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Un escarabajo en peligro de extinción por culpa de su nombre

23 jun
23 junio 2014

La caza, la destrucción del hábitat natural, la introducción de especies foráneas…, muchas y diversas han sido las causas por las que especies animales han visto disminuida su población hasta llegar, en muchos casos, a la extinción. Pero entre todas estas causas, nunca pensé que el nombre de un pobre escarabajo fuese el responsable de que hoy en día estuviese en peligro de extinción. Bueno, el nombre y los neonazis.

Escarabajo Hitler

En 1933 el entomólogo alemán Oscar Scheibel descubrió en una cueva de Eslovenia una nueva especie de escarabajo y, como tal, le puso nombre… Anophtalmus hitleri. Anophtalmus significa “sin ojos, ciego” ya que su hábitat son profundas y oscuras cuevas; su apellido hitleri se debe a la latinización de su “adorado” Führer. Supongo que cuando Hitler le envió una carta agradeciéndole el detalle no sabía exactamente el significado de Anophtalmus, porque eso de “Hitler ciego” no sonaba muy bien. Como seguía las normas de la International Commission on Zoological Nomenclature o ICZN (Comisión Internacional de Nomenclatura Zoológica), no se pudo hacer nada para cambiarle el nombre (no se permiten nombres con connotaciones religiosas). Aquel insignificante insecto pasó sin pena ni gloria durante años, hasta que los neonazis o adoradores de Hitler conocieron de su existencia. Como cuando se inscribe la nueva especie es obligatorio indicar el lugar de procedencia, las cuevas se convirtieron en lugar de peregrinación – y expolio- para los fetichistas de la figura del Führer. Según Martin Bähr, entomólogo de la Colección Estatal Zoológica de Munich:

Casi todos nuestros ejemplares en el museo han sido robados.

Incluso se han llegado a pagar más de 1.000 euros por un ejemplar de Anophtalmus hitleri. A fecha de hoy, está en peligro de extinción. ¡Cuántas veces este escarabajo habrá maldecido la ocurrencia de Oscar Scheibel!

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El dinero y los impuestos de Hitler

13 ago
13 agosto 2013

Hace unos años, Klaus-Dieter Dubon, un notario bávaro jubilado, encontró los documentos de un expediente que el fisco alemán había abierto a Adolf Hitler en 1934… debía 405.4949 Reichsmarks (moneda de Alemania desde 1924 a 1948) en impuestos que no había pagado desde hacía ya años. Rebuscando, algunos historiadores encontraron toda una red de propiedades y dinero que Hitler fue amasando desde mucho antes de que llegara al poder absoluto en Alemania y que hizo que viviera siempre lleno de lujos, pero con fama de asceta.

Hitler estuvo en la prisión de Landsberg por su participación en 1923 en el llamado Putsch de Múnich o Putsch de la Cervecería, fallido intento de golpe de Estado llevado a cabo por miembros del Partido Nacional-Socialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP o Partido Nazi) en el que murieron cuatro policías y 16 miembros del Partido Nazi. Su estancia en la cárcel no fue muy dura, ya que estuvo rodeado de ciertas comodidades, recibía continuas visitas de sus colaboradores y, además, aprovechó el tiempo para escribir su libro Mein Kampf (Mi lucha). El caso le hizo famoso, pues por toda Alemania sonó su nombre y su caso. El libro se convirtió en su joya de oro desde ese momento hasta su suicidio en 1945.

Mein Kampf

Mein Kampf

A Hitler le gustaba que le vieran como a “un hombre humilde que había tenido que trabajar desde muy joven”. Ahondando en esta imagen, en el libro cuenta que en 1909, mientras vivió en Viena y fue rechazado por la Escuela de Arte, debió trabajar duro como obrero y aún así pasó hambre. La verdad era muy distinta: recibió una cantidad considerable de dinero por herencia debido al fallecimiento de su madre, compartía piso con otro estudiante, eran un asiduo de los cafés vienesés y gran parte de su dinero lo gastó en la ópera… un lujo no muy barato en esa época. El dinero se acabó y fue cuando tuvo que buscar trabajo. Después de dilapidar su dinero, incluso tuvo que dormir en un refugio para indigentes hasta que vendiendo sus cuadros de paisajes en Viena consiguió lo suficiente para alquilar un piso. Las pinturas no eran muy buenas pero los que le conocieron decían que se consideraba un auténtico genio menospreciado por los demás.

