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La única mujer soldado del ejército británico durante la Primera Guerra Mundial

25 abr
25 abril 2014

Una nota manuscrita de Walter Kirke, jefe de los servicios secretos de la British Expeditionary Force (Fuerza Expedicionaria Británica) durante la Primera Guerra Mundial, despertó la curiosidad del historiador inglés Raphael Stipic

[…] una joven se vistió como un hombre y se dirigió a la línea del frente con la esperanza de convertirse en corresponsal de guerra.

Era la historia de Dorothy Lawrence, la única mujer soldado del ejército británico.

Dorothy Lawrence

Dorothy Lawrence

Poco se sabe de la infancia de Dorothy, nos tenemos que trasladar a 1914 donde encontramos a una joven de 19 años tratando de abrirse paso como periodista en un mundo monopolizado por los hombres. Con el estallido de la guerra se ofreció voluntaria para viajar al continente y cubrir la guerra como corresponsal, pero ni los editores de los periódicos ni el Ministerio de la Guerra se lo permitieron. Así que, decidió viajar a Francia por su cuenta y allí unirse a la Fuerza Expedicionaria Británica. Consiguió atravesar el Canal de la Mancha y comenzó su aventura en suelo francés. En un pequeño café parisino contacto con dos soldados británicos a los que les contó su historia y su deseo de llegar al frente. Aunque trataron de convencerla de la imposibilidad de llevar a cabo su plan, su determinación pudo más y decidieron ayudarle. Pero como mujer era imposible… le cortaron el pelo, tiznaron su pálida cara, la vistieron con ropas militares -envolviendo sus pechos con tela- y le consiguieron papeles falsos con el nombre de Denis Smith. De camino al frente, conoció al que sería su ángel de la guarda, Tom Dunn, un ex minero alistado en la compañía de zapadores. La instaló en un cabaña cercana al campamento de la compañía, donde estuvo escondida varios días hasta que Tom logró mezclarla con el resto de los zapadores. Estuvo en primera línea colocando minas a 350 metros de las líneas enemigas, en tierra de nadie, y soportando los bombardeos alemanes durante 10 días. Los días que había estado escondida en la cabaña con apenas comida -la que Tom podía compartir con ella-, el frío, la humedad y, más tarde, el trabajo agotador entre trincheras, le pasaron factura. Sufrió un desvanecimiento y estuvo a punto de ser llevada al hospital de campaña donde se habría destapado su engaño. El agotamiento y, sobre todo, la preocupación no le dejaron dormir aquella noche. Sabía que si la descubrían todos los que la habían ayudado serían sometidos a un consejo de guerra. Así que a la mañana siguiente decidió presentarse ante el sargento de guardia y desvelar su verdadera identidad. El sargento la arrestó y lo puso en conocimiento de sus superiores. Dorothy fue sometida a un riguroso interrogatorio pensando que podría ser una espía pero de sus labios sólo salió su historia -en ningún momento desvelo el nombre de los que le había ayudado-. No sabían qué hacer con ella y decidieron ingresarla en un convento hasta poder repatriarla. Llegado el día de la vuelta a casa, le hicieron firmar un documento en el que juraba no desvelar cómo había logrado infiltrase en las líneas; en caso contrario, sería condenada a prisión.

Ya en Londres, y aún teniendo un historia que contar que le hubiese proporcionado el éxito y la fama como periodista, tuvo que buscarse la vida en otros menesteres. Terminada la guerra, pensó que ya estaba liberada de su juramento y publicó un libro con su historia “Sapper Dorothy Lawrence: the only English woman soldier”. El Ministerio de la Guerra no pensaba lo mismo y censuró su libro. En 1925, y tras denunciar una violación, fue ingresada en su psiquiátrico. Nada más se sabe de ella desde esta fecha, sólo que falleció en 1964.

Portada_¡Fuego a discreción! Podréis encontrar más historias como la de Dorothy Lawrence en este libro de sorprendentes  historias de la Primera y Segunda Guerra Mundial.

