Mi papá ha vuelto de la guerra #IIWW

01 sep
1 septiembre 2014

Hoy, cuando se cumplen 75 años del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, os voy a contar la historia de una foto…

"Wait for Me, Daddy"

“Wait for Me, Daddy”

El 1 de octubre de 1940 por las calles de New Westminster (Vancouver, Canadá) desfilaba un regimiento de soldados canadienses. Se dirigían a la estación de ferrocarril que los llevaría a embarcar hacia la vieja Europa. En aquel momento, un niño de cinco años llamado Warren Bernard se soltaba de la mano de su madre y salía corriendo hacía la formación gritando:

Wait for me, Daddy (Espérame papá)

Su padre, el soldado Jack Bernard, al escuchar la voz de su hijo, se gira y le tiende la mano. Este hecho quedó inmortalizado por esta fotografía tomada por el fotógrafo Claud Detloff. La fotografía “Wait for me, Daddy“, que así se llamó, fue publicada en el periódico de Vancouver Province Newspaper, y desde allí dio el salto a otros medios canadienses hasta llegar a la revista Life , Newsweek e incluso se publicó en el anuario de la Enciclopedia Británica. Dada la popularidad de la imagen, el gobierno decidió utilizarla en las campañas de venta de los bonos de guerra.

Supongo que os preguntaréis qué fue de Jack Bernard

Jack y Warren Bernard

Jack y Warren Bernard

Claude Dettloff tomó la fotografía de su reencuentro en octubre de 1945 y Warren pudo decirle a sus amigos…

Mi papá ha vuelto de la guerra.

Fuentes e imágenes: The Province, Sentado frente al mundo

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El hombre al que sustituyeron los crash test dummies

27 ago
27 agosto 2014

Los crash test dummies (maniquíes de pruebas de choque) son las réplicas a escala natural de humanos creadas para comprobar el comportamiento del cuerpo hu mano en una colisión. El dummy contiene numerosos instrumentos para recoger toda la información posible sobre variables como la velocidad de impacto, la fuerza de la compresión o la desaceleración durante una colisión. Este tipo de muñecos son indispensables en el desarrollo de los métodos de seguridad activa y pasiva en todo tipo de medios de transporte. Pero antes de trabajar con estos simpáticos y sufridos muñecos, ¿cómo se desarrollaban este tipo de investigaciones?

Las primeras carrocerías de los vehículos, por su estructura y los materiales utilizados de construcción, eran auténticos ataúdes con ruedas, incluso en choques a baja velocidad. Las primeras pruebas para estudiar las consecuencias de los impactos y de esta forma poder mejorar la seguridad, se hicieron con cadáveres. A los consiguientes problemas éticos y morales por trabajar con cadáveres, había que añadir la dificultad de conseguir los
cuerpos necesarios. Además, solo servían para una prueba. Y aquí es donde interviene el protagonista de esta historia, el coronel de la fuerza aérea de los Estados Unidos, John Paul Stapp.

TIME - Stapp

John Paul Stapp, médico y biofísico, se alistó en la fuerza aérea de la Estados Unidos en 1944. Gracias a su brillante currículum, fue destinado al laboratorio de investigación de la fuerza aérea en la base de Wright-Patterson (Ohio), donde comenzó a trabajar en un proyecto sobre la resistencia de los asientos y arneses y la tolerancia humana a la aceleración y desaceleración. Stapp entendió que estas simulaciones no servían de nada si no se obtenían datos exactos que permitiesen desarrollar su trabajo con mayor precisión. Así que se prestó como voluntario a modo de cobaya humana. El primer proyecto que Stapp experimentó en sus carnes fue la desaceleración humana: el estudio de la capacidad del cuerpo humano para resistir fuerzas g (fuerza de la gravedad). Hasta la fecha se creía que lo máximo que podría soportar el ser humano era una fuerza de 18 g (dieciocho veces la fuerza de la gravedad).

