Hoy, dos años después del terrible terremoto que asoló Haití y copiando el eslogan de mi tierra, grito desde aquí Haití existe. Y existe desde que los cabecillas François Dominique Toussaint-Louverture y Jean-Jacques Dessalines lideraron la revolución haitiana (1791-1804) contra el sistema esclavista instaurado en la colonia francesa de Saint-Domingue, y que culminaría con la eliminación de la esclavitud y la proclamación de la República de Haití.

Ahora, simplemente resiste.

Según de los datos de Oxfam Internacional, Haití: El lento camino hacia la reconstrucción, unos 520.000 haitianos siguen sin hogar y de los 4.600 millones de dólares comprometidos por los donantes, sólo se ha entregado un 43%, lo que ralentiza la reconstrucción del país.

Tras aquel fatídico día, las muestras de apoyo y solidaridad fueron masivas pero, por lo visto, pronto se han borrado de nuestra retina aquellas imágenes que a todos nos sobresaltaron y Haití volvió a ser lo que antes fue… un de los países más pobres del mundo y con un 80% de su población que vive bajo el umbral de pobreza. Nuestras propias preocupaciones (prima de riesgo, paro…) enmascaran la realidad… el olvido.

Hasta desde muy arriba te puedes hacer una idea de Haití (la frontera de Haití y la República Dominicana)

La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respetuo mutuo – Eduardo Galeano

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