Tag Archive for: Guerra Mundial

Las últimas víctimas de Hitler, los propios alemanes

21 may
21 mayo 2013

Hildegar Fink, alemana de 75 años de edad, tenía sólo cinco años cuando fue expulsada junto a su familia de Rosternitz, un pueblo de los Sudetes en la actual República Checa. Meses después de que Alemania perdiese la guerra, ella y su familia, igual que otras muchas, comenzaban a pagar la deuda de haber sido alemanes en la Alemania Nazi. De la noche a la mañana tuvieron que abandonar sus hogares, como miles de alemanes de Europa central y oriental, hacia un rumbo desconocido. Para Fink fue la experiencia más horrible que recuerde, pero luego, cuando se consolidó la unificación de Alemania a inicios de la década de 1990, también se sentía extranjera. Los alemanes de los Sudetes exigen la derogación de los Decretos de 1945 firmados por el presidente checo Edvard Benes (1894-1948). Su promulgación supuso la expulsión de este país de las minorías de alemanes y húngaros, la expropiación de sus bienes, la nacionalización de sus empresas y la pérdida de su nacionalidad al ser expulsados sólo por ser alemanes.

odsun

A muchos les obligaron a abandonar sus hogares, otros huyeron por temor al Ejército Rojo o a los milicianos checos o polacos, otros temían represalias de sus vecinos como venganza por las recién desveladas atrocidades cometidas por los nazis en los territorios del Tercer Reich; a otros les obligaron a firmar, antes de ser expulsados, que renunciaban a todos sus bienes y donde declaraban “irse libremente”. Además, desde la Conferencia de Postdam de agosto de 1945, los aliados habían decidido mover la frontera de Alemania a la línea formada por los ríos Oder y Neisse, lo que significó el traslado de otros miles de alemanes o personas de origen alemán dentro de las nuevas fronteras alemanas. Lo curioso, es que después de casi 60 años de la II Guerra Mundial, y acostumbrados a agachar la cabeza por los crímenes del nazismo y cansados, tal vez, de ser siempre verdugos, comenzaron a mostrarse como víctimas de la Historia Contemporánea.

¿Por qué se rompió este tabú? En la década de 1950, la República Federal Alemana no tuvo tiempo de reparar en el pasado nazi porque había todo un país por reconstruir, en cambio en la República Democrática Alemana ignoraron todo lo que los milicianos polacos y checos cometían a la población alemana en venganza por los crímenes nazis. Fueron las guerras de los Balcanes en la década de los 90, con su limpieza étnica y su ola de refugiados, las que hicieron que los alemanes recordaran y entendieran las reivindicaciones de los Sudetes, ya que veían las mismas imágenes de las expulsiones alemanas tras la II Guerra Mundial. Alemania tardó más de 60 años en entender que también eran víctimas, e incluso recordaron los bombardeos indiscriminados al final de la II Guerra Mundial en pueblos alemanes sin ningún sentido. Para muchos historiadores ignorados hasta entonces, estos alemanes fueron las últimas víctimas de Hitler.

todesmarsch_bruenn

Libros de Guido Knopp y Enrik Franzen contienen imágenes a color y blanco y negro de las atrocidades sufridas por los alemanes después del éxodo: cadáveres en las aceras, mujeres y niños huyendo, niños pequeños en medio de la calle, miles de mujeres violadas por el Ejército Rojo y las milicias, hombres desnudos siendo golpeados con la esvástica pintada en sus espaldas y algunas fotos de mujeres y hombres con brazaletes blancos con una gran N de Niemiec (alemán en polaco) en venganza por la estrella de David que debían llevar los judíos durante el régimen nazi.

Uklid

Pero ahora surge un debate que aún no tiene clara postura, no sólo en Alemania sino con los vecinos de Europa del este. Existían proyectos para construir en Berlín un Centro contra las Expulsiones pero no tuvo buena acogida especialmente en Polonia y República Checa. No fue hasta 2009 cuando Angela Merkel dio el apoyo para la construcción de un monumento para los desplazados alemanes después de la II Guerra Mundial, pero algunos lo consideran como una burla, ya que también en Berlín se construyó un monumento en recuerdo de las más de 6 millones de víctimas del Holocausto Judío perpetrado por la Alemania Nazi.

Los alemanes piensan que es hora de honrar también a sus propias víctimas, ya que no pueden ser crucificados por la Historia sólo por ser alemanes durante la Alemania de Hitler.

Colaboración de Edmundo Pérez.
Fuentes e imágenes: A paso de cangrejo – Grass, G. Sobre la historia natural de la destrucción – Sebald, W. B.

