Tag Archive for: Guerra Civil

Con una emotiva carta y una foto sexy consiguió que Franco le perdonase la vida a su marido

07 ago
7 agosto 2014

Entre los diferente grupos internacionales que tomaron parte en el Guerra Civil española, estuvo el Squadron Yankee que voló para la República. Este escuadrón lo formaba un pequeño grupo de aviadores estadounidenses que a finales de 1936 se presentaron como voluntarios buscando la aventura, derrotar a los rebeldes o por el dinero prometido (1.500 dólares al mes, más un extra de 1.000 más por avión abatido).

Componentes del Yankee Squadron

Componentes del Yankee Squadron

Uno de estos aviadores fue Harold “Whitey” Dahl -de rodillas en la foto-, y esta es su historia. Dahl, un ex aviador del Ejército de los Estados Unidos expulsado por problemillas con el juego, se encontraba en México celebrando su reciente boda con una corista llamada Edith Rogers, cuando se enteró de que la República necesitaba pilotos. Viajaron hasta Francia y desde allí, con documentación y nombre falso, llegó a España en diciembre de 1936. El 12 de julio de 1937, mientras volaba escoltando un escuadrón de bombarderos cerca de Madrid, fue derribado. Aunque pudo salvar la vida, cayó en manos de los franquistas. Un Consejo de Guerra celebrado en Salamanca lo sentenció a muerte… su suerte estaba echada, o eso pensó él. La noche antes de fusilamiento, previsto para las 8 de la mañana, una llamada había ordenado el aplazamiento.

Harold Dahl

Harold Dahl

En septiembre de 1937, Ida Dahl, madre de Harold, suplica desde los medios estadounidenses que el Secretario de Estado interceda por su hijo condenado a muerte en España. El Departamento de Estado se interesa por la situación de Harold pero advierte que “si los estadounidenses se alistan en las fuerzas armadas de gobiernos extranjeros, lo hacen bajo su propio riesgo y, al hacerlo, pierden la protección del gobierno de los EEUU“. A finales de 1937, el embajador estadounidense comenzó su labor en la sombra. Habrían de pasar dos años, hasta que en EEUU se volviese a saber algo de Edith.

Edith Rogers

Edith Rogers

Regresó de Europa y comenzó una gira por los EEUU pidiendo la ayuda del Departamento de Estado “interpretando” el papel de esposa luchadora y abnegada por su querido esposo -tipo Vivien Leigh en “Lo que el viento se llevó” con aquello de “a Dios pongo por testigo…“-. Además, desveló que ella había conseguido que Franco le perdonase la vida a su marido con esta carta:

Mi esposo no es comunista, ni siquiera de izquierdas. Estábamos recién casados. No encontraba trabajo con el que mantenerme dignamente y aceptó volar para la República, por el sueldo. Sólo llevamos casados ocho meses. No tengo otra persona en el mundo. Sé que usted es un hombre valeroso y de gran corazón. Le doy a usted mi palabra de que Harold no luchará de nuevo contra usted si tiene la compasión de liberarlo y enviármelo. Ahora que la victoria está casi a su alcance, la vida de un piloto norteamericano no puede significar mucho para usted. Yo fui actriz durante años, pero ahora he encontrado la felicidad a su lado. No la destruya. Por favor, responda a mi carta a fin de que sepa qué hacer y si puedo albergar esperanzas.

Además, incluyo junto con la carta una foto suya en traje de baño enseñando cacha -según los medios de la época era “rubia platino y rolliza“-. Al cabo de una semana, recibió respuesta: le habían conmutado la pena de muerte por prisión. La misiva se remataba con un castizo y cortés “suyo que besa sus pies“. Aquella carta no llegó a Franco, sino que fue Millán Astray el que contestó rendido ante los encantos de la chica.

Edith Rogers Dahl

Después de algunos contratiempos que retrasaron la liberación, y gracias a labor de la diplomacia estadounidense, el 18 de marzo de 1940 Harold Dahl, junto a cinco miembros de la Brigada Abraham Lincoln, llegaban a New York en el buque Exiria. Edith se tiró a sus brazos y le ofreció su mejilla “no te quiero manchar con mi lápiz de labios“.