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La gaviota que destruyó la Fuerza Aérea de la República de Benín

24 abr
24 abril 2014

La República de Benin, un pequeño país de África occidental, fue una colonia francesa conocida con el nombre de Dahomey debido a un antiguo reino local. El país consiguió la independencia el 1 de agosto de 1960 con el nombre de República de Dahomey. En 1975, se adoptó el nombre actual de República de Benín. Su economía era subdesarrollada y dependiente de la agricultura de subsistencia y de la producción de algodón. En abril de 1972, y mediante un golpe de estado, tomó el poder el militar Mathieu Kérékou que, como todo buen golpista, prohibió los partidos políticos y se declaró dictador. Dos años más tarde, se declaró marxista-leninista y firmó pactos de cooperación con la URSS y con otros países comunistas. La cooperación con la URSS le permitió obtener financiación para construir un campo de aviación en Porto Novo -hasta la fecha sólo tenían pistas de tierra- para poder utilizar los 5 aviones de combate Mirage III capturados a los franceses tras su independencia.

Gaviota_Águila

En 1987, Mathieu Boya, un aficionado al golf con un swing que dejaba mucho que desear, practicaba golpeando unas bolas junto al campo de aviación. Una de sus bolas voló sobre el campo con la mala suerte que golpeó una gaviota en vuelo. Quedó aturdida y cayó sobre la cabina abierta de uno de los Mirage que rodaba por la pista. Cuando la gaviota volvió en sí, comenzó a batir sus alas violentamente y a picotear al asustado piloto. Perdió el control de la aeronave y se estrelló contra los otros cuatro Mirage que estaban estacionados junto a la pista… el choque provocó una explosión que destruyó toda la Fuerza Aérea de Benín (Force Aérienne Populaire du Benin). La gaviota consiguió escapar antes de la explosión, pero Mathieu Boya fue a la cárcel al no poder hacer frente a la multa impuesta (el coste de los 5 cinco aviones).

Y para demostrar que los benineses tienen sentido del humor, en 2002 se fundó la aerolínea Benin Golf Air.

Fuentes: Stupid History – Leland Gregory, Chiripas de la historia – Gonzalo Ugidos
Imagen: @MiguelMorenatti

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El Año Nuevo en Sumeria, el sueño de un guionista porno

20 abr
20 abril 2014

Imaginemos miles de personas en una gran ciudad haciendo el amor por las calles. ¿Estamos en el sueño de un guionista porno? Pues no. Estaremos en una ciudad sumeria durante la fiesta del Año Nuevo. Los sumerios solamente consideraban dos estaciones: el verano y el invierno. El Año Nuevo se celebraba a principios del verano coincidiendo con lo que para nosotros sería finales del mes de abril.

La fiesta del Año Nuevo era en honor de la diosa Inanna (más tarde Ishtar), diosa del amor, del sexo y la guerra. Inanna no fue jamás una diosa madre como algunos creen, de hecho, ni siquiera tuvo hijos. Era la joven rebelde del panteón sumerio. Inteligente y dispuesta a aprender de los errores; pero también con una gran ambición personal, compasión hacia los humanos y paralelamente un carácter muy vengativo. En una ocasión, tras haber sido violada por un jardinero, lanzó contra la humanidad una serie de plagas (agua que se convierte en sangre, lluvia de ranas y langostas, úlceras en la piel… ¿De qué me suena esto? ¿Dónde lo he leído antes? Tengo una extraña sensación de déjà vu…). La fiesta conmemoraba la bajada de la diosa al infierno, donde atravesaba las siete puertas del mismo, dejando una prenda en cada una y entregando su propio cuerpo en la última, tras lo que moría. Sin embargo, al tercer día resucitaba y retornaba triunfante al mundo más poderosa que nunca (vuelvo a tener una extraña sensación de déjà vu). En las primeras versiones del mito, Inanna encuentra a su marido, Dumuzi, en medio de una fiesta y enfadada lo envía de una patada al infierno. En las más modernas, el mito se había descafeinado y ella es una esposa sumisa y enamorada que baja al infierno para salvar al marido en vez de para convertirse en una superdiosa.

