Tag Archive for: Anécdotas y Curiosidades

El primer crimen conocido fue un homicidio involuntario

05 sep
5 septiembre 2014

El primer crimen conocido de la Historia o, mejor dicho, de la Prehistoria, porque ocurrió hace 400.000 años en nuestro país, fue un homicidio involuntario. Ocurrió en la Sima de los Huesos, el fecundo yacimiento de fósiles humanos de la sierra de Atapuerca (Burgos), cuna de nuestros antepasados más remotos. La víctima fue Miguelón (también conocido como Cráneo nº5 de Homo heidelbergensis) Con probabilidad este prehistórico humano, un varón de unos treinta y tantos años, fue agredido con una piedra por un congénere.

Miguelón

Miguelón

Dicha agresión le aplastó el hueso maxilar del rostro y afectó a un alvéolo dentario, con posterior rotura de una pieza dental que se infectó y derivó en septicemia, una infección de la sangre causada por bacterias en el torrente sanguíneo. Se trata de una infección grave y potencialmente mortal que empeora de manera muy rápida, y en última instancia fue la causa de la muerte.

La Sima de los Huesos tiene el privilegio de ser el lugar que mayor acumulación de fósiles humanos del mundo concentra. Alberga unos 2.000 restos de una treintena de individuos (Homo heidelbergensis) que murieron hace unos 400.000 años. Los huesos que se han encontrado en esta sima son preneandertales y descendientes del europeo más antiguo encontrado hasta la fecha, el Homo antecesor, descubierto en otro yacimiento de Atapuerca, la Gran Dolina. El propio Juan Luis Arsuaga, uno de los directores de las excavaciones de Atapuerca, cree que la Sima de los Huesos pudo ser incluso el primer cementerio de la historia.

Resulta llamativo el elevado porcentaje de episodios de canibalismo y masacre que se daban durante la Prehistoria. Además de en Atapuerca, en otro yacimiento de enorme interés de la península ibérica, El Sidrón (Asturias), se tiene constancia de ello ¿Por qué? Nuestros antepasados homínidos y las especies afines, como el Homo heidelbergensis y el Homo neanderthalensis, veían a sus congéneres como un recurso cárnico y buscaban su médula y cerebro, sobre todo en épocas de escasez. Eso, sin descartar algún tipo de canibalismo ritual que, al menos en los neandertales, se asociaba a los ceremoniales mortuorios. En el Homo Sapiens no se han documentado ingestas de colegas, aunque sí perpetraban otras masacres…

Colaboración de Javier Ramos (Lugares con Historia)
Ilustración: Quo

 

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El hombre al que sustituyeron los crash test dummies

27 ago
27 agosto 2014

Los crash test dummies (maniquíes de pruebas de choque) son las réplicas a escala natural de humanos creadas para comprobar el comportamiento del cuerpo hu mano en una colisión. El dummy contiene numerosos instrumentos para recoger toda la información posible sobre variables como la velocidad de impacto, la fuerza de la compresión o la desaceleración durante una colisión. Este tipo de muñecos son indispensables en el desarrollo de los métodos de seguridad activa y pasiva en todo tipo de medios de transporte. Pero antes de trabajar con estos simpáticos y sufridos muñecos, ¿cómo se desarrollaban este tipo de investigaciones?

Las primeras carrocerías de los vehículos, por su estructura y los materiales utilizados de construcción, eran auténticos ataúdes con ruedas, incluso en choques a baja velocidad. Las primeras pruebas para estudiar las consecuencias de los impactos y de esta forma poder mejorar la seguridad, se hicieron con cadáveres. A los consiguientes problemas éticos y morales por trabajar con cadáveres, había que añadir la dificultad de conseguir los
cuerpos necesarios. Además, solo servían para una prueba. Y aquí es donde interviene el protagonista de esta historia, el coronel de la fuerza aérea de los Estados Unidos, John Paul Stapp.

