Tag Archive for: Anécdotas y Curiosidades

Cuando se propuso utilizar perros heridos para localizar los barcos en alta mar

08 abr
8 abril 2014

Hoy en día con el Global Positioning System (GPS) no tiene ningún misterio conocer la localización exacta de un coche, un barco o de nosotros mismos, pero siglos atrás…

La localización exacta de cualquier punto sobre la superficie terrestre se establece con las coordenadas geográficas determinadas por la latitud (distancia entre un punto y el paralelo Ecuador, Norte y Sur) y la longitud (distancia entre un punto y el meridiano Greenwich, Este y Oeste). El cálculo de la latitud desde una nave es sencillo, basta con medir el ángulo que forma la Estrella Polar con el horizonte, mediante un cuadrante, un astrolabio o un sextante, por ejemplo. Pero el cálculo de la longitud en alta mar era mucho más complicado, provocando tragedias marítimas como la de la flota inglesa del almirante Clowdisley Shovell que, pensando que estaban en alta mar, chocaron con las islas Sorlingas en el año 1707 y murieron más de 2.000 hombres. Incluso algunas coronas -Felipe III de España en 1598 y Jorge I de Inglaterra en 1714- establecieron premios para quien descubriese un método preciso para calcular la longitud en alta mar. Muchos se pusieron mano a la obra y mientras algunos investigaban en laboriosos procesos, otros proponían extraños métodos.

Longitud

Una posibilidad para calcular la longitud era medir la diferencia horaria entre un punto en tierra firme y en alta mar en un momento exacto. Por ejemplo, si en tierra firme son las 12 horas y en ese mismo instante en alta mar son las 10, serían dos horas negativas y multiplicado por 15° de cada uso horario, el barco estaría situado a 30° longitud Oeste (si fuese positivo sería Este) respecto al meridiano de referencia, hoy Greenwich. Se podría hacer llevando a bordo un reloj con la hora del puerto de salida y comprobar la diferencia horaria comparada con la hora local en alta mar (por ejemplo, al mediodía cuando el Sol alcanza su cénit). Con esta diferencia horaria, como hemos explicado, podríamos obtener la longitud. El problema era que con los relojes de la época, mecánicos de péndulo y pesas, era imposible mantener la precisión en el mar (hasta la segunda mitad del siglo XVIII no se dispuso de cronómetros marinos que mantenían de una forma precisa y fiable la hora local del puerto de salida). Así que, había que encontrar un método que estableciese el momento exacto de las mediciones y alguien echó mano de un solución mágica de hacía un siglo… el polvo de la simpatía de Sir Digby Kenelm.

Kenelm Digby

Kenelm Digby

El polvo de la simpatía, según Digby Kenelm, era un compuesto de vitriolo pulverizado (sulfato cúprico) que podía curar a distancia (¿?). No se podía aplicar directamente en la herida, sino que se metía en el polvo una venda que hubiese estado en contacto con la herida o incluso el arma que la había causado y, de esta forma, se curaba el herido. Lamentablemente, el remedio no era indoloro; cuando se aplicaba el remedio, el afectado experimentaba un fuerte dolor. Aplicando esta curiosa teoría, se propuso que desde tierra firme todos los días a las 12 horas se metiese en el polvo de la simpatía el arma con la que se había herido a un perro. El pobre perro, ya en alta mar, aullaba lastimero cuando se aplicaba el remedio y en este preciso momento se media la hora en el barco sabiendo que en tierra eran exactamente las 12. Calculando la diferencia se podía medir la longitud. Me vais a permitir que no os cuente la explicación “científica” del remedio de Digby Kenelm.

Fuentes: El Mundo, Digby Kenelm

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El matemático que descubrió el secreto de la lotería

12 mar
12 marzo 2014

Los líos de faldas del francés François-Marie Arouet acabaron con su carrera diplomática y más tarde le costaron el destierro durante dos años en Londres. En 1729 pudo regresar a su París natal donde conocería al hombre que le cambió la vida: el matemático Charles Marie de La Condamine. Este matemático decía haber encontrado el secreto para ingresar en el selecto grupo de los que pueden decir “el dinero no da la felicidad”, frase acuñada por los ricos para que los pobres no les envidien demasiado. El secreto en cuestión era la fórmula para ganar la lotería.

