Prepárate, porque la historia de Cuba no es un cuento de hadas; es más bien un thriller de mafiosos, espías y barbudos que acabó convirtiéndose en un drama de supervivencia existencial. Pasaron de un «padrino» a otro y, entre medias, el pueblo cubano se quedó con la cuenta sin pagar.
La Era Batista: Ron, Mafia y el Tío Sam
La relación con Estados Unidos no empezó con Batista; empezó con un «vicio» legal llamado la Enmienda Platt. Tras la independencia de España, EE.UU. se guardó el derecho constitucional de intervenir militarmente en la isla cuando le diera la gana. Cuba nació siendo una nación con correa.
- En los años 40 y 50, el poder en La Habana era una mesa de tres patas: Batista, la Mafia y las Corporaciones americanas (El Triunvirato del Vicio).
- La Cumbre de la Mafia (1946). En el Hotel Nacional se reunió lo mejor de cada casa (Lucky Luciano, Meyer Lansky, etc.) con Frank Sinatra como cortina de humo. Allí se decidió que Cuba sería el «Bordillo del Caribe». Lansky no solo ponía casinos; él diseñó el sistema financiero para lavar dinero mientras Batista se llevaba el «diezmo» de cada trago de ron y cada carta repartida.
- La United Fruit Company y otras empresas yanquis controlaban casi el 75% de las tierras cultivables. Cuba no era un país, era una plantación gigante que exportaba azúcar e importaba todo lo demás, desde coches Cadillac hasta bombillas. Esa dependencia estructural fue la que Fidel heredó… y simplemente cambió de dueño
Los «Barbudos» y el Gran Cambio de Cromos
Fidel Castro no llegó gritando «¡Viva el Marxismo!» desde el primer día. Al principio, se vendió como un demócrata romántico que venía a limpiar la corrupción. Pero una vez en el poder, la cosa cambió. Estados Unidos, que no lleva bien que le toquen la propiedad privada (nacionalizaciones), le cerró el grifo y en 1960 impuso el embargo como respuesta a las expropiaciones de las compañías y demás propiedades de los ciudadanos estadounidenses en la isla por parte del nuevo Gobierno -el embargo ha tenido distintos niveles de intensidad desde ese momento generando distintos tipos de afectaciones en el sistema económico cubano-. Cuando Fidel rompió con Washington, buscó otro cajero automático. La Unión Soviética vio en Cuba el chollo del siglo: una base de espionaje y misiles a tiro de piedra de la Casa Blanca.
- El trato era una locura económica. La URSS compraba el azúcar cubano a precios tres o cuatro veces superiores a los del mercado mundial y, a cambio, le entregaba petróleo a precio de saldo. Cuba llegó a reexportar el petróleo ruso sobrante para conseguir dólares. Era una economía de laboratorio, totalmente artificial.
- Durante los 70 y 80, Cuba era un escaparate. Los rusos mandaban desde latas de carne «de oso» hasta camiones Lada y televisores Caribe que explotaban solos. Parecía que el sistema funcionaba, pero era pura inercia. La isla no producía nada competitivo; solo consumía la generosidad de Moscú.
Pero, ¡ay amigo!, el muro de Berlín cayó en 1989 y el «padrino» ruso se fue a la quiebra. Ahí empezó el Periodo Especial:
• La economía se desplomó un 35% de golpe.
• La gente empezó a comer filetes de cáscara de toronja y a desplazarse en bicicletas chinas.
• Fidel demostró ser un maestro de la supervivencia política, pero el modelo económico se rompió para siempre.
El Colapso Actual: El fin de la inercia
Hoy, Cuba ya no tiene padrinos. Venezuela, que intentó heredar el puesto con Hugo Chávez y Maduro mandando petróleo a cambio de médicos, está también en la UCI (e intervenida). La situación actual es, siendo honestos, desoladora. Ya no es solo falta de libertades; es falta de lo básico:
- Apagones: La red eléctrica es un museo de arqueología industrial que falla cada dos por tres (en algún momento más del 60% del país a oscuras simultáneamente).
- El «Ordenamiento Económico» que intentaron hace poco fue como intentar apagar un incendio con gasolina; los precios se han disparado y el peso cubano vale menos que el papel de periódico.
- Hay un 89% de pobreza extrema: 7 de cada 10 cubanos se saltan comidas.
- Se ha llegado a agotar el combustible para aviones, obligando a las aerolíneas a huir o hacer escalas técnicas fuera para poder repostar.
Y mientras hoy el pueblo vive el «Periodo Especial 2.0», existe una casta que no pasa hambre. El holding militar GAESA controla el 40% de la economía (turismo, remesas, bancos) sin rendir cuentas a nadie. Se estima que los militares tienen 14.000 millones de dólares en cuentas opacas. Han invertido el 37% del presupuesto estatal en hoteles de lujo que están vacíos, mientras la red eléctrica se cae a pedazos por falta de mantenimiento. ¡Prioridades!
La historia de Cuba es la prueba de que la dependencia es una droga. Primero dependieron de EE. UU., luego de la URSS, luego de Venezuela… y cuando se acabaron los regalos, solo quedó una élite militar administrando la escasez. Como dice el analista económico Marc Vidal:
El sistema no se diseñó para que el país funcione, sino para que la cúpula sobreviva a sus propios fracasos.

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