Los últimos restos de las posesiones de ultramar españolas

29 sep
29 septiembre 2014

El Tratado de París de 1898, firmado el 10 de diciembre, ponía fin a la Guerra hispano-estadounidense -Desastre el 98- y daba la puntilla al Imperio ultramarino español. Mediante dicho tratado, España abandonó sus demandas sobre Cuba y declaró su independencia, y Filipinas, Guam y Puerto Rico fueron oficialmente cedidas a los Estados Unidos por 20 millones de dólares. Poco más tarde, nos caerían 100.000 dólares más por las islas Sibutú, Cagayán y Joló, olvidadas a la firma del tratado. Además, tras apoderarse de Guam de forma tragicómica y debido a las prisas por llegar a Manila (Filipinas), al capitán estadounidense Henry Glass se le “olvidó” tomar el resto de islas que formaban las Marianas y las Carolinas, y pudimos sacar 17 millones de marcos al vendérselas al Imperio alemán en 1899. Eran las últimas posesiones del Imperio ultramarino español… o puede que no.

Los archipiélagos de Os Guedes, As Coroas, O-Cea y Os Pescadores, situados en el océano Pacífico, fueron descubiertos y ocupados por los portugueses. Tras la Restauração de 1640, Portugal recuperaba la independencia de la monarquía hispánica de los Austrias y cedía los archipiélagos a nuestro país a cambio de una parte de las islas Molucas. Este conjunto y las islas de Ponape y Ascensión no se incluyeron en el tratado de 10 de diciembre de 1898 por lo que seguían siendo una posesión territorial de España.

palaos

Durante el franquismo, el diplomático del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Emilio Pastor y Santos descubrió que el Derecho Internacional amparaba a España y podía hacer legalmente una reclamación de soberanía sobre la llamada Micronesia española. A pesar del alto coste que habría supuesto ejercer su soberanía y el escaso valor estratégico y económico de aquellos simples atolones, la cuestión fue tratada el 12 de enero de 1949 en Consejo de Ministros, pero se desestimó cualquier reclamación al no pertenecer España a la ONU -no sería admitida hasta el 14 de diciembre de 1955- y por el temor a enfrentamientos con potencias como Estados Unidos o Japón.

Aunque no ha renunciado a su posesión de manera oficial, España nunca ha ejercido su soberanía sobre estos territorios ni los ha reclamado. En la actualidad, el atolón de Os Guedes, también conocido como la isla de Mapia, se encuentra bajo la jurisdicción de Indonesia; Os Pescadores (Kapingamarangi) y O-Cea bajo soberanía política de los Estados Federados de Micronesia, y As Coroas (Rongerik) bajo control de la República de las Islas Marshall.

Colaboración de Javier Ramos de Lugares con Historia.

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¿Queréis a Dante? No supisteis tenerlo vivo, no os lo daremos muerto

25 sep
25 septiembre 2014

Dante Alighieri, además del mayor poeta italiano, fue un hombre de acción, comprometido con su ciudad, Florencia, a la que amaba sobre todas las cosas y a la que terminó perdiendo para siempre. El destino ha querido que, ni después de muerto, haya podido retornar al abrigo de su patria.

Dante

A inicios del siglo XIII, la península italiana bullía en plena lucha por la hegemonía entre papado e imperio. Dante, que ocupó importantes cargos políticos en Florencia, se inclinaba por la facción “güelfa”, más cercana a los intereses pontificios, frente a los “gibelinos” que apoyaban al emperador. Las ansias expansionistas del papa Bonifacio VIII, un déspota ajeno a las tradiciones de autonomía de las ciudades italianas, acabaron por partir su propio partido, lanzando a muchos al exilio.

Dante Alighieri fue uno de ellos. Expulsado en 1302, fue condenado a muerte en rebeldía. Recorrió toda Italia, apoyando cualquier iniciativa que le permitiera regresar a su patria y cuando perdió definitivamente esa esperanza, peregrinó por las cortes que le ofrecieron hospitalidad, comprobando “cuan amargo sabe el pan que se recibe de otros”. Su última morada fue Rávena, al amparo de Guido Novello da Polenta, amigo y admirador de su obra, a quien sirvió en misiones diplomáticas hasta su muerte, en 1321. Dante fue enterrado, con los honores negados en su ciudad, en la Iglesia de San Francisco, al cuidado de los Hermanos Menores. Ni así cesaron sus enemigos de perseguirle. Su obra “De Monarchia”, apoyo de los imperiales, sostenía que la autoridad imperial era independiente del sucesor de Pedro. Sentó tan mal que el cardenal Bertrando di Poggetto prendió una hoguera en Bolonia, apenas ocho años después del fallecimiento de Dante, en la que arrojó el libro y, no contento con aquel acto simbólico, trató de conseguir similar venganza para los despojos del poeta. Afortunadamente, no lo consiguió y con el pasar del tiempo surgió un nuevo orgullo florentino que intentó reclamar, repetidas veces, los restos del poeta. Rávena, celosa de sus tesoros –y éste quizás era el más preciado-, respondió siempre con una frase que hería como zarzas los oídos de los florentinos: “No supisteis tenerlo vivo, no os lo daremos muerto”.

