales asesinatos masivos que se realizaban en otros países de Europa.

Como en todos los países ocupados, también aquí surgieron grupos de resistencia. El más importante nació entre los estudiantes de la Universidad de Oslo y como símbolo de su resistencia ante la ocupación eligieron un clip. ¿Por qué un clip? Era un objeto tan insignificante que no llamaría la atención, cualquiera podía conseguirlo, representaba la unión de los noruegos igual que mantiene unidos papeles sueltos y, además, era un invento noruego… o eso pensaron ellos.

Monumento Clip Oslo

Monumento Clip Oslo

Los noruegos pensaban que el inventor del clip había sido su paisano Johan Vaaler. En realidad, Vaaler patentó en 1901 algo parecido al clip en Estados Unidos y Alemania, al no existir legislación al respecto en Noruega, pero tenía algunos defectos que hicieron que no se vendiera y que sus patentes expiraran. El clip que utilizaron los universitarios era el llamado clip Gem que ya circulaba en Estados y Europa desde la década de 1870 fabricado por la empresa Gem Manufacturing.

Los alemanes no le dieron importancia -¿qué daño podía hacer un simple clip?- hasta que se enteraron de que representaba la resistencia del pueblo noruego contra el dominio de los nazis. Los clips se prohibieron bajo pena de muerte.

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La vida en el campo de concentración de Breendonk (Bélgica)

18 ago
18 agosto 2013

Los nazis transformaron el Fuerte de Breendonk -construido en 1906 y situado a 20 Km. de Amberes- en un campo de prisioneros. El 20 de septiembre de 1940 llegaron los primeros prisioneros. Se trataba de pequeños criminales, personas calificadas como antisociales y quienes no acataban las nuevas leyes impuestas. Más adelante fueron luchadores de la Resistencia y prisioneros políticos. Otra sección del campo se utilizó como lugar de tránsito para los judíos que iban a ser enviados a morir en otros campos, principalmente en el de Auschwitz. El campamento estaba custodiado por unos 20 miembros de las SS alemanas apoyados por 33 soldados de la Wehrmacht.

Entrada al campo de Breen

Entrada al campo de Breen

A la llegada al campo y al grito de Heil Hitler, los nuevos prisioneros eran llevados a los patios, donde tenían que quedarse mirando a la pared hasta que fueran procesados. En la oficina de las SS los prisioneros eran inscritos en el campo de concentración, pasando de ser ciudadanos a un simple número. Una vez registrados, eran llevados a la sastrería para cambiar su traje civil por un viejo uniforme del ejército belga. Cuando las reservas de botas de soldado se agotaban, permitían a los internos utilizar el calzado civil con el que llegaron al campo. Los uniformes de los fallecidos eran reutilizados hasta que daban de sí, agujereados y manchados de sangre.

Prisioneros Breendonk

Los judíos eran separados del resto de prisioneros y recluidos en una sección del campo especialmente preparada para ellos; el resto, eran alojados en fríos y húmedos barracones de piedra en literas triples y colchones de paja compartidos con los chinches. Los prisioneros eran sometidos a trabajadores forzados durante 12 horas al día: debían retirar la gruesa capa de tierra que cubría el fuerte y trasladarlo para crear un muro de tierra circular y de gran altura alrededor del Fuerte y esconderlo de las miradas curiosas. La comida que recibían… por la mañana 100 gramos de pan y dos tazones de infusión de bellotas asadas; al mediodía dos platos de sopa aguada y por la tarde 125 gramos de pan y dos tazones de infusión de bellotas asadas. Los prisioneros complementaban aquella miserable dieta con lo que podían: raíces de plantas, hierba, las pieles de las patatas… incluso la placenta de alguna oveja Tan solo se les permitía usar el retrete dos veces al día, todos al mismo tiempo. Únicamente se les permitían 5 minutos, pero debido a que ninguno de los presos disponía de un reloj, la mayoría acababa en un minuto, por el temor a sobrepasar el tiempo asignado y recibir un castigo. También se castigaba el no hacer la cama correctamente con un día sin alimentos.

Muerte en Breendonk.