Inanna de mi paisano Luis Royo

Inanna, de mi paisano Luis Royo

Los sumerios tenían una total desinhibición hacia el sexo, considerándolo una parte fundamental de la vida, por lo que en esos días se practicaba, y mucho. Se piensa que también era una forma de conseguir “sincronizar” los nacimientos, pues se intentaría que gran parte de las mujeres quedasen embarazadas dando a luz en un momento del año en que, recogida la cosecha, los bebés podían ser mejor atendidos. Dependiendo de las ciudades, la fiesta duraba más o menos días -la media era de una semana-. A lo largo de esas jornadas se celebraban banquetes públicos costeados por los templos o el palacio del gobernante, y se organizaban recitales de música y procesiones solemnes durante las cuales se arrojaban regalos a la multitud. El acto central del Año Nuevo era la ceremonia de la hierogamia o matrimonio sagrado. Durante la misma el gobernante pasaba al interior del templo y, ante la estatua divina, se acostaba con la gran sacerdotisa, momento en que le eran transmitidos sus poderes de mando. En realidad, se piensa que la mayor parte de las veces el sexo era fingido, pues se sabe de casos en que dicha gran sacerdotisa era hija del gobernante y para los sumerios el incesto era un delito terrible. El hecho de que fuera real o fingido dependía de las épocas y las ciudades. Hubo casos en los que la gran sacerdotisa quedaba embarazada y al hijo/a se le otorgaba un carácter semidivino. Hay que tener en cuenta que, para los sumerios, no era vergonzoso ser madre soltera. De hecho, Sargón de Akhad, gran conquistador y fundador de la dinastía acadia, se jactaba en su biografía de ser hijo de una madre soltera, la cual lo había abandonado en una cesta en el río, siendo y adoptado por un miembro de la corte real de Kish que lo encontró (de nuevo me asalta el maldito déjà vu ¿De qué me sonará esa historia?).

Tras la hierogamia, todo el mundo hacía el amor, ya fuese con su media naranja o con las hieródulas del templo (prostitutas sagradas). Tampoco estaba mal visto hacer el amor esos días con el/la amante de turno. Los hombres podían tener concubinas y amantes, y las mujeres podían tener amantes siempre que el marido les diera su permiso. Y parece que sí era habitual que lo dieran, además tampoco importaba si la mujer quedaba embarazada, pues para los sumerios los hijos eran fundamentales y el marido no tenía inconveniente alguno en adoptar al retoño, teniendo éste todos los derechos de un hijo natural. En su mentalidad, el perdedor era el amante que se quedaba sin un hijo y el ganador era el marido que conseguía un descendiente más. Como eran gente muy desinhibida, no era nada extraño ver a parejas haciéndolo incluso por las calles. Se bebía cerveza, se cantaba y se hacía el amor… Y ni siquiera tenían que confesarse o sentirse culpables por ello. ¡No es de extrañar que fuera la fiesta más importante de la religión sumeria!

Colaboración de Joshua BedwyR autor de En un mundo azul oscuro
Imagen: Journeying to the Goddess

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¡Fuego a discreción! Historias sorprendentes de las guerras mundiales

14 abr
14 abril 2014

Este año se cumple el centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial y setenta años del desembarco de Normandía en la Segunda Guerra Mundial. Y como sabéis que me gusta apuntarme a un bombardeo -y nunca mejor dicho-,  esta semana llegará a los puntos de venta mi último libro…

Portada_¡Fuego a discreción!

Tengo que agradecer, otra vez, la confianza del Grupo Anaya, a través del sello Oberon, y vuelvo a contar con la colaboración de mi hermano al otro lado del charco, Xurxo Vázquez, para la portada y las ilustraciones interiores. En esta ocasión hay un pequeño detalle diferente al resto de mis anteriores libros… está escrito en coautoría con Guillermo Clemares, al que muchos conoceréis por sus geniales artículos en La Aldea Irreductible… escrito a cuatro manos. También tengo que agradecer el apoyo y la colaboración del prestigioso filósofo y pedagogo José Antonio Marina en la elaboración del prólogo.

