Tag Archive 'Amantes de Teruel'

May 14 2008

Una Historia de Teruel.

Published by Javier Sanz under Colaboración, Relato

Después de un viaje a Teruel de nuestro amigo Senovilla, tenemos un post de los Amantes de Teruel. Es un placer publicar este post de mi tierra, gracias amigo.

Corría el siglo XII en la famosa localidad de Teruel y allí replicaban las campanas porque había BODA, ese era el sonido que a lo lejos escuchaba un caballero medieval, que moría por llegar pronto a tan bella villa por la cuesta de Andaquilla.

Era D. DIEGO DE MARCILLA, según los textos históricos conocido como JUAN MARTÍNEZ DE MARCILLA, que volvía a Teruel rico y famoso por haber participado en múltiples batallas.

Desde niño cuentan que estaba enamorado de ISABLE DE SEGURA, y que ésta a su amor correspondía, pero ella era hija de gente importante y él nada más que el hijo segundo de una familia modesta.

El Padre de Isabel viendo el amor que sentía su hija, dio un plazo de cinco años a D. DIEGO DE MARCILLA para que hiciese fortuna y pudiera así desposara con su hija.

Como os contaba, era el año 1.217, y el día que cumplía el plazo interpuesto por el padre de Isabel, corría exhausto a su encuentro en Teruel.

Al llegar y escuchar las campanas, sus amigos le informan de que es fiesta y que la villa de Teruel está engalanada porque ISABEL DE SEGURA acababa de casarse.

Le contaron que la presión de las familias y un pretendiente muy importante eran los causantes de este enlace.

Pasó por sentimientos de cólera, ira, pesar, rabia y tras ser calmado por sus amigos, decidió ir a  ver a su amada Isabel, para escuchar de su boca porqué se había casado con PEDRO FERNÁNDEZ DE AZAGRA, hermano del Señor de Albarracín.

Le pide un beso en este encuentro, pero ella se lo niega porque pertenece a otro hombre, D. Diego dicen que no pudo resistirse a la negativa y como si se le rompiera el corazón cayó fulminado al suelo, en esos momentos había MUERTO.

Al día siguiente, el redoblar de las campanas, no era festivo sino de duelo, se celebraba el funeral de Diego, una comitiva en silencio transportó el cadáver hacia el templo y dio comienzo el funeral, al salir del oficio el gentío, una hermosa figura de mujer con la cara velada se acerca al fallecido y destacándose se acerca al fallecido para darle el famoso beso que le negó en vida a Diego, era Isabel  que al dar ese beso cayó desplomada en el suelo falleciendo de amor según cuenta la tradición.

Por esto están enterrados juntos, ambos murieron, él  al pedir un beso en vida y ella por concedérselo en muerte.

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Feb 11 2008

El caballero del Alba. Sebastián Roa

El caballero del AlbaTengo la satisfacción personal de presentar el último libro de mi paisano Sebastián Roa titulado “El caballero del Alba”, basado en la historia de los Amantes de Teruel. En palabras del propio autor:

En la oscuridad de una lóbrega mazmorra de la Valencia almohade, un joven aragonés desgrana la crónica de su aventura, rememorando los cinco años de que ha dispuesto para conquistar su meta.
Nacido y educado en una sociedad militarizada, heredero de la tradición guerrera aragonesa, Diego de Marcilla halla en su Teruel natal un amor puro que choca con las ambiciones de don Pedro de Segura, el padre de la también enamorada Isabel.
Obligado a abandonar las murallas de Teruel, Diego parte con el ejército aragonés de Pedro II para luchar en una batalla crucial que ha de cambiar la Historia: Las Navas de Tolosa.
Es sólo el comienzo de la odisea de Diego. La disputa contra la ciega superstición, el fanatismo, la venganza y la ambición, pero también la amistad, la lealtad y, sobre todo, el recuerdo siempre presente de Isabel de Segura, acompañan al protagonista al campo de batalla de Muret, en el que se ha de decidir el destino de Occitania; de allí al peligroso Mediterráneo, escenario de la actividad corsaria balear, y, por fin, a Tierra Santa, donde tienen lugar las intrigas palaciegas del Reino de Jerusalén y la omnipresente amenaza sarracena.
En El caballero del Alba seremos testigos de la dura vida fronteriza en el Teruel de principios del siglo XIII y veremos nacer y crecer un amor capaz de dar vida a la leyenda; asistiremos con Diego de Marcilla a la cruda campaña de Las Navas, a la brutal masacre de Malagón o a la heroica toma de Calatrava, preludio de una de las batallas más importantes de la Historia de España. Nos estremeceremos a la sombra del fanatismo integrista que barrió de un plumazo el sueño cátaro y nos ilusionaremos con la nobleza guerrera de Pedro II. Surcaremos el mar, pugnando ora contra las tormentas enviadas por Dios, ora contra los corsarios procedentes de las islas. Lucharemos por la libertad y por la amistad más pura y acabaremos llevando las barras de Aragón a la propia Tierra Santa.
Con un estilo evocador y una rigurosa fidelidad a la Historia, al estudio militar y a las bases de la tradición, El caballero del Alba nos traslada a un tiempo de guerra para ser testigos de la más bella leyenda de amor, un mito épico que entrelaza sus dedos con la Historia y que, ochocientos años después de su desenlace, sigue despertando el orgullo y arrancando las lágrimas de sus herederos.”

