Voluntario negro de la Brigada Abraham Lincoln explica por qué lucha en España en una guerra de blancos

19 mar
19 marzo 2014

La Brigada Abraham Lincoln agrupó a los voluntarios de los Estados Unidos que lucharon junto a los republicanos contra las fuerzas de Franco durante la Guerra Civil española. De los cerca de 2.800 voluntarios estadounidenses que participaron en la contienda -soldados, técnicos o personal médico-, 800 de ellos nunca regresaron. El que sí lo hizo fue Canute Frankson, el protagonista de esta historia.

Miembros de la Brigada

Voluntarios de la Brigada Abraham Lincoln

Canute Frankson era un mecánico de Detroit que en abril de 1937 viajó a España para luchar contra Franco. Tres meses después de llegar, le escribió una carta a un amigo de Detroit explicándole “por qué él, un negro, había optado por participar en una guerra entre los blancos que durante siglos nos han sometido a esclavitud“…

Albacete, España. 6 de julio de 1937.

Mi querido amigo: estoy seguro de que a estas alturas todavía estás esperando una explicación detallada de lo que tiene que ver esta guerra conmigo. Dado que es una guerra entre los blancos que durante siglos nos han esclavizado, insultado, despreciado… ¿por qué yo, un negro, que he luchado durante años por los derechos de mi pueblo, estoy ahora en España? Porque ya no somos una minoría aislada luchando desesperadamente contra un inmenso gigante, porque, querido amigo, nos hemos convertido en parte activa de una gran fuerza progresista sobre cuyos hombros descansa la responsabilidad de salvar la civilización de la destrucción planificada por un pequeño grupo de degenerados locos en su ansia de poder. Porque si aplastamos el fascismo aquí, vamos a salvar a nuestra gente en Estados Unidos y en otras partes del mundo [...] Todo lo que tenemos que hacer es pensar en el linchamiento de nuestro pueblo. Podemos mirar las páginas de la historia de Estados Unidos manchadas con la sangre de los negros, el hedor de los cuerpos quemados de nuestro pueblo que colgaban de los árboles, los gritos de nuestros seres queridos torturados, los cuerpos marcados por atizadores al rojo vivo [...] Vamos a aplastarlos. Nosotros vamos a construir una nueva sociedad, una sociedad de paz y abundancia. Por eso, amigo, estoy aquí en España. En los campos de batalla de España que lucha por la preservación de la democracia. Aquí, estamos sentando las bases para la paz mundial, por la liberación de un pueblo y de la raza humana. Aquí, donde estamos inmersos en una de las más amargas luchas de la historia humana, no hay diferencias de color, ni discriminación, ni odio racial. Sólo hay odio al fascismo. Sabemos quiénes son nuestros enemigos. Los españoles son muy comprensivos con nosotros. Son gente encantadora. [...] Cada uno de nosotros tiene que dar todo lo que tiene para que esta bestia fascista sea destruida. Después de que todo esto termine, espero compartir mi felicidad con todos vosotros. Será una felicidad que no se podría haber logrado de ninguna otra forma sino que después de haber servido en una causa tan digna. Espero que el mal aparente que cometí [al marcharme] pueda compensarse por el servicio que doy aquí a la causa de la democracia. Mi sincero deseo es que seas feliz, y que cuando esto se acabe nos volvamos a encontrar. [...] De una cosa estoy seguro: voy a estar satisfecho de lo que he hecho.
Hasta pronto. No sé cuándo podré volver a escribir. Hay tanto que hacer y tan poco tiempo.

