Archive for month: febrero, 2012

Precios y salarios en la antigua Roma

29 feb
29 febrero 2012

Hoy en día, tal como están las cosas, los que tenemos la suerte de tener un salario, comprobamos como disminuye mes a mes… y gracias. Nos vamos a dar un paseo por la antigua Roma, y gracias al Edicto de Precios Máximos o el Edicto de Diocleciano, vamos a ver qué salarios recibían algunas profesiones y a qué precios tenían que hacer frente.

Pergamino del Edicto

Cayo Aurelio Valerio Diocleciano Augusto, para los amigos Diocleciano, nació en el seno una familia humilde y fue escalando puestos en la jerarquía militar hasta convertirse en el comandante de la caballería del emperador Caro. Tras la muerte de Caro y de su hijo Numeriano, Diocleciano fue aclamado emperador por el ejército y gobernó desde el 20 de noviembre de 284 hasta el 1 de mayo de 305.

Durante lo segunda mitad del siglo III el Imperio Romano sufre una grave crisis -crisis imperial- alimentada por las guerras civiles, las luchas por el poder, la presión de los bárbaros, la peste y una profunda depresión económica agravada por los caprichos monetarios (acuñando moneda propia) de los codiciosos emperadores. En 301, para poner un poco de orden, Diocleciano decide promulgar el Edicto de Precio Máximos para estabilizar la moneda y atemperar la grave crisis económica. El cumplimiento del edicto era obligatorio en todo el Imperio y, además, fijar precios superiores estaba penado con la muerte. Esto son algunos de los precios y salarios, en denarios, que se fijaron en el edicto:

  • Salarios:
  • Trabajador agrícola  - 25 al día
  • Carpintero o albañil –  50 al día
  • Pintor (brocha gorda) –  75 al día
  • Pintor (de cuadro) – 150 al día
  • Tejedor de lana – 175 por manto
  • Panadero –  50 al día
  • Construcción de barcos, fluviales y marítimos –  50 y 60 al día respectivamente.
  • Arriero – 25 al día
  • Barbero/peluquero – 2 por persona
  • Limpiador de cloacas - 25 al día
  • Escriba, para mejorar la escritura – 25 por cada 100 líneas. Redacción de peticiones o documentos públicos – 10 por cada 100 líneas.
  • Maestro: desde 50 al mes por alumno para los de niños hasta 250 al mes por alumno para los de Retórica.
  • Legionario medio – 15.400 al año incluido el valor del trigo que recibían al año.
  • Guardia Pretoriana – 19.000 al año incluido el trigo.
  • Precios
  • Trigo, un modio (8,75 kg.) –  100
  • Cebada y centeno, un modio – 60
  • Lentejas, un modio – 100
  • Sal, un modio – 100
  • Judías, un modio – 100
  • Arroz, un modio – 200
  • Vino, como un Rioja o Ribera del Duero, un sextarius (1/2 litro) – 30
  • Vino de mesa o de la casa, un sextarius – entre 8 y 16  
  • Cerveza gala, un sextarius - 4
  • Cerveza egipcia, un sextarius – 2
  • Miel, como la de la Alcarria, un sextarius – 40
  • Aceite de oliva, un sextarius – 40
  • Carne de cerdo o de venado, una libra (326 gramos) - 12
  • Pierna de cerdo, Menápico o Cerritano - 20
  • Carne de vaca, una libra – 8
  • Un pollo – 60
  • Un faisán – 250
  • Pescado de mar, una libra – entre 16 y 24. Para los de río, un libra – entre 8 y 12
  • Pescado salado, una libra – 6
  • Mantequilla, una libra – 16

Es muy difícil hacer una comparativa de estos precios con los actuales pero puede servir para hacernos una idea de lo que podía adquirir cada ciudadano romano con su salario y las diferencias entre las distintas profesiones. Además, también hay que tener en cuenta que el porcentaje del salario que gastamos en alimentos nada tiene que ver con el empleado en la antigua Roma. Como curiosidades: la gratificación por una victoria de un gladiador podría equivaler a la salario anual de un maestro y el auriga Cayo Apuleyo Diocles, el Fernando Alonso de la época, llegó a ganar en toda su carrera unos 35 millones de sestercios (un denario – cuatro sestercios) en el siglo II.

