Archive for month: febrero, 2012

Precios y salarios en la antigua Roma

29 feb
29 febrero 2012

Hoy en día, tal como están las cosas, los que tenemos la suerte de tener un salario, comprobamos como disminuye mes a mes… y gracias. Nos vamos a dar un paseo por la antigua Roma, y gracias al Edicto de Precios Máximos o el Edicto de Diocleciano, vamos a ver qué salarios recibían algunas profesiones y a qué precios tenían que hacer frente.

Pergamino del Edicto

Cayo Aurelio Valerio Diocleciano Augusto, para los amigos Diocleciano, nació en el seno una familia humilde y fue escalando puestos en la jerarquía militar hasta convertirse en el comandante de la caballería del emperador Caro. Tras la muerte de Caro y de su hijo Numeriano, Diocleciano fue aclamado emperador por el ejército y gobernó desde el 20 de noviembre de 284 hasta el 1 de mayo de 305.

Durante lo segunda mitad del siglo III el Imperio Romano sufre una grave crisis -crisis imperial- alimentada por las guerras civiles, las luchas por el poder, la presión de los bárbaros, la peste y una profunda depresión económica agravada por los caprichos monetarios (acuñando moneda propia) de los codiciosos emperadores. En 301, para poner un poco de orden, Diocleciano decide promulgar el Edicto de Precio Máximos para estabilizar la moneda y atemperar la grave crisis económica. El cumplimiento del edicto era obligatorio en todo el Imperio y, además, fijar precios superiores estaba penado con la muerte. Esto son algunos de los precios y salarios, en denarios, que se fijaron en el edicto:

  • Salarios:
  • Trabajador agrícola  - 25 al día
  • Carpintero o albañil –  50 al día
  • Pintor (brocha gorda) –  75 al día
  • Pintor (de cuadro) – 150 al día
  • Tejedor de lana – 175 por manto
  • Panadero –  50 al día
  • Construcción de barcos, fluviales y marítimos –  50 y 60 al día respectivamente.
  • Arriero – 25 al día
  • Barbero/peluquero – 2 por persona
  • Limpiador de cloacas - 25 al día
  • Escriba, para mejorar la escritura – 25 por cada 100 líneas. Redacción de peticiones o documentos públicos – 10 por cada 100 líneas.
  • Maestro: desde 50 al mes por alumno para los de niños hasta 250 al mes por alumno para los de Retórica.
  • Legionario medio – 15.400 al año incluido el valor del trigo que recibían al año.
  • Guardia Pretoriana – 19.000 al año incluido el trigo.
  • Precios
  • Trigo, un modio (8,75 kg.) –  100
  • Cebada y centeno, un modio – 60
  • Lentejas, un modio – 100
  • Sal, un modio – 100
  • Judías, un modio – 100
  • Arroz, un modio – 200
  • Vino, como un Rioja o Ribera del Duero, un sextarius (1/2 litro) – 30
  • Vino de mesa o de la casa, un sextarius – entre 8 y 16  
  • Cerveza gala, un sextarius - 4
  • Cerveza egipcia, un sextarius – 2
  • Miel, como la de la Alcarria, un sextarius – 40
  • Aceite de oliva, un sextarius – 40
  • Carne de cerdo o de venado, una libra (326 gramos) - 12
  • Pierna de cerdo, Menápico o Cerritano - 20
  • Carne de vaca, una libra – 8
  • Un pollo – 60
  • Un faisán – 250
  • Pescado de mar, una libra – entre 16 y 24. Para los de río, un libra – entre 8 y 12
  • Pescado salado, una libra – 6
  • Mantequilla, una libra – 16

Es muy difícil hacer una comparativa de estos precios con los actuales pero puede servir para hacernos una idea de lo que podía adquirir cada ciudadano romano con su salario y las diferencias entre las distintas profesiones. Además, también hay que tener en cuenta que el porcentaje del salario que gastamos en alimentos nada tiene que ver con el empleado en la antigua Roma. Como curiosidades: la gratificación por una victoria de un gladiador podría equivaler a la salario anual de un maestro y el auriga Cayo Apuleyo Diocles, el Fernando Alonso de la época, llegó a ganar en toda su carrera unos 35 millones de sestercios (un denario – cuatro sestercios) en el siglo II.

