Escrito por Javier Sanz | Marzo 10th, 2010 | Categorías General
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De entre las obras más conocidas de Franciso de Goya y Lucientes (1746 – 1828), junto a Picasso y Velázquez los tres mejores pintores españoles de la historia según mi humilde criterio, se encuentran “La maja desnuda” y “La maja vestida“. Se ha especulado sobre la “modelo” de dichos cuadros, atribuyendo el posado a la XIII Duquesa de Alba (María del Pilar Teresa Cayetana de Silva y Álvarez de Toledo y Silva Bazán), e incluso que entre el artista y la “modelo” hubo un romance – desmentido en la actualidad por un estudio de Manuela Mena, jefa de Conservación de Pintura del Siglo XVIII y Goya del Museo del Prado-. Lo que nadie puede negar es que entre ellos existía una gran amistad y que la retrató en varias ocasiones.
La XVIII Duquesa de Alba (María del Rosario Cayetana Alfonsa Victoria Eugenia Francisca Fitz-James Stuart y de Silva) recién casada en primeras nupcias, 12 de octubre de 1947,con Pedro Luis Martínez de Irujo y Artazcoz, recibió una propuesta de Picasso para inmortalizarla para la posteridad tal y como había hecho Goya con su tatarabuela en 1800. Según las palabras de la propia Cayetana (abc.es):
-¿Qué pasó en realidad con Picasso?
-Picasso quería pintarme como a la Maja de Goya, pero mi marido dijo que no. -¿Y con el carácter que tiene usted no protestó?
-Me hubiera gustado, sentía curiosidad, pero en realidad no me atreví a ir tan lejos por las críticas en aquel entonces. Hoy ha cambiado mucho la vida
Por las fotos de la época, no dudo que fuese una mujer “agradable a la vista” pero debido al actual y continúo bombardeo televisivo de Cayetana de Alba, sólo me vienen a la cabeza imágenes actuales, y…
Todos los que pasaron por las manos del Santo Oficio de la Inquisición seguro que en algún momento se acordaron de los familiares de los Inquisidores, pero aquí no hablamos de sus padres, hermanos, tíos… sino de otro tipo de “familiares”.
La Inquisición era un tribunal eclesiástico que perseguía la herejía y tuvo su máximo auge en España a partir del siglo XV. Inicialmente, se ocupó del problema de los conversos judíos y de los moriscos; para mas tarde, ser utilizado con fines políticos por los monarcas. Estaba presidido por el Inquisidor General y apoyado por un Consejo; existían también tribunales locales en los que tenían especial importancia los familiares. Éstos, no tenían vínculos de sangre con los miembros de la Inquisición sino que eran un conjunto de cristianos laicos que ayudaban a los tribunales en cuestiones menores y les servían como “chivatos”. No todo el mundo servía para estos menesteres; debían estar “limpios de sangre” (no tener antepasados judíos o musulmanes) y, a cambio, estaban exentos de ciertos impuestos y disfrutaban de privilegios sociales.
Seguro que alguno de estos chivatazos sirvieron para zanjar cuestiones personales más que religiosas. La envidia y la venganza siempre fueron malas consejeras.
Esta carta, de un funcionario de la Junta de Castilla y León, me ha llegado por email y me gustaría compartirla con vosotros. Se publica tal y como la he recibido.
Voy a ser sincero.
Soy funcionario de la Junta de Castilla y León, y tengo una antigüedad de 22 años (23 en octubre). Nunca tuve una comisión de servicio, ni ninguna otra situación que me aportara ningún privilegio económico. Mi nómina actual es de 1.476,15 € mes, (nómina de enero de 2010. Alguna sonrisa, o sorpresa, se que ha despertado esta cantidad). Con este trabajo he mantenido a mi familia compuesta de tres miembros; di estudios universitarios a un hijo, y llevamos una vida, -según me educaron-, de moderación, y con dos conceptos (palabras) ahora prohibidas y desconocidas, como son ahorro y sacrificio. Nos tocó y nos tocará ahorrar a los dos, – mi hijo ya se emancipó-, y nos sacrificamos y nos seguiremos sacrificando en algunas ocasiones en el futuro. Mi mujer no trabaja, en parte porque hemos tenido que atender y atendemos a mis padres y a mis suegros, aunque nos han ayudado. Es decir que con mi sueldo como único sustento económico, – y la ayuda de nuestros mayores. Nuestras familias -, nos hemos tenido que defender. Y es lo que hemos hecho. Como no teníamos mas remedio no pido por ello ni compasión, ni reconocimiento, ni aplausos. Me limito a constatar unos hechos.
