Archive for month: octubre, 2011

Las patentes más absurdas de la historia

30 oct
30 octubre 2011

Dicen que “cuando el diablo no tiene nada que hacer, mata moscas con el rabo” pero hay otros que les dan por registrar patentes que, meno mal, nadie llegó a tener en cuenta. Las hay para todos los gustos y lo más curioso es que todos estos inventos se llegaron a registrar en la correspondiente oficina de patentes. Me hubiese gustado ver la cara de los encargados del registro al ver estos…

Regar los desiertos. (Arthur Paul Pedrick – 1976 – Nº Patente GB 1204648 y GB 1047735)
Estos inventos resolverían el hambre en el mundo. El primero serviría para regar el desierto del Sahara con agua dulce del Amazonas. La conducción se haría mediante unas tuberías semiflotantes que también servirían, por ejemplo, para atravesar caminando el Canal de la Mancha.

Igualmente se podría hacer con la nieve y el hielo de la Antártida para irrigar los desiertos australianos.

Guantes para enamorados. (King Terence David – 1990 – Nº Patente GB 2221607)
Para parejas de enamorados que durante el invierno quieren ir de la mano y seguir sintiendo la piel de su amado.

Escalera “spider” para la bañera. (Doughney Edward Thomas Patrick – 1994 – Nº Patente GB 2272154)
Cuando una araña cae a una bañera… está perdida. Con esta escalera, que fijaremos con una ventosa (5) en la parte superior de la bañera, ya no tendrá que escuchar estruendosos gritos y podrá escapar de su prisión de porcelana.

Matrícula identificativa del sexo del conductor. (Butlin DUNCAN Morris – 2000 – Nº Patente GB 2339950)
Una matrícula reversible con un color por cada lado: hombre y mujer. Así, el resto de los conductores con los que nos crucemos adaptarán su forma de conducir dependiendo de si es hombre o mujer el conductor. Se reducirán el número de accidentes.

Sombrero distribuidor de bebidas. (Flann RANDALL – 1999 – Nº Patente WO 9939598)
De este invento he visto yo muchas versiones en las fiestas de mi pueblo. Además, en las notas aclaratorias del invento se advierte que se puede añadir calefacción o audio.

Sujetador líquido. (MOREAU JAMES O – 1988 – Nº Patente EE.UU. 4734078)
Sujetador relleno de agua que mantiene el pecho firme y además recibe un estimulante masaje.

Sexo seguro. (Prokić STEVAN – 1990 – Nº Patente FR 2640874)
Dispositivo de protección contra las enfermedades de transmisión sexual que consiste en una cubierta exterior de un material plástico flexible,  preferiblemente transparente, que cubre casi todo el cuerpo.

Extinción de incendios en rascacielos. (Arthur Paul Pedrick – 1976 – GB 1453920)
Las azoteas de los rascacielos estarían dotadas con unas cortinas. En caso de incendio se desplegarían las cortinas y cubrirían por completo el edificio extinguiendo el fuego. Estratégicamente se colocarían unas aberturas en las cortinas que coincidiesen con las ventanas de ciertas habitaciones en las que los ocupantes del edificio deberían refugiarse.

Ha salido la última clasificación parcial al mejor blog Cultural en los Premios Bitácoras 2011 y hemos bajado al 4º puesto. Si queréis que Historias de la Historia pueda ser uno de los finalistas tenemos que estar entre los tres primeros. Se puede votar hasta las 23.59 horas del 1 de noviembre con el usuario de Bitácoras, Facebook o Twitter. Si lo crees conveniente, puedes votar pinchando en el banner. Pase lo que pase, gracias a todos.

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Decálogo de cómo NO educar

28 oct
28 octubre 2011

El otro día leyendo ¿Quienes son los culpables del fracaso escolar? de @waspy09 me acordé de haber leído en algún sitio – resultó ser en Aprender del pasado de José Manuel Pina Piquer – un decálogo de cómo no deberíamos educar a los hijos.