TIME - Stapp

John Paul Stapp, médico y biofísico, se alistó en la fuerza aérea de la Estados Unidos en 1944. Gracias a su brillante currículum, fue destinado al laboratorio de investigación de la fuerza aérea en la base de Wright-Patterson (Ohio), donde comenzó a trabajar en un proyecto sobre la resistencia de los asientos y arneses y la tolerancia humana a la aceleración y desaceleración. Stapp entendió que estas simulaciones no servían de nada si no se obtenían datos exactos que permitiesen desarrollar su trabajo con mayor precisión. Así que se prestó como voluntario a modo de cobaya humana. El primer proyecto que Stapp experimentó en sus carnes fue la desaceleración humana: el estudio de la capacidad del cuerpo humano para resistir fuerzas g (fuerza de la gravedad). Hasta la fecha se creía que lo máximo que podría soportar el ser humano era una fuerza de 18 g (dieciocho veces la fuerza de la gravedad).

En abril de 1947, Stapp viajó hasta la base aérea de Edwards (California), lugar elegido para las pruebas del desacelerador humano, ya que entre sus instalaciones contaba con una pista de raíles de seiscientos diez metros donde se habían probado las V-1 (bombas voladoras) durante la Segunda Guerra Mundial. Sobre la base de una vagoneta, que iría impulsada por varios cohetes situados en la parte posterior y un potente sistema de frenos hidráulicos, se situó un asiento donde Stapp experimentaría en sus propias carnes las consecuencias de la rápida aceleración y la brutal desaceleración. Los primeros ensayos se hicieron con un muñeco llamado Oscar Eightball, y cuando Stapp pensó que ya estaba todo preparado le dio una palmadita en el hombro a Oscar y le dijo: “Ya no te vamos a necesitar, te puedes ir. Yo ocuparé tu lugar”.

Durante varios meses se hicieron pruebas variando la posición y el número de cohetes, superando 18 g sin ninguna dificultad. En la prueba del 10 de diciembre de 1954 llegó a alcanzar una velocidad de más de 1.000 Km/h en cinco segundos (más rápido que una bala) y soportar 46 g cuando frenó en 1,4 segundos… como chocar contra una pared conduciendo un coche a casi doscientos Km/h. Se había convertido en el hombre más rápido de la tierra, pero con algunas consecuencias: no veía nada y sus ojos estaban llenos de sangre porque varios vasos sanguíneos le habían estallado. “Esta vez me tendréis que preparar un bastón y un perro lazarillo“, dijo Stapp cuando lo llevaban al hospital.

Stapp

Los médicos comprobaron que no había habido desprendimiento de retina, y con el oportuno tratamiento recuperó la visión en un par de días. Durante todos los ensayos en los que participó sufrió repetidas y diversas heridas de guerra, como costillas y extremidades fracturadas o múltiples hematomas —daños colaterales los llamaba el propio Stapp-. Sus experimentos y trabajos fueron vitales en los actuales sistema de seguridad (asientos de eyección, cinturones de seguridad…) e igualmente para conocer los límites de resistencia del cuerpo humano. Gracias a él, la fuerza aérea construyó unas instalaciones para experimentar con automóviles y allí se llevaron a cabo las primeras pruebas de choque con los dummies (maniquíes). Y para rematar la faena, consiguió que el presidente Lyndon Johnson firmase en 1966 una ley que obligaba a los fabricantes de vehículos a instalar los cinturones de seguridad.

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¿Cuándo dejamos los hombres de usar los zapatos de tacón alto?

25 jun
25 junio 2014

Creo que los zapatos de tacón alto -o de aguja para ser más extremos- estilizan la figura y confirmarían el dicho que reza “para estar guapa, hay que sufrir“. Y digo guapa porque, salvo algunas excepciones, los zapatos de tacón alto suelen llevarlos las mujeres… aunque no siempre fue así. Para contestar a la pregunta que da título a este artículo, habría que preguntarse primero cuándo comenzaron a llevarlos. Pues vamos a ello…

De los primeros que tenemos conocimiento que utilizasen los zapatos de tacón fueron los arqueros a caballo persas. El calzado con tacón les permitía “anclarse” al estribo de sus caballos y, de esta forma, centrarse en disparar sus arcos recurvados con las dos manos. ¿Y cómo llegaron a Europa? A finales del siglo XVI, Persia se encontraba dividida por las luchas entre las distintas facciones que querían acceder al poder. Cuando Abbás el Grande subió al trono en 1588 pacificó el reino y pudo centrarse en recuperar los territorios perdidos a manos de uzbekos y el Imperio otomano mientras duraron las disputas internas. El reinado de Abbás, con sus éxitos militares y un eficiente sistema administrativo, elevó a Persia al estatus de gran potencia. Con el propósito de crear alianzas con el enemigo común -los otomanos- envió embajadas a las cortes europeas.