Durante mucho tiempo muchos “amigos” y conocidos nos miraban con ciertas sonrisas. (Ocultas pero sonrisas). Éramos raros. Los parias pobres de la tierra. Ellos piensan que ganamos más de lo que realmente ganamos, y se reían de nosotros. (Así que ahora que saben al menos en mi caso lo que realmente ganó, se tiene que estar tirando por el suelo de la risa). Hace poco todos se reían del pobre funcionario, ahora algunos menos. Pero, “¿Cómo hemos podido vivir con esa miseria?”. Muchos de ellos, -casi todos-, sin ningún tipo de preparación, de esfuerzo, de estudios, sin necesidad ni de ahorrar, ni de hacer sacrificios, vivían bastante mejor que nosotros, tenían mas futuro y eran mas felices. Ganaban lo que querían. Tenían más cosas y acceso a más diversiones y disfrutaban de la vida mucho más que nosotros. Éramos unos “estiraos”, unos rancios y unos creídos. “No teníamos mas que postura…”. Ellos vivían a tope en chales nuevos de columnas dóricas, jónicas, y corintias en su porche; conducían BMW y Audis, viajaban de vacaciones a Jamaica, y a Cancún (México, ¿o es Costa Rica?), tenían varias televisiones planísimas y grandísimas, de mucho plasma, y más pulgadas, ellas se depilaban a la brasileña, y dos veces por semana se hacían mechas rubias, tomaban cafés mañanas y tardes, y hacían Pilates, Yoga y Tai-Chi. Ellos eran lo más de lo más. Analfabetos, incultos y horteras, tuneaban su coche viejo, sacaban pelis de “hostias” y de “folleteo”, en los videoclub, eran socios del Pucela, del Forum, y del Michelín, o como se llamen ahora. Se habían apuntado al gimnasio, aunque casi iban, y llevaban jerséis de colores claros que sus mujeres les compraban en el Corte Inglés, con la tarjeta del Corte Inglés. Bebían y fumaban todo y de todo, y en casa ellos bebían a diario Cardhu. Ellos tenían “obreros”, “naves” y “fregonetas” para sus negocios, y explotaban a otros más pobrecillos que ellos, (inmigrantes en su mayoría); y ellas tenían “jacuzzi”, bicicleta estática y “criada” para sus casas. (Quien se lo iba a decir a sus madres y padres, que preguntaban asustados: “¿Hijo, estas en la droga?”). Todos eran listísimos, guapísimos, y riquísimos, y los mas “güais”. Guapísimos y guapísimas, todos. Todos tenían tarjetas varias de bancos varios, y les saludaban los directores de las Cajas de Ahorros, de hecho merendaban a menudo con ellos en las barbacoas que hacían juntos, y por supuesto pagaban ellos, y que acababan beodos de “güisqui” de mas de 10 años. Ropa de marcas, zapatos de marca, playeros de marca. Bicicletas de “montainback”, móviles varios. Cenas fuera de casa. Comidas. Viajes. Y los porrillos de rigor, y alguna cosilla blanca más, pero nada grave. ¿O si? “ .. Y sin ir a la universidad, tío listo”.
Sus hijos eran tan incultos o más que ellos, pero… para que se iban a sacrificarse, si ellos (sus padres), malamente leyendo y sin saber sumar, (con la calculadora de pilas, se defendían), y les iba la vida bien,… hasta tenían caballos y jugaban al golf. Dos coches el que menos, coche ella y coche él. ¿Es que acaso sus hijos tenían que envidiar algo, a los hijos de los rancios y tristes de los creídos funcionarios? pues no. “Eran unos fracasados. Unos comemierdas que sólo tienen que soberbia y postura. Además les damos de comer nosotros. Les pagamos el sueldo. Están para servirnos. ¿Qué es lo que se creen esos parásitos?”. Los niños tenían todas las plays que se habían fabricado, todos los móviles, y todos los MP3, y MP4. Hasta Hipods. Y los más sensibles ponían un profesor a los chicos, para matar un poco el gusanillo de su propia ignorancia. “Para que sean algo menos brutos que nosotros, aunque no nos va mal del todo”.
