En aras del decoro, no mezclar libros escritos por hombres y por mujeres

Este post sólo pretende servir como ejemplo para demostrar que los extremismos y fundamentalismos en cualquier ámbito de la vida (ideología, religión, política, deporte, etc) nos vuelven estúpidos y aborregados o, peor aún, violentos.

Nos trasladamos a la Era Victoriana, más o menos coincidente con el reinado de Victoria I del Reino Unido (1837-1901), que se caracterizó por la Revolución Industrial y la expansión de su imperio colonial. Estos significativos cambios a nivel social, económico y tecnológico consolidaron al Reino Unido como la primera potencia de su época.

A pesar de estos cambios, la sociedad victoria se seguía rigiendo por los principios puritanos: vida discreta y ordenada, austeridad económica, metodismo religioso y conservadurismo político. El libro de cabecera de los puritanos era el “Libro de etiqueta de lady Gough” (una especie de manual del perfecto puritano). Entre otras muchas lindezas, se aconsejaba, en aras del decoro, no mezclar en una misma estantería los libros escritos por hombres y por mujeres, debían colocarse en bibliotecas separadas.

Y para rizar el rizo

Sólo podían estar juntos, si los autores estaban casados

Y yo me pregunto:

¿Dónde se colocarían los libros escritos por mujeres bajo el seudónimo de un hombre? Como el caso de Fernán Caballero seudónimo de la escritora española Cecilia Böhl de Faber y Larrea

Fuente: Feas to fhate and fear

Sextilis (Agosto)

Sexto mes del calendario romano consagrado a la diosa cazadora, Diana. Su obvio nombre ordinal perduró hasta que, como ya había sucedido con su predecesor Cayo Julio César, un decreto del Senado dictaminó cambiar el nombre del mes por el del incuestionable princeps de la república, salvador del estado e hijo adoptivo del dictador vitalicio asesinado, Cayo Julio César Augusto.

Las causas que adujeron los padres de Roma para dicho nombramiento han llegado con claridad hasta nuestros días:

Mientras que el emperador Augustus Caesar, en el mes de Sextilis, primero fue admitido al consulado, y tres veces entró en la ciudad en triunfo, y en el mismo mes las legiones, del Ianiculum, se colocó bajo sus auspicios, y en el mismo mes Egipto fue traído bajo autoridad de la gente romana, y en el mismo mes un extremo fue puesto a las guerras civiles; y mientras que por estas razones el mes dicho está, y ha sido, el más afortunado a este imperio, él es decretado por este medio por el senado que el mes dicho será llamado Augustus

Cierto es que la vida y hechos del princeps y Sextilis estuvieron íntimamente ligados: fue el mes en que se le invistió por primera vez como cónsul, el mes en el que celebró tres triunfos, el mes en que incorporó Egipto a la república y, con ello, acabaron las guerras civiles que asolaron la vieja Roma desde tiempos de Sila y Mario hasta Marco Antonio y Cleopatra… y también fue el mes en el que Augusto murió. Se dijo tiempo después que fue Augusto quien equiparó el mismo número de días en su mes que en Iulius para no desmerecer a su antecesor, pero lo cierto es que en la reforma del calendario realizada por el sabio alejandrino Sosígenes por orden de César en el 45 a.C. el mes de Sextilis ya tenía 31 días.

El segundo día de las Kalendas de Sextilis era festivo pues conmemoraba las campañas de César en la Hispania Citerior cuando fue propretor de la provincia y se dedicó a saquear la Gallecia para recuperar fondos con los que saldar sus deudas astronómicas. Esta festividad coincidía con los Juegos Píticos en honor a Apolo Pitio. Se celebraban cada cuatro años, sin coincidir con los Olímpicos.

El día 12 estaba consagrado a Hércules. Se sacrificaba un toro al semidiós por la mañana, se le ofrendaba por la tarde y, a la luz de las antorchas, se realizaba una procesión cuyo final incluía un banquete en el que se consumía la carne y piel de la víctima. Puede ser éste el inicio de las festividades taurinas veraniegas.

