Es curioso que un catalán llamado Mas fuese uno de los mayores defensores de la Unión Ibérica

15 sep
15 septiembre 2014

El pasado 11 de septiembre se celebró, como todos los años desde 1886, la fiesta oficial de Cataluña, la Diada. Aunque la fiesta nació para honrar la resistencia catalana del 11 de septiembre de 1714, desde hace unos años se ha convertido en una fiesta inequívocamente soberanista que puede tener un punto de inflexión el próximo 9 de noviembre… o no. En el centro del huracán Artur Mas, el hombre que puede pasar a la historia como el héroe o el villano que desmembró España. Y, por esos caprichos de la historia, otro catalán apellidado también Mas fue uno de los mayores defensores de la Unión Ibérica.

Sinibaldo

El protagonista de esta historia se llamaba Sinibaldo de Mas, Sinibald de Mas en catalán, y nació en Barcelona el 4 de septiembre de 1809. Recibió una formación humanística y científica, y desde muy joven destacó en el estudio de las lenguas -hablaba 20 idiomas-. En 1834, con el apoyo del obispo de Astorga Félix Torres Amat y gracias al dominio de los idiomas y a su formación, es nombrado traductor y agregado diplomático en la “cuestión de Oriente“. La labor de Mas consiste en redactar despachos con informaciones referentes al comercio y la situación política general de los países que visita, así como la posición de las potencias europeas (Francia y Gran Bretaña) en aquellos lugares. La primera etapa de su aventura diplomática/informativa fue Constantinopla, desde donde se desplazó a Beirut, Alepo, Palmira, Damasco, Bagdad y Grecia. La siguiente etapa le llevaría hasta Egipto donde comienzan los primeros problemas para recibir su paga desde Madrid y debe buscarse la vida. Gracias al conocimiento del árabe, interviene como traductor en algunos negocios mercantiles e incluso colabora en la construcción de una granja avícola junto al Nilo siguiendo un viejo procedimiento de incubación local que llevaría a Europa.

En 1838 tenemos a nuestro protagonista en la India, donde persisten los problemas de cobro y en Bengala se tiene que ganar la vida como retratista. Durante su estancia en el subcontinente indio enfermó de disentería y estuvo convaleciente durante 6 meses. Aunque débil todavía y sin apenas recursos, decide seguir su viaje hasta Filipinas donde permaneció más de dos años. Gracias a los problemas económicos que siguió padeciendo, tuvo que dedicarse a la fotografía y en Filipinas es recordado como un pionero en la introducción de la fotografía en la antigua colonia española. Eso sí, tuvo que vivir varios meses de la caridad del padre Manuel Bueno. A su vuelta a Madrid en 1842 publicó “Informe sobre el estado de las islas Filipinas”, un análisis demoledor en el que aconseja salir de allí cuanto antes por la carga económica que supone para España.

Tras la derrota de China en la Guerra del Opio, y el posterior tratado de Nankín en 1842, el gigante asiático se abre al comercio exterior. El resto de potencias empiezan a tener su presencia en China y el gobierno español envía a su mejor hombre en estos menesteres en calidad de encargado de negocios y Cónsul General de la legación española en China. Aunque el papel de España va a ser secundario y nuestra legación va a ser muy modesta, en 1844 Sinibaldo consiguió la acreditación del emperador y sede diplomática en Pekín cuando sólo Francia, Gran Bretaña y EEUU la tenían. Los informes del diplomático dejan claro que España debe aumentar su presencia en la zona, y Madrid reacciona nombrándolo en 1846 Ministro Plenipotenciario en China, con sede en Macao, con el objetivo de establecer un tratado comercial con China similar a los firmados por las potencias europeas años atrás. Mas ocupa el cargo durante varios períodos y llega a crear una red de consulados en Cantón, Xiamen, Hong Kong, Sahghai, Fuzhou…

En 1851, en uno de sus múltiples viajes a la península, publicó “La Iberia. Memoria sobre la conveniencia de la unión pacífica y legal de Portugal y España”, un detallado informe de las ventajas políticas, económicas y sociales de la unión de las dos monarquías peninsulares en una sola nación. Sinibaldo se convirtió en uno de los máximos impulsores del iberismo (Unión Ibérica), movimiento que promovía la unión de España y Portugal en una sola unidad política y hacer de ella una entidad fuerte desde los puntos de vista político, económico, social y cultural. Además, aportó los estandartes de la nueva nación: el escudo sería el de España y Portugal unidos y la bandera tendría los colores blanco, azul, rojo y amarillo.

Bandera Sinibaldo

En 1868 falleció mientras desempeñaba labores diplomáticas para el gobierno portugués en China. A pesar de dedicar su vida a la diplomacia y a “vender la marca España”, todavía tuvo tiempo para publicar varias obras: tragedias como Aristodemo o Nicea, Sistema musical de la lengua castellana, La Chine et les puissances chrétiennes, Arte de escribir en letra española, Arte de escribir letra inglesa

Fuentes: Universidad de Navarra, Encaramado a la red
Imagen: Flickr

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¿Por qué los ladrones en Sumeria asaltaban a los que llevaban espirales alrededor del brazo?

08 sep
8 septiembre 2014

En los últimos años, gracias al Youtube, se han popularizado videos donde se publicita la tesis, ya vieja, de que una raza extraterrestre llegó a la Tierra -Anunnaki- y creó a los sumerios, como esclavos genéticos, para trabajar extrayendo metales, sobre todo oro.