Fuentes: Forum Ancient Coins, Constantine the Great coins,

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El chino Sung Tz’u, el primer CSI de la historia… siglo XIII

28 feb
28 febrero 2012

Aunque supongo que la policía científica no estará muy contenta, por lo irreal de las investigaciones, la serie de TV estadounidense Crime Scene Investigation o CSI sobre científicos forenses se ha hecho muy popular. Tecnología de pura ciencia ficción mezclada con originales métodos de investigación y acompañado de un fanático de la entomología, Gil Grissom, que utiliza a los insectos para resolver casos. Y como aquí hemos dicho en muchas ocasiones… nada nuevo bajo el sol.

Si nos trasladamos al siglo XIII en China encontraremos el primer caso en el que se utilizó la entomología forense para resolver un caso de asesinato. En 1235 el chino Sung Tz’u (no confundir con Sun Tzu, el general, estratega militar, filósofo y autor del libro “El arte de la guerra“) escribió el libro “The Washing Away of Wrongs. Forensic Medicine in Thirteenth-Century” (El lavado de los agravios: Medicina Forense en el siglo XIII) sobre investigaciones forenses (cómo examinar el cuerpo y la escena del crimen, determinar causas de la muerte…) y en el que se detalla el primer caso de entomología forense aplicada para resolver un caso:

Un buen día apareció un campesino muerto en un arrozal y, como suele ocurrir en estos casos, nadie sabía nada. Cuando el magistrado local comprobó el cuerpo pudo determinar que el arma homicida había sido una hoz como las que utilizaban para recolectar el arroz. Reunió a todos los campesinos del pueblo, los puso en fila y les ordenó que todos pusiesen en el suelo y junto a ellos su hoz. Al cabo de un rato, señaló a uno de los campesinos como culpable del crimen… sobre su hoz estaban revoloteando las moscas. Aunque las hoces estaban todas limpias, las moscas se sintieron atraídas por los restos de sangre que ya sabemos, por la serie, que es muy difícil de limpiar.

Imagen: Alarmas

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El latín nos explica por qué cualquiera puede ser ministro pero no maestro

27 feb
27 febrero 2012

Antes de dar la oportuna explicación os voy a contar una anécdota, que muchos ya conoceréis, sobre la importancia del latín. En cierta ocasión José Solís Ruiz, ministro de Trabajo durante el régimen franquista y natural de Cabra (Córdoba), le discutía al político y rector de la Universidad Complutense, profesor Muñoz Alonso, para qué servía el latín. El profesor le respondió:

Por de pronto, señor ministro, para que a Su Señoría, que ha nacido en Cabra, le llamen egabrense y no otra cosa.

Y volviendo al título de este post, vamos a servirnos de la etimología, y el latín, para explicar por qué cualquiera puede ser ministro pero no maestro.

El término maestro deriva de magister y este, a su vez, del adjetivo magis que significa más o más que. El magister lo podríamos definir como el que destaca o está por encima del resto por sus conocimientos y habilidades. Por ejemplo, Magister equitum (jefe de caballería en la Antigua Roma) o Magister militum (jefe militar).

El término ministro deriva de minister y este, a su vez, del adjetivo minus que significa menos o menos que. El minister era el sirviente o el subordinado que apenas tenía habilidades o conocimientos.

Por tanto, queda demostrado que para ser ministro no hace falta ser… nada.

Fuente: Memoria de la Historia – Carlos Fisas

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Convertir el trigo en oro, patente número 14.204

26 feb
26 febrero 2012

Ya hablamos en su momento de Hennig Brand, un comerciante alemán al que la dote de su esposa le permitió dedicar su tiempo al noble arte de la alquimia para conseguir oro destilando orina… al final descubrió el fósforo. Hoy volvemos a la carga con otro iluminado que pretendía convertir el trigo en oro… y registró la patente.