El día siguiente comenzaban las Vertumnales, las festividades mayores de Vertumno, dios de origen etrusco garante del tránsito de las estaciones y los cambios, protector de los sembrados y patrón del comercio. La noche del 13 era considerada la más calurosa del año, por ello tenían lugar en ella ritos sagrados en honor a Diana en el que las devotas de la diosa acudían al bosque engalanadas con guirnaldas, las vestales portaban su fuego sagrado a la diosa, que blandía aquella noche una antorcha en su templo provisional, y se realizaban sacrificios y exvotos en su honor. Las fiestas se prolongaban hasta el día 15, donde la juventud era purificada en las aguas y se realizaba un banquete a base de cabrito asado, vino y tortas humeadas sobre ramas de manzano repletas de fruta de temporada.

El día 17 se rendían dos cultos menores; Portuno, divinidad de las puertas y puertos cuya única aportación a nuestros tiempos es el adjetivo “inoportuno”, y Tiberino Silvio, uno de los reyes legendarios de Alba Longa en los tiempos oscuros que transcurrieron entre Eneas y Rómulo que murió luchando en el río. Sus vasallos rebautizaron aquel cauce con su nombre; el río Tíber.

El día 19 tenía lugar la Vinalia, una festividad en honor al gran padre Júpiter en la que se clamaba su protección de las viñas ante las tormentas veraniegas que podían arruinar la cosecha. Augusto murió el día 19 del 14 d.C.

El día 21 se celebraba las Consuales, las fiestas del dios Conso, protector de los silos y el grano. Este día se ofrecían al dios las primeras espigas y se realizaban competiciones de tiro a caballo, engalanados y liberados de sus tareas comunes, como aún se hace en muchas localidades de la provincia de Valencia con el tradicional “Tiro y Arrastre”.

En línea con la protección de las cosechas, el día 23 se celebraba la Vulcanalia, las fiestas del dios del fuego, Vulcano, implorando su protección ante los incendios estivales que podían devorar los trigales en un suspiro. Es curioso que antes de existir la especulación inmobiliaria los romanos ya temían a los pirómanos…

El mes concluía con dos festividades menores, las Opiconsives el día 25 y las Volturnales el día 27. Las primeras estaban dedicadas a Ops Consiva, divinidad subterránea de la abundancia agrícola, mientras que las segundas lo eran a Volturno, divinidad arcaica de los ríos y responsable de las temidas crecidas otoñales.

Colaboración de Gabriel Castelló autor de Valentia

Sartine y la guerra de los guaraníes. Juan Granados.

Con “Sartine y la guerra de los guaraníes“, Juan Granados nos trae una continuación o segunda parte de “Sartine y el caballero del punto fijo” (los ruegos y plegarias de sus lectores han dado su fruto).

Tras la firma del Tratado de Madrid (1750) entre Fernando VI de España y Juan V de Portugal se definían los nuevos límites entre sus respectivas colonias en América del Sur. Antes de la entrada en vigor del nuevo Tratado, Fernando VI ordena a su secretario principal, el Marqués de la Ensenada, el envío de un grupo armado para comprobar in situ las colonias españolas en Paraguay.

Nicolás Sartine, intendente del rey y bajo las órdenes directas del Marqués, y su grupo de comisarios son los elegidos para dicha tarea. El conflicto de intereses entre españoles y portugueses, con sus aliados los ingleses, los jesuitas que rebasan su labor evangelizadora para controlar, olvidando su sometimiento a la corona, a los guaraníes, y la enigmática figura del rey Nicolás (hijo de la orden de San Ignacio de Loyola) crean un clima de enfrentamientos y traiciones que le dan a la novela agilidad y viveza.

En momentos cruciales, y verídicos, de la Historia, Juan Granados se sirve de su personaje ficticio, Nicolás Sartine, para narrarnos la “otra Historia”. No es una novela de grandes conquistadores, ni grandes batallas sino de intendentes, de los trabajos menos brillantes pero, igualmente, necesarios, del “trabajo sucio” en resumidas cuentas de la Corona.

Además, Nicolás Sartine no muere, así que…

221 años para devolver un libro a la biblioteca

Que levante la mano el que no haya pagado alguna “sanción” económica por devolver tarde un libro a la biblioteca o, peor aún, el que no tenga en su biblioteca particular algún libro sospechosamente sellado con el distintivo de algún templo del saber… Pero este caso se lleva la palma por su tardanza en devolver el libro, 221 años, y por el autor del “crimen”, George Washington.