Estuvieron a punto de conseguirlo a principios del siglo XVI cuando un grupo de ciudadanos florentinos, capitaneados por el escultor Miguel Ángel, solicitaron ese favor del papa León X. El poderoso Médici, a quien rehusaban enfrentarse hasta los más valientes, fue derrotado por los más humildes, los Hermanos de Francisco, que ocultaron los despojos dentro de un hueco excavado en el muro. Cuando la comisión papal abrió la tumba, ésta estaba vacía y nada había para transportar al suntuoso monumento que esperaba en Florencia. Salvo tres huesos de un pie que debían haber olvidado los frailes. Las astutas autoridades ravenesas aseguraron que, indudablemente, Dante Alighieri, por sus muchos méritos, había sido autorizado por Dios mismo para reencarnarse anticipadamente. Ni eso explicaba que se hubiera dejado tres huesos del pie, ni, por supuesto, León X se tragó la historia, aunque nadie replicó la veracidad de una teoría que la Iglesia misma propugnaba.

Hubo que esperar más de un siglo, hasta 1677, para que, durante unas obras en el convento, se descubriera el esqueleto en una caja de madera con la inscripción, “Dantes ossa”. Después, el espíritu errante del poeta debió intervenir de nuevo, porque la caja volvió a ser escondida ante el temor al empuje de las tropas napoleónicas. El 27 de mayo de 1864 la caja reapareció. Dante Alighieri sigue reposando en Rávena y Florencia sigue reclamando los restos del poeta, penando por no tener muerto, lo que no supieron conservar en vida.

ver LOS CÍRCULOS DE DANTE en myLIBRETO

Una novela perfecta para aprender historia o conocer la faceta política de Dante por medio de una lectura amena y que verdaderamente engancha

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La tortilla francesa, la tortilla española y la tortilla de patatas sin patatas ni huevo

22 sep
22 septiembre 2014

Hoy voy a tratar del noble arte de la gastronomía buscando el origen de tres recetas tan sencillas como suculentas: la tortilla francesa, la tortilla de patatas o española y la tortilla de patatas sin patatas ni huevo. Antes de comenzar, me gustaría precisar que establecer el origen exacto de una receta es harto difícil. Así que, lo que voy a hacer es elaborar una teoría que puede que no sea completamente veraz pero sí verosímil.

El origen de la tortilla francesa tiene que ver con Francia pero no se creó en Francia, sino en España. En el transcurso de una guerra -en este caso acompañada de una invasión-, es normal que los alimentos escaseen y que haya que prescindir de algunos de ellos o sustituirlos por otros. Hablamos de la Guerra de la Independencia (1808-1814), cuando Napoleón quiso instalar en España su residencia de verano. En aquellos momentos, la tortilla de patatas o tortilla española -huevos con patatas, siendo la cebolla opcional- ya era uno de los platos preferidos del pueblo. Varios años sufriendo malas cosechas y el control que las tropas francesas tenían sobre los recursos, hacía muy difícil que algunos alimentos, como la patata, llegasen a las cocinas españolas. Así que, haciendo de la necesidad virtud, decidieron prescindir del preciado tubérculo y elaborar tortillas sin patatas. Esta sencilla receta se siguió elaborando años después y, sin nombre propio, comenzó a llamarse “tortilla de cuando los franceses” que derivó en “tortilla francesa“.

"El hambre en Madrid" de José Aparicio Inglada

“El hambre en Madrid” de José Aparicio Inglada

Hay diferentes teorías sobre el origen de la tortilla de patatas o española. Siguiendo con la teoría de la tortilla francesa, descartaremos la que atribuye la autoría de la de patatas a Tomás de Zumalacárregui durante las Guerras Carlistas por librarse éstas años después de la Guerra de la Independencia cuando ya hemos dicho que la tortilla española ya se degustaba. La teoría del científico del CSIC Javier López Linaje sitúa el origen de la tortilla española en la localidad extremeña de Villanueva de la Serena en el siglo XVIII. En su libro “La patata en España. Historia y Agroecología del Tubérculo Andino” hace referencia a documentos que hablan de la tortilla de patatas en esta localidad en 1798, y atribuye su invención a Joseph de Tena Godoy y al marqués de Robledo.

En los difíciles años de la posguerra española, de hambruna y cartillas de racionamiento, el dicho “el hambre agudiza el ingenio” se hizo demasiado popular. Las cartillas de racionamiento, vigentes hasta 1952, eran de tres clases dependiendo del poder adquisitivo. Aunque su contenido podí­a variar, con estas cartillas se tení­a derecho a 125 gramos de carne, 1/4 litro de aceite, 250 gramos de pan negro, 100 gramos de arroz, 100 gramos de lentejas o garbanzos, un trozo de jabón y un huevo. Lógicamente la cantidad de comida era insuficiente y la gente tení­a que buscarse la vida. Los gatos se degustaban por liebres (“dar gato por liebre”), patatas a lo pobre, patatas al Avión (patatas hervidas con laurel y un toque de colorante marca “el Avión”), leche aguada, guisos de castañas y bellotas, achicoria por café… Pero la más curiosa de las nuevas recetas fue la tortilla de patatas sin patatas ni huevos. Así se elaboraba…

La parte blanca de las naranjas situada entre la cáscara y los gajos (albedo) se apartaba y se poní­a en remojo a modo de patatas cortadas. Los huevos eran sustituidos por una mezcla formada por cuatro cucharadas de harina, diez de agua, una de bicarbonato, pimienta molida, aceite, sal y colorante para darle el tono de la yema.