Patente Británica nº 14.204 otorgada el 27 de octubre de 1884 a Harry Fell para convertir el trigo en oro. El método en cuestión es algo así:

Hacer una mezcla de granos de trigo y paja cortada, mitad y mitad, y dejarla macerar en agua durante 10 horas a una temperatura de 59º F (15º C). Tras las 10 horas colar la mezcla y dejarla reposar en un recipiente de barro poco profundo durante 24 horas a una temperatura de 60º (15,5º C). Transcurrido ese tiempo, la película que cubre el líquido… era oro.

Que sepáis que yo ya estoy en el proceso de dejar reposar la mezcla… me faltan 12 horas. Si mañana no escribo nada, no me busquéis.

Fuentes: Science, The Stupid History of the Human Race – Bob Fenste

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El día que los libios y los pueblos del mar perdieron más miembros

24 feb
24 febrero 2012

Los pueblos del mar eran una confederación de marineros del Mediterráneo que durante el segundo milenio antes de Cristo asaltaban y atacaban las poblaciones de Egipto y el Cercano Oriente. Las incursiones de esta confederación, que no era permanente ni fijos sus componentes, eran frecuentes en el delta del Nilo y en las poblaciones costeras, también se aliaban con los enemigos de Egipto para rapiñar todo lo que pudiesen.

Merneptah fue el cuarto faraón de la XIX dinastía del Antiguo Egipto que llegó al poder a los sesenta años de edad. En 1208 a.C. emprendió una batalla contra los libios (de la tribu libu y del que deriva el nombre de Libia) a los que, lógicamente, se habían unido los pueblos del mar. La victoria de Merneptah fue total, como se puede comprobar en el templo de Karnak donde se representa la campaña del faraón:

Además, también se hace referencia y se detallan todos los trofeos obtenidos en la batalla que los escribas, como ya comentamos en las excusas para no ir a trabajar a los pirámides, contaban y anotaban. La práctica egipcia, respecto a los trofeos de guerra, era cortar el pene de los enemigos muertos y su mano derecha si el enemigo estaba circuncidado. El recuento de todos los penes y manos arrojó el siguiente desglose de bajas enemigas:

6.359 Libios (entre los que había 6 generales)
2.201 de Ekwesh (identificado como Acaya, región del oeste de Grecia)
222 de Shekelesh (identificado como Sicilia)
742 de Tursha (identificado como Tirrenia o Etruria)
200 de Shardana (identificado como Sardinia-Cerdeña)

Fuentes: The end of the Bronze Age: changes in warfare and the catastrophe – Robert Drews, A mind of its own: a cultural history of the penis – David M. Friedman

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¿Por qué F.D. Roosevelt llevaba el coche de Al Capone cuando declaró la guerra a Japón?

23 feb
23 febrero 2012

El 7 de diciembre de 1941 la Marina Imperial Japonesa lanzaba un ataque sorpresa contra la Flota del Pacífico de la Armada de los Estados Unidos en Pearl Harbor. El ataque destruyó 13 buques de guerra y 188 aeronaves, y mató a 2.403 militares y 68 civiles estadounidenses. Ante el temor de un posible atentado contra el presidente americano, Franklin Delano Roosevelt, el servicio secreto decidió reforzar su seguridad… y la de su transporte. Al día siguiente el presidente se iba a dirigir al Congreso para solicitar el Estado de Guerra y no disponían del transporte adecuado para su traslado. Además del poco tiempo disponible, se encontraron con un problema presupuestario… una ley federal prohibía gastar más $ 750 para la compra del coche presidencial. Un miembro del servicio secreto, que años antes había intervenido en la captura de Al Capone, recordó que se le había confiscado un coche blindado, un 1928 Cadillac Town Sedan 341A.

Aquel Cadillac estaba equipado con la última tecnología de la época: sirena, luces ocultas, radio de la policía, un blindaje de casi 3 cm. de espesor y ventanillas a prueba de balas. Sólo hubo que trabajar en la parte mecánica y un lavado de cara de un coche que llevaba varios años en los depósitos del Departamento del Tesoro. A la mañana siguiente F.D. Roosevelt se trasladaba al Congreso en el coche del mafioso:

Espero que al señor Capone no le importe, dijo Roosevelt

El presidente siguió utilizando el Cadillac hasta que la Ford Motor Company pudo adecuar el Lincoln 1939 V12. Como el coste seguía excediendo de la limitación de los $ 750 se arregló con un arrendamiento de $ 500 al año.