El dinero nazi es su dinero

Ya como líder del Partido Nazi, supo rodearse de amistades que resultaron muy beneficiosas para el partido y para él mismo, como la de Helene Bechstein, esposa del acaudalado fabricante de pianos Carl Bechstein, que donó grandes sumas de dinero para financiar el partido y, además, le puso en contacto con los personajes más influyentes de la época. Helene tenía la esperanza de que se casaría con su hija Lotte.

Hitler y los Bechstein

Hitler y los Bechstein

En 1925, después de salir de la cárcel, compró un Mercedes A 6699 con todo lujo de detalles valorado en 20.000 Reichsmarks -en aquella época el Ford más caro costaba unos 4.000 Reichsmarks al cambio-. Cuando el fisco alemán le pidió explicaciones sobre cómo había conseguido ese dinero, arguyó que había sido mediante un préstamo bancario y pidió pagar sus impuestos a plazos. Por cierto, el Mercedes que compró… tenía chofer. Según el documento hallado por Klaus-Dieter Dubon, el primer trimestre de 1925 Hitler ganó 11.000 Reichsmarks pero declaró al fisco no tener posesiones y no recibir ninguna pensión… (Por cierto, de profesión escritor)

Delcaración Hitler

Declaración Hitler 1925

Otro gran benefactor del partido, y de Hitler, fue el barón Fritz Thyssen que se comprometió a donar periódicamente ciertas cantidades al partido y, además, convencer a más empresarios alemanes para que hiciesen los mismo. Toda esta camarilla financió la compra de la Casa Marrón, cuartel nazi, y un piso para Hitler en Munich que ahora es una estación de policía. A finales de los años 20, y con Alemania sumida en una profunda crisis, “el más humilde de los alemanes” -como Goebbels llamaba a Hitler- tenía en sus cuentas 15.000 Reichsmarks. En 1930 ya ascendían a 50.000. En 1933, ya como Canciller, acude a las fábricas de Siemens y tiene el descaro de decirle a los obreros:

He surgido del mismo sitio que vosotros. Antes yo ocupaba el lugar que vosotros ocupáis ahora mismo, pero he ascendido en base al hambre y al trabajo, y ahora lucho por vosotros.

Hitler, en ese momento, ganaba 40 veces el sueldo de los obreros de Siemens. Ese mismo año, Hitler fue citado por el fisco alemán por la citada deuda de 405.4949 Reichsmarks. Hitler lo soluciona ordenando que sus ingresos estuviesen exentos de cargas fiscales, pues “vivía por y para Alemania”. Desde entonces, ya no pagó impuestos. En 1934 sus cuentas ya ascendían a 1.200.000 Reichsmarks.

Endeudó Alemania

Una de sus obras pilares fue la red de carreteras que, sin saberlo los alemanes, endeudó a Alemania y para colmo no era algo planeado por los nazis sino por el Gobierno desde 1924. El plan para paliar este endeudamiento tenía dos vías: en la primera, los países conquistados pagarían parte de esta deuda y, en la segunda, las donaciones obtenidas por los contratos otorgados (como ejemplo, el empresario del acero Gustav Krupp donó, sólo durante la guerra, 5.000.000 de Reichsmarks).

Y siguió acumulando bienes.

En 1938, al anexionarse Austria, envió a Martin Bormann a comprar la casa donde había nacido y vivido con su familia. Además, su fotógrafo oficial Hoffmann era el único que podía proporcionar imágenes de Hitler a los medios y para la estampación de postales. Todo, claro está, con sus derechos de autor correspondientes que se repartían entre los dos. Ya en 1939, Hitler invadió Polonia y tomó como su humilde hogar el Palacio de Postdam que redecoró mientras destruía el país. Además, en su ciudad natal planeaba la construcción de un enorme museo y para ello despojó a los judíos de sus casas y les obligó a “vender” sus obras de arte al Tercer Reich. Se calcula que fueron casi 7000 obras de arte obtenidas de esta manera y escondidas en minas de sal. Para evitar el saqueo del Louvre, voluntarios franceses trasladaron en camiones y furgonetas las piezas de arte pieza a pieza -como la Gioconda- para esconderlas por castillos repartidos por toda Francia.

