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La esposa rusa que se convirtió en un símbolo de amor y sacrifico para los japoneses

24 nov
24 noviembre 2014

Los triángulos amorosos suelen esconder historias de infidelidad y mentiras, pero el triángulo formado por la rusa Klavdia Novikova, el japonés Yasaburo Hachiya y su esposa Hisako sólo esconde amor y sacrificio.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Yasaburo y su esposa Hisako huyeron de Japón y se establecieron en Corea donde tuvieron dos hijos. Terminada la guerra en Europa y tras la Conferencia de Yalta, en agosto de 1945 Stalin entró en guerra contra Japón invadiendo Manchuria, Corea y las islas Kuriles. Como ocurrió a muchos japoneses residentes en Corea, Yasaburo fue acusado de espionaje y sentenciado a 10 años en los terribles gulag siberianos. En aquel campo conoció a Klavdia Novikova, encerrada por el terrible crimen de “robar para comer” vestido de “robo de la propiedad socialista“.

Cuando ambos terminaron sus condenas, sus vidas volvieron a dar un giro inesperado: Klavdia regresó a su casa y no encontró a nadie, su marido la había abandonado; Yasaburo, víctima de un error burocrático, tuvo que quedarse en la Unión Soviética al no incluirse su nombre entre los prisioneros japoneses que serían repatriados a Japón. Sin posibilidad de regresar a casa, sin noticias de su familia durante 10 años y pensando que su vida anterior estaba rota, Yasaburo Hachiya desapareció bajo el nombre de Yasha Ivanovich. De la amistad nacida en reclusión, aderezada por la soledad, surgió algo más profundo. En un principio, Klavdia tenía miedo de iniciar una relación con Yasha por el qué dirán -había sido condenado por espionaje-. Así que, a pesar de lo que le dictaba su corazón, puso tierra de por medio y se trasladó a miles de kilómetros hasta un pueblecito llamado Progreso. Pero Yasha no se dio por vencido. La siguió hasta Progreso y allí, después de mucho insistir, consiguió el sí. Se casaron y vivieron felices durante 37 años de un pequeño huerto, algunas cabras y los trabajos de Yasha como barbero y acupuntor.

Yasha y Klavdia

Yasha y Klavdia

Sus vidas volverían a cambiar en los años 90 con la caída de la URSS. La apertura al comercio exterior hizo coincidir a un hombre de negocios local con varios empresarios japoneses. Áquel les comentó, como anecdótico, que en su pueblo vivía un japonés que había estado preso en los gulag. A los japoneses les pareció curiosa su historia y comenzaron a investigar su origen… hasta que encontraron a un hermano de Yasha/Yasaburo y los pusieron en contacto. El mundo de Yasha se derrumbó cuando su hermano le dijo que su esposa Hisako y su hija habían sobrevivido y vivían en Japón -su hijo murió en Corea-. Después de 50 años, Hisako todavía seguían esperándolo. Aquella noticia dejó a Yasaburo desconcertado, no sabía si quedarse y seguir con la vida de Yasha junto a Klavdia o regresar para recuperar a Yasaburo y todo lo que dejó atrás. Klavdia decidió por él: reunió los pocos ahorros que tenían y consiguió un pasaporte para su marido, además de divorciarse de él para que recuperase su anterior vida.

Klavdia sacrificó su propia felicidad e insistió en que debía regresar a los brazos de su esposa que había esperado tanto tiempo. Además, con la pensión que obtendría en Japón podría acceder a la atención médica necesaria para su delicado estado de salud.

Su esposa necesitaba abrazarlo de nuevo y su hija necesitaba un padre [...] Cuando le dejé ir, sentí que me habían arrancado la mitad de mi corazón. La culpa no fue de nadie, sólo el destino. Él había sufrido mucho y merecía unas mejores condiciones de vida en su tierra natal.

Yasha y Klavdia

Yasha y Klavdia

En marzo de 1997, se despidieron con un apasionado beso y ambos pensaron que sería la última vez que se veían… pero no fue así. Todos los sábados hablaban por teléfono y Yasaburo enviaba regalos y dinero siempre que podía.

Klavdia
Yasaburo

Un escritor japonés se enteró de aquella historia y decidió escribir un libro de aquel triángulo amoroso que luego se llevó al cine. La historia impactó a la sociedad japonesa y se hizo una colecta para financiar el viaje de Klavdia a Japón…. y el reencuentro se produjo. Si intenso y emotivo fue el abrazo entre Yasaburo y Klavdia, no lo fue menos el de Klavdia y Hisako… no hicieron falta palabras, las lágrimas lo decían todo.

