Después del éxito de su primera novela, “La dama y el león“, Claudia Casanova nos vuelve a sorprender con “La tierra de Dios“.
“La tierra de Dios” es un lienzo medieval, siglo XII, Â pintado sobre la permanente disputa entre los reinos cristianos del Norte – Castilla, Aragón, León, Navarra y Portugal – y los musulmanes del Sur y en un marco incomparable: el esplendor de Córdoba, la ciudad de las tres culturas, Toledo, y la mediterránea Barcelona. La balanza se inclinaba de un lado u otro, según las circunstancias y las alianzas. Eran tiempos de constantes enfrentamientos entre gentes sometidas a la voluntad real -o califal – y a la fe ciega en Dios -Â o Alá -. Por tanto, cualquier amuleto, leyenda o personaje que pudiera levantar, enardecer, avivar o excitar (se podría resumir en manipular) Â los espíritus medievales, tanto cristianos como musulmanes, serviría como “acicate” para entablar batalla.
¿Qué o quién será?… la novela te lo dirá.
Este es el boceto de esta pintura, ahora pasaremos a darle color, definir contornos y pulir matices que la pueden convertir en “obra maestra“´.
Es tal el conocimiento que Claudia tiene de la Edad Media en la península, ya demostrado en la Francia de “la dama y el león“, que parece una periodista describiendo un suceso en directo; la mezcla de personajes ficticios y reales te puede confundir (si no estás muy puesto en esta época te aconsejo la lectura previa de la nota final), el paso del amor al odio sólo es cuestión de tiempo, la traición se disfraza de lealtad, la avaricia y la venganza se mezclan con el honor y fidelidad, y, sobre todo, nunca des nada por hecho ni pienses, como decía mi abuelo, que este cura no es mi padre.

Y para mi… OBRA MAESTRA. Gracias Claudia.
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