Saludos. Canute

Frankson volvió a casa después de un año pero murió al poco tiempo en un accidente de tráfico

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El japonés que bombardeó EEUU y regresó para pedir perdón dispuesto a practicarse el harakiri

17 mar
17 marzo 2014

El 23 de febrero de 1942 el submarino I-17 de la Marina Imperial japonesa, que había participado en el ataque a Pearl Harbor, bombardeaba la costa americana causando daños en una refinería de petróleo en Santa Mónica (California). Antes de que el ejército pudiese reaccionar, el submarino se sumergió y desapareció. Los japoneses se habían atrevido a atacar la parte continental de EEUU, las muestras de pánico se sucedían y el temor a un ataque aéreo como Pearl Harbor se extendió entre la población. Pero nada más ocurrió… aquel día. El 9 de septiembre 1942, el submarino japonés I-25 emergía en aguas del Pacífico frente a la costa de Oregón… los EEUU iban a sufrir el primer y único bombardeo aéreo de la historia.

El I-25 era un submarino portaaviones que transportaba en su interior un hidroavión biplaza Yokosuka E14Y. La mañana del 9 de septiembre, el capitán del submarino ordenó sacar el hidroavión al exterior, se desplegaron las alas y la cola, se armó con bombas incendiarias y se colocó en la catapulta de lanzamiento. El piloto Nobuo Fujita y el tripulante Shoji Okuda tenían la misión de provocar devastadores incendios en los bosques para mantener el miedo entre la población civil y demostrar el poderío japonés -nadie se había atrevido a bombardear EEUU en suelo continental… hasta ahora-. La catapulta lanzó el hidroavión y Nobuo Fujita puso rumbo hacia los bosques de Oregón. Cuando llegaron a la zona elegida -los bosques alrededor del pueblo Brookings-, soltaron las bombas y tras comprobar que se había iniciado el fuego dieron un giro de 180° y regresaron. Amerizaron en el océano y llegaron hasta el submarino; tras volver a plegar las alas y la cola del avión, se sumergieron y desaparecieron. La ejecución de la misión había sido perfecta, pero no así el objetivo final: el bosque estaba muy húmedo por las últimas lluvias y, además, un forestal había divisado el hidroavión sobre los bosques y había podido dar la señal de aviso para extinguir el fuego a tiempo.

Portaaviones_hidroavión

Aunque Nobuo Fujita lo único que hizo fue cumplir las órdenes recibidas en mitad de una guerra, aquel bombardeo le atormentó durante 20 años… hasta que en 1962, con motivo de una festividad local, las autoridades de Brookings le invitaron a visitar su pueblo como muestra de amistad entre el pueblo japonés y estadounidense. Nobuo Fujita iba a tener la oportunidad de pedir perdón y redimir su conciencia, pero también se sentía inquieto por no saber cómo lo iban a recibir. Siendo un hombre de honor y dispuesto a todo, se llevó la katana familiar de más de 400 años de antigüedad para, en caso de necesidad, apaciguar la furia de los estadounidenses practicándose el suicidio ritual -harakiri o seppuku-. Cuando llegó todas sus dudas se disiparon, fue recibido como una celebridad. Agradecido por las muestras de cariño, pidió perdón por lo ocurrido 20 años atrás, regaló su espada samurai al pueblo -hoy sigue expuesta en la biblioteca- y, además, donó un cheque de 1.000 dólares para comprar libros sobre Japón para que ambos pueblos se conociesen mejor y que nunca más hubiese otra guerra entre ellos. Entre las actividades que se programaron aquel día, Nobuo Fujita pudo volar sobre los bosques de Brookings e incluso pilotar él mismo el avión. El día de su marcha, prometió financiar un viaje de niños del pueblo para que visitasen Japón.

Nobuo Fujita presents his family's sword to the mayor of Brookin

Lamentablemente las cosas se torcieron y la empresa de Nobuo Fujita fue a la quiebra. Aún así, el era un hombre de honor e iba a cumplir su palabra… durante más de 20 años estuvo ahorrando yen a yen hasta conseguir el dinero suficiente. En 1985, tres jóvenes del pueblo (Robyn Soifeth, Lisa Phelps y Sarah Cortell) viajaron a Japón. En 1997, a la edad de 85 años, Nobuo Fujita fallecía y las autoridades de Brookings lo nombraron “ciudadano de honor“.