Edith - Dahl

A pesar de los problemas de Dahl con la justicia por unos cheques sin fondos (motivo por el que se encontraban en México) y de las nulas muestras de cariño, se convirtieron en la pareja mediática del momento. Aunque aquella farsa apenas duró. Al poco tiempo se separaron. Edith había aprovechado el tirón de su “carta” y ya triunfaba en los escenarios como “la mujer que derritió el corazón de Franco” o “la rubia que encasquilló las armas del pelotón de fusilamiento de Franco“, además de tener poderosos y adinerados admiradores. Dahl se marchó a Canadá, se enroló Real Fuerza Aérea Canadiense y participó en la Segunda Guerra Mundial.

Fuentes e imágenes: Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie – Juan Eslava Galán, Time, Yankee SquadronLIFE, Aces of WWII,

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Un mensaje de 1864 escrito en código morse que costó enviar 7 horas y 60.000 dólares

02 abr
2 abril 2014

En 1864, en plena Guerra de Secesión, Abraham Lincoln se enfrentaba a la reelección presidencial. Además de la particularidad de la situación, tuvo que enfrentarse a otros problemas: divisiones dentro del partido republicano, una larga guerra entre hermanos que desangraba el país y el asunto de abolición de la esclavitud.

Una facción de republicanos radicales, descontentos con la política de Lincoln, decidieron separarse y fundar su propio partido, el Partido de la Democracia Radical. Eligieron como candidato a la presidencia al general de la Unión John C. Fremont. A pesar de las diferencias entre ellos, Lincoln hizo ver que la división entre los republicanos sólo favorecería al candidato demócrata. Un mes antes de las elecciones, Fremont retiró su candidatura. Cuando las aguas volvieron a su cauce entre los republicanos, abordó otros problemas que podían impedir su reelección.

En 1863 Abraham Lincoln había emitido la Proclamación de Emancipación por la que se liberaban los esclavos de los Estados Confederados, pero la abolición de la esclavitud era otra cosa muy distinta y para la que iba a necesitar todos los apoyos posibles… incluso de los que no formaban parte de la Unión. El 2 de marzo de 1861, Nevada se había separado del territorio de Utah y había adoptado su nombre actual -del nombre español de la cordillera Sierra Nevada que delimita el territorio en su extremo oeste-. Lincoln sabía que eran partidarios de la Unión y, sobre todo, de los republicanos. Debía incorporar al estado de Nevada a la Unión para tener más apoyos, pero para ello había que superar algunos obstáculos: no tenía los habitantes necesarios para constituirse en Estado y tampoco disponía de una Constitución aprobada. El número de habitantes se pasó por alto y se aceleraron los trámites necesarios para aprobar la Constitución de Nevada. James Nye, el gobernador del territorio, envió una copia de la Constitución recién aprobada a Washington con un mensajero, pero el 24 de octubre todavía no había llegado -las elecciones se celebraban el 8 de noviembre-. Así que, decidieron enviar las 175 páginas por telégrafo…

Telegrama

El telegrafista James H. Guild empleó siete horas para enviar el texto en código morse, pero había otro problema: Carson City no estaba comunicado directamente con Washington. Así que el mensaje tuvo que ir hasta Salt Lake City, desde allí a Chicago, luego Filadelfia y, finalmente, a Washington. La imagen anterior es la última de las 175 páginas en la que en su parte inferior izquierda se indican el número de palabras (16.543) y el coste (4,303.27 dólares, unos 60.000 actuales). Nevada se convirtió en el Estado nº 36 de los Estados Unidos el 31 de octubre de 1864, sólo 8 días antes de las elecciones… que ganó Abraham Lincoln. El 18 de diciembre de 1865, se aprobó la Decimotercera Enmienda a la Constitución que abolió oficialmente la esclavitud.