Primeros combates aéreos

Sabemos que las guerras hacen que aflore lo mejor y lo peor del hombre, y ¡Fuego a discreción! va de todo eso, de historias humanas en las que personajes casi anónimos tomaron decisiones arriesgadas con resultados sorprendentes, de hombres y mujeres ninguneados por la historia que aquí tendrán su pequeño reconocimiento, de estrategias y planes maquiavélicos, disparatados o afortunados, de historias donde la torpeza, el ingenio, el heroísmo o la suerte de sus protagonistas nos arrancarán sonrisas y caras de asombro, y también de historias que nos conmoverán y nos harán compartir sentimientos con aquellos que las vivieron.

Desde esta semana estará disponible en grandes superficies, librerías y en la red (Amazon, FNAC, El Corte Inglés, Casa del Libro…) por un precio muy razonable: 14,90 euros. En formato digital estará disponible en breve.

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El niño que consiguió escapar de un tren de Auschwitz

11 abr
11 abril 2014

El cuartel de infantería Dossin en Malinas (Bélgica) se convirtió en un centro de detención de judíos y gitanos durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial. Más de 25.000 judíos y 352 gitanos fueron enviados en trenes a Auschwitz… uno de ellos fue nuestro protagonista.

Dossin

Dossin

En febrero de 1943, Channa Gronowski y sus hijos Ita (18 años) y Simon (11 años) fueron detenidos en plena calle en Bruselas y traslados al centro de detención. Sabiendo la suerte que correría su marido, Channa dijo que era viuda. “Mis padres habían cometido un error, sólo uno… haber nacido judíos“, diría Simon años más tarde. El 19 de abril de 1943, entre gritos y lágrimas, Ita era apartada de su familia… nunca más la volvieron a ver. A Channa y a Simon -ahora convertidos en los números 1233 y 1234, respectivamente-, junto a 1629 judíos más, los sacaron de Dossin y los metieron en un tren camino de Auschwitz, era el convoy 20

Nos llevaban como ganado. No había comida, ni agua. No había asientos por lo que todos estaban sentados o tumbamos en el suelo. Estaba muy oscuro. Había una luz pálida que entraba por un orificio de ventilación en el techo, pero el aire era sofocante.

Simon, Channa y León

Simon, Channa y León

El tren nº 20 iba a tener una particularidad, fue la primera y única vez durante la Segunda Guerra Mundial que se conseguía detener un transporte nazi con judíos deportados. Youra Livschitz, Robert Maistriau y Jean Frankelmon, tres jóvenes estudiantes de la resistencia, iban a conseguirlo con una pistola, unas cizallas y un farol. A menos de 20 Km. de Malinas y aprovechando que todavía no había amanecido, Robert Maistriau se hizo pasar por un empleado de los ferrocarriles y se situó en la vía con el farol cubierto con un paño de seda rojo indicando un peligro. Cuando el tren se detuvo, los tres se lanzaron a los vagones para cortar los cables que aseguraban las puertas correderas. Aunque pudieron abrir algunos vagones, tuvieron que desistir cuando los alemanes que custodiaban el tren comenzaron a disparar. Uno de los que consiguió escapar fue Simón Gronowski, pero no en el momento del asalto. Cuando el tren reanudó la marcha, Simon y su madre permanecía acurrucados en una esquina de su vagón, hasta que dos hombres se dieron cuenta de que el cable que sujetaba su puerta estaba casi roto. Forzaron la puerta y consiguieron abrirla. Algunos saltaron con el tren en marcha y Channa decidió que era su oportunidad. Cogió de la mano a Simon y lo llevó hasta al puerta, sujetándolo por los brazos lo bajó hasta el estribo…

No, ahora el tren va demasiado rápido. Dijo Channa

Cuando el tren perdió velocidad, Channa soltó a Simon y cayó rodando hasta unos arbustos. Simon levantó la cabeza esperando que saltase su madre pero lo único que vio fue a los alemanes disparando de nuevo. Simon salió corriendo y atravesó bosques y campos hasta llegar a una pequeña aldea, Berlingen. Llamó a una puerta y contó que había estado jugando con sus amigos y se había perdido. Los aldeanos no querían tener problemas y lo llevaron ante las autoridades locales. Cuando Simon estuvo frente a Jean Aerts, un policía local, pensó que todo había terminado… pero no fue así. Jean Aerts le dijo…

Lo sé todo, sé que estabas en ese tren. Somos buenos belgas y no te vamos a traicionar.