Además de las numerosas muertes por las enfermedades o malnutrición -que en las actas de defunción los doctores alemanes señalaban como causa la debilidad de corazón-, Breendonk era el campo encargado de proporcionar los candidatos al “ojo por ojo y diente por diente“: cuando los miembros de la resistencia mataban a algún alemán o colaborador belga, se elegían al azar 10 prisioneros para ser fusilados. Tras la ejecución, los judíos debían limpiar la sangre de los postes donde habían sido atados y recuperar los uniformes y botas de los ejecutados.

Postes de fusilamiento

También se producían otras muertes por las palizas propinabas por los llamados jefes de barracones -prisioneros que a cambio de prebendas como mejor alimentación, cuidados médicos y algún que otro encuentro con mujeres, se encargaban de vigilar y controlar a sus compañeros-. Walter Obler y Valère De Vos fueron dos de estos jefes que mataron a varios compañeros, pero lo pagaron: Obler, que además de matar a 10 prisioneros se hizo con un pequeño capital de dinero y joyas a cambio de hacer llegar a los prisioneros cartas y comida de sus familiares, fue juzgado y fusilado en 1947; De Vos, que fue trasladado junto al resto de prisioneros cuando fue evacuado el campo en 1944, murió dos días después de llegar a Buchenwald por la paliza que le propinaron los que antes habían sufrido sus torturas. También hubo un muerto por las múltiples mordeduras de Lump, el pastor alemán del comandante del campo Philippe Schmitt.

Alemanes

En 1942 se inauguró la cámara de tortura. En sesiones que podía durar hasta 5 horas, los especialistas en este tipo de trabajos aplicaban hierros incandescentes y descargas eléctricas en los genitales, quebraban los huesos con prensas, los quemaban con cigarrillos… una pequeña zanja en el suelo permitía la evacuación de sangre y orina. Las puertas de la cámara permanecían abiertas para que el resto de prisioneros escuchasen los lamentos y gemidos.

Testimonios del campo.

De entre los casi 4.000 prisioneros que pasaron por el campo entre septiembre de 1940 y agosto de 1944, hubo dos de ellos que dieron testimonio de aquellos días: León-Ernest Halkin, profesor de Historia de la Universidad de Lieja, y Paul Lévy, ingeniero y profesor en la Universidad Católica de Lovaina y en la de Estrasburgo. Halkin escribirá la obra A la sombra de la muerte en 1945, donde relata su experiencia en Breendonk. El 17 de febrero de 1941 falleció en una de las celdas de aislamiento la primera víctima desde la inauguración del campo de Breendonk: Julius Nathan. Lévy, en su obra El desafío, describe cómo se produjo: Nathan no pudo seguir con el ritmo de trabajo y se derrumbó sobre la carretilla; las SS lo llevaron a una celda de aislamiento y el viejo Nathan, asmático y solo, falleció esa misma noche.

Celdas de aislamiento

Fort Breendonk fue declarado memorial nacional en 1947, reconociendo el sufrimiento y crueldad que padecieron los prisioneros. Fort Breendonk se encuentra abierto a visitantes y Buendía Tours, empresa que organiza visitas guiadas en Bélgica con guías en castellano, ha preparado un tour por el campo de concentración de Breendonk. En este documento tenéis toda la información del tour (horarios, fechas, precios…).

Buendía Tours

 

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El trato a los indocumentados mexicanos, un ejemplo para los nazis

21 jun
21 junio 2013

La ley de Inmigración de los Estados Unidos de 1924 sirvió de inspiración a los nazis en su macabra idea de torturar y asesinar a todo un pueblo bajo la excusa de la superioridad de la raza aria. Al amparo de esta ley, se elaboró un manual para no permitir la entrada en los Estados Unidos de “imbéciles, idiotas, personas débiles mentales, personas de inferioridad constitucional psicopática, vagos, defectuosos físicos, alcohólicos crónicos, polígamos, anarquistas, homosexuales, enfermos contagiosos, las prostitutas, los mayores de 16 años que no sabían leer…“. Se debía inspeccionar y desinfectar en los pasos fronterizos a los inmigrantes que ellos consideraban que podrían ser portadores de enfermedades… les rapaban la cabeza, les desnudaban y bañaban con gasolina o queroseno para desinfectarlos. Hitler alabó dicha ley e importó el uso de dichas técnicas.