Fuentes: Western Union

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Voluntario negro de la Brigada Abraham Lincoln explica por qué lucha en España en una guerra de blancos

19 mar
19 marzo 2014

La Brigada Abraham Lincoln agrupó a los voluntarios de los Estados Unidos que lucharon junto a los republicanos contra las fuerzas de Franco durante la Guerra Civil española. De los cerca de 2.800 voluntarios estadounidenses que participaron en la contienda -soldados, técnicos o personal médico-, 800 de ellos nunca regresaron. El que sí lo hizo fue Canute Frankson, el protagonista de esta historia.

Miembros de la Brigada

Voluntarios de la Brigada Abraham Lincoln

Canute Frankson era un mecánico de Detroit que en abril de 1937 viajó a España para luchar contra Franco. Tres meses después de llegar, le escribió una carta a un amigo de Detroit explicándole “por qué él, un negro, había optado por participar en una guerra entre los blancos que durante siglos nos han sometido a esclavitud“…

Albacete, España. 6 de julio de 1937.

Mi querido amigo: estoy seguro de que a estas alturas todavía estás esperando una explicación detallada de lo que tiene que ver esta guerra conmigo. Dado que es una guerra entre los blancos que durante siglos nos han esclavizado, insultado, despreciado… ¿por qué yo, un negro, que he luchado durante años por los derechos de mi pueblo, estoy ahora en España? Porque ya no somos una minoría aislada luchando desesperadamente contra un inmenso gigante, porque, querido amigo, nos hemos convertido en parte activa de una gran fuerza progresista sobre cuyos hombros descansa la responsabilidad de salvar la civilización de la destrucción planificada por un pequeño grupo de degenerados locos en su ansia de poder. Porque si aplastamos el fascismo aquí, vamos a salvar a nuestra gente en Estados Unidos y en otras partes del mundo [...] Todo lo que tenemos que hacer es pensar en el linchamiento de nuestro pueblo. Podemos mirar las páginas de la historia de Estados Unidos manchadas con la sangre de los negros, el hedor de los cuerpos quemados de nuestro pueblo que colgaban de los árboles, los gritos de nuestros seres queridos torturados, los cuerpos marcados por atizadores al rojo vivo [...] Vamos a aplastarlos. Nosotros vamos a construir una nueva sociedad, una sociedad de paz y abundancia. Por eso, amigo, estoy aquí en España. En los campos de batalla de España que lucha por la preservación de la democracia. Aquí, estamos sentando las bases para la paz mundial, por la liberación de un pueblo y de la raza humana. Aquí, donde estamos inmersos en una de las más amargas luchas de la historia humana, no hay diferencias de color, ni discriminación, ni odio racial. Sólo hay odio al fascismo. Sabemos quiénes son nuestros enemigos. Los españoles son muy comprensivos con nosotros. Son gente encantadora. [...] Cada uno de nosotros tiene que dar todo lo que tiene para que esta bestia fascista sea destruida. Después de que todo esto termine, espero compartir mi felicidad con todos vosotros. Será una felicidad que no se podría haber logrado de ninguna otra forma sino que después de haber servido en una causa tan digna. Espero que el mal aparente que cometí [al marcharme] pueda compensarse por el servicio que doy aquí a la causa de la democracia. Mi sincero deseo es que seas feliz, y que cuando esto se acabe nos volvamos a encontrar. [...] De una cosa estoy seguro: voy a estar satisfecho de lo que he hecho.
Hasta pronto. No sé cuándo podré volver a escribir. Hay tanto que hacer y tan poco tiempo.

Saludos. Canute

Frankson volvió a casa después de un año pero murió al poco tiempo en un accidente de tráfico

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Vehículos blindados artesanales de la Guerra Civil Española

13 ene
13 enero 2014

Decía Albert Einstein “en momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento“; y eso mismo se debió pensar durante la Guerra Civil Española para hacer frente a la escasez de medios y recursos para combatir. Aquí tenéis una muestra de los vehículos blindados customizados (llamados popularmente Tiznaos por su color negruzco) que no eran más que vehículos civiles (autobuses, camiones o furgonetas) cubiertos con planchas metálicas. Además del blindaje artesano, muchos de ellos llevan pintadas para indicar el bando en el que combaten, mensajes de ánimo o contra el enemigo… Del tema de la fiabilidad de blindaje, poco que decir.

