La más conocida de todas tiene que ver con el “God save the Queen” – aquí tenéis el origen del himno británico – y el grupo punk Sex Pistols. El sencillo “God save the Queen” fue lanzado por el grupo el 27 de mayo de 1977 y fue considerado como un ataque a la Corona Británica y, en particular, a la Reina Isabel II. La letra de la canción tiene perlas como “Dios salve a la Reina y a su gobierno fascista; te han convertido en un idiota […] no hay futuro en el sueño de Inglaterra“. Además, y para rematar la faena, parece ser que John Lydon, el vocalista del grupo, cuando actuaba en directo cambiaba una palabra de la letra de la canción: decía shave en lugar de save y convertía el “God save the Queen” (Dios salve a la Reina) en “God shave the Queen” (Dios afeite a la reina).

La segunda ocasión fue anterior y es mucho menos conocida. Tuvo lugar en el siglo XVII durante el reinado de Carlos II de Inglaterra y en esta ocasión la reina afeitada fue Catalina Enriqueta de Braganza. Con la restauración de la monarquía en 1660, en la figura de Carlos II, Inglaterra experimenta un enriquecimiento cultural (literatura, teatro…) y científico (creación de la Royal Society). El rey era un gran aficionado al teatro, de hecho fue el protector de John Wilmot, segundo Conde de Rochester, tan buen autor teatral como amante… por el número de amantes masculinos y femeninos que tuvo. Dejó escrito:

Que me den salud, riqueza, vino y alegría
y si el revoltoso amor os asedia
conozco a un hermoso paje
que al caso es mejor que cuarenta fregonas.

Aunque algunas mujeres comenzaban a despuntar en el mundo de la farándula, de hecho el rey tuvo como amante a una de las más reconocidas… Nell Gwynn, los hombres eran los protagonistas principales y muchas veces también interpretaban los papeles femeninos. En cierta ocasión, los reyes asistieron al estreno de una obra en la que uno de los papeles representados era el de la reina de Inglaterra. Tras varios minutos de espera, el rey hizo llegar un mensaje al director de la compañía preguntado la causa del retraso; como la excusa que le diron le pareció más que peregrina se presentó en persona para pedir explicaciones. El director, nervioso y sudoroso, le preguntó si podía decirle el verdadero motivo. Se lo exijo – le contestó el rey -. Se acercó a al oído, para que no le oyese la reina, y le dijo:

Es que la reina todavía se está afeitando.

Dicen que nunca vieron al rey reír tan a gusto.

Fuentes: La mujer en el teatro – Manuel V. Diago (Instituto Cervantes), Anécdotas de la Historia – Pancracio Celdrán Gomáriz

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