Charles Marie de La Condamine

Charles Marie de La Condamine

Igual que ahora los Estados emiten títulos de deuda pública para financiarse, en el siglo XVIII Francia emitió bonos con un interés muy atractivo que rápidamente se convirtieron en un éxito. El problema es que el tipo de interés ofrecido era demasiado elevado, y en 1727 el gobierno se vio obligado a reducirlo para poder seguir manteniendo esta vía de financiación. Sus consecuencias fueron catastróficas: el valor de los bonos de desplomó y al gobierno se le cerró el grifo. Pelletier-Desforts, Contrôleur Général des Finances -ministro de Hacienda- del rey Luis XV, tuvo que tirar de imaginación para paliar aquella sangría en los ingresos: la lotería. Todos los franceses que tuviesen bonos podrían comprar boletos para participar en este sorteo; el boleto ganador recuperaría el valor nominal de sus bonos -su valor estaba muy por debajo del nominal- y obtendría un premio en metálico. Con esta medida se podría recuperar la confianza y el valor de los bonos, aparte de obtener un dinero extra por la compra de los boletos. Por cada bono cuyo valor nominal fuese de 1.000 livres (moneda francesa hasta finales del XVIII) se podría comprar un boleto pagando una livre y participar en la lotería. El problema es que Pelletier-Desforts no debía ser muy bueno en matemáticas porque la suma de los premios era mayor que la cantidad que podría recaudar incluso vendiendo todos los boletos. Así que el matemático Charles Marie de La Condamine y François-Marie Arouet se unieron para hacerse con la mayor cantidad de bonos posibles y, de esta forma, poder comprar tantos boletos que convirtieron un juego de azar casi en una ciencia exacta. Como los bonos tenían un valor real inferior a su valor nominal, no tuvieron problemas en hacerse con casi todos los bonos pagando una cantidad más cercana al valor nominal que al real -supongo que sería por aquello de “más vale pájaro en mano que ciento volando”-. El día 8 de cada mes, día en el que se celebraba el sorteo de la lotería, se convirtió para ellos en día de cobro… hasta que Pelletier-Desforts, harto de que siempre ganasen los mismos, los denunció ante los tribunales por fraude. Fallaron a favor de Charles Marie de La Condamine y François-Marie Arouet, ya que no habían cometido ninguna ilegalidad, se finiquitó la lotería y Pelletier-Desforts se quedó sin trabajo.

Los dos amigos consiguieron hacerse con más de 500.000 livres, una cantidad que les permitió vivir de las rentas durante muchos años. Por cierto, a François-Marie Arouet se le conoce más por su seudónimo… Voltaire.

Fuente: Caballos de Troya de la historia

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El hombre lobo español

03 mar
3 marzo 2014

Presente en muchas culturas de nuestro orbe, se trata quizá del más universal de todos los mitos. El hombre lobo es una criatura legendaria que se remonta casi al mismo origen de la humanidad y su alargada sombra sigue aterrorizando aun hoy al populacho, sobre todo y especialmente durante las noches de luna llena. ¿Podría ser de otra manera? Pero en ocasiones la realidad supera a la ficción, y aquí en España también tuvimos, o más bien padecimos, las andanzas de nuestro peculiar hombre lobo. El gallego Manuel Blanco Romasanta cometió, a mediados del siglo XIX, entre 9 y 13 brutales asesinatos de mujeres y niños a los que extraía las grasas para venderlas junto a sus pertenencias.