Yasaburo y Hisako

Yasaburo y Hisako

El pasado mes de septiembre falleció Klavida Novikova. Su muerte pasó casi inadvertida en Rusia, pero no en Japón donde se había convertido en un símbolo de amor y sacrificio. Después de su muerte, llegó una emotiva carta de despedida a Progreso escrita por Yasaburo.

Fuente e imágenes: The Siberian Times

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Oferta para españoles en URSS: alojamiento y comida gratis, jornada de 8 h. remuneradas en clima templado

29 oct
29 octubre 2014

Aunque el título de este artículo pueda parecer una oferta de trabajo, es un ofrecimiento de rendición hecho por la URSS a los españoles de la División Azul, la unidad de voluntarios españoles que sirvió en la Wehrmacht entre 1941 y 1943 durante la Segunda Guerra Mundial.

Ofrecimiento de rendición

Lee esta hoja y pásala a tu compañero.
El Gobierno de la U.R.S.S.

Observa estrictamente todas las leyes internacionales en relación con los prisioneros de guerra. De acuerdo con la decisión del Gobierno Soviético Nº 1.798 del 1 de julio de 1.941, y la orden del Comisario de Defensa de la URSS Stalin, nº 55 del 23 de febrero de 1.942, a todo el que se entrega prisionero, el Ejército Rojo le garantiza la vida y el regreso a la patria después de terminada la guerra. Todos los prisioneros están alojados en campos especiales, visitados por representantes de la Cruz Roja Internacional. Los campos para los prisioneros de guerra españoles están situados en regiones de clima templado.
La jornada de trabajo para los prisioneros es de 8 horas.El trabajo es pagado.
A los prisioneros de guerra españoles en la URSS se les dá 3 comidas calientes al día, 400 gramos de pan, para los que trabajan 800 gramos, 300 gramos de verduras y patatas, embutidos, carne, pescado, azúcar, té y tabaco.
Los prisioneros tienen derecho a mantener correspondencia con sus familiares a través de la Cruz Roja Internacional. Esta hoja sirve de salvoconducto para presentar al Ejército Rojo.

Fuente: Holocausto en español,

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El periodista que recibió el Pulitzer a pesar de ocultar el genocidio ucraniano

16 oct
16 octubre 2014

Con la Revolución rusa de 1917 caía el régimen zarista y los ucranianos creyeron ver su oportunidad para conseguir la independencia. Con la llegada de los bolcheviques al poder, encabezados por Lenin, los aires de libertad en Ucrania desaparecieron cuando el Ejército Rojo recibió órdenes de devolver la oveja descarriada al redil de la hoz y el martillo. Tras más de dos años de lucha soterrada, los bolcheviques se hicieron con el control de Ucrania. Los años de guerra, la confiscación del grano de sus fértiles tierras como tributo de guerra y una pertinaz sequía provocaron en Ucrania una terrible hambruna en 1921. Lenin, ante aquel terrible panorama, suspendió la confiscación de grano y suavizó las nuevas medidas económicas de colectivización que consiguieron aliviar temporalmente el hambre en la región. La muerte de Lenin confirmó el dicho que reza “otro vendrá que bueno te hará“… y llegó Stalin.

Stalin

Para Stalin, eso de la humanidad debía ser una tara de los capitalista. Aplicó su primer plan quinquenal (1928-1932) para conseguir la transformación radical de las estructuras económicas y sociales soviéticas sin ningún tipo de miramientos. Para ello, se colectivizó la agricultura expropiando las tierras, las cosechas, el ganado y la maquinaria; se reguló la producción y la mayor parte de las cosechas de cereal se destinaron a la exportación y compra de productos manufacturados para la rápida industrialización. Todas estas medidas cambiaban radicalmente la fisonomía de una sociedad mayoritariamente agrícola que debía someterse al control total del Estado. Stalin fue especialmente riguroso y estricto, al contrario que su antecesor, con la implantación de estas medidas en Ucrania, donde topó con los terratenientes ucranianos (kulak), una excusa perfecta para las futuras maniobras de Stalin en Ucrania. Los kulaks desaparecieron misteriosamente y sus tierras fueron expropiadas, las propiedades de los pequeños agricultores independientes fueron confiscadas y éstos obligados a trabajar en las granjas colectivas. Los que se negaban eran deportados a Siberia —más de ochocientos mil—, de donde la mayoría de ellos nunca regresó. Por si esto fuera poco, en 1932, Stalin ordenó incrementar la producción de las granjas colectivas de Ucrania para disponer de más grano para las exportaciones. Apenas quedaba nada para las familias e incluso se bloquearon las fronteras para que no pudiese llegar comida del exterior. El hambre y la muerte se extendieron por todo el país. Veinticinco mil personas, sobre todo niños, morían de inanición cada día. Entre 1932 y 1933, unos ocho millones de ucranianos murieron por un arma de destrucción masiva llamada hambre.