Mudanza de la Gioconda

Mudanza de la Gioconda

Se calcula que se vendieron 10 millones de libros, muchos pagados por los ayuntamientos alemanes ya que debían entregar uno a cada matrimonio además de los que los niños debían comprar al ir a la escuela. En 1945, antes de su muerte, los bienes de Hitler eran cuantiosos: 7.5 millones de Reichsmarks, la casa Berhof en los Alpes Bávaros y el “Nido del Águila” cerca de Berchtesgaden. En su testamento…

Lo que poseo, pertenece en su debido grado al Partido. Si este ya no existe, al Estado; si el Estado también es destruido, no hace falta una última decisión mía.

Finalmente, Baviera se quedó con los derechos del libro y desde entonces ha intentado evitar su reedición y lectura… algo difícil por no decir imposible. En cuanto al arte, el caso sigue abierto a la espera de devolver todo a los herederos de los propietarios legítimos y hay un censo de las obras publicado para ese fin.

Autor: Edmundo Pérez
Fuentes: Der finanzierte Aufstieg des Adolf H. -Wolfang Zdral, La utopía nazi: cómo Hitler compró a los alemanes – Götz Aly

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Carta de Gandhi a Adolf Hitler en 1939

19 jun
19 junio 2013

Una de las múltiples frases de Mahatma Gandhi en su política de no violencia fue…

Los hombres se encuentran ante una encrucijada: tienen que elegir entre la ley de la jungla y la ley de la humanidad.

Temiendo lo que en Alemania se estaba gestando, y ante la insistencia de sus amigos, le envió una carta a Hitler el 23 de julio 1939…

Querido amigo,

Amigos me han estado insistiendo en dirigirme a usted por el bien de la humanidad. Pero me he resistido a su petición, debido a la sensación de que cualquier carta mía podría ser una impertinencia. Algo me dice que no debo ser tan calculador y que debo hacer mi petición porque en cualquier caso merecerá la pena.

Está claro que usted es hoy la única persona en el mundo que puede evitar una guerra que podría reducir a la humanidad al estado salvaje. ¿Estará dispuesto a pagar ese precio por un propósito cualquiera por muy digno que le parezca? ¿Escuchará la llamada de quien ha evitado deliberadamente el método de la guerra no sin considerable éxito? De cualquier manera espero su perdón, si he cometido un error al dirigirme a usted.

A su disposición.
Su sincero amigo.

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Imagen: Secouchermoinsbete

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Las últimas víctimas de Hitler, los propios alemanes

21 may
21 mayo 2013

Hildegar Fink, alemana de 75 años de edad, tenía sólo cinco años cuando fue expulsada junto a su familia de Rosternitz, un pueblo de los Sudetes en la actual República Checa. Meses después de que Alemania perdiese la guerra, ella y su familia, igual que otras muchas, comenzaban a pagar la deuda de haber sido alemanes en la Alemania Nazi. De la noche a la mañana tuvieron que abandonar sus hogares, como miles de alemanes de Europa central y oriental, hacia un rumbo desconocido. Para Fink fue la experiencia más horrible que recuerde, pero luego, cuando se consolidó la unificación de Alemania a inicios de la década de 1990, también se sentía extranjera. Los alemanes de los Sudetes exigen la derogación de los Decretos de 1945 firmados por el presidente checo Edvard Benes (1894-1948). Su promulgación supuso la expulsión de este país de las minorías de alemanes y húngaros, la expropiación de sus bienes, la nacionalización de sus empresas y la pérdida de su nacionalidad al ser expulsados sólo por ser alemanes.