Oregon History

Fuentes: The New York Times, Chicago Tribune, Oregon History

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“Poner en un brete”

14 mar
14 marzo 2014

Poner a alguien en un brete es colocarle en una situación comprometida de la que es difícil escapar airosamente. Todos, en alguna ocasión nos hemos sentido atrapados ante una pregunta o hemos puesto a otro en un gran apuro. En definitiva hemos puesto y nos han puesto en un brete, pero, ¿nos hemos preguntado alguna vez que puñetas es un brete o que es una puñeta?

Dejando lo segundo para otro día y antes de contestar por derecho a la pregunta, con el propósito y finalidad de darle emoción a la cosa, sigamos el hilo del pensamiento de Miguel de Unamuno: “Si uno dijera que había recibido un golpe en el hinojo, preguntaríase el oyente que de donde ha salido esa palabra, y todos, sin embargo, decimos que se pone de hinojos el que se pone de rodillas”. Pues algo parecido pasa con la voz y palabra brete, que usamos en un contexto coloquial que conocemos, pero se nos da una higa el saber de qué se trata.

Siguiendo a don Miguel y desvelando el misterio, brete: “… es el cepo prisión estrecha de hierro que se pone a los reos en los pies para que no puedan huir”.

Con más prosopopeya, Covarrubias define brete como: “… vocablo español antiguo; vale lo mismo que potro”, para aclarar a continuación que potro es: “… cierto instrumento de madera para dar tormento”.

Cepo

Ignoramos que cosas ponían a Covarrubias en un brete, pero sabemos que a Unamuno era que le invitaran a un banquete, porque según testimonios de varios de sus coetáneos amigos, comía como un pajarito y a lo más humano que llegaba era a la tortilla francesa. Tan es así la cosa que cuando acudía a una grande cuchipanda, para no ponerle en un doble brete, la prensa no informaba a propósito del menú. Ejemplo de ello es lo acontecido con motivo de su visita a la facultad de Medicina de la Universidad de Valencia en 1909 para participar en el homenaje a Charles Darwin con motivo del primer centenario de su nacimiento. El 22 de febrero de aquel año, los profesores y estudiantes de la facultad ofrecieron a Unamuno un ágape en el restaurante Miramar de la playa de Levante o de Las Arenas, donde el grupo coincidió con otro homenaje que se le bridaba a los actores Vicente Lleó y Pepe Ángeles, protagonistas de la exitosa comedia ¡T’o está pagao! Al día siguiente, el periódico El Mercantil Valenciano informaba de que a los cómicos se les sirvió: “… el arroz clásico, y en ella destacaron l’all i pebre d’angiles y el sofregit de botifarrons i llonganisses”.

Del menú del homenaje a Unamuno, ni una palabra.

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El matemático que descubrió el secreto de la lotería

12 mar
12 marzo 2014

Los líos de faldas del francés François-Marie Arouet acabaron con su carrera diplomática y más tarde le costaron el destierro durante dos años en Londres. En 1729 pudo regresar a su París natal donde conocería al hombre que le cambió la vida: el matemático Charles Marie de La Condamine. Este matemático decía haber encontrado el secreto para ingresar en el selecto grupo de los que pueden decir “el dinero no da la felicidad”, frase acuñada por los ricos para que los pobres no les envidien demasiado. El secreto en cuestión era la fórmula para ganar la lotería.