Holodomor

Stalin siempre negó el genocidio ucraniano (holodomor) e incluso llegó a contar con un aliado inesperado: el corresponsal de The New York Times en Moscú, Walter Duranty. Los informes de Duranty en esta época afirmaban:

Cualquier informe de hambruna en Rusia es hoy una exageración o propaganda maligna. No hay hambre o muertes por inanición.

Duranty

Duranty

E ironías de la vida, Walter Duranty recibió el Pulitzer en 1932. Bajo la férrea dictadura comunista todo permaneció en silencio y solo en 1991, tras el desmembramiento de la Unión Soviética y la recuperación de independencia de Ucrania, se destapó el genocidio. En 2003, y ante las miles de voces que pedían revocar el galardón concedido a Duranty, la junta del Premio Pulitzer se reunió para estudiar el caso. La conclusión final fue que el premio se le había otorgado por una serie de artículos publicados en 1931 que nada tenían que ver con el holodomor y, por tanto, no tenían por qué revocarlo. Eso sí, queriendo dejar constancia de su sensibilidad, remataron el informe con unas hipócritas palabras:

La hambruna de 1932-1933 fue horrible y no ha recibido la atención internacional que merecía. Con esta decisión -no revocar el Pulitzer-, el Consejo de ninguna manera quiere disminuir la gravedad de lo ocurrido. La junta expresa su condolencia a los ucranianos y a todos los que todavía lloran el sufrimiento y la muerte provocados por Josef Stalin.

Lógicamente, Stalin elogiaba la labor y, sobre todo, los informes de Walter Duranty

Imagen: National Review

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¿Por qué acabó encerrado en un gulag en Siberia el Pelé ruso?

10 feb
10 febrero 2013

En los Juegos Olímpicos en 1956, celebrados en Melbourne (Australia), la selección de fútbol de la URSS se alzaba con la medalla de oro. La estrella de aquel equipo era Eduard Streltsov, un joven delantero veloz y habilidoso que triunfaba en el Torpedo de Moscú… le llamaban el Pelé ruso. Dos años más tarde, con 21 años, era encerrado en un gulag siberiano. ¿Qué ocurrió en esos dos años?

Streltsov -el primero de la foto- con la selección olímpica.

Streltsov -el primero de la foto- con la selección olímpica.

Después de una semifinal épica en la que la URSS consiguió derrotar a Bulgaria con 9 jugadores -se lesionaron dos jugadores soviéticos y todavía no se permitían las sustituciones- remontado el partido con dos goles de Streltsov, en la final frente a Yugoslavia el seleccionador soviético decidió dejar en el banquillo a su joven estrella y jugó en su lugar Nikita Simonyan. A pesar de esta decisión, los soviéticos consiguieron el triunfo. Como los suplentes no recibían medallas, fue el propio Simonyan quien le ofreció la suya a Streltsov reconociendo que habían llegado hasta allí gracias a él…

No te preocupes, ganaré muchos más trofeos en el futuro.

En el Kremlin se organizó un evento para homenajear a los triunfadores de Melbourne, a la que asistió la delegación de fútbol soviética y los miembros más destacados del Politburó, entre los que se encontraba Yekaterina Furtseva -la mujer más poderosa del país- que asistió con su hija de 17 años. Ésta, estaba prendada de la joven estrella y quería conocerle a toda costa; para su madre, aquel noviazgo podía consolidar su posición en el partido. Lamentablemente, Streltsov no estaba por la labor y la rechazó con buenas palabras… después de algunos vodkas, y ante la insistencia de madre e hija, dijo:

jamás me casaría con esa cara de mono

Yekaterina Furtseva no olvidaría aquel desplante y para empeorar más su situación, si cabe, Streltsov rechazó los ofrecimiento de los dos equipos más poderosos de Moscú (CSKA, el equipo del ejército rojo, y el Dynamo de Moscú, el equipo del KGB) para quedarse en el humilde Torpedo… Había firmado su destino. El 25 de mayo de 1958, en plena preparación del Mundial de Suecia, estaban concentrados en las afueras de Moscú en una dacha propiedad de Eduard Karakhanov, oficial del ejército rojo. A la mañana siguiente, después de una noche de fiesta, Streltsov era arrestado y acusado de la violación de Marina Lebedeva, una joven de 20 años que había conocido en la fiesta.

Tras un primer interrogatorio de la KGB, firmó una declaración jurada declarándose culpable… fue juzgado y condenado a 12 años de trabajos forzados en un gulag de Siberia. Cuando se conoció el arresto, los trabajadores de la ZIP, empresa a la que pertenecía el Torpedo, organizaron una manifestación en la que participaron más de 100.000 personas gritando que aquello fue una venganza. La KGB se encargó de acallar las protestas. ¿Por qué firmó aquella declaración cuando había enviado un carta a su madre declarando su inocencia? La presión y las amenazas de la KGB, y la promesa de que si firmaba le permitirían participar en el Mundial de Suecia… volvió a caer en la trampa. Sin la participación de Streltsov, la URSS caería ante Suecia, selección a la que hacia poco tiempo había derrotado 6-0 con 3 goles de Streltsov.