Fuentes: Forum Ancient Coins, Constantine the Great coins,

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El chino Sung Tz’u, el primer CSI de la historia… siglo XIII

28 feb
28 febrero 2012

Aunque supongo que la policía científica no estará muy contenta, por lo irreal de las investigaciones, la serie de TV estadounidense Crime Scene Investigation o CSI sobre científicos forenses se ha hecho muy popular. Tecnología de pura ciencia ficción mezclada con originales métodos de investigación y acompañado de un fanático de la entomología, Gil Grissom, que utiliza a los insectos para resolver casos. Y como aquí hemos dicho en muchas ocasiones… nada nuevo bajo el sol.

Si nos trasladamos al siglo XIII en China encontraremos el primer caso en el que se utilizó la entomología forense para resolver un caso de asesinato. En 1235 el chino Sung Tz’u (no confundir con Sun Tzu, el general, estratega militar, filósofo y autor del libro “El arte de la guerra“) escribió el libro “The Washing Away of Wrongs. Forensic Medicine in Thirteenth-Century” (El lavado de los agravios: Medicina Forense en el siglo XIII) sobre investigaciones forenses (cómo examinar el cuerpo y la escena del crimen, determinar causas de la muerte…) y en el que se detalla el primer caso de entomología forense aplicada para resolver un caso:

Un buen día apareció un campesino muerto en un arrozal y, como suele ocurrir en estos casos, nadie sabía nada. Cuando el magistrado local comprobó el cuerpo pudo determinar que el arma homicida había sido una hoz como las que utilizaban para recolectar el arroz. Reunió a todos los campesinos del pueblo, los puso en fila y les ordenó que todos pusiesen en el suelo y junto a ellos su hoz. Al cabo de un rato, señaló a uno de los campesinos como culpable del crimen… sobre su hoz estaban revoloteando las moscas. Aunque las hoces estaban todas limpias, las moscas se sintieron atraídas por los restos de sangre que ya sabemos, por la serie, que es muy difícil de limpiar.

Imagen: Alarmas

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El latín nos explica por qué cualquiera puede ser ministro pero no maestro

27 feb
27 febrero 2012

Antes de dar la oportuna explicación os voy a contar una anécdota, que muchos ya conoceréis, sobre la importancia del latín. En cierta ocasión José Solís Ruiz, ministro de Trabajo durante el régimen franquista y natural de Cabra (Córdoba), le discutía al político y rector de la Universidad Complutense, profesor Muñoz Alonso, para qué servía el latín. El profesor le respondió:

Por de pronto, señor ministro, para que a Su Señoría, que ha nacido en Cabra, le llamen egabrense y no otra cosa.

Y volviendo al título de este post, vamos a servirnos de la etimología, y el latín, para explicar por qué cualquiera puede ser ministro pero no maestro.

El término maestro deriva de magister y este, a su vez, del adjetivo magis que significa más o más que. El magister lo podríamos definir como el que destaca o está por encima del resto por sus conocimientos y habilidades. Por ejemplo, Magister equitum (jefe de caballería en la Antigua Roma) o Magister militum (jefe militar).

El término ministro deriva de minister y este, a su vez, del adjetivo minus que significa menos o menos que. El minister era el sirviente o el subordinado que apenas tenía habilidades o conocimientos.

Por tanto, queda demostrado que para ser ministro no hace falta ser… nada.

Fuente: Memoria de la Historia – Carlos Fisas

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Convertir el trigo en oro, patente número 14.204

26 feb
26 febrero 2012

Ya hablamos en su momento de Hennig Brand, un comerciante alemán al que la dote de su esposa le permitió dedicar su tiempo al noble arte de la alquimia para conseguir oro destilando orina… al final descubrió el fósforo. Hoy volvemos a la carga con otro iluminado que pretendía convertir el trigo en oro… y registró la patente.

Patente Británica nº 14.204 otorgada el 27 de octubre de 1884 a Harry Fell para convertir el trigo en oro. El método en cuestión es algo así:

Hacer una mezcla de granos de trigo y paja cortada, mitad y mitad, y dejarla macerar en agua durante 10 horas a una temperatura de 59º F (15º C). Tras las 10 horas colar la mezcla y dejarla reposar en un recipiente de barro poco profundo durante 24 horas a una temperatura de 60º (15,5º C). Transcurrido ese tiempo, la película que cubre el líquido… era oro.

