Archive for month: abril, 2012

Número 5 de la revista Entropía

30 abr
30 abril 2012

A finales de esta semana ya podréis encontrar en vuestros puntos de venta habituales el número 5 de la revista Entropía.

Entropía 5

Sumario Entropía 5

Van pasando los días y Entropía sigue tratando de sacar la cabeza en esta vorágine de recortes, cantos de sirena y vendedores de humo. Pero nosotros seguimos creyendo y, todavía más, después de recibir una bocanada de aire fresco… un autor que ha colaborado en la revista, Costampla para los amigos, va a sacar su primer libro en formato papel. No ha tenido la suerte de que una editorial tradicional vaya a editar su manuscrito, y aún entendiendo que no pueden publicar todo lo que les llega, hoy en día existen
otras fórmulas como la autoedición que te ofrece la red o el caso de Eloy Moreno y “El bolígrafo de gel verde”. Tras dos años de intensa creación, Eloy terminó su libro… ¿y ahora qué? Decidió autoeditarse su novela directamente en una imprenta y con una trolley cargado de libros, e ilusiones, se recorrió las librerías y charló con los posibles lectores en la calle. Sus ganas, su ilusión, su cabezonería, el boca a boca, la red y, lógicamente, un buen libro consiguieron que Espasa se interesase. Desde el año pasado esta editorial la distribuye en toda España y este año ha sido traducida al italiano.
Costampla nos comentó las dificultades de publicar su libro y decidimos, siguiendo en nuestro propósito de ayudar y dar a conocer a los autores noveles, dar un paso adelante en nuestra apuesta y mediante otras fórmulas, lejos de la edición tradicional que nuestra economía no nos permite, ayudar a ver cumplido su sueño.

Así nació la colección de libros Entropía, donde daremos una oportunidad a vuestros manuscritos. Nuestro primer libro es Camaleón de Benito Martínez-Fortún y el segundo será Compendio de Relatos.

Pero las buenas noticias no terminan aquí… Entropía ya ha cruzado el charco y estamos en Ecuador. Nuestros próximos destinos, lógicamente con vuestro apoyo, son Argentina y México.

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La dieta milagro de hace un siglo.

29 abr
29 abril 2012

Las dietas milagro, esas que prometen el adelgazamiento rápido y sin apenas esfuerzo, no son exclusivas de nuestros días en los que el culto al cuerpo, para muchos, se ha convertido en una obsesión. Además, en la mayoría de ocasiones no responden a fundamentos nutricionales y/o científicos. Si quieres adelgazar sin ningún tipo de esfuerzo… ¡Pon una tenia en tu vida!

El producto en cuestión era Sanitized Tape Worms y prometía el rápido adelgazamiento sin ningún tipo de ejercicio, sin efectos secundarios y, sobre todo, comiendo lo que quieras. Además, sólo hacía falta una única toma de esta maravillauna cápsula que contenía una cabeza o huevo de tenia. Para darle más credibilidad comenzaron a correr rumores de que la soprano Maria Callas la había utilizado e incluso los jinetes profesionales (jockey). La verdad es que Maria Callas sufrió la consecuencias de una tenia pero no por el uso de este producto milagroso sino por la ingesta de carne cruda.

La realidad es que había muchas más probabilidades de enfermar que de perder peso porque aunque se anuncie sin efectos secundarios, el caso es que sí los tiene…

Dolor y molestias abdominales, calambres, cólicos, diarrea, náuseas, mareos, vómitos, vértigo, dolor de cabeza, cansancio, mala absorción, anorexia, dolor muscular, estreñimiento, carencia de vitaminas, anemia, obstrucción intestinal, perforación yeyunal, apendicitis, pancreatitis…

Fuentes e imagen: BBC, Fit and Health

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Los animales en las legiones romanas

26 abr
26 abril 2012

En varias ocasiones hemos hablado de animales que compartieron penas y alegrías con los ejércitos, ya sea como mascotas o participando activamente y, claro está, nunca por voluntad propia. Pero en esta ocasión vamos a tratar no de los propios animales sino de los nombres de animales utilizados en las gloriosas legiones romanas:

Tortuga (testudo): es una formación de las legiones. Los legionarios se protegen con los escudos formando un caparazón que protege el avance frente a las armas arrojadizas.

Formación Tortuga

Águila (aquila): aunque anteriormente había varias enseñas (águila, lobo, jabalí…) con la reforma de Cayo Mario en el II a.C. se adoptó el águila como estandarte de todas las legiones.

Aquila

Ciervo (cervus): estructura defensiva formada por una empalizada a la que se añaden ramas gruesas con las puntas afiladas, a modo de astas de ciervo.

Erizo (ericius): estructura defensiva en la que se enterraban troncos a los que se fijaban ganchos y púas metálicos, a modo de erizos, y se cubrían con maleza.

Cuervo (corvus): era un arma de la marina de guerra romana destinada al abordaje. De origen griego, era una especie de garfio que se enganchaba a los buques enemigos clavando en la cubierta una punta de hierro para facilitar el abordaje.

Corvus

Lobo (lupus): garfio o rejón de hierro utilizado por los defensores de una muralla para enganchar a los enemigos que intentaban escalarla para arrojarlos o dejarlos colgando.

Asno salvaje u onagro (onager): es un arma de asedio del tipo catapulta, que tenía mecanismo de torsión. El nombre de onagro es una referencia al asno salvaje asiático del mismo nombre, conocido por su mal genio y que puede lanzar a un hombre a cierta distancia de una coz, al igual que esta arma de asedio lanzaba piedras contra las murallas enemigas.