Después de siete años recluido en el gulag se le condonó el resto de la condena y Streltsov, fiel a su equipo, regresó al Torpedo con el que fue campeón en 1965 y 1968 y él mismo declarado mejor jugador en las temporadas 1967 y 1968. Murió en 1990 a causa de un cáncer de garganta. El Torpedo le rindió homenaje, al que para muchos habría sido el mejor jugador del mundo, poniendo su nombre a su estadio y colocando una estatua en los alrededores.

Investigaciones posteriores han descubierto fotos de Marina Lebedeva en las que aparece en la cama de un hospital con moratones que podrían demostrar la violación, pero… ¿fue Eduard Streltsov? Muchos creyeron en su inocencia y en 2001 se creó el Comité Streltsov, encabezado por el ajedrecista Anatoly Karpov y el alcalde de Moscú Yury Luzhkov, para limpiar su nombre. Tras el suceso de la dacha, Marina Lebedeva desapareció del mapa y se cuenta que durante años estuvo visitando la tumba de Streltsov para depositar un ramillete de flores.

Estatua Eduard Streltsov

Estatua Eduard Streltsov

Fuentes e imágenes: The Sport Blog, The Guardian, Historias deportivas

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¿Cómo se implicó a Turquía en la crisis de los misiles de Cuba?

31 ago
31 agosto 2012

La llamada crisis de los misiles en Cuba fue un conflicto entre los Estados Unidos, la Unión Soviética y Cuba en octubre de 1962, generado a raíz del descubrimiento por parte de Estados Unidos de bases de misiles nucleares soviéticos en territorio cubano. Durante 4 días Kennedy se reunió en secreto con sus asesores para tomar una decisión sobre las posibles alternativas para atajar el conflicto: una invasión o ataque aéreo, la mediación de la ONU o el bloqueo naval de Cuba. Al final, se optó por el bloqueo.

El 22 de octubre de 1962, en un mensaje televisado de 17 mituos, J.F. Kennedy anunciaba el bloqueo naval de Cuba para impedir que los soviéticos siguiesen instalando misiles nucleares en la isla.

El día 24 de octubre, Nikita Khrushchev contestaba por carta:

[...]El gobierno soviético considera que la violación de la libertad de usar las aguas internacionales es un acto de agresión que empuja a la humanidad hacia el abismo [...] Por lo tanto, el Gobierno soviético no puede dar instrucciones a los capitanes de sus buques con destino a Cuba para acatar las órdenes de las fuerzas navales americanas que bloquean la isla. Nuestras instrucciones a los marinos soviéticos deben observar estrictamente las normas universalmente aceptadas de la navegación en aguas internacionales y no retrocederemos. Y si la parte estadounidense viola estas normas, la responsabilidad recaerá sobre los estadounidenses [...] A continuación, nos veremos obligados a tomar las medidas que consideremos necesarias y adecuadas con el fin de proteger nuestros derechos. Tenemos todo lo necesario para hacerlo.

La tragedia parecía inminente pero… el 26 de octubre Khrushchev enviaba otra carta a J.F. Kennedy en la que aceptaba retirar los misiles de Cuba a cambio de poner fin al bloqueo de EE.UU. y garantías de que no invadiría Cuba. En base a esta propuesta – el órdago lanzado por J.F. Kennedy había triunfado – el 28 de octubre Khrushchev anunció que iba a desmantelar las instalaciones y retirar los misiles, y expresó su confianza de que Estados Unidos no invadiera Cuba. En este momento se creó el llamado teléfono rojo, la línea directa entre la Casa Blanca y el Kremlin.

Pero hubo otra carta más, de Khrushchev a J.F. Kennedy, que no se hizo pública hasta 30 años más tarde, en la que se exigía algo más a EEUU y que fue, realmente, la base del acuerdo:

Estamos de acuerdo en trasladar las armas desde Cuba que ustedes consideran como armas ofensivas. Estamos de acuerdo en hacer esto y comprometernos antes las Naciones Unidas. Sus representantes harán una declaración en el sentido de que Estados Unidos, por su parte, teniendo en cuenta la ansiedad y la preocupación del Estado soviético, retirará sus armas análogas de Turquía.[...] Después de esto, los representantes del Consejo de Seguridad de la ONU podría controlar sobre el terreno el cumplimiento de estos compromisos. Por supuesto, es necesario que los Gobiernos de Cuba y Turquía permitan a estos representantes entrar en sus países y verificar el cumplimiento de este compromiso.

