Archive for month: septiembre, 2012

El mártir de Auschwitz

30 sep
30 septiembre 2012

Si no conseguían atrapar al prisionero fugado, todos sabíamos las consecuencias… matarían a diez de nuestro barracón.

Estas eran las palabras de Franciszek Gajowniczek, prisionero polaco nº 5659 del campo de exterminio de Auschwitz.

La noche del 30 de julio de 1941, en el último recuento del día, faltaba uno compañero del barracón de Franciszek. Sonaron todas las alarmas, los encerraron a todos y los alemanes comenzaron su búsqueda… Por un lado, nos alegrábamos de que alguien pudiese escapar de aquella condena pero, por otra lado, suponía la muerte de otros. A la mañana siguiente, sin haber conseguido capturar al huido, nos sacaron a los 2.000 recluidos en el barracón y nos tuvieron en posición de firmes durante todo el día bajo el sol abrasador. Por la noche, el coronel de las SS Kark Fritsch volvió a pasar lista para elegir a los 10 prisioneros que, como represalia, serían ajusticiados… Franciszek Gajowniczek estaba entre ellos. Cuando dijeron su nombre, dio un paso al frente y murmuró:

Pobre esposa mía; pobres hijos míos.

El compañero que tenía al lado, el prisionero nº 16.770 Maximiliano Kolbe, se adelantó y dijo:

Coronel, soy un sacerdote católico polaco, estoy ya viejo. Querría ocupar el lugar de este hombre que tiene esposa e hijos.

Al coronel no le hizo mucha gracia pero, al fin y al cabo, qué más daba matar a uno u otro. Para que la muerte fuese lenta y agónica, los encerraron para morir de hambre… Bruno Borgowiec, un polaco que fue asignado a prestar servicio en la celda donde fueron encerrados, contó antes de morir en 1947:

El hombre encargado de vaciar los cubos de orina siempre los encontraba vacíos. La sed les condujo a beber el contenido. El padre Kolbe nunca pidió nada y en lugar de quejarse animaba a los otros diciendo que el fugitivo podría aparecer y todos sería liberados – efectivamente, apareció muerto en una letrina pero el coronel ya no quiso dar marcha atrás -. Uno de los guardias de las SS comentó: este sacerdote es realmente un gran hombre. Nunca he visto a nadie como él…

Dos semanas pasaron de este modo. Uno tras otra morían, hasta que sólo quedó el padre Kolbe. Aquello se alargaba demasiado y decidieron ponerle fin: una inyección letal. Aquel sacerdote, hijo de alemán y polaca, fue, durante el tiempo que estuvo recluido, una pequeña luz de esperanza en un lugar de desesperación y muerte; igual que lo había sido para 3.000 refugiados polacos, entre los que se encontraban 2.000 judíos, cuando los escondió en un convento cerca de Varsovia tras regresar de Japón y la India donde fundó varios conventos.

Treinta años después, cuando Franciszek Gajowniczek asistió a la beatificación de Maximiliano Kolbe, pronunció estas palabras:

Sólo pude darle las gracias con la mirada. Yo estaba aturdido y no podía comprender lo que estaba pasando: Yo, el condenado, sigo viviendo y otra persona, voluntariamente, ofreció su vida por mí. ¿Es esto un sueño? [...] no tuve tiempo de decirle nada a Maximiliano Kolbe. Me salvé. Y se lo debo a él. La noticia se extendió rápidamente por todo el campamento. Fue la primera y la última vez que un incidente sucedido en toda la historia de Auschwitz.

Durante mucho tiempo sentí remordimiento al pensar en Maximiliano por permitir que me salvase firmando su sentencia de muerte. Pero ahora, al reflexionar, comprendí que un hombre como él no podía hacer otra cosa. Tal vez pensó que como sacerdote su lugar estaba al lado de los condenados para ayudarles a mantener la esperanza [...]

Franciszek Gajowniczek

El 10 de octubre de 1982, Juan Pablo II lo canonizó.

Fuentes: Auschwitz, Aciprensa, Antología de muertes apacibles – Javier López Facal

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El Ciclón Negro, el ciclista que rompió la barrera del color

27 sep
27 septiembre 2012

En 1865 se aprobó la Decimotercera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos que abolía y prohibía oficialmente la esclavitud en los Estados Unidos de América y, con excepciones limitadas (como a los condenados por un delito) prohibió la servidumbre involuntaria. Pero en el día a día, sobre todo en los Estados del Sur, todavía existían prejuicios raciales.

Marshall Walter Taylor nació el 26 de noviembre de 1878, en el estado de Indiana. Su padre, Gilbert, el hijo de un esclavo Kentucky, luchó por la Unión en la Guerra Civil y luego trabajó como cochero de los Southards, una familia adinerada de Indianápolis. Cuando Taylor era un niño, solía acompañar a su padre para ayudarle con los caballos y entabló una estrecha amistad con Dan, el hijo de los Southards de su misma edad. De hecho, cuando Marshall tenía 8 años, se llegó a mudar a la casa de los Southards donde recibió la misma educación que Dan. Aquellos felices recuerdos se truncaron cuando la familia se trasladó a Chicago y Marshall tuvo que volver a su casa… a la cruda realidad. Con 13 años tuvo que ponerse a trabajar para ayudar a la economía familiar y lo hizo de repartidor de periódicos con la bicicleta que los Southards le habían regalado cuando se marcharon. Aquella bicicleta se convirtió en su compañera inseparable.

