La bula menor Inter caetera otorgada por el papa Alejandro VI en 1493 adjudicaba a los reyes de Castilla y León todas las tierras halladas y por hallar al oeste del meridiano que dista cien leguas al oeste de las islas Azores y Cabo Verde. Posteriormente sería modificado, por le Tratado de Tordesillas, para que Portugal pudiese tomar la posesión de Brasil.

Tuvieron que pasar casi tres siglos, y alguna sospecha de que los rusos deambulaban por allí, para que los españoles decidiesen tomar la posesión de las tierras – la propiedad ya la tenían concedida por la bula papal – del continente americano más allá del paralelo 60° Norte… Alaska. En 1774, desde el virreinato de Nueva España, se envió una expedición al mando del capitán Juan José Pérez Hernández. Lamentablemente, la enfermedad de varios marineros le obligó a regresar sin llegar a su objetivo pero, aún así, todavía se pudo tomar posesión de la isla Nutka y otras a la altura de los 50° Norte. Posteriores expediciones, bordeando la costa californiana, fueron llegando más Norte: estuario del río Columbia, islas Kayak, la sierra de San Elías, la península de Kenai… En 1789, se ordenó ocupar la isla de Nutka por la presencia de rusos y cuando llegaron los españoles – ¡Oh, sorpresa! – merodeaban por la zona los ingleses. Esteban José Martínez, al mando de la fragata Princesa, no se dejó intimidar y apresó a los ingleses. El cambio de virrey en Nueva España, al regreso del capitán, supuso que en lugar de una honrosa felicitación recibiese una dura reprimenda ante el temor de que aquel episodio supusiese el inicio de una guerra con Inglaterra.

Mientras la diplomacia española e inglesa negociaban la salida de aquella situación, siempre con los ingleses con la sartén por el mango por su superioridad naval, desde Nueva España se volvía a enviar otra expedición al Norte compuesta por cincos naves. Entre los componentes de aquella expedición figuraba la Primera Compañía Franca de Voluntarios de Cataluña (cuerpo del ejército colonial español formado por voluntarios catalanes creado en 1767) que ya había participado en la exploración de California. Parte de esta Compañía se quedó fortificando la isla de Nutka y el resto se repartió entre los barcos para seguir explorando: fundaron Cordova (topónimo hispano más al Norte en la actualidad) y tomaron posesión de otras tierras.

Fuerte de San Miguel – Nutka

Tras la firma de los tratados de San Lorenzo, los españoles debían devolver todo lo capturado a Inglaterra, se les concedía el comercio en el Pacífico Norte y, además, se fijaban los límites de las posesiones españolas más al Sur. Castellanos, extremeños, gallegos, catalanes… sufrieron las duras condiciones climatológicas de Alaska y el acoso de rusos e ingleses pero aguantaron en sus posiciones y mantuvieron las posesiones conquistadas. Todo lo que consiguieron juntos, se perdió por los políticos… ¿Os suena?

De las barretinas que se citan en el título, tenemos constancia por las anotaciones de la expedición Malaspina cuando en 1791 llegó a Nutka.

Fuentes: Conquista española del Canadá, Antes que nadie – Fernando Paz

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