El hombre de Neandertal (Homo neanderthalensis) es una especie extinta del género Homo que habitó Europa y partes de Asia occidental desde hace 230.000 hasta 28.000 años atrás.

El descubrimiento, en 1856, fue realizado por Johann Karl Fuhlrott, en el interior de una cueva en el valle de Neandertal, cerca de Düsseldorf. Tras el descubrimiento, Johann se pudo en contacto con varios expertos en la materia para dar su opinión sobre este descubrimiento. Muchas fueron las versiones, incluso que eran los huesos de un cosaco de origen mongol, pero el informe más “curioso” fue el de un inminente patólogo alemán, Rudolf Virchow:

El individuo en cuestión padeció en su infancia un cierto grado de raquitismo. Posteriormente atravesó un largo periodo de buena salud […] interrumpido por una serie de lesiones craneales graves, […] que se resolvieron de forma espontánea hasta que, hacia el final de su vida, […] sufrió una artritis severa.

En resumidas cuentas que nació, creció y, al final de sus días, murió. Un gran científico y un concienzudo trabajo.

Fuente: Los errores de la Historia – Roger Rössing

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