Carnero (aries): ariete.

Ariete canero

Escorpión (scorpio): era una máquina de guerra de tiro, que debe su nombre a unas tenazas parecidas a las del escorpión con que agarraba los dardos para lanzarlos.

scorpio

Carcoma (terebra): máquina de asedio para perforar o derribar murallas.

Terebra

Mariposa (papilio): gran tienda militar de campaña de la que deriva el término pabellón.

Campamento romano

Ratoncito (musculus): refugio móvil para preparar el terreno antes de atacar con las armas de asedio.

Mulas de Mario (muli Mariani): así es como se llamaba a los legionarios tras la reforma de Cayo Mario. Para no depender de las columnas de abastecimiento, que dificultaban y retrasaban la marcha, se aumentó la impedimenta de los legionarios llegando a cargar con 30 kg.

Mulas de Mario

Y, hablando de Roma, entre todos los que dejen un comentario en este post o en el mismo de la página de Facebook se sorteará un ejemplar de Martyrium. El ocaso de Roma de Santiago Castellanos

Hubo un tiempo en que el Imperio romano tuvo cuatro emperadores en un mismo año y los cristianos eran conducidos al martirio. Los bárbaros presionaban las fronteras, y los impuestos, a las clases medias. En ese tiempo, un solo hombre logró convertirse en el dueño del mayor imperio existente, y al hacerlo cambió el mundo. ‘Martyrium’ cuenta la apasionante historia del triunfo del emperador Constantino, y con él el del cristianismo, en el siglo IV d.C. Nos adentra en el fiel retrato de un tiempo convulso de la mano de varios personajes: el destino de una mártir de Hispania, la tragedia de una cristiana en Oriente, la venganza de un ambicioso clérigo, la delicada misión de dos oficiales romanos y la gloria de un emperador que logró vencer a todos sus rivales.

 

Fuente: Gabinete de curiosidades romanas – J.C. McKeown Imágenes: 12,3456

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Las bombas perdidas en Bélgica durante la Primera Guerra Mundial

25 abr
25 abril 2012

El 7 de junio de 1917, el 2º Ejército Británico, al mando del mariscal de campo inglés Herbert Plumer, inició una ofensiva en el frente occidental durante la Primera Guerra Mundial, con el propósito de tomar una pequeña cordillera, a modo de fortaleza natural, entre las poblaciones belgas de Messines e Ypres… la Batalla de Messines. En el plan de ataque, diseñado por el propio Plumer, participarían la artillería, infantería y, sobre todo, el cuerpo de ingenieros ayudado por geólogos. En primer lugar, los ingenieros deberían llegar mediante túneles subterráneos hasta la base de la elevación, bajo las defensas alemanas, y plantar varias minas/bombas.

Túneles en Messines

Tuvieron que lidiar con las dificultades del terreno y con las contraminas de los alemanes pero consiguieron su objetivo. Desde el 21 de mayo, la artillería británica estaba castigando la cresta de la cordillera… a las 2:50 de la madrugada del 7 de junio se dio el alto el fuego. Herbert Plumer se reunió con los mandos y dijo:

Señores, puede que mañana no hagamos historia, pero seguro que cambiaremos la orografía.

A las 3:10 se dio la orden de detonar la minas… 600 toneladas de explosivos repartidos en 19 minas. Sólo la explosión de las minas mató a casi 10.000 soldados alemanes y destruyó la mayor parte de las fortificaciones. El posterior ataque de la infantería fue todo un éxito y en pocas horas consiguieron sus objetivos. Las posteriores contraofensivas alemanes sólo consiguieron aumentar el número de bajas. Este es el detalle de las minas que explotaron:

Nombre de la mina De carga (lbs) Diámetro del cráter
Hill, de 60 A 53 500 191 pies
Hill 60 B 70 000 260 pies
St Eloi 95 600 176 pies
Hollandscheschour 1 34 200 183 pies
Hollandscheschour 2 14 900 105 pies
Hollandscheschour 3 17 500 141 pies
Petit Bois 1 30 000 175 pies
Petit Bois 2 30 000 217 pies
Maedelstede Granja 94 000 217 pies
Peckham 87 000 240 pies
Spanbroekmolen 91 000 250 pies
Kruisstraat 1 30 000 235 pies
Kruisstraat 2 30 000 217 pies
Kruisstraat 3 30 000 202 pies
Ontario Granja 60 000 200 pies
127 Trench izquierda 36 000 182 metros
Fosa de 127 Derecha 50 000 210 pies
Fosa de 122 Izquierda 20 000 195 pies
Fosa de 122 Derecha 40 000 228 pies


El problema es que no sólo se plantaron 19 minas, algunas minas no explotaron y los británicos se olvidaron/perdieron los datos exactos de su ubicación. Una de las minas, la situada bajo la granja en ruinas Petite Douve, parece que había sido encontrada por los alemanes y destruida pero un artículo en The Telegraph cuenta que sigue bajo un granero de la granja. Además, la familia Mahieu, reconstruyó la granja, hoy llamada Basse Cour, y vive en ella con 22 toneladas de explosivo bajo sus pies.

No me impide dormir por la noche. Ha estado ahí todo ese tiempo, ¿por qué iba a explotar ahora?

Yo no estaría tan tranquilo… el 17 de junio 1955, durante una tormenta, cerca de Le Pelerin, cayó un rayo sobre un poste eléctrico que, casualidades de la vida, estaba situado sobre otra mina desaparecida y la hizo estallar. La única víctima fue una vaca. Pero lo peor de todo es que se sabe con seguridad que existe otra mina, cercana a esta última, cuya posición exacta no se ha localizado todavía.