Share

Margot Wölk, la catadora de Hitler

16 may
16 mayo 2013

Parece que la diosa Fortuna acompañó a Hitler en las diferentes ocasiones en las que se le intentó eliminar, bien individualmente como el estudiante suizo Maurice Bavaud o el carpintero Georg Elser, bien en operaciones perfectamente orquestadas como Valquiria. Aún así, y como era lógico, se aumentaron las medidas de seguridad como la de emplear catadoras que probasen toda la comida del Führer. Esta es la historia de una de ellos… Margot Wölk, la única que sobrevivió a la guerra.

Margot

Margot

Cuando comenzó la guerra, Karl, el marido de Margot, fue reclutado para ir al frente y ella, una secretaria de 23 años, se quedó sola en Berlín. Llevaba dos años sin tener noticias de su marido y su apartamento había sido dañado por los bombardeos aliados, así que decidió abandonar Berlín y refugiarse en la casa que sus suegros tenían en Gross-Partsch (hoy Parcz, Polonia), un pequeño pueblo en mitad del bosque. Un lugar idílico con un pequeño inconveniente… la Guarida del Lobo (uno de los cuarteles generales de Hitler) se encontraba a unos tres kilómetros. Poco tiempo pudo disfrutar Margot de aquel idílico lugar porque, apenas unos días después de su llegada, se presentaron varios miembros de las SS y se la llevaron… a ella y a 14 jóvenes más del pueblo para utilizarlas como catadoras de la comida de Hitler. Fueron alojadas en un edificio cercano al bunker y cada mañana debían probar la comida que salía de las cocinas.

Nunca hubo carne porque Hitler era vegetariano. La comida era muy buena, pero nunca pudimos disfrutarla pensando que podía estar envenenada.

Todo cambió el 20 de julio de 1944 cuando estalló en el bunker el maletín que el coronel Van Stauffenber había dejado para matar a Hitler: se reforzó la guardia y las catadoras fueron apartadas del complejo y encerradas en una vieja escuela abandonada de donde sólo salían para cumplir su labor. Allí viviría uno de los peores momentos… una noche entró en la escuela un oficial de las SS y la violó. Margot, hizo de tripas corazón, y trató de seguir con su vida ocultando aquel recuerdo en lo más profundo de su alma. En 1945, ante el avance del Ejército Rojo, Hitler ordenó demoler con explosivos la Guarida del Lobo y abandonaron el lugar. Un oficial alemán se la llevó aparte y le dijo que huyese. Margot consiguió llegar a Berlín donde se refugió en la casa de un médico amigo suyo… las SS la buscaban. En 1945 los soviéticos entraban en Berlín, la guerra había terminado… pero no para Margot: durante dos semanas en manos del Ejército Rojo, fue violaba en repetidas ocasiones provocándole lesiones tan brutales que ya nunca pudo tener hijos.

En 1946 volvió a encontrarse con el oficial que le había salvado la vida en la Guarida del Lobo y le dijo que el resto de catadoras habían muerto allí mismo. Estaba sola y desesperada, no tenía ganas de vivir hasta que… se reencontró con su marido. Se apoyaron el uno en el otro y fueron felices durante 34 años. En 1980 falleció Karl. En muchas ocasiones, los sueños de Margot le hacían revivir aquellos momentos pero ella nunca contó nada hasta que el pasado invierno, cuando recibió la visita de un periodista local con motivo de su 95 cumpleaños, decidió romper su silencio y contar su historia.

Margot Woelk

Fuentes: Spiegel, SDPnoticias

Share

La desaparición de un pueblo inuit.

25 abr
25 abril 2013

Junto al lago Angikuni, a orillas del río Kazan en la región de Nunavut (Canada), estableció su campamento un pueblo inuit; era un lugar idóneo por la abundante pesca del lago y, además, su costa rocosa les servía de refugio. Aún siendo un pueblo seminómada, decidieron establecer un campamento permanente hasta que…

Colaboración para la campaña Salvar el Ártico. Puedes leer el resto del artículo en Greenpeace.

