Como comprenderéis no es una sentencia mía, sino de Benjamin Franklin.

En 1745, con 39 años, el político, científico e inventor estadounidense, escribió una carta a un amigo más joven, explicándole las excelencias del matrimonio, pero también le aconsejaba que si no quería casarse debía “echarse” una amante madura. Estos eran sus razonamientos:

  1. Como tienen más experiencia y más “mundo” puedes mantener con ellas agradables conversaciones.
  2. Como con los años disminuye la belleza, tratan de potenciar otras cualidades. Saben hacer mil cosas, saben “estar”, se manejan en cualquier situación… se hacen más listas (más sabe el diablo por viejo que por diablo)
  3. Como ya han pasado la menopausia, no hay problema de que se quede embarazada.
  4. Al tener menos relaciones sexuales que las jóvenes, son más agradecidas cuando las tienen.
  5. Como por la noche todos los gatos son pardos, el placer de disfrute corporal con una mujer madura es, por lo menos, igual e incluso mejor, ya que tienen una “técnica” más depurada.
  6. Como ya ha mantenido otras relaciones sexuales, no se puede traumatizar como ocurre con alguna joven cuando lo hace por primera vez.

En realidad son 8, pero se puede resumir en estas 6.

Menudo pillín el tío Franklin. ¿Qué os parece Monica Bellucci como mujer madura?

Fuentes: Myfivebest, Lapham’s Quarterly

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