Un avispado comerciante local, propietario de la tienda de bicicletas Hay and Willits, se fijó en la facilidad que Marshall tenía para hacer piruetas y acrobacias con la bici, así que lo contrató para hacer exhibiciones en la puerta de la tienda para atraer clientes. En las exhibiciones se vestía con un uniforme militar y desde aquel momento se quedó con el apodo de “Major“. La tienda en la que trabajaba patrocinaba una competición ciclista local y el día de la carrera Tom Hay, su jefe, le llevó, en teoría, sólo para verla… cuando llegaron le apuntó: con 13 años, Marshall “Mayor” Taylor ganaba su primera competición con una superioridad abrumadora. Durante algunos años más siguió trabajando en la tienda y compitiendo en algunas carreras amateur pero con 17 años conoció a Louis Munger, un exciclista y fabricante de bicicletas, que se convertiría en su manager y, sobre todo, en un buen amigo.

Munger le inscribió para competir en una carrera profesional en Indianápolis… aunque sólo podían competir blancos. En un principio pensaron echarlo pero luego decidieron que sería mejor dejarlo participar… ¿Qué iba a hacer un amateur negro contra los profesionales blancos? Con 17 años batió dos récord en pista (mile y fifth mile). Aunque la respuesta de los organizadores fue prohibirle volver a participar y no validar aquellos registros, ahora todos conocían al Ciclón Negro. Munger se lo llevó a Worcester (Massachusetts) donde tenía la fábrica y compitió en New York en una prueba de resistencia de seis día, consiguió terminar pero decidieron que no competería más en en este tipo de pruebas. Pero lo que sí consiguió en New York fue hacerse profesional.

En 1897 comenzó a competir en el circuito nacional pero el color de su piel le supuso muchas limitaciones: los promotores de las pruebas del Sur le impedían participar, otros muchos competidores le insultaban y lo tiraban de la bici en plena carrera, incluso uno le llegó a coger del cuello y lo dejó inconsciente (se saldó con una multa de $ 50)… Pero no sólo en la competición, cuando compró una casa en un buen barrio de Worcester los vecinos hicieron una colecta para recomprarla por $ 2000 más, algunos hoteles se negaban a alojarlo… Aún así, Taylor consiguió siete récords mundiales, ganó 29 de las 49 carreras que disputó como profesional y en 1899 logró el Campeonato del Mundo en Montreal (Canadá). Su fama saltó a Europa y los promotores franceses quisieron contratarlo y, aunque al principio se mostró reticente, accedió con la condición de no competir en domingo – era un devoto seguidor de la Iglesia Baptista -. En 1902 compitió en el circuito europeo – en igualdad de condiciones que los blancos – ganando la mayoría de las carreras en las participó y cimentando su reputación como el mejor ciclista del mundo. La gira europea continuó hasta Australia para convertirse en el deportista mejor pagado de la época ($ 30.000 anuales).

Portada de un diario francés

En 1910, con 32 años, Taylor se retiraba. Algunos fracasos empresariales, el crack del 29, la separación de su mujer y la enfermedad dejaron al Ciclón Negro solo y arruinado. Durante unos años sobrevivió vendiendo por las calles su autobiografía The Fastest Bicycle Rider in the World. En 1932, a los 53 años, murió y fue enterrado en una fosa común en el Cementerio Mount Glenwood de Chicago. Años mas tarde, un grupo de exciclistas profesionales que conocían la historia de Taylor exhumaron sus restos y los enterraron en una tumba individual con una placa de bronce que reza:

Al Campeón Mundial de ciclismo que superó el difícil camino sin odio en su corazón. Honesto, valiente, creyente, de vida limpia y caballeroso deportista. Un recuerdo a su carrera en la que siempre dio lo mejor. Te has ido pero no te olvidamos.

Fuentes e imágenes: Afrik News, Smithsonian, Cronoramia

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La Diada, el Estado Catalán y… Almanzor.

25 sep
25 septiembre 2012

El pasado 11 de septiembre se celebró, como todos los años desde 1886, la fiesta oficial de Cataluña, la Diada. En esta ocasión, y como todos los medios reconocieron, miles de catalanes inundaron las calles de Barcelona en una manifestación inequívocamente soberanista, mas que para honrar la resistencia catalana. Desde 1888 se realizan ofrendas florales en la estatua de Rafael Casanova, conseller en cap, el héroe de la resistencia contra la ofensiva borbónica en 1714.

No seré yo quien critique una medida – la manifestación – contemplada en la democracia siempre que, como en este caso, sea pacífica, lo que si me atreveré es a cuestionar que se utilice la Diada para reivindicaciones independentistas y sólo porque, los que lo hacen, no sé si saben el origen de este celebración.