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A muchos les obligaron a abandonar sus hogares, otros huyeron por temor al Ejército Rojo o a los milicianos checos o polacos, otros temían represalias de sus vecinos como venganza por las recién desveladas atrocidades cometidas por los nazis en los territorios del Tercer Reich; a otros les obligaron a firmar, antes de ser expulsados, que renunciaban a todos sus bienes y donde declaraban “irse libremente”. Además, desde la Conferencia de Postdam de agosto de 1945, los aliados habían decidido mover la frontera de Alemania a la línea formada por los ríos Oder y Neisse, lo que significó el traslado de otros miles de alemanes o personas de origen alemán dentro de las nuevas fronteras alemanas. Lo curioso, es que después de casi 60 años de la II Guerra Mundial, y acostumbrados a agachar la cabeza por los crímenes del nazismo y cansados, tal vez, de ser siempre verdugos, comenzaron a mostrarse como víctimas de la Historia Contemporánea.

¿Por qué se rompió este tabú? En la década de 1950, la República Federal Alemana no tuvo tiempo de reparar en el pasado nazi porque había todo un país por reconstruir, en cambio en la República Democrática Alemana ignoraron todo lo que los milicianos polacos y checos cometían a la población alemana en venganza por los crímenes nazis. Fueron las guerras de los Balcanes en la década de los 90, con su limpieza étnica y su ola de refugiados, las que hicieron que los alemanes recordaran y entendieran las reivindicaciones de los Sudetes, ya que veían las mismas imágenes de las expulsiones alemanas tras la II Guerra Mundial. Alemania tardó más de 60 años en entender que también eran víctimas, e incluso recordaron los bombardeos indiscriminados al final de la II Guerra Mundial en pueblos alemanes sin ningún sentido. Para muchos historiadores ignorados hasta entonces, estos alemanes fueron las últimas víctimas de Hitler.

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Libros de Guido Knopp y Enrik Franzen contienen imágenes a color y blanco y negro de las atrocidades sufridas por los alemanes después del éxodo: cadáveres en las aceras, mujeres y niños huyendo, niños pequeños en medio de la calle, miles de mujeres violadas por el Ejército Rojo y las milicias, hombres desnudos siendo golpeados con la esvástica pintada en sus espaldas y algunas fotos de mujeres y hombres con brazaletes blancos con una gran N de Niemiec (alemán en polaco) en venganza por la estrella de David que debían llevar los judíos durante el régimen nazi.

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Pero ahora surge un debate que aún no tiene clara postura, no sólo en Alemania sino con los vecinos de Europa del este. Existían proyectos para construir en Berlín un Centro contra las Expulsiones pero no tuvo buena acogida especialmente en Polonia y República Checa. No fue hasta 2009 cuando Angela Merkel dio el apoyo para la construcción de un monumento para los desplazados alemanes después de la II Guerra Mundial, pero algunos lo consideran como una burla, ya que también en Berlín se construyó un monumento en recuerdo de las más de 6 millones de víctimas del Holocausto Judío perpetrado por la Alemania Nazi.

Los alemanes piensan que es hora de honrar también a sus propias víctimas, ya que no pueden ser crucificados por la Historia sólo por ser alemanes durante la Alemania de Hitler.

Colaboración de Edmundo Pérez.
Fuentes e imágenes: A paso de cangrejo – Grass, G. Sobre la historia natural de la destrucción – Sebald, W. B.

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Margot Wölk, la catadora de Hitler

16 may
16 mayo 2013

Parece que la diosa Fortuna acompañó a Hitler en las diferentes ocasiones en las que se le intentó eliminar, bien individualmente como el estudiante suizo Maurice Bavaud o el carpintero Georg Elser, bien en operaciones perfectamente orquestadas como Valquiria. Aún así, y como era lógico, se aumentaron las medidas de seguridad como la de emplear catadoras que probasen toda la comida del Führer. Esta es la historia de una de ellos… Margot Wölk, la única que sobrevivió a la guerra.

Margot

Margot

Cuando comenzó la guerra, Karl, el marido de Margot, fue reclutado para ir al frente y ella, una secretaria de 23 años, se quedó sola en Berlín. Llevaba dos años sin tener noticias de su marido y su apartamento había sido dañado por los bombardeos aliados, así que decidió abandonar Berlín y refugiarse en la casa que sus suegros tenían en Gross-Partsch (hoy Parcz, Polonia), un pequeño pueblo en mitad del bosque. Un lugar idílico con un pequeño inconveniente… la Guarida del Lobo (uno de los cuarteles generales de Hitler) se encontraba a unos tres kilómetros. Poco tiempo pudo disfrutar Margot de aquel idílico lugar porque, apenas unos días después de su llegada, se presentaron varios miembros de las SS y se la llevaron… a ella y a 14 jóvenes más del pueblo para utilizarlas como catadoras de la comida de Hitler. Fueron alojadas en un edificio cercano al bunker y cada mañana debían probar la comida que salía de las cocinas.