Manuel Blanco Romasanta

Manuel Blanco Romasanta

Por la ejecución de tales crímenes, a Romasanta se le consideró un asesino en serie y se le diagnosticó licantropía clínica, el único caso de tales características acaecido en la historia de España. La licantropía clínica es una enfermedad de origen mental que provoca una alucinación en la persona afectada que le hace creer que es o puede transformarse en un animal. Precisamente, este trastorno fue el que alegó Romasanta en su defensa: aseguró haber sido víctima de un maleficio que le transformaba en lobo y le obligaba a asesinar.

Más bien el calificativo animalesco le vino de cómo acababa con sus víctimas: las descuartizaba, les extraía la grasa para venderla y dejaba sus despojos al aire libre, lo que motivaba la atracción de los lobos, que con saña mordían y desgarraban los cadáveres mediante sus afilados colmillos. De esta manera, Romasanta se construyó la leyenda que podría servirle de coartada en los juicios por sus asesinatos.

Romasanta, que apenas medía 137 centímetros de altura, seguía un metódico patrón previo a la comisión de los crímenes. Cortejaba y engatusaba a un perfil tipo de mujer madura y soltera. Cuando se ganaba su confianza les convencía para cambiar de ciudad a cambio de conseguirles un buen trabajo; pero durante el trayecto, como en un viaje sin retorno, acababa con ellas. Era un embaucador que hizo de la mentira y la manipulación su modo de vida. Hasta que fue descubierto y confesó.

La historia del hombre lobo no resultó creíble en los tribunales y los médicos consideraron que todo era un montaje ideado por el propio Romasanta. El informe médico esgrimido en el juicio concluía que el considerado hombre lobo de Allariz (Ourense)era un ser perverso, consumado criminal, capaz de todo, frío y sereno, sin bondad“. Gracias a la intermediación de la reina Isabel II, Romasanta se libró del garrote vil, sentencia mortal a la que fue condenado el 6 de abril de 1853. Una carta de súplica remitida por su abogado ablandó a la monarca, que conmutó la pena capital por la cadena perpetua.

Quizá, una infancia traumática padecida, marcada por un pseudohermafroditismo femenino (Romasanta nació mujer pero segregaba hormonas masculinas que le masculinizaron y le otorgaron características físicas de hombre) pudo influir en su posterior enajenación mental y conducta criminal. Esta atípica condición solo afecta a uno de entre cada 10.000 o 15.000 nacidos.

A Allariz no solo se la conoce por las atrocidades que cometió Romasanta. Este municipio gallego fue corte de los suevos y escogido por el rey Alfonso X el Sabio para compilar sus célebres ‘Cantigas‘. Otro monarca castellano, Sancho IV, nombró a la villa “llave del Reino de Galicia”. Allariz presume de su Real Monasterio de Santa Clara, que además de albergar los restos de Doña Violante (la esposa de Alfonso X el Sabio), cuenta con el claustro barroco más grande de España, de 3.600 metros cuadrados y 72 arcos.

Colaboración de Javier Ramos de Lugares con Historia.
Para más información: El hombre lobo de Allariz

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Tabernas, de campamento de cauponae a plató de cine mundial

03 feb
3 febrero 2014

Ya hablamos de los restaurantes de la Antigua Roma, Caupona y el Thermopolium (genéricamente llamados Tabernae), pues hubo un lugar en lo que hoy es la provincia de Almería que hubo tal cantidad de estos establecimientos que los romanos le llamaron Thabernax… hoy Tabernas.

En Tabernas descubrimos un paisaje de cine, el desierto que tantas veces hemos contemplado en míticos spaghetti westerns como ‘El bueno, el feo o el malo‘, ‘Por un puñado de dólares‘ o ‘La muerte tenía un precio‘, asociados a los nombres del director Sergio Leone y el músico Ennio Morricone. Los productores cinematográficos rodaron muchas películas en estas soledades del desierto de Almería (único de Europa técnicamente hablando) entre la década de 1960 y 1980 debido a su similitud con los desiertos norteamericanos. Esta amplia carrera fílmica se inició en 1954, con la película ‘Sierra Maldita‘. En 1962 se rodaba ‘Lawrence de Arabia‘; después vendría ‘Patton‘. Pero su apogeo lo alcanzaría con los spaghetti western. En total, en el período comprendido entre los años 1951 y 1999 se han rodado en Tabernas 163 largometrajes de este tipo de género. Y en seis décadas, más de medio millar de películas que abarcan todos los estilos.