Por una parte, podría uno preguntarse qué curiosos extraterrestres son esos que no se han enterado de que el universo, empezando por nuestra Luna y siguiendo por los asteroides, está lleno de oro. O por qué son capaces de recorrer años luz por el espacio y no saben diseñar un robot minero… ¡Misterios del mundo magufo!  En todo caso, el mayor de los argumentos que se podría oponer a esas singulares tesis, es que para los sumerios el oro no tenía nada de especial. Se supone que si unos dioses les habían enseñado el valor de ese metal tan codiciado por la divinidad, debería reflejarse en su cultura. Y no es así.

zigurat

La economía sumeria se basaba en el trueque. Para evitar que los mercados se convirtieran en un campo de batalla, los gobernantes y, más tarde, los reyes emitían anualmente tablas de equivalencias de productos. Así, cualquier comprador podía saber que un kilo de lana  equivalía a, por ejemplo, dos litros de cerveza, 300 gramos de cobre o 2 kilos de dátiles. Gracias a muchas de esas tablas que se han conservado hasta nuestros días, sabemos que el oro no era de los metales más caros. Había otros materiales que lo superaban, como el lapislázuli, el cobre, el estaño y, por encima de todos, la plata.

El metal de los metales entre los dos ríos era la plata. Y resultaba tan apreciado, que solamente los miembros de las familias reales, gobernadores o altos miembros del clero podían lucir adornos plateados en su vestimenta o portar joyas de dicho material. En la propia familia real acadia, las hijas de los reyes iniciaron la costumbre de lucir lo que se piensa que era una especie de diadema plateada.

Diadema de plata

Otra función que cumplía este metal a la perfección era la de estabilizador del sistema económico. Imaginemos a un campesino que desea comprar un cordero para celebrar la boda de su hija y se encamina al mercado con una cierta cantidad de cebada para canjear. ¿Qué sucede si el tratante de ganado no necesita cebada? La solución era bien fácil. El campesino podía dirigirse a cualquier recinto sagrado donde le cambiaban la cebada por su equivalente en plata (también tenía la opción de recurrir a un cambista, pero los templos pedían un tanto por ciento bastante más bajo por la “operación bancaria”). Con la plata en su poder, ya podía comprar el cordero con la confianza de que ese metal  iba a ser aceptado por cualquier comerciante. Un elemento curioso es que esa plata que le daba el templo, se presentaba bajo la forma de anillos de 8 gramos de peso o espirales en caso de grandes cantidades. No solo podía llevarlos cómodamente en los dedos y brazos, sino que los anillos podían dividirse en cuatro partes de 2 gramos cada una, a modo de calderilla.

Dinero sumerio

Otro elemento que indica la importancia que le daban a ese metal, es que estaba bien considerado como regalo a los dioses. Era muy habitual que cada cierto número de años -entre 5 y 7-, un templo organizara una procesión para visitar a otro templo. Así, por ejemplo, el clero del recinto sagrado de Ur, podía visitar al de Nippur. Se consideraban visitas de los dioses, pues las estatuas de las divinidades participaban en el viaje. En el ejemplo especificado, se consideraba que el dios Nannar de Ur hacía una visita de cortesía a sus padres Enlil y Ninlil de Nippur. Durante la procesión se intercambiaban regalos de todo tipo, entre los que eran habituales los obsequios de plata, pues eso daba prestigio al templo que los entregaba. También era costumbre que si una persona era lo bastante rica y deseaba hacerle un regalo a un dios para agradecer alguna gracia, el regalo fuese de plata en vez de otro metal. El dios de turno te tenía más en cuenta si le regalabas un pene de plata en vez de uno de oro. Los templos elaboraban listas de inventario de los objetos del culto (al igual que muchas cofradías actuales) y muchas de esas listas han llegado hasta nosotros. En ellas se puede comprobar, por ejemplo, que los escribas colocaban en primer lugar de la lista los objetos de dicho metal.

Finalmente, y volviendo jocosamente al tema inicial, los defensores de los extraterrestres extractores de oro, suelen alegar también que dicho oro era necesario para que los ordenadores superavanzados funcionaran, ya que como bien se sabe, el oro es un gran conductor de electricidad. Sin embargo, cualquiera que haya estudiado algo de física sabe que el mejor conductor de electricidad que existe es la plata. ¡Hasta en eso resultaron ser más listos los sumerios que esos extraterrestres tan chapuceros!

Colaboración de Joshua BedwyR autor de En un mundo azul oscuro

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El primer crimen conocido fue un homicidio involuntario

05 sep
5 septiembre 2014

El primer crimen conocido de la Historia o, mejor dicho, de la Prehistoria, porque ocurrió hace 400.000 años en nuestro país, fue un homicidio involuntario. Ocurrió en la Sima de los Huesos, el fecundo yacimiento de fósiles humanos de la sierra de Atapuerca (Burgos), cuna de nuestros antepasados más remotos. La víctima fue Miguelón (también conocido como Cráneo nº5 de Homo heidelbergensis) Con probabilidad este prehistórico humano, un varón de unos treinta y tantos años, fue agredido con una piedra por un congénere.

