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¿Por qué acabó encerrado en un gulag en Siberia el Pelé ruso?

10 feb
10 febrero 2013

En los Juegos Olímpicos en 1956, celebrados en Melbourne (Australia), la selección de fútbol de la URSS se alzaba con la medalla de oro. La estrella de aquel equipo era Eduard Streltsov, un joven delantero veloz y habilidoso que triunfaba en el Torpedo de Moscú… le llamaban el Pelé ruso. Dos años más tarde, con 21 años, era encerrado en un gulag siberiano. ¿Qué ocurrió en esos dos años?

Streltsov -el primero de la foto- con la selección olímpica.

Streltsov -el primero de la foto- con la selección olímpica.

Después de una semifinal épica en la que la URSS consiguió derrotar a Bulgaria con 9 jugadores -se lesionaron dos jugadores soviéticos y todavía no se permitían las sustituciones- remontado el partido con dos goles de Streltsov, en la final frente a Yugoslavia el seleccionador soviético decidió dejar en el banquillo a su joven estrella y jugó en su lugar Nikita Simonyan. A pesar de esta decisión, los soviéticos consiguieron el triunfo. Como los suplentes no recibían medallas, fue el propio Simonyan quien le ofreció la suya a Streltsov reconociendo que habían llegado hasta allí gracias a él…

No te preocupes, ganaré muchos más trofeos en el futuro.

En el Kremlin se organizó un evento para homenajear a los triunfadores de Melbourne, a la que asistió la delegación de fútbol soviética y los miembros más destacados del Politburó, entre los que se encontraba Yekaterina Furtseva -la mujer más poderosa del país- que asistió con su hija de 17 años. Ésta, estaba prendada de la joven estrella y quería conocerle a toda costa; para su madre, aquel noviazgo podía consolidar su posición en el partido. Lamentablemente, Streltsov no estaba por la labor y la rechazó con buenas palabras… después de algunos vodkas, y ante la insistencia de madre e hija, dijo:

jamás me casaría con esa cara de mono

Yekaterina Furtseva no olvidaría aquel desplante y para empeorar más su situación, si cabe, Streltsov rechazó los ofrecimiento de los dos equipos más poderosos de Moscú (CSKA, el equipo del ejército rojo, y el Dynamo de Moscú, el equipo del KGB) para quedarse en el humilde Torpedo… Había firmado su destino. El 25 de mayo de 1958, en plena preparación del Mundial de Suecia, estaban concentrados en las afueras de Moscú en una dacha propiedad de Eduard Karakhanov, oficial del ejército rojo. A la mañana siguiente, después de una noche de fiesta, Streltsov era arrestado y acusado de la violación de Marina Lebedeva, una joven de 20 años que había conocido en la fiesta.

Tras un primer interrogatorio de la KGB, firmó una declaración jurada declarándose culpable… fue juzgado y condenado a 12 años de trabajos forzados en un gulag de Siberia. Cuando se conoció el arresto, los trabajadores de la ZIP, empresa a la que pertenecía el Torpedo, organizaron una manifestación en la que participaron más de 100.000 personas gritando que aquello fue una venganza. La KGB se encargó de acallar las protestas. ¿Por qué firmó aquella declaración cuando había enviado un carta a su madre declarando su inocencia? La presión y las amenazas de la KGB, y la promesa de que si firmaba le permitirían participar en el Mundial de Suecia… volvió a caer en la trampa. Sin la participación de Streltsov, la URSS caería ante Suecia, selección a la que hacia poco tiempo había derrotado 6-0 con 3 goles de Streltsov.

Después de siete años recluido en el gulag se le condonó el resto de la condena y Streltsov, fiel a su equipo, regresó al Torpedo con el que fue campeón en 1965 y 1968 y él mismo declarado mejor jugador en las temporadas 1967 y 1968. Murió en 1990 a causa de un cáncer de garganta. El Torpedo le rindió homenaje, al que para muchos habría sido el mejor jugador del mundo, poniendo su nombre a su estadio y colocando una estatua en los alrededores.