Después la industria decayó, pero todavía puede visitarse en Tabernas un espectral poblado del Oeste por cuya única calle pasearon actores y actrices ilustres del séptimo arte como Clint Eastwood, Sean Connery, Anthony Quinn, Claudia Cardinale, Alain Delon, Brigitte Bardot, Raquel Welch, Orson Welles, Harrison Ford o Arnold Schwarzenegger, entre otros. Cuando los productores encontraron otros países más baratos donde rodar, el poblado quedó desierto y abandonado, pero algunos extras locales no se resignaron a morir y constituyeron un Parque Temático del Poblado del Oeste que aún atrae a los turistas más cinéfilos: Mini-Hollywood, Fort Bravo y Texas Hollywood.

Tabernas

En dicho poblado no falta la característica calle principal donde los pistoleros dirimen su duelos, con su saloon, su oficina del shérif y calabozo, su tienda-colmado, su barbería, su hotel y su oficina bancaria. En las afueras, un fuerte de troncos verticales con sus torres de vigilancia y su mástil vacío añora la guarnición de soldados azules con sus pañuelos amarillos al cuello, los ‘cuchillos largos’, como los llamaban los indios.

Media docena de antiguos extras matan sus melancolías y se ganan la vida escenificando peleas para los visitantes en un ambiente que ya conocen los espectadores de la película ’800 balas’, de Álex de la Iglesia (2002) Aparte de presenciar el breve espectáculo, el viajero puede alquilar un caballo para pasear por el desierto, visitar el jardín de cactus o disfrutar de las áreas de juego tanto para los pequeños como para los mayores.

Tabernas no es el único reducto almeriense reconvertido en plató de cine. Otros parajes naturales como el Cabo de Gata-Níjar han sido parte de los escenarios de filmes tan aclamados en taquilla como ‘Indiana Jones y la última cruzada‘, ‘Conan el Bárbaro‘ o ‘El Imperio del Sol‘, de Steven Spielberg. La Almería más lunar también sirvió de atrezzo para la mítica película de ciencia ficción ‘2001: Una odisea en el espacio‘, dirigida por el inigualable Stanley Kubrick. Fue rodada en el desierto de Tabernas y representa el paisaje que se ve desde la ventanilla de la nave espacial Discovery.

Las autoridades locales han querido aprovechar el filón de Almería como tierra de cine para poner en escena la Casa del Cine en la capital, situada en el Cortijo Romero o Finca Santa Isabel, una vivienda que utilizó como residencia John Lennon durante su estancia en la provincia. Hace escasas fechas, el desierto almeriense ha sido de nuevo protagonista de otro rodaje de excepción: el aclamado director Ridley Scott (‘Gladiator’, ‘Blade Runner’, ‘Alien’) ha escogido Tabernas para filmar parte de las escenas de su próxima superproducción, ‘Éxodus‘, que narra la vida del bíblico Moisés.

Colaboración de Javier Ramos de Lugares con Historia.

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Nueva Barcelona, la ciudad que los emigrantes catalanes fundaron en los Balcanes en el XVIII

27 ene
27 enero 2014

En 1700, tras la muerte de Carlos II sin descendencia, las potencias europeas se disputan el trono español. Por un lado, Felipe de Anjou (Casa de los Borbones) –con el apoyo de Francia– y por otro, el archiduque Carlos (Casa de los Austrias o Casa de Habsburgo, a la que pertenecí­a el rey muerto) –con la coalición formada por Austria, Inglaterra, Holanda, Saboya, Prusia y Portugal–. Comenzaba la Guerra de Sucesión en 1701. El miedo a la pérdida de libertad (fueros propios) y a la instauración del absolutismo borbónico (recordemos que Felipe de Anjou era nieto de Luis XIV, el rey Sol) hacen que los territorios de la Corona de Aragón apoyen al archiduque Carlos. Tras varios años de guerra, en 1713 se firmó el Tratado de Utrech en el que se reconocía a Felipe de Anjou (Felipe V) como rey de España y de las Indias y renunciaba al trono de Francia. Pero Barcelona todavía aguantaría hasta el 11 de septiembre de 1714. Como ocurre en todas las guerras civiles, los perderos tuvieron que abandonar su hogar ante la más que probable represión por los partidarios de los Borbones. ¿Qué fue de aquellos emigrantes catalanes que tuvieron que abandonar Barcelona?