Abbás

Abbás

En 1599, Abbás envió una misión diplomática que recorrería Europa. Si los embajadores persas se llevaron varios pactos firmados para luchar contra los otomanos, dejaron la fascinación por la cultura y la moda persas. Aquellos zapatos de tacón, exóticos y viriles para los europeos, se convirtieron en la sensación de la aristocracia de toda Europa. Aunque no fuesen muy prácticos, por aquello de imitar las modas de los poderosos, el pueblo también comenzó a usar el zapato de tacón. Y la aristocracia respondió aumentando el tacón hasta convertirlo en lo que hoy llamaríamos “alto” (unos 10 cm.).

Zapato persa del XVII

Zapato persa del XVII

Ya en el XVII, la Francia de Luis XIV, el rey Sol, se convirtió en la primera potencia económica y militar, además de ser la corte que “marcaba tendencias”. El rey Sol promulgó un edicto por el que el tacón alto de color rojo sólo se permitía a la aristocracia… y esa fue la moda en el resto de Europa. Con la Revolución francesa (1789) caía el absolutismo, la monarquía, la moda ostentosa… y los símbolos de la aristocracia, como los zapatos de tacón alto.

Luis XIV

Luis XIV

Fuente e imágenes: BBC, Pigeons and Peacoks

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El 999, primer número de emergencias de la historia

05 jun
5 junio 2014

En noviembre de 1935 se produjo un incendio en un inmueble de Street (Londres) en el que fallecieron 5 mujeres. Cuando el incendio todavía se podía haber controlado, un vecino intentó avisar y marcó el 0 para llamar a una operadora de la centralita… lamentablemente, todas las líneas estaban ocupadas. Tras esta catástrofe, la Oficina General de Correos comenzó a trabajar sobre el proyecto que pondría en marcha el primer número de emergencias de la historia.

999

Se propuso que cuando se marcase este número se iluminase una luz roja y sonase una sirena para alertar a las operadoras y que le diesen prioridad. También se decidió que fuese un número de tres dígitos iguales y como los teléfonos eran de rueda de marcado, el 000, el 111 y el 999 fueron las opciones contempladas pensando en que el tope de la rueda sirviese como referencia táctil en la oscuridad, en medio del humo provocado por un incendio o en caso de invidentes:

El 000 se descartó porque con la marcación del primer cero te ponía en contacto con la operadora (no cambiaba nada); el 111 se descartó porque en casos de fuerte viento los cables podían provocar una llamada accidental; así que, Londres inauguraba el 999 como teléfono de emergencias el 30 de junio de 1937.

Teléfono

En 1991 los países miembros de la Unión Europea acordaron unificar el teléfono de emergencias para toda Europa en el 112. En el área americana, su equivalente es el 911.

Fuentes: BBC, The Guardian
Imagen: Todocolección

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Cuando se propuso utilizar perros heridos para localizar los barcos en alta mar

08 abr
8 abril 2014

Hoy en día con el Global Positioning System (GPS) no tiene ningún misterio conocer la localización exacta de un coche, un barco o de nosotros mismos, pero siglos atrás…

La localización exacta de cualquier punto sobre la superficie terrestre se establece con las coordenadas geográficas determinadas por la latitud (distancia entre un punto y el paralelo Ecuador, Norte y Sur) y la longitud (distancia entre un punto y el meridiano Greenwich, Este y Oeste). El cálculo de la latitud desde una nave es sencillo, basta con medir el ángulo que forma la Estrella Polar con el horizonte, mediante un cuadrante, un astrolabio o un sextante, por ejemplo. Pero el cálculo de la longitud en alta mar era mucho más complicado, provocando tragedias marítimas como la de la flota inglesa del almirante Clowdisley Shovell que, pensando que estaban en alta mar, chocaron con las islas Sorlingas en el año 1707 y murieron más de 2.000 hombres. Incluso algunas coronas -Felipe III de España en 1598 y Jorge I de Inglaterra en 1714- establecieron premios para quien descubriese un método preciso para calcular la longitud en alta mar. Muchos se pusieron mano a la obra y mientras algunos investigaban en laboriosos procesos, otros proponían extraños métodos.