Charles Marie de La Condamine

Charles Marie de La Condamine

Igual que ahora los Estados emiten títulos de deuda pública para financiarse, en el siglo XVIII Francia emitió bonos con un interés muy atractivo que rápidamente se convirtieron en un éxito. El problema es que el tipo de interés ofrecido era demasiado elevado, y en 1727 el gobierno se vio obligado a reducirlo para poder seguir manteniendo esta vía de financiación. Sus consecuencias fueron catastróficas: el valor de los bonos de desplomó y al gobierno se le cerró el grifo. Pelletier-Desforts, Contrôleur Général des Finances -ministro de Hacienda- del rey Luis XV, tuvo que tirar de imaginación para paliar aquella sangría en los ingresos: la lotería. Todos los franceses que tuviesen bonos podrían comprar boletos para participar en este sorteo; el boleto ganador recuperaría el valor nominal de sus bonos -su valor estaba muy por debajo del nominal- y obtendría un premio en metálico. Con esta medida se podría recuperar la confianza y el valor de los bonos, aparte de obtener un dinero extra por la compra de los boletos. Por cada bono cuyo valor nominal fuese de 1.000 livres (moneda francesa hasta finales del XVIII) se podría comprar un boleto pagando una livre y participar en la lotería. El problema es que Pelletier-Desforts no debía ser muy bueno en matemáticas porque la suma de los premios era mayor que la cantidad que podría recaudar incluso vendiendo todos los boletos. Así que el matemático Charles Marie de La Condamine y François-Marie Arouet se unieron para hacerse con la mayor cantidad de bonos posibles y, de esta forma, poder comprar tantos boletos que convirtieron un juego de azar casi en una ciencia exacta. Como los bonos tenían un valor real inferior a su valor nominal, no tuvieron problemas en hacerse con casi todos los bonos pagando una cantidad más cercana al valor nominal que al real -supongo que sería por aquello de “más vale pájaro en mano que ciento volando”-. El día 8 de cada mes, día en el que se celebraba el sorteo de la lotería, se convirtió para ellos en día de cobro… hasta que Pelletier-Desforts, harto de que siempre ganasen los mismos, los denunció ante los tribunales por fraude. Fallaron a favor de Charles Marie de La Condamine y François-Marie Arouet, ya que no habían cometido ninguna ilegalidad, se finiquitó la lotería y Pelletier-Desforts se quedó sin trabajo.

Los dos amigos consiguieron hacerse con más de 500.000 livres, una cantidad que les permitió vivir de las rentas durante muchos años. Por cierto, a François-Marie Arouet se le conoce más por su seudónimo… Voltaire.

Fuente: Caballos de Troya de la historia

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La primera celebración del Día de la Mujer, hace más de 40 siglos

08 mar
8 marzo 2014

Por regla general solemos dar por supuesto que el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, o Día Internacional de la Mujer, es un invento del siglo XX. Sin embargo, observando la historia antigua podemos encontrarnos con la sorpresa de que el pasado siglo no fue el de la invención de los derechos de la mujer sino, en ocasiones, de la recuperación de los mismos.

En la antigua Sumeria las mujeres tenían una serie de derechos que no recuperarían hasta siglos más tarde. Por ejemplo, se les permitía estudiar (si podían pagarse las clases, claro) y, sobre todo, podían vivir de su trabajo, ya que no sólo se les permitía ejercer oficios de todo tipo, sino que lo que ganaban era de su propiedad. Conocemos numerosos casos de mujeres trabajadoras y muchas tablillas con contratos comerciales aparecen con firmas femeninas. Las reinas y princesas de las primeras dinastías disponían de sus propias oficinas personales, con sus escribas particulares, al margen de sus maridos (los escribas constan como “servidores” de ellas, y no de ellos). Desde esas oficinas dirigían negocios en los que su esposo no metía baza, salvo para beneficiarse por estar casados con ellas. Algunas de estas mujeres hicieron rico al cónyuge, como el caso de las reinas Tashlultum, esposa de Sargón de Akkad (primer monarca acadio) y Tutasharlibish, esposa de Sharkalisharri (quinto monarca acadio), que comerciaban con grano y piedra de construcción, respectivamente.