Miguelón

Miguelón

Dicha agresión le aplastó el hueso maxilar del rostro y afectó a un alvéolo dentario, con posterior rotura de una pieza dental que se infectó y derivó en septicemia, una infección de la sangre causada por bacterias en el torrente sanguíneo. Se trata de una infección grave y potencialmente mortal que empeora de manera muy rápida, y en última instancia fue la causa de la muerte.

La Sima de los Huesos tiene el privilegio de ser el lugar que mayor acumulación de fósiles humanos del mundo concentra. Alberga unos 2.000 restos de una treintena de individuos (Homo heidelbergensis) que murieron hace unos 400.000 años. Los huesos que se han encontrado en esta sima son preneandertales y descendientes del europeo más antiguo encontrado hasta la fecha, el Homo antecesor, descubierto en otro yacimiento de Atapuerca, la Gran Dolina. El propio Juan Luis Arsuaga, uno de los directores de las excavaciones de Atapuerca, cree que la Sima de los Huesos pudo ser incluso el primer cementerio de la historia.

Resulta llamativo el elevado porcentaje de episodios de canibalismo y masacre que se daban durante la Prehistoria. Además de en Atapuerca, en otro yacimiento de enorme interés de la península ibérica, El Sidrón (Asturias), se tiene constancia de ello ¿Por qué? Nuestros antepasados homínidos y las especies afines, como el Homo heidelbergensis y el Homo neanderthalensis, veían a sus congéneres como un recurso cárnico y buscaban su médula y cerebro, sobre todo en épocas de escasez. Eso, sin descartar algún tipo de canibalismo ritual que, al menos en los neandertales, se asociaba a los ceremoniales mortuorios. En el Homo Sapiens no se han documentado ingestas de colegas, aunque sí perpetraban otras masacres…

Colaboración de Javier Ramos (Lugares con Historia)
Ilustración: Quo

 

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De por qué el submarino de Isaac Peral fue desechado

03 sep
3 septiembre 2014

Una de las curiosidades no tan curiosas de la historia es la ceguera y la falta de escrúpulos de gobernantes y personajes satélites. En España tenemos el dudoso honor de ser uno de los países que ha perdido los restos de un imperio por la codicia de los responsables políticos de la época.

A finales del siglo XIX y con la guerra contra EEUU tocando a la puerta, un marino español, llamado Isaac Peral, inventó un navío que era infinitamente superior a cualquier flota del momento. En 1885 el teniente de navío Isaac Peral contactó con el Ministro de Marina, Manuel de la Pezuela y Lobo, para exponerle sus teorías sobre la posibilidad de realizar un torpedero sumergible que pudiese defender las costas con éxito. El 4 de octubre de 1886 y mediante una Real Orden, se autorizó la construcción del nuevo aparato, dotándolo de un crédito inicial de 25.000 pesetas. El 8 de septiembre de 1888 se botó el submarino en San Fernando (Cádiz) constituyéndose una comisión de marinos presidida por el capitán general Florencio Montojo Trillo para evaluar si el prototipo superaba los criterios de calidad exigidos por la Armada.

Ilustración de las pruebas

Ilustración de las pruebas

El buque realizó con éxito todas las pruebas realizadas y demostró ser una magnífica adquisición para la Armada: disponía de una autonomía de 66 horas, un radio de acción de 511 kms, tenía periscopio, aparato de puntería, giroscopio, tubo lanzatorpedos y servomotor para mantener la estabilidad. En definitiva, era un arma de guerra excepcional. Pero he aquí donde entra en acción uno de los negros personajes que de vez en cuando aparecen en escena en cualquier momento de la historia. Nos referimos a Basil Zaharoff. Éste era un traficante de armas de la época, experto en boicotear a los competidores, corromper políticos y vender las mismas armas a varios países. Tanto era su interés que le había intentado comprar al mismo Peral las patentes durante un encuentro fortuito en Londres, pero el marino español había rechazado las interesantes ofertas que le habrían convertido en un hombre rico. Contrariado por la negativa, Zaharoff comprendió que la única manera de apoderarse de la patente sería mediante el sabotaje y el soborno a los políticos de la época. Lo consiguió en la prueba del simulacro de ataque al crucero Colón. Tras el mismo, a pesar de lo satisfactorio del resultado, la junta técnica, posiblemente sobornada por el ruso, indicó que el submarino tenia poca estabilidad, poca velocidad y radio de acción y que no se sumergía con la rapidez deseada… en resumen, no servía. El ministro de Marina, el almirante Beránguer, emitió un informe desfavorable del submarino y desaconsejó su incorporación.

Basil Zaharoff

Basil Zaharoff

Triste historia de corrupción que fue la responsable del devenir histórico de España durante buena parte del siglo XX.

Colaboración de Yerout Tarajano Rodríguez
Ilustración: Murcia Digital

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Mi papá ha vuelto de la guerra #IIWW

01 sep
1 septiembre 2014

Hoy, cuando se cumplen 75 años del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, os voy a contar la historia de una foto…

"Wait for Me, Daddy"

“Wait for Me, Daddy”

El 1 de octubre de 1940 por las calles de New Westminster (Vancouver, Canadá) desfilaba un regimiento de soldados canadienses. Se dirigían a la estación de ferrocarril que los llevaría a embarcar hacia la vieja Europa. En aquel momento, un niño de cinco años llamado Warren Bernard se soltaba de la mano de su madre y salía corriendo hacía la formación gritando:

Wait for me, Daddy (Espérame papá)

Su padre, el soldado Jack Bernard, al escuchar la voz de su hijo, se gira y le tiende la mano. Este hecho quedó inmortalizado por esta fotografía tomada por el fotógrafo Claud Detloff. La fotografía “Wait for me, Daddy“, que así se llamó, fue publicada en el periódico de Vancouver Province Newspaper, y desde allí dio el salto a otros medios canadienses hasta llegar a la revista Life , Newsweek e incluso se publicó en el anuario de la Enciclopedia Británica. Dada la popularidad de la imagen, el gobierno decidió utilizarla en las campañas de venta de los bonos de guerra.

