En 1935 Heinrich Himmler fundó la Studiengesellschaft für Geistesurgeschichte‚ Deutsches Ahnenerbe e.V. (Sociedad para la Investigación y Enseñanza sobre la Herencia Ancestral Alemana), más conocida como Ahnenerbe. Esta entidad pseudocientífica se dedicó al estudio de todo tipo de materias vinculadas con la tradición y la cultura germanas. Su propósito era investigar el alcance territorial y el espíritu de la raza germánica, rescatar y restituir las tradiciones alemanas, y difundir la cultura tradicional alemana entre la población. Para ello, se dedicaron a realizar investigaciones en diferentes países buscando el origen de la raza aria.

Un grupo de científicos de la Ahnenerbe se trasladó a España para hacer un estudio en la zona de Sierra Morena donde eran frecuentes los apellidos de origen alemán (parece ser que los creían descendientes de los godos ¿?). Realmente no tenía mucho misterio. En 1767, reinando Carlos III, unos seis mil colonos centroeuropeos se asentaron en una zona situada en la ladera sur de Sierra Morena, en las actuales provincias de Jaén, Córdoba y Sevilla. La colonización, financiada por el Estado, pretendía fomentar la agricultura y la industria en una zona despoblada y amenazada por el bandolerismo.

El estudio era muy sencillo, a todos los paisanos que presentasen un certificado de nacimiento expedido por la parroquia en el que constara un apellido alemán le daban cinco pesetas por dejarse tallar y medir el cráneo. La noticia comenzó a correr como la pólvora:

Unos alemanes pagaban por dejarse medir la cabeza.


Y aquí interviene la picaresca española. Por una pequeña propina, el sacristán emitía varios certificados de bautismo para una misma persona en el que sólo se modificaba el nombre propio. De esta forma, una misma persona podía cobrar dos veces (como si fueran gemelos), tres veces (como trillizos)…

El estudio lo publicó Johan Schänble, profesor de antropología de la Universidad de Kiel, bajo el título “Estudios antropológicos en las colonias alemanas del Sur de España“.

Una de las conclusiones fue que los partos múltiples eran muy frecuentes por aquellos lares.

Fuente: Los años del miedo – Juan Eslava Galán