Si bien no son comparables, ni en su tiempo ni en su fondo, en Europa se esperaba a Obama tanto como a Marshall (recordáis “Bienvenido Mr. Marshall”)

Bienvenido Mr. Marshall

Pues a mi me da que va a ser un fiasco igual que el de la pelí­cula. Bastante tiene ya Obama con sus problemas, económicos, internos como para arreglar los de los demás. Además la alternativa americana siempre ha sido el capitalismo puro y duro basado en una economí­a de libre mercado y la alternativa europea, encabezada por Francia y Alemania, pasa por asumir los Gobiernos el control del mercado (por lo menos parcial o temporalmente). El G20 (más España y Holanda) ha acordado inyectar 1,1 billones de dólares para reactivar la economí­a mundial. Esta ingente cantidad de dólares debe ir directamente a las empresas y autónomos para generar y mantener puestos de trabajo, como deducciones para aumentar el consumo de las familias y como gasto público (por ejemplo para obras de infraestructuras). Si el dinero que se han inyectado a los bancos no hubiese sido utilizado para cuadrar cuentas, los bancos y cajas (¿donde quedaron los tiempos en que eran entidades sin ánimo de lucro?, ¿por qué son utilizadas como Bancos Centrales por los Gobiernos Autonómicos?) seguirí­an concediendo financiación y no lo hacen; han impuesto unos requisitos draconianos.

G20

El Plan Marshall fue un programa estadounidense de ayuda financiera para la reconstrucción de los paí­ses europeos devastados durante la II Guerra Mundial. Aunque su nombre original era el de Programa de Reconstrucción Europea (European Recovery Program), es más conocido como Plan Marshall, debido a su promotor, el secretario de Estado estadounidense George Catlett Marshall.
El plan de reconstrucción, desarrollado en una reunión de los Estados europeos participantes, fue establecido el 12 de julio de 1947. Se ofreció la misma ayuda a la Unión Soviética y a sus alidados, pero la rechazaron por los requisitos exigidos. El plan estuvo en funcionamiento durante cuatro años a partir de abril de 1948.  Durante ese perí­odo se recibieron unos 13.000 millones de dólares de la época y asistencia técnica. Sin menospreciar la solidaridad americana, también habí­a otros motivos más terrenales para tal ayuda:

  • Europa era el principal mercado exterior de EEUU.
  • Servir de freno al comunismo.

El gasto fue controlado por la Organización Europea para la Cooperación Económica (OECE). 

Este plan sirvió para reactivar las economí­as europeas, pero no sabemos para qué servirá el plan del G20.

Pen

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