Longitud

Una posibilidad para calcular la longitud era medir la diferencia horaria entre un punto en tierra firme y en alta mar en un momento exacto. Por ejemplo, si en tierra firme son las 12 horas y en ese mismo instante en alta mar son las 10, serían dos horas negativas y multiplicado por 15° de cada uso horario, el barco estaría situado a 30° longitud Oeste (si fuese positivo sería Este) respecto al meridiano de referencia, hoy Greenwich. Se podría hacer llevando a bordo un reloj con la hora del puerto de salida y comprobar la diferencia horaria comparada con la hora local en alta mar (por ejemplo, al mediodía cuando el Sol alcanza su cénit). Con esta diferencia horaria, como hemos explicado, podríamos obtener la longitud. El problema era que con los relojes de la época, mecánicos de péndulo y pesas, era imposible mantener la precisión en el mar (hasta la segunda mitad del siglo XVIII no se dispuso de cronómetros marinos que mantenían de una forma precisa y fiable la hora local del puerto de salida). Así que, había que encontrar un método que estableciese el momento exacto de las mediciones y alguien echó mano de un solución mágica de hacía un siglo… el polvo de la simpatía de Sir Digby Kenelm.

Kenelm Digby

Kenelm Digby

El polvo de la simpatía, según Digby Kenelm, era un compuesto de vitriolo pulverizado (sulfato cúprico) que podía curar a distancia (¿?). No se podía aplicar directamente en la herida, sino que se metía en el polvo una venda que hubiese estado en contacto con la herida o incluso el arma que la había causado y, de esta forma, se curaba el herido. Lamentablemente, el remedio no era indoloro; cuando se aplicaba el remedio, el afectado experimentaba un fuerte dolor. Aplicando esta curiosa teoría, se propuso que desde tierra firme todos los días a las 12 horas se metiese en el polvo de la simpatía el arma con la que se había herido a un perro. El pobre perro, ya en alta mar, aullaba lastimero cuando se aplicaba el remedio y en este preciso momento se media la hora en el barco sabiendo que en tierra eran exactamente las 12. Calculando la diferencia se podía medir la longitud. Me vais a permitir que no os cuente la explicación “científica” del remedio de Digby Kenelm.

Fuentes: El Mundo, Digby Kenelm

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El matemático que descubrió el secreto de la lotería

12 mar
12 marzo 2014

Los líos de faldas del francés François-Marie Arouet acabaron con su carrera diplomática y más tarde le costaron el destierro durante dos años en Londres. En 1729 pudo regresar a su París natal donde conocería al hombre que le cambió la vida: el matemático Charles Marie de La Condamine. Este matemático decía haber encontrado el secreto para ingresar en el selecto grupo de los que pueden decir “el dinero no da la felicidad”, frase acuñada por los ricos para que los pobres no les envidien demasiado. El secreto en cuestión era la fórmula para ganar la lotería.

Charles Marie de La Condamine

Charles Marie de La Condamine

Igual que ahora los Estados emiten títulos de deuda pública para financiarse, en el siglo XVIII Francia emitió bonos con un interés muy atractivo que rápidamente se convirtieron en un éxito. El problema es que el tipo de interés ofrecido era demasiado elevado, y en 1727 el gobierno se vio obligado a reducirlo para poder seguir manteniendo esta vía de financiación. Sus consecuencias fueron catastróficas: el valor de los bonos de desplomó y al gobierno se le cerró el grifo. Pelletier-Desforts, Contrôleur Général des Finances -ministro de Hacienda- del rey Luis XV, tuvo que tirar de imaginación para paliar aquella sangría en los ingresos: la lotería. Todos los franceses que tuviesen bonos podrían comprar boletos para participar en este sorteo; el boleto ganador recuperaría el valor nominal de sus bonos -su valor estaba muy por debajo del nominal- y obtendría un premio en metálico. Con esta medida se podría recuperar la confianza y el valor de los bonos, aparte de obtener un dinero extra por la compra de los boletos. Por cada bono cuyo valor nominal fuese de 1.000 livres (moneda francesa hasta finales del XVIII) se podría comprar un boleto pagando una livre y participar en la lotería. El problema es que Pelletier-Desforts no debía ser muy bueno en matemáticas porque la suma de los premios era mayor que la cantidad que podría recaudar incluso vendiendo todos los boletos. Así que el matemático Charles Marie de La Condamine y François-Marie Arouet se unieron para hacerse con la mayor cantidad de bonos posibles y, de esta forma, poder comprar tantos boletos que convirtieron un juego de azar casi en una ciencia exacta. Como los bonos tenían un valor real inferior a su valor nominal, no tuvieron problemas en hacerse con casi todos los bonos pagando una cantidad más cercana al valor nominal que al real -supongo que sería por aquello de “más vale pájaro en mano que ciento volando”-. El día 8 de cada mes, día en el que se celebraba el sorteo de la lotería, se convirtió para ellos en día de cobro… hasta que Pelletier-Desforts, harto de que siempre ganasen los mismos, los denunció ante los tribunales por fraude. Fallaron a favor de Charles Marie de La Condamine y François-Marie Arouet, ya que no habían cometido ninguna ilegalidad, se finiquitó la lotería y Pelletier-Desforts se quedó sin trabajo.