Supongo que os preguntaréis qué fue de Jack Bernard

Jack y Warren Bernard

Jack y Warren Bernard

Claude Dettloff tomó la fotografía de su reencuentro en octubre de 1945 y Warren pudo decirle a sus amigos…

Mi papá ha vuelto de la guerra.

Fuentes e imágenes: The Province, Sentado frente al mundo

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El hombre al que sustituyeron los crash test dummies

27 ago
27 agosto 2014

Los crash test dummies (maniquíes de pruebas de choque) son las réplicas a escala natural de humanos creadas para comprobar el comportamiento del cuerpo hu mano en una colisión. El dummy contiene numerosos instrumentos para recoger toda la información posible sobre variables como la velocidad de impacto, la fuerza de la compresión o la desaceleración durante una colisión. Este tipo de muñecos son indispensables en el desarrollo de los métodos de seguridad activa y pasiva en todo tipo de medios de transporte. Pero antes de trabajar con estos simpáticos y sufridos muñecos, ¿cómo se desarrollaban este tipo de investigaciones?

Las primeras carrocerías de los vehículos, por su estructura y los materiales utilizados de construcción, eran auténticos ataúdes con ruedas, incluso en choques a baja velocidad. Las primeras pruebas para estudiar las consecuencias de los impactos y de esta forma poder mejorar la seguridad, se hicieron con cadáveres. A los consiguientes problemas éticos y morales por trabajar con cadáveres, había que añadir la dificultad de conseguir los
cuerpos necesarios. Además, solo servían para una prueba. Y aquí es donde interviene el protagonista de esta historia, el coronel de la fuerza aérea de los Estados Unidos, John Paul Stapp.

TIME - Stapp

John Paul Stapp, médico y biofísico, se alistó en la fuerza aérea de la Estados Unidos en 1944. Gracias a su brillante currículum, fue destinado al laboratorio de investigación de la fuerza aérea en la base de Wright-Patterson (Ohio), donde comenzó a trabajar en un proyecto sobre la resistencia de los asientos y arneses y la tolerancia humana a la aceleración y desaceleración. Stapp entendió que estas simulaciones no servían de nada si no se obtenían datos exactos que permitiesen desarrollar su trabajo con mayor precisión. Así que se prestó como voluntario a modo de cobaya humana. El primer proyecto que Stapp experimentó en sus carnes fue la desaceleración humana: el estudio de la capacidad del cuerpo humano para resistir fuerzas g (fuerza de la gravedad). Hasta la fecha se creía que lo máximo que podría soportar el ser humano era una fuerza de 18 g (dieciocho veces la fuerza de la gravedad).

En abril de 1947, Stapp viajó hasta la base aérea de Edwards (California), lugar elegido para las pruebas del desacelerador humano, ya que entre sus instalaciones contaba con una pista de raíles de seiscientos diez metros donde se habían probado las V-1 (bombas voladoras) durante la Segunda Guerra Mundial. Sobre la base de una vagoneta, que iría impulsada por varios cohetes situados en la parte posterior y un potente sistema de frenos hidráulicos, se situó un asiento donde Stapp experimentaría en sus propias carnes las consecuencias de la rápida aceleración y la brutal desaceleración. Los primeros ensayos se hicieron con un muñeco llamado Oscar Eightball, y cuando Stapp pensó que ya estaba todo preparado le dio una palmadita en el hombro a Oscar y le dijo: “Ya no te vamos a necesitar, te puedes ir. Yo ocuparé tu lugar”.

Durante varios meses se hicieron pruebas variando la posición y el número de cohetes, superando 18 g sin ninguna dificultad. En la prueba del 10 de diciembre de 1954 llegó a alcanzar una velocidad de más de 1.000 Km/h en cinco segundos (más rápido que una bala) y soportar 46 g cuando frenó en 1,4 segundos… como chocar contra una pared conduciendo un coche a casi doscientos Km/h. Se había convertido en el hombre más rápido de la tierra, pero con algunas consecuencias: no veía nada y sus ojos estaban llenos de sangre porque varios vasos sanguíneos le habían estallado. “Esta vez me tendréis que preparar un bastón y un perro lazarillo“, dijo Stapp cuando lo llevaban al hospital.

Stapp

Los médicos comprobaron que no había habido desprendimiento de retina, y con el oportuno tratamiento recuperó la visión en un par de días. Durante todos los ensayos en los que participó sufrió repetidas y diversas heridas de guerra, como costillas y extremidades fracturadas o múltiples hematomas —daños colaterales los llamaba el propio Stapp-. Sus experimentos y trabajos fueron vitales en los actuales sistema de seguridad (asientos de eyección, cinturones de seguridad…) e igualmente para conocer los límites de resistencia del cuerpo humano. Gracias a él, la fuerza aérea construyó unas instalaciones para experimentar con automóviles y allí se llevaron a cabo las primeras pruebas de choque con los dummies (maniquíes). Y para rematar la faena, consiguió que el presidente Lyndon Johnson firmase en 1966 una ley que obligaba a los fabricantes de vehículos a instalar los cinturones de seguridad.