Lo más lógico y prudente fue refugiarse en territorios europeos controlados por los Habsburgo: Nápoles, Flandes, Cerdeña, Sicilia (todos ellos perdidos por la Corona española en Utrech), Austria, Hungría… Felipe V quería recuperar los territorios de la Corona española que el Tratado de Utrech había repartido entre los beligerantes de la Guerra de Sucesión y en 1733 reconquistó Nápoles y Sicilia. Los emigrantes catalanes que allí se habían refugiado tuvieron que volver a huir, esta vez a Viena. Aquel contingente que llegó a Viena estaba formado por gente sencilla y humilde, buscavidas y otros sin oficio ni beneficio. Sin recursos y sin forma de ganarse la vida, malvivían vagabundeando por las calles y las autoridades buscaron una solución para “limpiar las calles” y reubicarlos en algún lugar donde no molestasen. El lugar elegido fue un territorio pantanoso recientemente conquistado al Imperio otomano en el que hoy se sitúa Zrenjanin (a unos 70 km al norte de Belgrado, Serbia). Además de quitarse un problema, utilizaron a los catalanes para repoblar la frontera con los turcos.

Nueva Barcelona

Plano de Nueva Barcelona

Entre 1735 y 1737, financiados por el Sacro Imperio, unos mil catalanes fueron embarcados para llevarlos a su nuevo hogar a través del Danubio… allí fundaron Nueva Barcelona. Comenzaron la construcción de aquella nueva ciudad y plantaron las primeras moreras para alimentar a los gusanos de sus fábricas de seda. Pero aquel sueño de un nuevo hogar solamente duró tres años. Los enfrentamientos entre los Habsburgo y el Imperio otomano se reanudaron y la zona ocupada por los catalanes sufrió las acometidas de los turcos. Además, por si esto no fuera poco, los turcos también trajeron la peste que diezmó a la población. Los pocos que sobrevivieron abandonaron Nueva Barcelona y su rastro se perdió. En 1808 un incendio arrasó lo que quedaba de la ciudad y, a fecha de hoy, el único vestigio que queda de aquellos emigrantes catalanes son las moreras.

Fuentes e imagen: Hemeroteca la Vanguardia, Balcanes

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Cuando Huéscar (Granada) le declaró la guerra a Dinamarca

07 ene
7 enero 2014

El viajero tiene diversos motivos para visitar Huéscar, municipio granadino ya pegado a las provincias de Albacete y Jaén. Uno puede ser que allí se cría una excelente oveja segureña cuyas chuletillas son una delicia. Otro, que le gustan las ruinas melancólicas y se solaza en contemplar las obras faraónicas e interrumpidas sine die del canal de Carlos III, ilustre precedente del canal Tajo-Segura. Se concibió en tiempos de Felipe II, pero las obras se abandonaron hasta que por fin Carlos III se tomó el proyecto en serio… para abandonarlo poco después.

Pero quizá la razón más atractiva y curiosa sea averiguar por qué este pequeño municipio le declaró la guerra a Dinamarca en 1809. Aunque no se firmó la paz hasta 1981, no se alarmen… Fue un conflicto bélico en el que no se disparó ni un solo tiro ni nadie salió herido. Sin embargo, resultó ser la guerra más larga y más incruenta de la historia de España; no en vano se prolongó 172 años. Vamos, una guerra en toda regla.