George Washington fue el primer Presidente de los Estados Unidos (1789 – 1797) y Comandante en jefe del Ejército Continental de las fuerzas revolucionarias en la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos (1775–1783). Era un hombre con una buena situación económica, rechazó asignación de 25.000 dolares al año que le asignó el Congreso, y quería ser un gobernante justo. Así que, el 5 de octubre de 1789, “tomó prestados” de la New York Society Library el libro “Law of Nations” (un ensayo sobre los asuntos internacionales) y el duodécimo volumen de una colección de 14 volúmenes de los debates de la Cámara de los Comunes Inglés para empaparse de leyes. El problema es que se le olvidó devolverlos.

Según las normas de la New York Society Library los libros se tenían que haber devuelto el 2 de noviembre de ese mismo año, pero en el libro de control de los préstamos no se hizo constar tal fecha, sólo en el apartado de prestatario figuraba: “el Presidente“. La multa, de unos centavos al día, actualizada a fecha de hoy ascendería a 300.000 dólares correspondientes al libro “Law of Nations” ya que el otro libro sí que apareció cuando se hizo inventario.

Enterada del asunto, la institución George Washington’s Mount Vernon Estate & Gardens, que gestiona el legado de George Washington, regaló una replica del libro a la New York Society Library el pasado 19 de mayo.

Según el director de la biblioteca, Marcos Bartlett: “No estamos trabajando en las multas pendientes, pero sería muy feliz si somos capaces de recuperar los libros”. Y este mensaje, conciliador, lleva implícita una denuncia, ya que existen otros “ilustres morosos” como Alexander Hamilton, el primer Secretario del Tesoro, y Aaron Burr, Vicepresidente durante el mandato de Thomas Jefferson.

Fuente: Daily News, Guardian, Portafolio Idea: Félix Casanova

El informe del hombre de Neandertal de un eminente patólogo

El hombre de Neandertal (Homo neanderthalensis) es una especie extinta del género Homo que habitó Europa y partes de Asia occidental desde hace 230.000 hasta 28.000 años atrás.

El descubrimiento, en 1856, fue realizado por Johann Karl Fuhlrott, en el interior de una cueva en el valle de Neandertal, cerca de Düsseldorf. Tras el descubrimiento, Johann se pudo en contacto con varios expertos en la materia para dar su opinión sobre este descubrimiento. Muchas fueron las versiones, incluso que eran los huesos de un cosaco de origen mongol, pero el informe más “curioso” fue el de un inminente patólogo alemán, Rudolf Virchow:

El individuo en cuestión padeció en su infancia un cierto grado de raquitismo. Posteriormente atravesó un largo periodo de buena salud [...] interrumpido por una serie de lesiones craneales graves, [...] que se resolvieron de forma espontánea hasta que, hacia el final de su vida, [...] sufrió una artritis severa.

En resumidas cuentas que nació, creció y, al final de sus días, murió. Un gran científico y un concienzudo trabajo.

Fuente: Los errores de la Historia – Roger Rössing

Papas que murieron por razones sexuales

Todos sabemos que la gran mayoría tenía hijos, no hace falta ser un experto para darnos cuenta de este dato pues muchos estaban relacionados entre sí “quedando todo en familia” en muchas ocasiones sean hijos o “sobrinos” (muchos de ellos hijos que no “podían” reconocer). Familias como Borgia, Médicis o della Rovere sólo en el Renacimiento, nos dan una clara idea de ello. Reseña de “Los Papas y el Sexo”, de Eric Frattini.

Después de leer esta reseña decidí tirar del hilo y buscar los Papas que han muerto por razones “sexuales”:

  • León VII. Papa n.º 126 de la Iglesia católica de 936 a 939. Murió de un ataque al corazón cuando practicaba sexo.
  • Juan VII. Papa nº 86 de la Iglesia católica de 705 a 707. Fue apaleado hasta la muerte por el marido de la mujer con la que se acostaba.
  • Juan XIII. Papa n.º 133 de la Iglesia católica de 965 a 972. También asesinado por otro marido engañado.
  • Paulo II. Papa nº 211 de la Iglesia católica de 1464 a 1471. Supuestamente murió mientras era sodomizado por un paje.

Como otras veces he dicho, sólo son retazos de Historia. Nunca intentaré comprender o interpretar los hechos y personajes históricos desde el punto de vista actual y, menos, juzgar los comportamientos en función de los valores modernos. Si alguien lo hace… es su problema.