Investigaciones posteriores han descubierto fotos de Marina Lebedeva en las que aparece en la cama de un hospital con moratones que podrían demostrar la violación, pero… ¿fue Eduard Streltsov? Muchos creyeron en su inocencia y en 2001 se creó el Comité Streltsov, encabezado por el ajedrecista Anatoly Karpov y el alcalde de Moscú Yury Luzhkov, para limpiar su nombre. Tras el suceso de la dacha, Marina Lebedeva desapareció del mapa y se cuenta que durante años estuvo visitando la tumba de Streltsov para depositar un ramillete de flores.

Estatua Eduard Streltsov

Estatua Eduard Streltsov

Fuentes e imágenes: The Sport Blog, The Guardian, Historias deportivas

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El Ciclón Negro, el ciclista que rompió la barrera del color

27 sep
27 septiembre 2012

En 1865 se aprobó la Decimotercera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos que abolía y prohibía oficialmente la esclavitud en los Estados Unidos de América y, con excepciones limitadas (como a los condenados por un delito) prohibió la servidumbre involuntaria. Pero en el día a día, sobre todo en los Estados del Sur, todavía existían prejuicios raciales.

Marshall Walter Taylor nació el 26 de noviembre de 1878, en el estado de Indiana. Su padre, Gilbert, el hijo de un esclavo Kentucky, luchó por la Unión en la Guerra Civil y luego trabajó como cochero de los Southards, una familia adinerada de Indianápolis. Cuando Taylor era un niño, solía acompañar a su padre para ayudarle con los caballos y entabló una estrecha amistad con Dan, el hijo de los Southards de su misma edad. De hecho, cuando Marshall tenía 8 años, se llegó a mudar a la casa de los Southards donde recibió la misma educación que Dan. Aquellos felices recuerdos se truncaron cuando la familia se trasladó a Chicago y Marshall tuvo que volver a su casa… a la cruda realidad. Con 13 años tuvo que ponerse a trabajar para ayudar a la economía familiar y lo hizo de repartidor de periódicos con la bicicleta que los Southards le habían regalado cuando se marcharon. Aquella bicicleta se convirtió en su compañera inseparable.

Un avispado comerciante local, propietario de la tienda de bicicletas Hay and Willits, se fijó en la facilidad que Marshall tenía para hacer piruetas y acrobacias con la bici, así que lo contrató para hacer exhibiciones en la puerta de la tienda para atraer clientes. En las exhibiciones se vestía con un uniforme militar y desde aquel momento se quedó con el apodo de “Major“. La tienda en la que trabajaba patrocinaba una competición ciclista local y el día de la carrera Tom Hay, su jefe, le llevó, en teoría, sólo para verla… cuando llegaron le apuntó: con 13 años, Marshall “Mayor” Taylor ganaba su primera competición con una superioridad abrumadora. Durante algunos años más siguió trabajando en la tienda y compitiendo en algunas carreras amateur pero con 17 años conoció a Louis Munger, un exciclista y fabricante de bicicletas, que se convertiría en su manager y, sobre todo, en un buen amigo.

Munger le inscribió para competir en una carrera profesional en Indianápolis… aunque sólo podían competir blancos. En un principio pensaron echarlo pero luego decidieron que sería mejor dejarlo participar… ¿Qué iba a hacer un amateur negro contra los profesionales blancos? Con 17 años batió dos récord en pista (mile y fifth mile). Aunque la respuesta de los organizadores fue prohibirle volver a participar y no validar aquellos registros, ahora todos conocían al Ciclón Negro. Munger se lo llevó a Worcester (Massachusetts) donde tenía la fábrica y compitió en New York en una prueba de resistencia de seis día, consiguió terminar pero decidieron que no competería más en en este tipo de pruebas. Pero lo que sí consiguió en New York fue hacerse profesional.