En 1700, tras la muerte de Carlos II sin descendencia, las potencias europeas se disputan el trono español. Por un lado, Felipe de Anjou (casa de los Borbones) – con el apoyo de Francia – y por otro, el archiduque Carlos (casa de los Austrias, a la que pertenecí­a el rey muerto) – con la coalición formada por Austria, Inglaterra, Holanda, Saboya, Prusia y Portugal – . Comenzaba la Guerra de Sucesión en 1701. El miedo a la pérdida de libertad (fueros propios) y a la instauración del absolutismo borbónico (recordemos que Felipe de Anjou era nieto de Luis XIV, el rey Sol) hacen que los territorios de la Corona de Aragón apoyen al archiduque Carlos – mejor malo conocido que bueno por conocer -. Tras varios años de guerra, y circunstancias que no vienen al caso, en 1713 se firma la Tratado de Utrech en el que se reconoce a Felipe de Anjou (Felipe V) como rey de España y de las Indias y renuncia al trono de Francia – además todas las potencias implicadas pillaron cacho -.

Este triunfo implantó el absolutismo y los territorios que apoyaron al archiduque Carlos sufrieron las peores consecuencias. En los territorios de la Corona de Aragón (Aragón, Valencia , Cataluña y Mallorca) se suprimieron los fueros, las Cortes… en resumen, la organización polí­tico-administrativa. Entonces, ¿qué pasó en Barcelona el 11 de septiembre de 1714?.

Tras el Tratado de Utrech, Cataluña no reconoce al nuevo monarca. Con la renuncia del archiduque Carlos al trono de España, la única ví­a que queda a Barcelona (sola contra el Borbón) es la negociación. Felipe V, como medida de presión, enví­a el ejército, encabezado por James Fitz-James, sobre Barcelona. Tras el bloqueo marí­timo, y dos meses de asedio, el 11 de septiembre se ordenó el asalto a la ciudad; al dí­a siguiente capitulaba. La resistencia más que militar fue popular, el propio James Fitz-James harí­a referencia a la valentí­a y obstinación de los habitantes de Barcelona.

Rafael Casanova

Rafael Casanova, conseller en cap, era partidario de la negociación, pero las cosas se complicaron y cayó herido en el asalto – pero no murió como se rumoreó -. Posteriormente fue amnistiado y ejerció la abogací­a. Desde 1888, fecha en la que se inauguró la estuatua en su honor, se utiliza su figura como icono representativo de la resistencia catalana. Sus palabras arengando a la defensa de Barcelona dejan claro que nada tenía de independentista:

Señores, hijos y hermanos: hoy es el dí­a en que se han de acordar del valor y gloriosas acciones que en todos tiempos ha ejecutado nuestra nación. No diga la malicia o la envidia que no somos dignos de ser catalanes e hijos legí­timos de nuestros mayores. Por nosotros y por la nación española peleamos. Hoy es el dí­a de morir o vencer. Y no será la primera vez que con gloria inmortal fuera poblada de nuevo esta ciudad defendiendo su rey, la fe de su religión y sus privilegios.

La celebración del 11 de septiembre, al principio, sólo era un homenaje a la resitencia, el coraje y la valentí­a de los que defendieron la ciudad y las instituciones catalanas. Fue tras la celebración de 1977, la primera en democracia y en la que se congregaron más de un millón de personas, cuando se empieza a reinvindicar la recuperación de las instituciones y la parte de autogobierno perdidas a manos de Felipe V. Tras el Estado de las Autonomí­as, estas reivindicaciones fueron atendidas. Mi crítica, por llamarlo de alguna forma, es por utilizar esta fecha – la Diada – y la figura de Rafael Casanova para pedir la independencia.

Yo creo, humildemente, que una fecha más representativa para reivindicar la independencia sería el 6 de julio de 985. Almanzor arrasó la ciudad de Barcelona. Se perdió todo: casas, haciendas, cultivos, propiedades… y, sobre todo, muchas vidas. Multitud de catalanes fueron hechos esclavos y enviados a Al-Andalus. Esta fecha es más exacta para pedir la independencia porque a finales del siglo X el Condado de Barcelona, con Borrell II, era totalmente independiente. Posteriormente, con la boda de Ramón Bereguer IV y Petronila de Aragón, pasarí­a a formar parte de la Corona de Aragón.

Y para terminar, ya que Artur Mas va a presentar al resto de fuerzas políticas del parlamento catalán un borrador de resolución en el que propone consultar al pueblo de Cataluña sobre su soberanía, os dejo el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra del 7 de octubre de 1934. Espero que sirva para no repetir errores pasados… y me refiero a la reacción del Gobierno de la República.

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Manual del perfecto guardia civil

23 sep
23 septiembre 2012

La creación de la Guardia Civil se produjo al poco tiempo de comenzar el reinado de Isabel II y fue impulsada por el gobierno de González Bravo con el consenso de las demás fuerzas políticas a través de los decretos de 28 de marzo y 13 de mayo de 1844. Su organización se encomendó al Duque de Ahumada y su objetivo era hacer frente a la alarmante situación de inseguridad generada por el bandolerismo que desde la Guerra de la Independencia azotaba los caminos y campos del país.