Todo comenzó en 1808, cuando las tropas francesas comandadas por Napoleón invadieron España. Nuestro país estaba aliado precisamente con su homólogo galo y enfrentado con Inglaterra por aquella época. Pero los acontecimientos hicieron rectificar a España y firmar la paz con los ingleses. En Dinamarca, que era aliada de Francia, se había instalado antes un destacamento de tropas españolas para apoyar al país escandinavo en su guerra contra Suecia y servir de contención ante posibles insurgencias inglesas. El trueque de alianzas obligó a una rápida huida de parte del ejército español de Dinamarca ayudado por buques ingleses. Pero 5.000 soldados quedaron presos de franceses y daneses.

Ante tales acontecimientos, el 11 de noviembre de 1809 llegó a Huéscar un emisario militar español con una Real Orden de parte de las Cortes que actuaban en nombre de Fernando VII, rey que había sido desterrado por Napoleón. Dicho documento instaba a romper toda relación diplomática con Dinamarca. El Ayuntamiento de la localidad granadina acordó en sesión plenaria declarar la Guerra a Dinamarca en forma de bando. Tal resolución establecía…

[...] atacar a las fuerzas danesas en cualquier parte que se hallen, vengar los insultos recibidos y no cesar las hostilidades hasta que un mutuo convenio de Corte a Corte y un tratado estipule las condiciones de paz.

Aunque en 1814 llegó el armisticio con la retirada de las tropas francesas, en Huéscar parece ser que no se enteraron. Y así se mantuvo el litigio hasta el 7 de julio de 1981… El simbólico tratado de paz se firmó esa misma fecha en un distendido y simpático pleno del Ayuntamiento de la localidad andaluza. No hizo falta que el concordato llegara a oídos daneses, ya que el país escandinavo nunca tuvo constancia de estas curiosas hostilidades. Aquella fue una verdadera jornada de amistad oscense-danesa, a pesar de que los carteles colocados en las carreteras de acceso a Huéscar que advertían a los nórdicos visitantes lo siguiente:

Ojo, si es usted danés recuerde que entra en terreno enemigo. Si decide pasar, aténgase a las consecuencias.

El embajador del país escandinavo en Madrid, Mogens Wandel-Petersen, y el alcalde de Huéscar por aquel entonces, José Pablo Serrano, en presencia de las primeras autoridades civiles y militares granadinas, sellaron el acuerdo.

El Embajador y el Alcalde

El Embajador y el Alcalde

Una vez aterrizado en Huéscar, el viajero puede aprovechar el paseo para contemplar las gigantescas secuoyas de 75 metros de altura que crecen en el paraje de la Losa. Las plantó Wellngton, el general inglés que derrotó a los franceses en la Guerra de la Independencia. No muy lejos de Huéscar se localiza Orce, en cuyo yacimiento de Venta Micena se encuentra uno de los conjuntos paleontológicos más importantes de Eurasia. En uno de los yacimientos arqueológicos se ha hallado un diente de leche fósil de un niño que está considerado como el resto humano más antiguo de Europa Occidental, con 1,4 millones de años de antigüedad.

secuoya_Huescar

Colaboración de Javier Ramos de Lugares con Historia.

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Cuando España ofreció Ceuta y Melilla a Marruecos a cambio de trigo

08 oct
8 octubre 2013

En diciembre de 1788 era coronado rey de España Carlos IV, un monarca sin carácter ni personalidad -dejó el gobierno en manos de otros como su esposa María Luisa de Parma o el valido Manuel Godoy- y al que superaron los acontecimientos de la época -Revolución Francesa-. De su débil personalidad, incluso ingenuidad, es fiel reflejo una conversación con su padre, Carlos III, siendo príncipe heredero…

Los reyes somos los únicos que podemos estar tranquilos de que nuestras esposas no nos engañan. ¿Dónde van a encontrar algo mejor que un príncipe?

Su padre le contestó:

¡Pero qué tonto eres hijo mío!