Simon regresó al lugar donde saltó

Simon regresó al lugar donde saltó

Jean Aerts le llevó a la estación en Ordingen y tomó el tren a Bruselas. Allí pudo reunirse con León Gronowski, su padre. Hasta el final de la guerra, padre e hijo estuvieron huyendo y escondiéndose entre familias católicas. León no pudo soportar la perdida de su hija y de su mujer -Channa fue gaseada en Auschwitz- y a los pocos meses de terminar la guerra murió. Hoy Simon vive en Bruselas y da charlas en las escuelas…

Doy testimonio de lo ocurrido, lucho contra el antisemitismo y toda forma de discriminación y la negación del Holocausto, honro a los muertos y a los héroes que salvaron mi vida.

¿Qué fue del resto de protagonistas del tren nº 20? Unos 233 judíos consiguieron salir de los vagones: 118 lograron escapar, 26 murieron en el intento y 89 volvieron a ser capturados. En cuanto a los tres miembros de la resistencia, Youra Livschitz fue capturado y ejecutado en febrero de 1944 y Jean Frankelmon fue detenido poco después y enviado al campo de concentración de Sachsenhausen, donde fue liberado en mayo de 1945. Murió en 1977. Robert Maistriau fue detenido en marzo de 1944. Liberado de Bergen-Belsen en 1945, murió en 2008.

Fuentes: BBC, Simon Gronowski, History Today

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Cuando se propuso utilizar perros heridos para localizar los barcos en alta mar

08 abr
8 abril 2014

Hoy en día con el Global Positioning System (GPS) no tiene ningún misterio conocer la localización exacta de un coche, un barco o de nosotros mismos, pero siglos atrás…

La localización exacta de cualquier punto sobre la superficie terrestre se establece con las coordenadas geográficas determinadas por la latitud (distancia entre un punto y el paralelo Ecuador, Norte y Sur) y la longitud (distancia entre un punto y el meridiano Greenwich, Este y Oeste). El cálculo de la latitud desde una nave es sencillo, basta con medir el ángulo que forma la Estrella Polar con el horizonte, mediante un cuadrante, un astrolabio o un sextante, por ejemplo. Pero el cálculo de la longitud en alta mar era mucho más complicado, provocando tragedias marítimas como la de la flota inglesa del almirante Clowdisley Shovell que, pensando que estaban en alta mar, chocaron con las islas Sorlingas en el año 1707 y murieron más de 2.000 hombres. Incluso algunas coronas -Felipe III de España en 1598 y Jorge I de Inglaterra en 1714- establecieron premios para quien descubriese un método preciso para calcular la longitud en alta mar. Muchos se pusieron mano a la obra y mientras algunos investigaban en laboriosos procesos, otros proponían extraños métodos.

Longitud

Una posibilidad para calcular la longitud era medir la diferencia horaria entre un punto en tierra firme y en alta mar en un momento exacto. Por ejemplo, si en tierra firme son las 12 horas y en ese mismo instante en alta mar son las 10, serían dos horas negativas y multiplicado por 15° de cada uso horario, el barco estaría situado a 30° longitud Oeste (si fuese positivo sería Este) respecto al meridiano de referencia, hoy Greenwich. Se podría hacer llevando a bordo un reloj con la hora del puerto de salida y comprobar la diferencia horaria comparada con la hora local en alta mar (por ejemplo, al mediodía cuando el Sol alcanza su cénit). Con esta diferencia horaria, como hemos explicado, podríamos obtener la longitud. El problema era que con los relojes de la época, mecánicos de péndulo y pesas, era imposible mantener la precisión en el mar (hasta la segunda mitad del siglo XVIII no se dispuso de cronómetros marinos que mantenían de una forma precisa y fiable la hora local del puerto de salida). Así que, había que encontrar un método que estableciese el momento exacto de las mediciones y alguien echó mano de un solución mágica de hacía un siglo… el polvo de la simpatía de Sir Digby Kenelm.