Fuentes: CNet, The Forgotten History Blog, History

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Cuando en España un kilo de pan pesaba 800 gramos

22 feb
22 febrero 2012

Espero que este post de hoy no sirva para que algún iluminado piense que también sería una buena medida anticrisis… es sólo un detalle de cómo no hacer las cosas pero que, lamentablemente, se hizo y, además, vía Decreto en 1918.

En 1917, y en plena Primera Guerra Mundial, España vivía su particular crisis: un movimiento sindical militar (las Juntas de Defensa), un movimiento político (la Asamblea de Parlamentarios de orientación catalanista que tuvo lugar en Barcelona) y un movimiento social (la huelga general convocada por UGT y CNT). Tras las Elecciones Generales de febrero de 1918 llega al poder Antonio Maura, quien dirigió un gabinete de concentración con conservadores y liberales.

Huelga general de 1917

Una de las primeras medidas que tuvo que tomar fue atajar el alto precio de un alimento básico… el pan. La teoría: las tahonas subían los precios porque había subido el precio de la harina, los fabricantes de harina porque había subido el del trigo y los agricultores lo subían porque decían que había poco trigo. La práctica: había trigo suficiente, el problema es que los acaparadores y/o especuladores lo acumulaban para que la escasez en el mercado hiciese subir los precios. Había que sacar al mercado el trigo oculto. Para ello, el nuevo gobierno tenía dos opciones: una, incautar el trigo oculto para sacarlo al mercado y, otra, fijar el precio del trigo a un precio que resultase interesante para que los especuladores lo sacasen. Lamentablemente se tomó esta última que conseguía sacar el trigo oculto pero a un precio tal, que el objetivo de rebajar el precio del pan quedaba muy lejos, incluso podía subirlo. Así que, hubo que tomar una drástica medida:

En 1918, y vía decreto, el kilo de pan pasó a pesar 800 gramos.

No se modificaron las unidades de medida, sólo que el pan tuvo esta caprichosa variación para distorsionar su precio.

Fuentes: Hemeroteca ABC (1918), Historiadores de la Cocina, Menudas historias de la historia – Nieves Concostrina, La Casa del Arce rojo

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En la Guerra Civil española se utilizaron pavos como paracaídas

21 feb
21 febrero 2012

Al igual que en otros lugares de España, en la provincia de Jaén el golpe de Estado de 1936 fracasó. La indecisión de los jefes que dirigían la comandancia de la Guardia Civil frenó el deseo de la mayor parte de los oficiales y tropa de añadir la provincia a las fuerzas sublevadas. Aún así, los republicanos desconfiaban de la Benemérita y les obligaron a entregar las armas, lo que tensó todavía más la situación.

El 18 de agosto de 1936, asumió el mando el capitán de la Guardia Civil Santiago Cortés y decidió refugiarse en el Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza en Andújar (Jaén). El grupo de refugiados estaban compuesto por 165 miembros de la Benemérita, 44 paisanos y 4 sacerdotes, junto con sus familiares, en total unas 1.200 personas. Pronto pasaron de un encierro voluntario, incluso bajaban a Andújar a por provisiones y recibir atención médica, al puro y duro asedio de las tropas republicanas.