En abril de 1947, Stapp viajó hasta la base aérea de Edwards (California), lugar elegido para las pruebas del desacelerador humano, ya que entre sus instalaciones contaba con una pista de raíles de seiscientos diez metros donde se habían probado las V-1 (bombas voladoras) durante la Segunda Guerra Mundial. Sobre la base de una vagoneta, que iría impulsada por varios cohetes situados en la parte posterior y un potente sistema de frenos hidráulicos, se situó un asiento donde Stapp experimentaría en sus propias carnes las consecuencias de la rápida aceleración y la brutal desaceleración. Los primeros ensayos se hicieron con un muñeco llamado Oscar Eightball, y cuando Stapp pensó que ya estaba todo preparado le dio una palmadita en el hombro a Oscar y le dijo: “Ya no te vamos a necesitar, te puedes ir. Yo ocuparé tu lugar”.

Durante varios meses se hicieron pruebas variando la posición y el número de cohetes, superando 18 g sin ninguna dificultad. En la prueba del 10 de diciembre de 1954 llegó a alcanzar una velocidad de más de 1.000 Km/h en cinco segundos (más rápido que una bala) y soportar 46 g cuando frenó en 1,4 segundos… como chocar contra una pared conduciendo un coche a casi doscientos Km/h. Se había convertido en el hombre más rápido de la tierra, pero con algunas consecuencias: no veía nada y sus ojos estaban llenos de sangre porque varios vasos sanguíneos le habían estallado. “Esta vez me tendréis que preparar un bastón y un perro lazarillo“, dijo Stapp cuando lo llevaban al hospital.

Stapp

Los médicos comprobaron que no había habido desprendimiento de retina, y con el oportuno tratamiento recuperó la visión en un par de días. Durante todos los ensayos en los que participó sufrió repetidas y diversas heridas de guerra, como costillas y extremidades fracturadas o múltiples hematomas —daños colaterales los llamaba el propio Stapp-. Sus experimentos y trabajos fueron vitales en los actuales sistema de seguridad (asientos de eyección, cinturones de seguridad…) e igualmente para conocer los límites de resistencia del cuerpo humano. Gracias a él, la fuerza aérea construyó unas instalaciones para experimentar con automóviles y allí se llevaron a cabo las primeras pruebas de choque con los dummies (maniquíes). Y para rematar la faena, consiguió que el presidente Lyndon Johnson firmase en 1966 una ley que obligaba a los fabricantes de vehículos a instalar los cinturones de seguridad.

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Un truco de hace 20 siglos que la Iglesia convirtió en milagro

25 ago
25 agosto 2014

Tal es la cantidad de inventos que se le atribuyen a Herón de Alejandría, matemático e ingeniero helenístico del siglo I , que si viviese hoy en día los funcionarios de la Oficina Griega de Patentes y Marcas habrían pedido el traslado por exceso de trabajo. Uno de sus inventos nos va a servir para, como mínimo, cuestionar el milagro de convertir el agua en vino en las bodas de Caná.

Bodas de Caná

En el  Evangelio según San Juan -escrito a finales del siglo I-, Jesús, su madre y los discípulos asistían a una boda en Caná de Galilea en la que, según parece, había más invitados de la cuenta o bebían más vino de lo normal para este tipo de celebraciones. Ante aquella crítica situación para el novio, Jesús ordenó llenar con agua seis tinajas de barro que cuando se sacaron a la mesa… se obró el milagro: el agua se convirtió en vino, y del bueno. Pues igual aquel milagro no fue tal y tuvo algo que ver la jarra mágica de Herón. El artilugio en cuestión es algo así…

Jarra Mágica

La pieza que divide la jarra en dos mitades tiene unos pequeños orificios junto a la pared (E) y uno mayor (F) atravesado por un tubo que va de la parte inferior (G) al asa (H) con un orificio de salida (K). Fuera de la vista de los comensales, echamos vino en la jarra que llenará la mitad inferior a través de E. Ya en la sala, decimos que vamos a convertir el agua en vino y echamos en la jarra agua asegurándonos de tapar el orificio K. Al no tener salida el aire, el agua quedará atrapada en la parte superior. Manteniendo tapado K, se vuelca la jarra y saldrá agua pura… decimos que es un proceso lento. Repetimos la operación pero en esta ocasión si tapar K, el agua seguirá saliendo pero ya mezclada con algo de vino que ha pasado por E… ya va tomando color y sabor. Y rematamos volviendo a servir, ya cuando se haya terminado el agua de la parte superior, obteniendo vino. Eso sí, la calidad el vino dependerá del que hayamos echado al principio. Lógicamente, e invirtiendo el proceso, se puede convertir el vino en agua, aunque con este milagro no haríamos muchos amigos.