Despiojar

En la cárcel de El Paso (Texas) en 1916, obligaban a los presos (inmigrantes ilegales) a desnudarse y bañarse en bidones llenos de gasolina, formaldehído y vinagre. El 5 de marzo de de ese mismo año, en pleno proceso de desinfección, alguien encendió una cerilla… murieron 26 presos. Los medios dijeron que fue un accidente y que todos estaban en sus celdas. Sólo años después se supo la verdad de lo ocurrido. Para facilitar aquel control, se crearon centros de desinfección y sólo en la frontera de El Paso con Ciudad Juárez se inspeccionaron 127.000 mexicanos hasta 1929. En 1920, en esta misma frontera, comenzó a usarse el Zyklon B como desinfectante para eliminar pulgas, piojos, garrapatas… [El Zyklon B es un pesticida a base de cianuro que se usaba para exterminar insectos y roedores, tan eficaz que con apenas 4 gramos se puede causar la muerte de una persona]. Se establecieron varios “campos de cuarentena” donde a los mexicanos ilegales se les afeitaba la cabeza y se desinfectaban con el Zyklon B. Además, eran sometidos a diversas pruebas de inteligencia, como “sumas simples” o montar puzzles, para asegurarse que el inmigrante no era imbécil.

Gasear

El periodista Paul Spike escribió en el diario británico The First Post

Los productos químicos utilizados para desinfectar y despiojar en la frontera con México fueron responsables de la muerte de miles de personas, malformaciones en los fetos, cáncer…

Según el Dr. John Tappan

Familias enteras fueron exterminadas por el Zyklon B en las fronteras mexicano-estadounidenses.

¿Cómo llegó a la Alemania de Hitler?

El uso del Zyklon B inspiró al Dr. Gerard Peters para producir en masa este gas con el fin de “eliminar plagas”. En 1938, Peters se convirtió en presidente de la firma DEGESCH, que comercializaba dicho producto, y publicó un artículo del uso del gas en los inmigrantes mexicanos en la revista alemana “Anzeiger für Schädlingskunde” con fotografías de policías “limpiando” a inmigrantes mexicanos. Sólo fue cuestión de tiempo que los nazis llevasen aquellas prácticas a sus campos de exterminio. Peters fue juzgado en Nüremberg y condenado, pero en un segundo juicio en 1955 fue absuelto.

Una nota de Hitler, fechada en 1924, decía:

En comparación con la vieja Europa, que ha perdido una cantidad infinita de su mejor sangre a través de la guerra y la emigración, la nación [Estados Unidos] aparece como un pueblo joven y de raza selecta. La propia nación, motivado por las teorías de sus propios investigadores raciales, establece unos criterios específicos y selectivos para la inmigración [...] Que un inmigrante pueda pisar suelo estadounidense depende de los requisitos raciales específicos, así como de un cierto nivel de salud…

En Europa, cerca de 6 millones de judíos fueron asesinados con el Zyklon B en los campos de exterminio a imagen y semejanza de los métodos utilizados por Estados Unidos en la frontera con México. Lamentablemente, apenas se tienen datos del número de víctimas mexicanas.

Colaboración de Edmundo Pérez.
Fuente e imágenes: An Underground Cultural History of El Paso and Juarez, 1893-1923

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Eva y Kitty, las niñas judías que con sus pinturas ganaron unos meses a la muerte

16 abr
16 abril 2013

Son muchos los testimonios que nos han llegado de la barbarie nazi durante la Segunda Guerra Mundial, pero cuando los protagonistas son niños, como las hermanas Eva y Kitty, las historias se recrudecen y nos hacen dudar de la condición humana de sus verdugos.

En la conferencia de Munich de 1938, Alemania recuperaba los Sudetes (zona fronteriza con Checoslovaquia) con el consentimiento de Francia y Gran Bretaña. La incorporación de los territorios limítrofes checoslovacos a la Alemania nazi, dejaría al resto del país incapaz de resistir a la posterior ocupación. En la ciudad de Brno (Checoslovaquia), vivía el matrimonio Brunner con sus hijas Kitty y Eva, de 7 y 5 años respectivamente. La persecución de los judíos -los Brunner lo eran- les obligó a huir. Lamentablemente, y yo diría que incomprensiblemente, sólo consiguieron dos visados y los utilizaron los padres para huir a Palestina, bajo mandato británico en aquel momento. Las niñas quedaron al cuidado de un familiar… que las tuvo que dejar en un orfanato en Brno cuando le tocó huir a él.