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Manual del perfecto ahorcamiento… para verdugos que empiezan

24 abr
24 abril 2012

Igual que el uso de la guillotina, durante la Revolución Francesa, se impuso por ser el método más rápido, eficaz y en el que había menos sufrimiento (el método de ejecución más humanitario lo llamaron), supongo que todos los condenados a la horca habrían preferido que sus verdugos tuviesen los conocimientos básicos para que el ahorcamiento fuese rápido y limpio. No conocer estos fundamentos básicos como el grosor de la cuerda, la distancia de la caída… podían alargar la agonía en demasía e incluso darse situaciones tan surrealistas como en la que el verdugo tuvo que agarrarse a los pies del ahorcado y tirar de él u otra en la que la fuerza de la caída lo decapitó.

Teniendo en cuenta todos estos detalles, en 1944 el Departamento de Guerra de los EEUU elaboró un folleto llamado Procedimiento para las ejecuciones militares. En este manual se detalla el tipo de nudo, la construcción del patíbulo con tamaños, grosores y distancias de dicha estructura (del tipo de las instrucciones de Ikea)… y, sobre todo, las tablas de la caída necesaria del cuerpo, dependiendo del peso del condenado (una libra son 0,45 kg)

120 lbs o menos
125 lbs
130 lbs
135 lbs
140 lbs
145 lbs
150 lbs
155 lbs
160 lbs
165 lbs
8´1″ (2,46 m)
7´10″
7´7″ (2,30 m)
7´4″
7´1″
6´9″
6´7″
6´6″
6´4″
6´2″ (1,88 m)
170 lbs
175 lbs
180 Ibs
185 lbs
190 lbs
195 lbs
200 lbs
205 lbs
210 lbs
220 1bs o más
6´0″ (1,83 m)
5′ 11″
5′ 9″
5′ 7″
5′ 6″ (1,68 m)
5′ 5″
5′ 4″
5′ 2″
5′ 1″
5′ 0” (1,52 m)

Además, había que tener en cuenta la constitución física, sobre todo muscular, para adecuar la distancia de caída. Dichas ejecuciones deberán llevarse a cabo por un verdugo del ejército, en el caso de que no esté disponible podrá hacerlo un verdugo civil y recibir un paga de lo estipulado en la localidad donde se proceda a la ejecución pero sin superar los 100 dólares por ejecución. Si tampoco hubiese verdugo civil, podrá ser nombrado verdugo un miembro de la comunidad… estable emocionalmente.

Instrucciones para construir el patíbulo

La propia horca

Nudo corredizo

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El partido de fútbol de la muerte, cuando el triunfo se pagaba con la propia vida.

23 abr
23 abril 2012

Supongo que muchos recordaréis la película Evasión o victoria (1981) en la que la selección alemana de fútbol se enfrentaba a una selección formada por prisioneros de guerra durante la Segunda Guerra Mundial y en la que se planteaba la disyuntiva de aprovechar el partido para una evasión masiva o derrotar a los alemanes en el terreno de juego, pues, como casi siempre pasa, la realidad superó a la ficción.

A comienzos de los años treinta el régimen estalinista, con su programa de colectivización, había provocado una terrible hambruna que acabó con la vida de más de 7 millones de ucranianos (Holodomor o Genocidio Ucraniano); por lo que cuando los alemanes comenzaron la invasión de la Unión Soviética, en 1941, algunos ucranianos los apoyaron al verlos como sus salvadores de las garras del tirano Stalin. Aún así, la mayoría luchó junto al ejército rojo en la defensa de Kiev, donde tras dos meses de asedio sufrieron más de 700.000 bajas entre muertos, heridos y prisioneros. El brutal régimen impuesto por los alemanes en los territorios ocupados convirtió a sus inicialmente partidarios en opositores. Los alemanes, conocedores de esta situación, decidieron congraciarse con el pueblo ucraniano y crearon un campeonato de fútbol entre varios equipos locales. Uno de estos equipos, el FC Start, estaba formado por varios jugadores del Dynamo de Kiev que, tras la ocupación, trabajaban en una panadería. El FC Start derrotó a todos los equipos locales e incluso a otros compuestos por húngaros y rumanos. Y aquí vieron los alemanes su ocasión para demostrar su superioridad… deportiva. En Kiev, el 6 de agosto de 1942, se disputó un partido entre el FC Start y un equipo de pilotos de la Luftwaffe alemana. Lo que iba a ser una muestra de la supremacía de la raza aria se convirtió, para alegría de los ucranianos, en una humillación… el FC Start venció por 5-1.

Partido de la Muerte

Pero aquello no iba a quedar así. Se organizó la revancha tres días más tarde y se preparó todo a conciencia: se reclutaron a los mejores jugadores alemanes, el árbitro era un miembro de las SS, antes del comienzo del partido recibieron una visita en los vestuarios para indicarles qué hacer y las consecuencias de su hipotética victoria… Además, el estadio fue tomada por las SS para controlar la euforia del público. Los equipos saltaron al terreno de juego e hicieron los correspondientes saludos: los alemanes brazo en alto al grito de Heil Hitler y los ucranianos, por su parte, parecía que iban a seguir las recomendaciones cuando extendieron el brazo… pero se llevaron la mano al pecho y gritaron Larga vida al deporte para regocijo de los espectadores. A pesar del nefasto arbitraje los ucranianos llegaron al final de la primera parte ganando 3-1. Durante el descanso, volvieron a recibir otra visita recordando el peligro que corrían sus vidas si ganaban. Cuando se quedaron solos discutieron qué hacer… si no podemos luchar contra ellos con las armas, los derrotaremos en el campo de fútbol y, además, devolveremos la esperanza a nuestros compatriotas. Saltaron al terreno de juego y consiguieron la victoria por 5 a 3. El público estalló de alegría y las SS comenzaron, como ellos sabían hacer, a rebajar la euforia. ¿Qué pasaría ahora con los jugadores?