Con este artilugio, basado en la mecánica de fluidos -otrora milagro-, Herón echaba unas risas con sus amigotes y se ganaban algún café apostando.

[P.D.: Este artículo sólo pretende demostrar que, cuando se escribió el evangelio que narra las bodas de Caná -finales del siglo I-, el artilugio que podía "convertir el agua en vino" de Herón ya existía]

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Gander, el perro que se sacrificó para salvar a los soldados heridos del Royal Rifles de Canadá

21 ago
21 agosto 2014

Los conflictos bélicos a lo largo de la historia han tenido muchos protagonistas que dieron sus vidas para salvar las de sus compañeros. El protagonista de esta historia, al que sus compañeros del batallón del Royal Rifles de Canadá no dudarían en calificar como “el mejor amigo del hombre“, se llamaba Gander y era un perro de la raza Terranova.

Pal, que así se llamaba nuestro perro antes de adquirir su nombre de guerra, era la mascota de una familia de Gander (Canadá) que, como todo Terranova, fue creciendo y creciendo hasta convertirse en un bello ejemplar de casi 70 kg. Si a esto añadimos que arañó a un niño mientras jugaba, a sus dueños les faltó tiempo para buscarle otro hogar. En aquellos momentos, el aeropuerto de Gander era la base del regimiento del Royal Rifles y éstos decidieron adaptarlo como mascota y bautizarlo con el nombre de Gander. Aquellos días de instrucción para los soldados y de juegos para Gander, terminaron en octubre de 1941 cuando el regimiento y su mascota fueron enviados a la isla de Hong Kong para protegerla de los ataques japoneses.

gander_regiment

La tranquilidad en la isla duró poco. El desembarco japonés fue acompañado de un intenso bombardeo y el enfrentamiento en las playas se convirtió en una lucha cuerpo a cuerpo, donde Gander se convertía en un soldado más. El 19 de diciembre de 1941, el 1er batallón del Royal Rifles quedó aislado y los canadienses apenas podían responder a la brutal ofensiva japonesa. Una granada cayó junto a un grupo de heridos y Gander la cogió con la boca y salió corriendo… el sacrificio de Gander salvó a sus compañeros.

CNSPhoto-GAnder

En apenas 18 días la isla había caído, pero la historia de Gander comenzó a circular entre los soldados canadienses encerrados en los campos de prisioneros… Gander se convirtió en leyenda. El 27 de octubre de 2000, Gander recibía a título póstumo la Medalla Dickin…

Por salvar las vidas de soldados canadienses durante la batalla Lye Mun en la isla de Hong Kong en diciembre de 1941. En tres ocasiones documentadas “Gander”, la mascota del Royal Rifles de Canadá, se enfrentó al enemigo [...] En un último acto de valentía, murió al recoger una granada. Sin la intervención de “Gander” se habrían perdido muchas vidas.

Imágenes: Dogs of Honor, Newfoundland dog fought, and died, in Hong Kong

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La higiene corporal hace más de 5000 años

18 ago
18 agosto 2014

Algunas costumbres nunca cambian. Desde los tiempos más remotos, el ser humano se dio cuenta de que algunos de sus acompañantes despedían un desagradable olor a chotuno, con lo que tuvo que poner su ingenio a solucionar el problema.

Los sumeroacadios, por aquello de vivir en una tierra plagada de canales, parece ser que fueron aficionados a lavarse. Curiosamente, se han encontrado pocas pruebas físicas de ello: tuberías de cerámica en el Palacio de Mari y una sala de baños en la ciudad de Umma. Es problemático localizar más restos porque las ciudades sumerias aparecen convertidas en un revoltijo de adobes, siendo muy difícil determinar si un trozo de pared perteneció a un palacio, a un almacén o a un templo. Sin embargo, en la literatura de los dos ríos encontramos pruebas de que practicaban métodos de limpieza. Aparte de algunos libros de medicina, en un poema de la hierogamia bastante popular (Ver “El Año Nuevo en Sumeria, el sueño de un guionista porno”), se nos describe minuciosamente el proceso del baño de una sacerdotisa.

