Tras el decreto de expulsión de los judí­os, firmado el 31 de marzo de 1492 por los Reyes Católicos en base a un texto del Inquisidor General, Tomás de Torquemada.

Expulsión de los judíos

Según este decreto, los que no se convirtieron debí­an abandonar Sefarad (así­ es como los judí­os llamaban a España). Unos 100.000 judí­os abandonaron sus casas y su paí­s, aunque muchos de ellos conservaron las llaves de sus casas y mantuvieron como lengua materna el ladino (judeoespañol o djudezmoo, el castellano medieval). Se exiliaron a Navarra, reino en teorí­a todaví­a independiente, Francia, Inglaterra, el Norte de África y el Imperio Otomano. Salónica (Grecia) fue una de las ciudades del Imperio que más judíos acogió, llegando a suponer más del 50% de la población en el siglo XVI.

Según lo estipulado en el Tratado de Bucarest (1913) Salónica pasó a formar parte de Grecia. En 1941 los nazis toman Grecia y comienza la persecución y exterminio de los judíos.

De todas las ciudades europeas ocupadas por los nazis, Salónica fue la que más víctimas judías registró: de una población de 56.000 personas, 54.050 fueron exterminadas en Auschwitz, Bikernau Birkenau y Bergen-Belsen, escribía el norteamericano Kaplan

Está claro que Salónica era una especie de capital de lo sefardí: el grupo era rico; el Gobierno turco, tolerante; los rabinistas, inteligentes y tradicionalistas. En los presentes días, sin embargo, Salónica, como núcleo importante de la diáspora, ya no existe; los judíos de Salónica, que hablaban ladino, fueron asesinados por la Gestapo durante la ocupación de Grecia por los ejércitos alemanes. El hecho ha sido un golpe mortal a la vieja lengua que los judíos se llevaron de nuestro país a consecuencia del decreto de expulsión del siglo xv. Josep Pla, autor del libro “Israel, 1957

En noviembre de 2010, con 97 años, falleció Jacques Stroumsa, el violinista de Auschwitz. De origen sefardí y natural de Salónica, era la voz “viva” del ladino (castellano medieval) en el horror de Auschwitz. Amaba a España y se reconocía como “hijo de España”.

 

Fuentes: eSefarad, Medicina y Holocausto

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