El 20 de diciembre de 1845 se aprobaba la cartilla de la Guardia Civil, una especie de manual que todos los miembros debían seguir y cumplir… (lo que han cambiado las cosas):

El honor ha de ser la principal divisa de la Guardia Civil; debe, por consiguiente, conservarlo sin mancha. Una vez perdido no se recobra jamás.
 El Guardia Civil por su aseo, buenos modales y reconocida honradez ha de ser un dechado de moralidad.
Las vejaciones, las malas palabras, los malos modos, nunca debe usarlos ningún individuo que vista el uniforme de este honroso Cuerpo.
[...]
El Guardia Civil no debe ser temido sino de los malhechores; ni temible sino a los enemigos del orden. Procurará ser siempre un pronóstico feliz para el afligido y que a su presentación el que se creía cercado de asesinos se vea libre de ellos; el que tenía su casa presa de las llamas, considere el incendio apagado; el que veía a su hijo arrastrado por la corriente de las aguas, lo crea salvado; y por último, siempre debe velar por la propiedad y seguridad de todos.
[...]
El Guardia Civil lo mismo en la Capital de la Monarquía que en el despoblado más solitario, no deberá nunca salir de su casa cuartel sin haberse afeitado, al menos, tres veces por semana, teniendo el pelo y las uñas cortadas, bien lavado, peinado y aseado, limpiando diariamente las botas y zapatos.
[...]
12º Será muy atento con todos. En las calles cederá la acera a sus jefes militares, a todas las autoridades y, por lo general, a toda persona bien portada y, en especial, a las Señoras. Es una muestra de subordinación para unos; de atención para otros; y de buena crianza para todos.
[...]
17º Cuando tenga que cumplir con las obligaciones que le impone el servicio peculiar del Instituto a que pertenece de exigir pasaportes, disipar algún grupo, hacer despejar un establecimiento o impedir la entrada, lo hará siempre anteponiendo las expresiones “haga usted el favor” o “tenga usted la bondad“.
18º Sus primeras armas deber ser la persuasión y la fuerza moral, recurriendo a sólo a las que lleve consigo cuando se vea ofendido por otras o sus palabras no hayan bastado.
[...]
20º El Guardia Civil siempre llevará consigo tintero y papel para hacer sus anotaciones, y el cuaderno de requisitorias de los criminales a los que se persigue por Ley.
[...]

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Los borrachos no ganan guerras y no son elegidos Presidentes de EEUU, ¿o sí?

20 sep
20 septiembre 2012

Tras graduarse en West Point y participar en el guerra contra México, Ulysses S. Grant se retiró del ejército y pasó varios años como civil con poco éxito en los negocios emprendidos. Con el comienzo de la Guerra de Secesión se incorporó al ejército de la Unión. Paso a paso y victoria tras victoria, como las de Vicksburg o Chattanooga, fue ascendiendo hasta que en 1864, Abraham Lincoln lo nombró General al mando de todas las fuerzas de la Unión.

Este nombramiento no fue del agrado de otros generales más veteranos y, a pesar de haber demostrado su valía en el campo de batalla, comenzaron a correr los rumores de sus problemas con el alcohol. No sé hasta qué punto tuvo problemas con el alcohol – de hecho sólo se conocen episodios puntuales de embriaguez – pero en momentos de angustia, soledad y, sobre todo, en medio de una guerra fratricida tampoco debía ser algo tan sorprendente. El caso es que un general decidió denunciar a Ulysses ante el Presidente Lincoln…

El Presidente le preguntó qué bebía.
Whisky – contestó el general.
Luego le interrogó sobre la marca que bebía.
Pues, que envíen una caja de ese whisky a todos los generales, a ver si ganan batallas como el general Grant.

Fue elegido candidato republicano para las elecciones presidenciales de 1868, en las que venció y fue nombrado Presidente de los EEUU con 46 años, el más joven hasta aquel momento. En 1872 volvió a ser reelegido pero su segundo mandato estuvo marcado por los escándalos de corrupción. Ante aquellas acusaciones de borracho, Grant decía:

Los borrachos no ganan guerras y los alcohólicos no son elegidos Presidentes de los Estados Unidos

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Isabel, antes de ser la Católica.

09 sep
9 septiembre 2012

El 28 de febrero de 1462 fue un gran día para la Corona de Castilla. Tras años sin descendencia, por sus problemas para casarse, Enrique IV conseguía un heredero, en este caso, heredera: la futura princesa de Asturias, Juana. Si el apodo del Impotente para él estaba justificado, no lo estaba menos el de la Beltraneja para su hija, considerada, según los rumores, hija de la reina, que no del rey, y de Beltrán de la Cueva, favorito del rey y ¿amante? de la reina. La madrina de bautizo de la pequeña Juana fue la infanta Isabel, su tía, de solo diez años. ¿Habría cambiado la historia si Isabel, futura reina de Castilla, hubiese sabido que tenía en sus brazos a la que sería su rival por la Corona? Cabe pensar que no.