Santa María de la Cabeza

Las provisiones iniciales pronto comenzaron a agotarse, pero como caídos del cielo, y nunca mejor dicho, fueron reabastecidos de alimentos, armas y medicinas (70 toneladas desde Córdoba y unas 80 desde Sevilla) por los sublevados desde las zonas que controlaban en el Sur. Lógicamente, la única forma de aprovisionamiento era aérea, pero era imposible utilizar los paracaídas para hacerles llegar los suministros por la dificultad de hacerlos caer en el pequeño reducto del Santuario. Así que, decidieron utilizar dos técnicas: una, lanzándose en picado hacía el objetivo para aproximarse lo máximo posible y, una vez soltados los suministros, remontar rápidamente; y, dos, la técnica del pavo para las provisiones más delicadas y de poco peso (medicamentos). Esta última técnica consistía en soltar los pavos, a los que previamente se les habían atado las provisiones, desde la vertical del objetivo y con su frenético aleteo, que no les permite volar pero sí frenar la caída, aterrizar sin romper la carga. Además, este curioso paracaídas también se podía comer. Destaca en estas tareas de aprovisionamiento el aviador Carlos Haya, piloto personal del general Franco, que realizó más de un tercio de los 157 servicios al Santuario.

Gracias a estos suministros, los sitiados aguantaron 9 meses… el uno de mayo de 1937 caía el Santuario ante la ofensiva de los republicanos.

Fuentes e imágenes: The battle for Spain – Antony Beevor,  The New Republic, Wikipedia, Rojo y Azul

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Cuando el tabaco no mataba sino que salvaba vidas… o eso creían

20 feb
20 febrero 2012

Hoy sabemos que el tabaco puede matar e incluso que llegó a ser motivo de cárcel, pero hubo una época en la que los enemas de tabaco se utilizaron para salvar vidas… como reanimador.

Los españoles introdujimos el tabaco en Europa y fue Francisco Hernández de Toledo, el médico de Felipe II, el primero que lo cultivó en nuestro país. No fue casual que un médico fuese el primero en cultivarlo ya que, además del propio placer de fumarlo, los primeros usos que se le dieron a esta planta fueron medicinales: migrañas, artritis, parásitos intestinales, como relajante… Rápidamente se extendió por toda Europa gracias al embajador francés en Portugal Jean Nicot, sobre todo en forma de rapé (tabaco molido para aspirar).

Uso del reanimador sobre una mujer ahogada

En 1746, para rizar el rizo, Richard Mead, el médico del rey Jorge II de Gran Bretaña, aconsejaba el tratamiento de los enemas de humo como un estimulante respiratorio para reanimar/resucitar a las víctimas, sobre todo, de ahogamiento. En un libro de 1776 aparecía una ilustración del citado artilugio: una simple boquilla que se introducía por el recto… mejor os dejo la ilustración y una foto para que os hagáis una idea. De la eficacia de este peculiar reanimador poco que decir.

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Gundahario, el rey de los burgundios

17 feb
17 febrero 2012

Nuestro archienemigo de hoy fue un personaje poco relevante para los historiadores romanos coetáneos, pero sus gestas y tejemanejes familiares se recogieron en una de las epopeyas germánicas más relevantes de la temprana Edad Media, El Cantar de los Nibelungos.

Vigésimo cuarta entrega de “Archienemigos de Roma“. Colaboración de Gabriel Castelló

La primera pregunta es… ¿Quién fue realmente Gunther? Precisamente, a este rey legendario de los burgundios se le conoció por diversos nombres dependiendo de la procedencia de las fuentes: Gundahar para los germanos, Gúðere en nórdico antiguo, Gundaharius para los romanos o Gunnar para Anglos y Sajones. Gundahario nació sobre el 385 de nuestra era en algún lugar indeterminado del lado norte del Rin en el seno de una de las tribus germánicas menos conocidas, pero que, a diferencia de otras más reseñadas, perduraron en la memoria y topografía medieval de Europa. Los burgundios procedían del Báltico, muy probablemente de la isla danesa de Bornholm (quizá por ello los vikingos noruegos la llamaron Burgundarholmr, la isla de los burgundios), pasando sobre el año 200 al norte de la actual Alemania e integrándose junto a otros pueblos germanos en su lento camino hacia tierras más fértiles y cálidas, hacia el Imperio romano.