La Educación, que debería ser cuestión de debate sereno y reflexivo, se ha convertido en arma arrojadiza. Ya dejó claro el escritor inglés del siglo XVII, John Wilmot, que tampoco es una cuestión fácil:

Antes de casarme tenía seis teorías sobre el modo de educar a los niños. Ahora tengo seis hijos y ninguna teoría.

Pero estaremos todos de acuerdo en que siguiendo este decálogo tendremos futuras generaciones de necios, irresponsables, vagos…

  1. Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que le pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.
  2. No le dé ninguna educación en valores; espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
  3. Cuando diga palabrotas, ríaselas; esto le animará a hacer cosas más graciosas.
  4. No le reprenda nunca ni le diga que está mal algo de lo que hace, podría crearle complejo de culpabilidad.
  5. Recoja todo lo que él deje tirado y hágaselo todo. Así se acostumbrará a cargar las responsabilidad sobre los demás.
  6. Déjele ver todo cuanto caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados pero deje que su mente se llene de basura.
  7. Dispute y riña a menudo con su pareja en presencia de su hijo. Así adquirirá una práctica eficaz en sus relaciones afectivas de futuro.
  8. Dele todo el dinero que quiera gastar, no vaya a sospechar que para disponer de dinero es necesario trabajar.
  9. Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El esfuerzo personal podría producirle frustraciones.
  10. Delegue en los profesores su educación pero no la autoridad. Póngase de parte de su hijo en cualquier conflicto con sus educadores. Piense que ellos tienen prejuicios contra él y realmente le tienen manía.

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¿Qué importancia tuvo el matemático Doodson en el desembarco de Normandía?

26 oct
26 octubre 2011

El desembarco de Normandía (6 de junio en 1944) marcó el inicio de la liberación de la Europa occidental ocupada por la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

Hitler siempre tuvo claro que se produciría un desembarco aliado en la costa atlántica francesa, concretamente en la zona del canal de La Mancha. Igual que hicieron con el cadáver encontrado en Huelva, que le costó Sicilia, la inteligencia aliada logró engañar a Hitler para hacerle creer que el desembarco de Normandía era una maniobra de distracción y que el verdadero se produciría en Calais (casi 400 Km. más al Norte).
Hitler encargó la defensa de la costa francesa a Erwin Rommel, Zorro del Desierto. Rommel mandó plantar minas, alambre de púas y obstáculos, a modo de la defensa devil’s garden (el jardín del infierno) en El Alamein (Egipto), e hizo un estudio de las mareas. Con la marea alta las defensas quedaban cubiertas y su efectividad era nula. Así que, ideó unos obstáculos que pudiesen dañar el casco de las lanchas de desembarco incluso sumergidos.

Defensas

Para los americanos hubiese sido mejor, como pensaba Rommel, atacar con la marea alta para tener menos playa que cruzar bajo el fuego enemigo, pero las trampas del Rommel podrían destrozar las lanchas y quedar varadas en la playa impidiendo el desembarco del resto de las tropas. Por tanto, la mejor situación era aquella en la que la marea estuviese lo suficientemente baja que no cubriese la trampas para que los equipos de demolición las localizasen y abrir un pasillo para el desembarco, pero lo suficientemente alta para que las lanchas pudiesen descargar las tropas y luego salir sin peligro de quedar varadas por la marea baja.

El conocimiento exacto de las mareas era una cuestión demasiado importante como para dejarla al azar. Aquí es donde interviene nuestro protagonista el matemático británico Arthur Thomas Doodson. Los aliados consultaron con expertos, entre los que se encontraba Doodson, para conocer las mejores fechas para el desembarco. Doodson había construido una máquina para la predicción de las mareas, que siguió utilizándose hasta los años 60 con la llegada de los ordenadores. Con la máquina de Doodson se calculó que las fechas ideales para el desembarco eran del 5 al 7 de junio.

Máquina de Doodson

Fuentes e imágenes: Phisycstoday, National Oceanographic Centre,

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Embustes históricos

25 oct
25 octubre 2011

Aquí en este rincón siempre he estado en mi casa, Javier Sanz hace años me abrió sus puertas y me dejó copia de la llave, por lo que hacer una parada como el peregrino de la blogosfera supone una jornada apasionante pues coincidimos con un amor común por la historia.

