Archive for month: junio, 2011

Waterloo, una derrota para Napoleón y un triunfo para los dentistas.

30 jun
30 junio 2011

Tras el descubrimiento de América, los españoles, entre otras muchas cosas, introducen en Europa el azúcar de caña (*). El resto de potencias europeas (Inglaterra, Francia, Portugal…) hacen lo propio en sus colonias y en el siglo XVII el azúcar se toma en todo el mundo. A los lógicos problemas dentales de la época, por la falta de higiene, se añade ahora el mejor aliado para las caries y la profesión de dentista comienza a ganar prestigio.

Las primeras prótesis dentales podían ser de madera, porcelana y, sobre todo, marfil y los dientes que en ella se incrustaban eran piezas de animales, de condenados a muerte e incluso de alguna profanación de tumbas. Cumplían, a su manera, estéticamente pero poco más. Los dientes utilizados dejaban mucho que desear y eran difíciles de conseguir. La gran “revolución” de los dientes postizos se produjo con la batalla de Waterloo (1815).

Batalla de Waterloo

Napoléon salió derrotado y en el campo de batalla quedaron unos 50.000 soldados muertos de ambos ejércitos. La mayoría de estos soldados eran jóvenes y estaban sanos… sinónimo de dientes sanos. A la mayoría de ellos, antes de enterrarlos, se les sacó los dientes que, en su totalidad, fueron a parar “al mercado inglés“. A este tipo de dentaduras se les denominó “Waterloo Teeth” (dientes de Waterloo) y durante varios años se siguió llamando así a todas las dentaduras postizas elaboradas con dientes sanos, independientemente de su procedencia.

Era todo un lujo llevar una “Waterloo Teeth”.

(*) El azúcar de caña, como bien apunta @treble en su comentario, fue introducido en América por los españoles en 1498.

Fuentes: BBC, A Web of English History, Crisol
Imagen 1.

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El día que los escoceses intentaron colonizar Panamá

28 jun
28 junio 2011

Si ya hablamos de cuando los irlandeses intentaron invadir Canada, hoy nos toca los escoceses y Panamá, concretamente la región del Darién (zona selvática y de difícil acceso que establece una barrera natural entre Panamá y Colombia).

El protagonista de esta historia fue el escocés William Paterson, fundador del Banco de Inglaterra en 1694. Este banquero fue el padre del proyecto Darién, que pretendía establecer una colonia comercial en Panamá. Con el beneplácito del gobierno escocés creó Company of Scotland Trading to Africa and the Indies (Compañía de Darién) y obtuvo el monopolio del comercio con Asia, África y América, así como la potestad de establecer colonias. Los intereses de la Compañía de Darién chocaban de frente con la todopoderosa East India Company inglesa, por lo que el gobierno inglés trató de torpedear la expedición a Panamá. Así que, Paterson tuvo que recurrir al capital privado y logró obtener el dinero suficiente para fletar 5 barcos y poner rumbo a Centroamérica.

William Paterson

En 1698 partían los cinco barcos (Caledonia, Saint Andrew, Unicorn, Endeavolur y Dolphin) desde Leith con un contigente de 1200 personas entre los que había religiosos, marinos, soldados, comerciantes, agricultores… Tras una travesía de 3 meses y medio llegaban a lo que ellos bautizaron como “Nueva Caledonia” (Caledonia es el nombre latino de Escocia). Llegaron a una zona selvática y rodeada de un cenagal infectado de mosquitos y con pocas provisiones. Sólo tenía dos opciones: comerciar con los nativos o pedir ayuda a las colonias inglesas. Los nativos poco o nada les ofrecieron y las colonias inglesas había recibido la orden del rey de no ayudar a los escoceses. Tras 8 meses de hambre, enfermedades y acoso de los españoles… abandonaron la colonia y partieron hacia Nueva Inglaterra (hoy EEUU).

