Los caprichos de la historia hicieron que a comienzos del siglo XVI coincidiesen en Florencia Leonardo da Vinci, como maestro di acque, y Nicolás Maquiavelo, como segundo canciller.
Durante años fueron frecuentes los enfrentamientos entre Florencia y Pisa, y aunque el poderío militar de la república de Florencia era muy superior, los pisanos no se daban por vencidos. Así que, Nicolás Maquiavelo, sirviéndose de las investigaciones y los trabajos hidráulicos de Leonardo, ideó un plan distinto. El plan se “vendió” como la construcción de unos canales desde el río Arno para irrigar los cultivos de Florencia, pero siendo un plan de Maquiavelo debía tener una segunda intención… desviar el río, que desemboca en Pisa, para tener salida al mar.
Maquiavelo puso en manos de Leonardo su idea y éste preparó el proyecto:
primer se debía construir un dique y luego un canal de desvío más profundo que el propio río para que, cuando se liberase el agua, fluyese naturalmente por el nuevo curso.
En 1504, para ejecutar la obra se contrató al ingeniero hidráulico Colombino. Éste no siguió al pie de la letra los cálculos de da Vinci y construyó el canal menos profundo de lo que indicaba el proyecto. Cuando se abrió el canal el río no tardó en volver a su cauce original. Además, un tormenta destruyó una parte del dique y, del resto, se ocuparon los pisanos cuando comprendieron al maquiavélico plan.
Alguna espinita le quedó clavada al gran genio…. hay críticos de arte que sostienen que el fondo tras la Gioconda es el río Arno.
Fuentes e imagen: Rembrandt Gallery, Solo Literatura, Principios de los recursos hídricos: historia, desarrollo, gestión y política – Thomas Cech V.
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