Muchos partidos polí­ticos han utilizado a personas de relevancia, en sus respectivos campos, para engalanar sus listas electorales (Garzón en el PSOE, Pizarro en el PP…). Los resultados, parece ser, no han sido los esperados. Mi humilde consejo es que tampoco lo intenten con los cientí­ficos porque está claro que Ciencia y Polí­tica no emparejan bien.

Les voy a poner un ejemplo con la trayectoria polí­tica de uno de los cientí­ficos más grandes de la historia: Isaac Newton
Durante el reinado de Jacobo II de Inglaterra, Isaac Newton fue uno de los más crí­ticos con la propuesta del monarca de convertir la Universidad de Cambridge en una institución católica, lo que le valió para ser nombrado miembro del Parlamento británico en representación de la Universidad en 1687. Permaneció en el cargo durante tres años pero sus intervenciones en el Parlamento no eran muy numerosas, se dice que sólo intervino una vez:

Propongo que se cierre esa ventana porque aquí­ hace un frí­o del carajo.

Lo dicho, si algún partido tiene pensado deslumbrarnos con algún fichaje estrella en el campo de la Ciencia ya están avisados.


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