Los dos amigos consiguieron hacerse con más de 500.000 livres, una cantidad que les permitió vivir de las rentas durante muchos años. Por cierto, a François-Marie Arouet se le conoce más por su seudónimo… Voltaire.

Fuente: Caballos de Troya de la historia

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El hombre lobo español

03 mar
3 marzo 2014

Presente en muchas culturas de nuestro orbe, se trata quizá del más universal de todos los mitos. El hombre lobo es una criatura legendaria que se remonta casi al mismo origen de la humanidad y su alargada sombra sigue aterrorizando aun hoy al populacho, sobre todo y especialmente durante las noches de luna llena. ¿Podría ser de otra manera? Pero en ocasiones la realidad supera a la ficción, y aquí en España también tuvimos, o más bien padecimos, las andanzas de nuestro peculiar hombre lobo. El gallego Manuel Blanco Romasanta cometió, a mediados del siglo XIX, entre 9 y 13 brutales asesinatos de mujeres y niños a los que extraía las grasas para venderlas junto a sus pertenencias.

Manuel Blanco Romasanta

Manuel Blanco Romasanta

Por la ejecución de tales crímenes, a Romasanta se le consideró un asesino en serie y se le diagnosticó licantropía clínica, el único caso de tales características acaecido en la historia de España. La licantropía clínica es una enfermedad de origen mental que provoca una alucinación en la persona afectada que le hace creer que es o puede transformarse en un animal. Precisamente, este trastorno fue el que alegó Romasanta en su defensa: aseguró haber sido víctima de un maleficio que le transformaba en lobo y le obligaba a asesinar.

Más bien el calificativo animalesco le vino de cómo acababa con sus víctimas: las descuartizaba, les extraía la grasa para venderla y dejaba sus despojos al aire libre, lo que motivaba la atracción de los lobos, que con saña mordían y desgarraban los cadáveres mediante sus afilados colmillos. De esta manera, Romasanta se construyó la leyenda que podría servirle de coartada en los juicios por sus asesinatos.

Romasanta, que apenas medía 137 centímetros de altura, seguía un metódico patrón previo a la comisión de los crímenes. Cortejaba y engatusaba a un perfil tipo de mujer madura y soltera. Cuando se ganaba su confianza les convencía para cambiar de ciudad a cambio de conseguirles un buen trabajo; pero durante el trayecto, como en un viaje sin retorno, acababa con ellas. Era un embaucador que hizo de la mentira y la manipulación su modo de vida. Hasta que fue descubierto y confesó.

La historia del hombre lobo no resultó creíble en los tribunales y los médicos consideraron que todo era un montaje ideado por el propio Romasanta. El informe médico esgrimido en el juicio concluía que el considerado hombre lobo de Allariz (Ourense)era un ser perverso, consumado criminal, capaz de todo, frío y sereno, sin bondad“. Gracias a la intermediación de la reina Isabel II, Romasanta se libró del garrote vil, sentencia mortal a la que fue condenado el 6 de abril de 1853. Una carta de súplica remitida por su abogado ablandó a la monarca, que conmutó la pena capital por la cadena perpetua.

Quizá, una infancia traumática padecida, marcada por un pseudohermafroditismo femenino (Romasanta nació mujer pero segregaba hormonas masculinas que le masculinizaron y le otorgaron características físicas de hombre) pudo influir en su posterior enajenación mental y conducta criminal. Esta atípica condición solo afecta a uno de entre cada 10.000 o 15.000 nacidos.