La gente pobre y humilde podía recurrir al viejo sistema de frotarse con ceniza o barro y enjuagar luego la piel con agua de algún pozo. Los canales en Sumer solo se utilizaban para nadar o viajar por ellos, pues eran tan apreciados que las leyes prohibían hacer aguas mayores y menores en los mismos bajo pena de castigos muy duros.

Mesopotamia

Si la persona era más acomodada, se untaba el cuerpo con aceite de oliva, y luego se frotaba la piel retirando aceite y suciedad. Las mujeres se echaban en las piernas aceitadas un polvo de sosa muy diluida y ceniza de incienso frotando luego con una piedra pómez, lo que constituía un sistema de depilación. Eso sí, luego debían recurrir a cremas hidratantes, muchas de las cuales tenían entre sus componentes la leche de almendras y la harina de avena.

La clase alta, cómo no, recurría a sistemas más sofisticados. Se comenzaba por el untado con aceite de oliva, y luego se frotaba sobre la piel aceitada un polvo negruzco compuesto por varios ingredientes como la ceniza de incienso y la de lo que ellos denominaban “madera de agua”. ¿De qué planta procedía? ¡Misterio! Hasta el día de hoy no se ha podido averiguar. Lo cierto es que actualmente sabemos que mezclar una grasa (aceite) con un álcali (ceniza vegetal) aplicando calor (frotar, por ejemplo), produce… jabón. En suma, los sumeroacadios acomodados hacían uso de un jabón primitivo para lavarse.

Los extremadamente acomodados recurrían también al agua blanquecina, y ligeramente jabonosa, que queda tras el primer lavado de la lana recién esquilada. Habían descubierto que no solo dejaba la ropa limpia, sino que la piel quedaba tersa y bonita. Hoy día sabemos que uno de los ingredientes de dicha agua es la Lanolina, que se incluye en cremas cosméticas.

El-Rey-Escorpion

Y para finalizar, a nadie debe extrañar que, como dije antes, las mujeres sumeroacadias se depilaran las piernas. Se consideraba de buen gusto. Eso sí, solamente se depilaban esa parte del cuerpo. Toda jovencita de los dos ríos se deshacía en gritos de gruppie ante la vista de un fornido mocetón con piernas pilosas, pecho de camionero en área de descanso, larga barba (rizada en el caso de los acadios) y cabeza rasurada (sumerios) o un coqueto moño (acadios). En cuanto al Ken de turno, aullaba a la Luna si su Barbie salía de fiestuki luciendo un vistoso entrecejo (las que no tenían, se lo pintaban).

Y es que, aunque algunas costumbres no cambian, otras, en cambio, lo hacen cantidad.

Colaboración de Joshua BedwyR autor de En un mundo azul oscuro

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Cuando la cerveza Guinness salvó a Irlanda durante la Segunda Guerra Mundial

13 ago
13 agosto 2014

A los beneficios ya conocidos del consumo moderado de cerveza, hoy vamos a añadir el de ser la responsable de que Irlanda pudiese mantener su neutralidad durante la Segunda Guerra Mundial.

Arthur Guinness, fundador de la cerveza Guinness en Dublín (Irlanda) en 1759, fue un empresario atípico para la época -incluso lo sería hoy en día-. Además de preocuparse de que su negocio fuese rentable, también se preocupó del bienestar de sus trabajadores y de los más necesitados de la sociedad: fundó organizaciones benéficas, construyó viviendas sociales para los más pobres… Sus herederos mantuvieron la política del fundador: todos los trabajadores que lucharon en la Primera Guerra Mundial recuperaron sus puestos de trabajo cuando regresaron a casa y, durante este tiempo, sus familias recibieron la mitad del salario habitual de estos trabajadores; a finales de los años 20, su salario era un 20% mayor que en la competencia, disponían de becas para la educación de los hijos, tenían cubiertos los gastos médicos… algo así como los trabajadores del tío Google en la actualidad. Durante la Segunda Guerra Mundial, Guinness prometió a todos los soldados británicos que tendrían una botella de su cerveza negra el día de Navidad. Incluso trabajadores ya jubilados se presentaron como voluntarios en las fábricas para ayudar a cumplir aquella promesa.

