Poner a alguien en un brete es colocarle en una situación comprometida de la que es difícil escapar airosamente. Todos, en alguna ocasión nos hemos sentido atrapados ante una pregunta o hemos puesto a otro en un gran apuro. En definitiva hemos puesto y nos han puesto en un brete, pero, ¿nos hemos preguntado alguna vez que puñetas es un brete o que es una puñeta?

Dejando lo segundo para otro día y antes de contestar por derecho a la pregunta, con el propósito y finalidad de darle emoción a la cosa, sigamos el hilo del pensamiento de Miguel de Unamuno: “Si uno dijera que había recibido un golpe en el hinojo, preguntaríase el oyente que de donde ha salido esa palabra, y todos, sin embargo, decimos que se pone de hinojos el que se pone de rodillas”. Pues algo parecido pasa con la voz y palabra brete, que usamos en un contexto coloquial que conocemos, pero se nos da una higa el saber de qué se trata.

Siguiendo a don Miguel y desvelando el misterio, brete: “… es el cepo prisión estrecha de hierro que se pone a los reos en los pies para que no puedan huir”.

Con más prosopopeya, Covarrubias define brete como: “… vocablo español antiguo; vale lo mismo que potro”, para aclarar a continuación que potro es: “… cierto instrumento de madera para dar tormento”.

Cepo

Ignoramos que cosas ponían a Covarrubias en un brete, pero sabemos que a Unamuno era que le invitaran a un banquete, porque según testimonios de varios de sus coetáneos amigos, comía como un pajarito y a lo más humano que llegaba era a la tortilla francesa. Tan es así la cosa que cuando acudía a una grande cuchipanda, para no ponerle en un doble brete, la prensa no informaba a propósito del menú. Ejemplo de ello es lo acontecido con motivo de su visita a la facultad de Medicina de la Universidad de Valencia en 1909 para participar en el homenaje a Charles Darwin con motivo del primer centenario de su nacimiento. El 22 de febrero de aquel año, los profesores y estudiantes de la facultad ofrecieron a Unamuno un ágape en el restaurante Miramar de la playa de Levante o de Las Arenas, donde el grupo coincidió con otro homenaje que se le bridaba a los actores Vicente Lleó y Pepe Ángeles, protagonistas de la exitosa comedia ¡T’o está pagao! Al día siguiente, el periódico El Mercantil Valenciano informaba de que a los cómicos se les sirvió: “… el arroz clásico, y en ella destacaron l’all i pebre d’angiles y el sofregit de botifarrons i llonganisses”.

Del menú del homenaje a Unamuno, ni una palabra.