La Gioconda o Mona Lisa de Leonardo da Vinci es, como todo el mundo sabe, el retrato más famosos de la historia de la pintura. Parece ser, que el retrato corresponde a la esposa de Piero Francesco del Giocondo y que le llevo a Leonardo más de tres años terminarla, si es que en algún momento la terminó. La obra permaneció con el artista hasta su muerte en 1517 y fue adquirida por el monarca francés Francisco I.

La técnica empleada, la modelo, el paisaje de fondo, sus manos, su robo… todo queda bajo la sombra del misterio. Críticos de arte, historiadores y psicólogos han intentado explicar su enigmática sonrisa pero ha sido un dentista el que ha dado la versión más “terrenal”.

El doctor Joseph Borkowski, dentista de Maryland, paso varios días estudiando la obra en el Louvre y éstas fueron sus conclusiones:

Su expresión es propia de aquellas personas que han perdido los dientes incisivos. Además, afirmaba que posiblemente la Gioconda los pudo perder debido a una paliza, porque en los delgados labios se puede apreciar una pequeña cicatriz. Por tanto, no se trataba de una sonrisa sino de una mueca. Por último, teniendo en cuenta que las comisuras de los labios están ligeramente hundidas es de suponer que también le faltarían los colmillos.

Lo bueno que tiene esta explicación es que únicamente se centra en lo que ve y su interpretación según su trabajo. Deja a un lado prejuicios románticos, enigmáticos, poéticos, misteriosos… que tanto gustan, y utilizan, los críticos de arte. Éstos siempre “ven más allá” que el resto de los mortales.

Fuente: Los errores de la Historia – Roger Rössing

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