El gran Leonardo da Vinci, pintor, científico, ingeniero, inventor, anatomista, escultor, arquitecto, urbanista, botánico, músico, poeta, filósofo… (el Windows del Renacimiento) fue pionero en muchas de las disciplinas a las que se dedicó. Lógicamente, esto implica que se cometan errores (por la escasez de medios disponibles) totalmente comprensibles y de los que otros, posteriormente, se sirvieron para elaborar estudios y teorías más precisos.
Una de las disciplinas en las que Leonardo trabajó fue la Anatomía humana. Sus estudios anatómicos recogidos en el “Manuscrito Anatómico” (1510-1511) se centran en los intentos de comprender el funcionamiento del cuerpo humano. Además, se sirvió de sus artes pictóricas para elaborar dibujos detallados del cuerpo humano:


Como ya he dicho antes, debido a las limitaciones propias de la época cometió algún “pequeño” error:
El pene estaba conectado con los pulmones que eran los que les insuflaban el “aliento” necesario para la erección.
Y de este error llegamos a uno de los slogan del Ministerio de Sanidad en su campaña antitabaco:
Fumar provoca impotencia (como fumar daña los pulmones, no llega el aire suficiente para la erección)
P.D.: La parte de la deducción ministerial es ironía.
Fuente: El libro de los hechos insólitos – Gregorio Doval
Todos tenemos, o hemos tenido, personas a las que admirados, de las que nos declaramos seguidores incondicionales, de las que nos gustaría tener un recuerdo o una firma. Pueden ser uno o varios, deportistas o científicos, hombres o mujeres, jóvenes o mayores… y otros, auténticos cazaautógrafos, que coleccionan firmas de todo aquel que “huela” a famoso independientemente de su “arte o virtud”.
Si eres de estos últimos te daré un consejo: “No seas sincero”
En una ocasión una cazaautógrafos se presentó en una una recepción de francés Paul Valery (1871-1945). Se acercó al escritor y, muy orgullosa, le enseñó su álbum de autografos y le pidió uno con estas palabras:
“No he leido ninguno de sus libros, pero me han dicho que es usted un famoso escritor. Por favor, escríbame cualquier cosa en este álbum y añada su firma”.
“Encantado señora”, accedió el escritor.
Y no se le ocurrio nada mejor que anotarle los títulos de sus obras con sus correspondientes precios.
Y de regalo, otra genialidad del Paul Valéry:
Los libros tienen los mismos enemigos que el hombre. El fuego, la humedad, el tiempo y su propio contenido.
Fuente: Historia y Vida (julio 2010). Idea: Félix Casanova
Aunque los dichos populares rezan que el oficio más antiguo del mundo es el de la prostitución yo diría que es el de soldado o guerrero dependiendo de la época. Si algo ha caracterizado a todas las sociedades y en cualquier momento de la Historia han sido las guerras.

Independientemente de los motivos que las provocaron y de los necios que las declararon, el origen de todas ellas se puede resumir en estas palabras de Voltaire:
Un genealogista prueba a un príncipe que desciende en línea directa de un conde cuyos padres celebraron un pacto de familia hace tres o cuatrocientos años con una noble casa de la que ni siquiera existe el recuerdo.
Esta casa tenía vagas pretensiones sobre una provincia cuyo último poseedor murió de apoplejía. Esta provincia protesta inútilmente contra los supuestos derechos del príncipe; dice que no desea que la gobiernen y expone que para dictar leyes a vasallos, éstos tienen que consentirlo; pero el príncipe no hace caso de estas protestas porque cree su derecho incontestable. Reúne a multitud de hombres, los viste de grueso paño azul, les manda marchar a derecha e izquierda y se dirige con ellos a la gloria.
Otros príncipes oyen hablar de ese gran número de hombres puestos en armas y toman también parte en la empresa, cada uno según su poder, y llenan una extensión del territorio de asesinos mercenarios. Acuden multitudes que se encarnizan unas contra otras, no sólo sin tener interés alguno en la guerra sino sin saber por qué se promueve.
Lo maravilloso de esta empresa infernal es que cada jefe de los asesinos hace bendecir sus banderas e invoca a Dios solemnemente antes de ir a exterminar a su prójimo. Cuando un jefe sólo tiene la fortuna de poder degollar a dos o tres mil hombres, no da las gracias a Dios; pero cuando consigue exterminar a diez mil y destruir alguna ciudad, entonces manda cantar el tedéum.
Fuente: Las anécdotas de la política – Luis Carandell Imagen: Círculo de Bellas Artes
En este libro nos presenta Mª Pilar Queralt la historia de varias mujeres que a lo largo de la historia y por diferentes motivos han marcado un antes y un después. Ella las define como “mujeres de vida apasionada”, aunque en realidad se las podría denominar de muchas otra formas. Se trata de mujeres con vidas excepcionales, algunas arrebatadas por pasiones amorosas, otras por el deseo de llevar su voluntad hasta el límite, por el ansia de poder, por lo que ellas consideraban justo, otras arrastradas por la necesidad o la búsqueda de un sueño.
