No seré yo el que se meta en ese charco… dejaré que lo haga Pierre de Bourdeille (1540 – 1614), señor de Brantôme. Pierre de Brantôme fue un historiador francés, aventurero, mediocre escritor y, sobre todo, un enamorado del género femenino.

Entre sus obras “destacan”, por decirlo de alguna forma, Vie des dames illustres (Vida de las damas ilustres) y Vie des dames galantes (Vida de las damas galantes) en las que se atreve a describir cómo debe ser una mujer hermosa y perfecta (en el físico):

Para que una mujer sea hermosa y perfecta debe tener treinta bellezas. Tres cosas blancas: la piel, los dientes y las manos; tres negras: los ojos, las cejas y las pestañas; tres rojas: los labios, las mejillas y las uñas; tres largas: el cuerpo, los cabellos y las manos; tres cortas: los dientes, las orejas y los pies; tres anchas: el pecho, la frente y el espacio entre las cejas; tres estrechas: la boca, la cintura y los tobillos; tres gruesas: el brazo, los muslos y las pantorrillas; tres sutiles: los dedos, los cabellos y los labios; y tres pequeñas: los pezones, la nariz y la cabeza.

¿Qué os parece chicas?

Fuente: Intimidades de la Historia – Carlos Fisas

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