Imagen: fotoMadrid

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La aventura colonial en Panamá que aceleró la pérdida de la independencia de Escocia

18 sep
18 septiembre 2014

Hoy se celebra el referéndum en el que los escoceses van a decidir si quieren la independencia del reino de Escocia o siguen manteniendo su status de nación constituyente y región administrativa del Reino Unido de Gran Bretaña. Vamos a echar la vista atrás hasta el siglo XVII.

Escocia

El protagonista de esta historia fue el escocés William Paterson, fundador del Banco de Inglaterra en 1694. Este banquero fue el padre del proyecto Darién, que pretendía establecer una colonia comercial en Panamá. Con el beneplácito del gobierno escocés creó la Company of Scotland Trading to Africa and the Indies (Compañía de Darién) y obtuvo el monopolio del comercio con Asia, África y América, así como la potestad de establecer colonias. Los intereses de la Compañía de Darién chocaban de frente con la todopoderosa East India Company inglesa, por lo que el gobierno inglés trató de torpedear la expedición a Panamá. Así que, Paterson tuvo que recurrir al capital privado y logró obtener el dinero suficiente para fletar 5 barcos y poner rumbo a Centroamérica.

En 1698 partían los cinco barcos (Caledonia, Saint Andrew, Unicorn, Endeavolur y Dolphin) desde Leith con un contingente de 1.200 personas entre los que había religiosos, marinos, soldados, comerciantes, agricultores… Tras una travesía de 3 meses y medio llegaban a lo que ellos bautizaron como “Nueva Caledonia” (Caledonia era el nombre latino de Escocia), concretamente a la región del Darién, una barrera natural entre Panamá y Colombia. En  aquella zona zona selvática, rodeada de un cenagal infectado de mosquitos, de difícil acceso y con escasas provisiones, sólo tenían dos opciones: comerciar con los nativos o pedir ayuda a las colonias inglesas. Los nativos poco o nada les ofrecieron y las colonias inglesas había recibido la orden del rey de no ayudar a los escoceses. Tras 8 meses de hambre, enfermedades y acoso de los españoles… abandonaron la colonia y partieron hacia Nueva Inglaterra (hoy EEUU).

Pese a las noticias que llegaban a Escocia, se envió otra expedición que llegó a Nueva Caledonia en noviembre de 1699. Los españoles comprendieron que tal insistencia hacia peligrar su dominio en la zona, además Nueva Caledonia estaba situado entre la colonia española de San Andrés y el principal puerto del Caribe, Portobelo. Así que, se envió una expedición militar para echar definitivamente a los escoceses. A comienzos de 1700 los escoceses abandonaban su sueño colonizador.

Esta expedición estaba condenada al fracaso: los españoles no iban a permitir un colonia escocesa en mitad de sus dominios y los ingleses ni querían enfrentarse a España ni veían con buenos ojos las pretensiones imperialistas. Se perdieron más de 2.000 vidas y, además, la economía escocesa quedó tocada… lo que facilitó que en 1707 se firmara el Acta de Unión por la que Escocia perdía su independencia y pasaba a integrar Gran Bretaña.

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Besa, el código de honor albanés que salvó a cientos de judíos en la Segunda Guerra Mundial

16 sep
16 septiembre 2014

En estos días en los que el fanatismo religioso está demostrando lo miserable que pueden llegar a ser los llamados animales racionales -nada nuevo bajo el sol-, os traigo esta historia en la que las diferencias religiosas quedan a un lado para dejar paso a valores como el honor, la solidaridad, la compasión… y todo eso precisamente es Besa. [Besa e shqiptarit nuk shitet pazarit, el honor de un albanés no puede ser vendido o comprado en un bazar]

Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Albania era una monarquía dependiente económica y militarmente de Italia. Así que, cuando los italianos la ocuparon y el rey Zog I huyó -eso sí, con todo el oro que pudo-, apenas cambiaron las cosas. En estas fechas, el número de judíos en Albania apenas llegaba a los 200… cuando terminó la guerra eran más de 3.000. Los judíos que huían de los países ocupados por los nazis encontraron refugio en Albania… un país de mayoría musulmana. Los organismos gubernamentales proporcionaron documentación falsa a las familias judías que les permitía entremezclarse entre el resto de la población y los albaneses proporcionaron sus casas y sus escasos recursos para acogerlos.

Las cosas se complicaron en 1943 cuando fueron los nazis los que, a petición de Mussolini, tomaron Albania. Al igual que hicieron en el resto de la Europa ocupada, los nazis solicitaron a las autoridades locales los listados de los judíos residentes en el país… pero obtuvieron un no por respuesta. ¿Por qué un país de mayoría musulmana se implicó en salvar a los judíos poniendo en juego su propia vida?