Los funcionarios y nuestras familias éramos los más tontos del barrio, o del pueblo. “¿Qué nos habíamos creído? pelotas, y enchufados, todos. A saber como habíamos entrado…”. No es que ellos eran más ricos y tenían más medios que nosotros, es que además nos llamaban gilipoyas a la cara con su actitud, y modo de vida.
Nuestros hijos dudaban de nuestra autoridad, y normas de vida. ¿Cómo es posible que los padres de sus amigos, incultos, bastos y sin ningún tipo de estudios, o de sacrificio, te den mil vueltas, papá? ¿Papá estas tonto? ¿No podemos comprarnos la Play? ¿Qué tenemos que ahorrar? ¿Sacrificarnos, para qué? ¿Cuándo cambiamos la tele?
Así que ahora me alegro. Me alegro. Pero no me alegro de lo que podía ser mas fácil. No.
No me alegro de que los BMW, desaparezcan de las puertas de los adosados, cuyas barbacoas, ya no humean, y no invitan ya a los de CajaEspaña. No me alegro de que las peluquerías estén con la cera fría, las orejas tiesas, y las ingles ausentes. No me alegro de que los caballos pasen hambre, y esperen lánguidos al día siguiente para ver si hay suerte y les dan algo de comer. No me alegro de que los palos de golf se estén oxidando. No me alegro de que los directores de los bancos, no salgan a almorzar a los bares de la zona, para no tener que invitarles, y pasar un mal rato con esos paletos que no saben ni comportarse. No me alegro de que los obreros que mandaste ya al paro, te hayan amenazado, – y en algún caso te hayan tocado la cara -, y no sabes que hacer para torearles. No me alegro de que la criada” hispana” no sabe como decirte que hace tres meses que no cobra, y que por un bocadillo de chóped se queda en su casa. No me alegro de que la caldera del chalet esta sin gasoil, y no puedas poner la calefacción. Que el seguro del segundo coche esta caducado. Y la del otro solo a terceros. Que las ruedas del todo terreno están que se las ven los alambres. De que el profesor de fensui ya no te salude. Que ya no cojas las llamadas de la Gestoría. No me alegra el saber que preguntas por las cartillas bancarias del abuelo. “Que…. ¿donde están las cartillas de los abuelos, y para qué quieran cobrar ellos la pensión? joder que egoísmo, ¿qué piensan hacer con el dinero?”. También se preocupan ahora por sus mayores. Eso está bien.
Me apena una cosa. Que sus hijos no hayan conocido, ni vayan a conocer lo que es educación, ni los modales, ni el respeto, ni lo que se puede hacer y se hace ahorrando, ni sepan lo que es sacrificarse…ni ser previsivo ante lo que el futuro nos puede preservar. De hecho con el dinero que han ganado a espuertas, si hubieran tenido la humildad de reconocer que la situación no era la lógica, ni la normal, ni podía durar de por vida, hubieran ahorrado, invirtiendo y preparándose un futuro, cosa que casi ninguno de ellos ha hecho.
Hay cosas que están en el ADN. Y hay cosas que hay que mamarlas. Y otras se aprenden. Así que me alegro de mi ADN. Me alegro de lo que mamé, y me alegro de lo que aprendí. (Aunque nunca dejo de aprender, porque nunca es suficiente).
Y me alegro de la situación actual de la economía, aunque haya muchos inocentes que no se merezcan lo que les esta pasando. Y me alegro de mis míseros mil y pocos euros, a pesar de que causen risa. Y sobre todo de que a ellos ahora les vaya mal.
Y no me alegro por que yo ahora tenga o disfrute de lo que ellos tenían o disfrutaban, no. No tengo lo que ellos tenían, no. Yo sigo lo mismo que hace unos años. Igual o quizás peor. No tengo sus BMW, ni sus Audis, ni sus chaletes, ni sus negocios, ni sus alcoholes, ni sus perfumes, ni sus fumes. No. Tampoco me alegro al ver el mal ajeno, no. Me alegro porque veo que las ideas y modo de vida en que me educaron, a la larga merece la pena. Veo que los valores que me inculcaron mis padres, eran los correctas. Seguiremos siendo raros, seguiremos tristes, estirados, y creídos, pero seguiremos con nuestro trabajo, mal pagado, una risa para ellos (reitero mi nómina de enero, 1.476,15 €), pero que sepan que me alegro de que me miren ahora con un poco de envidia, y de respeto… Y me alegro de que pregunten sobre como es eso de las “oposiciones” y que si hay que “pagar por presentarse”, que “¿Que estudios hay que tener para eso?” y que les avisemos de cuando salen unas para presentarse, de peón, ordenanza, chofer, o algo así. “Jonathan, hijo, ¿tú que estudiabas?”. Quizás aún alguno se siga riendo o sonriendo pero ya seguro que son menos. Hasta tu, desconocido lector, puede que seas uno de ellos.
