Ni por ocupación, ni por venta, ni por la Guano Islands Act… simplemente por ofrecimiento de Cartagena en 1873.

El 11 de febrero de 1873, el rey de España, Amadeo de Saboya, renunciaba al trono con un discurso que, junto al cuadro Duelo a garrotazos de Goya, nos define a la perfección:

Dos años largos ha que ciño la corona de España, y la España vive en constante lucha, viendo cada día más lejana la era de paz y de ventura que tan ardientemente anhelo. Si fueran extranjeros los enemigos de su dicha, entonces, al frente de estos soldados tan valientes como sufridos, sería el primero en combatirlos; pero todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la nación son españoles; todos invocan el dulce nombre de la patria; todos pelean y se agitan por su bien, y entre el fragor del combate, entre el confuso, atronador y contradictorio clamor de los partidos, entre tantas y tan opuestas manifestaciones de la opinión pública, es imposible afirmar cuál es la verdadera, y más imposible todavía hallar remedio para tamaños males. Los he buscado ávidamente dentro de la ley y no lo he hallado. Fuera de la ley no ha de buscarlo quien ha prometido observarla.

La Asamblea proclamó la Primera República y eligió como Presidente al republicano Estanislao Figueras. Aquel giró político tampoco pudo hacer mucho ante los graves problemas a los que se enfrentaba la piel de toro (seguían los conflictos bélicos en Cuba y con los carlistas, inestabilidad política y social…) y el 12 de julio de 1873 estalló la llamada Revolución Cantonal en Cartagena que más tarde se extendería por Valencia, Alicante, Cádiz, Málaga… Este movimiento era partidario de un federalismo de carácter radical y trataba de establecer una serie de cantones (ciudades o confederación de ciudades) independientes que se federarían libremente.

Los revolucionarios tomaron el Ayuntamiento, el Gobierno Civil, el Arsenal y nombraron una Junta que proclamó la independencia del Cantón de Cartagena. Además, consiguió que todos los buques de la flota española amarrados en el puerto (cinco fragatas, dos vapores y una corbeta) se unieran a la causa. Se iza la bandera roja, enseña del cantón, en el Castillo de Galeras.

Consiguen rechazar los primeros intentos de las tropas gubernamentales por restablecer el orden, lo que les permite intentar incorporar nuevas poblaciones al cantón y,  utilizando la flota,  amenazan a las poblaciones costeras para que paguen un impuesto revolucionario que les permita financiarse. Se edita un nuevo periódico,  el Cantón Murciano,  y se acuña moneda propia el Duro Cantonal.

Duro cantonal

La presión del sitio comienza a ser asfixiante y los revolucionarios contactan con el gobierno de los Estados Unidos solicitando su ingreso en la Unión y, además, le piden ayuda para mantener su independencia frente al poder centralista de Madrid. El presidente estadounidense,  Ulysses S. Grant,  promete estudiar la propuesta pero no hubo tiempo… después de seis meses de asedio, y un intenso bombardeo que destruyó más de la mitad de la ciudad, Cartagena se rindió el 12 de enero de 1874.

Entrada tropas gubernamentales

Fuentes: Región de Murcia Digital, El Cantón de Cartagena,

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