En 1897 comenzó a competir en el circuito nacional pero el color de su piel le supuso muchas limitaciones: los promotores de las pruebas del Sur le impedían participar, otros muchos competidores le insultaban y lo tiraban de la bici en plena carrera, incluso uno le llegó a coger del cuello y lo dejó inconsciente (se saldó con una multa de $ 50)… Pero no sólo en la competición, cuando compró una casa en un buen barrio de Worcester los vecinos hicieron una colecta para recomprarla por $ 2000 más, algunos hoteles se negaban a alojarlo… Aún así, Taylor consiguió siete récords mundiales, ganó 29 de las 49 carreras que disputó como profesional y en 1899 logró el Campeonato del Mundo en Montreal (Canadá). Su fama saltó a Europa y los promotores franceses quisieron contratarlo y, aunque al principio se mostró reticente, accedió con la condición de no competir en domingo – era un devoto seguidor de la Iglesia Baptista -. En 1902 compitió en el circuito europeo – en igualdad de condiciones que los blancos – ganando la mayoría de las carreras en las participó y cimentando su reputación como el mejor ciclista del mundo. La gira europea continuó hasta Australia para convertirse en el deportista mejor pagado de la época ($ 30.000 anuales).

Portada de un diario francés

En 1910, con 32 años, Taylor se retiraba. Algunos fracasos empresariales, el crack del 29, la separación de su mujer y la enfermedad dejaron al Ciclón Negro solo y arruinado. Durante unos años sobrevivió vendiendo por las calles su autobiografía The Fastest Bicycle Rider in the World. En 1932, a los 53 años, murió y fue enterrado en una fosa común en el Cementerio Mount Glenwood de Chicago. Años mas tarde, un grupo de exciclistas profesionales que conocían la historia de Taylor exhumaron sus restos y los enterraron en una tumba individual con una placa de bronce que reza:

Al Campeón Mundial de ciclismo que superó el difícil camino sin odio en su corazón. Honesto, valiente, creyente, de vida limpia y caballeroso deportista. Un recuerdo a su carrera en la que siempre dio lo mejor. Te has ido pero no te olvidamos.

Fuentes e imágenes: Afrik News, Smithsonian, Cronoramia

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El fútbol no lo inventaron los ingleses sino los chinos

19 jul
19 julio 2012

Si hace poco descubrimos en el juego de la paganica el origen el golf, hoy descubriremos el origen del fútbol… en el siglo III a.C en China.

El fútbol moderno fue creado en Inglaterra tras la formación de la Football Association, cuyas reglas de 1863 son la base del deporte en la actualidad pero los primeros registros del cuju o tsu chu (literalmente patear una pelota) datan del siglo III a.C. Aparecen en un manual militar que incluye el juego en el programa de pruebas físicas a las que eran sometidos los soldados como entrenamiento. Los soldados se dividían en dos equipos y, sin utilizar las manos, debían meter una pelota de unos 30-40 cm. de diámetro (hecha de cuero y rellena con pieles o plumas) en la portería contraria. La portería en cuestión, que no estaba protegida por un portero, era un agujero recortado en una tela seda y colgada en lo alto de dos palos de bambú… a unos 9 metros. Por tanto, se requería una especial habilidad para practicar este juego… sólo estaba hecho para jugones.

Al principio, los partidos de tsu chu únicamente se celebraban entre militares y durante los festejos de cumpleaños del Emperador pero durante la dinastía Han, desde el 206 a. C. hasta el 220, el juego se popularizó de tal forma que se extendió por toda China y ya servía cualquier pretexto para celebrar un partidillo. En tiempos de la dinastía Ming (1368 a 1644) el tsu chu cayó en el olvido… ¿Tendría que ver que los famosos jarrones peligraban con la práctica del tsu chu?