Toda la historia en cualquier país tiene grandes embustes históricos, que consiguen adornar en forma de leyenda lo realmente ocurrido con hechos fantásticos e imposibles, pero siguen formando parte de nuestra cultura y aún sabedores del gran embuste que narran y todas las descalificaciones que reciben por los grandes estudiosos de la historia, aún hoy se siguen narrando estas leyendas en los pequeños pueblos de cualquier país, que aún conserva esa tradición oral de contar los abuelos a sus nietos su pasado en forma de cuentos.

Y es que estos embustes forman las leyendas por las que muchos conocen la historia de su pueblo, basadas en hechos reales pero dotadas de una fantasía literaria que roza lo ridículo, para muchos es parte también de esos momentos en que cubrir un acontecimiento con documentación y datos fehacientes resulta imposible por lo que recurrir a estas leyendas no lo ven nada mal, pues forman parte del saber popular, aunque lleguen en forma de embuste.

Hoy recuerdo un viaje a Cuenca y una historia sobre la Reconquista que allí me contaron con esa mezcla de historia y leyenda, de hechos ocurridos y embustes literarios que te dejan ese buen sabor de boca, pues ambos se complementaban.

Corría el año 1.177 y el rey de Castilla Alfonso VIII llevado por las decisiones tomadas en Tarazona con los reyes Fernando II de León y Alfonso II de Aragón, tenía decidido recuperar Cuenca y arrebatar la ciudad al alcaide Abu Beka que no pudo defenderla ya que sus aliados almohades tenían frentes más importantes que defender en el norte de Africa en esos momentos.

El asedio fue duro contra la ciudad de Cuenca, una ciudad bien amurallada y casi inexpugnable ante el gran ejército que allí juntó a los tropas de los tres reyes cristianos tras esas decisiones tomadas en Tarazona, para paliar una posible futura guerra entre moros y cristianos, Cuenca, era un enclave fundamental para defender el Norte peninsular.

Abu Beka lo intentó todo para defender Cuenca, envió una galopada de jinetes expertos, para matar directamente a Alfonso VIII en su campamento, pero allí fue repelido el ataque y murió el tutor del rey, el Conde Nuño Pérez de Lara, en su defensa; después de este fracaso, la ciudad cayó rendida ante las tropas cristianas y Alfonso VIII entró triunfal en Cuenca.

¿Pero como se entró en aquella ciudad inexpugnable? Aquí llega la leyenda en forma de embuste pues se trata de una visión que un pastor llamado Martín Alhaja tuvo meses antes, y es que estando con su rebaño en el monte se le apareció la Virgen María para anunciarle que los cristianos salvarían la ciudad del mandato islámico y liberaría a los cristianos esclavos.

Durante el asedio a Cuenca, este pastor sacaba sus ovejas a pastar por un portón de la ciudad que lindaba con el monte, con la mala suerte de ser apresado por el ejército asediador, ante el cual y tras confesar que era un cristiano y no un moro, contó la historia de su visión y que estaba dispuesto a cumplir con lo que María, la Virgen, le había vaticinado.

Les dijo a los soldados que en ese portón había un ciego que lo único que hacía para controlar la entrada y salida del rebaño, era contar las ovejas que entraban y salían, palpando su pelaje, así que los soldados convencidos de que era un buen plan se prepararon raudos para llevarlo a cabo.

Efectivamente, al caer la tarde el famoso pastor Martín Alhaja entraba por el portón de la ciudad con su rebaño de ovejas de las que unas cuantas eran soldados con piel de cordero y que el guardián ciego no se percató del engaño y así caída la noche eliminaron a los soldados de las almenas y consiguieron abrir el portón para que entrase el ejercito cristiano.

Lo importante de estos embustes históricos es que forman una parte importante de transmitir la historia, y que mezclando fantasía con realidad, consiguen que las nuevas generaciones no olviden lo que pasó, pues como ven hoy, Cuenca fue de nuevo conquistada por los cristianos en septiembre del 1.177, el día de San Mateo, fuera real lo ocurrido con el pastor Martín Alhaja o una mera invención literaria.