Eva

Eva

Kitty

Kitty

El 19 de marzo de 1942, Kitty y Eva fueron llevadas al campo-ghetto de Theresienstadt (Checoslovaquia), hoy Terezín. Este campo se utilizó por la propaganda nazi para venderlo al exterior como una colonia donde los judíos eran reasentados (incluso se rodó en Theresienstadt una película/documental con el título de Der Führer schenkt den Juden eine Stadt, “El Führer regala una ciudad a los judíos”). En junio de 1944 se permitió que una delegación del Comité Internacional de la Cruz Roja visitase el campo… previamente adecentado y sus ocupantes aleccionados de lo que debían decir y hacer. El único consuelo de las niñas durante sus días en el campo fueron los lápices de color de los que nunca se separaban. Durante meses, estuvieron adornando los rincones del campo con sus pinturas llenas de color: flores, mariposas, árboles, nubes… En un principio, aquellas pinturas hicieron gracia a los responsables del campo y permitieron que Kitty y Eva evitasen su deportación a los campos de exterminio, hasta que el 18 de mayo de 1944 (un mes antes de la visita de la Cruz Roja) las niñas fueron enviadas a Auschwitz. Entraron en las cámaras de gas cogidas de la mano. Siempre he dicho que es un error juzgar la historia pero hay casos, como este, que es difícil no hacerlo.

Fragmento de la película Der Führer schenkt den Juden eine Stadt

Fuentes e imágenes: Enciclopedia del Holocausto, Ghetto Fighters House Archives – 1, 2, Anécdotas de la Historia – Pancracio Celdrán.

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Cartas de amor escritas en los campos nazis que llegaron a su destino 70 años después

11 nov
11 noviembre 2012

Le service du travail obligatoire (Servicio de Trabajo Obligatorio) fue el reclutamiento forzoso y la deportación de trabajadores franceses – entre 600.000 y 650.000 entre junio 1942 y julio 1944 – a la Alemania nazi con el fin de trabajar como mano de obra forzada durante la Segunda Guerra Mundial. Alemania obligó a la Francia de Vichy a crear este servicio para compensar la pérdida de mano de obra en sus fábricas debido al masivo reclutamiento de soldados alemanes. Además, por cada tres trabajadores franceses enviados, se devolvía a Francia un prisionero de guerra.

Marcel y su esposa René

Uno de estos trabajadores fue el tornero Marcel Heuzé. Entre 1942 y 1944, Marcel estuvo trabajando en la fábrica de Daimler-Benz donde se producían tanques, motores aeronáuticos y vehículos blindados. Durante todo este tiempo, envió decenas de cartas a su esposa René y sus tres hijas desde el campo de trabajo de Marienfelde, al suroeste de Berlín. Lamentablemente, sólo unas pocas llegaron a su destino, del resto se ocupó la censura alemana… pero no fueron destruidas.

Carolyn Porter, una diseñadora gráfica, descubrió por casualidad un lote de viejas cartas en francés en una tienda de antigüedades de Stillwater (Minnesota). Aunque apenas sabía francés, aquellas cartas le intrigaron y decidió comprarlas. Buscó alguien que le ayudase a traducirlas y descubrió el día a día de Marcel, el amor por su esposa y sus hijas, su miedo de no volver a verlas, su frustración al darse cuenta de que las cartas no llegarían… En palabras de Carolyn “Era hermoso y desgarrador. Cuando terminé, sólo quería saber si había vivido, si este hombre había regresado a casa con su esposa y sus hijas”.

Después de un año de labor detectivesca, y ayudada por un genealogista, descubrió que Marcel había logrado sobrevivir y regresar a casa con su familia. Aunque Marcel había fallecido en 1992 y René en 2005, consiguió contactar con su descendientes (hijos, nietos y biznietos) y hacerles llegar las cartas… 70 años después llegaron a su destino. A finales del mes pasado, Carolyn y la familia de Marcel se reunieron en París.

Marcel Heuzé, hijo, nacido después de la guerra

Fuentes: Daily Mail, The Telegraph

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¿Cómo consiguieron evitar las deportaciones nazis dos pequeños pueblos de Polonia?