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Los soldados afroamericanos capturados no eran considerados prisioneros de guerra

24 sep
24 septiembre 2013

La Guerra de Secesión o Guerra Civil Estadounidense enfrentó durante cuatro años (1861 a 1865) a las fuerzas de los estados del Norte (la Unión) contra los recién formados Estados Confederados de América, integrados por once estados del Sur que proclamaron su independencia. Aunque muchas veces se vende como un enfrentamiento entre abolicionistas y esclavistas, que también, había otras cuestiones que enfrentaban a ambos contendientes: dos economías completamente distintas (el Norte industrial y el Sur agrario basada en la esclavitud).

La Proclamación de Emancipación emitida por el presidente Abraham Lincoln el 1 de enero de 1863, liberaba a todos los esclavos de los Estados Confederados. Una medida de guerra que sólo afectaba a los estados rebeldes. De hecho, los estados esclavistas que permanecieron fieles a la Unión o que habían sido recuperados siguieron manteniendo esclavos. Esta medida permitió a los afroamericanos, tanto negros libres como esclavos huidos, unirse al ejército de la Unión. Alrededor de 190.000 se presentaron como voluntarios, lo que incrementó aún más la diferencia numérica de ambos ejércitos. Pero los confederados no reconocieron oficialmente a los afroamericanos como prisioneros de guerra. En palabras de Jefferson Davis, presidente de los recién creados Estados Confederados de América…

Todos los esclavos negros capturados luchando serán entregados a las autoridades de los respectivos Estados a los que pertenecen [...] deben ser juzgados por insurrección y si son declarados culpables serán ejecutados.

Afroamericanos

Aunque la primera intención de Lincoln era utilizar a sus nuevos reclutas en labores de intendencia lejos del frente, la presión de éstos le obligó a permitirles luchar en igualdad con el resto de soldados. Su respuesta a las palabras de Davis…

No debe existir ninguna distinción en el tratamiento de los prisioneros de guerra por el color de su piel [...] si la Confederación ejecuta un soldado de la Unión, la Unión ejecutará a otro; si la Confederación esclaviza un soldado de la Unión, un prisionero confederado se someterá a trabajos forzados.

Aún así, todo quedó en manos de los comandantes de los distintos regimientos confederados; normalmente los afroamericanos eran simplemente separados del resto pero no en pocas ocasiones fueron sometidos a trabajos forzadas o devueltos a sus antiguos amos de los que habían huido o asesinados. La Unión trató de hacer lo que pudo por evitar aquella situación: en Fort Gilmer (Virginia), varios soldados afroamericanos que habían sido capturados fueron obligados a trabajar en las trincheras bajo el fuego enemigo. En represalia, el General de la Unión Benjamin F. Butler puso el mismo número de prisioneros de guerra confederados en sus trincheras… los prisioneros afroamericanos fueron retirados del frente. Pero los confederados todavía fueron más lejos: durante los dos primeros años de la guerra, eran frecuentes los intercambios de prisioneros, pero ante la negativa de los confederados a intercambiar los soldados afroamericanos -para ellos no eran prisioneros de guerra, los consideraban como mulas o carromatos-, Lincoln decidió prohibirlos. Esta prohibición perjudicaba mucho más a los confederados que a la Unión ya que tenían muchos menos efectivos. Al final, y sólo por una cuestión meramente numérica, los confederados tuvieron que ceder y equiparar a los prisioneros blancos y negros.

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El hijo del barbero del Bronx que voló para Franco

15 jul
15 julio 2013

Entre los dos millones de italianos que emigraron a los EEUU entre 1900 y 1914 estaban los padres del protagonista de esta historia, Vincent Joseph Patriarca. Cuando el padre de Vincent llegó a New York montó una barbería en pleno distrito del Bronx que a duras penas conseguía mantener a su familia. En 1914 nació Vincent y desde muy pequeño mostró su predisposición a volar. Cuando tuvo edad para ello, solicitó el ingreso en la United States Air Force (USAF) pero fue rechazado porque no llegaba a la altura mínima (172 cm.). Aún así, siguió adelante con su deseo de convertirse en piloto, realizó varios cursos de vuelo y algunas prácticas en aviación comercial. No era suficiente… quería ser piloto de caza pero en los EEUU tenía las puertas cerradas. Así que, utilizó su origen italiano para solicitar el ingreso en la Regia Aeronautica (Real Fuerza Aérea Italiana)… en 1933 recorría el viaje que habían hecho sus padres en sentido contrario.