Otra versión del origen del fútbol… el juego japonés Kemari. (Gracias Chema)

Fuentes e imagen: Origins of football, Expert Football, Macau Historia

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El partido de fútbol de la muerte, cuando el triunfo se pagaba con la propia vida.

23 abr
23 abril 2012

Supongo que muchos recordaréis la película Evasión o victoria (1981) en la que la selección alemana de fútbol se enfrentaba a una selección formada por prisioneros de guerra durante la Segunda Guerra Mundial y en la que se planteaba la disyuntiva de aprovechar el partido para una evasión masiva o derrotar a los alemanes en el terreno de juego, pues, como casi siempre pasa, la realidad superó a la ficción.

A comienzos de los años treinta el régimen estalinista, con su programa de colectivización, había provocado una terrible hambruna que acabó con la vida de más de 7 millones de ucranianos (Holodomor o Genocidio Ucraniano); por lo que cuando los alemanes comenzaron la invasión de la Unión Soviética, en 1941, algunos ucranianos los apoyaron al verlos como sus salvadores de las garras del tirano Stalin. Aún así, la mayoría luchó junto al ejército rojo en la defensa de Kiev, donde tras dos meses de asedio sufrieron más de 700.000 bajas entre muertos, heridos y prisioneros. El brutal régimen impuesto por los alemanes en los territorios ocupados convirtió a sus inicialmente partidarios en opositores. Los alemanes, conocedores de esta situación, decidieron congraciarse con el pueblo ucraniano y crearon un campeonato de fútbol entre varios equipos locales. Uno de estos equipos, el FC Start, estaba formado por varios jugadores del Dynamo de Kiev que, tras la ocupación, trabajaban en una panadería. El FC Start derrotó a todos los equipos locales e incluso a otros compuestos por húngaros y rumanos. Y aquí vieron los alemanes su ocasión para demostrar su superioridad… deportiva. En Kiev, el 6 de agosto de 1942, se disputó un partido entre el FC Start y un equipo de pilotos de la Luftwaffe alemana. Lo que iba a ser una muestra de la supremacía de la raza aria se convirtió, para alegría de los ucranianos, en una humillación… el FC Start venció por 5-1.

Partido de la Muerte

Pero aquello no iba a quedar así. Se organizó la revancha tres días más tarde y se preparó todo a conciencia: se reclutaron a los mejores jugadores alemanes, el árbitro era un miembro de las SS, antes del comienzo del partido recibieron una visita en los vestuarios para indicarles qué hacer y las consecuencias de su hipotética victoria… Además, el estadio fue tomada por las SS para controlar la euforia del público. Los equipos saltaron al terreno de juego e hicieron los correspondientes saludos: los alemanes brazo en alto al grito de Heil Hitler y los ucranianos, por su parte, parecía que iban a seguir las recomendaciones cuando extendieron el brazo… pero se llevaron la mano al pecho y gritaron Larga vida al deporte para regocijo de los espectadores. A pesar del nefasto arbitraje los ucranianos llegaron al final de la primera parte ganando 3-1. Durante el descanso, volvieron a recibir otra visita recordando el peligro que corrían sus vidas si ganaban. Cuando se quedaron solos discutieron qué hacer… si no podemos luchar contra ellos con las armas, los derrotaremos en el campo de fútbol y, además, devolveremos la esperanza a nuestros compatriotas. Saltaron al terreno de juego y consiguieron la victoria por 5 a 3. El público estalló de alegría y las SS comenzaron, como ellos sabían hacer, a rebajar la euforia. ¿Qué pasaría ahora con los jugadores?

A los pocos días del partido, los jugadores fueron detenidos por la Gestapo y llevados al cuartel de la policía secreta de Korolenko Street, donde fueron interrogados y torturados. Después los deportaron al campo de exterminio de Babi Yar. En este punto hay varias versiones pero todas coinciden en asegurar que tres jugadores fueron ejecutados: Nikolai Trusevich (portero y capitán del equipo), Alexei Klimenko (el jugador que poco antes de terminar el partido y a puerta vacía se giró 180º y disparó hacia el centro del campo) e Ivan Kuzmenko. Se cuenta que las últimas palabras de Trusevich fueron “el deporte rojo no morirá jamás“. En 1971, se erigió un monumento escultórico en el estadio Zenit de Kiev en memoria de aquellos héroes.