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Fuera del marco de la realeza nos topamos con casos como el de Ashag, esposa de un alto sacerdote del Templo de Ur, que se enriqueció vendiendo trigo; o el de Ninkhula, esposa de un gobernador de Umma en la III Dinastía de Ur, que comerciaba con pieles, grano, oro y perfume. Incluso, descubrimos curiosos casos de “multinacionales” de la época, como la que compartían la ya citada Ninkhula y la consorte real Nimkalla, que tenía delegaciones comerciales en toda la ruta comercial desde la frontera sur en Lagash hasta la norte en Mari (lo que hoy sería el territorio entre la frontera de Iraq-Irán, junto al Golfo Pérsico, y la zona limítrofe entre Siria y el sur de Turquía).

Entre la gente humilde, las mujeres realizaban toda clase de actividades comerciales y practicaban oficios que durante siglos se considerarían “masculinos”, como la carpintería o el tallado de estatuas. Curiosamente, en la cultura sumeria determinadas labores se consideraban muy “femeninas”, aunque los hombres no estuvieran excluidos de las mismas, como la de herborista (los farmacéuticos de la época), la de perfumista o la de masajista. Debe advertirse que los masajistas de esos tiempos estaban muy cercanos a la medicina, por el uso que hacían de aceites esenciales. Y en este campo de la salud podemos destacar en la III Dinastía de Ur a Kubatum, Zamena y Ummeda, todas ellas doctoras. También era algo muy popular que las mujeres de clase baja poseyeran tabernas, a veces dando salida al vino que ellas mismas producían en tierras pertenecientes a su dote matrimonial.

A modo de resumen, se puede señalar que conocemos dos tablillas donde se indica la existencia de 13.000 mujeres trabajadoras en la ciudad de Ur durante la II Dinastía de Ur y de 7.000 mujeres trabajadoras en la ciudad de Lagash en la III Dinastía de Ur. Y es en este marco de trabajo femenino, en el que encontramos un primer caso de celebración en honor de las mujeres trabajadoras. Al fallecer Gemen-Ninlila, que era consorte del rey Shulgi, segundo rey de la III Dinastía de Ur, éste decreta, en honor de la fallecida, siete días de descanso laboral para las mujeres trabajadoras del reino. Tras la muerte de otra consorte, Eanisha, vuelve a decretar otros siete días de asueto. Ambas consortes habían sido empresarias de éxito (y le habían reportado una buena cantidad de beneficios).

Así pues, cuando celebréis el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, ya sabéis en honor de quién hay que brindar con unas cervecitas.

Colaboración de Joshua BedwyR autor de  En un mundo azul oscuro
Imagen: Historia de la mujer

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“¡Esto es Jauja!”… y cocina novoandina

07 mar
7 marzo 2014

Es esta expresión, dicho y exclamación que se usa cuando las condiciones de algo resultan extremadamente favorables o todo sale a pedir de boca, y siempre en referencia a un lugar, real o metafórico, paradisiaco, pero muy distinto a la isla de Utopía que ensoñó el teólogo, humanista, poeta, político y abogado Tomás Moro. Porque Jauja existe, es la capital de la provincia peruana del mismo nombre y está ubicada en el Valle del Mantaro antes de Jauja.

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¿De dónde la fama?

En 1534 Pizarro, que había fundado la ciudad con el nombre de Santa Fe de Hatum Xauxa, que venía a ser una mezcla entre lo que le sonaba la denominación que en lengua quechua se daba al sitio y el correspondiente aval cristianizador, pasó allí con sus tropas algún tiempo antes de emprender la marcha hacia Cuzco, y resultó que entre el bonancible clima y la existencia de numerosos tampu o depósitos de alimentos que los incas habían instalado previamente, la estancia, que se prolongó varios meses, resulto gratísima a la hueste hispana. El enclave cobró pronto fama de pródigo e idílico, pero el espaldarazo definitivo se lo vino a dar el dramaturgo y actor Lope de Rueda, quien dio a la luz un texto dramático, La tierra de Jauja, describiendo una quimera donde a los hombres se les pagaba por dormir y apaleaban a los que se empecinaban en trabajar, los troncos de los árboles eran de tocino y sus hojas de pan blanco, las calles adoquinadas con yemas de huevos y lonchas de tocino fritas, y a sus lados, gallinas y perdices asadas, toneles de vino, cazuelas de queso y arroz con leche, todo de libre disposición para el viandante.