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Un truco de hace 20 siglos que la Iglesia convirtió en milagro

25 ago
25 agosto 2014

Tal es la cantidad de inventos que se le atribuyen a Herón de Alejandría, matemático e ingeniero helenístico del siglo I , que si viviese hoy en día los funcionarios de la Oficina Griega de Patentes y Marcas habrían pedido el traslado por exceso de trabajo. Uno de sus inventos nos va a servir para, como mínimo, cuestionar el milagro de convertir el agua en vino en las bodas de Caná.

Bodas de Caná

En el  Evangelio según San Juan -escrito a finales del siglo I-, Jesús, su madre y los discípulos asistían a una boda en Caná de Galilea en la que, según parece, había más invitados de la cuenta o bebían más vino de lo normal para este tipo de celebraciones. Ante aquella crítica situación para el novio, Jesús ordenó llenar con agua seis tinajas de barro que cuando se sacaron a la mesa… se obró el milagro: el agua se convirtió en vino, y del bueno. Pues igual aquel milagro no fue tal y tuvo algo que ver la jarra mágica de Herón. El artilugio en cuestión es algo así…

Jarra Mágica

La pieza que divide la jarra en dos mitades tiene unos pequeños orificios junto a la pared (E) y uno mayor (F) atravesado por un tubo que va de la parte inferior (G) al asa (H) con un orificio de salida (K). Fuera de la vista de los comensales, echamos vino en la jarra que llenará la mitad inferior a través de E. Ya en la sala, decimos que vamos a convertir el agua en vino y echamos en la jarra agua asegurándonos de tapar el orificio K. Al no tener salida el aire, el agua quedará atrapada en la parte superior. Manteniendo tapado K, se vuelca la jarra y saldrá agua pura… decimos que es un proceso lento. Repetimos la operación pero en esta ocasión si tapar K, el agua seguirá saliendo pero ya mezclada con algo de vino que ha pasado por E… ya va tomando color y sabor. Y rematamos volviendo a servir, ya cuando se haya terminado el agua de la parte superior, obteniendo vino. Eso sí, la calidad el vino dependerá del que hayamos echado al principio. Lógicamente, e invirtiendo el proceso, se puede convertir el vino en agua, aunque con este milagro no haríamos muchos amigos.

Con este artilugio, basado en la mecánica de fluidos -otrora milagro-, Herón echaba unas risas con sus amigotes y se ganaban algún café apostando.

[P.D.: Este artículo sólo pretende demostrar que, cuando se escribió el evangelio que narra las bodas de Caná -finales del siglo I-, el artilugio que podía "convertir el agua en vino" de Herón ya existía]

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Gander, el perro que se sacrificó para salvar a los soldados heridos del Royal Rifles de Canadá

21 ago
21 agosto 2014

Los conflictos bélicos a lo largo de la historia han tenido muchos protagonistas que dieron sus vidas para salvar las de sus compañeros. El protagonista de esta historia, al que sus compañeros del batallón del Royal Rifles de Canadá no dudarían en calificar como “el mejor amigo del hombre“, se llamaba Gander y era un perro de la raza Terranova.

Pal, que así se llamaba nuestro perro antes de adquirir su nombre de guerra, era la mascota de una familia de Gander (Canadá) que, como todo Terranova, fue creciendo y creciendo hasta convertirse en un bello ejemplar de casi 70 kg. Si a esto añadimos que arañó a un niño mientras jugaba, a sus dueños les faltó tiempo para buscarle otro hogar. En aquellos momentos, el aeropuerto de Gander era la base del regimiento del Royal Rifles y éstos decidieron adaptarlo como mascota y bautizarlo con el nombre de Gander. Aquellos días de instrucción para los soldados y de juegos para Gander, terminaron en octubre de 1941 cuando el regimiento y su mascota fueron enviados a la isla de Hong Kong para protegerla de los ataques japoneses.

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La tranquilidad en la isla duró poco. El desembarco japonés fue acompañado de un intenso bombardeo y el enfrentamiento en las playas se convirtió en una lucha cuerpo a cuerpo, donde Gander se convertía en un soldado más. El 19 de diciembre de 1941, el 1er batallón del Royal Rifles quedó aislado y los canadienses apenas podían responder a la brutal ofensiva japonesa. Una granada cayó junto a un grupo de heridos y Gander la cogió con la boca y salió corriendo… el sacrificio de Gander salvó a sus compañeros.

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En apenas 18 días la isla había caído, pero la historia de Gander comenzó a circular entre los soldados canadienses encerrados en los campos de prisioneros… Gander se convirtió en leyenda. El 27 de octubre de 2000, Gander recibía a título póstumo la Medalla Dickin…

Por salvar las vidas de soldados canadienses durante la batalla Lye Mun en la isla de Hong Kong en diciembre de 1941. En tres ocasiones documentadas “Gander”, la mascota del Royal Rifles de Canadá, se enfrentó al enemigo [...] En un último acto de valentía, murió al recoger una granada. Sin la intervención de “Gander” se habrían perdido muchas vidas.