A los pocos días del partido, los jugadores fueron detenidos por la Gestapo y llevados al cuartel de la policía secreta de Korolenko Street, donde fueron interrogados y torturados. Después los deportaron al campo de exterminio de Babi Yar. En este punto hay varias versiones pero todas coinciden en asegurar que tres jugadores fueron ejecutados: Nikolai Trusevich (portero y capitán del equipo), Alexei Klimenko (el jugador que poco antes de terminar el partido y a puerta vacía se giró 180º y disparó hacia el centro del campo) e Ivan Kuzmenko. Se cuenta que las últimas palabras de Trusevich fueron “el deporte rojo no morirá jamás“. En 1971, se erigió un monumento escultórico en el estadio Zenit de Kiev en memoria de aquellos héroes.

Fuentes e imágenes: Kiev Life, Big Soccer y la idea de Luis Fernando Trigueros seguidor del blog.

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Una primera dama poco puesta en historia

22 abr
22 abril 2012

En abril de 1982 el vicepresidente de los EEUU George Bush y la futura primera dama, Barbara Bush, visitaron Japón. Durante la recepción del Emperador Hirohito en el Palacio Imperial, y según cuenta Barbara Bush en sus memorias, se produjo un hecho de los de tierra trágame

Mientras el matrimonio Bush esperaba la llegada del Emperador, Barbara contemplaba la majestuosidad del Palacio y se preguntaba cómo sería aquel monstruo que había ordenado el ataque a Pearl Harbor y que había metido a EEUU en la Guerra Mundial. Cuando las puertas se abrieron y apareció Hirohito se sorprendió al encontrarse a un hombre de baja estatura, de apariencia débil y movimientos pausados. Después de los correspondientes saludos protocolarios se sentaron a la mesa. Barbara se sentó junto a él y quiso conocer más de aquel hombre que durante años fue considerado un dios para su pueblo. Pregunta tras pregunta, Barbara apenas obtenía algún monosílabo y en el mejor de los casos un gracias. Pero no se iba a dar por vencida….

Este palacio es una maravilla. Le dije.
Gracias… otra vez
¿Es nuevo? Insistí
… no había forma
¿Y el anterior? ¿Se cayó de viejo?
No. Ustedes los bombardearon

El anterior Palacio Imperial fue destruido por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y reconstruido en el mismo estilo en 1968.

Palacio Imperial Japón

Jardines del Palacio Imperial

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La verdadera Guerra de los Cien Años… Montenegro y Japón

19 abr
19 abril 2012

Se llama Guerra de los Cien Años al conflicto bélico entre Francia e Inglaterra que, en realidad, duró 116 años, desde 1337 hasta 1453. Lógicamente, y por aproximación, sería más adecuado llamar la Guerra de los Cien Años a un conflicto bélico que duró 102 años… entre Montenegro y Japón.

La opresión del Imperio otomano sobre los pueblos eslavos de la Península Balcánica en el sureste de Europa, desencadenó varias rebeliones contra los turcos y, tras el apoyo del Imperio ruso a sus hermanos eslavos, estalló la Guerra ruso-turca (1877–1878). Tras el fin de las hostilidades y el Congreso de Berlín de 1878, a iniciativa de los británicos y presidido por los alemanes, los Balcanes se reorganizaban. Montenegro amplió su territorio y aseguró su, hasta ahora, precaria independencia. En 1904 dos imperios en expansión, el ruso y el japonés, pusieron sus ojos en los mismos territorios Corea y Manchuria (China)… comenzaba la primera gran guerra del siglo XX. Montenegro, en compensación por el apoyo prestado contra los turcos y creyendo apostar a caballo ganador, también le declaró la guerra a Japón. Los problemas internos de Rusia y el poderío de la marina japonesa decantaron el triunfo, contra todo pronóstico, del lado japonés. El 5 de septiembre de 1905, con la mediación del presidente norteamericano Theodore Roosevelt, las delegaciones rusa y japonesa firmaron el Tratado de Portsmouth (EEUU)… nadie acudió en representación de Montenegro.

Guerra ruso-japonesa

En 1991, durante el conflicto de los Balcanes, las repúblicas de Eslovenia, Croacia, Macedonia y Bosnia-Herzegovina se separaron de la República Federal Socialista de Yugoslavia quedando únicamente constituida por Serbia y Montenegro. Pasando en 2003 a denominarse Serbia y Montenegro. El 21 de mayo de 2006, en un plebiscito, el 55,4% de la población montenegrina apoyó la independencia de este territorio y el 3 de junio de 2006 el parlamento de Montenegro ratificó estos resultados proclamando la independencia del país, con lo que la confederación de Serbia y Montenegro dejaba de existir fragmentándose en dos estados: Serbia y Montenegro. Y en este punto es donde alguien se percató de que después de 102 años seguían en estado de guerra con Japón. A finales de junio de 2006, Akiko Yamanaka, viceministro de Relaciones Exteriores de Japón, viajó a Podgorica para firmar la paz y, así, poder reconocer a Montenegro como un estado independiente.