Les dejo una pregunta para su reflexión ¿Sin estas leyendas y embustes, conoceríamos tan bien nuestra historia o existirían muchos huecos en el tiempo, de los que realmente no sabríamos nada?

Colaboración del peregrino de la Blogosfera (José Antonio Senovilla)

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En 1799 se produjo el primer debate sobre el Cambio Climático.

23 oct
23 octubre 2011

Aunque para muchos el cambio climático, producido por la actividad humana, sea un problema del que hemos tomado conciencia en este siglo, la verdad es que en 1799 ya se produjo el primer gran debate y, además, en EEUU, uno de los países a los que más le está costando tomar conciencia de ello.

Thomas Jefferson, considerado uno de los Padres Fundadores de la Nación, fue el tercer presidente de los Estados Unidos de América (1801-1809). Formando parte de la representación de Virginia participó en la redacción de Declaración de Independencia de los Estados Unidos (1776), intentó plasmar sus ideales republicanos y… su preocupación por el cambio climático. Jefferson llevaba mucho tiempo obsesionado con el aumento de las temperaturas y sus posibles consecuencias. Así que, el 1 de julio de 1776 comenzó a registrar, en un diario personal, la temperatura diaria, temperaturas promedio de meses y años, fenómenos climatológicos y cualquier tipo de anomalía climatológica. Todos estos datos los apoyó en conversaciones con los ancianos del lugar y la tradición oral.

Thomas Jefferson

En su libro Notes on the State of Virginia (Notas sobre el estado de Virginia), dejaba clara su preocupación por el aumento de las temperaturas en su estado natal y, por extensión, en EEUU.

Se está produciendo un cambio en el clima de forma notoria.
Los inviernos son mucho más moderados.
Las nieves son menos frecuentes y menos copiosas. A menudo, no se encuentran por debajo de la montañas, más de uno o dos días, y muy rara vez una semana.
Los ancianos me cuentan que la tierra solía estar cubierta de nieve unos tres meses al año y los ríos, que rara vez no se congelan durante el invierno, ahora casi nunca lo hacen.
Este cambio ha producido una fluctuación entre el calor y el frío, en la primavera de este año, lo cual es fatal para las frutas.

Y como todo Al Gore tiene su George W. Bush, Thomas Jefferson no iba a ser menos… apareció Noah Webster.

Noah Webster

Noah Webster fue editor, periodista, escritor político y de libros de texto estadounidense, reconocido como el padre de la escolaridad y educación norteamericana. En 1799, y ante la recién creada Academia de Connecticut de Artes y Ciencias, atacó a Jefferson, en aquel momento vicepresidente de EEUU, y su teoría sobre el cambio climático. Webster cuestionó los datos aportados por la dudosa precisión de los termómetros, por ser datos tomados en lugares puntuales y sólo por una persona (recordemos que Jefferson los anotaba en un diario personal) y, además, apoyarse en las creencias populares.

La roturación de bosques para convertirlos en campos de cultivo ha dado lugar a algunos cambios microclimáticos, más ventoso y alguna variación en las condiciones climatológicas en el invierno. Pero aunque la nieve no permanezca en el suelo, no significa necesariamente que el país en su conjunto reciba menos nieve cada invierno. Tenemos, en los campos de cultivo, hoy en día la nieve profunda, y mañana no, pero la misma cantidad de nieve que cae en el bosque, se encuentra allí hasta la primavera.

Lamentablemente, y durante casi dos siglos, el discurso de Webster ha estado en vigor.

Fuentes e imágenes: Science 2.0, Smithsonian,

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Archienemigos de Roma: Decébalo, el zorro dacio.

21 oct
21 octubre 2011

Décimo novena entrega de “Archienemigos de Roma“. Colaboración de Gabriel Castelló.