Inuits

Share

Los héroes del Ártico de la Segunda Guerra Mundial

22 abr
22 abril 2013

En junio de 1941, Hitler inicia la ofensiva en el Frente Oriental para invadir la Unión Soviética (Operación Barbarroja), un plan demasiado ambicioso. La brutal ofensiva alemana consiguió penetrar en las confiadas defensas del Ejército Rojo y ganar terreno rápidamente. No obstante, la llegada del invierno estabilizó el frente permitiendo que el Ejército Rojo se agrupase y desbaratar los planes de Hitler. Pero los soviéticos no estaban solos, recibieron la ayuda de los Convoyes del Ártico. En palabras de Winston Churchill…

The worst journeys in the world (Los peores viajes del mundo)

Inglaterra sabía que si Alemania tenía éxito en el Frente Oriental durante la invasión de
la Unión Soviética, volvería a centrar todas sus fuerzas en el Frente Occidental. Así que,
si ayudaban a los soviéticos a mantener a raya a los alemanes lo hacían también en su
propio beneficio. Lógicamente, no podían enviar suministros o armas por vía terrestre
o aérea, sólo quedaba la opción del mar… desde Islandia y, sobre todo, desde el Reino
Unido atravesando el océano Ártico hasta los puertos de soviéticos de Murmansk y
Arkhangelsk. Desde el mes de agosto de 1941, 78 convoyes consiguieron entregar
cuatro millones de toneladas de armamento (7.000 aviones, 5.000 tanques, municiones…)
combustible, alimentos y medicinas. Intervinieron 1.400 barcos mercantes protegidos
por barcos de guerra de la Royal Navy británica y 66.000 soldados británicos y marinos
mercantes. Además de los evidentes beneficios de la ayuda prestada, para Stalin fue una
prueba concluyente de que los aliados no iban a dejarles solos en su enfrentamiento con
Hitler.

En tiempos de paz no habría hecho falta llegar hasta el Ártico, pero Alemania controlaba
la península escandinava y patrullaba las aguas del Atlántico norte con buques de guerra,
aviones de la Luftwaffe y los temibles U-Boot (submarinos). Así que, la alternativa más
segura era la ruta del Ártico. Además de los alemanes, se enfrentaron a un peligro mayor:
el frío extremo, tempestades, enormes olas… y los icebergs.

Aprendimos lo que era el frío extremo cuando al coger las cadenas y los
cables sin guantes, nos arrancábamos la piel. […] El frío era inimaginable, pero
teníamos que salir a picar el hielo que se formaba sobre la cubierta atados con
cuerdas […] En ocasiones el barco se inclinaba hasta 45º…

Si durante el invierno el problema eran las terribles condiciones climatológicas, durante el
verano ártico, con sus correspondientes horas de sol casi perpetuo y las dificultades para
conciliar el sueño, los convoyes se veían obligados a navegar a plena luz facilitando su
localización a los alemanes… 85 barcos mercantes, 16 buques de la Royal Navy y más de
3.000 británicos se perdieron en la misión de ayuda a los soviéticos.

Terminada la Segunda Guerra Mundial, las tensiones con la Unión Soviética dejaron a
estos héroes del Ártico marginados de cualquier reconocimiento. Setenta años después,
cuando David Cameron fue nombrado Primer Ministro del Reino Unido, consiguieron el
reconocimiento por el que llevaban décadas luchando… sólo unos 200 veteranos de los
convoyes del Ártico seguían con vida.

Lo importante no son las medallas, sino las historias que hay detrás.

Video:

Como mañana es un buen día para regalar o comprar un libro…

Nunca me aprendí la lista de los reyes godos2

Fuentes e imágenes: Mirror, Daily Mail, Eye Witness to History

Share

¿Por qué se rumoreaba en la Primera Guerra Mundial que los alemanes colgaban a los sacerdotes?

18 abr
18 abril 2013

En investigador francés Jean-Noël Kapferer publicó en 1989 un libro titulado Rumores, en el que trababa de explicar su origen, qué son, por qué se crean, cómo pararlos… incluyendo varios ejemplos como el caso de Orleans (Francia) en 1969: se extendió el rumor de que en las tiendas de ropa y calzado para mujeres regentadas por judíos, se raptaba a las mujeres para luego venderlas como esclavas sexuales. Incluso se llegó a hablar de víctimas (28) y de los métodos utilizados para drogar a las víctimas. En este caso concreto se pudo parar con otro rumor… se hizo correr la voz de que los que difundían el rumor de los secuestros eran nazis que volvían a recuperar protagonismo en Francia; rápidamente el rumor murió. Cuenta otro caso que debe ser el colmo de los colmos… una noticia contrastada, aunque un poco pobre, que tras pasar por varios periódicos regresa a uno de ellos y llega tan tergiversada, que no la reconoce y la convierte en rumor:

Durante la Primera Guerra Mundial, el periódico alemán Kölnische Zeitung informa de la toma de la ciudad de Amberes por el ejército alemán: “Las campanas [alemanas] sonaron con la noticia de la caída de Amberes“. Basándose en esta noticia, el diario francés Le Matin informó como sigue: “Según el Köilnische Zeitung, los párrocos de Amberes se vieron obligados a tocar sus campanas una vez que las defensas habían caído“. El tumo tocó entonces al londinense The Times, que daba su versión: “Según Le Matin, que reproduce una noticia de Colonia, los sacerdotes belgas que se negaron a hacer volar sus campanas después de la caída de Amberes han sido depuestos de sus funciones“. La noticia se va complicando cuando la hace pública el italiano Corriere de la Sera: “Según The Tímes, que cita noticias de Colonia comentadas en París, los desafortunados sacerdotes que se negaron a hacer sonar sus campanas han sido condenados a trabajos forzados“. Pero la cuestión queda rematada cuando de nuevo Le Matin informa sobre el suceso: “Según una información del Corriere de la Sera, vía Colonia y Londres, se ha confirmado que los bárbaros ocupantes de Amberes han castigado a los sacerdotes que heroicamente se negaron a repicar las campanas, colgándolos de ellas con la cabeza hacia abajo, como un badajo vivo

Supongo que cada uno de los periodistas quiso aportar su granito de arena…

Kapferer

Kapferer

Fuentes: Los renglones torcidos del periodismo – José Manuel Burgueño, El libro de los hechos insólitos – Gregorio Doval, El pensamiento científico frente al rumor

Share

Eva y Kitty, las niñas judías que con sus pinturas ganaron unos meses a la muerte

16 abr
16 abril 2013

Son muchos los testimonios que nos han llegado de la barbarie nazi durante la Segunda Guerra Mundial, pero cuando los protagonistas son niños, como las hermanas Eva y Kitty, las historias se recrudecen y nos hacen dudar de la condición humana de sus verdugos.

En la conferencia de Munich de 1938, Alemania recuperaba los Sudetes (zona fronteriza con Checoslovaquia) con el consentimiento de Francia y Gran Bretaña. La incorporación de los territorios limítrofes checoslovacos a la Alemania nazi, dejaría al resto del país incapaz de resistir a la posterior ocupación. En la ciudad de Brno (Checoslovaquia), vivía el matrimonio Brunner con sus hijas Kitty y Eva, de 7 y 5 años respectivamente. La persecución de los judíos -los Brunner lo eran- les obligó a huir. Lamentablemente, y yo diría que incomprensiblemente, sólo consiguieron dos visados y los utilizaron los padres para huir a Palestina, bajo mandato británico en aquel momento. Las niñas quedaron al cuidado de un familiar… que las tuvo que dejar en un orfanato en Brno cuando le tocó huir a él.

Eva

Eva

Kitty

Kitty

El 19 de marzo de 1942, Kitty y Eva fueron llevadas al campo-ghetto de Theresienstadt (Checoslovaquia), hoy Terezín. Este campo se utilizó por la propaganda nazi para venderlo al exterior como una colonia donde los judíos eran reasentados (incluso se rodó en Theresienstadt una película/documental con el título de Der Führer schenkt den Juden eine Stadt, “El Führer regala una ciudad a los judíos”). En junio de 1944 se permitió que una delegación del Comité Internacional de la Cruz Roja visitase el campo… previamente adecentado y sus ocupantes aleccionados de lo que debían decir y hacer. El único consuelo de las niñas durante sus días en el campo fueron los lápices de color de los que nunca se separaban. Durante meses, estuvieron adornando los rincones del campo con sus pinturas llenas de color: flores, mariposas, árboles, nubes… En un principio, aquellas pinturas hicieron gracia a los responsables del campo y permitieron que Kitty y Eva evitasen su deportación a los campos de exterminio, hasta que el 18 de mayo de 1944 (un mes antes de la visita de la Cruz Roja) las niñas fueron enviadas a Auschwitz. Entraron en las cámaras de gas cogidas de la mano. Siempre he dicho que es un error juzgar la historia pero hay casos, como este, que es difícil no hacerlo.

Fragmento de la película Der Führer schenkt den Juden eine Stadt

Fuentes e imágenes: Enciclopedia del Holocausto, Ghetto Fighters House Archives – 1, 2, Anécdotas de la Historia – Pancracio Celdrán.