Montenegro

Fuentes: Daily Onigiri, History News Network, Tofugu,

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Tacfarinas, el rebelde del Sahara que no se doblegó ante Roma

18 abr
18 abril 2012

Nuestro archienemigo de hoy fue un hombre indomable, un apasionado defensor de la libertad de sus tierras agrestes frente al codicioso invasor, un líder nato que mantuvo en jaque a las guarniciones romanas hasta que el mismo emperador Tiberio ordenó que fuese eliminado para siempre. En el largo tiempo que duró el mundo romano, no recuerdo a ningún otro caudillo tribal que acaparase la atención de cuatro diferentes procónsules, y menos que tres de ellos celebrasen su triunfo en las calles de Roma por vencer a un enemigo al que, en realidad, no habían vencido.

Vigésimo sexta entrega de “Archienemigos de Roma“. Colaboración de Gabriel Castelló

Comencemos por el principio… ¿Quién fue Tacfarinas? Su nombre latinizado procede del original en bereber, Tikfarin. Por las escasas fuentes clásicas que abordan su rebelión, principalmente Tácito en sus Anales, se deduce que no procedía de familia noble o acaudalada. Como muchos otros jóvenes musulani, una de las tribus nómadas de la Numidia pre-sahariana, acabó enrolándose como un jinete auxilia más de las legiones. Ya en tiempos de los Barca, la mejor caballería ligera de la Antigüedad procedía de las estepas norteafricanas: getulos, númidas y garamantes nutrían las alas de las legiones desde la Segunda Guerra Púnica.

Jinetes númidas

Pero… ¿Cómo este hombre anodino levantó durante años en contra de Roma tan vasto territorio? Desde la caída de Cartago, el norte de África siempre fue un bocado muy apetitoso para Roma, tan codiciado como posteriormente explotado. Nuestro subconsciente nos lleva a pensar en el sur de Marruecos, Argelia, Túnez y Libia como lugares desolados, semidesérticos, parajes olvidados por el hombre y los dioses, pero en tiempos de los Escipiones, o de Augusto en este caso, no fueron así. Lo que Roma llamó África Proconsular o Nova, que hoy correspondería más o menos con Túnez y el este de Argelia, fue el principal granero del Mediterráneo occidental. El territorio tenía más población que Britania por aquel tiempo, rondando el millón y medio de habitantes. Entre Sicilia, Egipto y África producían suficiente trigo para mantener a todo el Imperio. La desertización severa de estas tierras proviene de la baja Edad Media. El mundo sufrió un empeoramiento climático muy serio en aquellos tiempos, el norte se enfrió tanto que forzó a los pueblos germanos del Báltico a buscar el calor de las tierras meridionales, mientras que un calor extremo en África acabó desecando las estepas de Libia y Argelia. Las descripciones de los geógrafos griegos y romanos de estos territorios nos hablan de regadíos, olivos y trigales, donde hoy solo encontramos oasis y arena.

Quizá la falta de una presión sistemática en la indeterminada frontera del sur hizo que, después de la exitosa expedición de L. Cornelio Balbo, gaditano y procónsul de África, contra los garamantes en el 19 a.C., sólo una legión controlase tan vasta zona, la III Augusta, acampada cerca de Theveste (Tébessa, Argelia) Las explotaciones latifundistas de finales de la República se expandieron inexorablemente por las tierras de pastoreo que sostenían a los nómadas, obligándoles a replegarse cada vez más al seco sur. Esta sumisión a los terratenientes o desplazamiento forzoso provocó innumerables pequeños conflictos, como el solventado por Balbo, que se saldaron con más de cinco mil victimas indígenas tras las sucesivas represiones romanas.

Theveste

La codicia y crueldad de los diversos gobernadores ayudaron a gestar el escenario perfecto para una rebelión a gran escala. La chispa saltó desde las propias filas de los auxilia. Después de pasar años de servicio a Roma, Tacfarinas desertó. Quizá fue por una decisión impulsiva ante alguna injusticia, quizá porque su plan de insurgencia estaba ya maduro. Esto sucedió en el 15 d.C.; Tiberio llevaba solo un año como sucesor del largo y “pacífico” mandato de Augusto y, según mi hipótesis personal, estoy seguro de que hasta África habrían llegado las noticias del desastre de Teutoburgo y la muerte de Varo sus tres legiones a manos del germano Arminio, otro auxiliar nativo como él que había decidido cambiar de lealtades y vengarse de las afrentas de Roma, hecho sucedido tan solo seis años antes de su deserción. El caso es que pronto sus paisanos musulami le dieron pleno apoyo, creando con su experiencia de combate bajo las Águilas una banda de salteadores profesionales que comenzó a hostigar los intereses de Roma en la región. No estaba solo en aquellos páramos. Otro caudillo local, el mauro Mazippa, juntó fuerzas con él, pues éste régulo tribal mantenía su disputa personal con el rey títere de Mauritania, Juba II, amigo personal de Augusto y regente de aquel reino cliente. Mientras Tacfarinas organizó a su infantería al estilo romano, Mazippa se encargó de crear un cuerpo de caballería formidable con el que dar cobertura a su colega y mil quebrantos de cabeza al procónsul de África.