La leyenda pasó a la lírica francesa y a la narrativa inglesa con The land of Cockaygne, y tres décadas después del estreno de la pieza, en 1567, Pieter Brueghel, el pintor y grabador brabanzón, componía un lienzo en el que Jauja ya se ha convertido en edén culinario; un edén culinario en el que hoy y en el mismo sitio ya no hay un cerdo con el puñal clavado, ni un ganso en el plato, ni setos con salchichas, sino platos de pompa y circunstancia como el Puchero, con carnes de res, carnero y cerdo, cebolla, zanahorias, patatas, col y arrahaca, también llamado apio criollo o zanahoria blanca; el Ajiaco de papa; la Chicha de jora, que es un germinado de maíz seco y molido; el Picante de cuy, guiso sobre base de un roedor de la zona y pariente directo de la cobaya; o la Patasca, que es una mixtura de maíz, carnes de res y carnero, mondongo, que son en esencia nuestros callos, cebolla, perejil y ajíes amarillos secos.

The Land of Cockaigne - Pieter Bruegel

The Land of Cockaigne – Pieter Bruegel

En definitiva, esencia y fundamento de una cocina, la peruana, que desde hace unos pocos años ha empezado a asombrar al mundo y de la que el país participa de manera identitaria. En Perú, los niños no quieren ser futbolistas, como en cualquier otro lugar de Iberoamérica, sino Gastón Acurio, ilustrísimo chef, y las niñas no sueñan con ser princesas, sino algo parecido a la chefesa Teresa Izquierdo. La cocina novoandina ha recuperado la quimera de Jauja y la ha hecho realidad. Que sea por muchos años.

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Un selfie de hace un siglo

06 mar
6 marzo 2014

A raíz del cansino autorretrato (selfie en inglés) de los Oscar de este año, he decidido buscar un selfie de hace un siglo (más o menos) y esto es lo que he encontrado (1920)…

Selfie

selfie2

Visto en Retronaut

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Cuando EEUU utilizó un váter para bombardear al Vietcong

04 mar
4 marzo 2014

En la llamada Operación Rolling Thunder durante la Guerra de Vietnam y mediante el bombardeo masivo, los EEUU intentaron destruir la industria y las comunicaciones de Vietnam del Norte para detener la ayuda suministrada al Vietcong y los envíos de tropas desde China. Desde sus bases en Tailandia, Vietnam del Sur, la isla de Guam y desde portaaviones como el USS Forrestal, el USS Kitty Hawk o el USS Midway, 700 aviones de los EEUU -reemplazados conforme iban siendo derribados o averiados- mantuvieron el bombardeo continuo durante más de 3 años.

Uno de los escuadrones que formó parte del bombardeo desde el USS Midway fue el VA-25, también llamado “Fist of the Fleet“, compuesto por aviones Douglas A-1 Skyraider. A alguien se le ocurrió que había que conmemorar haber llegado a los 6 millones de libras de bombas arrojadas… con un váter.

Bomba_váter

En octubre de 1965, en una misión del escuadrón Fist of the Fleet encabezada por el capitán Clarence W. Stoddard Jr. -fallecería en otra misión un año más tarde-, se armó al Skyraider 572 con un váter roto que sería lanzado con el resto de las bombas. Supongo que para bombardear al enemigo todo vale. Y como muchos de vosotros dudaréis de esta imagen, os dejo el video que se grabó…

Fuentes e imágenes: Vietnam Veterans Memorial Fund, Midway Sailor

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