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Letras en el Sahara, nace en la red y desemboca en el desierto

Archienemigos de Roma. Hamí­lcar Barqía, el león de Cartago

Por Javier Sanz el 7 enero 2010

Segunda entrega de “Archienemigos de Roma“. Colaboración de  Gabriel Castelló

Eclipsado por las gestas de su hijo Aní­bal, genio militar sin parangón que tendrá cumplido espacio en esta sección, el fundador de la dinastí­a de los Bárcidas (Barqí¤ significa “el rayo” en cananeo) merece ser tratado con dignidad. Se erigió como un gran rival de la República romana y fue el germen fí­sico e ideológico de la contienda más larga y sanguinaria que padeció Roma durante toda su etapa republicana.

Amí­lcar Barca nació sobre el 270 a.C. en la ciudad de Cartago. Este aristócrata y general cartaginés ha pasado a la Historia más por ser el padre de Aní­bal, Asdrúbal, Adonibal y Hanón que por sus logros militares, que fueron bastantes y sonados en su patria pero minimizados por los cronistas clásicos grecolatinos. Sus primeras operaciones militares narradas por los historiadores de la Antigüedad tuvieron lugar durante la Primera Guerra Púnica, la primera contienda que enfrentó a las dos repúblicas antagónicas del Mediterráneo Occidental. Amí­lcar luchó con bravura en Sicilia, resultando invicto en los combates que sostuvo en Erice (íˆrici) y Drepana (Trapani) con las legiones romanas. Su táctica de guerra de guerrillas le permitió mantener una fuerte posición en la isla hasta que, tras el desastre naval de las égates, Cartago se vio obligada a firmar un deshonroso tratado de paz con Roma.

Corrí­a el año 241 a.C. Amí­lcar Barca negoció con el cónsul romano Cayo Lutacio Cátulo la salida de las tropas de Cartago de la isla en unas condiciones aceptables. El aún gobernador cartaginés Giscón fue el encargado de organizar la retirada a África de los mercenarios, armados y en pequeños grupos, desde el puerto de Lylibeum (Marsala)

Cartago salió muy mal parada de la Primera Guerra Púnica. Al margen e las enormes pérdidas humanas y materiales (cerca de setecientos barcos y buena parte de sus tripulaciones) el Tratado de Lutacio contemplaba una indemnización a Roma de dos mil doscientos talentos, repartidos en diez años, más mil talentos inmediatos, perder todo derecho sobre Sicilia, sus archipiélagos adyacentes y todas las islas entre Italia y África además del retorno de los prisioneros de guerra sin pago de rescate. Estas humillantes condiciones vaciaron las arcas cartaginesas, ocasionando un mal aún peor que la derrota frente a Roma, la Guerra de los Mercenarios.

Fue en esta revuelta de los mercenarios en donde se distinguió el carisma de Amí­lcar Barca. Cerca de veinte mil hombres (sin botí­n, ni oficio, ni beneficio) se agruparon a las puertas de Cartago exigiéndole al Consejo de los Sufetes el pago de sus soldadas. Hannón ya les habí­a advertido en Sicca (Al-Kaf), el lugar donde acamparon nada más llegar de Sicilia, que los pagos a Roma habí­an vaciado las arcas de la ciudad y debí­an rehusar a parte de sus soldadas. Cartago, temerosa de una sublevación en toda regla que empeorarí­a su ya de por sí­ dramática situación, accedió a pagar y envió a Giscón, bien valorado por los mercenarios, con el tesoro de guerra. Fue demasiado tarde. Matho y Spendio, dos de los cabecillas de los mercenarios, soliviantaron al resto, atraparon al representante púnico y su tesoro y encendieron la chispa de la rebelión general contra Cartago de todas las ciudades dependientes de la vieja colonia tiria.

Ante los fracasos de Hannón para desmantelar la rebelión, el consejo dotó en el 240 a.C. a Amí­lcar Barca con el mando supremo del ejército cartaginés, compuesto por diez mil hombres y setenta elefantes. Su primer logro fue romper el cerco de Cartago y íštica. Poco después tuvo lugar la batalla del Bagradas en donde el astuto cartaginés, conocedor del terreno y el curso del rí­o mejor que sus oponentes, supo sorprender a los mercenarios de Spendio combinando su caballerí­a y sus elefantes en un movimiento envolvente. Les infringió un duro revés: seis mil bajas y dos mil prisioneros.

Tres años más le llevó al Barca acabar con la insurrección de los mercenarios. El prí­ncipe númida Naravas se alió con él. Amí­lcar se comportó magnánimamente con los vencidos, incorporándolos a sus tropas. Pero no todo fue bonito. Cartago perdió durante la guerra Córsica y Sardinia (Córcega y Cerdeña) a favor de Roma a causa de la defección de las tropas que allí­ estaban acantonadas. Este hecho, permitido por el Senado romano, fue determinante en la única alternativa posible que tení­a Cartago para recuperarse de los agravios sin soliviantar a su hostil vecina: Mirar hacia Occidente, a las inmensas tierras que conocí­an en su lengua como Spania.