Kenelm Digby

Kenelm Digby

El polvo de la simpatía, según Digby Kenelm, era un compuesto de vitriolo pulverizado (sulfato cúprico) que podía curar a distancia (¿?). No se podía aplicar directamente en la herida, sino que se metía en el polvo una venda que hubiese estado en contacto con la herida o incluso el arma que la había causado y, de esta forma, se curaba el herido. Lamentablemente, el remedio no era indoloro; cuando se aplicaba el remedio, el afectado experimentaba un fuerte dolor. Aplicando esta curiosa teoría, se propuso que desde tierra firme todos los días a las 12 horas se metiese en el polvo de la simpatía el arma con la que se había herido a un perro. El pobre perro, ya en alta mar, aullaba lastimero cuando se aplicaba el remedio y en este preciso momento se media la hora en el barco sabiendo que en tierra eran exactamente las 12. Calculando la diferencia se podía medir la longitud. Me vais a permitir que no os cuente la explicación “científica” del remedio de Digby Kenelm.

Fuentes: El Mundo, Digby Kenelm

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Un mensaje de 1864 escrito en código morse que costó enviar 7 horas y 60.000 dólares

02 abr
2 abril 2014

En 1864, en plena Guerra de Secesión, Abraham Lincoln se enfrentaba a la reelección presidencial. Además de la particularidad de la situación, tuvo que enfrentarse a otros problemas: divisiones dentro del partido republicano, una larga guerra entre hermanos que desangraba el país y el asunto de abolición de la esclavitud.

Una facción de republicanos radicales, descontentos con la política de Lincoln, decidieron separarse y fundar su propio partido, el Partido de la Democracia Radical. Eligieron como candidato a la presidencia al general de la Unión John C. Fremont. A pesar de las diferencias entre ellos, Lincoln hizo ver que la división entre los republicanos sólo favorecería al candidato demócrata. Un mes antes de las elecciones, Fremont retiró su candidatura. Cuando las aguas volvieron a su cauce entre los republicanos, abordó otros problemas que podían impedir su reelección.

En 1863 Abraham Lincoln había emitido la Proclamación de Emancipación por la que se liberaban los esclavos de los Estados Confederados, pero la abolición de la esclavitud era otra cosa muy distinta y para la que iba a necesitar todos los apoyos posibles… incluso de los que no formaban parte de la Unión. El 2 de marzo de 1861, Nevada se había separado del territorio de Utah y había adoptado su nombre actual -del nombre español de la cordillera Sierra Nevada que delimita el territorio en su extremo oeste-. Lincoln sabía que eran partidarios de la Unión y, sobre todo, de los republicanos. Debía incorporar al estado de Nevada a la Unión para tener más apoyos, pero para ello había que superar algunos obstáculos: no tenía los habitantes necesarios para constituirse en Estado y tampoco disponía de una Constitución aprobada. El número de habitantes se pasó por alto y se aceleraron los trámites necesarios para aprobar la Constitución de Nevada. James Nye, el gobernador del territorio, envió una copia de la Constitución recién aprobada a Washington con un mensajero, pero el 24 de octubre todavía no había llegado -las elecciones se celebraban el 8 de noviembre-. Así que, decidieron enviar las 175 páginas por telégrafo…

Telegrama

El telegrafista James H. Guild empleó siete horas para enviar el texto en código morse, pero había otro problema: Carson City no estaba comunicado directamente con Washington. Así que el mensaje tuvo que ir hasta Salt Lake City, desde allí a Chicago, luego Filadelfia y, finalmente, a Washington. La imagen anterior es la última de las 175 páginas en la que en su parte inferior izquierda se indican el número de palabras (16.543) y el coste (4,303.27 dólares, unos 60.000 actuales). Nevada se convirtió en el Estado nº 36 de los Estados Unidos el 31 de octubre de 1864, sólo 8 días antes de las elecciones… que ganó Abraham Lincoln. El 18 de diciembre de 1865, se aprobó la Decimotercera Enmienda a la Constitución que abolió oficialmente la esclavitud.