Gundahario

Su entrada en la Historia fue tan dramática como los terribles años en que le tocó vivir. En el crudo invierno del 405/406, una enorme confederación de pueblos germánicos aguardaba al otro lado del Rin a la espera de que se diesen las condiciones óptimas para cruzarlo y establecerse en las fértiles tierras del Imperio. Parece ser que aquel invierno fue uno de los más severos de la década y el río se heló a la altura de Mongotiacum (hoy Maguncia), lugar por el que miles de alanos, suevos, vándalos y burgundios penetraron en el limes, saqueando todo cuanto cayó a su paso entre Borbetomagus (hoy Worms) y Augusta Treverorum (hoy Trier). Este terrible momento se puede rememorar a lo grande en la estupenda novela “El Águila en la Nieve” del británico Wallace Breem.

El rey de los burgundios, en colaboración con Goar, su homólogo alano, colocó un emperador romano de su gusto en la Galia, un tal Jovino, el cual le concedió “oficialmente” en el 411 toda la ribera del Rin entre el Lauter y el Nahe, ocupada “extraoficialmente” desde el 406, quedando en manos burgundias ciudades importantes de la frontera norte como Argentoratum (Estrasburgo) o la citada Borbetomagus, ciudad donde estableció su trono permanente.

Jovino fue un manipulable senador al que proclamó emperador la nobleza galorromana y que, durante los dos breves años que duró su conato de usurpación, fue un mero títere de los dos caudillos bárbaros. Les concedió más privilegios, ciudades y tierras a cambio de su pleitesía nominal y su promesa de ayuda en caso de enfrentarse al verdadero emperador de Roma, Flavio Honorio. Aquella extraña alianza fue quebrantada por Gundahario todas las veces que quiso, realizando razzias de extremo a extremo de la antigua Galia Bélgica sin que las enérgicas protestas de la maltratada población galorromana surtiesen ningún efecto.

burgundios

La salida de los godos de Italia a mediados del 411 provocó un desequilibrio de poderes que acabó con el ataque de Ataulfo al césar usurpador, la captura de Jovino en Valentia (la Valence francesa) y su ajusticiamiento en Narbo por parte del gobernador de la Galia, fiel al melifluo emperador Honorio. Roma no estaba en condiciones de sacar a los invasores germanos de la Galia, por lo que la cancillería del emperador no tuvo más opción que ratificar el pacto de cesión firmado por Jovino, además de concederle el título de foederati. De aquella manera, en su función de aliado del Imperio, Gundahario quedó como amo y señor de un vasto territorio que acabaría siendo conocido como la tierra de los burgundios, hoy Borgoña.

Aquel ventajoso pacto con el débil Honorio no hizo más que alentar a la nobleza guerrera burgundia. Las correrías por toda la provincia se multiplicaron durante los años siguientes, creando una situación de desgobierno y terror que alarmó al más brillante y postrero de los legados de Roma. Muerto Honorio, la púrpura recayó sobre otro inútil, Valentiniano, el hijo de su hermanastra Gala Placidia. Mientras aquel regente incapaz vivía encerrado en su guarida de Rávena, Flavio Aecio tomó el control del Imperio de Occidente, manejándolo con puño de hierro. Para muchos historiadores fue el mejor militar romano de todo el siglo V. Criado como rehén en las cortes del godo Alarico y el huno Rugila, donde pasó 9 años, conocía y mantenía buenos contactos con ambas etnias. En el 433, el emperador le concedió el cargo de Magíster Militum, equivalente a una capitanía general de los ejércitos de Roma. Desde aquel año, quien pasaría a la Historia con el sobrenombre de “el último de los romanos” se dedicó a recuperar la autoridad que Roma había perdido durante el desastroso mandato de Honorio. Maestro de la estrategia, y tras frenar las pretensiones de los visigodos en la Galia usando sus intrigas, en el 436 Aecio alentó una expedición de sus auxilia hunos destinada a desmantelar el reino de Gundahario.