Fue por entonces, sobre el 236 a.C., justo antes de partir hacia la conquista de nuestra Iberia, cuando su hijo Aní­bal tendrí­a entre ocho y nueve años. El crí­o querí­a viajar junto a su padre y aquel, sobre el fuego sagrado de Baal, le hizo jurar odio eterno a Roma. Amí­lcar no pudo verlo, pero su hijo cumplió con creces el juramento que hizo.

Durante ocho largos años Amí­lcar Barca forjó en Iberia un imperio capaz de abastecer a Cartago de materias primas y nuevas huestes feroces y ávidas de botí­n, los siempre belicosos guerreros í­beros. La muerte le sorprendió en el 228 a.C. sofocando una revuelta. Parece ser que en el lance de una escaramuza en Helike (Elche de la Sierra o Elche, aún por decidir) fue herido y cayó al rí­o (Thader o Alabus respectivamente) con tan mala fortuna que se ahogó. Fue un final trágico y accidental para el hombre que provocó la ira del mayor enemigo de Roma de todos los tiempos…

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Último mensaje hace 453 días
  1. Fernando Solera
    Ver hace 867 días

    Pues enhorabuena tanto a Gabriel como a ti por publicar un artí­culo tan interesante. Da gusto, sobre todo para los neófitos en Historia como es mi caso, pasarse por este blog y aprender cosas nuevas, por viejas que éstas puedan ser.
    .-= En el blog de Fernando Solera: La vida comienza ahora =-.

    Responder
  2. isabelbarcelo
    Ver hace 867 días

    Una familia, la de los Barca, muy notable, que dejaron una huella imborrable en nuestra Hispania. Mi favorito, claro está, es Aní­bal, una personalidad que intuyo fascinante.
    Buen artí­culo, Gabriel. Un abrazo.
    .-= En el blog de isabelbarcelo: BIENVENIDA A UNA VIDA NUEVA =-.

    Responder
  3. Gabriel Castelló
    Ver hace 867 días

    ¡Gracias! Los Barca fueron amados y odiados por propios y ajenos. Fueron el sí­mbolo del poder de Cartago y, como bien comenta Isabel, Aní­bal fue su máximo exponente en gallardí­a, talento y astucia… pero ese será otro post.
    .-= En el blog de Gabriel Castelló: Archienemigos de Roma; Hamí­lcar Barqí¤ =-.

    Responder
  4. fernando
    Ver hace 867 días

    Otro ejemplo más de lucha contra la poderosa Roma. Estos hombres se hicieron grandes al batallar contra una máquina casi imbatible. Un abrazo.
    .-= En el blog de fernando: CUIDADO CON EL USO DE LAS CUCHARAS CASERAS PARA EL JARABE =-.

    Responder
  5. zahorin
    Ver hace 867 días

    Gracias por el artí­culo.
    Habí­a leí­do bastante sobre Aní­bal. Incluso visto alguna pelí­cula y documental, pero apenas sabí­a nada de Amí­lcar, salvo que era un general cartaginés y habí­a muerto ahogado en Elche. Esto último se me habí­a quedado mejor en mi memoria porque soy de Elche. :-)
    Ahora, viendo el hilo de agua que baja por el rí­o Vinalopó, cuesta creer que alguien se ahogara en él. Incluso tengo entendido que esa agua ni siquiera viene del nacimiento que es utilizada toda antes de llegar a Elche. Parece que el agua vendrí­a de residuos de las fábricas de mármol de Novelda y otras poblaciones por las que pasa el rí­o Vinalopó.
    .-= En el blog de zahorin: La hipocresí­a social y los chivatos ejemplares de Pérez Reverte =-.

    Responder
  6. Gabriel Castelló
    Ver hace 866 días

    Por eso comento en el post que posiblemente ese Elche que hemos creí­do desde siempre no sea el nuestro, sino Elche de La Sierra (Heliké), a orillas del Segura en plena sierra. Allí­ fue donde se produjo una revuelta indí­gena contra los cartaginenses y es más lógico pensar que Amí­lcar se ahogase en el Segura que en el bajo Vinalopó, que como bien dices desde Novelda su caudal merma considerablemente.
    .-= En el blog de Gabriel Castelló: Archienemigos de Roma; Hamí­lcar Barqí¤ =-.

    Responder
  7. Eva
    Ver hace 815 días

    articulos muy interesantes estos. Verdaderamente este personaje habí­a sido eclipsado, al menos para mí­, por su hijo.

    Responder
  8. guerrero
    Ver hace 717 días

    anibal era el mejor pero roma siempre gana sea kien sea el rival

    Responder
  9. twittter bot
    Ver hace 465 días

    #Archienemigos de Roma II. Hamí­lcar Barqía, el león de Cartago http://j.mp/dNGe4F

    Responder
  10. JP Clemente
    Ver hace 465 días

    Amí­lcar Barqía, león de Cartago http://j.mp/dNGe4F padre de Aníbal, el de los elefantes #perezrevertefacts necesito URL corta mis disculpas

    Responder
  11. JP Clemente
    Ver hace 453 días

    Amí­lcar Barca león d Cartago http://j.mp/dNGe4F padre Aníbal link pa Las pájaras saben contar http://oyemeconlosojos.webcindario.com/?p=128

    Responder
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