Michelle Jenner interpreta Isabel en la serie TVE

Con este nacimiento, Isabel pasaba a ser la tercera en la línea sucesoria de la Corona de Castilla. Por delante, la recién nacida y Alfonso, su propio hermano. Once años antes, el 22 de abrilde 1451, Juan II , rey de Castilla y padre de Enrique IV, anunciaba que, tras un parto difícil, y fruto de su segundo matrimonio, nacía la infanta Isabel en Madrigal de las Altas Torres (Ávila). Aunque nacida para ser un eslabón más de la cadena de matrimonios de conveniencia, según lo necesitase la Corona, su carácter y algunas muertes providenciales le permitieron labrarse su destino y llegar a reina de Castilla. Sus primeros años transcurrieron en compañía de su hermano, Alfonso, dos años menor, y de su madre, depresiva, casi demente, sin más consuelo que la religión. La influencia de ésta la convirtió en una devota católica lo que marcará dos de sus futuras decisiones. La paz y la tranquilidad se rompen con la muerte del rey Juan II, padre de Enrique IV y, aunque con distinta madre, de Isabel y Alfonso. En 1454, Enrique IV, hijo del primer matrimonio de Juan II con María de Aragón, sube al trono. Su primera decisión es apartar de la Corte a sus hermanastros y enviarlos con su madre a Arévalo (Ávila), sin más ayuda que para sus necesidades básicas. Allí, Isabel vive en la austeridad, la oración, el estudio y la preparación para casarse. Forja a su vez su primera y gran amistad: Beatriz de Bobadilla, de su misma edad e hija del gobernador del castillo de Arévalo. Inseparables, comparten juegos, cabalgadas, jornadas de caza y correrías. Isabel ya muestra carácter y una tarde, en una expedición, rechaza la montura habitual para las mujeres, las mulas, y monta un corcel.

Visto que Enrique IV no consigue un heredero, lleva a Segovia a sus medio hermanos, siguientes en la línea sucesoria, para manejarlos a su antojo. Isabel y Alfonso, ya con diez y ocho años, abandonan así a su madre, que los advierte de las intrigas de palacio. Ante aquel cambio radical, los hermanos, al inicio, permanecen juntos y se apoyan. Nadie repara en Isabel, centrada en sus quehaceres de mujer, pero ella observa a las facciones enfrentadas: monárquicos y nobiliarios. Más débil de carácter, su hermano se ve envuelto en la Farsa de Ávila. Los nobiliarios, los nobles que buscan delimitar el poder real, deponen en efigie al rey Enrique IV, escenificado sobre un monigote al que despojan de la corona, la espada, el cetro y el trono. Además, obligan a excluir a su hija Juana como heredera por ser fruto de un matrimonio nulo – Enrique IV y Juana de Portugal eran primos hermanos y no tenían la dispensa papal – y proclaman rey al pequeño Alfonso. Ante aquella situación, el reino se divide y Enrique IV, demasiado débil, cede: excluye a su hija y nombra heredero a Alfonso, un juguete en manos de los nobiliarios.

Farsa de Ávila

Para Isabel, el primer escollo ha desaparecido: ahora, solo su hermano la separa de heredar el trono. Isabel hace gala de sus dotes diplomáticas: apoya la causa de su hermano y, a la vez, no desafía la legitimidad vigente del rey, que, para ganarse el favor de los rebeldes, la ofrece en matrimonio a Pedro Girón, uno de los cabecillas. Aquel matrimonio no entra en los planes de Isabel y el destino, sus rezos o… algún veneno acaban con la vida de Girón antes de que él pida su mano. En 1468 también su hermano Alfonso muere en extrañas circunstancias. Su camino hacia el trono está de pronto libre… se deja querer por los nobles enfrentados a Enrique IV, quienes, creyendo que ella será un pelele como su hermano, la ponen al frente de sus reivindicaciones y obligan al rey a firmar el Tratado de los Toros de Guisando, por el que se proclama a Isabel princesa de Asturias y heredera de la Corona de Castilla. Se acuerda que no pueda casarse sin el consentimiento del rey, pero ella, a cambio, impone que nadie pueda casarla en contra de su voluntad.

Rodolfo Sancho interpreta Fernando en TVE

Pese a sus muchos pretendientes, solo ella, que no quiere un adefesio ni un títere a su lado, decide que el elegido sea el príncipe Fernando, heredero de la Corona de Aragón. Pero aún hay un escollo: su rectitud cristiana le impide aceptar un matrimonio sin la bula papal. ¿O sí? En cualquier caso, el arzobispo de Toledo consigue una bula de Pío II, fallecido hacía unos años, en favor de Fernando, en la que le permitía casarse con cualquier princesa a la que le uniera una consanguinidad de hasta tercer grado. Tras escapar Isabel de los nobles que la custodiaban y Fernando atravesar Castilla disfrazado de comerciante, se casan el 19 de octubre de 1469 en el palacio del señor de Vivero (Valladolid). Las hostilidades con Enrique IV rebrotan. El matrimonio no cuenta con su aval. El rey sabe, además, que la dispensa del arzobispo Carrillo es falsa. Saca entonces a su hija Juana del encierro y la vuelve a nombrar heredera del trono. Esto descoloca a los nobles y divide otra vez Castilla en dos bandos. Durante el enfrentamiento (1469 a 1473) nace Isabel, primogénita de Fernando e Isabel y, por mediación del aragonés Rodrigo de Borja, el papa Sixto IV legaliza el matrimonio de los futuros Reyes Católicos. En la Navidad de 1473, Isabel y Enrique IV acercan posiciones… Y, un año más tarde, él muere. Isabel aprovecha la ausencia u ocultamiento del testamento e impone sus condiciones. El 13 de diciembre de 1474 hace valer el acuerdo de los Toros de Guisando y se proclama reina. A los ojos de los presentes entra en la iglesia de San Miguel portando el pendón de Castilla; a sus propios ojos, lo que porta es su destino.