Y la guinda del pastel, un entrevista con Sebastián Roa.

1.- ¿El primer libro que te dejó huella?¿Qué edad tenías?

Uf. Difícil de contestar. Sobre todo porque pasado el tiempo me resulta arduo recordar cuál leí antes o después. Así, a bote pronto, guardo un buen recuerdo de El Camino, de Delibes. Puede que fuera el primer libro que consiguió ponerme en el lugar de los personajes. No creo que tuviera más de catorce años cuando lo leí.

 

2.- ¿Tu primer libro que tuvimos la suerte de ver publicado?

Casus Belli, una novela de ficción política y bélica. En ella se narra una hipotética crisis que degenera en la tercera guerra mundial. Una posibilidad remota, pero que se apoya sobre la presencia estadounidense en Irak, el conflicto palestino-israelí y la amenaza nuclear iraní, así como en las querencias americanas hacia la guerra preventiva. Publicada por De Librum Tremens en marzo de 2007. Tejemanejes políticos, espionaje y sobre todo batallas, con la novedad de que los españoles son esta vez protagonistas directos


3.- Escritores y libros preferidos, releídos, especiales, etc.

El libro sin duda es La Ilíada. Lo leo una vez cada dos o tres años si puedo. Muy emotivo para mí, Puertas de Fuego, de Steven Pressfield, al que también le echo un tiento cada cierto tiempo. No suelo releer porque bastante tengo con robar tiempo para leer lo que sea por primera vez. En cuanto a autores, me gusta mucho Pérez Reverte (cualquiera de sus libros, me da igual), pero también he leído con saña en cierta época a Platón.


4.- ¿Cuánto suele durar la labor de documentación para escribir un libro?

Bueno, por lo que mi corta experiencia me dicta, es difícil calcularlo. En lo que yo llevo hecho hasta ahora podríamos establecer un plazo medio de un año, aunque el reparto de horas es irregular. No obstante, el trabajo de documentación no acaba cuando escribes. No sé si a otros les ocurrirá, pero yo no dejo de documentarme mientras escribo. Surgen dudas continuas que has de aclarar, y estas te llevan a otras nuevas… Parece embrolloso, pero en el proceso es cuando realmente se aprende.


5.- Momento o momentos históricos más importantes de España

Para mí resulta especialmente decisivo el término de la romanización. Hay otros, por supuesto. Podríamos hablar de la invasión musulmana de España, que sin duda ha determinado nuestra identidad; de la batalla de Las Navas de Tolosa, del descubrimiento de América o de la guerra de Sucesión…, incluso de la Guerra Civil. Sin embargo, para mí es más positivo el primero que he nombrado porque contribuyó a hacernos mejores.., cosa que dudo de los demás acontecimientos decisivos.

6.- Si la realidad histórica de España es sólo una, siendo las fuentes, en teoría, las mismas ¿cómo se puede contar nuestra Historia de formas tan dispares?

Supongo que deberíamos buscar la razón en la excelsa obra platónica La República. Mientras los tipos que nos gobiernen impulsen o permitan la instrumentalización de la educación, la educación estará adulterada. Así, en lugar de buscar la verdad, buscamos justificaciones; y la Historia siempre ha justificado muy bien. Los filósofos al poder, hombre.


7.- ¿Quién es tu mentor en tu pasión por la Historia?

Me gustaría decir que fue Joaquina Molinero, mi profesora de Historia allá en Teruel, en el Instituto Francés de Aranda, pero lo cierto es que en aquella época a mí me iban otras «historias». Fue más tarde cuando la afición a la lectura, en gran parte contagiada por mi esposa, me introdujo el placer de aprender nuestra Historia.


8.- ¿Cuándo se rodará una gran película histórica en nuestro país?. A los intentos de Alatriste y Los Borgia creo que les falta ese salto de calidad.