No hicimos nada especial. Es Besa -así responden los albaneses- .

Según el profesor Saimir Lloja, de la Asociación de Fraternidad Albano-Israel,

Besa es la regla de oro, es un código moral, una norma de conducta social, además de una antigua tradición.[...] Besa se trata, en esencia, de no ser indiferentes ante alguien que sufre o es perseguido. Es una autoexigencia moral que le pide a cada albanés que viva honestamente y que -llegado el caso- también se sacrifique.

Alí Sheqer Pashkaj, fotografiado por Norman Gershman. Su padre, también llamado Alí, salvó al joven judío Yasha Bayuhovio, de sombrero mexicano en una de las fotos

Alí Sheqer Pashkaj, fotografiado por Norman Gershman. Su padre, también llamado Alí, salvó al joven judío Yasha Bayuhovio, con sombrero mexicano en una de las fotos

Herman Bernstein, embajador de Estados Unidos a Albania en los años 30, escribió:

No hay rastro de ningún tipo de discriminación contra los judíos en Albania [...] Albania ha pasado a ser un lugar raro en Europa hoy en día, donde no existe el odio ni los prejuicios religiosos, a pesar de que los albaneses mismos están divididos en tres religiones.

Fuentes: eSefarad, WebIslam

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Es curioso que un catalán llamado Mas fuese uno de los mayores defensores de la Unión Ibérica

15 sep
15 septiembre 2014

El pasado 11 de septiembre se celebró, como todos los años desde 1886, la fiesta oficial de Cataluña, la Diada. Aunque la fiesta nació para honrar la resistencia catalana del 11 de septiembre de 1714, desde hace unos años se ha convertido en una fiesta inequívocamente soberanista que puede tener un punto de inflexión el próximo 9 de noviembre… o no. En el centro del huracán Artur Mas, el hombre que puede pasar a la historia como el héroe o el villano que desmembró España. Y, por esos caprichos de la historia, otro catalán apellidado también Mas fue uno de los mayores defensores de la Unión Ibérica.

Sinibaldo

El protagonista de esta historia se llamaba Sinibaldo de Mas, Sinibald de Mas en catalán, y nació en Barcelona el 4 de septiembre de 1809. Recibió una formación humanística y científica, y desde muy joven destacó en el estudio de las lenguas -hablaba 20 idiomas-. En 1834, con el apoyo del obispo de Astorga Félix Torres Amat y gracias al dominio de los idiomas y a su formación, es nombrado traductor y agregado diplomático en la “cuestión de Oriente“. La labor de Mas consiste en redactar despachos con informaciones referentes al comercio y la situación política general de los países que visita, así como la posición de las potencias europeas (Francia y Gran Bretaña) en aquellos lugares. La primera etapa de su aventura diplomática/informativa fue Constantinopla, desde donde se desplazó a Beirut, Alepo, Palmira, Damasco, Bagdad y Grecia. La siguiente etapa le llevaría hasta Egipto donde comienzan los primeros problemas para recibir su paga desde Madrid y debe buscarse la vida. Gracias al conocimiento del árabe, interviene como traductor en algunos negocios mercantiles e incluso colabora en la construcción de una granja avícola junto al Nilo siguiendo un viejo procedimiento de incubación local que llevaría a Europa.

En 1838 tenemos a nuestro protagonista en la India, donde persisten los problemas de cobro y en Bengala se tiene que ganar la vida como retratista. Durante su estancia en el subcontinente indio enfermó de disentería y estuvo convaleciente durante 6 meses. Aunque débil todavía y sin apenas recursos, decide seguir su viaje hasta Filipinas donde permaneció más de dos años. Gracias a los problemas económicos que siguió padeciendo, tuvo que dedicarse a la fotografía y en Filipinas es recordado como un pionero en la introducción de la fotografía en la antigua colonia española. Eso sí, tuvo que vivir varios meses de la caridad del padre Manuel Bueno. A su vuelta a Madrid en 1842 publicó “Informe sobre el estado de las islas Filipinas”, un análisis demoledor en el que aconseja salir de allí cuanto antes por la carga económica que supone para España.

Tras la derrota de China en la Guerra del Opio, y el posterior tratado de Nankín en 1842, el gigante asiático se abre al comercio exterior. El resto de potencias empiezan a tener su presencia en China y el gobierno español envía a su mejor hombre en estos menesteres en calidad de encargado de negocios y Cónsul General de la legación española en China. Aunque el papel de España va a ser secundario y nuestra legación va a ser muy modesta, en 1844 Sinibaldo consiguió la acreditación del emperador y sede diplomática en Pekín cuando sólo Francia, Gran Bretaña y EEUU la tenían. Los informes del diplomático dejan claro que España debe aumentar su presencia en la zona, y Madrid reacciona nombrándolo en 1846 Ministro Plenipotenciario en China, con sede en Macao, con el objetivo de establecer un tratado comercial con China similar a los firmados por las potencias europeas años atrás. Mas ocupa el cargo durante varios períodos y llega a crear una red de consulados en Cantón, Xiamen, Hong Kong, Sahghai, Fuzhou…

En 1851, en uno de sus múltiples viajes a la península, publicó “La Iberia. Memoria sobre la conveniencia de la unión pacífica y legal de Portugal y España”, un detallado informe de las ventajas políticas, económicas y sociales de la unión de las dos monarquías peninsulares en una sola nación. Sinibaldo se convirtió en uno de los máximos impulsores del iberismo (Unión Ibérica), movimiento que promovía la unión de España y Portugal en una sola unidad política y hacer de ella una entidad fuerte desde los puntos de vista político, económico, social y cultural. Además, aportó los estandartes de la nueva nación: el escudo sería el de España y Portugal unidos y la bandera tendría los colores blanco, azul, rojo y amarillo.