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En 1939, al estallar la Segunda Guerra Mundial, el Primer Ministro Eamon De Valera declaró la neutralidad de Irlanda. Aquella decisión nos gustó nada en Londres y provocó el enfado de Winston Churchill, en aquel momento Primer Lord del Almirantazgo. A pesar de todo, Irlanda mantenía su independencia política y nada se podía hacer desde Londres… o eso creía De Valera. En 1940, y ya como Primer Ministro, Churchill comienza su jugada maestra para obligar a Irlanda a romper su neutralidad y poder utilizar los estratégicos puertos irlandeses.

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Su macabro plan consistía en estrangular la economía irlandesa, con escasos recursos naturales y peligrosamente dependiente de los suministros británicos. Para ello, Churchill ordenó cortar los suministros de fertilizantes, gasolina, carbón… e incluso cereales. La economía irlandesa se derrumbó y el hambre comenzó a instalarse entre sus habitantes. En 1941 la situación de Irlanda era desesperada y De Valera comenzaba ya a plantearse ceder ante la pretensiones de Churchill, cuando apareció en escena Guinness. En marzo de 1942, en un esfuerzo por preservar el cereal para el pan, el gobierno irlandés impuso restricciones y prohibió la exportación de cerveza. Algo que en teoría poco o nada afectaba al plan de Churchill, dio un giro de 180º cuando las tropas británicas comenzaron a protestar por la escasez de Guinness (incluso hubo disturbios callejeros en Belfast). Por aquello de mantener la moral alta de los soldados, el gobierno británico volvió a suministrar cereal para mantener las exportaciones de cerveza. De Valera entendió que la Guinness era su baza para recuperar los suministros y su economía. Al poco tiempo, volvieron a prohibir la exportación alegando que no tenía suficiente carbón para seguir manteniendo la producción. Los británicos volvieron a suministrar carbón. Poco a poco, y manteniendo este patrón de intercambio, Irlanda consiguió recuperar los suministros, su economía y mantenerse neutral… a pesar de Churchill.

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Fuentes: IrishCentral, IrishAmericaDrink like a man

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Con una emotiva carta y una foto sexy consiguió que Franco le perdonase la vida a su marido

07 ago
7 agosto 2014

Entre los diferente grupos internacionales que tomaron parte en el Guerra Civil española, estuvo el Squadron Yankee que voló para la República. Este escuadrón lo formaba un pequeño grupo de aviadores estadounidenses que a finales de 1936 se presentaron como voluntarios buscando la aventura, derrotar a los rebeldes o por el dinero prometido (1.500 dólares al mes, más un extra de 1.000 más por avión abatido).

Componentes del Yankee Squadron

Componentes del Yankee Squadron

Uno de estos aviadores fue Harold “Whitey” Dahl -de rodillas en la foto-, y esta es su historia. Dahl, un ex aviador del Ejército de los Estados Unidos expulsado por problemillas con el juego, se encontraba en México celebrando su reciente boda con una corista llamada Edith Rogers, cuando se enteró de que la República necesitaba pilotos. Viajaron hasta Francia y desde allí, con documentación y nombre falso, llegó a España en diciembre de 1936. El 12 de julio de 1937, mientras volaba escoltando un escuadrón de bombarderos cerca de Madrid, fue derribado. Aunque pudo salvar la vida, cayó en manos de los franquistas. Un Consejo de Guerra celebrado en Salamanca lo sentenció a muerte… su suerte estaba echada, o eso pensó él. La noche antes de fusilamiento, previsto para las 8 de la mañana, una llamada había ordenado el aplazamiento.