Obviar esta carta, para firmar el acuerdo público sobre la primera, suponía quedar como ganador a J.F.Kennedy frente a Khrushchev.

Fuentes: American Experience, American History,

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El partido de fútbol de la muerte, cuando el triunfo se pagaba con la propia vida.

23 abr
23 abril 2012

Supongo que muchos recordaréis la película Evasión o victoria (1981) en la que la selección alemana de fútbol se enfrentaba a una selección formada por prisioneros de guerra durante la Segunda Guerra Mundial y en la que se planteaba la disyuntiva de aprovechar el partido para una evasión masiva o derrotar a los alemanes en el terreno de juego, pues, como casi siempre pasa, la realidad superó a la ficción.

A comienzos de los años treinta el régimen estalinista, con su programa de colectivización, había provocado una terrible hambruna que acabó con la vida de más de 7 millones de ucranianos (Holodomor o Genocidio Ucraniano); por lo que cuando los alemanes comenzaron la invasión de la Unión Soviética, en 1941, algunos ucranianos los apoyaron al verlos como sus salvadores de las garras del tirano Stalin. Aún así, la mayoría luchó junto al ejército rojo en la defensa de Kiev, donde tras dos meses de asedio sufrieron más de 700.000 bajas entre muertos, heridos y prisioneros. El brutal régimen impuesto por los alemanes en los territorios ocupados convirtió a sus inicialmente partidarios en opositores. Los alemanes, conocedores de esta situación, decidieron congraciarse con el pueblo ucraniano y crearon un campeonato de fútbol entre varios equipos locales. Uno de estos equipos, el FC Start, estaba formado por varios jugadores del Dynamo de Kiev que, tras la ocupación, trabajaban en una panadería. El FC Start derrotó a todos los equipos locales e incluso a otros compuestos por húngaros y rumanos. Y aquí vieron los alemanes su ocasión para demostrar su superioridad… deportiva. En Kiev, el 6 de agosto de 1942, se disputó un partido entre el FC Start y un equipo de pilotos de la Luftwaffe alemana. Lo que iba a ser una muestra de la supremacía de la raza aria se convirtió, para alegría de los ucranianos, en una humillación… el FC Start venció por 5-1.

Partido de la Muerte

Pero aquello no iba a quedar así. Se organizó la revancha tres días más tarde y se preparó todo a conciencia: se reclutaron a los mejores jugadores alemanes, el árbitro era un miembro de las SS, antes del comienzo del partido recibieron una visita en los vestuarios para indicarles qué hacer y las consecuencias de su hipotética victoria… Además, el estadio fue tomada por las SS para controlar la euforia del público. Los equipos saltaron al terreno de juego e hicieron los correspondientes saludos: los alemanes brazo en alto al grito de Heil Hitler y los ucranianos, por su parte, parecía que iban a seguir las recomendaciones cuando extendieron el brazo… pero se llevaron la mano al pecho y gritaron Larga vida al deporte para regocijo de los espectadores. A pesar del nefasto arbitraje los ucranianos llegaron al final de la primera parte ganando 3-1. Durante el descanso, volvieron a recibir otra visita recordando el peligro que corrían sus vidas si ganaban. Cuando se quedaron solos discutieron qué hacer… si no podemos luchar contra ellos con las armas, los derrotaremos en el campo de fútbol y, además, devolveremos la esperanza a nuestros compatriotas. Saltaron al terreno de juego y consiguieron la victoria por 5 a 3. El público estalló de alegría y las SS comenzaron, como ellos sabían hacer, a rebajar la euforia. ¿Qué pasaría ahora con los jugadores?

A los pocos días del partido, los jugadores fueron detenidos por la Gestapo y llevados al cuartel de la policía secreta de Korolenko Street, donde fueron interrogados y torturados. Después los deportaron al campo de exterminio de Babi Yar. En este punto hay varias versiones pero todas coinciden en asegurar que tres jugadores fueron ejecutados: Nikolai Trusevich (portero y capitán del equipo), Alexei Klimenko (el jugador que poco antes de terminar el partido y a puerta vacía se giró 180º y disparó hacia el centro del campo) e Ivan Kuzmenko. Se cuenta que las últimas palabras de Trusevich fueron “el deporte rojo no morirá jamás“. En 1971, se erigió un monumento escultórico en el estadio Zenit de Kiev en memoria de aquellos héroes.

Fuentes e imágenes: Kiev Life, Big Soccer y la idea de Luis Fernando Trigueros seguidor del blog.

