Durante los años de la Guerra Fría, desde el final de la II Guerra Mundial hasta la caída del Muro de Berlín, cualquier hecho puntual era susceptible de malinterpretarse y generar un nuevo conflicto bélico a nivel mundial. Uno de esos hechos fue un error de traducción de las palabras del dirigente soviético Nikita Khrushchev.
En junio de 1956, y tras un golpe de estado, Nasser era elegido presidente de Egipto. Sus primeras medidas cambiaban el rumbo de Egipto: reemplazó las políticas pro-occidentales de la monarquía por una nueva política panarabista cercana al socialismo y nacionalizó el Canal de Suez. Las consecuencias fueron inmediatas… la Guerra del Sinaí que implicó militarmente a Reino Unido, Francia e Israel contra Egipto.
Nikita Khrushchev, en aquel momento Primer Secretario del Partido Comunista de la Unión Soviética, dio un discurso en la embajada de Polonia en Moscú en el que denunciaba la intromisión de Occidente en Egipto, los peligros del capitalismo y las bondades del comunismo, para terminar con:
Los enterraremos
Aquella expresión hizo saltar todas las alarmas… la URSS había amenazado con destruir a Occidente. ¿Sería el comienzo de la III Guerra Mundial?
Había sido un error de traducción. Como he dicho antes, en su discurso ensalzó las bondades del sistema comunista frente al capitalismo para terminar pronosticando su autodestrucción:
Les guste o no, vamos a estar presentes en su entierro (expresión correcta)
Queriendo decir, simplemente, que el comunismo duraría más tiempo que el capitalismo. Ahora, vosotros decidís si fue un error o…
Fuentes: Translation, Theory & Technology, The Time
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