Fuentes e imágenes: Kiev Life, Big Soccer y la idea de Luis Fernando Trigueros seguidor del blog.

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¿Cómo arreglaba Franco las tanganas en los partidos Madrid-Barcelona?

11 ene
11 enero 2012

Durante el año pasado tuvimos la suerte de disfrutar de varios enfrentamientos entre el Real Madrid y el Barcelona, y la desgracia de contemplar como la rivalidad mal entendida desembocaba en tanganas. Que pase entre aficionados, aún siendo criticable, es más entendible pero es lamentable que ocurra entre profesionales. A veces, más de las necesarias, a los medios de comunicación también les gusta calentar los previos de los partidos y, al día siguiente, hacer crónicas más centradas en lo puramente extradeportivo. Las tanganas no son exclusivas del fútbol moderno pero, en tiempos de Franco, las crónicas evitaban meter el dedo en la llaga… por imperativo legal.

Tras un partido Madrid-Barcelona en la década de los cuarenta, los directores de los periódicos recibieron esta notificación:

A partir de esta fecha y a los efectos de informaciones y crónicas deportivas, fundamentalmente futbolísticas, este periódico habrá de observar, necesariamente, las siguientes instrucciones dictadas por la superioridad: no se podrá publicar más material que la denominada “película del partido” y el comentario a su desarrollo. Quedan prohibidas las incidencias que pudieran ocurrir ajenas al juego, y dentro de éste, todo lo que haya podido resultar antideportivo y aun dentro de las reglas del mismo, suprimiendo las tan usadas frases de “patadas alevosas”, “juego subterráneo”, agresiones entre jugadores, actos de gamberrismo entre el público… y en general todo aquello que pueda enconar o exacerbar las pasiones entre las distintas regiones españolas.

Fuente: Los años del NODO – Rafael Abella y Gabriel Cardona

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El blanco que durante un instante fue negro

23 mar
23 marzo 2010

El Black Power era un movimiento en defensa de los derechos de la raza negra originado en EEUU en los años 60. El nombre de este movimiento se tomó del libro de Richard Wright, “Black Power”, de 1954.

Serí­a en los Juegos Olí­mpicos de México’68 donde se darí­a a conocer  mundialmente. Al principio, los deportistas americanos de raza negra pensaron boicotear los Juegos, pero decidieron participar y utilizar los Juegos para reivindicar sus derechos (era el mejor escaparate). El 16 de octubre se celebró la final de los 200 metros lisos. Tras una de las mejores carreras de la historia de los Juegos, ganaba el americano Tommie Smith (19.83), segundo el australiano Peter Norman (20.06) y tercero el también americano John Carlos (20.10). El momento esperado por el Black Power habí­a llegado, Tommie y John salieron a recoger las medallas descalzos, con calcetines negros,  y alzaron su puño envuelto en un guante negro mientras comenzaba a sonar el himno estadounidense (John levantó el puño izquierdo porque se habí­a olvidado sus guantes y se puso el de la mano izquierda de Tommie, parece ser que la idea se la dio el australiano). Peter Norman, como muestra de apoyo,  lució el emblema del Black Power en su chándal.

Las consecuencias no se hicieron esperar, el COI los expulsó de los Juegos por utilizar el deporte para reivindicaciones polí­ticas. En EEUU fueron criticados por la prensa y relegados al ostracismo.

¿Qué fue de Peter Norman? El blanco que durante un instante fue negro.