Nuestro archienemigo de hoy es uno de los bárbaros menos conocidos, pero no por ello digno de rememorar sus gestas, que fueron muchas y frente a un Imperio Romano en su momento de máximo esplendor.
Diurpanneo fue un caudillo dacio, territorio que comprendía la actual Rumanía, desde el Mar Negro hasta el curso medio del Danubio. Para dar una breve pincelada del carácter de aquellas gentes, emparentadas étnicamente con los getas, sármatas, roxolanos y bastarnos, aquí tenemos una cita de Heródoto:

[…] los getas se creen inmortales… a la hora de morir van a reunirse con Zalmoxis (algunos lo denomina Gebeleicis, que era su dios principal). Cada cuatro años envían a un mensajero elegido por sorteo, a entrevistarse con Zalmoxis… los encargados de enviarlo sostienen tres venablos, mientras que otros lo cogen de las manos y de los pies, y tras balancearlo en el aire, lo echan sobre los venablos. Si como es lógico, muere al ser atravesado, consideran que la divinidad les es propicia. Pero si no muere lo insultan y tildan de ser un malvado…. Cada vez que truena o relampaguea disparan flechas al aire, airados con el cielo, al tiempo que amenazan al dios […]

Diuparnneo sucedió a Burevista (no confundir con otro caudillo de igual nombre que vivió en la Dacia en tiempos de César y Pompeyo) al frente de un reino dividido y limitado por las tribus escitas, sármatas y el Imperio Romano. Su ascenso como rex de los dacios sobrevino al éxito de sus campañas militares contra los romanos después de preparar durante años a sus tropas, hostigando la frontera y creando alianzas con otras tribus vecinas para enrolarlas en su proyecto de la Gran Dacia.

Dacios contra romanos

En el 87 de nuestra era, Diuparnneo derrotó a un ingente ejército comandado por un tal Cornelio Fusco, anterior mediocre jefe del pretorio enviado por un emperador débil y paranoico, Domiciano. En el valle de Tapae (conocido hoy como las Puertas de Hierro en Transilvania, frontera entre Rumanía y Servia), cuatro legiones fueron emboscadas y dos de ellas prácticamente aniquiladas, incluida la prestigiosa V Alaudae. Probablemente tras aquel gran triunfo fue cuando Diuparnneo tomó como título Dekebal, común a los grandes caudillos dacios, cuyo significado sería algo así como “Fuerte como diez hombres” y que etimológicamente proviene del proto-indoeuropeo dekm- (diez) y –bal (fuerte). Los historiadores romanos, al llevar al latín el nombre indígena, convirtieron Dekebal en Decebalus.

Un año después, Tetio Juliano, el nuevo legado del Danubio tras la ignominiosa muerte de Fusco y sus hombres, tuvo que levantar el asedio de Tapae tras una revuelta en el Rin contra Domiciano que provocó que éste último tuviese que cerrar un tratado de paz entre Dacia y Roma más ignominioso aún que la derrota del año anterior, donde miles de hombres, y las sagradas águilas de las legiones, cayeron en manos de las tropas comandadas por Decébalo. Aquel fue el cénit del poder e influencia del líder dacio, recibiendo tributos, hostigando la provincia romana de Moesia a su antojo, con cada vez más desertores, tribus y naciones bárbaras a su alrededor confiando en que había llegado quien fuese capaz de derrotar a Roma como lo había hecho Arminio en Germania años atrás.

Una de las condiciones que aceptó Domiciano, más pendiente de sus vicios y fobias que de la gestión del limes, fue el envío de arquitectos e ingenieros a la Dacia para el embellecimiento de Sarmizegetusa, la gran capital del reino sita en una planicie de las Orastia junto a un despeñadero de 1.200 metros de caída. La ciudad se arracimaba en terrazas bajo la gran fortaleza cuadrangular donde residía el rey, contando en su interior con un gran santuario y con agua corriente a través de tuberías de terracota. No eran bárbaros greñudos los dacios, sino una nación sólida y refinada en disposición de desafiar a Roma.