Bandera Sinibaldo

En 1868 falleció mientras desempeñaba labores diplomáticas para el gobierno portugués en China. A pesar de dedicar su vida a la diplomacia y a “vender la marca España”, todavía tuvo tiempo para publicar varias obras: tragedias como Aristodemo o Nicea, Sistema musical de la lengua castellana, La Chine et les puissances chrétiennes, Arte de escribir en letra española, Arte de escribir letra inglesa

Fuentes: Universidad de Navarra, Encaramado a la red
Imagen: Flickr

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¿Por qué los ladrones en Sumeria asaltaban a los que llevaban espirales alrededor del brazo?

08 sep
8 septiembre 2014

En los últimos años, gracias al Youtube, se han popularizado videos donde se publicita la tesis, ya vieja, de que una raza extraterrestre llegó a la Tierra -Anunnaki- y creó a los sumerios, como esclavos genéticos, para trabajar extrayendo metales, sobre todo oro.

Por una parte, podría uno preguntarse qué curiosos extraterrestres son esos que no se han enterado de que el universo, empezando por nuestra Luna y siguiendo por los asteroides, está lleno de oro. O por qué son capaces de recorrer años luz por el espacio y no saben diseñar un robot minero… ¡Misterios del mundo magufo!  En todo caso, el mayor de los argumentos que se podría oponer a esas singulares tesis, es que para los sumerios el oro no tenía nada de especial. Se supone que si unos dioses les habían enseñado el valor de ese metal tan codiciado por la divinidad, debería reflejarse en su cultura. Y no es así.

zigurat

La economía sumeria se basaba en el trueque. Para evitar que los mercados se convirtieran en un campo de batalla, los gobernantes y, más tarde, los reyes emitían anualmente tablas de equivalencias de productos. Así, cualquier comprador podía saber que un kilo de lana  equivalía a, por ejemplo, dos litros de cerveza, 300 gramos de cobre o 2 kilos de dátiles. Gracias a muchas de esas tablas que se han conservado hasta nuestros días, sabemos que el oro no era de los metales más caros. Había otros materiales que lo superaban, como el lapislázuli, el cobre, el estaño y, por encima de todos, la plata.

El metal de los metales entre los dos ríos era la plata. Y resultaba tan apreciado, que solamente los miembros de las familias reales, gobernadores o altos miembros del clero podían lucir adornos plateados en su vestimenta o portar joyas de dicho material. En la propia familia real acadia, las hijas de los reyes iniciaron la costumbre de lucir lo que se piensa que era una especie de diadema plateada.

Diadema de plata

Otra función que cumplía este metal a la perfección era la de estabilizador del sistema económico. Imaginemos a un campesino que desea comprar un cordero para celebrar la boda de su hija y se encamina al mercado con una cierta cantidad de cebada para canjear. ¿Qué sucede si el tratante de ganado no necesita cebada? La solución era bien fácil. El campesino podía dirigirse a cualquier recinto sagrado donde le cambiaban la cebada por su equivalente en plata (también tenía la opción de recurrir a un cambista, pero los templos pedían un tanto por ciento bastante más bajo por la “operación bancaria”). Con la plata en su poder, ya podía comprar el cordero con la confianza de que ese metal  iba a ser aceptado por cualquier comerciante. Un elemento curioso es que esa plata que le daba el templo, se presentaba bajo la forma de anillos de 8 gramos de peso o espirales en caso de grandes cantidades. No solo podía llevarlos cómodamente en los dedos y brazos, sino que los anillos podían dividirse en cuatro partes de 2 gramos cada una, a modo de calderilla.

Dinero sumerio

Otro elemento que indica la importancia que le daban a ese metal, es que estaba bien considerado como regalo a los dioses. Era muy habitual que cada cierto número de años -entre 5 y 7-, un templo organizara una procesión para visitar a otro templo. Así, por ejemplo, el clero del recinto sagrado de Ur, podía visitar al de Nippur. Se consideraban visitas de los dioses, pues las estatuas de las divinidades participaban en el viaje. En el ejemplo especificado, se consideraba que el dios Nannar de Ur hacía una visita de cortesía a sus padres Enlil y Ninlil de Nippur. Durante la procesión se intercambiaban regalos de todo tipo, entre los que eran habituales los obsequios de plata, pues eso daba prestigio al templo que los entregaba. También era costumbre que si una persona era lo bastante rica y deseaba hacerle un regalo a un dios para agradecer alguna gracia, el regalo fuese de plata en vez de otro metal. El dios de turno te tenía más en cuenta si le regalabas un pene de plata en vez de uno de oro. Los templos elaboraban listas de inventario de los objetos del culto (al igual que muchas cofradías actuales) y muchas de esas listas han llegado hasta nosotros. En ellas se puede comprobar, por ejemplo, que los escribas colocaban en primer lugar de la lista los objetos de dicho metal.

