Mirando hacia el pasado, podremos ver cómo en los tiempos coloniales los corsarios británicos actuaban como marinos libres de cumplir con el código no escrito que regía la vida en alta mar y que gozaban de total libertad para sabotear el tráfico mercante de las naciones enemigas. En el plano de la ficción, todos conocemos a James Bond, un espía que sólo rinde cuentas ante su Majestad y que incluso goza de “licencia para matar”. Y entre casos pasados y otros de carácter literario y cinematográfico podemos encontrar uno real y más cercano en el tiempo, el de un comando secreto que actuó durante la Segunda Guerra Mundial saboteando al enemigo con tácticas de combate poco comunes, la Small Scale Raiding Force (SSRF), también conocida como No. 62 Commando.

ssrf

Corría el año 1940 y el devenir de la guerra no iba bien para Reino Unido. Acorralados y sin apoyos, sólo cabía defenderse y prepararse para los bombardeos de la aviación alemana. Así que no había un mejor momento para hacer válido el dicho de que “ante situaciones desesperadas, sólo caben medidas desesperadas”. Si en la lucha de ejército contra ejército la victoria era clara para las tropas alemanas, quizás había llegado el momento de probar con otro tipo de tácticas que incluyesen la participación de tropas irregulares con métodos alternativos. Y bajo la orden del premier británico Winston Churchill de “incendiar Europa”, se creó esta unidad de combate destinada a derribar al enemigo con tácticas poco comunes.

Major Anders Lassen

Major Anders Lassen

La SSRF nació en julio de 1940, quedando bajo el mando del joven aristócrata danés Anders Lassen, conocido por todos como Andy, un personaje que rápidamente se ganó el aprecio de sus subordinados y que disfrutaba de un bombardeo o una fiesta por igual. Para el otoño del mismo año unos 2.000 hombres se habían presentado voluntarios para integrar dicha unidad, que fue dividida en tropas y secciones de 75 y 15 efectivos. Después de un rápido entrenamiento en Escocia fueron rápidamente desplegados en el campo de batalla, distribuyéndose por las islas del Canal, África y diversos países en Europa al objeto de llevar ataques poco convencionales. Como en la película de Quentin Tarantino Malditos bastardos (2009), la SSRF se caracterizó por un sanguinario método de lucha que no tan sólo exasperaba a los nazis, sino a numerosos altos cargos del ejército británico que los consideraba poco más que carniceros. Se dice que eran conocidas dentro del Reino Unido como Ministry of Ungentlemanly Warfare (algo así como “Ministerio de la Guerra poco gentil”). Una definición un tanto hipócrita, ya que aunque era despreciada por los altos cargos castrenses, se la llegó a considerar como una herramienta imprescindible para romper el frente alemán y de gran utilidad para mermar la moral de las tropas hitlerianas, una especie de equipo destinado a hacer el trabajo sucio de los soldados.

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Una de tácticas que dejaba más desconcertados a los enemigos era el uso de arcos y flechas por dicha unidad. Dado que en muchas ocasiones ejecutaban actos de sabotaje con incursiones rápidas, se evitaba el uso de ametralladoras u otras armas a fin de evitar llamar la atención de tropas circundantes. Sus integrantes no dudaban tampoco en vestir ropas de soldados alemanes a fin de poder tender emboscadas y valerse del efecto sorpresa, y el mismo Anders Lassen tenía por costumbre dar órdenes a sus tropas en alemán para confundir al enemigo. Pero no sólo eran las peculiares técnicas de combate sobre el campo de batalla lo que irritaba a los altos mandos, sino incluso el poco rigor en el informe sobre ella. El propio Andy solía firmar los partes con un mensaje breve e irreverente a partes iguales: “Landed. Killed Germans. Fucked off”. A todo ello había que añadir la pasión por la fiesta y el alcohol, y con el paso de los meses se hizo notorio que el lugar más fácil para encontrar a cualquier miembro de la SSRF cuando no estaba cumpliendo con alguna misión era el pub más cercano.

Muchas de las operaciones en las que participó dicha unidad son tan secretas que ni siquiera hay constancia de ellas o incluso siguen sin desclasificar. A eso tampoco ayudó el carácter poco descriptivo de sus oficiales y la elevada mortalidad entre sus integrantes, que eliminó cualquier testimonio vivo. El balance se puede definir como ambivalente, con algunas operaciones de éxito y alguna derrota absoluta como la de la operación Aquatint en la costa de Normandía, donde el comando británico fue sorprendido por una patrulla alemana y sufrió un duro castigo. No obstante, la operación que les catapultó a la fama fue la llamada Operación Postmaster: el 15 de enero de 1942 un comando de la SSRF secuestró tres buques mercantes del Eje, el Duchessa d’Aosta italiano y los alemanes Likomba y Bibundi, que se refugiaban en el puerto de Santa Isabel (hoy Malabo) en la isla de Fernando Poo (antigua Guinea española). Progresivamente la unidad de combate especial fue desapareciendo, y en 1943 se firmó oficialmente su disolución. La muerte de gran parte de sus componentes, incluido el propio Andy, supuso la desaparición progresiva de la SSRF. Además,  el cambio del escenario de combate, donde ya no era tan necesario mantener una “guerra de guerrillas” por mantener frentes más abiertos, les hizo innecesarios. Quizás nunca se sepa sobre gran parte de sus actividades; y es que la frase más acertada para describirlos sería la realizada por un oficial alemán que se enfrentó a ellos…

Vienen como gatos y desaparecen como fantasmas.

Colaboración de Antonio Capilla Vega de El Ibérico