Nunca hubo carne porque Hitler era vegetariano. La comida era muy buena, pero nunca pudimos disfrutarla pensando que podía estar envenenada.

Todo cambió el 20 de julio de 1944 cuando estalló en el bunker el maletín que el coronel Van Stauffenber había dejado para matar a Hitler: se reforzó la guardia y las catadoras fueron apartadas del complejo y encerradas en una vieja escuela abandonada de donde sólo salían para cumplir su labor. Allí viviría uno de los peores momentos… una noche entró en la escuela un oficial de las SS y la violó. Margot, hizo de tripas corazón, y trató de seguir con su vida ocultando aquel recuerdo en lo más profundo de su alma. En 1945, ante el avance del Ejército Rojo, Hitler ordenó demoler con explosivos la Guarida del Lobo y abandonaron el lugar. Un oficial alemán se la llevó aparte y le dijo que huyese. Margot consiguió llegar a Berlín donde se refugió en la casa de un médico amigo suyo… las SS la buscaban. En 1945 los soviéticos entraban en Berlín, la guerra había terminado… pero no para Margot: durante dos semanas en manos del Ejército Rojo, fue violaba en repetidas ocasiones provocándole lesiones tan brutales que ya nunca pudo tener hijos.

En 1946 volvió a encontrarse con el oficial que le había salvado la vida en la Guarida del Lobo y le dijo que el resto de catadoras habían muerto allí mismo. Estaba sola y desesperada, no tenía ganas de vivir hasta que… se reencontró con su marido. Se apoyaron el uno en el otro y fueron felices durante 34 años. En 1980 falleció Karl. En muchas ocasiones, los sueños de Margot le hacían revivir aquellos momentos pero ella nunca contó nada hasta que el pasado invierno, cuando recibió la visita de un periodista local con motivo de su 95 cumpleaños, decidió romper su silencio y contar su historia.

Margot Woelk

Fuentes: Spiegel, SDPnoticias

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El primero que se atrevió a caricaturizar a Hitler

26 jun
26 junio 2012

Tras el fin de la Primera Guerra Mundial, loss aliados (Francia, Gran Bretaña y EEUU) impusieron a Alemania la reducción del número de efectivos de su ejército y de armamento, concesiones territoriales y, sobre todo, cuantiosas indemnizaciones económicas que sumieron a Alemania en una profunda crisis agudizada por la emisión de grandes cantidades de dinero, sin ningún tipo de control, que produjeron un incremento brutal de los precios. En aquellos años comienza a destacar el pintor berlinés George Grosz por la fiel representación, con trazos simples pero contundentes, del horror de la guerra y el desplome moral de la sociedad alemana tras la derrota.

A comienzos de los años 20, el discurso del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (Partido nazi), utilizando las duras condiciones impuestas a Alemania, comienza a ganar adeptos, hasta el punto de intentar un golpe de Estado el 8 de noviembre de 1923 en Múnich (Putsch de Múnich o Putsch de la Cervecería). El fallido golpe llevó a prisión a varios dirigentes nazis, Adolf Hitler y Rudolf Hess entre ellos. El caso es que George Grosz ya le debió ver las orejas al lobo porque ese mismo año ya caricaturizó a Hitler en su obra Siegfried Hitler (1923). En ella se mofa de Hitler representándolo como Siegfried, la figura legendaria de las leyendas germánicas… con la esvástica tatuada en el brazo.

Siegfried Hitler

Alguien que, como George Grosz, no escarmienta es Francisco Navarro (gasolinero), pues ha decidido editar la tercera entrega de los relatos publicados en el blog Yo tuve el ombligo frío bajo el título El Café de la Glorieta y otros relatos. Además, don Francisco, porque es de los que se merece llevar el “don” delante, ha decidido donar los beneficios, tanto en formato digital como papel, a Cáritas Interparroquial de Tomelloso, con la esperanza, como él dice, de que este mero ejercicio caligráfico sirva, al menos, para un plato de sopa caliente y reparadora, tanto para el cuerpo como para el espíritu, de quien lo necesite. Incluido cualquiera de nosotros.
Entre todos los que dejen un comentario en este post se sorteará un ejemplar en papel con dedicatoria del autor. Gracias don Francisco.