Finalmente, y volviendo jocosamente al tema inicial, los defensores de los extraterrestres extractores de oro, suelen alegar también que dicho oro era necesario para que los ordenadores superavanzados funcionaran, ya que como bien se sabe, el oro es un gran conductor de electricidad. Sin embargo, cualquiera que haya estudiado algo de física sabe que el mejor conductor de electricidad que existe es la plata. ¡Hasta en eso resultaron ser más listos los sumerios que esos extraterrestres tan chapuceros!

Colaboración de Joshua BedwyR autor de En un mundo azul oscuro

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El primer crimen conocido fue un homicidio involuntario

05 sep
5 septiembre 2014

El primer crimen conocido de la Historia o, mejor dicho, de la Prehistoria, porque ocurrió hace 400.000 años en nuestro país, fue un homicidio involuntario. Ocurrió en la Sima de los Huesos, el fecundo yacimiento de fósiles humanos de la sierra de Atapuerca (Burgos), cuna de nuestros antepasados más remotos. La víctima fue Miguelón (también conocido como Cráneo nº5 de Homo heidelbergensis) Con probabilidad este prehistórico humano, un varón de unos treinta y tantos años, fue agredido con una piedra por un congénere.

Miguelón

Miguelón

Dicha agresión le aplastó el hueso maxilar del rostro y afectó a un alvéolo dentario, con posterior rotura de una pieza dental que se infectó y derivó en septicemia, una infección de la sangre causada por bacterias en el torrente sanguíneo. Se trata de una infección grave y potencialmente mortal que empeora de manera muy rápida, y en última instancia fue la causa de la muerte.

La Sima de los Huesos tiene el privilegio de ser el lugar que mayor acumulación de fósiles humanos del mundo concentra. Alberga unos 2.000 restos de una treintena de individuos (Homo heidelbergensis) que murieron hace unos 400.000 años. Los huesos que se han encontrado en esta sima son preneandertales y descendientes del europeo más antiguo encontrado hasta la fecha, el Homo antecesor, descubierto en otro yacimiento de Atapuerca, la Gran Dolina. El propio Juan Luis Arsuaga, uno de los directores de las excavaciones de Atapuerca, cree que la Sima de los Huesos pudo ser incluso el primer cementerio de la historia.

Resulta llamativo el elevado porcentaje de episodios de canibalismo y masacre que se daban durante la Prehistoria. Además de en Atapuerca, en otro yacimiento de enorme interés de la península ibérica, El Sidrón (Asturias), se tiene constancia de ello ¿Por qué? Nuestros antepasados homínidos y las especies afines, como el Homo heidelbergensis y el Homo neanderthalensis, veían a sus congéneres como un recurso cárnico y buscaban su médula y cerebro, sobre todo en épocas de escasez. Eso, sin descartar algún tipo de canibalismo ritual que, al menos en los neandertales, se asociaba a los ceremoniales mortuorios. En el Homo Sapiens no se han documentado ingestas de colegas, aunque sí perpetraban otras masacres…

Colaboración de Javier Ramos (Lugares con Historia)
Ilustración: Quo

 

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De por qué el submarino de Isaac Peral fue desechado

03 sep
3 septiembre 2014

Una de las curiosidades no tan curiosas de la historia es la ceguera y la falta de escrúpulos de gobernantes y personajes satélites. En España tenemos el dudoso honor de ser uno de los países que ha perdido los restos de un imperio por la codicia de los responsables políticos de la época.

A finales del siglo XIX y con la guerra contra EEUU tocando a la puerta, un marino español, llamado Isaac Peral, inventó un navío que era infinitamente superior a cualquier flota del momento. En 1885 el teniente de navío Isaac Peral contactó con el Ministro de Marina, Manuel de la Pezuela y Lobo, para exponerle sus teorías sobre la posibilidad de realizar un torpedero sumergible que pudiese defender las costas con éxito. El 4 de octubre de 1886 y mediante una Real Orden, se autorizó la construcción del nuevo aparato, dotándolo de un crédito inicial de 25.000 pesetas. El 8 de septiembre de 1888 se botó el submarino en San Fernando (Cádiz) constituyéndose una comisión de marinos presidida por el capitán general Florencio Montojo Trillo para evaluar si el prototipo superaba los criterios de calidad exigidos por la Armada.