El gobernador en cuestión, Marco Furio Camilo, harto de las airadas protestas de los latifundistas cuyos campos eran saqueados en las recurrentes razias de Mazippa, movilizó en la primavera del 17 a la III Augusta y sus cuerpos auxiliares, en total cerca de 10.000 hombres, dispuesto a presentarle batalla al númida rebelde. El enfrentamiento se saldó a su favor, huyendo Tacfarinas hacia el desierto tras ser derrotado por la férrea infantería pesada de las legiones. Camilo se ganó un triunfo, pero el problema no se conjuró, tan solo se aplazó.
Poco después de que el tal Camilo celebrase su victoria entre vítores y aplausos, Tacfarinas volvió a la carga, continuando con su estrategia de guerrillas, tan típica en tierras africanas e hispanas. Las protestas continuaron y el siguiente procónsul para el 18, Lucio Apronio, se vio forzado a remprender la campaña contra los insurgentes. Tacfarinas se envalentonó tras realizar varias incursiones relámpago con mucho éxito, tanto como para poner sitio a un campamento junto al río Pagyda en el que una cohorte de la III Augusta permanecía fortificada. Un centurión llamado Decrio era el primus pilus al mando de aquel contingente y, según nos lega Tácito, “consideró vergonzoso que los legionarios romanos se sintiesen asediados por una chusma de desertores y vagos”. Decrio dirigió una salida dispuesto a romper el cerco, acción que fracasó debido a la superioridad numérica de los númidas. El valiente centurión, herido de flecha en un ojo y varias partes más de su cuerpo, les ordenó a gritos a sus hombres seguir avanzando, pero aquellos, atemorizados por la fiereza de los indígenas, le dejaron morir solo y se retiraron al resguardo de los muros de su fortín. Tacfarinas, apremiado por la llegada de Apronio y los refuerzos, levantaron el cerco, pero el procónsul, cuando liberó el fuerte y supo de la conducta ignominiosa y cobarde de aquella cohorte, ordenó que se aplicase el peor castigo disciplinario del ejército romano: el diezmo. Uno de cada diez hombres murió apaleado por sus propios compañeros…

Reinos en el Norte de África

El escarmiento del río Pagyda resultó un estímulo implacable para las tropas romanas. Poco después, la III Augusta se enfrentó a Tacfarinas en Thala (Túnez, el mismo lugar donde fue vencido 120 años antes otro númida memorable, Yugurta), derrotando de nuevo a las tribus indígenas a campo abierto. Esta victoria romana le hizo confirmar a Tacfarinas su enorme dificultad de vencer según las normas de la guerra convencional a una legión romana, obligándole a seguir insistiendo en su plan de guerrillas que tan buen resultado le había dado hasta aquel momento. Para mayor cúmulo de desgracias, durante su repliegue hacia la costa fue sorprendido por un destacamento comandando por el hijo del procónsul, L. Apronio Cesanio, escaramuza de la consiguió escapar y refugiarse en los Montes Aurès, pero a costa de que el joven tribuno se apoderase de todo el botín de guerra que había amasado tras tres años de correrías. Apronio padre lo exhibió por las calles de Roma en el triunfo que el Senado le concedió por semejante hazaña. De nuevo, el problema estaba parcialmente resuelto… pero solo parcialmente.

Poco después de dicho triunfo, Tacfarinas envió un embajador a Roma, dispuesto a entrevistarse con el mismísimo Tiberio y reclamarle tierras para él y los suyos dentro de la provincia a cambio de un armisticio total. La misiva, más que una oferta de paz, era un chantaje, pues Tacfarinas advertía al emperador de que, de no aceptar dicho acuerdo, mantendría sus hostilidades de forma permanente en una guerra sin fin contra Roma. La oferta del númida era seria, pero Tiberio estalló en cólera cuando la escuchó. Tácito recoge en sus Anales que el emperador, cuya cordura y estabilidad emocional empeoró, y mucho, con la edad, dijo:

Ni siquiera Espartaco se atrevió a enviar mensajeros

El enfado de Tiberio, ultrajado de que un apestoso desertor de las legiones, para él un infame bandido, le tratase como a un igual, proponiéndole pactos de estado, le hizo no escatimar recursos para aniquilar a semejante energúmeno de una vez por todas. Obviamente, la oferta fue rechazada y el emperador encargó al Senado la elección de un comandante capaz que solventara tan feo asunto. El elegido fue el tío de Lucio Aelio Sejano, la “siniestra” mano derecha de Tiberio, llamado Quinto Junio Bleso, un veterano de las legiones con experiencia en gobernar provincias conflictivas como Panonia. Además de la III Augusta instalada en África, Bleso se llevó consigo la IX Hispana y la XV Cohors Voluntariorum desde el limes del Danubio. Entre las dos legiones, la cohorte y sus auxilia, Bleso aunó cerca de 20.000 hombres en su aventura africana. Su primera disposición fue sencilla: el perdón indiscriminado para quien desertara de la revuelta, para todos menos para uno: Tacfarinas. El nuevo procónsul, contando con el doble de efectivos que sus dos antecesores, cambió de estrategia. No buscó un combate campal en el que vencer sin exterminar a los rebeldes, sino que partió sus fuerzas en tres columnas que se adentraron en tierras númidas por tres lugares diferentes, creando un enjambre de fortines permanentes con el que cortarles los movimientos a los insurgentes. La táctica de acoso y cerco dio su fruto. En el 22 hubo nuevos enfrentamientos, el hermano de Tacfarinas fue apresado y la disidencia popular se disolvió como una tempestad de arena. Después de retirar sus tropas durante el invierno, Bleso volvió a Roma en la primavera del 23 y tuvo su triunfo, el último otorgado a alguien no perteneciente a la familia imperial; Tiberio quedó satisfecho pero, de nuevo, el problema quedó sin resolver.