Fuentes: Western Union

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Los dos británicos que sobrevivieron a la masacre de Le Paradis

31 mar
31 marzo 2014

Ante el avance de las fuerzas alemanas, el 26 de mayo de 1940 el mariscal británico John Gort, comandante en jefe de la Fuerza Expedicionaria Británica (BEF), ordenó la evacuación de las tropas aliadas en terreno francés… Francia había caído. Desde varios puertos a lo largo de la costa norte de Francia, sobre todo Dunkerque, consiguieron ser evacuados más de 200.000 soldados británicos y unos 100.000 franceses y belgas. Pero no todas las unidades lo consiguieron…

Una de las unidades que debía cubrir la retirada de la BEF era el 2º Batallón del Regimiento Real de Norfolk. Cuando el 27 de mayo de 1940 comunicaron su posición, el Alto Mando les advirtió que se habían quedado aislados y que no podrían enviarles apoyo. El oficial al mando, el Mayor Lisle Ryder, decidió hacerse fuerte en una casa de campo en el pueblo de Le Paradis (Francia) y resistir. Bien armados y con abundante munición, consiguieron aguantar los ataques de la Wehrmacht durante 6 horas… hasta que llegó la artillería. El bombardeo comenzó a destrozar el edificio, los heridos y muertos aumentaban y la munición se agotaba… Ryder y los 98 supervivientes no podían aguantar más. Con una bandera blanca en la mano, salieron del edificio y se rindieron… pero no ante las fuerzas contras las que habían estado luchando sino ante la División Totenkopf  (Calavera) de las SS que acababa de llegar -un terrible error-. Al frente estaba Fritz Knoechlein, un fanático nazi… al que no le gustaba hacer prisioneros. Los 99 británicos, entre los que había muchos heridos, fueron sacados del pueblo y llevados hasta una granja cercana. Allí les esperaban dos ametralladoras… durante segundos el sonido de los disparos se mezclaba con los gritos de los soldados ejecutados. Con los cuerpos caídos en el suelo, Fritz Knoechlein ordenó rematar con las bayonetas a los que todavía no habían muerto. Cuando creyeron haber terminado su trabajo, el pelotón de ejecución regresó con el resto de la división y abandonaron el lugar. La noticia de la masacre corrió como la pólvora entre las filas alemanas y el general Erich Hoepner, comandante de las fuerzas alemanas en Francia, ordenó investigar el suceso. Muy a su pesar, ya que no era nada amigo de las métodos utilizados por las SS, tuvo que cerrar el caso en extrañas circunstancias y “aceptar” la versión de Knoechlein: “los británicos habían utilizado balas expansivas (dum dum) prohibidas por la Convención de La Haya de 1899“.

Fotografía de la masacre

Fotografía de la masacre

Pero no todos habían muerto… Aunque heridos, los soldados Albert Pooley y William O’Callaghan consiguieron sobrevivir. Abandonaron aquel lugar de muerte y se refugiaron en una pocilga. Durante 3 días sobrevivieron comiendo patatas crudas y bebiendo agua de lluvia, hasta que fueron capturados por la Wehrmacht. O’Callaghan pasó el resto de la guerra en un campo de prisioneros y Pooley permaneció tres años en un hospital militar para recuperarse de las terribles heridas. Durante esos tres años, un idea ocupaba sus pensamientos las 24 horas: sobrevivir para contar al mundo aquella masacre y que el culpable pagase por sus 97 compañeros ejecutados después de rendirse. En 1943 fue repatriado y contó a sus superiores aquella masacre, pero nadie le hizo caso porque se pensaba que el ejército alemán no era capaz de tales atrocidades. Sólo cuando terminó la guerra y O’Callaghan corroboró su historia, las autoridades británicas comenzaron la búsqueda de Fritz Knoechlein. Cuando fue capturado, Albert Pooley y William O’Callaghan lo identificaron en ruedas de reconocimiento por separado. Fue juzgado por crímenes de guerra el 11 de octubre de 1948 y ahorcado en Hamburgo el 28 de enero del año siguiente.

Pooley y O'Callaghan el día del juicio

Pooley y O’Callaghan el día del juicio

Fuente: WWII in Color, War History Online

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