Como su propio nombre indica, era el octavo mes del calendario romano. En la antigua iconografí­a republicana se representaba a este mes como un cazador, con una liebre a sus pies, pájaros sobre él y un estanque de fondo. En época Imperial se le representaba cubierto de hojas caducas, pues era en Octubre cuando los bosques y las vides cambiaban del verde estival al cobrizo otoñal. Era un mes dedicado a muchas fiestas agrí­colas, en especial la vendimia, que se realizaba a principios de mes, sobre todo en las zonas más meridionales de Italia, África e Hispania.

En las calendas de October, el dí­a 1, se festejaba a FIDES, la diosa de la buena fe; Los flámines, sacerdotes dedicados a los cultos patrios, acudí­an al templo de diosa y realizaban un sacrificio, siempre con la mano derecha envuelta en un pañuelo de lino.

Desde el segundo dí­a de las calendas hasta casi los idus, el dí­a 15, tení­an lugar los Juegos de la Augustalia, en honor al primer princeps. Además, cada cinco años tení­a lugar el ayuno de Ceres, prescrito por los Libros Sibilinos, que se ubicaba tradicionalmente el 4 de octubre.

Como hemos comentado, Octubre era un mes dedicado a las deidades agrí­colas. El dí­a 10 comenzaban la Tesmoforia, las fiestas en honor a Ceres, diosa de la agricultura.

Ese mismo dí­a, el Anodos, las mujeres llevaban a la diosa en procesión hacia las aguas, mares, lagos o rí­os, lugar en el que realizaban los ritos de fecundidad. Era una festividad femenina, que requerí­a nueve dí­as de abstinencia sexual. Uno de los ritos consistí­a en juntar rastrojos y restos putrefactos de la cosecha anterior que se mezclaban con las semillas y se desperdigaban en los nuevos sembrados como acto de renovación.

El segundo dí­a, Nesteia, era dedicado al ayuno y retiro conmemorando el luto de Ceres tras la pérdida de Proserpina. Esa noche, las mujeres salí­an de noche en procesión, portando velas, vestidas de negro y con estolas que aparentaban crines de caballo. Este vestuario es el claro antecedente de las peinetas y mantillas procesionales de nuestras festeras populares.

Eses mismo dí­a los hombres celebraban la Meditrinalia, fiesta en honor a Júpiter y Meditrina, diosa de las vides. Se mezclaba el vino nuevo con el viejo y se brindaba con la frase: “Bebo vino antiguo y nuevo; me curo de las enfermedades antiguas y nuevas”

El tercer dí­a de la Tesmoforia, conocido por Callegénia, era dedicado a todo tipo de ritos de fecundidad. Era un dí­a alegre en el que se realizaban múltiples ofrendas a Ceres.

El dí­a 13 se celebraban la Fontinalia, las fiestas de Fons, dios de las fuentes

El dí­a 18 tení­an lugar las fiestas de Jumentas, diosa de la Juventud. Estas fiestas fueron promovidas por Nerón, que las utilizó para acribillar a la plebe con sus terribles composiciones artí­sticas…

El dí­a 19 tení­a lugar el Armilustrio, la ceremonia de purificación de las trompetas que marcaba el final de las operaciones militares. Los romanos no combatí­an en invierno de no ser estrictamente necesario. El comercio marí­timo, Mare Clausum, y las operaciones militares se posponí­an hasta la llegada de la primavera.

El dí­a 20 se celebraba la fiesta de los hijos de cada gens (familia o casta). Habí­a pasteles, juegos, concursos y premios, y, después de todo esto, les cortaban el pelo.

Colaboración de Gabriel Castelló autor de Valentia.

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