04 oct
4 octubre 2012

En la conferencia de Munich de 1938, Alemania recupera los Sudetes (zona fronteriza con Checoslovaquia) con el consentimiento de Francia y Gran Bretaña. La debilidad de los occidentales hizo crecerse a Hitler y dudar a Stalin. Las ideologí­as marxistas y nazi, diametralmente opuestas, convergí­an en intereses comunes y llegaron a un acuerdo. Los planes de Hitler pasaban por  la invasión de Polonia, pero tení­a que buscar pretextos que la justificasen; pues dicho y hecho, recuperar el corredor de Pomerania (en Prusia) y el puerto báltico de Danzig (antiguos territorios alemanes, ahora controlados por Polonia). Las pretensiones anexionistas de Alemania por el Oeste y de la Unión Soviética por el Este (parte de Polonia estuvo bajo control ruso), colocan a Varsovia en el centro del huracán. Ante la pasividad de Francia y Gran Bretaña, el 25 de agosto de 1939 los ministros de exteriores ruso, Molotov, y alemán, Ribbentrop, firma un pacto de no agresión… La sentencia de Polonia estaba firmada.

Soldados alemanes “rompen” la frontera polaca

Además, en Polonia se establecieron 5 campos de exterminio: Chelmno, Belzec, Sobibor, Treblinka y Auschwitz-Birkenau. De las deportaciones masivas a los campos se libraron dos pequeños pueblos de Polonia (Rozvadow y Zbydniowie) gracias al ingenio de los médicos Lazowski y Watulewicz. Uno de sus paisanos, que iba a ser deportado a uno de los campos, les suplicó que hiciesen algo para evitarlo… ¿Qué podían hacer dos médicos de pueblo? Una guerra biológica defensiva.

Lazowski y Watulewicz habían comprobado que la prueba de Weil–Felix – utilizada para diagnosticar las infecciones por Rickettsias responsables del mortal tifus – daban falsos positivos con la bacteria Proteus OX19 que, aunque con efectos secundarios, no es mortal. Así que, decidieron inyectarle la bacteria Proteus OX19 y luego se envió una muestra de sangre a los alemanes para su análisis. La prueba de Weil-Felix dio positivo por tifus y el joven se salvó. Visto el éxito de este ensayo, decidieron propagar la infección a escala masiva en los pueblos de Rozvadow y Zbydniowie. Los alemanes, temiendo una epidemia de tifus, decidieron poner los pueblos en cuarentena y enviaron a su propio equipo médico a la zona.

Lazowski y Watulewicz pensaron que el equipo médico destaparía su engaño pero tuvieron suerte… El equipo estaba compuesto por un viejo médico y dos jóvenes enfermeros. Los polacos demostraron su hospitalidad ofreciendo en su honor un pantagruélico banquete e ingentes cantidades de vodka. El médico alemán, un poco afectado ya por el vodka, decidió que fuesen los bisoños enfermeros a inspeccionar el pueblo; éstos, con más miedo a la infección que ganas por hacer su trabajo, quedaron impresionados cuando los polacos les mostraron el último muerto por el tifus – era un anciano que había muerto por anemia -. El equipo médico quedó convencido y abandonaron el lugar.

Lazowski y Watulewicz salvaron a 8.000 personas de la deportación… y la muerte.

Fuentes: Podlsky.Typhus, Proteus 0X19, Polands Biological Defensive

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El mártir de Auschwitz

30 sep
30 septiembre 2012

Si no conseguían atrapar al prisionero fugado, todos sabíamos las consecuencias… matarían a diez de nuestro barracón.

Estas eran las palabras de Franciszek Gajowniczek, prisionero polaco nº 5659 del campo de exterminio de Auschwitz.

La noche del 30 de julio de 1941, en el último recuento del día, faltaba uno compañero del barracón de Franciszek. Sonaron todas las alarmas, los encerraron a todos y los alemanes comenzaron su búsqueda… Por un lado, nos alegrábamos de que alguien pudiese escapar de aquella condena pero, por otra lado, suponía la muerte de otros. A la mañana siguiente, sin haber conseguido capturar al huido, nos sacaron a los 2.000 recluidos en el barracón y nos tuvieron en posición de firmes durante todo el día bajo el sol abrasador. Por la noche, el coronel de las SS Kark Fritsch volvió a pasar lista para elegir a los 10 prisioneros que, como represalia, serían ajusticiados… Franciszek Gajowniczek estaba entre ellos. Cuando dijeron su nombre, dio un paso al frente y murmuró:

Pobre esposa mía; pobres hijos míos.