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El error de traducción que casi desata la tercera Guerra Mundial

13 dic
13 diciembre 2011

Durante los años de la Guerra Fría, desde el final de la II Guerra Mundial hasta la caída del Muro de Berlín, cualquier hecho puntual era susceptible de malinterpretarse y generar un nuevo conflicto bélico a nivel mundial. Uno de esos hechos fue un error de traducción de las palabras del dirigente soviético Nikita Khrushchev.

Nikita Khrushchev

En junio de 1956, y tras un golpe de estado, Nasser era elegido presidente de Egipto. Sus primeras medidas cambiaban el rumbo de Egipto: reemplazó las políticas pro-occidentales de la monarquía por una nueva política panarabista cercana al socialismo y nacionalizó el Canal de Suez. Las consecuencias fueron inmediatas… la Guerra del Sinaí que implicó militarmente a Reino Unido, Francia e Israel contra Egipto.

Nikita Khrushchev, en aquel momento Primer Secretario del Partido Comunista de la Unión Soviética, dio un discurso en la embajada de Polonia en Moscú en el que denunciaba la intromisión de Occidente en Egipto, los peligros del capitalismo y las bondades del comunismo, para terminar con:

Los enterraremos

Aquella expresión hizo saltar todas las alarmas… la URSS había amenazado con destruir a Occidente. ¿Sería el comienzo de la III Guerra Mundial?

Había sido un error de traducción. Como he dicho antes, en su discurso ensalzó las bondades del sistema comunista frente al capitalismo para terminar pronosticando su autodestrucción:

Les guste o no, vamos a estar presentes en su entierro (expresión correcta)

Queriendo decir, simplemente, que el comunismo duraría más tiempo que el capitalismo. Ahora, vosotros decidís si fue un error o…

Fuentes: Translation, Theory & Technology, The Time

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El octogenario que derrotó a un batallón de alemanes

11 dic
11 diciembre 2011

Matvey Kuzmin, al que todos llamaban “Biriuk” (lobo solitario), era un anciano de 83 años que vivía en una cabaña de madera en los bosques que rodeaban su pueblo natal, Kurakino (Rusia). En 1942, alejado del mundanal ruido y en plena ofensiva nazi sobre Rusia, sus únicas preocupaciones eran cazar, pescar, recoger leña… Hasta que un día se topó con un batallón de la 1ª División de Montaña del ejército alemán.

Matvey Kuzmin

El comandante alemán le ofreció comida, queroseno y un rifle de caza nuevo a cambio de guiarlos por el bosque y poder sorprender al ejército rojo por la retaguardia. Kuzmin aceptó el trato… o eso hizo creer a los nazis. Aunque Kuzmin no simpatizaba con el régimen stalinista, tampoco era un traidor. Mientras los alemanes planificaban la estrategia de ataque, Kuzmin consiguió avisar a Vasilij (hay versiones que dicen que era su hijo y otras que su nieto) de su plan: atravesarían el bosque, por la ruta más difícil para agotarlos, hasta las cercanías de Malkino donde había un lugar idóneo para que el ejército rojo, avisado por Vasilij, los emboscase.

Tras varias horas de marcha, con la nieve hasta las rodillas, agotados y temblando de frío llegaron al punto elegido para la emboscada. Si Vasilij no había llegado a tiempo o no había podido avisar a los rusos… estaba perdido. De repente, los rusos salieron de su escondite y comenzaron a disparar sus ametralladoras… los alemanes habían caído en la trampa. En medio de la refriega, y antes de caer abatido, el oficial alemán mató a Kuzmin. Sólo unos pocos alemanes pudieron huir de aquella encerrona.

La historia de Kuzmin pasó sin pena ni gloria hasta que el periodista de Pravda, Boris Polevoy, escribió el artículo “El último día de Matvey Kuzmin” que luego se convertiría en un cuento infantil.

En 1965 fue nombrado, a título póstumo, Héroe de la Unión Soviética, convirtiéndose en la persona de más edad que recibe esta condecoración.

Fuentes e imágenes: Vida y muerte de Kuzmin, Наша Победа, Matvey Kuzmin

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El ejército de soldados invencibles de Stalin

02 dic
2 diciembre 2011

Los hoplitas, las legiones romanas, los Tercios, los jenízaros… han sido considerados los mejores guerreros/soldados a lo largo de la Historia. Más tarde, la ciencia ficción ha tratado de crear el soldado invencible: sofisticado armamento, soldados robots, modificaciones genéticas… y los humancé (híbrido entre humano y chimpancé). El caso es que el ejército de humancé no fue fruto de la ciencia ficción sino de la mente de un genocida: Stalin. La idea de Stalin, supongo que sacada del libro “La isla del doctor Moreau” de H.G. Wells, era crear un ejército de híbridos entre humanos y chimpancés con lo mejor de cada uno: la inteligencia humana combinada con la resistencia y capacidad física de los simios.