Ilustración de las pruebas

Ilustración de las pruebas

El buque realizó con éxito todas las pruebas realizadas y demostró ser una magnífica adquisición para la Armada: disponía de una autonomía de 66 horas, un radio de acción de 511 kms, tenía periscopio, aparato de puntería, giroscopio, tubo lanzatorpedos y servomotor para mantener la estabilidad. En definitiva, era un arma de guerra excepcional. Pero he aquí donde entra en acción uno de los negros personajes que de vez en cuando aparecen en escena en cualquier momento de la historia. Nos referimos a Basil Zaharoff. Éste era un traficante de armas de la época, experto en boicotear a los competidores, corromper políticos y vender las mismas armas a varios países. Tanto era su interés que le había intentado comprar al mismo Peral las patentes durante un encuentro fortuito en Londres, pero el marino español había rechazado las interesantes ofertas que le habrían convertido en un hombre rico. Contrariado por la negativa, Zaharoff comprendió que la única manera de apoderarse de la patente sería mediante el sabotaje y el soborno a los políticos de la época. Lo consiguió en la prueba del simulacro de ataque al crucero Colón. Tras el mismo, a pesar de lo satisfactorio del resultado, la junta técnica, posiblemente sobornada por el ruso, indicó que el submarino tenia poca estabilidad, poca velocidad y radio de acción y que no se sumergía con la rapidez deseada… en resumen, no servía. El ministro de Marina, el almirante Beránguer, emitió un informe desfavorable del submarino y desaconsejó su incorporación.

Basil Zaharoff

Basil Zaharoff

Triste historia de corrupción que fue la responsable del devenir histórico de España durante buena parte del siglo XX.

Colaboración de Yerout Tarajano Rodríguez
Ilustración: Murcia Digital

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Mi papá ha vuelto de la guerra #IIWW

01 sep
1 septiembre 2014

Hoy, cuando se cumplen 75 años del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, os voy a contar la historia de una foto…

"Wait for Me, Daddy"

“Wait for Me, Daddy”

El 1 de octubre de 1940 por las calles de New Westminster (Vancouver, Canadá) desfilaba un regimiento de soldados canadienses. Se dirigían a la estación de ferrocarril que los llevaría a embarcar hacia la vieja Europa. En aquel momento, un niño de cinco años llamado Warren Bernard se soltaba de la mano de su madre y salía corriendo hacía la formación gritando:

Wait for me, Daddy (Espérame papá)

Su padre, el soldado Jack Bernard, al escuchar la voz de su hijo, se gira y le tiende la mano. Este hecho quedó inmortalizado por esta fotografía tomada por el fotógrafo Claud Detloff. La fotografía “Wait for me, Daddy“, que así se llamó, fue publicada en el periódico de Vancouver Province Newspaper, y desde allí dio el salto a otros medios canadienses hasta llegar a la revista Life , Newsweek e incluso se publicó en el anuario de la Enciclopedia Británica. Dada la popularidad de la imagen, el gobierno decidió utilizarla en las campañas de venta de los bonos de guerra.

Supongo que os preguntaréis qué fue de Jack Bernard

Jack y Warren Bernard

Jack y Warren Bernard

Claude Dettloff tomó la fotografía de su reencuentro en octubre de 1945 y Warren pudo decirle a sus amigos…

Mi papá ha vuelto de la guerra.

Fuentes e imágenes: The Province, Sentado frente al mundo

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El hombre al que sustituyeron los crash test dummies

27 ago
27 agosto 2014

Los crash test dummies (maniquíes de pruebas de choque) son las réplicas a escala natural de humanos creadas para comprobar el comportamiento del cuerpo hu mano en una colisión. El dummy contiene numerosos instrumentos para recoger toda la información posible sobre variables como la velocidad de impacto, la fuerza de la compresión o la desaceleración durante una colisión. Este tipo de muñecos son indispensables en el desarrollo de los métodos de seguridad activa y pasiva en todo tipo de medios de transporte. Pero antes de trabajar con estos simpáticos y sufridos muñecos, ¿cómo se desarrollaban este tipo de investigaciones?

Las primeras carrocerías de los vehículos, por su estructura y los materiales utilizados de construcción, eran auténticos ataúdes con ruedas, incluso en choques a baja velocidad. Las primeras pruebas para estudiar las consecuencias de los impactos y de esta forma poder mejorar la seguridad, se hicieron con cadáveres. A los consiguientes problemas éticos y morales por trabajar con cadáveres, había que añadir la dificultad de conseguir los
cuerpos necesarios. Además, solo servían para una prueba. Y aquí es donde interviene el protagonista de esta historia, el coronel de la fuerza aérea de los Estados Unidos, John Paul Stapp.

TIME - Stapp

John Paul Stapp, médico y biofísico, se alistó en la fuerza aérea de la Estados Unidos en 1944. Gracias a su brillante currículum, fue destinado al laboratorio de investigación de la fuerza aérea en la base de Wright-Patterson (Ohio), donde comenzó a trabajar en un proyecto sobre la resistencia de los asientos y arneses y la tolerancia humana a la aceleración y desaceleración. Stapp entendió que estas simulaciones no servían de nada si no se obtenían datos exactos que permitiesen desarrollar su trabajo con mayor precisión. Así que se prestó como voluntario a modo de cobaya humana. El primer proyecto que Stapp experimentó en sus carnes fue la desaceleración humana: el estudio de la capacidad del cuerpo humano para resistir fuerzas g (fuerza de la gravedad). Hasta la fecha se creía que lo máximo que podría soportar el ser humano era una fuerza de 18 g (dieciocho veces la fuerza de la gravedad).

