Tag Archive 'visigodos'

Jun 16 2008

Judíos y visigodos.

En el año 414 Ataúlfo  se retira de las Galias, por el acoso del magister militum Constancio, y cruza los Pirineos. Es la primera incursión de los visigodos en Hispania. Tras luchar contra vándalos, suevos, alanos e incluso bizantinos, someten a los nativos, hispanorromanos,  y pasan a controlar la península ibérica.

¿Qué es de los judíos en esta época?

Mientras los visigodos profesan el credo arriano (herejía del cristianismo), los judíos asentados en Hispania gozan de los mismos derechos que los hispanorromanos (cristianos). Pero tras la conversión al cristianismo de los godos, en tiempos del rey Recaredo, las cosas cambiaron. En el III concilio de Toledo (589) el rey, los nobles y el clero adjuraron del arrianismo convirtiéndose al cristianismo, unificando Hispania. Los que salieron mal parados del concilio fueron los judíos, se prohibió el matrimonio entre cristianos y judíos, al tiempo que se impedía a éstos el ejercicio de cargos públicos. Dependiendo del rey de turno se aplicaban más o menos rigurosamente dichas prohibiciones:

  • Año 616, el rey Sisebuto decretó la conversión forzosa de los judíos o, en caso contrario, debían abandonar el territorio godo.
  • El rey Suintila permitió el regreso de los hebreos que habían emigrado a las Galias.
  • Rescenvinto volvió a dar un giro a la convivencia, declaró que “el judaísmo contamina el suelo del país”.
  • Su sucesor, Wamba, volvió a suavizar la política antijudía.
  • Pero los peores fueron Ervigio y Égica, el primero volvió a la política de conversión forzosa, lo que desencadenó la huida hebrea hacia el norte de África, el segundo acusó a los judíos de conspirar, junto con los judíos exiliados en África, para derrocarle. Égica ordenó separar a los hijos de sus padres para educarlos en la fe cristiana.

Tras todo este ir y venir, supongo que queda claro el porqué del apoyo de los judíos a los invasores musulmanes.

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Feb 05 2008

Batalla de Guadalete (II)

Unidos por el complot Don Julián, Ágila y Muza deciden que ha llegado la hora de la incursión (en principio). En el año 711 Muza envía un grupo de unos 12.000 hombres, en su mayoría bereberes, al mando de Tarik. Cruzan el estrecho con las naves de Don Julián y desembarcan en Gribaltar (Chabal Tarik, “roca de Tarik”).

Don Rodrigo está en el Norte sofocando la enésima revuelta de los vascones, cuando es avisado del desembarco. Cruza la península a uña de caballo reclutando por el camino todas la tropas que puede, incluidos los partidarios de Ágila y Sisberto (hermano de éste). El número de las tropas godas era cercano a los 40.000 hombres.

Se encuentran en las cercanías del río Guadalete, cuando Tarik ya ha conquistado alguna plaza. Confiado en su superioridad numérica Don Rodrigo lanza su caballería pesada contra los musulmanes y deja las alas del ejército al mando de Ágila y Sisberto. En un principio la caballería goda hace retroceder a los invasores, pero tras unos momentos de euforia, la caballería de Tarik, más ligera y maniobrabable, logra zafarse de su enemigo. El rey ordena el ataque de las alas de su ejército, pero para su sorpresa, los partidarios de Ágila abandonan el campo de batalla.

La venganza de Don Julián estaba tomando cuerpo. Los arqueros a caballo musulmanes empiezan a hacer estragos en las filas godas y tras varios días de batalla el rey es derrotado. Se cree que Don Rodrigo falleció en el combate aunque su cuerpo nunca se encontró, pero quien pudo escarpar fue Pelayo (en otra historia hablaremos de él). Los musulmanes obtuvieron la victoria y un preciado botín, el tesoro real. Ágila y los suyos ya se frotaban las manos pensando en recuperar el trono, ya que el acuerdo consistía en que Tarik y los suyos tomarían el preciado botín y tras alguna escaramuza más regresarían al Norte de África. Pero Muza tenía otros planes, conquistar la península y llegar hasta Damasco rodeando el Mediterráneo.

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Feb 04 2008

Batalla de Guadalete (I)

La batalla de Guadalete (río), próximo a la actual Jerez, tuvo lugar en el año 711 y enfrentó al ejército del rey visigodo Don Rodrigo y a los musulmanes (en su mayoría bereberes) del Norte de África capitaneados por Tarik, lugarteniente del gobernador Muza.

En el año 710 fallece el rey visigodo Witiza, se produce un enfrentamiento entre dos facciones de los visigodos: por un lado Ágila, hijo de Witiza, apoyado por sus hermanos y su tío Oppas, arzobispo de Sevilla, descendientes de Wamba, y por otro lado Don Rodrigo, duque de la Bética, descendiente de la familia de Chindasvinto. Las guerras civiles eran frecuentes entre los godos, ya que su monarquía era electiva y no hereditaria. Tras un breve batalla vencen las huestes de Don Rodrigo, proclamándose rey en Toledo.

En este punto, tenemos que hacer un paréntesis para intercalar algo de “leyenda” . Existen dos leyendas en torno a los antecedentes de la entrada de los musulmanes en la península.

  1. El conde Don Julián, gobernador de la plaza de Ceuta, mantenía a raya a los musulmanes en el Norte de África. Tenía una hija llamada Florinda, la Cava para los musulmanes, que envió a la corte de Toledo para su educación. En Toledo Don Rodrigo se prendó de ella, pero como no fue correspondido, la forzó. Florinda, ultrajada, volvió a Ceuta donde contó lo ocurrido a su padre, éste juró venganza contra el rey. Contactó con Muza y le propuso la entrega de la plaza y facilitar el acceso a la península con barcos de transporte. El gobernador musulmán lo comunicó a Damasco, capital del califato Omeya, y el califa le ordenó hacer una incursión antes de lanzarse a la conquista. Se envió a Tarif con un pequeño grupo en 2 barcos godos - desembarcaron en Tarifa, de ahí su nombre-, el resultado de la incursión confirmó todo lo contado por Don Julián. También contactaron con Ágila, enemigo de Don Rodrigo, para que se implicase en este complot a cambio del trono toledano.
  2. Existía un cueva en Toledo en la que, según la tradición visigótica, cada nuevo monarca debía añadir un candado para que no fuese profanada, ya que en su interior albergaba una maldición. La curiosidad de Don Rodrigo pudo más que la tradición y ordenó abrir la cueva para comprobar lo que contenía. Para sorpresa de todos, no existía tesoro alguno o reliquia, sólo había un arcón enterrado. En su interior, un pedazo de tapiz en el que se mostraban unos guerreros a caballo, ataviados como los musulmanes, cortando cabezas y arrasando todo. En el margen inferior una leyenda “quien ose profanar este arcón será el culpable de la pérdida del reino”. Se ordenó cerrar el arcón y taponar la entrada a la cueva.

Para no hacer más largo este post, mañana la resolución de la Batalla de Guadalete.

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