El uso de palomas mensajeras data de la Antigüedad, pero fue durante las dos grandes guerras cuando mayor número de ellas se utilizaron: durante la Primera Guerra Mundial para llegar donde no se podía con la telegrafía con hilos, y para contrarrestar el espionaje de las comunicaciones por radio durante la Segunda Guerra Mundial. Pero su única misión no era de mensajeras, también hacían fotografías aéreas a modo de Google Maps con una pequeña cámara fijada a su cuerpo. Durante las dos guerras mundiales, solo el ejército estadounidense, a través del Army Pigeon Service (unidad encargada de las comunicaciones con palomas), utilizó más de doscientas mil para labores de mensajería e información.

Algunas de ellas tienen su propia historia, como Cher Ami. En 1917, cuando los Estados Unidos entraron en la Primera Guerra Mundial, los criadores de palomas mensajeras donaron seiscientos ejemplares al Army Pigeon Service, entre las que estaba Cher Ami. Nuestra protagonista estaba asignada a la 77ª Brigada del ejército de los Estados Unidos, unidad que participó en la última gran ofensiva aliada que pondría fin a la guerra. En 1918, durante la ofensiva de Meuse-Argonne en la zona de Verdún (Francia), más de quinientos hombres de esta unidad quedaron cercados por las fuerzas alemanas. Además, y al no conocer su posición exacta los propios aliados, también fueron bombardeados por fuego amigo durante 6 días. Sin apenas comida y teniendo que jugarse la vida para beber agua en un arroyo cercano, enviaron dos palomas para avisar a los suyos de su posición, pero fueron abatidas por francotiradores alemanes. Solo quedaba Cher Ami. Le ataron un mensaje a la pata izquierda y la soltaron depositando en ella sus últimas esperanzas de vida. Nada más emprender el vuelo una bala le fracturó la pata derecha, parecía que caía pero volvió a remontar el vuelo; cuando casi se perdía de vista cayó otra vez, y los estadounidenses pensaron que ya no había nada que hacer. Estaban equivocados. Con una pata colgando, ciega de un ojo y alguna que otra herida más, Cher Ami logró recorrer los cuarenta kilómetros hasta la base y llegar a su destino con el mensaje. Cuando los aliados consiguieron auxiliarlos, quedaban con vida ciento noventa y cuatro hombres. Sin Cher Ami todos habrían muerto o habrían sido hechos prisioneros. Le concedieron una medalla al heroísmo y le hicieron una prótesis de madera para su pata quebrada, pero a los pocos meses falleció por las heridas de guerra. Su cuerpo fue enviado a los Estados Unidos y hoy en día se puede contemplar, sin la prótesis, en el Museo de Historia Americano en Washington DC.

Cher Ami

Durante la Segunda Guerra Mundial, el Servicio de Seguridad británico, más conocido como MI5, y encargado de las actividades de espionaje y contraespionaje dentro del país, emitió un informe en el que detallaba que las palomas eran un componente vital en los planes de Hitler para invadir Gran Bretaña. De la información que se había obtenido de los prisioneros alemanes se sabía que las palomas serían utilizadas para transmitir información entre los agentes enemigos dentro del país y para comunicarse con el continente. El propio Himmler, un gran entusiasta de estas aves, habría sido el encargado de sugerir este tipo de comunicación a Hitler y, de hecho, ordenó que se utilizasen entre los miembros de la Gestapo que operaban en los países ocupados. Así que, los británicos tuvieron que tomar cartas en el asunto para contrarrestar aquella amenaza. En las islas de Scilly, junto al condado de Cornualles, el extremo suroccidental de Inglaterra, se instaló una unidad especializada en la intercepción de las palomas que salían hacía Francia o venían de las costas francesas: halcones peregrinos.

Los halcones son capaces de detectar un objetivo a mil quinientos metros de distancia y caer en picado a una velocidad de trescientos kilómetros/hora sorprendiendo a las palomas desde arriba. En cierta ocasión, los halcones británicos consiguieron interceptar —que no matar— dos palomas enviadas por los espías alemanes hacia el continente. Fueron declaradas prisioneros de guerra y condenadas a… procrear palomas mensajeras británicas.

Aquel informe del MI5, en su afán casi enfermizo de controlar y poder atajar la información que pudiesen dar los espías alemanes que operaban en suelo británico, sugerían, entre otras muchas cosas, vigilar los campos de cultivo y los postes telegráficos, así como a los extranjeros que vistiesen prendas de color amarillo que utilizarían para identificarse entre ellos (¿¿??). Los agricultores que cosechaban fuera de temporada o siguiendo patrones inusuales, eran sospechosos de poder estar transmitiendo mensajes a los aviones enemigos; de igual forma las señales o marcas en postes telegráficos eran sospechosas de ser un punto de información entre espías (esto último se descartó posteriormente porque la mayoría eran grabados del tipo “Peter ♥ Mary” o “Tonto el que lo lea”). Del tema de las prendas de color amarillo… no tengo más datos.

Fuentes: ¡Fuego a discreción!, Airborne threat of Nazi pigeons, Fifth column fears that were strictly for the birds