Ilya Ivanov

Unos años antes, el biólogo ruso Ilya Ivanovich Ivanov, especializado en el campo de la inseminación artificial y pionero en la obtención de animales híbridos, había obtenido el Zubrón (híbrido entre vaca y bisonte), el Zedonk (híbrido entre cebra y burro)… Éste era su hombre. En los 1925, Ilya había obtenido el permiso del Instituto Pasteur de París para experimentar con chimpancés en Kindia (Guinea Francesa). Aquel proyecto obtuvo respaldo económico, 10.000 dólares, de Moscú. En esta ocasión el experimento consistía en inseminar a hembras de chimpancé con esperma humano, pero tras varios intentos no hubo ningún resultado. Así que, Ilya decidió darle la vuelta a la tortilla… inseminaría a mujeres con el esperma de chimpancés. Aquello ya era demasiado y las autoridades francesas le revocaron el permiso. Regresó a Rusia, que todavía creía en su proyecto, y continuó sus trabajos en Sujumi (Abjasia) donde las autoridades rusas habían creado un campo experimental con primates.

Para seguir con sus experimentos en Sujumi contaba con un chimpancé y cinco mujeres… voluntarias. Antes de poder inseminar a las mujeres el chimpancé murió, Ilya cayó en desgracia y fue condenado al exilio.

En los años 70 apareció Oliver, un chimpacé casi humano, que se pensó que podría ser un híbrido. No fue así, pero era un tanto especial.

Fuentes e imagen: Creation, How Staff Works, The Gralien Report

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¿Instrucciones en castellano en una instalación militar de Estonia?

24 ago
24 agosto 2010

Tras la Perestroika puesta en marcha por Mijail Gorbachov en la Unión Soviética, la caída del Muro de Berlín (1989) y el desmantelamiento de la URSS, varias repúblicas, entre ellas Estonia, se independizaron.

Fueron tiempos difíciles: desplome económico, caos social y, lo más peligroso, abandono de instalaciones militares. Una de estas instalaciones militares, abandonada en 1993, se encuentra en Arukula, a unos 20 km de Tallín (Estonia). En las fotografías se pueden observar, todavía, máscaras de gas y armas que los niños de la zona utilizan para jugar.




Y si ésto ya es grave, hay algo que me sorprende: según las imágenes,

¿por qué los formularios e indicaciones estaban en castellano?




Yo no puedo contestar a la pregunta, si alguien puede y quiere hacerlo…

Fuente: War Relics Forum

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Los 37 minutos que salvaron al mundo

27 jun
27 junio 2010

“Cuenta hasta 100 antes de decir o hacer algo”

Es un consejo que todos, alguna vez, hemos recibido y, además, es muy sensato. Por el resultado final, parece que los rusos son fieles seguidores de esta reflexión. Los 37 minutos que salvaron el mundo se dividen en dos secuencias:

  • 20 minutos: Casi una cuarta parte de un partido de fútbol, dos cuartos de uno de baloncesto, 1/3 de una hora… parece poco pero es el tiempo que tarda un misil balístico intercontinental estadounidense lanzado desde la base de Malmstrom (Montana, EEUU) en alcanzar suelo ruso. A las 00.14 del día 26 de setiembre de 1983, los satélites soviéticos detectaron el lanzamiento de 5, supuestos, misiles balísticos americanos.  Stanislav Petrov, teniente coronel del ejército soviético, era el responsable de activar el protocolo de seguridad (“simplemente” lanzar sus misiles, Guerra Nuclear) y pensó, gracias a Dios, que no podía ser…

    La gente no empieza una guerra nuclear con sólo cinco misiles

    El llamado incidente del equinoccio de otoño fue provocado por una conjunción de fenómenos astronómicos entre la Tierra, el Sol, los satélites y el equinoccio de otoño, cuyo resultado fue una serie de señales térmicas que en los radares parecían misiles. Su “paciencia” y “buen hacer” salvaron el mundo de la ¿última guerra?. El gobierno soviético lo amonestó y degradó. Para saber qué fue de Stanislav Petrov podéis leerlo en cabovolo.

  • 17 minutos: Este es el tiempo duró el mensaje televisado de J.F. Kennedy, el 22 de octubre de 1962, en el que anunciaba el bloqueo naval de Cuba para impedir que los soviéticos siguiesen instalando misiles nucleares en la isla. La respuesta de Nikita Kruschev, el 24 de octubre, no dejaba lugar a dudas:

    …la URSS ve el bloqueo como una agresión y no desviará los barcos

    El mundo temblaba pero llegado el momento los rusos, lo pensaron mejor, y cedieron. Desde aquel momento se creó el teléfono rojo entre EEUU y la URSS.