A Allariz no solo se la conoce por las atrocidades que cometió Romasanta. Este municipio gallego fue corte de los suevos y escogido por el rey Alfonso X el Sabio para compilar sus célebres ‘Cantigas‘. Otro monarca castellano, Sancho IV, nombró a la villa “llave del Reino de Galicia”. Allariz presume de su Real Monasterio de Santa Clara, que además de albergar los restos de Doña Violante (la esposa de Alfonso X el Sabio), cuenta con el claustro barroco más grande de España, de 3.600 metros cuadrados y 72 arcos.

Colaboración de Javier Ramos de Lugares con Historia.
Para más información: El hombre lobo de Allariz

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Tabernas, de campamento de cauponae a plató de cine mundial

03 feb
3 febrero 2014

Ya hablamos de los restaurantes de la Antigua Roma, Caupona y el Thermopolium (genéricamente llamados Tabernae), pues hubo un lugar en lo que hoy es la provincia de Almería que hubo tal cantidad de estos establecimientos que los romanos le llamaron Thabernax… hoy Tabernas.

En Tabernas descubrimos un paisaje de cine, el desierto que tantas veces hemos contemplado en míticos spaghetti westerns como ‘El bueno, el feo o el malo‘, ‘Por un puñado de dólares‘ o ‘La muerte tenía un precio‘, asociados a los nombres del director Sergio Leone y el músico Ennio Morricone. Los productores cinematográficos rodaron muchas películas en estas soledades del desierto de Almería (único de Europa técnicamente hablando) entre la década de 1960 y 1980 debido a su similitud con los desiertos norteamericanos. Esta amplia carrera fílmica se inició en 1954, con la película ‘Sierra Maldita‘. En 1962 se rodaba ‘Lawrence de Arabia‘; después vendría ‘Patton‘. Pero su apogeo lo alcanzaría con los spaghetti western. En total, en el período comprendido entre los años 1951 y 1999 se han rodado en Tabernas 163 largometrajes de este tipo de género. Y en seis décadas, más de medio millar de películas que abarcan todos los estilos.

Después la industria decayó, pero todavía puede visitarse en Tabernas un espectral poblado del Oeste por cuya única calle pasearon actores y actrices ilustres del séptimo arte como Clint Eastwood, Sean Connery, Anthony Quinn, Claudia Cardinale, Alain Delon, Brigitte Bardot, Raquel Welch, Orson Welles, Harrison Ford o Arnold Schwarzenegger, entre otros. Cuando los productores encontraron otros países más baratos donde rodar, el poblado quedó desierto y abandonado, pero algunos extras locales no se resignaron a morir y constituyeron un Parque Temático del Poblado del Oeste que aún atrae a los turistas más cinéfilos: Mini-Hollywood, Fort Bravo y Texas Hollywood.

Tabernas

En dicho poblado no falta la característica calle principal donde los pistoleros dirimen su duelos, con su saloon, su oficina del shérif y calabozo, su tienda-colmado, su barbería, su hotel y su oficina bancaria. En las afueras, un fuerte de troncos verticales con sus torres de vigilancia y su mástil vacío añora la guarnición de soldados azules con sus pañuelos amarillos al cuello, los ‘cuchillos largos’, como los llamaban los indios.

Media docena de antiguos extras matan sus melancolías y se ganan la vida escenificando peleas para los visitantes en un ambiente que ya conocen los espectadores de la película ’800 balas’, de Álex de la Iglesia (2002) Aparte de presenciar el breve espectáculo, el viajero puede alquilar un caballo para pasear por el desierto, visitar el jardín de cactus o disfrutar de las áreas de juego tanto para los pequeños como para los mayores.

Tabernas no es el único reducto almeriense reconvertido en plató de cine. Otros parajes naturales como el Cabo de Gata-Níjar han sido parte de los escenarios de filmes tan aclamados en taquilla como ‘Indiana Jones y la última cruzada‘, ‘Conan el Bárbaro‘ o ‘El Imperio del Sol‘, de Steven Spielberg. La Almería más lunar también sirvió de atrezzo para la mítica película de ciencia ficción ‘2001: Una odisea en el espacio‘, dirigida por el inigualable Stanley Kubrick. Fue rodada en el desierto de Tabernas y representa el paisaje que se ve desde la ventanilla de la nave espacial Discovery.