Vincent Patriarca

Vincent Patriarca

En apenas dos años ya era sargento y un experto piloto de los cazas italianos Fiat CR30 y CR32. Participó en la Segunda Guerra Italo-Etíope (1935 y 1936) y a su regreso se encontró con la oportunidad de mostrar su valía… Franco había pedido ayuda al gobierno de Italia y se estaban reclutando voluntarios para luchar en la Guerra Civil Española. El 5 de agosto de 1936, partía del puerto de La Spezia el carguero italiano Nereide con 12 pilotos (Capitán Vincenzo Dequal -alias Limonesi-, Vittor Ugo Ceccherelli -Vaccarese-, Ernesto Monico -Preti-, Giuseppe Cenni -Stella-, Giuseppe Avvico -Nannini-, Bruno Castellani -Ribaudi-, Sirio Salvadori -Salvo-, Angelo Boetti -Ilacqua-, Adamo Giuglietti -Guglielmotti-, Giovanni Magistrini -Marietti-, Vicenzo Patriarca -Boccolari-, Guido Presel -Sanmartano-), tres ingenieros, tres mecánicos, 12 Fiat CR32 desmontados y piezas de repuesto… nueve días más tarde llegaban a Melilla, donde fueron recibidos por el cónsul italiano y los oficiales sublevados. Se volvieron a montar los aviones y cruzaron a la península para reagruparse en Sevilla donde quedaron adscritos a la Legión Extranjera formando la Primera Escuadrilla de Cazas del Tercio. Las primeras misiones de la escuadrilla consistían en patrullas de reconocimiento, proteger el avance de la infantería y escoltar a los bombarderos… hasta que el 11 de septiembre la escuadrilla tuvo su bautismo de fuego en un enfrentamiento en Cáceres con varios Nieuport (cazas republicanos de fabricación francesa) del que salieron victoriosos.

Vicenzo junto a un Fiat

Vicenzo junto a un Fiat

Otra cosa es lo que ocurrió dos días más tarde… Vincenzo Patriarca salió en misión de cobertura de varios bombarderos junto a Joaquín García Morato -el mejor aviador español de los sublevados- y otro aviador italiano. En los cielos de Talavera de la Reina se encontraron con dos cazas republicanos escoltando a otros bombarderos… los dos aviadores republicanos (Felix Urtubi y Carlos Colom) fueron derribados y murieron en el enfrentamiento. Antes de caer, uno de los cazas impacto con el de Vincenzo y también fue derribado, pero nuestro protagonista pudo saltar en paracaídas y salvar la vida. Cayó en territorio enemigo y fue capturado, lo llevaron a una fábrica abandonada en Santa Olalla (Toledo) donde fue interrogado por el general José Asensio Torrado…

Soy estadounidense, soy estadounidense… -repetía una y otra vez.

Aquello le salvo la vida, porque después de haber perdido a un héroe republicano -Urtubi- los ánimos estaban muy caldeados. Torrado decidió trasladarlo a Madrid donde volvió a ser interrogado por Indalecio Prieto, Ministro de la Marina y del Aire. Los republicanos decidieron aprovechar el hecho de haber capturado a un piloto italiano -no les interesaba revelar su nacionalidad estadounidense- para demostrar a la opinión pública internacional que Italia apoyaba con aviones y efectivos el levantamiento de Franco… pero el periodista estadounidense Jay Allen, que cubría la contienda para el Chicago Daily Tribune, se enteró de que un estadounidense estaba preso. Consiguió entrevistarse con él y el 30 de septiembre el Chicago Daily Tribune publicaba al otro lado del Atlántico:

Joven piloto estadounidense, con lágrimas en los ojos, cuenta una historia de guerra.