Espero que esta reflexión siga siendo una máxima para las autoridades en cualquier ámbito de actuación.

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De la Ojrana a la KGB

01 sep
1 septiembre 2009

Tras el intento de asesinato del zar Alejandro II, se creó, dentro del cuerpo de policí­a, la Ojrana. Esta organización, secreta, estaba formada por agentes seleccionados de la nueva promoción de la policí­a y su función era la protección del zar. Se infiltraron en los grupos revolucionarios (anarquistas y socialistas) contrarios al zar. Incluso Josef Stalin podí­a haber sido un agente infiltrado en el Partido Bolchevique. Denunciaban, controlaban, detení­an y, a veces, ejecutaban a los suversivos al poder zarista. Estas eran las directrices de su filosofí­a:

  •  La Seguridad Polí­tica debe tender a destruir el movimiento revolucionario en el momento de su mayor actividad y no desviar su trabajo dedicándose a empresas menores.
  • De manera que el principio es: dejar desarrollarse el movimiento para luego liquidarlo mejor.
  • Evitar con el mayor cuidado entregar a sus colaboradores. A este fin, no detenerlos ni dejarlos en libertad más que cuando otros miembros de igual importancia pertenecientes a la misma organización revolucionaria puedan ser detenidos o liberados.
  • Facilitar a sus colaboradores el ganar la confianza de los militantes.
  • El reclutamiento de agentes secretos debe ser la constante preocupación del director de Investigaciones y de sus colaboradores. No deben desaprovechar ninguna oportunidad, aunque presente pocas probabilidades de conseguir agentes… Esta tarea es extremadamente delicada. Es necesario, para poder realizarla, tomar contacto con los detenidos polí­ticos…
  • Deberán ser considerados como propensos a ingresar al servicio los revolucionarios débiles de carácter, los agraviados por el partido, los que vivan en la miseria, los evadidos de lugares de deportación o los pendientes de ser deportados.
  • El Instructivo recomienda estudiar “con cuidado” las debilidades del individuo y aprovecharlas; conversar con sus amigos y parientes, etc.; multiplicar “constantemente los contactos con los obreros, con los testigos, con los padres, etc., sin jamás perder de vista el objetivo…”.
  • Podemos utilizar los servicios de revolucionarios que se hallen en la miseria que, sin renunciar a sus convicciones, acepten entregar informaciones por necesidad…
  • Colocar soplones junto con los detenidos es de una excelente utilidad.
  • Cuando una persona parece madura para entrar en el servicio -es decir, cuando se trata, por ejemplo, de un revolucionario moralmente destruido, atribulado, desorientado tal vez por sus propios fracasos-, deberán agregársele a su causa otras acusaciones peores para tenerlo mejor atrapado.
  • Interrogar a la persona en una entrevista personal. Sacar ventaja, para convencerlo, de querellas entre los grupos, de errores de militantes, de cosas que hieran su amor propio.
  • Las cartas de los colaboradores secretos deben estar escritas con escritura irreconocible y no contendrán sino expresiones corrientes. Servirse de papel y de sobres que estén de acuerdo con el nivel social del destinatario. Emplear tinta simpática. El colaborador deposita él mismo sus cartas. Cuando las recibe, está obligado a quemarlas después de haberlas leí­do. Las direcciones convencionales no deben apuntarse nunca.
  • Los agentes secretos no deberán conocer jamás las informaciones proporcionadas por sus colegas.
  • Un colaborador nuestro que trabaja en puestos de segunda en una organización revolucionaria, puede ascender en ésta con sólo que sean arrestados militantes de mayor importancia.
  • Mantener el absoluto secreto de la provocación es, naturalmente, uno de los mayores cuidados de la policí­a.
  • El agente jura guardar secreto absoluto; al entrar en servicio no debe modificar en nada sus costumbres habituales
  • Los contactos se hacen por medio de señales convenidas de antemano. La correspondencia se dirigirá a direcciones convencionales.

Pese a todos estos “controles” el régimen zarista caí­a en 1917 con la revolución bolchevique. Si bien, ya no tení­a sentido la Ojrana, creada por los zaristas, los bolcheviques la “reconvirtieron”  y utilizaron para su causa. Se mulitiplicaron los agentes y se cambió el nombre por el de Tscheka, en 1920 por el de GPU y posteriormente NKWD (Comisión del Pueblo para los Negocios Internos). La NKWD contralaban los campos de concentración (idea de Lenin y cuyo apogeo llegó con Stalin); los campos tení­an una doble finalidad: controlar a los oponentes al régimen y servir de mano de obra barata.

De la extinta NKWD surgió la KGB con un poderoso ejército de 175.000 miembros. El mayor servicio secreto de la historia.

Para saber más: Las sociedades secretas y su poder – Jan Van Helsig y Wikipedia

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