La campaña fue un éxito, según narraron los historiadores Prospero e Hidacio; Gundahario cayó en combate, así como miles de los suyos. Su hijo, el príncipe Gondioc, y los burgundios supervivientes fueron asentados en la región de los abetos, Sapaudia (hoy conocida como Saboya) y, años después, aquellos mismos burgundios participaron bajo las órdenes de Flavio Aecio en la última gran batalla del Imperio Romano de Occidente, los Campos Cataláunicos, derrotando a Atila y sus federados y vengándose así de aquellos otros hunos que arrasaron su reino y mataron al gran rey que los condujo desde las frías tierras del norte hasta las feraces vegas de la Galia.

hunos

Hasta aquí la Historia, pues la mitología nórdica nos aporta más detalles sobre Gunther (Gundahario). Las leyendas que forjaron el Cantar de los Nibelungos nos cuentan la tortuosa relación entre su esposa Brunilda y su hermana Krimilda, como ésta fue esposa del héroe Sigurd (Sigfrido) y de la muerte de éste por las intrigas de su cuñada. Asimismo, esta obra legendaria nos aporta una versión diferente del final de Gundahario: el rey y sus nobles fueron invitados a cenar a la corte del rey Etzel (Atila), y éste, codicioso del tesoro de los nibelungos, pues sólo aquellos conocían su preciso paradero en el fondo del Rin, ordenó que fuesen asesinados.

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El verdadero “Braveheart” no fue William Wallace

16 feb
16 febrero 2012

Hoy se reúnen David Cameron y el primer ministro escocés, Alex Salmond, para avanzar en las conversaciones sobre el referéndum independentista de Escocia. Braveheart estaría encantado… ¿Pero Braveheart fue realmente William Wallace?

Gracias a Braveheart, ganadora del Oscar a la Mejor película, que Mel Gibson dirigió, produjo y protagonizó, todos conocemos al héroe nacional escocés William Wallace. La película, con abundantes licencias artísticas y algún tinte histórico, se basa en el poema épico “The Actes and Deidis of the Illustre and Vallyeant Campioun Schir William Wallace” escrito por Blind Harry alrededor de 1470 y que posteriormente se popularizó con la adaptación del poeta William Hamilton en 1722. Del William Wallace histórico sabemos que fue un plebeyo con cierta educación, que se levantó contra la ocupación inglesa, los derrotó en 1297 en la batalla del Puente de Stirling – aquí murió Andrew Moray, otro héroe que luchó junto a William Wallace desde el principio y que la película olvida -, que al año siguiente sería derrotado por Eduardo I en la batalla de Falkirk y que tras regresar de Francia fue capturado y descuartizado. Fin del Wallace histórico… y de la película. Y aquí, cuando termina la película, comienza la leyenda del verdadero Braveheart (corazón valiente)Robert Bruce.

Robert Bruce en Bannockburn

¿Dónde se originó esta leyenda y por qué Robert Bruce?

Después de una guerra de guerrillas contra los ingleses, y tras haberse coronado rey de Escocia como Robert I, lideró a los escoceses para derrotar a Eduardo II en batalla de Bannockburn en 1314. La victoria de Escocia fue completa y, aunque el pleno reconocimiento de la independencia de Escocia no se logró hasta 1328 con la firma del Tratado de Edimburgo-Northampton, la posición de Robert Bruce como rey se había reforzado. Poco tiempo pudo disfrutar de tan preciado tesoro… un año más tarde fallecía. En su lecho de muerte, no se sabe si como penitencia por todos sus pecados o por no haber podido cumplir su deseo de luchar en una cruzada, obligó a jurar a Sir James Douglas que en el momento en el que muriese arrancase su corazón y lo llevase a Tierra Santa… Mientras el cuerpo de Robert Bruce era enterrado en la abadía de Dunfermline (en 1818 su cuerpo fue exhumado y se descubrió que tenía las costillas serradas), Douglas, junto a otros caballeros, partía a Tierra Santa… con el corazón metido en un recipiente de plomo y atado a una cadena. Lamentablemente, por el juramento hecho, sólo pudieron llegar hasta la península ibérica donde participaron en nuestra cruzada en Teba.

La superioridad de los musulmanes y el desconocimiento de sus tácticas de ataque sorprendieron a los escoceses. En un momento de la batalla James Douglas se vio rodeado por el enemigo y, ante su inminente muerte, cogió la cadena que sujetaba el recipiente con el corazón y lo lanzó al grito de:

Adelante corazón valiente, yo te seguiré o moriré.