Darién

Pese a las noticias que llegaban a Escocia, se envió otra expedición que llegó a Nueva Caledonia en noviembre de 1699. Los españoles comprendieron que tal insistencia hacia peligrar su dominio en la zona, además Nueva Caledonia estaba situado entre la colonia española de San Andrés y el principal puerto del Caribe, Portobelo. Así que, se envió una expedición militar para echar definitivamente a los escoceses. A comienzos de 1700 los escoceses abandonaban su sueño colonizador.

Esta expedición estaba condenada al fracaso: los españoles no iban a permitir un colonia escocesa en mitad de sus dominios y los ingleses ni querían enfrentarse a España ni veían con buenos ojos las pretensiones imperialistas. Se perdieron más de 2000 vidas y, además, la economía escocesa quedó tocada, lo que facilitó que en 1707 se firmara el Acta de Unión por la que Escocia perdía su independencia y pasaba a integrar Gran Bretaña.

Fuentes: BBC, Salacela, Undiscovered Scotland,

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El padre de Shakespeare era un conner muy particular

26 jun
26 junio 2011

John Shakespeare fue el padre del escritor más importante en lengua inglesa de la historia, William Shakespeare. Desempeñó varios trabajos a lo largo de su vida (funcionario, granjero, fabricante textil…) y todavía tuvo tiempo para tener 8 hijos.

Nos centraremos durante sus años como funcionario en Startfor, más concretamente como conner (catador de cerveza). Era una especie de inspector que debía controlar que el proceso de elaboración de la cerveza fuese el correcto y que los precios de venta eran los marcados por la Corona. Pero él tenía un método muy particular para catar la cerveza:

Pedía una cerveza y antes de sentarse derramaba la mitad sobre el asiento, se sentaba encima y se bebía el resto. Si pasaba la primera prueba (el sabor) esperaba media hora para levantarse. Si al hacerlo se quedaba pegado, es que contenía azúcar y se desechaba.

Fuentes: La historia de la cerveza, Shakespeare Online, Historia Cocina

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El sello que no servía para mandar cartas fuera de España

23 jun
23 junio 2011

La Exposición Iberoamericana de Sevilla, desde el 9 de mayo de 1929 hasta el 21 de junio de 1930, promovida por Luis Rodríguez Caso y un grupo privado, sólo pudo obtener financiación para el 50% del presupuesto total del proyecto (unos 80 millones de pesetas), por lo que tuvieron que recurrir a las ayudas institucionales. Alfonso XIII, entre otras medidas, autorizó la emisión de una colección de sellos de 1, 4 y 10 ptas. en los que se representa el cuadro de Goya “La maja desnuda“.

Era el primer sello en el que aparecía un desnudo femenino y, lógicamente para la época, fue un escándalo… y un éxito de ventas. Según cuenta la leyenda de este sello, para las sociedades tan puritanas como la americana, y de otras países, no se podía tolerar tal atrevimiento. Las cartas que salían con este sello… eran devueltas.

Aunque según cuenta el vicepresidente de la Sociedad Filatélica de Madrid, Eugenio de Quesada, en su libro La leyenda de “la maja desnuda” no se han encontrado ninguna de esas cartas devueltas.

Fuentes e imagen: SOFIMA,

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El día que un lepero fue rey de Inglaterra

21 jun
21 junio 2011

Aunque se relaciona a Lepe con los chistes, esto no es un chiste.

Juan de Lepe era un marino de esta localidad onubense cuyo carácter debía ser una mezcla del Lazarillo de Tormes (pícaro) , Juan Tamariz (tahur) y el Follonero (bromista y descarado) que los avatares de la vida le llevaron a la corte del rey de Inglaterra, Enrique VII. Llegó a ser una mezcla de confidente y bufón del rey. El desapacible clima de la isla hacía que rey y plebeyo pasasen las horas, al calor del hogar, tomando unas cervezas y jugando una partida de cartas o de ajedrez. El rey inglés tenía fama de tacaño y las apuestas no pasaban más de allá de alguna moneda hasta que un buen día, pensando que Juan se echaría atrás, se jugó las rentas de Inglaterra a una mano – aunque luego lo dejó en las de un día -. Juan, sin inmutarse, aceptó.