Carlos IV

Carlos IV

Ya como rey, dejó en las manos del valido Manuel Godoy las cuestiones de gobierno y algunos dicen que también ocupó su lugar en el lecho real. Al otro lado del estrecho de Gibraltar, Muley Suleiman, de la dinastía alauita, fue proclamado sultán de Marruecos. En 1799, Carlos IV y Muley Suleiman firmaban el Tratado de Paz, Amistad, Navegación, Comercio y Pesca que, en un principio, mostraban predisposición al entendimiento y la diplomacia pero que en repetidas ocasiones se quedaría en papel mojado. [Como curiosidad: En 1799 Marruecos fue el primer país que reconoció a Estados Unidos y la primera embajada estadounidense del mundo] En 1801, por la escasez de las cosechas y como se había hecho anteriormente, el gobierno español inició los trámites para comprar trigo a Marruecos. Ante la negativa del sultán Suleiman, Godoy ordenó al embajador español ofrecer Ceuta y Melilla como moneda de cambio por el ansiado trigo. El sultán se negó… se haría con los posesiones españolas por la fuerza. Por la cabeza de Manuel Godoy pasó la ocupación de Marruecos y así tener su propio granero en el norte de África -de la misma forma que lo fue para el Imperio Romano-.

Manuel Godoy

Manuel Godoy

Como anillo al dedo, ese mismo año Domingo Badía y Leblich presentaba al gobierno un proyecto llamado Plan de viaje al Africa : haciéndose pasar por un musulmán de origen sirio recorrería África estudiando las posibilidades comerciales y elaborando mapas. Aquel proyecto científico de Domingo Badía, para Godoy se convirtió en una oportunidad de explorar el territorio de Marruecos y conocer sus fuerzas, acercarse a las tribus enemigas del sultán para una posible alianza en caso de conflicto bélico… convertir a África en una alternativa más barata y segura que América en el suministro de metales preciosos y materias primas. A pesar de la negativa institucional a financiar el proyecto, Godoy en persona decidió autorizarla y ordenó la financiación. Y como buen proyecto secreto español -propio de los agentes Mortadelo y Filemón- el 28 de noviembre de 1801 se publicaba el viaje en el Diario de Madrid (menos mal que el sultán no estaba suscrito al diario).

Alí Bey

Alí Bey

Para no ser descubierto se circuncidó, perfeccionó su árabe, se procuró ropajes adecuados y el nombre de Alí Bey al-Abbasi con una genealogía completa que lo hacía descendiente del mismo Profeta. En 1803 inició su viaje en Tánger. Gracias a su genealogía y a los muchos presentes que iba repartiendo por el camino, consiguió una audiencia con el sultán Soleiman. De éste obtuvo un salvoconducto para viajar por todo su reino. Durante dos años estuvo recorriendo aquel territorio tan cercano como desconocido, conociendo las costumbres de sus gentes e incluso contactar con los enemigos del sultán para una posible insurrección. Los informes llegaban a Godoy a través Francisco Amorós, cónsul español en Mogador (hoy Esauira) -estratégico puerto comercial-. En 1804, un informe de Alí Bey aconsejaba el envío de tropas y armamento a Ceuta para apoyar una insurrección que se estaba gestando. Godoy comenzó todos los preparativos… pero cuando se enteró Carlos IV, prohibió el envío. Tantos movimientos levantaron sospechas y en 1805 el sultán ordenó a Alí Bey abandonar Marruecos.