Durante la entrevista, Vincenzo estaba abatido, arrepentido e incluso mostró admiración por Urtubi que se lanzó a derribarle antes que salvarse él mismo. Sólo hacía que acordarse de la pena que embargaría a su padre y rogaba ser repatriado a los EEUU. Allen le prometió que haría todo lo posible por sacarle de allí. La historia publicada en el diario conmovió a la opinión pública estadounidense que se movilizó para pedir la libertad de Vincenzo. La Casa Blanca ordenó al embajador en Madrid iniciar negociaciones con Indalecio Prieto para liberar a Vincenzo… el 6 de noviembre 1936 era liberado y recluido en la embajada americana. Desde Madrid se telegrafió:

Está a salvo en la embajada [...] las autoridades españolas han pedido la máxima discreción con la prensa para no poner en peligro la seguridad de la Embajada.

Lo sacaron de incógnito de Madrid hasta Valencia donde embarcó rumbo a Marsella y desde allí a París donde se alojó en la embajada de EEUU hasta poder tramitar su regreso a casa… el 10 de diciembre llegaba a New York donde fue recibido como una estrella de Hollywood. Entre la multitud y los numerosos medios de comunicación estaba su padre, con el que se fundió en un fuerte abrazo. Durante un tiempo fue la persona más popular de los EEUU: todos los medios querían entrevistarlo, daba conferencias, era invitado a toda clase de eventos sociales… hasta que los focos se apagaron. Volvió a solicitar el ingreso en United States Air Force pero debía hacer un curso de instrucción durante dos años. Recurrió aquella decisión y mientras esperaba estuvo ayudando a su padre en la barbería… A pesar de sus años de combate en caza, debía hacer el curso. Así que, decidió regresar a Italia y pedir el reingreso en Regia Aeronautica.

Volando para Italia participó en la Segunda Guerra Mundial hasta que EEUU entró en guerra… no lucharía contra sus compatriotas. Lo dejaron en tierra con la misión de formar nuevos pilotos. En 1943, durante la ofensiva de los aliados desde Sicilia y ante la pasividad de Mussolini, los alemanes toman las riendas en la Italia. La base aérea en la que estaba Vincenzo pasó a manos de la Luftwaffe. Vincenzo, se negó a luchar junto a los alemanes y fue arrestado. Intentó escapar pero fue capturado… su próximo destino fue un campo de concentración en Polonia. Tras dos años de reclusión consiguió ser liberado por la mediación del gobierno de Italia.

Terminada la guerra, Vincenzo se reengancha al ejército, del que se retira el 12 de enero de 1959, con 46 años.

Poco antes de retirarse en 1959

Poco antes de retirarse en 1959

Fuentes e imágenes: Biplane Fighter Ace, Giornale di storia contemporanea, Guerra en Madrid,

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Un ángel en mitad de una batalla

28 feb
28 febrero 2013

La batalla de Fredericksburg (1862), en plena Guerra de Secesión, enfrentó a las tropas del general confederado Robert Lee y el general Ambrose E Burnside de la Unión. El ejército de la Unión sufrió una severa derrota con más de 12.000 bajas entre muertos, heridos y prisioneros.

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La ofensiva de la Unión pretendía cruzar el río Rappahannock, a la altura de Fredericksburg (Virginia), y desde allí llegar hasta Richmond, la capital de los confederados. A duras penas consiguieron atravesar el río y los confederados se fortificaron en la ciudad. La unidad de nuestro ángel, el sargento Richard Kirkland, estaba parapetada tras un muro de piedra en la base de la colina de Marye. Cuando comenzó el ataque, los confederados causaron miles de bajas desde su estratégica posición. El ejército de la Unión tuvo que retirarse dejando el campo de batalla plagado de heridos y muertos. Los confederados aguantaron la posición ante el temor de una nueva ofensiva, pero no se produjo…. sólo gritos y quejidos de dolor de los heridos y moribundos dispersos por el campo bajo un sol abrasador. Ante aquella angustiosa situación, Richard solicitó permiso a su superior para acercarse hasta los heridos enemigos y darles un poco de agua, pero se lo negaron. La insistencia del sargento pudo más y, al final, su superior accedió con una condición: debería ir por su cuenta y riesgo y sin el amparo de la bandera blanca. Richard aceptó y se procuró la mayor cantidad de cantimploras que pudo llevar. Al principio, desde la líneas enemigas, fue recibido con disparos hasta que llegó hasta el primer herido y le dio de beber. En ese momento dejaron de disparar y Richard, hasta que se le agotó el agua, la estuvo repartiendo entre los soldados enemigos. Un año más tarde, durante la batalla de Chickamauga, murió.