Enrique VII

Enrique VII

Y el resultado… Juan de Lepe ganó y fue rey de Inglaterra durante un día (The little King of England). Se dio una gran fiesta en su nombre y Juan aprovechó la ocasión para llenarse los bolsillos. Tras la muerte de Enrique VII, en 1509, el lepero decidió regresar a su casa antes de que Enrique VIII decidiese su destino. Ya en su pueblo natal, se dedicó a disfrutar de la vida, y de su fortuna, pero también quiso ganarse el retiro celestial y donó parte de sus riquezas al Monasterio Franciscano de Lepe con una condición: cuando falleciese se debería grabar en su lápida, a modo de epitafio, sus hazañas.
Así sea…

Y aunque a fecha de hoy no se conserva, sabemos que se hizo por la obra Origine Seraphicae Religionis (1583) del padre Francisco de Gonzaga:

En la Iglesia de este convento (Ntra. Sra. de la Bella) aún se ve el sepulcro de cierto Juan de Lepe, nacido de baja estirpe del dicho pueblo de Lepe, el cual como fuese favorito de Enrique VII rey de Inglaterra con él comiese muchas veces y aun jugase, sucedió que cierto día ganó al rey las rentas y la jurisdicción de todo el reino por un día natural, de donde fue llamado por lo ingleses el pequeño rey…

¿Sería Juan de Lepe el culpable de que hace un año apareciese expuesta la corona de Enrique VII en Lepe?

Fuentes: Ayto. de Lepe, Archivo de Lepe, Sobre Huelva

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Archienemigos de Roma: Sapor I, el resurgimiento de Persia

19 jun
19 junio 2011

Decimoséptima entrega de “Archienemigos de Roma“. Colaboración de Gabriel Castelló.

Nuestro archienemigo de hoy es uno de los déspotas asiáticos que fueron deliberadamente ninguneados por las fuentes clásicas. Su padre fue quien gestó un nuevo Imperio que, bajo su férrea mano, consiguió desplazar a los partos y hacer tambalear a la mismísima Roma. Durante su mandato se produjeron tres puntos de inflexión que marcarían el devenir del Imperio Romano.

Sapor nació en el 215 de nuestra era y fue el primogénito del rey Ardhasir I, concebido, según algunas leyendas, por una princesa arsácida. Prácticamente, desde el desastre de Marco Licinio Craso en Carrhae (llanura de Harrán, Turquía) en el 53 a.C. frente a los partos, la frontera oriental se había mantenido estable. Fue Ardhasir quien borró de la Historia a los jinetes que humillaron a la República durante años, sustituyendo su control irregular del territorio por una forma de gobierno despótico similar a la tradición aqueménida. Por lo tanto, su deseo de expansión y de consolidación nacional tenía un claro obstáculo: Roma.

Sapor

Las campañas de Ardhasir contra Roma fueron confusas y poco abordadas por los historiadores del momento, obteniendo algunas victorias y derrotas irrelevantes a nivel político y fronterizo. Fue durante esta guerra cuando Sapor sustituyó a su padre al frente de la corona persa. Timesiteo, antiguo preceptor, prefecto y suegro del emperador Gordiano III, desmanteló las ansias expansionistas del joven rey en el 243, viéndose obligado a abandonar los territorios de Mesopotamia que había ocupado.

Como era de esperar en tan convulsos tiempos, la fortaleza romana se desvanecía como las dunas del desierto según presionase tal o cual tribu en los limes de Europa. Timesiteo murió en extrañas circunstancias, al igual que su joven yerno, tomando la púrpura un pretoriano ambicioso conocido por Filipo el Árabe, que, a su vez, también murió tras la batalla que sostuvo con Decio, legado de las legiones de Danubio y encumbrado por sus hombres a la púrpura imperial. Los godos cruzaron el Danubio en el 251 y en el enfrentamiento entre las legiones y los bárbaros en el pantano de Abrito (Razgrad, Bulgaria) murió el emperador Decio. Era la primera vez que un regente romano caía en combate contra tribus bárbaras. Primer punto de inflexión.