Incluso siendo poseedor, a fecha de hoy, del récord absoluto de Australia en los 200 metros lisos, le prohibieron volver a participar en unos Juegos Olí­mpicos. Poco tiempo después se retiraba del atletismo, sufrió depresiones, se divorció y tuvo problemas con el alcohol. Su medalla de plata durante estos años sirvió de tope para una puerta.

Ellos sacrificaron sus vidas por una causa pací­fica en la que creí­an. Y estar implicado en esa historia como yo estuve, aunque sea de una manera tan pequeña, te marca de por vida”.

Pensó que los Juegos de su paí­s, Sidney’2000, servirí­an para reivindicar su gesto y recuperar su honor. Otro chasco, fue excluido para realizar la vuelta de honor con los atletas australianos… Pero sí­ lo hicieron los americanos, quienes lo consideraban como un hermano.
En el año 2004 su sobrino, Matt Norman, comenzó a trabajar en la pelí­cula “Salute” (Saludo) basada en los hechos ocurridos en la entrega de medallas. Consiguió reunir a los tres atletas por primera vez tras 36 años. En 2006, cuando estaba preparando un gira para promocionar la pelí­cula, Peter Norman fallecí­a de un infarto a los 64 años.Tommie Smith y John Carlos se trasladaron a Melbourne y cargaron el féretro de Norman en el funeral.

Peter no tení­a que haber tomado esa insignia, Peter no era estadounidense, Peter no era un hombre negro, Peter no tení­a que haber sentido lo que sintió, pero fue un hombre” John Carlos

Tras el estreno de la pelí­cula en 2008, Matt Norman puntualizó:

si no hubiera estado en esa demostración ese dí­a, habrí­a sido apenas otra medalla de plata que Australia habrí­a conseguido y nadie habrí­a oí­do hablar de Peter Norman”.

Más en elmundo y BBC

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El africano que nació en Europa.

21 ene
21 enero 2010

Estamos acostumbrados, lamentablemente, a noticias sobre naufragios de pateras en nuestras costas, a patrulleras que milagrosamente rescatan barcas a la deriva, a emigrantes que se juegan la vida en un bote hinchable a cambio de un futuro incierto… Por otro lado, tenemos a los africanos que destacan en algún deporte (atletismo, fútbol, baloncesto, etc) que llegan a Europa en primera clase, unos se establecen en el viejo continente y olvidan sus raí­ces, otros tratan de ayudar a los que dejaron atrás y, aparte,  tenemos  el caso del Frederick Oumar Kanouté.

Kanouté (Sainte-Foy-Les-Lyon, 1977) es  jugador del Sevilla F.C. desde 2005. Un excelente delantero, con mucha clase y pegada,  que ha vivido la época más exitosa del club sevillista. Hasta aquí­ nada raro, entonces ¿qué tiene de especial el caso de Kanouté?

Su humanidad le ha llevado a desandar el camino de sus antepasados.

Nacido francés, hijo de un obrero de la construcción malí­ y de una profesora de filosofí­a francesa,  decidió nacionalizarse malí­ y ayudar a los más necesitados del paí­s que un dí­a su padre tuvo que abandonar.  Preside la Fundación Kanouté que ha puesto en marcha la iniciativa “La ciudad de los niños” en Mali, cuyos servicios e instalaciones van destinados a los niños huérfanos y desvalidos.




Pero no queda aquí­ la cosa, su creencias religiosas, profesa el Islam, también le han llevado a luchar por la causa Palestina:

fue sancionado con una multa de 3.000 euros por el Comité de Competición de la Federación Española de Fútbol, a raí­z de mostrar una camiseta con el lema ‘Palestina’ en el encuentro de Copa del Rey disputado contra el Deportivo de La Coruña en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán (abc)



Y si queréis una frase para el recuerdo (el paí­s):

A veces me avergüenzo de todo lo que tenemos.



Estaréis conmigo en que es de esas personas que te hacen creer, todaví­a, en el ser humano. Si es grande en el deporte, todaví­a lo es más en la vida.

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