Imágenes: Dogs of Honor, Newfoundland dog fought, and died, in Hong Kong

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La higiene corporal hace más de 5000 años

18 ago
18 agosto 2014

Algunas costumbres nunca cambian. Desde los tiempos más remotos, el ser humano se dio cuenta de que algunos de sus acompañantes despedían un desagradable olor a chotuno, con lo que tuvo que poner su ingenio a solucionar el problema.

Los sumeroacadios, por aquello de vivir en una tierra plagada de canales, parece ser que fueron aficionados a lavarse. Curiosamente, se han encontrado pocas pruebas físicas de ello: tuberías de cerámica en el Palacio de Mari y una sala de baños en la ciudad de Umma. Es problemático localizar más restos porque las ciudades sumerias aparecen convertidas en un revoltijo de adobes, siendo muy difícil determinar si un trozo de pared perteneció a un palacio, a un almacén o a un templo. Sin embargo, en la literatura de los dos ríos encontramos pruebas de que practicaban métodos de limpieza. Aparte de algunos libros de medicina, en un poema de la hierogamia bastante popular (Ver “El Año Nuevo en Sumeria, el sueño de un guionista porno”), se nos describe minuciosamente el proceso del baño de una sacerdotisa.

La gente pobre y humilde podía recurrir al viejo sistema de frotarse con ceniza o barro y enjuagar luego la piel con agua de algún pozo. Los canales en Sumer solo se utilizaban para nadar o viajar por ellos, pues eran tan apreciados que las leyes prohibían hacer aguas mayores y menores en los mismos bajo pena de castigos muy duros.

Mesopotamia

Si la persona era más acomodada, se untaba el cuerpo con aceite de oliva, y luego se frotaba la piel retirando aceite y suciedad. Las mujeres se echaban en las piernas aceitadas un polvo de sosa muy diluida y ceniza de incienso frotando luego con una piedra pómez, lo que constituía un sistema de depilación. Eso sí, luego debían recurrir a cremas hidratantes, muchas de las cuales tenían entre sus componentes la leche de almendras y la harina de avena.

La clase alta, cómo no, recurría a sistemas más sofisticados. Se comenzaba por el untado con aceite de oliva, y luego se frotaba sobre la piel aceitada un polvo negruzco compuesto por varios ingredientes como la ceniza de incienso y la de lo que ellos denominaban “madera de agua”. ¿De qué planta procedía? ¡Misterio! Hasta el día de hoy no se ha podido averiguar. Lo cierto es que actualmente sabemos que mezclar una grasa (aceite) con un álcali (ceniza vegetal) aplicando calor (frotar, por ejemplo), produce… jabón. En suma, los sumeroacadios acomodados hacían uso de un jabón primitivo para lavarse.

Los extremadamente acomodados recurrían también al agua blanquecina, y ligeramente jabonosa, que queda tras el primer lavado de la lana recién esquilada. Habían descubierto que no solo dejaba la ropa limpia, sino que la piel quedaba tersa y bonita. Hoy día sabemos que uno de los ingredientes de dicha agua es la Lanolina, que se incluye en cremas cosméticas.

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Y para finalizar, a nadie debe extrañar que, como dije antes, las mujeres sumeroacadias se depilaran las piernas. Se consideraba de buen gusto. Eso sí, solamente se depilaban esa parte del cuerpo. Toda jovencita de los dos ríos se deshacía en gritos de gruppie ante la vista de un fornido mocetón con piernas pilosas, pecho de camionero en área de descanso, larga barba (rizada en el caso de los acadios) y cabeza rasurada (sumerios) o un coqueto moño (acadios). En cuanto al Ken de turno, aullaba a la Luna si su Barbie salía de fiestuki luciendo un vistoso entrecejo (las que no tenían, se lo pintaban).

Y es que, aunque algunas costumbres no cambian, otras, en cambio, lo hacen cantidad.

Colaboración de Joshua BedwyR autor de En un mundo azul oscuro

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Cuando la cerveza Guinness salvó a Irlanda durante la Segunda Guerra Mundial

13 ago
13 agosto 2014

A los beneficios ya conocidos del consumo moderado de cerveza, hoy vamos a añadir el de ser la responsable de que Irlanda pudiese mantener su neutralidad durante la Segunda Guerra Mundial.

Arthur Guinness, fundador de la cerveza Guinness en Dublín (Irlanda) en 1759, fue un empresario atípico para la época -incluso lo sería hoy en día-. Además de preocuparse de que su negocio fuese rentable, también se preocupó del bienestar de sus trabajadores y de los más necesitados de la sociedad: fundó organizaciones benéficas, construyó viviendas sociales para los más pobres… Sus herederos mantuvieron la política del fundador: todos los trabajadores que lucharon en la Primera Guerra Mundial recuperaron sus puestos de trabajo cuando regresaron a casa y, durante este tiempo, sus familias recibieron la mitad del salario habitual de estos trabajadores; a finales de los años 20, su salario era un 20% mayor que en la competencia, disponían de becas para la educación de los hijos, tenían cubiertos los gastos médicos… algo así como los trabajadores del tío Google en la actualidad. Durante la Segunda Guerra Mundial, Guinness prometió a todos los soldados británicos que tendrían una botella de su cerveza negra el día de Navidad. Incluso trabajadores ya jubilados se presentaron como voluntarios en las fábricas para ayudar a cumplir aquella promesa.