Sarmizegetusa

Aquella situación de bonanza e insolencia ante la Domus Flavia se mantuvo hasta que un hombre extraordinario se hizo con las riendas del Imperio. Atrás quedaron las excentricidades y cobardías de Domiciano. Poco después de ser proclamado Emperador por el Senado, siguiendo los designios de su antecesor Nerva, Marco Ulpio Trajano, nacido en Itálica (Santiponce, Sevilla), retomó el asunto dacio en Marzo del 101, reuniendo en el Danubio el ejército más imponente desde tiempos de Augusto, construyendo un puente nunca visto hasta la fecha sobre el río y derrotando ese mismo año a Decébalo en el trágico lugar en que él había humillado a Fusco años atrás, el valle de Tapae. Mientras Trajano continuaba su avance arrollador contra la capital, Decébalo optó por cruzar el Danubio en sentido contrario y llevar el teatro de las operaciones fuera de la Dacia, intención que se vio frustrada tras la derrota de Adamclisi, donde casi 15.000 dacios fueron masacrados, victoria romana contundente que dejó camino expedito a Trajano para volver a Sarmizegetusa y sitiarla. Decébalo, antes de ver morir de hambre a los suyos, aceptó las magnánimas condiciones de rendición que el hispano le propuso.

La victoria romana no aplacó sus ambiciones. Tres años después de aquello, Decébalo se deshizo de su papel como “rey cliente” tributario que le impuso Trajano tras el armisticio y masacró a la guarnición romana de Sarmizegetusa, desencadenando la gran campaña de la Dacia que podemos aún contemplar en la Columna de Trajano. Decébalo no era un líder tribal ignorante y bravucón, como otros bárbaros cuyos nombres se tragó la historia. Dion Casio lo describió así:

[…] Era un lince para las cuestiones relacionadas con la táctica bélica y tenía asimismo buen ojo para salir victorioso en las guerras. Sabía juzgar con perspicacia qué momento era bueno para atacar y en cuál resultaba preferible replegarse. Era un experto en el arte de tender emboscadas y un maestro en las batallas a campo abierto. Además, no sólo sabía cómo sacar partido a un triunfo, sino asimismo como gestionar adecuadamente una derrota […]

La respuesta imperial fue contundente. Tres ejércitos entraron en Dacia por tres puntos diferentes, asolando a su paso todo cuanto oponía resistencia. Tras el feroz asedio y asalto de Sarmizegetusa, Decébalo consiguió huir pero se vio conminado a suicidarse antes de caer en manos de las tropas de Trajano. Un vaso encontrado en las ruinas de la vieja ciudad contiene una frase que evoca cómo acabó sus días tan bravo rey. Una lápida funeraria encontrada en Grecia reza como un tal Claudio Máximo fue quien le envió su cabeza y mano derecha al emperador, recibiendo por ello una generosa gratificación.

La conquista de la Dacia en cifras

La muerte del caudillo supuso prácticamente el fin de las hostilidades y la rendición general de la Dacia. Por puro azar, o por la traición de un tal Bicilis, confidente del rey, Trajano consiguió apoderarse del tesoro oculto de Decébalo, 165.000 kg de oro y 331.000 de plata. La campaña dacia fue costosa pero muy lucrativa para Roma. Cerca de 500.000 hombres y mujeres fueron vendidos como esclavos, reportando para el estado entre todos los ingresos derivados de la conquista cerca de 2.700 millones de sestercios, además de la explotación minera del territorio. Trajano obtuvo rédito para costear monumentos con los que embellecer Roma y ordenó 123 días de festejos en los que 10.000 gladiadores vertieron su sangre en la arena…

Una inmensa estatua de 40 metros de altura esculpida en roca de la cara de Decébalo se puede ver cerca de Orsova, Rumanía, junto al Danubio, a muy poca distancia de la TABVLA TRAIANA, memoria de la conquista de la Dacia por Trajano en el 105.

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La carta que, por llegar con retraso, cambió el mundo y salvó a las ballenas

19 oct
19 octubre 2011

Como digo en el título, lo mejor que pudo pasar con  la carta que le envió George Bissell a Edwin Drake fue… llegar con retraso.