Que sepáis que yo ya estoy en el proceso de dejar reposar la mezcla… me faltan 12 horas. Si mañana no escribo nada, no me busquéis.

Fuentes: Science, The Stupid History of the Human Race – Bob Fenste

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El día que los libios y los pueblos del mar perdieron más miembros

24 feb
24 febrero 2012

Los pueblos del mar eran una confederación de marineros del Mediterráneo que durante el segundo milenio antes de Cristo asaltaban y atacaban las poblaciones de Egipto y el Cercano Oriente. Las incursiones de esta confederación, que no era permanente ni fijos sus componentes, eran frecuentes en el delta del Nilo y en las poblaciones costeras, también se aliaban con los enemigos de Egipto para rapiñar todo lo que pudiesen.

Merneptah fue el cuarto faraón de la XIX dinastía del Antiguo Egipto que llegó al poder a los sesenta años de edad. En 1208 a.C. emprendió una batalla contra los libios (de la tribu libu y del que deriva el nombre de Libia) a los que, lógicamente, se habían unido los pueblos del mar. La victoria de Merneptah fue total, como se puede comprobar en el templo de Karnak donde se representa la campaña del faraón:

Además, también se hace referencia y se detallan todos los trofeos obtenidos en la batalla que los escribas, como ya comentamos en las excusas para no ir a trabajar a los pirámides, contaban y anotaban. La práctica egipcia, respecto a los trofeos de guerra, era cortar el pene de los enemigos muertos y su mano derecha si el enemigo estaba circuncidado. El recuento de todos los penes y manos arrojó el siguiente desglose de bajas enemigas:

6.359 Libios (entre los que había 6 generales)
2.201 de Ekwesh (identificado como Acaya, región del oeste de Grecia)
222 de Shekelesh (identificado como Sicilia)
742 de Tursha (identificado como Tirrenia o Etruria)
200 de Shardana (identificado como Sardinia-Cerdeña)

Fuentes: The end of the Bronze Age: changes in warfare and the catastrophe – Robert Drews, A mind of its own: a cultural history of the penis – David M. Friedman

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¿Por qué F.D. Roosevelt llevaba el coche de Al Capone cuando declaró la guerra a Japón?

23 feb
23 febrero 2012

El 7 de diciembre de 1941 la Marina Imperial Japonesa lanzaba un ataque sorpresa contra la Flota del Pacífico de la Armada de los Estados Unidos en Pearl Harbor. El ataque destruyó 13 buques de guerra y 188 aeronaves, y mató a 2.403 militares y 68 civiles estadounidenses. Ante el temor de un posible atentado contra el presidente americano, Franklin Delano Roosevelt, el servicio secreto decidió reforzar su seguridad… y la de su transporte. Al día siguiente el presidente se iba a dirigir al Congreso para solicitar el Estado de Guerra y no disponían del transporte adecuado para su traslado. Además del poco tiempo disponible, se encontraron con un problema presupuestario… una ley federal prohibía gastar más $ 750 para la compra del coche presidencial. Un miembro del servicio secreto, que años antes había intervenido en la captura de Al Capone, recordó que se le había confiscado un coche blindado, un 1928 Cadillac Town Sedan 341A.

Aquel Cadillac estaba equipado con la última tecnología de la época: sirena, luces ocultas, radio de la policía, un blindaje de casi 3 cm. de espesor y ventanillas a prueba de balas. Sólo hubo que trabajar en la parte mecánica y un lavado de cara de un coche que llevaba varios años en los depósitos del Departamento del Tesoro. A la mañana siguiente F.D. Roosevelt se trasladaba al Congreso en el coche del mafioso:

Espero que al señor Capone no le importe, dijo Roosevelt

El presidente siguió utilizando el Cadillac hasta que la Ford Motor Company pudo adecuar el Lincoln 1939 V12. Como el coste seguía excediendo de la limitación de los $ 750 se arregló con un arrendamiento de $ 500 al año.

Fuentes: CNet, The Forgotten History Blog, History

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Cuando en España un kilo de pan pesaba 800 gramos

22 feb
22 febrero 2012

Espero que este post de hoy no sirva para que algún iluminado piense que también sería una buena medida anticrisis… es sólo un detalle de cómo no hacer las cosas pero que, lamentablemente, se hizo y, además, vía Decreto en 1918.