En cualquier caso, se trata de mujeres que no se dejaron llevar nunca por los convencionalismos de las diferentes épocas que les tocó vivir, que lucharon y vivieron como ellas pensaban que debían hacerlo, intentando encontrarse a ellas mismas en medio de las circunstancias adversas o del peligro, y que en muchos casos pagaron con su vida el derecho a vivirla como creían justo.
Y es que la dificultad de vivir las cosas con pasión, sea ésta del tipo que sea, la lucha interna por intentar lograr algo que se desea más que la propia vida, es lo que hace que ésta merezca la pena, porque el peor pecado que se puede cometer es dejar pasar los años sin pena ni gloria.
Con este libro, más allá de la historia de sus protagonistas, podemos conocer también el trasfondo histórico en que se movieron, dándonos una visión del desarrollo que las circunstancias femeninas han tenido a lo largo de la historia. Desde épocas antiguas (la bíblica Jezabel, Cleopatra, Agripina, Hipatia) hasta las princesas del s. XX (Astrid de Bélgica, Grace Kelly, la princesa Diana) pasando por tantas otras muy conocidas y otras no tanto, el punto común de todas estas mujeres está en su fuerza y en el modo que tuvieron de enfrentarse, a veces de forma desesperada, a los momentos más oscuros de sus vidas para intentar salir de ellos y encontrar lo que buscaban de la vida: el amor, la esperanza, el poder, la libertad. Cada una con sus propias motivaciones, sus razones para huir siempre hacia delante y no dejarse vencer por hombres que llevaban en poder en sus manos ni por una sociedad que muchas veces nos aborrega y no nos deja alcanzar lo más importante: la felicidad.
Creo que no debemos juzgar a ninguna de ellas, como no lo hace la autora. No debemos buscar la bondad o la maldad, el egoísmo o el interés, la candidez o la sibilina seducción que reside en cada una de ellas, porque básicamente fueron mujeres que pensaron que siempre hacían lo correcto, lo que debían hacer. Más allá de que las actuaciones de cada una de ellas nos inspiren individualmente simpatía o repulsión, de casi todas ellas sale una enseñanza. Y es que cada persona en el mundo debería hacer lo que ellas hicieron: VIVIR, con mayúsculas.
Reseña de Begoña (mi mujer)
Parece que el origen de los lunares postizos se remonta al siglo XVII cuando la viruela hacia estragos en toda Europa. Son característicos de esta enfermedad los abultamientos y cicatrices que aparecen en la cara y en el cuerpo de las personas infectadas.
Los lunares postizos, de seda o terciopelo, con distintas formas (lunas crecientes, corazones, estrellas…) trataban de disimular las marcas de la viruela y era utilizado por hombres y mujeres.
El uso masivo de estos lunares condujo a la creación de un lenguaje silencioso – como el abanico -.
- Un lunar junto a la boca de una mujer señalaba “quiero ligar”.
- Un lunar en la mejilla derecha “estoy casada”
- Un lunar en la mejilla izquierda “estoy prometida”
- Un lunar junto al ojo “estoy cachonda” (perdón por la expresión tan vulgar)
Tras la aparición de las vacunas en el siglo XVIII y su rápida difusión se consiguió controlar la enfermedad y su uso pasó exclusivamente al terreno de la cosmética.
Fuente: Las cosas nuestras de cada día – Charles Panati
Por si alguien no conoce a Nacho Vidal os contaré que es un actor, productor y director porno con más de 1.500 películas a “sus espaldas”, famoso por el tamaño de su pene y porque, según sus propias palabras, no le cabe en un vaso de tubo.
Al otro lado del ring, el pato zambullidor de pico azul (Oxyura vittata). En estado de reposo, el pene de estos simpáticos patitos, tiene forma de un sacacorchos pero en estado erecto se han llegado a medir penes de 42 cm, casi el mismo tamaño de todo el pato. Otra peculiaridad de su miembro es que la punta tiene forma de cepillo… Parece ser que así puede eliminar el esperma de sus rivales de los oviductos de la hembra.
El macho se pasea orgulloso mostrando el regalo que la naturaleza le ha otorgado y las hembras hacen palmas con las alas (por lo visto, en esta especie el tamaño sí importa). Pero no todo podía ser de color de rosa: los aterrizajes deben ser en lugares lisos sin ningún tipo de obstáculos (supongo que no hace falta ninguna explicación) y las relaciones íntimas con las hembras son a distancia (las hembras, lógicamente, no tienen capacidad para “acoger” todo aquello).
Fuente: De focas daltónicas y alces borrachos – Jörg Zittlau