Toda esta debilidad interna y externa dio alas a Sapor para retomar el plan expansionista que tuvo que abortar su padre. Por ello, siendo por entonces ya emperador Valeriano, inició una nueva campaña que asoló la provincia de Siria, llegando a saquear Antioquía, ciudad populosa y próspera, una de las tres grandes capitales del Imperio junto a Roma y Alejandría. Era la primera vez que una gran ciudad amurallada era asaltada por un ejército extranjero. Segundo punto de inflexión.

Armenia cayó bajo su control y el rey Tirídates II tuvo que refugiarse en Asia Menor. A pesar de tener el limes danubiano hecho trizas, Valeriano acudió a Oriente preocupado por la virulencia del nuevo rey persa (tengamos en cuenta que godos o sármatas eran “bárbaros” de segunda división frente a los persas, crueles y refinados según la sesgada visión griega)

Sociedad Persa

Valeriano recuperó Antioquia en el 257, pero una nueva incursión goda en Asia Menor le hizo suspender la campaña persa, que reanudó en el 259 marchando contra Sapor, quien, por entonces, se encontraba asediando la ciudad Siria de Edesa (sureste de Anatolia, Turquía). En una de las acciones más ignominiosas de la época, el emperador cayó en una trampa, quizá urdida por su prefecto Macrino, y fue hecho preso por los persas. Hay fuentes contradictorias sobre su destino final. Algunos historiadores narraron su muerte en Edesa, mientras que otros defendieron que Valeriano fue llevado a Persia como rehén de Sapor y un año después de su captura, se le hizo beber oro fundido y su piel despellejada se exhibió como trofeo en el gran templo de Gundev-Sapor, una nueva ciudad cerca de la antigua Susa. Las fuentes persas defienden esta segunda versión. Valeriano fue el primer emperador en caer prisionero de una nación bárbara. Tercer punto de inflexión.

Cuando todo parecía perdido para Roma, hizo aparición un aliado del que ya hablamos en su momento, Odenato de Palmira (el esposo de la futura reina Zenobia), recuperando el territorio perdido en Siria y Asia Menor e incluso capturando el serrallo del propio Sapor. La intervención de Odenato marcó el final de su expansión en el Oriente romano. Contentándose el rey persa con mantener la frontera en el desierto de Mesopotamia, dedicó el resto de su reinado a fortalecer el Este, consolidando un estado que perduraría cuatrocientos años, el Imperio Persa Sasánida.

Quizá uno de los cortesanos más apreciados por el rey persa fuese Mani, un visionario sincretista cuya doctrina, el maniqueísmo, caló hondo entre la población de Egipto, Siria, Palestina y Asia Menor. El propio rey y su primogénito fueron seguidores suyos, enfrentándose con ello a la casta de magos fieles al reformador Zoroastro y fieles al dios Ahura Mazda. Sapor se sentía heredero de la tradición aqueménida, hizo esculpirse en piedra junto a los grandes reyes persas montado a caballo mostrando a Valeriano postrado frente a él y sus inscripciones no dejaban dudas de su presunción y de su sentimiento de ser el Rey de Reyes, a pesar de que su reino se había reducido en tamaño en comparación al territorio que llegó a controlar su padre:

Adorador de Sapores, rey de los reyes arios y no arios, nieto del rey-dios Papak

Sapor y Valeriano


Casado con la princesa Gurdzad, su hijo Ormuz I, en aquel momento gobernador de Jorasán (actual noreste de Irán), heredó el trono cuando Sapor murió en el 272. Ormuz reinó un año y diez días, siendo sucedido por su hermano Bahram I, mazdeísta declarado y enemigo acérrimo del profeta Mani. Fue el instigador de su ejecución en el 276.

Para leer buenas novelas de ficción ambientadas en esta época, recomiendo encarecidamente “Ardhasir” y “Puertas de Seda” de Olalla García, así como “La Prisionera de Roma” de José Luís Corral o “El Imperio de los Dragones” de Valerio Massimo Manfredi.