Fuente: Extracto colaboración en XLSemanal. Imágenes: Isabel (TVE).

Con vuestro permiso me voy a tomar unos días de descanso hasta el 21 de septiembre. Voy a desconectar, descansar y cargar pilas que antes de fin de año habrá alguna que otra sorpresa.

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Si en Roma te pillaban con la mujer de otro ya te podías dar por…

07 sep
7 septiembre 2012

Ya hemos hablado en varias ocasiones de la sexualidad en la Antigua Roma y, aún así, me gustaría volver a recordar que el concepto de sexo de la sociedad romana nada tiene que ver con el pudor y rubor congénito que hoy en día nos produce este tema por la educación recibida. Pero tampoco debemos pensar que todo el monte era orégano… y de ello se ocupó el emperador César Augusto.

Para restaurar las bases morales del matrimonio y evitar comportamientos escandalosos como el adulterium (acto sexual con una mujer casada) y el stuprum (acto sexual con una viuda o una virgen) el emperador promulgó la Lex Iulia de Adulteriis Coercendis en el 17 a.C. Propia de la época, era una ley clasista (diferenciaba las penas aplicables a patricios y plebeyos) y, a nuestros ojos, machista (esta ley estaba dirigida fundamentalmente a preservar la castidad de la mujer casada…). Entre muchas otras cuestiones, en esta ley el adulterium se convertía en una causa penal:

  • Los dos culpables eran castigados con penas de destierro y, además, se les confiscaba una parte de sus bienes.
  • El padre podía matar a su hija adúltera y a su amante si los sorprendía in fraganti en su casa o en la de su yerno pero siempre que fuese en ese momento.
  • En estas mismas circunstancias, si es el marido el que los sorprende, podía matar al amante de su esposa y estaba obligado a divorciarse de ella. Si el esposo no se divorciaba podía incurrir en lenocinium (apoyo tácito o consentido del adulterio cometido por la esposa)…

Además, en este último caso, el marido  podía retener al amante durante 20 horas para atestiguar el hecho vergonzoso, pero en esas 20 horas…  lo habitual era que fuese sodomizado con un rábano picante, por un esclavo (preferentemente nubio, no creo que haga falta explicar la razón) o por él mismo si así le placía.

Fuentes: Women Lex Iulia, Biblioteca Jurídica Virtual, Aprender del pasado – José Manuel Pina Piquer

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Munich 1972, los errores y las miserias detrás de una masacre

05 sep
5 septiembre 2012

Hoy se cumplen 40 años de la llamada Masacre de Munich… El 5 de septiembre de 1972, durante la celebración de los Juegos Olímpicos, militantes del grupo terrorista Septiembre Negro, vinculado a la Organización de Liberación de Palestina (OLP), asesinaron a dos atletas israelíes en la Villa Olímpica,  tomaron como rehenes a nueve más y exigieron la liberación de 234 palestinos de las cárceles israelíes. Cuando la policía intentó liberar a los israelíes en el aeropuerto militar de Fürstenfeldbruck, donde habían sido trasladados en dos helicópteros, murieron 5 de los 8 terroristas, un policía alemán y todos los rehenes. El 29 de octubre,  un avión de Lufthansa, que volaba de  Beirut a Frankfurt, fue secuestrado por otros miembros del mismo grupo que exigieron la liberación de los 3 terroristas supervivientes… Alemania los liberó y Golda Meir  lanzó la Operación Ira de Dios para eliminar a todos los que planificaron y organizaron la matanza de los atletas israelíes.

Esta es la historia a grandes rasgos pero antes, durante y después se dieron situaciones rocambolescas, errores de bulto y muchas miserias humanas.

