Charles-Édouard Brown-Séquard (1817 – 1894) fue un fisiólogo y neurólogo mauriciano conocido por ser el primero en describir el llamado síndrome de Brown-Sequard. Como otros muchos científicos también es el autor de “dudosos descubrimientos”, como el elixir de la vida (que yo me he permitido denominar “testiculina“).

El 1 de junio de 1889, con 72 años, ante la Société de Biologie en París, informó que había aumentado su fuerza física, su agilidad mental y el apetito por la auto-inyección de un extracto derivado de los testículos de perros y conejillos de Indias. Además, alivió su estreñimiento y alargó el arco de su orina (auténtica muestra de vigor).

La poción que se inyectaba estaba compuesta por una pequeña cantidad de agua en la que se diluía una mezcla de la sangre de venas testiculares, el esperma y, por último, el jugo extraído de un testículo, aplastado inmediatamente después de que haya sido extirpado
de un perro.

Las conclusiones de su estudio son irrefutables:

  • La longitud promedio del chorro de orina durante los diez días anteriores a la primera inyección era inferior a la de los veinte días siguientes.
  • Después de los primeros días de mis experimentos he tenido una gran mejoría en lo que respecta a la expulsión de materia fecal.

Lamentablemente, este “elixir” provocó que muchos científicos de todo el mundo investigaran en este nuevo campo con nefastas consecuencias para los inocentes animales y para muchos crédulos dispuestos a cualquier cosa por conseguir “mear más lejos y defecar mejor“.

Fuente: livejournal, Canadian Libraries

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