Las autoridades locales han querido aprovechar el filón de Almería como tierra de cine para poner en escena la Casa del Cine en la capital, situada en el Cortijo Romero o Finca Santa Isabel, una vivienda que utilizó como residencia John Lennon durante su estancia en la provincia. Hace escasas fechas, el desierto almeriense ha sido de nuevo protagonista de otro rodaje de excepción: el aclamado director Ridley Scott (‘Gladiator’, ‘Blade Runner’, ‘Alien’) ha escogido Tabernas para filmar parte de las escenas de su próxima superproducción, ‘Éxodus‘, que narra la vida del bíblico Moisés.

Colaboración de Javier Ramos de Lugares con Historia.

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Nueva Barcelona, la ciudad que los emigrantes catalanes fundaron en los Balcanes en el XVIII

27 ene
27 enero 2014

En 1700, tras la muerte de Carlos II sin descendencia, las potencias europeas se disputan el trono español. Por un lado, Felipe de Anjou (Casa de los Borbones) –con el apoyo de Francia– y por otro, el archiduque Carlos (Casa de los Austrias o Casa de Habsburgo, a la que pertenecí­a el rey muerto) –con la coalición formada por Austria, Inglaterra, Holanda, Saboya, Prusia y Portugal–. Comenzaba la Guerra de Sucesión en 1701. El miedo a la pérdida de libertad (fueros propios) y a la instauración del absolutismo borbónico (recordemos que Felipe de Anjou era nieto de Luis XIV, el rey Sol) hacen que los territorios de la Corona de Aragón apoyen al archiduque Carlos. Tras varios años de guerra, en 1713 se firmó el Tratado de Utrech en el que se reconocía a Felipe de Anjou (Felipe V) como rey de España y de las Indias y renunciaba al trono de Francia. Pero Barcelona todavía aguantaría hasta el 11 de septiembre de 1714. Como ocurre en todas las guerras civiles, los perderos tuvieron que abandonar su hogar ante la más que probable represión por los partidarios de los Borbones. ¿Qué fue de aquellos emigrantes catalanes que tuvieron que abandonar Barcelona?

Lo más lógico y prudente fue refugiarse en territorios europeos controlados por los Habsburgo: Nápoles, Flandes, Cerdeña, Sicilia (todos ellos perdidos por la Corona española en Utrech), Austria, Hungría… Felipe V quería recuperar los territorios de la Corona española que el Tratado de Utrech había repartido entre los beligerantes de la Guerra de Sucesión y en 1733 reconquistó Nápoles y Sicilia. Los emigrantes catalanes que allí se habían refugiado tuvieron que volver a huir, esta vez a Viena. Aquel contingente que llegó a Viena estaba formado por gente sencilla y humilde, buscavidas y otros sin oficio ni beneficio. Sin recursos y sin forma de ganarse la vida, malvivían vagabundeando por las calles y las autoridades buscaron una solución para “limpiar las calles” y reubicarlos en algún lugar donde no molestasen. El lugar elegido fue un territorio pantanoso recientemente conquistado al Imperio otomano en el que hoy se sitúa Zrenjanin (a unos 70 km al norte de Belgrado, Serbia). Además de quitarse un problema, utilizaron a los catalanes para repoblar la frontera con los turcos.

Nueva Barcelona

Plano de Nueva Barcelona

Entre 1735 y 1737, financiados por el Sacro Imperio, unos mil catalanes fueron embarcados para llevarlos a su nuevo hogar a través del Danubio… allí fundaron Nueva Barcelona. Comenzaron la construcción de aquella nueva ciudad y plantaron las primeras moreras para alimentar a los gusanos de sus fábricas de seda. Pero aquel sueño de un nuevo hogar solamente duró tres años. Los enfrentamientos entre los Habsburgo y el Imperio otomano se reanudaron y la zona ocupada por los catalanes sufrió las acometidas de los turcos. Además, por si esto no fuera poco, los turcos también trajeron la peste que diezmó a la población. Los pocos que sobrevivieron abandonaron Nueva Barcelona y su rastro se perdió. En 1808 un incendio arrasó lo que quedaba de la ciudad y, a fecha de hoy, el único vestigio que queda de aquellos emigrantes catalanes son las moreras.