Harold Dahl

Harold Dahl

En septiembre de 1937, Ida Dahl, madre de Harold, suplica desde los medios estadounidenses que el Secretario de Estado interceda por su hijo condenado a muerte en España. El Departamento de Estado se interesa por la situación de Harold pero advierte que “si los estadounidenses se alistan en las fuerzas armadas de gobiernos extranjeros, lo hacen bajo su propio riesgo y, al hacerlo, pierden la protección del gobierno de los EEUU“. A finales de 1937, el embajador estadounidense comenzó su labor en la sombra. Habrían de pasar dos años, hasta que en EEUU se volviese a saber algo de Edith.

Edith Rogers

Edith Rogers

Regresó de Europa y comenzó una gira por los EEUU pidiendo la ayuda del Departamento de Estado “interpretando” el papel de esposa luchadora y abnegada por su querido esposo -tipo Vivien Leigh en “Lo que el viento se llevó” con aquello de “a Dios pongo por testigo…“-. Además, desveló que ella había conseguido que Franco le perdonase la vida a su marido con esta carta:

Mi esposo no es comunista, ni siquiera de izquierdas. Estábamos recién casados. No encontraba trabajo con el que mantenerme dignamente y aceptó volar para la República, por el sueldo. Sólo llevamos casados ocho meses. No tengo otra persona en el mundo. Sé que usted es un hombre valeroso y de gran corazón. Le doy a usted mi palabra de que Harold no luchará de nuevo contra usted si tiene la compasión de liberarlo y enviármelo. Ahora que la victoria está casi a su alcance, la vida de un piloto norteamericano no puede significar mucho para usted. Yo fui actriz durante años, pero ahora he encontrado la felicidad a su lado. No la destruya. Por favor, responda a mi carta a fin de que sepa qué hacer y si puedo albergar esperanzas.

Además, incluyo junto con la carta una foto suya en traje de baño enseñando cacha -según los medios de la época era “rubia platino y rolliza“-. Al cabo de una semana, recibió respuesta: le habían conmutado la pena de muerte por prisión. La misiva se remataba con un castizo y cortés “suyo que besa sus pies“. Aquella carta no llegó a Franco, sino que fue Millán Astray el que contestó rendido ante los encantos de la chica.

Edith Rogers Dahl

Después de algunos contratiempos que retrasaron la liberación, y gracias a labor de la diplomacia estadounidense, el 18 de marzo de 1940 Harold Dahl, junto a cinco miembros de la Brigada Abraham Lincoln, llegaban a New York en el buque Exiria. Edith se tiró a sus brazos y le ofreció su mejilla “no te quiero manchar con mi lápiz de labios“.

Edith - Dahl

A pesar de los problemas de Dahl con la justicia por unos cheques sin fondos (motivo por el que se encontraban en México) y de las nulas muestras de cariño, se convirtieron en la pareja mediática del momento. Aunque aquella farsa apenas duró. Al poco tiempo se separaron. Edith había aprovechado el tirón de su “carta” y ya triunfaba en los escenarios como “la mujer que derritió el corazón de Franco” o “la rubia que encasquilló las armas del pelotón de fusilamiento de Franco“, además de tener poderosos y adinerados admiradores. Dahl se marchó a Canadá, se enroló Real Fuerza Aérea Canadiense y participó en la Segunda Guerra Mundial.

Fuentes e imágenes: Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie – Juan Eslava Galán, Time, Yankee SquadronLIFE, Aces of WWII,

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Los excrementos de las aves marinas acabaron con los Rapa Nui

06 ago
6 agosto 2014

A mediados del siglo XIX el uso del guano (excrementos de aves marinas) comenzó a utilizarse como fertilizante para enriquecer las agotadas o pobres tierras de cultivo de la vieja Europa. Su recolección se hacía, casi en exclusiva, en las islas Chincha (Perú). Esta zona del Pacífico está poblada de productores de guano (gaviotas, pelícanos…) que durante años se ha ido acumulando en la superficie insular formando una capa de varios metros de espesor. Perú controlaba la producción e Inglaterra su comercio. Estados Unidos se quedaba fuera del control directo del guano y, por tanto, tenía que importarlo de Inglaterra a unos costes muy elevados.