En 1917, y en plena Primera Guerra Mundial, España vivía su particular crisis: un movimiento sindical militar (las Juntas de Defensa), un movimiento político (la Asamblea de Parlamentarios de orientación catalanista que tuvo lugar en Barcelona) y un movimiento social (la huelga general convocada por UGT y CNT). Tras las Elecciones Generales de febrero de 1918 llega al poder Antonio Maura, quien dirigió un gabinete de concentración con conservadores y liberales.

Huelga general de 1917

Una de las primeras medidas que tuvo que tomar fue atajar el alto precio de un alimento básico… el pan. La teoría: las tahonas subían los precios porque había subido el precio de la harina, los fabricantes de harina porque había subido el del trigo y los agricultores lo subían porque decían que había poco trigo. La práctica: había trigo suficiente, el problema es que los acaparadores y/o especuladores lo acumulaban para que la escasez en el mercado hiciese subir los precios. Había que sacar al mercado el trigo oculto. Para ello, el nuevo gobierno tenía dos opciones: una, incautar el trigo oculto para sacarlo al mercado y, otra, fijar el precio del trigo a un precio que resultase interesante para que los especuladores lo sacasen. Lamentablemente se tomó esta última que conseguía sacar el trigo oculto pero a un precio tal, que el objetivo de rebajar el precio del pan quedaba muy lejos, incluso podía subirlo. Así que, hubo que tomar una drástica medida:

En 1918, y vía decreto, el kilo de pan pasó a pesar 800 gramos.

No se modificaron las unidades de medida, sólo que el pan tuvo esta caprichosa variación para distorsionar su precio.

Fuentes: Hemeroteca ABC (1918), Historiadores de la Cocina, Menudas historias de la historia – Nieves Concostrina, La Casa del Arce rojo

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En la Guerra Civil Española se utilizaron pavos como paracaídas

21 feb
21 febrero 2012

Al igual que en otros lugares de España, en la provincia de Jaén el golpe de Estado de 1936 fracasó. La indecisión de los jefes que dirigían la comandancia de la Guardia Civil frenó el deseo de la mayor parte de los oficiales y tropa de añadir la provincia a las fuerzas sublevadas. Aún así, los republicanos desconfiaban de la Benemérita y les obligaron a entregar las armas, lo que tensó todavía más la situación.

El 18 de agosto de 1936, asumió el mando el capitán de la Guardia Civil Santiago Cortés y decidió refugiarse en el Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza en Andújar (Jaén). El grupo de refugiados estaban compuesto por 165 miembros de la Benemérita, 44 paisanos y 4 sacerdotes, junto con sus familiares, en total unas 1.200 personas. Pronto pasaron de un encierro voluntario, incluso bajaban a Andújar a por provisiones y recibir atención médica, al puro y duro asedio de las tropas republicanas.

Santa María de la Cabeza

Las provisiones iniciales pronto comenzaron a agotarse, pero como caídos del cielo, y nunca mejor dicho, fueron reabastecidos de alimentos, armas y medicinas (70 toneladas desde Córdoba y unas 80 desde Sevilla) por los sublevados desde las zonas que controlaban en el Sur. Lógicamente, la única forma de aprovisionamiento era aérea, pero era imposible utilizar los paracaídas para hacerles llegar los suministros por la dificultad de hacerlos caer en el pequeño reducto del Santuario. Así que, decidieron utilizar dos técnicas: una, lanzándose en picado hacía el objetivo para aproximarse lo máximo posible y, una vez soltados los suministros, remontar rápidamente; y, dos, la técnica del pavo para las provisiones más delicadas y de poco peso (medicamentos). Esta última técnica consistía en soltar los pavos, a los que previamente se les habían atado las provisiones, desde la vertical del objetivo y con su frenético aleteo, que no les permite volar pero sí frenar la caída, aterrizar sin romper la carga. Además, este curioso paracaídas también se podía comer. Destaca en estas tareas de aprovisionamiento el aviador Carlos Haya, piloto personal del general Franco, que realizó más de un tercio de los 157 servicios al Santuario.

Gracias a estos suministros, los sitiados aguantaron 9 meses… el uno de mayo de 1937 caía el Santuario ante la ofensiva de los republicanos.

Fuentes e imágenes: The battle for Spain – Antony Beevor,  The New Republic, Wikipedia, Rojo y Azul

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