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El vagón de la venganza de Hitler

11 abr
11 abril 2012

El armisticio entre los Aliados y Alemania ponía fin a los combates en la Primera Guerra Mundial. La firma del armisticio se produjo a las 5 am del 11 de noviembre de 1918 en un vagón situado en una vía muerta en el bosque de Compiègne (Rethondes, Francia) entre el Comandante en Jefe de las Fuerzas Aliadas, el francés Ferdinand Foch, y el político alemán Matthias Erzberger pero no entró en vigor hasta las 11 am… aquellas seis horas fueron fatídicas para algunos.

Armisticio de 1918

En 1940, y tras la batalla de Francia, alemanes y franceses firmaban un armisticio el 22 de junio de 1940 por el que Francia quedó dividida en una zona de ocupación alemana en el norte y el oeste, una pequeña zona de ocupación italiana en el sureste, y una zona no ocupada, la zona libre, en el sur. Y no fue una casualidad, sino una exigencia de Hitler, el hecho de que se firmase en el mismo lugar que el armisticio de 1918, en el bosque de Compiègne. Pero no sólo eso, Hitler – haciendo leña del árbol caído – quiso que se firmase en el mismo vagón. El vagón en cuestión, de la Compagnie des Wagons-Lits, estaba en un museo desde 1927… Hitler ordenó sacarlo y situarlo en el mismo lugar para que los franceses sufriesen la misma humillación y en el mismo sitio.

El vagón se sacó a través de un agujero en la pared del museo

Tras la firma fue trasladado a Berlín donde fue expuesto como un símbolo de la recuperación alemana. En 1945, con el avance de las tropas aliadas fue enviado a la ciudad de Ohrdruf donde las SS decidieron quemarlo antes de que cayese en manos del enemigo.

Armisticio de 1940

Imágenes: Easy Hiker

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El genocida y el filósofo, compañeros de clase

08 feb
8 febrero 2012

Seguro que muchos de vosotros habréis tecleado los nombres de vuestros compañeros del colegio en Google o Facebook para ver qué ha sido de ellos y cómo les ha tratado la vida… yo reconozco que lo he hecho pero sin mucho éxito.

Pues los caprichos del destino quisieron unir en una misma clase al genocida Adolf Hilter y al filósofo Ludwig Wittgenstein. Respecto a Hitler poco que añadir y Ludwig se convirtió en uno de los filósofos más influyentes del siglo XX.
Coincidieron en el mismo colegio de Linz y como eran de la misma edad, apenas 6 días de diferencia, en la misma clase. Y aunque algunos han querido ver en esta coincidencia el nacimiento del antisemitismo de Hitler, ya que Wittgenstein era de ascendencia judía, incluso al estudiante judío de su escuela en Mein Kampf, es harto difícil llegar a esta conclusión. Creo que sería más acertado decir que de existir algún tipo de animadversión entre ellos, sería por la envidia que podría tenerle Hitler a Wittgenstein… comenzaron juntos pero se graduaron con dos años de diferencia (Hitler repitió y a Wittgenstein lo adelantaron un curso).

Y para que no haya lugar a dudas os dejo una foto de Ludwig con sus hermanos. Creo que el niño Hitler es evidente y no hacen falta más pruebas.

Ludwig es el niño de la derecha

Gracias a @knbaraldi. Fuentes: Strange History, El Judío de Linz – Kimberley Cornish

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El cadáver encontrado en Huelva que engañó a Hitler

18 sep
18 septiembre 2011

El 30 de abril de 1943, un pescador encontró un cadáver en estado de descomposición en la playa de Punta Umbría (Huelva). El cuerpo era de un hombre adulto vestido con una gabardina, un uniforme y botas, con un maletín atado a la cintura. Su cartera lo identificó como el Mayor William Martin del ejército británico. Las autoridades españolas lo pusieron en conocimiento del cónsul británico, Francis Haselden, y en su presencia, se abrió el maletín… en su interior un sobre lacrado del ejército británico. Durantes los siguientes días, los telegramas de Londres a Madrid se repetían constantemente: “había que recuperar el contenido del sobre“.