Islas Chincha

Como es de suponer, otras muchas islas del Pacífico eran también potenciales productoras del preciado fertilizante. En 1856, para reducir costes y no depender de la importación, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la Guano Islands Act (Acta de Islas Guaneras), autorizando a ciudadanos de los Estados Unidos a tomar posesión de las islas con depósitos de guano:

Cuando cualquier ciudadano de los Estados Unidos descubra un depósito de guano sobre cualquier isla, roca, o cayo, no dentro de la jurisdicción legal de cualquier otro gobierno, y no ocupada por ciudadanos de cualquier otro gobierno, y tome posesión pacíficamente, y ocupe, ya sea, isla, roca o cayo, puede, según la discreción del presidente, ser considerado perteneciente a los Estados Unidos.

Más de cien depósitos de guano fueron reclamados como estadounidenses bajo esta ley. Hoy en día, varias de estas islas todavía siguen bajo dominio estadounidense. La respuesta de Perú e Inglaterra fue aumentar la producción de las islas Chincha e intentar acaparar el mercado. Para ello necesitaban contratar más mano de obra… y barata. Se enviaron barcos a China donde prometían a los humildes campesinos trabajos bien remunerados en las minas de oro. Cuando llegaban a Perú, eran enviados a las islas para trabajar en las minas de guano en condiciones de semiesclavitud. En 1875 había más de cien mil chinos en Perú. A causa de la alta mortandad de los trabajadores chinos (suicidios, enfermedades, accidentes…) y la disminución de nuevas remesas (comenzaron a llegar a China las noticias de las falsas ofertas de trabajo, origen de la expresión “te han engañado como a un chino“) tuvieron que buscar nuevas fuentes de mano de obra.

Rapa Nui_ Moais

Para desgracia de los pascuenses, el nuevo objetivo fue la isla de Pascua. A finales de 1862, ocho barcos zarparon de Perú y tras recorrer más de tres mil kilómetros llegaron a la isla de Pascua. Tras un intercambio de baratijas y regalos, los marineros rodearon a los pascuenses y los capturaron. Algunos fueron abatidos en la huida, otros se despeñaron por los acantilados… un tercio de la población (casi todos los hombres adultos) fueron hechos prisioneros y llevados a trabajar a las minas de guano. Al final, Inglaterra y Estados Unidos entendieron que Perú se había excedido y obligaron a liberar a los prisioneros pascuenses. Cuando se repatriaron a los supervivientes de los trabajos forzados, sólo quedaban cien hombres con vida. En el trayecto de vuelta a casa, la viruela mató a ochenta y cinco. Solo quince volvieron a pisar la isla de Pascua y no todos en perfectas condiciones. Fue la puntilla de los Rapa Nui, la cultura que construyó los enigmáticos moais.

Ilustración: Ediciona

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De los gatos del Antiguo Egipto a los perros del 11-S, un ebook que cuesta la voluntad

02 ago
2 agosto 2014

Un mes después de lo previsto, pero ya está aquí… el ebook “De los gatos del Antiguo Egipto a los perros del 11-S“. Este ebook es un pequeño homenaje a los animales que, muy a su pesar, han sido protagonistas de la historia. Ya sabéis de mi fijación por recuperar el protagonismo de los que la historia ha olvidado.

Me gustaría agradecer la colaboración desinteresada de varios amigos que me han facilitado algunos de sus trabajos, como Guillermo Clemares (La Aldea Irreductible), Félix Casanova (Historias de nuestra Historia) y Carlos Suasnavas (Sentado frente al Mundo), así como a los ilustradores Xurxo Vázquez (La Viñeta Satírica) y Aitor López García. Y dada mi torpeza en la edición del libro, he tenido que tirar de  Joshua BedwyR 

Portada-Animales

Siempre he tenido claro que el responsable de haber tenido la posibilidad de publicar libros, colaborar en medios e involucrarme en proyectos que nunca imaginé, ha sido este blog… es la “madre de todo“. Es evidente que los blogs se “alimentan” de los comentarios de los seguidores y de compartir los artículos en las redes sociales, y aquí es donde todos vosotros tenéis vuestra cuota de responsabilidad -que es mucha, por no decir toda-. Así que, como agradecimiento a los que, de una forma u otra, habéis ayudado a que este “loco charlatán” siga escribiendo historias para que la gente recupere el interés por la Historia, podréis descargar el ebook (.pdf, .epub o .mobi) al módico precio de… la voluntad. Si el libro no os gusta, no queréis pagar nada o no podéis, tenéis el libro por 0 euros. Si por el contrario, os parece oportuno aportar alguna cantidad, podéis pagar lo que vosotros queráis a través de la plataforma Paypal. Es un libro hecho por amigos para los amigos de Historias de la Historia. Espero que paséis un rato entretenido leyendo las aventuras y desventuras de los que llamamos animales.