St._James's_Gate_Brewery,_Dublin,_Ireland

En 1939, al estallar la Segunda Guerra Mundial, el Primer Ministro Eamon De Valera declaró la neutralidad de Irlanda. Aquella decisión nos gustó nada en Londres y provocó el enfado de Winston Churchill, en aquel momento Primer Lord del Almirantazgo. A pesar de todo, Irlanda mantenía su independencia política y nada se podía hacer desde Londres… o eso creía De Valera. En 1940, y ya como Primer Ministro, Churchill comienza su jugada maestra para obligar a Irlanda a romper su neutralidad y poder utilizar los estratégicos puertos irlandeses.

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Su macabro plan consistía en estrangular la economía irlandesa, con escasos recursos naturales y peligrosamente dependiente de los suministros británicos. Para ello, Churchill ordenó cortar los suministros de fertilizantes, gasolina, carbón… e incluso cereales. La economía irlandesa se derrumbó y el hambre comenzó a instalarse entre sus habitantes. En 1941 la situación de Irlanda era desesperada y De Valera comenzaba ya a plantearse ceder ante la pretensiones de Churchill, cuando apareció en escena Guinness. En marzo de 1942, en un esfuerzo por preservar el cereal para el pan, el gobierno irlandés impuso restricciones y prohibió la exportación de cerveza. Algo que en teoría poco o nada afectaba al plan de Churchill, dio un giro de 180º cuando las tropas británicas comenzaron a protestar por la escasez de Guinness (incluso hubo disturbios callejeros en Belfast). Por aquello de mantener la moral alta de los soldados, el gobierno británico volvió a suministrar cereal para mantener las exportaciones de cerveza. De Valera entendió que la Guinness era su baza para recuperar los suministros y su economía. Al poco tiempo, volvieron a prohibir la exportación alegando que no tenía suficiente carbón para seguir manteniendo la producción. Los británicos volvieron a suministrar carbón. Poco a poco, y manteniendo este patrón de intercambio, Irlanda consiguió recuperar los suministros, su economía y mantenerse neutral… a pesar de Churchill.

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Fuentes: IrishCentral, IrishAmericaDrink like a man

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Con una emotiva carta y una foto sexy consiguió que Franco le perdonase la vida a su marido

07 ago
7 agosto 2014

Entre los diferente grupos internacionales que tomaron parte en el Guerra Civil española, estuvo el Squadron Yankee que voló para la República. Este escuadrón lo formaba un pequeño grupo de aviadores estadounidenses que a finales de 1936 se presentaron como voluntarios buscando la aventura, derrotar a los rebeldes o por el dinero prometido (1.500 dólares al mes, más un extra de 1.000 más por avión abatido).

Componentes del Yankee Squadron

Componentes del Yankee Squadron

Uno de estos aviadores fue Harold “Whitey” Dahl -de rodillas en la foto-, y esta es su historia. Dahl, un ex aviador del Ejército de los Estados Unidos expulsado por problemillas con el juego, se encontraba en México celebrando su reciente boda con una corista llamada Edith Rogers, cuando se enteró de que la República necesitaba pilotos. Viajaron hasta Francia y desde allí, con documentación y nombre falso, llegó a España en diciembre de 1936. El 12 de julio de 1937, mientras volaba escoltando un escuadrón de bombarderos cerca de Madrid, fue derribado. Aunque pudo salvar la vida, cayó en manos de los franquistas. Un Consejo de Guerra celebrado en Salamanca lo sentenció a muerte… su suerte estaba echada, o eso pensó él. La noche antes de fusilamiento, previsto para las 8 de la mañana, una llamada había ordenado el aplazamiento.

Harold Dahl

Harold Dahl

En septiembre de 1937, Ida Dahl, madre de Harold, suplica desde los medios estadounidenses que el Secretario de Estado interceda por su hijo condenado a muerte en España. El Departamento de Estado se interesa por la situación de Harold pero advierte que “si los estadounidenses se alistan en las fuerzas armadas de gobiernos extranjeros, lo hacen bajo su propio riesgo y, al hacerlo, pierden la protección del gobierno de los EEUU“. A finales de 1937, el embajador estadounidense comenzó su labor en la sombra. Habrían de pasar dos años, hasta que en EEUU se volviese a saber algo de Edith.

Edith Rogers

Edith Rogers

Regresó de Europa y comenzó una gira por los EEUU pidiendo la ayuda del Departamento de Estado “interpretando” el papel de esposa luchadora y abnegada por su querido esposo -tipo Vivien Leigh en “Lo que el viento se llevó” con aquello de “a Dios pongo por testigo…“-. Además, desveló que ella había conseguido que Franco le perdonase la vida a su marido con esta carta:

Mi esposo no es comunista, ni siquiera de izquierdas. Estábamos recién casados. No encontraba trabajo con el que mantenerme dignamente y aceptó volar para la República, por el sueldo. Sólo llevamos casados ocho meses. No tengo otra persona en el mundo. Sé que usted es un hombre valeroso y de gran corazón. Le doy a usted mi palabra de que Harold no luchará de nuevo contra usted si tiene la compasión de liberarlo y enviármelo. Ahora que la victoria está casi a su alcance, la vida de un piloto norteamericano no puede significar mucho para usted. Yo fui actriz durante años, pero ahora he encontrado la felicidad a su lado. No la destruya. Por favor, responda a mi carta a fin de que sepa qué hacer y si puedo albergar esperanzas.