El nuevo procónsul del 24, Publio Cornelio Dolabela, se encontró con la triste realidad. Tacfarinas seguía pululando por el vasto territorio fronterizo que se extendía en el límite sur de la provincia, arropado por un ejército de disidentes, y los saqueos y correrías se seguían produciendo con absoluta impunidad. Tiberio y Bleso habían pecado de optimistas y no se habían detenido a pensar que la gran fuerza del líder rebelde residía en la inmensidad del desierto y sus correosos moradores. No sólo contaba entre sus filas a los prófugos libios, númidas o africanos, sino también colaboraban con él grupos de getulos y garamantes del árido sur, etnias antepasadas de los actuales tuaregs. Hasta los mauros descontentos con el servilismo del joven y filo-romano rey Ptolomeo, el heredero de Juba II, se pasaron a la causa númida. Atacaban y desaparecían en las arenas antes de que las guarniciones romanas pudiesen reaccionar. Las cohortes todavía no usaban camellos en aquella época y adentrarse en el inhóspito interior de Libia suponía una aventura fuera del alcance de un procónsul, por muy intrépido que fuese. Para mayor impulso de la revuelta, la salida de la IX Hispana de África fue usada por la propaganda númida como acicate para sumar efectivos, argumentando que los graves problemas del Imperio en el lejano norte les obligaban a sacar sus tropas de África. Había llegado el momento de liberar Numidia del yugo romano.

Númidas

Toda esta coyuntura hizo que Tacfarinas se entusiasmara mucho más y pusiese sitio a la plaza de Thubuscum (Khamisa, Argelia), pero la rápida intervención de Dolabela desarticuló el asedio, provocando una nueva derrota indígena ante la disciplinada infantería de la III Augusta. El procónsul, más hábil que sus antecesores, no dio su sencilla victoria como definitiva hasta no capturar al líder rebelde y emprendió en persona su persecución. Valiéndose del apoyo de su aliado Ptolomeo, en cuyo territorio se había refugiado el númida, montó cuatro cuerpos de ejército bien nutridos de jinetes mauros cedidos por éste y peinó el sur de la provincia valle a valle. Un informador local avisó al procónsul de que Tacfarinas se encontraba escondido en las ruinas de un lugar llamado Auzea (Sour el-Ghozlane, Argelia) La zona era boscosa y ondulada, ideal para acercarse sin ser visto con una pequeña expedición. Así lo hizo Dolabela. Llegó hasta allí, esperó toda la noche en silencio y, antes de que rompiera el alba, los confiados númidas se despertaron de súbito con las bocinas y los gritos de la legión. Fue una carnicería. La infantería romana, tan efectiva como despiadada, mató como conejos a los insurgentes, aún medio dormidos o medio desnudos, desmontados y mal armados. Los hombres de la III Augusta no tuvieron misericordia: el rencor acumulado tras ocho ingratos años de guerra se desató aquel sangriento amanecer. Siguiendo órdenes estrictas del procónsul, los centuriones dirigieron a sus hombres hacia Tacfarinas. Primero cayeron sus guardaespaldas, después su hijo y, al final, solo y acorralado, él mismo se ensartó en la astas de los legionarios que pretendían apresarle.

Con la muerte de Tacfarinas se desvaneció el último aliento de independencia de las tierras de los musulami, quedando integradas hasta la llegada de los vándalos dentro de la provincia de África. P. Cornelio Dolabela, el verdadero vencedor del insurgente númida, reclamó su triunfo al Senado, pero su proposición fue desestimada por orden de Tiberio. Tácito intuyó la alargada sombra de Sejano tras aquella injusta decisión, pues si hubo alguien merecedor del triunfo sobre Tacfarinas, ese era Dolabela, aunque ello hubiese supuesto la vergüenza de Bleso, y peor aún, del propio Tiberio.

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¿Por qué la Stasi tenía una colección de calzoncillos y bragas en frascos de vidrio?

17 abr
17 abril 2012

El Ministerio para la Seguridad del Estado, más conocido como Stasi, era el órgano de inteligencia de la República Democrática Alemana (RDA). Con sede en Berlín Oriental, operó desde el 8 de febrero de 1950 hasta finales de 1989. Con un complejo sistema de informadores infiltrados en la sociedad alemana y un sistema brutalmente represivo, incluyendo ejecuciones secretas, controló cualquier conato de disidencia en la RDA. Toda las comunicaciones, tanto interiores como con el exterior, eran controladas por los miembros de la Stasi, llegando a interceptar hasta 20.000 llamadas telefónicas a la vez o leer 2.300 telegramas al día.

Emblema Stasi

Con la caída del Muro de Berlín y la posterior reunificación alemana se encontraron miles de expedientes en los archivos de la Stasi que puestos uno encima de otro podrían alcanzar una altura de 112 Km sin contar, lógicamente, todos los que se destruyeron en su momento. Incluso el jefe del Partido Comunista de la RDA, Erich Honecker, tenía el suyo. También se localizaron parte de los archivos de los informadores/colaboradores entre los que aparecían más de 10.000 menores de 18 años. Una de las mayores sorpresas, en esta búsqueda de los vestigios del espionaje sufrido, fue una colección de frascos de vidrio cerrados herméticamente y con pegatinas identificativas con el nombre, edad, domicilio y demás datos personales de los propietarios del contenido de los frascos…  ropa interior y otros tejidos.

Frascos Stasi

Para tener localizados a todos los disidentes, o como mínimo sospechosos, la Stasi recolectó su ropa interior, normalmente robándola de los propios domicilios. Así, si el disidente en cuestión se escabullía de la vigilancia, podía rastrearse su paradero dándoles a los perros las prendas para que pudiesen seguir su olor. Supongo que el hecho de elegir la ropa interior sería por la intensidad del olor y que las sustracciones de prendas se harían directamente del cesto de la ropa sucia. Algunos de los frascos están ahora en exhibición en el museo de la Stasi en Berlín.

