La primera idea de unir el océano Pacífico y el mar Caribe data del siglo XVI cuando los españoles controlaban la zona pero no fue hasta el siglo XIX cuando los franceses se pusieron manos a la obra en Panamá.

Visto el éxito que el empresario francés Ferdinand de Lesseps había tenido en la construcción del canal de Suez (Egipto) en 1869, se le encargó la construcción del canal en el istmo de Panamá. Se creó la Compagnie Universelle du canal interocéanique de Panama que recaudó los fondos para financiar el proyecto y en 1881 comenzaron las obras. Las dificultades de ingeniería, la mala gestión financiera, un terremoto y una epidemia de fiebre amarilla llevaron a la compañía a la quiebra y el ambicioso proyecto se paralizó en 1889.

El ingeniero jefe de la obra, Philippe-Jean Bunau-Varilla, tomó las riendas y se dirigió a los EEUU para ofrecerles los derechos de explotación a cambio de la financiación necesaria para terminar el canal. En aquellos días los EEUU tenían muy avanzadas las negociaciones para construir su propio canal en Nicaragua… pero Bunau-Varilla tenía guardado un as en la manga.

Aprovechando que 1902 había sido un año de mucha actividad volcánica en la zona, difundió la noticia de la erupción del Momotombo (Nicaragua), incluso se publicó un artículo en New York Sun,   que ponía en peligro el trazado del canal. Aunque el gobierno de Nicaragua trató de desmentir la noticia, Bunau-Varilla se ocupó de hacer llegar a todos los miembros del Congreso de los EEUU, que debían votar qué opción elegir, un sello nicaragüense en el que se representaba el volcán Momotombo en erupción para apoyar tu teoría… La opción de Panamá ganó y en 1914 se inauguró.

Fuentes e imagen: Ashley Stamp, Mental Floss, Wikipedia

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