Durante muchos años la iluminación de los hogares dependía de las velas de cera o de grasa animal (sebo). Las de cera eran mejores pero mucho más caras. Las de sebo eran más baratas (servía la grasas de casi todos animales) pero se consumía rápidamente, su luz era irregular y su olor no era muy agradable. Dentro de las de sebo, las que mejor calidad tenían eran los de aceite de ballena, también utilizado como combustible para las lámparas. El “caviar” del aceite de ballena, era el espermaceti: cera o aceite blanquecino que se conoce también como “esperma de ballena” (según la denominación en inglés del cachalote “sperm whale”, pero que nada tiene que ver con el esperma) y que está presente en las cavidades del cráneo del cachalote y en las grasas vascularizadas de todas las ballenas. En el siglo XIX se experimentó un aumento brutal de la caza de ballenas por la demanda de aceite.

En 1846 aparece Abraham Gesner, un médico de Nueva Escocia, cuya afición a la geología le permitió descubrir un proceso para extraer del carbón un nuevo producto… el queroseno. El queroseno, también llamado aceite de carbón, quemaba mejor y era más barato que el aceite de ballena. En 1854 se estableció en Estados Unidos, donde fundó la North American Kerosene Gas Light Company a Long Island. La demanda fue tan grande que la limitada capacidad de su compañía para producir queroseno se convirtió en un problema… y aquí es donde entra en juego nuestro protagonista, George Bissell.

Tras una visita al colegio donde había estudiado, Dartmouth College, le llamó la atención una botella con un líquido negruzco… era nafta mineral (petróleo). Un profesor le explicó que ardía fácilmente y que se obtenía de una zona al oeste de Pennsylvania donde, de forma natural, rezumaba a la superficie. Sólo se utilizaba para fines medicinales. Tras experimentar con el petróleo, y obtener queroseno, sólo le quedaba saber si podría producir a un nivel tal que pudiese cubrir la demanda existente (problema que no pudo solucionar Gesner). Con dinero prestado fundó la Pennsylvania Rock Oil Company y arrendó 105 acres en la zona donde manaba aquel producto. Contrató a un grupo de perforadores, al mando del Coronel Edwin Drake, y se puso a perforar buscando las bolsas de petróleo igual que se hacía con el agua.

Con más problemas de los previstos y tras año y medio de arduo trabajo, los fondos se agotaban y el petróleo no aparecía. Los socios capitalistas de Bissell no querían perder más dinero y cerraron el grifo. Bissell envió una carta a Drake para que parasen las perforaciones… pero la carta se retrasó. El 27 de agosto de 1859, unos días antes de que llegase la carta, encontraron petróleo.

El mundo cambió desde aquel día y las ballenas tuvieron un respiro.

Fuentes: OIL150, Wikipedia, En casa – Bill Bryson

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Craso, el romano enamorado de una morena… de mar.

18 oct
18 octubre 2011

Los que han probado las angulas, mi bolsillo sólo me permite las de Aguinaga, dicen que es un manjar exquisito… que ya cataron y degustaron los romanos, aunque eran más de los padres de las angulas, las anguilas, y las morenas. Si dejamos a un lado el mal olor, poco tendría que envidiar un plato romano como la anguila o morena acompañada de garum ibérico al all i pebre de anguiles (anguilas con ajo y pimienta) de la Albufera de Valencia. En tiempos de Julio César se llegó a ofrecer un banquete para el pueblo de Roma con más de 6.000 morenas.

Murena

Según nos cuenta Plinio el Viejo en su Historia Natural (Naturalis Historia) hubo un cónsul romano, Lucio Licinio que adoptó el “apellido” de Murena (morena) por su afición a estos animales, incluso llegó a construir un vivero donde las criaba. Fue gobernador de la Galia Transalpina y poco antes de ser nombrado cónsul, 62 a.C., fue acusado de soborno y defendido, con acierto, por Cicerón y Marco Licinio Craso (después triunviro). Otro Craso, tío de Marco Licinio Craso, fue un caso particular en su devoción, y digo bien, por estas “serpientes de mar”:

Se cuentan cosas encantadoras de la murena del romano Craso que iba engalanada con pendientes que llevaban incrustadas piedras preciosas igual que una moza lozana; que, si la llamaba Craso, reconocía la voz, emergía a la superficie, y que, si le ofrecía, fuera lo que fuera, ella lo tomaba prontamente y lo comía con sumo apetito. Y ocurrió, según tengo oído, que cuando esta murena dejó este mundo, Craso lloró por ella y hasta la enterró. Y, cuando una vez Domicio le dijo: ‘¡Tonto que lloraste por una murena que se murió!’, él replicándole, le espetó lo siguiente: Yo lloré por un animalillo, tú, en cambio, que enterraste a tres esposas no has llorado por ellas”

Fuentes e imagen: Muranea helena, Historiadores de la cocina, Serpientes de mar

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La exposición más macabra de la historia

16 oct
16 octubre 2011

Y aunque merecerían tal calificativo, a mi modo de entender, exposiciones como la de Damien Hirst y sus animales muertos o la de Guillermo Vargas Habacuc y su perro famélico atado en una esquina (claro que muchos dirán que es ARTE… yo creo que bajo el término arte se esconde mucha basura), este caso creo, aunque parezca mentira, que los supera.

El protagonista de esta macabra historia fue el anarquista José Olmeda que en tiempos de nuestra Guerra Civil llevó el odio hasta su máxima expresión. Hay un dicho que reza “en el amor y en la guerra todo vale” y día a día comprobamos las salvajadas que los humanos somos capaces de cometer.

El movimiento anarquista fue el primero en reaccionar ante el alzamiento militar contra el gobierno de la Segunda República Española. Eran milicias libertarias que, hasta su absorción por el ejército popular, actuaban libremente. Las hubo con notables éxitos como la Columna Durruti y otras… como la de José Olmeda. En Madrid tomaron la iglesia del Carmen y llegaron a profanar las tumbas. Sacaron los cuerpos y esqueletos de los curas y monjas, y los colocaron haciendo toda clase de posturas sexuales. Aquello no les debió parecer suficiente pues llegaron a dejarlos a modo de exposición y cobrar entrada por una visita macabra.

En el diario ABC en su edición del 24 de diciembre de 1936 se publicaba la condena a muerte de José Olmeda… (al final bajo el epígrafe de Justicia Popular)

Fuentes: ABC, Madrid que bien resiste, La biblioteca fantasma

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¿Qué problema tenían las primeras latas de comida en conserva?

13 oct
13 octubre 2011

El problema de conservación de los alimentos fue una constante a lo largo de la historia – ya vimos la conservación del agua –  hasta que el francés Nicolas Appert, en 1804, ideó el primer sistema de conservación. Este sistema, descrito en su libro “El arte de conservar todo tipo de sustancias animales y vegetales durante varios años“, consistía en introducir los alimentos en botes de cristal y, tras hervirlos, cerrarlos herméticamente. Y aunque Napoleón le llegó a dar un premio de 12.000 francos por su invento, no tuvo mucho éxito por la fragilidad del recipiente y porque el cierre hermético, con tapones de corcho, dejaba mucho que desear.

Nicolas Appert

En 1810, el inglés Peter Durand le dio una vuelta al invento de Appert y cambió los botes de cristal por recipientes de hierro forjado recubiertos de estaño para evitar su oxidación. Pero no sería Durand el que se llevaría la fama sino Bryan Donkin y John Hall, que le compraron la patente por 1000 libras y fundaron la empresa Donkin and Hall. El primer cliente de la nueva empresa fue la Royal Navy.

¿Qué problema tenían estas primeras latas?

Que no se había inventado el abrelatas.

Según se indicaba en las etiquetas de las latas de conserva, para abrirlas era necesaria la ayuda de un martillo y un cincel. Muchas soldados las abrían utilizando las bayonetas, disparando contra ellas o golpeándolas con piedras.

El primer abrelatas fue inventado en 1855 y patentado en 1858 por Ezra. J. Warner.

Fuentes e imágenes: Canzbac, Historia de la cocina, Recetas con historia, Superstock

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