La creación de la Guardia Civil se produjo al poco tiempo de comenzar el reinado de Isabel II y fue impulsada por el gobierno de González Bravo con el consenso de las demás fuerzas políticas a través de los decretos de 28 de marzo y 13 de mayo de 1844. Su organización se encomendó al Duque de Ahumada y su objetivo era hacer frente a la alarmante situación de inseguridad generada por el bandolerismo que desde la Guerra de la Independencia azotaba los caminos y campos del país.

El 20 de diciembre de 1845 se aprobaba la cartilla de la Guardia Civil, una especie de manual que todos los miembros debían seguir y cumplir… (lo que han cambiado las cosas):

El honor ha de ser la principal divisa de la Guardia Civil; debe, por consiguiente, conservarlo sin mancha. Una vez perdido no se recobra jamás.
 El Guardia Civil por su aseo, buenos modales y reconocida honradez ha de ser un dechado de moralidad.
Las vejaciones, las malas palabras, los malos modos, nunca debe usarlos ningún individuo que vista el uniforme de este honroso Cuerpo.
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El Guardia Civil no debe ser temido sino de los malhechores; ni temible sino a los enemigos del orden. Procurará ser siempre un pronóstico feliz para el afligido y que a su presentación el que se creía cercado de asesinos se vea libre de ellos; el que tenía su casa presa de las llamas, considere el incendio apagado; el que veía a su hijo arrastrado por la corriente de las aguas, lo crea salvado; y por último, siempre debe velar por la propiedad y seguridad de todos.
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El Guardia Civil lo mismo en la Capital de la Monarquía que en el despoblado más solitario, no deberá nunca salir de su casa cuartel sin haberse afeitado, al menos, tres veces por semana, teniendo el pelo y las uñas cortadas, bien lavado, peinado y aseado, limpiando diariamente las botas y zapatos.
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12º Será muy atento con todos. En las calles cederá la acera a sus jefes militares, a todas las autoridades y, por lo general, a toda persona bien portada y, en especial, a las Señoras. Es una muestra de subordinación para unos; de atención para otros; y de buena crianza para todos.
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17º Cuando tenga que cumplir con las obligaciones que le impone el servicio peculiar del Instituto a que pertenece de exigir pasaportes, disipar algún grupo, hacer despejar un establecimiento o impedir la entrada, lo hará siempre anteponiendo las expresiones “haga usted el favor” o “tenga usted la bondad“.
18º Sus primeras armas deber ser la persuasión y la fuerza moral, recurriendo a sólo a las que lleve consigo cuando se vea ofendido por otras o sus palabras no hayan bastado.
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20º El Guardia Civil siempre llevará consigo tintero y papel para hacer sus anotaciones, y el cuaderno de requisitorias de los criminales a los que se persigue por Ley.
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