En aquel momento terminó su viaje político y comenzó su viaje científico que lo llevó a visitar Libia, Argelia, Egipto, la Meca -donde visitó la Kaaba, lugar prohibido para los no musulmanes-, Jerusalén, Siria y Constantinopla, donde se enteró de la entrada de los ejércitos napoleónicos en España. Después de un viaje de 5 años, el 12 de julio de 1808 regresaba a casa. Cuando llega se encuentra en una España convulsa bajo el gobierno títere de José Bonaparte. Ya sea por afrancesado o por cumplir las órdenes de Carlos IV con quien coincidió en Bayona, el caso es que Domingo se queda en España y en 1809 fue nombrado alcalde de Segovia y al año siguiente de Córdoba, donde será el responsable de la construcción de tres cementerios, la inauguración de los Jardines de la Agricultura y el trazado del primer plano de Córdoba. A él se debe también el servicio municipal de recogida de basuras permanente y otras disposiciones municipales para mantener limpia la ciudad como la obligación de los vecinos de barrer y regar las aceras de las casas dos veces al día o enterrar a los animales muertos lejos del casco urbano y a una determinada profundidad. Tras la derrota francesa se exilió a París donde en julio de 1814 se publicaba su libro “Viajes de Alí Bey el Abbassi por África y Asia durante los años 1803, 1804, 1805, 1806 y 1807“; una obra en tres volúmenes acompañada de un cuarto con mapas de su viaje. Una obra maestra de la literatura de viajes.

Viajes

La verdadera identidad de Ali Bey se mantuvo en secreto hasta 1836, cuando se editó la primera traducción al español de su obra. En su prólogo, se indica que este viajero sirio era en realidad Domingo Badía e incluye una breve biografía de su vida. Ese mismo año, Manuel Godoy publica sus Memorias y en ellas revela que Badía era un agente secreto a su servicio. Domingo falleció en 1818 en Damasco en un viaje al servicio de Francia -se cree que pudo ser envenenado al ser descubierto por los ingleses-.

Fuentes: La metamorfosis de Alí Bey, Exploraciones secretas en África (Nowtilus) – Fernando Ballano

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El asedio más largo de la historia, 21 años

03 oct
3 octubre 2013

Los que nacieron en el año 1648 en Candia (hoy Heraklion en la isla de Creta) no pudieron salir de las murallas de la ciudad hasta 1669: sufrieron el asedio más largo de la historia… 21 años.

En 1570, el Imperio Otomano invadió Chipre bajo dominio de la República de Venecia -cuenta la leyenda que de esta forma el sultán Selim II se aseguraba el suministro continuo de su vino preferido, el Commandaria-. Aunque se creó la Liga Santa (Corona de España, República de Venecia, República de Génova, los Estados Pontificios y la Orden de Malta) y derrotaron al Imperio Otomano en Lepanto (1571), Chipre permaneció bajo el domino turco durante tres siglos. La otrora rica República de Venecia comenzó a perder rápidamente sus posesiones de ultramar a manos de los turcos hasta que sólo quedó en sus manos la isla de Creta… aunque los turcos no necesitaban ninguna excusa para invadir la isla, un hecho puntual desató las hostilidades…

Sitio de Candia

Sitio de Candia

En 1645, los Caballeros de Malta atacaron un convoy otomano y se refugiaron en Candia (capital de Creta) con el botín… y el harén del sultán Ibrahim I. Craso error, tan craso como todas las mujeres del harén -el sultán estaba obsesionado con las mujeres obesas-. Una fuerza de 60.000 turcos desembarcó en Creta y en tres años tomaron toda la isla… excepto Candia que fue sitiada. La ciudad estaba protegida por 6.000 soldados y apenas contaba con suministros para aguantar un asedio largo. Cortaron el suministro de agua y bombardearon la ciudad durante varios meses, pero la ciudad no caía y la lucha en tierra se estancó. La única solución era hacerles llegar suministros por la cara norte de la fortaleza que daba al mar. La lucha continuó en el mar entre los venecianos y aliados contra los turcos por controlar las rutas marítimas que llevaban suministros a unos y otros. Las victorias en el mar se alternaban pero ninguno conseguía imponerse definitivamente a su oponente. Hubo dos intentos por romper el asedio desde dentro pero fracasaron, así como todos los intentos por tomar la ciudad por parte de los turcos.

En 1669, 21 años después, al capitán general Francesco Morosini sólo le quedaban 3.600 hombres para defender la fortaleza y apenas suministros para seguir aguantando. El 27 de septiembre se rindió la ciudad y los turcos permitieron que los sitiados abandonasen la ciudad con lo que pudiesen cargar.

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