Me alegro, (dije que iba ser sincero de todo. Quizás sea una mala persona pero…)… que se jodan. Que se jodan. (Y si te toca a ti en algo, pues lo siento, te jodes).
FIRMADO:
Un funcionario de tantos, que con 23 años de antigüedad en octubre, cobra 1.476 € al mes, y a pesar de ello tiene la cabeza muy alta y esta orgulloso de serlo.
Posdata.- Y todavía algún iluminado cree que la solución para la situación económica de España es que me congelen el sueldo.
La batalla de Hastings dio el trono de Inglaterra a Guillermo el Conquistador. El rey normando llevaba varios meses preparando la invasión de Inglaterra y, entre el 27 y el 28 de septiembre de 1066, cruzó el canal de la Mancha , bordeó la costa, y desembarcaron a unos diez kilómetros de la actual Hastings. El 14 de octubre los ejércitos anglosajones presentaron batalla. Las tropas de Guillermo el Conquistador iban precedidas por los arqueros, a los que seguía la caballería y luego la infantería mientras que los anglosajones, con el rey Harold a la cabeza, se habían replegado en una especie de falange con la sola protección de los escudos. La batalla no fue larga—unas cinco horas– y los normandos consiguieron rápidamente la victoria.
Pero el mejor testimonio de la misma se debe a una mujer, Matilde de Flandes, esposa de Guillermo de Normandía. La reina, además de darle diez hijos, cuatro varones y seis mujeres, ordenó tejer el llamado tapiz de Bayeux, que se conserva en la catedral de esta ciudad francesa. Se trata de una gigantesca obra de tapicería, de unos setenta metros de largo, en la que, viñeta a viñeta, como si de un cómic medieval se tratara, se representa la conquista del reino inglés por los normandos con especial atención a la batalla de Hastings y a la muerte del rey Harold.
En este video se puede ver todo el tapiz cobrando vida:
El nombre de “guillotina” se debe al cirujano francés, Joseph Guillotin, diputado en la Asamblea Nacional, que la recomendó para su uso en las ejecuciones en sustitución de los métodos tradicionales (decapitación con espada, ahorcamiento, desmembramiento, etc). Este cirujano no fue el inventor pero se le reconoció el “privilegio” de llevar su nombre por adaptar y perfeccionar otros artilugios parecidos que ya se utilizaban. Tras la Revolución francesa (1789) su popularidad se extendió por toda Europa, todo el mundo quería probarla… (licencia del autor). El uso de la guillotina se impuso por ser el método más rápido, eficaz y en el que había menos sufrimiento (más humanitario).
La confirmación de esta teoría humanitaria se debe al libro “La muerte por decapitación“, publicado por el fisiólogo francés Paul Loye, tras un estudio de cuerpos guillotinados y de muchas pruebas con animales (¡qué culpa tendrían ellos!), llegó a la conclusión de que la guillotina era la pena de muerte más humanitaria y que la pérdida de la completa conciencia, y la muerte del cerebro, se producía inmediatamente después de la decapitación.
Y como en el siglo XIX el fin debía justificar los medios, veamos en qué consistió su estudio:
Tras diversas entrevistas con verdugos confirmó que de cada 10 sujetos, apenas uno iba más o menos íntegro al suplicio. Mientras que el resto se encontraba ya medio muertos cuando subían al cadalso. Parecían más bien, según estos, una masa inerte y carente de fuerzas. Esto avalaría mi teoría acerca, de que el verdadero dolor no lo sienten al ser guillotinados, sino en los momentos previos la muerte. Se trataría de un dolor moral, nada más que eso.
Para echar por tierra las teorías que circulaban sobre la posible “vida” durante segundos, o minutos, de la cabeza una vez cortada, como un miembro cuando se amputa que se sigue “sintiendo”, pidió a varios condenados a la guillotina que guiñasen un ojo tras ser guillotinados… evidentemente nadie lo hizo.