  • Según destapó el diario Der Spiegel, el 14 de agosto 1972, tres semanas antes de la masacre, la Embajada de Alemania en Beirut envió un informe a Bonn en el que alertaba de un posible atentando palestino contra los israelíes. Cuatro días después, el Ministerio de Relaciones Exteriores en Bonn alertó al servicio secreto y a las autoridades de Munich para tomar medidas… nada se hizo. Este informe permitió a las familias de las víctimas presentar una demanda en 1994 contra el gobierno federal, el gobierno de Baviera y la ciudad de Munich. En 2004, las familias aceptaron la oferta alemana de 3 millones de euros como una forma de compensación monetaria y una aceptación muda de la responsabilidad del gobierno.
  • El gobierno de Golda Meir se ofreció para enviar un grupo de operaciones especiales pero los alemanes decidieron resolver el secuestro con sus medios (sólo pudo intervenir la policía ya que el ejército alemán tenía prohibido intervenir en suelo alemán en tiempos de paz). Aún así, Zvi Zamir, jefe del Mossad, viajó a Munich para supervisar el asalto. Según el informe que Zamir elaboró para el gobierno israelí: sólo había 5 francotiradores para hacer frente a 8 terroristas fuertemente armados cuando en este tipo de intervenciones se requieren dos por cada terrorista, sus rifles no eran de precisión ni de visión nocturna además de estar mal situados – incluso se hirieron entre ellos -, los helicópteros aterrizaron en otros lugares de los dispuestos de tal forma que los terroristas los pudieron utilizar como barricada de defensa, los vehículos blindados llegaron tarde al aeropuerto por un atasco de tráfico… The Germans were useless (los alemanes fueron unos inútiles).

  • A raíz de la toma de rehenes, la competición fue suspendida por primera vez en la historia olímpica moderna. El 6 de septiembre, se ofició un servicio conmemorativo en el Estadio Olímpico al que asistieron 80.000 espectadores y 3.000 atletas. El presidente del COI, Avery Brundage, apenas hizo referencia a los atletas asesinados durante un discurso alabando la fuerza del movimiento olímpico. Durante la disputa en el Estadio Olímpico del partido de fútbol de Alemania Occidental con Hungría, algunos espectadores desplegaron una pancarta con la leyenda “17 muertos, ¿ya olvidados?“… Agentes de seguridad la quitaron y expulsaron a los responsables. Durante el funeral, la bandera olímpica fue izada a media asta, junto con las banderas de la mayoría de las otras naciones que competían pero diez naciones árabes se opusieron a que se bajaran sus banderas en honor a los israelíes asesinados. Así que, los Juegos Olímpicos continuaron… entre las múltiples excusas, una fuera de lugar: la TV alemana no tenía ningún tipo de programación alternativa.

  • Apenas un mes después de la masacre de Munich, las autoridades alemanas tuvieron que liberar a los tres miembros de Septiembre Negro cautivos como respuesta a las demandas de los terroristas palestinos que habían secuestrado un vuelo de Lufthansa… Golda Meir lanzó la operación secreta, conocida como “ira de Dios“, para cazar y matar a todos los que planificaron y organizaron la matanza de los atletas israelíes. Por primera vez se autorizaba una campaña de asesinatos selectivos como política de lucha contra el terrorismo… Durante los siguientes 20 años, los agentes israelíes mataron a docenas de palestinos: terroristas, intelectuales, políticos, poetas…
  • Fiel a su estilo, el Comité Olímpico Internacional rechazó la solicitud de guardar un minuto de silencio en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 para conmemorar el evento. Ankie Spitzer, viuda del entrenador israelí de esgrima Andre Spitzer asesinado en Munich, promovió una campaña internacional para que se guardase un minuto de silencio en los juegos de Londres… la respuesta de Jacques Rogge, presidente del COI: “tengo las manos atadas“, en referencia al posible boicot de los 46 países musulmanes que participaban en los Juegos. La respuesta de Ankie:

Las manos de mi esposo sí estaban atadas, las suyas no. Fueron asesinados en territorio olímpico y el lugar apropiado para recordarlos es la ceremonia de apertura. Se lo debemos a ellos. ¿Está el COI solamente interesado en el poder, el dinero y la política? ¿Olvidaron que deben promover la paz, la fraternidad y juego limpio?

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El error que cometió EEUU en la guerra hispano-estadounidense y España convirtió en negocio

04 sep
4 septiembre 2012

El 25 de abril de 1898 Estados Unidos le declaraba oficialmente la guerra a España con la excusa de la explosión y hundimiento del Maine. El poderío militar de los EEUU, la obsoleta flota española, el imparable proceso independentista cubano y la bisoñez de los políticos españoles decantaron la balanza rápidamente… El Tratado de París de 1898, firmado el 10 de diciembre, terminó la Guerra hispano-estadounidense o desastre el 98 y ponía fin al Imperio ultramarino español… mediante dicho tratado España abandonó sus demandas sobre Cuba y declaró su independencia; además Filipinas, Guam y Puerto Rico fueron oficialmente cedidas a los Estados Unidos por 20 millones de dólares.

Hundimiento USS Maine

¿Entonces, dónde está el negocio? En la toma de Guam.