Fuente e imagen: BBC

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Los peligros de ser bajo o discapacitado en Corea del Norte

16 abr
16 abril 2012

El joven líder de Corea del Norte, el niñato Kim Jong-un, habló ayer por primera vez ante las masas para ensalzar al régimen comunista y a su fundador y abuelo, Kim Il-sung, cuyo centenario se celebró con un espectacular desfile militar en Pyongyang. Este tipo de ensalzamientos multitudinarios tienen asegurado el éxito por el miedo y la represión, cuando son dentro de sus fronteras, y por el pago de los servicios prestados, como en el pasado mundial de fútbol, cuando son en el exterior.

Tras los Juegos Olímpicos de Seúl (Corea del Sur) durante el verano de 1988, el presidente vitalicio de Corea del Norte, Kim Il-sung, iba a utilizar la celebración en Pyongyang del decimotercer Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, durante 8 días en julio de 1989, para vender la excelencias de su país y contrarrestar el éxito de su vecino del sur. El lema del festival “Por la solidaridad antimperialista, la paz y la amistad“. Para ello se embarcó en grandes proyectos arquitectónicos como el estadio Primero de Mayo, el mayor del mundo con capacidad para 150.000 personas, además de engalanar la ciudad y limpiar todo lo que diese mala imagen. Dentro de esta limpieza también se incluían las personas de pequeña estatura o con algún tipo de discapacidad que pudiesen afear el espectáculo.

Estadio Primero de Mayo

Seis meses antes del evento, y en medio de la noche, la policía hizo una redada en las calles y casas de Pyongyang. Sin mediar ningún tipo de explicación, todos las personas con algún tipo de discapacidad fueron enviadas a remotas aldeas donde ya nada se volvió a saber de ellos. Otro grupo que sufrió la limpieza selectiva fueron las personas de baja estatura. Con el cuento de que los científicos norcoreanos habían descubierto un tratamiento para crecer rápidamente se reclutaron miles de voluntarios. Para ser eficaz se debía suministrar en un entorno propicio y bajo unas condiciones ambientales que, casualmente, se daban en unas apartadas islas del mar del Japón. Se fletaron dos grandes barcos, una para mujeres y otro para hombres, y fueron enviados a unas islas deshabitadas lejos de la civilización. Nada se volvió a saber de ellos.

El gobierno de Corea del Sur prohibió que los estudiantes de su país participasen en el festival, pero la líder estudiantil surcoreana Sukyung Lim, conocida como la Flor de la Unificación , consiguió asistir. A su regreso a Corea del Sur fue acusada de violar la Ley de Seguridad Nacional y encarcelada durante tres años y medio. Desde su salida de la cárcel, ella ha trabajado como periodista involucrándose en la lucha por los derechos humanos y la paz en la península de Corea.

Imagen. Fuentes: Foreign Policy

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Cuando la censura libró a Franco de sufrir abusos deshonestos

15 abr
15 abril 2012

Tal como se establece en el manual de los regímenes totalitarios y dictatoriales, la censura informativa es una práctica determinante para mantener un pensamiento único y teledirigido entre los súbditos. Además, esta práctica suele ir acompañada con la represión y el consecuente exilio de los díscolos, produciendo un empobrecimiento cultural e intelectual. Agravado, en el caso de la posguerra española, con la escasez y la penuria económica. ¡Menudo panorama!

En nuestro caso, para rizar el rizo, teníamos una censura religiosa y civil. Los censores de la Iglesia Católica, encargada del control moral y doctrinal, hacían constar en las publicaciones la inscripción Nihil obstat (abreviatura de nihil obstat quominus imprimatur, no existe impedimento para que sea impresa). Respecto a la censura civil, se promulgó la Ley de prensa de 22 de abril de 1938, todavía en plena Guerra Civil, por la que la prensa pasaba a convertirse en mero transmisor de los valores oficiales e instrumento de adoctrinamiento político y a los periodistas en dignos trabajadores al servicio de España.

En cierta ocasión, según cuenta Juan Eslava Galán en De la alpargata al seiscientos, un joven de la localidad de Oliva de la Frontera (Badajoz), que estrenaba una moto de segunda o tercera mano, se presentó en casa de su novia para invitarle a dar un paseo. La chica, de intachable moral y de familia cercana al Régimen, pidió el correspondiente permiso paterno y, aunque a regañadientes, se lo concedió. Delante de la familia, y de los curiosos, subió a la moto a mujeriegas (con las dos piernas a un lado) y le dijo a su novio: cuando quieras. Dio unas vueltas por el pueblo y, con la excusa de probar la moto en carretera, salió del pueblo hasta un paraje escondido donde paró la moto… ¡Bájate, que hoy no te salva ni Franco! Ese mismo día la pareja de la Guardia Civil se presentó en casa del muchacho y se lo llevó al cuartelillo. El día del juicio no le ocurrió otra cosa que alegar que su novia, delante de muchos testigos, había dicho cuando quieras… Fue condenado tanto por abusos deshonestos como por ofender al jefe del Estado (¡Bájate, que hoy no te salva ni Franco!).

Un periodista, no sé si despistado o con toda la intención del mundo, publicó en un diario de Sevilla… “Condenado por abusos deshonestos y ofensas al jefe de Estado“. La censura estuvo rápida y obligó a modificar aquel titular que daba a entender que el jefe del Estado había sufrido abusos deshonestos.

Imagen: Ruedo Ibérico

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