No pienso que sea por falta de talento o de argumentos. Parece que está bien claro que es una cuestión de dinero. El problema es que cuando entra el dinero en juego aumentan también los intereses privados y se sacrifica todo al mercantilismo. No hay más que echar un vistazo al cine norteamericano: con todos esos medios, esos sueldazos que cobran los actores, con toda esa parafernalia en efectos especiales… y acaban pegando mil patadas a la Historia para hacer las películas «más comerciales» (y conociendo la Historia norteamericana, sabemos que los puntapiés al final se los lleva nuestra Historia, la europea). Total, Ni tanto ni tan calvo. Espero que las nuevas tecnologías y la saludable fiebre recreacionista permitan a nuestros cineastas afrontar proyectos decentes a medio plazo. Pensemos que Alatriste, por ejemplo, no habría sido posible tan sólo hace unos años. Seamos positivos y tengamos claro algo en cuanto al arte y al comercio: cuanto más alejados la una del otro, mejor.

 

9.- ¿Tus aficiones “secretas”?

Pues secretas, secretas… Mis aficiones han sido siempre bastante inocentes y nunca he tenido que esconderme. Modelismo, fotografía, sobre todo pintura y recientemente, como sabes, escritura.


10.- Un día perfecto sería …

Me gusta la variedad, de modo que a veces la perfección se acerca más cuanto más nos separamos de la rutina. Eso sí, echo de menos los días de Asturias, cuando mi mujer, mi hija y yo salíamos a pasear por aquellos caminos flanqueados de castaños. El olor a hierba mojada, los caballos en los prados, el color de las montañas… Sentarnos al borde de la senda a comernos un bocata de atún podía convertir el día en la perfección absoluta.

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Abr 09 2007

Amantes de Teruel.