El compañero que tenía al lado, el prisionero nº 16.770 Maximiliano Kolbe, se adelantó y dijo:

Coronel, soy un sacerdote católico polaco, estoy ya viejo. Querría ocupar el lugar de este hombre que tiene esposa e hijos.

Al coronel no le hizo mucha gracia pero, al fin y al cabo, qué más daba matar a uno u otro. Para que la muerte fuese lenta y agónica, los encerraron para morir de hambre… Bruno Borgowiec, un polaco que fue asignado a prestar servicio en la celda donde fueron encerrados, contó antes de morir en 1947:

El hombre encargado de vaciar los cubos de orina siempre los encontraba vacíos. La sed les condujo a beber el contenido. El padre Kolbe nunca pidió nada y en lugar de quejarse animaba a los otros diciendo que el fugitivo podría aparecer y todos sería liberados – efectivamente, apareció muerto en una letrina pero el coronel ya no quiso dar marcha atrás -. Uno de los guardias de las SS comentó: este sacerdote es realmente un gran hombre. Nunca he visto a nadie como él…

Dos semanas pasaron de este modo. Uno tras otra morían, hasta que sólo quedó el padre Kolbe. Aquello se alargaba demasiado y decidieron ponerle fin: una inyección letal. Aquel sacerdote, hijo de alemán y polaca, fue, durante el tiempo que estuvo recluido, una pequeña luz de esperanza en un lugar de desesperación y muerte; igual que lo había sido para 3.000 refugiados polacos, entre los que se encontraban 2.000 judíos, cuando los escondió en un convento cerca de Varsovia tras regresar de Japón y la India donde fundó varios conventos.

Treinta años después, cuando Franciszek Gajowniczek asistió a la beatificación de Maximiliano Kolbe, pronunció estas palabras:

Sólo pude darle las gracias con la mirada. Yo estaba aturdido y no podía comprender lo que estaba pasando: Yo, el condenado, sigo viviendo y otra persona, voluntariamente, ofreció su vida por mí. ¿Es esto un sueño? [...] no tuve tiempo de decirle nada a Maximiliano Kolbe. Me salvé. Y se lo debo a él. La noticia se extendió rápidamente por todo el campamento. Fue la primera y la última vez que un incidente sucedido en toda la historia de Auschwitz.

Durante mucho tiempo sentí remordimiento al pensar en Maximiliano por permitir que me salvase firmando su sentencia de muerte. Pero ahora, al reflexionar, comprendí que un hombre como él no podía hacer otra cosa. Tal vez pensó que como sacerdote su lugar estaba al lado de los condenados para ayudarles a mantener la esperanza [...]

Franciszek Gajowniczek

El 10 de octubre de 1982, Juan Pablo II lo canonizó.

Fuentes: Auschwitz, Aciprensa, Antología de muertes apacibles – Javier López Facal

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Los suecos, un ejemplo para los nazis.

06 oct
6 octubre 2011

Una de las creencias de la ideología nazi era la superioridad de la raza aria, manteniendo la “higiene racial” mediante la eugenesia (la mejora de los rasgos hereditarios humanos mediante varias formas de intervención… como la eliminación o la esterilización).

Esta idea no fue original de los nazis… sino de los suecos (esa sociedad a la que tenemos como modélica pero que también tiene su historia).

En 1922 se aprobó en el Parlamento sueco, el primer país del mundo, la creación del Instituto Nacional de Biología de las Razas para examinar la antropología del pueblo sueco y establecer una clasificación de las distintas razas. Se recopilaron datos, estadísticas y fotografías de 100.000 suecos para dicho estudio. En 1926 se publicaron los resultados en el libro “Swedish racial studies” por el profesor Herman Lundborg, director del Instituto. Hasta aquí todo correcto.

Per Albin Hansson

El caso es que tras la aprobación en 1934 de la ley de esterilización por el gobierno de Per Albin Hansson, apoyado por todos los partidos políticos, el estudio se utilizó para “higienizar la raza”. Desde la aprobación de la ley hasta su derogación en 1975 más de 60.000 personas fueron esterilizadas por considerarlas “deficientes, imbéciles, desviados y una carga para la sociedad“, y 4.500 fueron lobotomizados por “indeseables“.

Y lo peor es que si seguimos rascando encontraremos prácticas de eugenesia en países como Noruega, Austria, Suiza… y Alemania.

Fuentes: Independent Living Institute, The Local, Lew Rockwell

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