En 1965 se erigió una estatua en Fredericksburg como homenaje al ángel de la colina de Marye construida por el escultor Felix Weihs de Weldon.

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Fuentes e imágenes: eHistory, National Park Service

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Cuando el ABC era republicano

13 nov
13 noviembre 2012

El título de ese post no responde a un momento puntual de enajenación mental por mi parte ni tampoco a una broma de mal gusto… En la portada de ABC del 25 de julio de 1936 aparecía un escueto y sorprendente:

¡Viva la República!

El ABC fue fundado en Madrid el 1 de enero de 1903 por Torcuato Luca de Tena y Álvarez-Ossorio. En sus orígenes fue un semanario y comenzó a distribuirse diariamente a partir del 1 de junio de 1905. El 12 de octubre de 1929 nació el ABC de Sevilla, al que el ABC de Madrid aportó su doctrina: monárquica y católica. El 25 de julio de 1936, tras el levantamiento contra la República, España quedó fraccionada y la línea editorial común se rompía: la edición de Sevilla, controlada por los sublevados, y la de Madrid, controlada por la República. Una misma cabecera, dos portadas distintas y dos líneas editoriales opuestas.

Portada del 25 de julio de 1936 de la edición de Sevilla:

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El misterio del camión desaparecido con parte del tesoro de la República

25 oct
25 octubre 2012

El llamado Oro de Moscú se refiere a la operación de apropiación y traslado de 510 toneladas de oro – el 72,6% de las reservas de oro del Banco de España – desde su depósito en Madrid hacia la Unión Soviética, a los pocos meses del inicio de la Guerra Civil Española, por parte del gobierno de la II República, así como a las posteriores gestiones relacionadas con su venta a la URSS y la utilización de los fondos obtenidos. La cuarta parte restante de la reserva del Banco -unas 193 toneladas – fue trasladada a Francia en una operación que, por analogía, se conoce como el Oro de París.

Aunque setenta y cinco años después, las especulaciones sobre si Rusia se quedó con el dinero o éste regresó a la España de Franco siguen en el aire, dejaremos a un lado el Oro de Moscú y nos centraremos en dos partidas igualmente misteriosas…

1.-  El descubrimiento en México hace dos años de una carcasa de reloj, junto con un relicario y unas cajas que llevan la leyenda Monte de Piedad de Madrid descubiertas en los años sesenta, han abierto una investigación que pudiera relacionar estos objetos  con el presunto tesoro que llegó a México en 1939 a bordo del barco Vita y que españoles republicanos se habrían llevado del Monte de Piedad de Madrid y del Banco de España con el objetivo de mantener a los exiliados.

2.- Ante el avance de las tropas sublevadas y el recrudeciendo de los bombardeos sobre Madrid, el 6 de noviembre de 1936 se produce la salida del Gobierno hacia Valencia pero no van solos… les acompañan los cuadros del Prado, oro y las diferentes incautaciones que se habían hecho a través de la Caja general de Reparaciones (organismo económico dependiente del Ministerio de Hacienda de la Segunda República cuyo objetivo es incautar los bienes de los civiles que apoyasen la sublevación militar). En un primer momento este tesoro se guarda en Cartagena pero viendo el desenlace que va tomando la guerra, el presidente Negrín decide trasladarlo a un lugar cercano a la frontera francesa… el lugar elegido son unas minas de talco en la Vajol (Gerona).