Recordemos que España en la II Guerra Mundial ocupó una posición “neutral” pero a nadie extrañaba las simpatías de parte de ejército con los alemanes y que en España campaban a sus anchas los espías. Aquella intensa actividad entre Madrid y Londres, alertó a los espías alemanes que no tardaron en conseguir la información que contenía el misterioso sobre: era una carta personal del Teniente General Archibald Nye, del Estado Mayor Británico, al General Harold Alexander, al mando de las fuerzas en el Norte de África, en la que se detallaban los planes de los aliados:

tras el éxito de las campaña en el Norte de África cruzarían el Mediterráneo para lanzar un ataque contra Grecia y Cerdeña.

Hitler recibió la información y ordenó reforzar sus posiciones en Grecia y Cerdeña, la Operación Picadillo (Operation Mincemeat) había tenido éxito. Los aliados invadían Sicilia el 10 de julio de 1943, su verdadero objetivo.

Fue un gran éxito de la inteligencia británica que logró engañar a Hitler con el Mayor William Martin… que nunca existió. Todo se preparó al milímetro: se busco un cadáver en la morgue de Londres (años después se descubrió que era un vagabundo llamado Michael Glyndwr); entre sus pertenencias se colocaron cartas de una novia y el recibo de un anillo; para la foto del pasaporte se buscó alguien parecido al muerto; su muerte se publicó en The Times; se dejó el cuerpo en España sabiendo que las noticias llegarían a Berlín… Un plan perfecto.

Actualización: Entrevista con José Antonio Rei María, el marinero que encontró el cadáver (gracias a Indicosur).


Entrevista a Jose Antonio Rei Maria – Subido y… por foropunta

Fuentes: The New Yorker, BBC, The Guardian

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La planificación familiar de los nazis

30 mar
30 marzo 2011

Tras el inicio de la II Guerra Mundial, y debido a los múltiples frentes que la Alemania nazi tenía que atender, la mujeres debieron cubrir los puestos de trabajo en la industria dejados por los trabajadores, ahora convertidos en soldados por la “gracia de Hitler”. Pero éste no era el papel que le tocaba desempeñar a la mujer en la sociedad nazi.

En la sociedad nazi la mujer debía abandonar el mundo laboral – así se podía disminuir la  elevada tasa de paro masculina – y casarse. Su dedicación, en exclusiva, era la casa y sus hijos. En palabras del ideólogo nazi Kurt Rosten, en su libro Das Nationalsozialismus der ABC (1933):

¿Puede la mujer imaginar algo más bello que estar sentada junto a su amado esposo en su acogedor hogar y escuchar recogidamente el telar del tiempo, mientras va tejiendo la trama y la urdimbre de la maternidad a través de los siglos y milenios? Ellas no tienen nostalgia de la fábrica, de la oficina o del Parlamento. Un hogar agradable, un buen marido y un bandada de hijos dichosos son más queridos a su corazón.

Esta medida permitió que más de 500.000 mujeres abandonasen sus puestos de trabajo para casarse. Estas “recomendaciones” fueron acompañadas de medidas económicas: cada matrimonio recibía un préstamo de 1.000 marcos del que se podían ir amortizando 250 marcos por cada hijo, reducciones en facturas de electricidad… Todo ello para favorecer las matrimonios y aumentar la natalidad.

Familia nazi

Incluso en las artes se “modelizaba” la familia nazi. Según los criterios de la Cámara de Artes Plásticas del Reich se aconsejaba:

Siempre que lo permitan las necesidades estéticas – y en la mayoría de los casos será posible- los artistas, especialmente los pintores y grabadores, han de proponerse como meta representar en sus obras a cuatro niños alemanes, cuando pretendan plasmar una familia auténtica.

Siempre he dicho que ser mujer ha sido, es y será profesión de riesgo.

Imagen: Medicina y Holocausto
Fuente: Historia16 (nº 318)

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