Guam, Guaján para los españoles desde el siglo XVI, era para finales del siglo XIX una posesión olvidada con un reducido destacamento de hombres protegiéndola. El último mensaje que las autoridades españolas de Guam recibieron de España era del 14 de Abril de 1898, un mes antes del conflicto con los EEUU, en el cual se manifestaba la posibilidad de un acercamiento diplomático que evitara un conflicto armado. Henry Glass, capitán del crucero USS Charleston, se dirigía a Manila cuando recibió órdenes de tomar Guam. El 20 de junio llegó a Guam y ordenó disparar tres de sus cañones, cuando se disipó el humo una pequeña embarcación con bandera española se acercó al Charleston. La delegación española solicitó subir a bordo para entrevistarse con el capitán. Ante el asombro de éste, le saludaron efusivamente y se excusaron de no poder devolver el saludo… no tenía pólvora para las salvas de cañón. Glass le informó que se había declarado la guerra y que venía a tomar la isla.

USS Charleston

Debido a la inferioridad numérica de la guanición española, escasez de pólvora y de cañones – con el único que no se corría peligro al dispararlo era para ceremonias -, sin fortificaciones en la isla, y sin posibilidad de ayuda el genereal Juan Marina, rendía la isla haciendo constar lo siguiente:

Sin defensas de ninguna clase, ni elementos que oponer con probabilidad de éxito a los que usted trae, me veo en la triste decisión de rendirme, bien que protestando por el acto de fuerza que conmigo se verifica y la forma en que se ha hecho, pues no tengo noticia de mi Gobierno de haberse declarado la guerra entre nuestras dos naciones.

Siguiendo las órdenes recibidas, los estadounidenses ondearon la bandera en Guam y continuaron hasta Manila. Siendo Guam las isla más grande de las Islas Marianas, y la más protegida, nada habría costado a Glass tomar el resto… pero en sus órdenes nada se decía al respecto. Con la pérdida de Filipinas, el centro administrativo de estos territorios, los archipiélagos de Oceanía se volvían indefendibles e ingobernables. Así que, ante el interés de Alemania, se firmó el Tratado germano-español de 1899 por el que España vendió las islas Carolinas y las Marianas – excepto Guam en manos estadounidenses – al Imperio Alemán por 25 millones de pesetas (17 millones de marcos).

Fuentes: The capture of Guam, Wikipedia

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¿Por qué los políticos veneran a Talleyrand sin ser un santo?

01 sep
1 septiembre 2012

No recuerdo quién dijo que la política debe tener algo porque muchos quieren entrar en ella y los que están no quieren salir y aunque las convicciones políticas son como la virginidad: una vez perdidas, no vuelven a recuperarse (Francisco Pi y Margall), muchos recurren al noble arte del transfuguismo - lo que toda la vida hemos llamado chaqueteros - para conservar la poltrona. Pero si alguien destaca por encima de todos ellos, y al que todos los políticos parecen venerar, fue Charles Maurice de Talleyrand. Su éxito político se puede resumir en una frase acuñada por él mismo:

La palabra se ha dado al hombre para que pueda encubrir su pensamiento

Charles Maurice Talleyrand nació en el seno de una de las familias más poderosas y prestigiosas de Francia pero vio truncado su deseo de iniciar la carrera militar por ciertos problemas de huesos que le produjeron una evidente cojera. Así que, se decidió por la Iglesia. Su salto a la política se produce en 1789 cuando es nombrado representante del clero en los Estados Generales convocados por Luis XVI. Con el triunfo de la Revolución Francesa sabe adaptar su discurso a las nuevas condiciones: ataca a la Iglesia y participa en la confiscación de sus bienes, incluso participa en la redacción de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Es nombrado embajador de Francia en Londres y aprovecha para alejarse de los años de Terror durante la revolución. En 1797, durante el Directorio, regresa para ser nombrado Ministro de Relaciones Exteriores, etapa en la que conoce y entabla una estrecha amistad con Napoleón. Viendo las pretensiones de Napoleón, dimitió de su cargo para apoyar el golpe de estado del 9 de noviembre de 1799 (18 de brumario del año VIII del calendario republicano francés) que instauró el Consulado donde volvió a ser nombrado Ministro de Relaciones Exteriores. En 1804, con el nombramiento de Napoleón como Empereur des Français, adquiere una cuota de poder y de riqueza inimaginable.

Cuando ve flaquear las fuerzas de Napoleón, sobre todo tras la errónea decisión de invadir Rusia, se aparta de él y renuncia a seguir representando a Francia en el exterior incluso negociando con sus enemigos. Tras la caída de Napoleón, en 1814, se encarga de firmar el armisticio con los aliados y con la restauración borbónica de Luis XVIII es nombrado Primer Ministro y también vuelve a ocupar su cargo natural… Ministro de Relaciones Exteriores. Al año, tuvo que dimitir por la presiones de los extremistas monárquicos que no le perdonaron su pasado; se apartó de la primera línea pero siguió, desde la sombra, haciendo oposición contra el absolutismo de Carlos X. Apoyó la Revolución de 1830 que llevó al Trono a Luis Felipe de Orléans y fue nombrada embajador en Londres hasta 1834. Poco antes de su muerte, en 1838, se reconcilió con la Iglesia.

Le Diable Boiteux (el Diablo Cojo), como le llamaban sus enemigos, se subió a un coche oficial en 1789 y no se bajó hasta 1834.

Fuentes: Política para bufones – Pedro González Calero, El rescate de la historia – Ed Rayner y Ron Stapley

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