Además, incluyo junto con la carta una foto suya en traje de baño enseñando cacha -según los medios de la época era “rubia platino y rolliza“-. Al cabo de una semana, recibió respuesta: le habían conmutado la pena de muerte por prisión. La misiva se remataba con un castizo y cortés “suyo que besa sus pies“. Aquella carta no llegó a Franco, sino que fue Millán Astray el que contestó rendido ante los encantos de la chica.

Edith Rogers Dahl

Después de algunos contratiempos que retrasaron la liberación, y gracias a labor de la diplomacia estadounidense, el 18 de marzo de 1940 Harold Dahl, junto a cinco miembros de la Brigada Abraham Lincoln, llegaban a New York en el buque Exiria. Edith se tiró a sus brazos y le ofreció su mejilla “no te quiero manchar con mi lápiz de labios“.

Edith - Dahl

A pesar de los problemas de Dahl con la justicia por unos cheques sin fondos (motivo por el que se encontraban en México) y de las nulas muestras de cariño, se convirtieron en la pareja mediática del momento. Aunque aquella farsa apenas duró. Al poco tiempo se separaron. Edith había aprovechado el tirón de su “carta” y ya triunfaba en los escenarios como “la mujer que derritió el corazón de Franco” o “la rubia que encasquilló las armas del pelotón de fusilamiento de Franco“, además de tener poderosos y adinerados admiradores. Dahl se marchó a Canadá, se enroló Real Fuerza Aérea Canadiense y participó en la Segunda Guerra Mundial.

Fuentes e imágenes: Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie – Juan Eslava Galán, Time, Yankee SquadronLIFE, Aces of WWII,

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Los excrementos de las aves marinas acabaron con los Rapa Nui

06 ago
6 agosto 2014

A mediados del siglo XIX el uso del guano (excrementos de aves marinas) comenzó a utilizarse como fertilizante para enriquecer las agotadas o pobres tierras de cultivo de la vieja Europa. Su recolección se hacía, casi en exclusiva, en las islas Chincha (Perú). Esta zona del Pacífico está poblada de productores de guano (gaviotas, pelícanos…) que durante años se ha ido acumulando en la superficie insular formando una capa de varios metros de espesor. Perú controlaba la producción e Inglaterra su comercio. Estados Unidos se quedaba fuera del control directo del guano y, por tanto, tenía que importarlo de Inglaterra a unos costes muy elevados.

Islas Chincha

Como es de suponer, otras muchas islas del Pacífico eran también potenciales productoras del preciado fertilizante. En 1856, para reducir costes y no depender de la importación, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la Guano Islands Act (Acta de Islas Guaneras), autorizando a ciudadanos de los Estados Unidos a tomar posesión de las islas con depósitos de guano:

Cuando cualquier ciudadano de los Estados Unidos descubra un depósito de guano sobre cualquier isla, roca, o cayo, no dentro de la jurisdicción legal de cualquier otro gobierno, y no ocupada por ciudadanos de cualquier otro gobierno, y tome posesión pacíficamente, y ocupe, ya sea, isla, roca o cayo, puede, según la discreción del presidente, ser considerado perteneciente a los Estados Unidos.

Más de cien depósitos de guano fueron reclamados como estadounidenses bajo esta ley. Hoy en día, varias de estas islas todavía siguen bajo dominio estadounidense. La respuesta de Perú e Inglaterra fue aumentar la producción de las islas Chincha e intentar acaparar el mercado. Para ello necesitaban contratar más mano de obra… y barata. Se enviaron barcos a China donde prometían a los humildes campesinos trabajos bien remunerados en las minas de oro. Cuando llegaban a Perú, eran enviados a las islas para trabajar en las minas de guano en condiciones de semiesclavitud. En 1875 había más de cien mil chinos en Perú. A causa de la alta mortandad de los trabajadores chinos (suicidios, enfermedades, accidentes…) y la disminución de nuevas remesas (comenzaron a llegar a China las noticias de las falsas ofertas de trabajo, origen de la expresión “te han engañado como a un chino“) tuvieron que buscar nuevas fuentes de mano de obra.

Rapa Nui_ Moais

Para desgracia de los pascuenses, el nuevo objetivo fue la isla de Pascua. A finales de 1862, ocho barcos zarparon de Perú y tras recorrer más de tres mil kilómetros llegaron a la isla de Pascua. Tras un intercambio de baratijas y regalos, los marineros rodearon a los pascuenses y los capturaron. Algunos fueron abatidos en la huida, otros se despeñaron por los acantilados… un tercio de la población (casi todos los hombres adultos) fueron hechos prisioneros y llevados a trabajar a las minas de guano. Al final, Inglaterra y Estados Unidos entendieron que Perú se había excedido y obligaron a liberar a los prisioneros pascuenses. Cuando se repatriaron a los supervivientes de los trabajos forzados, sólo quedaban cien hombres con vida. En el trayecto de vuelta a casa, la viruela mató a ochenta y cinco. Solo quince volvieron a pisar la isla de Pascua y no todos en perfectas condiciones. Fue la puntilla de los Rapa Nui, la cultura que construyó los enigmáticos moais.

Ilustración: Ediciona

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