 

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Los Grimaldi, una dinastía de astutos supervivientes

31 jul
31 julio 2014

La historia del Principado de Mónaco comienza en 1297, cuando Francesco Grimaldi, un buscavidas genovés, tomó la fortaleza construida a comienzos de siglo en lo alto de un promontorio rocoso. Sin asedios, sin sangrientas batallas, simplemente entró en ella disfrazado de monje y desde el interior consiguió abrir las puertas para que se infiltrasen el grupo de fieles que esperaban fuera. Hoy el escudo de Mónaco está sostenido por dos monjes blandiendo sendas espadas para recordar este hecho. Así dio comienzo una dinastía que ha llegado hasta nuestros días: los Grimaldi. Su secreto: arrimarse siempre al sol que más calienta. Ese sol ha sido casi siempre Francia, pero en otros momentos también España o el Piamonte. Como vasallo y protegido de alguno de ellos llegó hasta 1861 -con algunos paréntesis como su anexión por parte de Napoleón I-, cuando se declaró formalmente independiente. Eso sí, varios tratados firmados desde ese año han puesto a Mónaco bajo la protección de facto de su poderoso vecino.

Grimaldi

El precio que debió pagar por esa supervivencia fue la cesión a Francia de las extensas comunas de Roquebrune y Menton, lo cual suponía más del 90 % de su territorio, y de ese modo perdió casi todas sus fuentes de ingresos. El príncipe Carlos III fue el que tuvo la idea de crear el famoso casino de Montecarlo, después de rebautizar así, en su propio honor, el barrio de Spélugues. Como el juego era ilegal en los países vecinos, la idea fue un éxito y aún hoy es la primera fuente de ingresos del Principado. En 1869 se construyó el Palacio de la Ópera y el los años siguientes se crearon algunas de las señas de identidad del pequeño país, que hasta hoy han seguido dándole publicidad, atrayendo visitantes y, como no, divisas: el Instituto Oceanográfico en 1906, el rally de Montecarlo en 1911 y el Gran Premio de Velocidad en 1929.

Hasta 1911 los príncipes reinaban como monarcas absolutos, pero la Constitución promulgada ese mismo año convirtió al microestado en una Monarquía constitucional. Sin embargo, se ve supeditado a Francia en muchos aspectos. Ocurrió que durante la Primera Guerra Mundial el príncipe Luis II no tenía descendencia legítima. El trono habría pasado así a un primo suyo alemán, lo cual era inaceptable para Francia en guerra en ese momento con los teutones. Así que presionaron para que Luis II reconociese a Charlotte Louvet, una hija ilegítima habida en su estancia en Argelia mientras estuvo enrolado en la Legión extranjera. De este modo se convirtió en la princesa heredera Carlota, aunque más tarde abdicaría sus derechos en su hijo, que reinaría como Rainiero III (padre del actual soberano Alberto II).

Un nuevo tratado estipuló que en caso de que un príncipe fallezca sin descendencia Mónaco será anexionado por Francia, que es desde entonces el protector del Principado (que no tiene ejército). Mónaco a su vez no puede llevar una política exterior opuesta a los intereses de Francia. Asimismo, el jefe de gobierno (llamado Ministro de Estado) debe ser un súbdito francés designado por el príncipe entre candidatos propuestos por el gobierno francés. Aunque su defensa corresponde también a los galos, el Principado tiene una pequeña guardia ceremonial de unos 100 miembros (la Compañía de Carabineros del Príncipe). La policía la componen unos 500 agentes, siendo así Mónaco el país del mundo con más agentes de policía por habitante.

Colaboración: Javier Domingo

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