Published by Javier Sanz under Relato

En la ciudad de Teruel vivían Diego Marcilla e Isabel de Segura. Se conocieron desde muy niños, él era de pobre ascendencia y ella pertenecía a una de las familias más ricas de la localidad, con el paso de los años, la amistad se convirtió en amor… Un día Diego tuvo que partir a la guerra, se alistó como soldado en los tercios del emperador. Pero el destino les estaba tejiendo una telaraña de desdichas. Isabel tenía una prima con la que había hecho vida familiar, Elena. Un día vio a Diego y al instante quedó prendada de él, aún sabiendo los lazos que unían al mancebo con su prima, llena de pesadumbre, urdió un medio para que el muchacho quedase libre y pudiera ser suyo. Había en la ciudad un noble caballero, don Fernando de Gamboa que, si bien amaba a Isabel, no se sentía muy seguro de ser correspondido. Un día Elena contrahizo la escritura de Isabel en una misiva y, llamando a una vieja criada, la envió con dicho papel a casa de don Fernando. Éste, sorprendido, vio una luz de esperanza y en lugar de partir de la ciudad como tenía previsto, pensó quedarse. Durante varios días rondó la casa de Isabel. De nuevo Elena envió recado en nombre de Isabel, que ignoraba los turbios manejos de su prima. Así fue pasando el tiempo y los padres de Isabel juzgaron que ya era hora de dar en matrimonio a su hija. Sabían del cariño que existía entre la joven y Diego, pero considerando lo humilde de su origen, vacilaron. Don Fernando de Gamboa había manifestado al padre el amor que sentía por su hija y, en cierta ocasión se presentaron al mismo tiempo Diego y don Fernando a solicitar la mano de la doncella. Hablaron los dos, exponiendo don Fernando lo noble de su apellido y las riquezas de su hacienda. Diego habló así: - “No tengo riquezas ni noblezas; más desde niño me habéis tenido en vuestra casa y sabéis que amo a Isabel y que ella me corresponde”. Respondiéndole el padre de la doncella: - “No puedo concederte la mano de Isabel pues sería cambiar lo dudoso por lo cierto, la buena casa y la estirpe de don Fernando por la de un joven sin nombre ni fortuna” - “No es justo, noble Segura, respondió Diego, que neguéis a quien os ama como un hijo una oportunidad para ganar con el brazo lo que la fortuna le negó por su nacimiento. Dadme un plazo, aunque sea corto, y yo os demostraré lo que valgo” El padre de Isabel quedó pensativo y le respondió: - “Bien, de acuerdo, esperaré un plazo de tres años con tres días. Si en ese tiempo vuelves con nombre y riquezas, o con nombre tan solo, Isabel será tuya. Pero ni una hora más esperaré” Diego aceptó lleno de alegría. Cuando Isabel y Diego se encontraron, anunció Diego - “Sé que antes de que haya transcurrido el plazo he de volver, y entonces serás mi esposa y nada habremos de temer” Y Diego partió a Barcelona, que entonces estaba llena de soldados. Se alistó en uno de los Tercios y embarcó hacia Cartagena. Allí salió con su compañía para las tierras de África, demostrando prontamente el valor que le animaba. Viaje tras viaje, logró que el César le otorgase la banda de alférez y una Orden que ennoblecía su nombre. Entretanto, en Teruel, la prima Elena no había cejado en su tarea de separar a Isabel de Diego. Un día comunicó al padre de ésta que le habían llegado noticias de la muerte de Diego. Mucho dolor sintió el anciano y, tomando precauciones, se lo comunicó a Isabel, quien no podía creer la noticia de esa muerte, algo en su interior le decía que no era cierto. Y le pidió a su padre que aplazara la boda hasta el último momento, lo cual le concedió. El día que expiraba el plazo y se celebraron las bodas, Isabel ya estaba resignada y aceptó de buen grado la mano de don Fernando. Dos horas después del vencimiento del plazo, entraba en Teruel a todo galope Diego Marcilla… había llegado a toda prisa, reventando caballos, pero demasiado tarde. Esperaba que el noble Segura no hubiera sido rígido en el cumplimiento del pacto, y cuando llegó y vio las paredes alhajadas con ricas colgaduras y la servidumbre de gala, comprendió que su desdicha estaba consumada. Entonces penetró en la mansión subiendo a los aposentos de Isabel, ya preparados como cámara nupcial. Se ocultó debajo del lecho esperando a que llegara el matrimonio, que una vez despedidos por los familiares se dispusieron a acostarse. Cuando lo hubieron hecho, Diego, para impedir que se consumara la unión, tomó una mano de Isabel, la cual sintió un gran sobresalto, dando un grito. El marido preguntó si le ocurría algo y ella, turbadísima y reconociendo la mano de Diego, pidió al marido que bajase a buscar un frasco de sales. Cuando ella quedó a solas con Diego, el cual, cayendo de rodillas ante ella, le recordó su amor, reprochándole su poca constancia, ya que debía haber esperado a su vuelta. Ella, aún sintiendo gran alegría de verle, le dijo: - “Ha sido la voluntad de Dios y no la fortuna la que ha hecho que te retrasaras en la llegada. Te he esperado hasta el último momento, ahora, desgraciadamente ya nada puedes obtener de mi. Casada estoy ante el Señor y no puedo faltar a mi honor partiendo contigo. Él insistió, y al levantarse para marchar, se desplomó como herido por un rayo. Terrible fue para Isabel ver morir tan repentinamente a su amado y más fuerte todavía la sorpresa de don Fernando al encontrarse con un hombre muerto en su cámara nupcial y a Isabel pálida y pronta a desvanecerse. Ella le explicó lo sucedido, jurándole por lo más sagrado su inocencia. Entonces él, creyéndola, determinó sacar de allí el cuerpo del infeliz Diego y, aprovechando las horas de la noche, dejarlo en la puerta de su casa. Así lo hizo, siendo ayudado por la propia Isabel. Al día siguiente, horrible fue la sorpresa de los padres del infortunado joven. Por la ciudad corrió la noticia como un reguero de pólvora siendo los comentarios numerosos y diversos. Los funerales se celebraron con gran concurrencia de personas que comentaban la infausta suerte de don Diego. De pronto se presentó Isabel y un rumor acogió su llegada. Venía pálida, vestida con sus más lujosos trajes y adornos. Durante la misa permaneció arrodillada con el rostro entre las manos. Al finalizar el oficio de difuntos se aproximó al catafalco y, ante el asombro de todos, inclinándose sobre el cadáver de Diego, depositó un apasionado beso en sus labios. Cuando don Fernando y sus criados acudieron, advirtieron que Isabel estaba echada de bruces sobre el difunto y, queriéndola levantar, advirtieron con espanto que también había muerto de repente. Todos los asistentes se sintieron ganados por la lástima y don Fernando, transido de dolor, dijo: - “Fue la voluntad de Dios que Diego e Isabel no se uniesen en vida. Pero su mano ha conducido al ángel de la muerte para unirlos en el otro mundo. Que se entierre juntos a los esposos que lo fueron en la condición hasta que yo me atravesé en su camino.” Y así, juntos, se dio sepultura a los cuerpos de Diego Marcilla e Isabel de Segura, a los que la leyenda llamó desde entonces “Los amantes de Teruel”.

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