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El aliento de Thomas Edison

16 jun
16 junio 2011

Thomas Alva Edison (1847 – 1931) fue un empresario y un prolífico inventor estadounidense que patentó más de mil inventos. Pionero del sistema de iluminación eléctrica a gran escala (la electricidad propiamente dicha se lo dejaremos a Nicola Tesla), del cine (con el quinetoscopio), del reproductor de sonido (con el fonógrafo)… Un revolucionario de la tecnología. En 1890 fundó Edison General Electric Company (germen de la multinacional General Electric) y un año más tarde contrataba a un joven ingeniero, Henry Ford.

Entre ambos se fraguó una sincera amistad que les llevó a compartir muchos horas de trabajo y de ocio.

Edison, Ford y Firestone

A tal punto llegó su amistad, y mutua admiración, que Ford quiso conservar algún recuerdo de Edison y no me refiero al sombrero y los zapatos, que también, sino…. a su último aliento (¿?). Según Ford, un poco excéntrico y espiritualista, en el último aliento está el alma. Así que, pidió al hijo de Edison, Charles, que pusiese una tubo de cristal (como lo de los laboratorios) en la boca de su padre para “capturar” su último aliento.

Tras fallecer Henry Ford, en 1947, entre los objetos personales apareció una caja con los zapatos, el sombrero y el tubo. Años más tarde, en 1978, reaparece el tubo expuesto en el Henry Ford Museum (Detroit) con una etiqueta “Last Breath Edison?” (¿el último aliento de Edison?).

La realidad solamente difiere en la etiqueta. Edison también cultivó al campo de la química y, por tanto, tenía en casa tubos de ensayo. Charles lo único que hizo fue sellar un tubo y dárselo a Henry como recuerdo… nada más. Alguien, por el camino hasta la vitrina del Museo, le añadió la etiqueta.

Fuentes e imágenes: Road side America, The Detroit News, Omg Facts, Atlas Obscura

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Clases de putas en la antigua Roma.

14 jun
14 junio 2011

El mes de abril os relatábamos un día de putas en antigua Roma, hoy vamos a ver las clases de putas que podíamos encontrar.

  • Delicatae: eran las putas de lujo a las que únicamente tenían acceso los más poderosos. Las que ahora se eligen con un catálogo y se les pone un pisito.
  • Famosae: mujeres que sin ninguna necesidad, por su posición social,  practicaban sexo por puro placer. El caso más significativo sería Valeria Mesalina, esposa del emperador Claudio. Como sería de libidinosa esta mujer que, aprovechando la ausencia de su esposo, organizó un concurso en palacio con las meretrices de Roma basado en ver quien se podía acostar con más hombres en un solo día. El “colegio” de prostitutas aceptó el reto y envió a Escila, una auténtica profesional que realizó veinticinco coitos antes de rendirse… Mesalina prosiguió durante la noche y, tras declarar que no se sentía aún satisfecha después de haber yacido con setenta hombres, continuó hasta el amanecer. El recuento final fue doscientos…
  • Lupae: las que ejercía el oficio en los lupanares.
  • Noctilucae: las que sólo trabajaban por la noche.
  • Copae: las que trabajan en la Caupona (era una tienda de bebida rápida y comidas frías ya preparadas – generalmente vino, chacinas, quesos o encurtidos – que podías tomar o llevar. No había bancos ni mesas, sino una barra al exterior en la que los clientes por un as podían templarse con una copa de vino y algo que roer).
  • Fornicatrices: los que se lo hacen bajo los arcos de puentes o edificios. El término fornix significa arco de donde proviene fornicar (tener relaciones con una puta).
  • Forariae: ejercían en los caminos rurales próximos a Roma y sus principales clientes eran los viajeros.
  • Bustuariae: cerca de cementerios… con un poco de misterio.
  • Prostibulae: en la calle sin ningún control. Recordemos que según escribió Tácito, historiador romano, las mujeres que querían ser prostitutas estaban obligadas a registrarse ante la oficina del edil. Una vez inscritas (nombre, edad, lugar de nacimiento, y su “nombre de guerra”) se concedía la licencia (licentia Stupri)


Fuentes: Prostitutes, El latín erótico – Enrique Montero Cartelle, Aprender del pasado – José Manuel Pina Piquer

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