James Douglas arrojando el corazón

El cuerpo de Douglas  y el corazón de Robert fueron repatriados a Escocia para ser enterrados. El corazón de Robert fue enterrado en la abadía de Melrose. En 1921, durante las excavaciones en la abadía de Melrose, se encontró un recipiente de plomo de forma cónica pero se volvió a enterrar. En 1996, se volvió a desenterrar y la Historic Scotland dijo que “era difícil determinar si era o no el corazón de Robert Bruce“. El 22 de junio de 1998, se enterró de nuevo en el mismo lugar. Dos días después, durante el aniversario de la victoria de Bruce en Bannockburn, el Secretario de Estado de Escocia descubrió una talla de un corazón entrelazado con la Cruz de San Andrés en el lugar donde se enterró el corazón, en la que se puede leer:

“Un corazón noble no puede estar en paz si carece de libertad”

Fuentes e imágenes: Heritage History, The Douglas History, Facts About Scotland, Scotland’s Bloody History

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Una colonia británica fundada por morosos

15 feb
15 febrero 2012

Las Trece Colonias es el nombre que se ha dado históricamente a las posesiones coloniales de Gran Bretaña en la costa atlántica de América del Norte y que el 4 de julio de 1776, con la firma de la Declaración de Independencia, se unificaron bajo un gobierno independiente para crear los actuales Estados Unidos. Entre estas colonias, estaba Georgia… la número 13.

En la Gran Bretaña del siglo XVIII hasta pequeñas deudas económicas te podían llevar a la cárcel. Además, en muchas ocasiones, el plazo de dicha condena estaba supeditado a la devolución de la deuda contraída… harto difícil si se estaba encerrado. James Oglethorpe, general británico y miembro del Parlamento, conoció las duras condiciones de las prisiones británicas por un buen amigo condenado por una pequeña deuda. En 1728, y con la autorización del Parlamento, presidió una Comisión de Investigación de las condiciones de las cárceles cuyas conclusiones fueron que, lógicamente, se debían mejorar y que había que dar salida a los morosos encarcelados, ya que dicha reclusión impedía poder conseguir dinero para saldar la deuda. Esta Comisión consiguió que el Parlamento modificase las leyes y muchos morosos fueron puestos en libertad… y aquí llegó otro problema: nadie contrataba a los deudores. Sin ninguna posibilidad legal de ganarse la vida su única salida era la delincuencia… y otra vez a prisión. Ya que James Oglethorpe había creado el problema, buscó la solución: poder empezar de cero en el Nuevo Mundo. Para ello, junto a un grupo filantrópico, crearon el Patronato para el establecimiento de la colonia de Georgia y solicitaron al rey, George II, la carta real y la concesión de tierras para dicho establecimiento. La metrópoli ahorra los gastos de manutención en la cárcel, se libraba de potenciales delincuentes, reforzada sus posesiones en América y, además, el nombre de la colonia, Georgia, era un guiño al rey… en abril de 1732, el rey firmaba la propuesta.

James Oglethorpe

En noviembre de 1732, Oglethorpe partía en el Ann junto a unos 100 colonos (morosos en su mayoría pero también gentes sin futuro y perseguidos por cuestiones religiosas) rumbo al Nuevo Mundo. El 12 de febrero de 1733 llegaron a su destino, en el que fundaron la ciudad de Savannah que años más tarde sería la primera capital del estado de Georgia. Supieron arreglar, de forma amistosa, las primeros diferencias con los nativos norteamericanos y, además, establecieron una normativa muy avanzada para su tiempo: igualdad agraria diseñada para apoyar y perpetuar una economía basada en la agricultura familiar e ilegalizar la esclavitud. Aunque años más tarde la presión de la metrópoli y de las propias colonias echaron por tierra aquella normativa igualitaria. También tuvo que soportar la presión de los españoles de Florida que alegaban que la colonia estaba en territorio español, hasta que los derrotó en la batalla de Bloody Marsh en 1742.

Fuentes: Colonial Ancestors, Georgia History,

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