En abril de 1947, Stapp viajó hasta la base aérea de Edwards (California), lugar elegido para las pruebas del desacelerador humano, ya que entre sus instalaciones contaba con una pista de raíles de seiscientos diez metros donde se habían probado las V-1 (bombas voladoras) durante la Segunda Guerra Mundial. Sobre la base de una vagoneta, que iría impulsada por varios cohetes situados en la parte posterior y un potente sistema de frenos hidráulicos, se situó un asiento donde Stapp experimentaría en sus propias carnes las consecuencias de la rápida aceleración y la brutal desaceleración. Los primeros ensayos se hicieron con un muñeco llamado Oscar Eightball, y cuando Stapp pensó que ya estaba todo preparado le dio una palmadita en el hombro a Oscar y le dijo: “Ya no te vamos a necesitar, te puedes ir. Yo ocuparé tu lugar”.

Durante varios meses se hicieron pruebas variando la posición y el número de cohetes, superando 18 g sin ninguna dificultad. En la prueba del 10 de diciembre de 1954 llegó a alcanzar una velocidad de más de 1.000 Km/h en cinco segundos (más rápido que una bala) y soportar 46 g cuando frenó en 1,4 segundos… como chocar contra una pared conduciendo un coche a casi doscientos Km/h. Se había convertido en el hombre más rápido de la tierra, pero con algunas consecuencias: no veía nada y sus ojos estaban llenos de sangre porque varios vasos sanguíneos le habían estallado. “Esta vez me tendréis que preparar un bastón y un perro lazarillo“, dijo Stapp cuando lo llevaban al hospital.

Stapp

Los médicos comprobaron que no había habido desprendimiento de retina, y con el oportuno tratamiento recuperó la visión en un par de días. Durante todos los ensayos en los que participó sufrió repetidas y diversas heridas de guerra, como costillas y extremidades fracturadas o múltiples hematomas —daños colaterales los llamaba el propio Stapp-. Sus experimentos y trabajos fueron vitales en los actuales sistema de seguridad (asientos de eyección, cinturones de seguridad…) e igualmente para conocer los límites de resistencia del cuerpo humano. Gracias a él, la fuerza aérea construyó unas instalaciones para experimentar con automóviles y allí se llevaron a cabo las primeras pruebas de choque con los dummies (maniquíes). Y para rematar la faena, consiguió que el presidente Lyndon Johnson firmase en 1966 una ley que obligaba a los fabricantes de vehículos a instalar los cinturones de seguridad.

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Un truco de hace 20 siglos que la Iglesia convirtió en milagro

25 ago
25 agosto 2014

Tal es la cantidad de inventos que se le atribuyen a Herón de Alejandría, matemático e ingeniero helenístico del siglo I , que si viviese hoy en día los funcionarios de la Oficina Griega de Patentes y Marcas habrían pedido el traslado por exceso de trabajo. Uno de sus inventos nos va a servir para, como mínimo, cuestionar el milagro de convertir el agua en vino en las bodas de Caná.

Bodas de Caná

En el  Evangelio según San Juan -escrito a finales del siglo I-, Jesús, su madre y los discípulos asistían a una boda en Caná de Galilea en la que, según parece, había más invitados de la cuenta o bebían más vino de lo normal para este tipo de celebraciones. Ante aquella crítica situación para el novio, Jesús ordenó llenar con agua seis tinajas de barro que cuando se sacaron a la mesa… se obró el milagro: el agua se convirtió en vino, y del bueno. Pues igual aquel milagro no fue tal y tuvo algo que ver la jarra mágica de Herón. El artilugio en cuestión es algo así…

Jarra Mágica

La pieza que divide la jarra en dos mitades tiene unos pequeños orificios junto a la pared (E) y uno mayor (F) atravesado por un tubo que va de la parte inferior (G) al asa (H) con un orificio de salida (K). Fuera de la vista de los comensales, echamos vino en la jarra que llenará la mitad inferior a través de E. Ya en la sala, decimos que vamos a convertir el agua en vino y echamos en la jarra agua asegurándonos de tapar el orificio K. Al no tener salida el aire, el agua quedará atrapada en la parte superior. Manteniendo tapado K, se vuelca la jarra y saldrá agua pura… decimos que es un proceso lento. Repetimos la operación pero en esta ocasión si tapar K, el agua seguirá saliendo pero ya mezclada con algo de vino que ha pasado por E… ya va tomando color y sabor. Y rematamos volviendo a servir, ya cuando se haya terminado el agua de la parte superior, obteniendo vino. Eso sí, la calidad el vino dependerá del que hayamos echado al principio. Lógicamente, e invirtiendo el proceso, se puede convertir el vino en agua, aunque con este milagro no haríamos muchos amigos.

Con este artilugio, basado en la mecánica de fluidos -otrora milagro-, Herón echaba unas risas con sus amigotes y se ganaban algún café apostando.

[P.D.: Este artículo sólo pretende demostrar que, cuando se escribió el evangelio que narra las bodas de Caná -finales del siglo I-, el artilugio que podía "convertir el agua en vino" de Herón ya existía]

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