Fuentes e imagen: Hemeroteca la Vanguardia, Balcanes

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Cuando Huéscar (Granada) le declaró la guerra a Dinamarca

07 ene
7 enero 2014

El viajero tiene diversos motivos para visitar Huéscar, municipio granadino ya pegado a las provincias de Albacete y Jaén. Uno puede ser que allí se cría una excelente oveja segureña cuyas chuletillas son una delicia. Otro, que le gustan las ruinas melancólicas y se solaza en contemplar las obras faraónicas e interrumpidas sine die del canal de Carlos III, ilustre precedente del canal Tajo-Segura. Se concibió en tiempos de Felipe II, pero las obras se abandonaron hasta que por fin Carlos III se tomó el proyecto en serio… para abandonarlo poco después.

Pero quizá la razón más atractiva y curiosa sea averiguar por qué este pequeño municipio le declaró la guerra a Dinamarca en 1809. Aunque no se firmó la paz hasta 1981, no se alarmen… Fue un conflicto bélico en el que no se disparó ni un solo tiro ni nadie salió herido. Sin embargo, resultó ser la guerra más larga y más incruenta de la historia de España; no en vano se prolongó 172 años. Vamos, una guerra en toda regla.

Todo comenzó en 1808, cuando las tropas francesas comandadas por Napoleón invadieron España. Nuestro país estaba aliado precisamente con su homólogo galo y enfrentado con Inglaterra por aquella época. Pero los acontecimientos hicieron rectificar a España y firmar la paz con los ingleses. En Dinamarca, que era aliada de Francia, se había instalado antes un destacamento de tropas españolas para apoyar al país escandinavo en su guerra contra Suecia y servir de contención ante posibles insurgencias inglesas. El trueque de alianzas obligó a una rápida huida de parte del ejército español de Dinamarca ayudado por buques ingleses. Pero 5.000 soldados quedaron presos de franceses y daneses.

Ante tales acontecimientos, el 11 de noviembre de 1809 llegó a Huéscar un emisario militar español con una Real Orden de parte de las Cortes que actuaban en nombre de Fernando VII, rey que había sido desterrado por Napoleón. Dicho documento instaba a romper toda relación diplomática con Dinamarca. El Ayuntamiento de la localidad granadina acordó en sesión plenaria declarar la Guerra a Dinamarca en forma de bando. Tal resolución establecía…

[...] atacar a las fuerzas danesas en cualquier parte que se hallen, vengar los insultos recibidos y no cesar las hostilidades hasta que un mutuo convenio de Corte a Corte y un tratado estipule las condiciones de paz.

Aunque en 1814 llegó el armisticio con la retirada de las tropas francesas, en Huéscar parece ser que no se enteraron. Y así se mantuvo el litigio hasta el 7 de julio de 1981… El simbólico tratado de paz se firmó esa misma fecha en un distendido y simpático pleno del Ayuntamiento de la localidad andaluza. No hizo falta que el concordato llegara a oídos daneses, ya que el país escandinavo nunca tuvo constancia de estas curiosas hostilidades. Aquella fue una verdadera jornada de amistad oscense-danesa, a pesar de que los carteles colocados en las carreteras de acceso a Huéscar que advertían a los nórdicos visitantes lo siguiente:

Ojo, si es usted danés recuerde que entra en terreno enemigo. Si decide pasar, aténgase a las consecuencias.

El embajador del país escandinavo en Madrid, Mogens Wandel-Petersen, y el alcalde de Huéscar por aquel entonces, José Pablo Serrano, en presencia de las primeras autoridades civiles y militares granadinas, sellaron el acuerdo.

El Embajador y el Alcalde

El Embajador y el Alcalde

Una vez aterrizado en Huéscar, el viajero puede aprovechar el paseo para contemplar las gigantescas secuoyas de 75 metros de altura que crecen en el paraje de la Losa. Las plantó Wellngton, el general inglés que derrotó a los franceses en la Guerra de la Independencia. No muy lejos de Huéscar se localiza Orce, en cuyo yacimiento de Venta Micena se encuentra uno de los conjuntos paleontológicos más importantes de Eurasia. En uno de los yacimientos arqueológicos se ha hallado un diente de leche fósil de un niño que está considerado como el resto humano más antiguo de Europa Occidental, con 1,4 millones de años de antigüedad.

secuoya_Huescar

Colaboración de Javier Ramos de Lugares con Historia.

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