Share

El día a día en el gueto de Varsovia… escondido en latas

14 mar
14 marzo 2013

El Gueto de Varsovia fue el más grande de todos los establecidos en la Europa ocupada por los nazis durante la II Guerra Mundial. En 1940 se cercó una extensión de poco más de 3 Km2 para recluir a la población judía de Varsovia y sus alrededores, unos 400.000. Fueron tres años de hambre, enfermedades, deportaciones al campo de exterminio de Treblinka… que culminaron con el levantamiento del gueto. En mayo de 1943, tras sofocar el levantamiento los nazis, el balance era desolador… más de 300.000 judíos habían muerto.

Gueto

Dentro del gueto de Varsovia el historiador judío Emanuel Ringelblum creó el grupo Oyneg Shabat (la alegría del día de descanso) formado por científicos, escritores, dibujantes, rabinos… con la única intención de contar el día a día en el gueto; una crónica de sociedad de la reclusión y las miserias sufridas para, una vez terminada la guerra, escribir un libro. Reunían la información que todos les proporcionaban y con ella elaboraban informes, ensayos, dibujos…. Además, uno de los deportados al campo de Chelmno, Yacob Grojanowski, consiguió escapar y regresó al gueto donde describió con todo detalle todas las atrocidades que había visto. Se elaboró un informe detallado y, a través de la resistencia polaca, se hizo llegar a Londres donde fue publicado como el informe Grojanowski. Aumentaban las deportaciones a los campos y la muerte, por enfermedades o hambre, se adueñaba del gueto… las expectativas de poder salir con vida de allí se iban diluyendo. Así que, se olvidaron del libro y decidieron esconder toda la documentación enterrándola en 3 latas de leche y 10 cajas metálicas por todo el gueto… el mundo debía conocer aquel horror. A fecha de hoy se han localizado las 10 cajas metálicas y 2 latas de leche.

lata

Tras el levantamiento del gueto, casi todos los miembros del grupo fueron asesinados, pero Ringelblum y su familia consiguieron escapar y estuvieron escondidos casi 2 años. Cuando fueron descubiertos por los miembros de la Gestapo, ejecutaron a toda la familia y… a la que les había dado cobijo.

Share

La foto más famosa de Winston Churchill y el puro de la discordia

10 mar
10 marzo 2013

Yousuf Karsh (1908-2002) fue un fotógrafo canadiense de origen armenio. Nació en Mardin (Turquía) pero cuando tenía 14 años tuvo que huir a Siria, y más tarde a Canadá, huyendo de la persecución que sufrieron los armenios en Turquía. Ya en Canadá,  se instaló con un tío suyo que era fotógrafo y del que aprendió el oficio. Años más tarde, montó su propio negocio en Ottawa, cerca de la sede del Parlamento canadiense. Tuvo la suerte de que Mackenzie King, el Primer Ministro, entrase en su negocio para encargarle unas fotos familiares. Quedó tan impresionado por su trabajo que lo contrató para fotografiar a los dignatarios extranjeros que visitasen el Parlamento.

Karsh

En 1941, con motivo de la visita de Winston Churchill al Parlamento canadiense para dar un discurso, Karsh instaló la cámara y el equipo de iluminación en una pequeña habitación habilitada para fotografiar al político inglés. Cuando Churchill terminó, le invitaron a pasar a la habitación para hacerle la fotografía, cosa que disgustó al dignatario inglés porque no había sido informado. A regañadientes, accedió y pasó al improvisado estudio.

Tiene dos minutos. Y eso es todo, dos minutos.

Karsh le indicó dónde debía situarse y preparó la iluminación. Cuando se dirigía hacia la cámara, Churchill se encendió uno de sus famosos puros. Karsh le pidió que lo apagase y sólo obtuvo un no por respuesta. Se armó de valor, se acercó a él y le quitó el puro de la boca. Karsh se dio la vuelta y sintió los ojos Churchill clavados en su nuca… en ese momento pulsó el disparador que llevaba en la mano.

Churchill-Karsh

Mosqueo, indignación, sorpresa… Se hizo el silencio… Hasta que Churchill, sonriendo, se acercó a Karsh le dio la mano y le dijo:

Puede hacerme otra. Usted podría hacer que un león rugiendo posase para un foto.

Churchill-Karsh1

Esta segunda foto, en la que Churchill se muestra sonriente, pasó sin pena ni gloria; pero la primera, portada incluso de la revista LIFE, es una de las más famosas de la historia. En 1967, Karsh fue nombrado miembro de la Orden de Canadá (la orden civil de mayor rango). De las 100 personas más influyentes del siglo, según la elección de International Who’s Who en el año 2000, Karsh había fotografiado 51.

Fuentes e imágenes: Iconic Photos, Petapixel, Karsh

Share

Switch to our desktop site