Mina de La Vajol

El 26 enero de 1939 cae Barcelona, el 5 de febrero Gerona… el Gobierno de la República y miles de civiles y combatientes huyen a Francia pero, antes de tomar el camino del exilio, Negrín dio la orden de sacar el tesoro y trasladarlo a Francia en 7 camiones. Seis de estos camiones logran pasar pero el séptimo… hay varias versiones:

  • Nunca existió un séptimo camión.
  • En el libro Treasures Of The World, el escritor y cazatesoros Robert Charroux relata la historia de Vicente, uno de los ocupantes de aquel camión y único superviviente tras la Segunda Guerra Mundial. Según le contó Vicente, consiguieron atravesar la frontera por Cerbere con una carga de unas diez toneladas en oro y después de conducir varias horas decidieron enterrar el oro en una zona pantanosa cerca de Saint-Cyprien; memorizaron el lugar y tras abandonar el camión lejos del tesoro se entregaron a los gendarmes franceses. A finales de los años 50, Vicente acompañó a Charroux y su equipo de buscadores a localizar el oro pero tras 20 años el lugar había cambiado considerablemente y las referencias que había memorizado habían desaparecido… fue imposible localizarlo.
  • En 1997, el reportero Stephane Cosme y Philippe Valode, director de la revista Actualités de l’Histoire, deciden investigar el tema. Un testigo del traslado del oro de la Vajol a Figueras dice que no hubo un séptimo camión pero sí que parte de ese tesoro pasó por senderos y caminos con los combatientes republicanos.
    Los rumores sobre enriquecimientos repentinos circularon durante mucho tiempo. Además, la prensa francesa dio cuenta de que 76 oficiales y dos soldados republicanos de la Brigada Líster habían sido arrestados en la frontera unos días antes de ser conquistada Barcelona, y que en su poder se habían encontrado barras de oro y plata, joyas y piedras preciosas. Los detenidos explicaron que estaban cumpliendo una orden de sus superiores… Fueron condenados a dos años de prisión pero después el Tribunal de Apelación de Montpellier los exoneró.

¿Existió aquel séptimo camión? ¿Se quedaron parte del tesoro los republicanos? ¿Seguirá oculto el oro en alguna parte de Francia?

Fuente: El País, Recursos económicos en la República de la Guerra Civil, Los Dosieres Secretos de la II Guerra Mundial – Philippe Valode y Robert Arnaut.

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Los borrachos no ganan guerras y no son elegidos Presidentes de EEUU, ¿o sí?

20 sep
20 septiembre 2012

Tras graduarse en West Point y participar en el guerra contra México, Ulysses S. Grant se retiró del ejército y pasó varios años como civil con poco éxito en los negocios emprendidos. Con el comienzo de la Guerra de Secesión se incorporó al ejército de la Unión. Paso a paso y victoria tras victoria, como las de Vicksburg o Chattanooga, fue ascendiendo hasta que en 1864, Abraham Lincoln lo nombró General al mando de todas las fuerzas de la Unión.

Este nombramiento no fue del agrado de otros generales más veteranos y, a pesar de haber demostrado su valía en el campo de batalla, comenzaron a correr los rumores de sus problemas con el alcohol. No sé hasta qué punto tuvo problemas con el alcohol – de hecho sólo se conocen episodios puntuales de embriaguez – pero en momentos de angustia, soledad y, sobre todo, en medio de una guerra fratricida tampoco debía ser algo tan sorprendente. El caso es que un general decidió denunciar a Ulysses ante el Presidente Lincoln…

El Presidente le preguntó qué bebía.
Whisky – contestó el general.
Luego le interrogó sobre la marca que bebía.
Pues, que envíen una caja de ese whisky a todos los generales, a ver si ganan batallas como el general Grant.

Fue elegido candidato republicano para las elecciones presidenciales de 1868, en las que venció y fue nombrado Presidente de los EEUU con 46 años, el más joven hasta aquel momento. En 1872 volvió a ser reelegido pero su segundo mandato estuvo marcado por los escándalos de corrupción. Ante aquellas acusaciones de borracho, Grant decía:

Los borrachos no ganan guerras y los alcohólicos no son elegidos Presidentes de los Estados Unidos

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